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& 




í 4 



boletín del instituto bibliográfico mexicano. 



NU M ERO 7. 



Bibliografía Mexicana 



DEL SIGLO XVIII 



POR EL DR. NICOLÁS LEÓN 



l'IMI'KSOR DE ETNOLOGÍA 



EN EL MUSEO NACIONAL. 



i 



SECCIÓN PRIMERA. 



TERCERA PARTE. 

A.-Z. 

superaverunt fragmenta, 







MÉXICO 

IMPRENTA DE LA VIUDA DE FRANCISCO DÍAZ DE LEÓN 

Cinco de Mayo y Callejón <1e Santa Clara. 

1906 



ADVERTENCIA 



Con el presente tomo, 3 ? ele la Sección i-, que- 
dan descriptos 2,400 impresos mexicanos del 
Siglo XVIII y reimpresas ó por primera vez im- 
presas obras de gran rareza é importancia. 

En este particular es notable este volumen co- 
mo lo verá el lector al imponerse de él. 

Continuaré en mi tarea siempre ayudado por 
el Supremo Gobierno de la Nación. • 

c?£ Jtfeon. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

I 



A 



ALDANA. Fr. CRISTOVAL DE (Mercedario.j 

Anteportada: 

1. («!♦) Chronica j de la | Merced ¡ de ¡ México. | Tomo Primero. | 
Vuelta en blanco y sigue la portada: 

Compendio | Histórico Chrono- | lógico, de el | Establecimiento, y pro- 
gressos | de la Provincia de la Visitaci- | on de Nueva España, | del Real, 
y Militar | Orden de N. S. de la | Merced. | Extrahido de la Chronica que 
dexó manuscripta el M. R. P. M. | F. Francisco Parejas Dr. y Decano de 
Sag. Theol. en la Real | Vniv. de México: dos veces Com. del Conv. gran- 
de, y otrasdos | Proal. Primer Rect. de S. Ramón, Qualif. del Sto. OfT. & | 
Por [ El P. M. F. Christoval de Aldana: Com. que ha sido de los | Con- 
ventos de Zacatecas, Guadalaxara, y México: Sinodal en | el Obispado de 
Guad. é hijo del Conv. de la Recol, á quien lo | D. C. y O. | Interroga ge- 
nerationem prisiinam, & diligenter investiga \ Patrian memoriam: Ex. 
Lid. Job. Cap. VIII. | 

(Véase el facsímil adjunto). 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XV 1 11. 

2 

COMPENDIO 
HISTÓRICO CHRONO 

I.OGICO,DS El 

SsttWeclBíieato, y progressos 

de la provincia de la Visitad. 

on de Nueva España, 

DEL REAL,YM1LITAR 

ORDEN DE N.S.DEL& 

MERCED. 

£Xtufa¡¿> Je U Cbrtnka,qacdeN¿nMRa«cr/ptar1 M.J^T.H* 
fl francisco /'«reja: ur,y 0< an^ái Sag. Thto¡.tn Ja «cat 
VWW.¿« léxico; da» tuces Cem^dei Ctnv.tnüd^jtirmdét 
9tmL 6l\mtr Kectit io ¿aman, QuaU£ ¿J $». pf. €T é 

toa 



£1 f. M.F.Cbrrttarala'c^IeÍMUt Com. qu ka sUo ¿* fe* 
Catun** á* ZacattA/, £«a¿iia«»a s y /4artc*i >ím4»J o» 
«tOV)ya&d0Gua¿¿ Bi>áaiCcnvde/a Mesi a «jekak» 

ogKgO&S, Ca y O. 0g>dHp4¡l 



lnttm¡gityner*t¡oi*m pifliruM, cr dil/finr inv*Jfyt t 

Vuelta blanca. 

8vo. menor.; 5 hojs. prls. nrs. las dos primeras así: •♦$*. (II), (III), (W). y las res- 
tantes s. nr. contienen: Dedicatoria del autor al Convento de Mercedes de las 
Huertas; en ésta da noticias biográficas suyas diciendo que en temprana edad que- 
dó huérfano y perdió la fortuna que su noble padre le dejara habiendo encontrado 
asilo en tan críticas circunstancias, en el convento mencionado, donde profesó y 
estudió todas las facultades mayores y menores. 

Su ingreso al dicho convento fué el año 1744 y entonces contaba de edad unos 
9 años. 

Continúan los preliminares en el Prólogo en que promete una segunda parte de 
esta obra conteniendo una "relación Geographica, y Chronologica délos Conven- 
tos q. hoy tiene esta Sagrada Provincia, con una Escala curiosa, de las leguas, q. 
cada uno dista, de este grande de México." 

Sigue la Protesta Preliminar y después una razón que da "El Impresor" así: 
"Muchísimas son las erratas, q. lleva este librito tanto en la colocación de las le- 
tras, como en la Ortografía: pero si el que leyere es prudente, emmendará los ye- 
rros, y disculpara mi impericia, suponiendo, q. enel arte no soy ni dicipulo: por q. 
no he tenido Maestro. V José Gómez." 

Queda la vuelta en blanco. 

A continuación el texto de obra ocupando las páginas 1 a 268, numeradas. 

El tomito está dividido en dos libios y llega su narración hasta el año 1604. 
Probablemente se imprimió después del ano [770 puesto (pie cita los Concilios del 
limo. Lorenzana, (pág. 66). Debe haber sido una edición doméstica de muy cor- 
to numero de ejemplares pues este es el único hoj conocido, perteneciente á la bi- 
blioteca del Sr 1) José \l ' Andrade, hoy en podei de su sobrino el Sr. Canónigo 
D. Vicente de P. Ándrade. El tomo segundo quizá no se publicó. 

(1770?) 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

3 
ALFARO. P. LUIS FELIPE NERI DE (Felipense) 

2. .L,AS doce puertas abiertas | déla celestial Sion, | por donde 1 pue- 
den entrar las almas, | Aver, y gozar déla siempre Amabilissima, Hermo- 
sissima, y Misericordiosíssima | Trinidad, | En el Soberano Alcázar de su 
Gloria, | Devoción | a los Sacratíssimos Divinos Maestros \ déla ley de 
gracia. | Jesús Nazareno, | y la nazarena María Puríssima, | en sus festi- 
vidades sagradas, | y á sus doce tiernos discípulos, | y fervorosos aposto 
les | Repartida en los doce meses del año, para que en cada | mes, se ve- 
nere uno por su Espiritual Patrón, y se solicite su — intercession con varios 
Exercicios de virtud, practicada | en su correspondiente día en el Cama- 
rín del Santuario de | JESÚS Nazareno, en la Labor de Atotonilco dos | 
Leguas, y media de San Miguel el Grande, donde están | colocados, por 
su mas vil e indigno Esclavo el P. Luis | Phelipe Neri de Alfaro su Cape- 
llán. | Con las licencias necessarias. | Impressa en México en la Imprenta 
del Real, y mas Antiguo | Colegio de San Ildefonso, año de 1765. j 

8vo.; port. con vta. bla.; 8 hojs. prls. s. n. con D. y Al I.ect.; 19 hojs. s. nr. con la obra. 



ALVAREZ DE ABREU Y VALDEZ lllmo. Sr. Dr. MIGUEL 
ANSELMO (Clérigo.) 

«3. Carta | Pastoral | del limo. Sr. Dr. | D. Miguel \ Anselmo Alva- 
rez I de Abreu y Valdez, | del Consejo de Su Majestad &c. \ Obispo de 
Antequera | en el Valle de Oaxaca. ¡ Adorno tipográfico. 

4to.; vta. de la port. con textos latinos; pp. I á 9S la obra que está firmada en Antequera Mayo 
6 de 1769. 

S. f. n. 1. de i. sed. México. Siglo VIII. 



ALVAREZ de SOTO. ESTEBAN 

4. «f» 1 Diarios | de lo Acaecido en los Puertos | de la | Guayra, y Por- 
to-Cabello, I con la Escuadra Inglesa | desde el día 2 de Marzo hasta | 
el 14. de Mayo | De este Año de 1743. | Cuyos sucessos felizes dedica el 
afecto de [ Esteban Alvarez de Soto | Al nobilissimo cántabro, [ y escla- 
recido Patriarcha | el Glorioso | S. Ignacio | de Loyola, | Patrono de la 
Real Compañía | Guypuzcuana. ) Con licencia del Exmo. Sr. Virrey. [ 
Impressos por la Viuda de Don Joseph Bernardo | de Hogal, impressora 
del Real, y Apostólico Tri- | bunal de la Santa Cruzada en todo este 
Reyno. | 

4to.; port. reglada y vta. blanca; pp. i á 14 la obra. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 



ÁLZATE y RAMÍREZ. JOSÉ ANTONIO de l Clérigo.) 

5. .Diario | Literario | de México. | Dispuesto | para la utilidad pu- 
blica, | á quien se dedica. | Por D. Joseph Antonio de \ Álzate y Ramírez. 
| Ubertas federe, et pace. ¡ Marzo 12. de 1768. | Con las licencias neces- 
sarias. | Impresso en México, en la imprenta de la | Bibliotheca Mexica- 
na, en el Puente del Es- | piritu Santo, en donde se hallará este, y los | 
siguientes; como también en la Librería del | Arquillo, frontero del Real 
Palacio. I 

4to.; port. orí. y vta. blanc; se publicaron solamente 8 números, que con excepción del nú- 
mero 3 que tiene 6 hojas, todos los demás son de á 4, todos tienen el pie de imprenta que consta 
en la portada y carecen de numeración en las páginas. 

El núm. 6 contiene una descripción del terremoto de Abril de 1768 y expone la causa física de 
él, chocando así con el fanatismo de su época. 

La publicación se suspendió por falta de lectores, con el núm. 8 de Mayo 10 de 1768. 

Se reimprimió en Puebla el año de 1831 en el tomo 4? de las obras de Álzate. 



—6. Descripción | del | Barreno | Ingles, ( Instrumento | muy útil, y 
necesario | para los mineros | y | labradores. | Por D. Joseph Antonio de 
Álzate I y Ramírez. | Impressa con las licencias necesarias \ En México, 
en la Imprenta del Lie. D. Joseph de | Jauregui, en la calle de S. Bernar- 
do. Año de 1770. I Los caracteres de esta impression han sido fabricados 
I en esta Ciudad por D. Francisco Xavier de Ocampo, a \ expensas de dicho 
D. Joseph de Jauregui. \ 

4to.; port. y á su vta. unos versos latinos de Horacio; 1 lioj. prl. s. nr. con la Dedicatoria; 
pp. 1 á 10 la obra que ilustra una lámina grabada sobre cobre. 



— 7. Observaciones | meteorológicas | de los últimos nueve meses | 
de el año ¡ de mil setecientos setenta y nueve. | Hechas en esta Ciudad | 
de México \ Por D. Joseph Antonio de Álzate \ y Ramírez. \ Un adorno 
tipográfico I Impressas con las licencias necesarias | En México, en la Im- 
prenta del Lie. D. Joseph | de Jauregui, en la calle de S. Bernardo. | Año 
de 1770. ¡ 

4to.; port. á su vta. con textos latinos; pp. 1 á 5 y siguen 9 s. nr. 



— 8. Asuntos | Varios | sobre ciencias, | y Artes. | Obra periódica | 
dedicada | Al Rey N. Sr. | (que Dios guarde) | Por D. Joscf Antonio de 
Álzate, y Ramírez. \ Con las licencias necesarias | Impresa en México en 



bibliografía mexicana del siglo xrin. 

5 

la Imprenta de la Biblio- | teca Mexicana del Lie. D. Josefde Jauregui, | 
en la calle de San Bernardo. | 

4to.; port. con vta. blanc. 

Consta este periódico de 13 números, el primero con fecha Octubre 26 de 1772 á Enero 4 de 

1773- ' ., , , 

Todos los números de este periódico, constan de 4 hojas con excepción de los nums. 9 y 12 
que tienen sólo dos; en el núm. 9, hay intercalado un grabado en cobre representando una má- 
quina para despepitar el algodón. Hay números paginados progresivamente y otros no la tienen; 
su resultado en conjunto son 100 páginas. Todos los números tienen el encabezado de la por- 
tada y al fin el mismo pie de imprenta de esta. 

Reimpreso en Puebla el año de 1831 formando parte del tomo 4'.' de sus obras. 



ANDRADE. Fr. FRANCISCO de San ESTEBAN 

(Misionero franciscano.) 

9. Titulo Glorioso | del Crucificado con Christo | en la mystica 
cruz de la Vida, y predicación | admirable del Apóstol del Reyno de Gua- 
temala, I y I Segunda Azuzena | de la religión seraphica, | El R. P. Fr. 
Antonio Margil de Jesús, | Missionero Apostólico, Fundador, ex- 
Guardian, y Padre de | los Colegios de Propaganda Fide, de toda la Nue- 
va España, j Inscripción famosa | del libro de sus admirables virtudes, | 
Que predicó en sus Honras Funerales, que a los dos años de su | muerte, 
le hizo aqueste su apostólico Colegio de Christo j Crucificado de Guate- 
mala, el dia 9. de Septiembre de 1728. años. | El R. P. Fr. Francisco de 
San Estevan Andrade, | Predicador Apostólico, ex-Lector de Theologia, 
Examinador | Synodal de este Obispado, y ex-Guardian de dicho Cole- 
gio. I Sacanlo a luz los señores Licenciados D. Thomas Ignacio de Arana, 
I y D. Francisco de Orozco, ambos del Consejo de su Magestad, | Oido- 
res de esta Real Audiencia, y Chancelliria de Guatemala. | Qvienes afec- 
tuosamente lo consagran al Dvlcissimo Nombre de Maria, \ Singularmente 
venerado en todo el Reyno de Valencia, en las muchas, | y celebres Imáge- 
nes de la Santissima Virgen, que possee. Y en segundo | lugar, lo dedica 
mi afecto á la Nobilissimo Ciudad de Valencia. | Con licencia de los Supe- 
riores en México, en la Imprenta Real del Superior Govierno, de los He- 
rederos de la Viuda de Miguel de | Rivera Calderón; en el Empedradillo. 
Año de 1729. I 

4 to.; port. orí. y vta. blanc; 15 hojs. prls. s. nr. con D. Pl\, LL. y Elogios en verso; pp. I 
á 42 la obra que contiene preciosos datos históricos de los trabajos del P. Margil entre los indios 
de Guatemala. 



ANGUITASANDOBALy ROJAS. Dr. JUAN UBALDO (Clérigo.) 

10. Kl titulo I de la Salud consumado. | Sermón | Panegyrico, | que 
patente | el Augustissimo Sacramento del Altar. | A el feliz ingresso, | 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

6 

que hicieron las Religiosas Dominicas en el Nuevo | Convento, que en la 
Ciudad de Pasquaro se fundó | en el Templo de NUESTRA SEÑORA DE LA 
SALUD el | dia de la Esclarecida Virgen Santa Teresa de | Jesús, el año 
de 1747. I Predicó | El Dr. y Mro D. Juan Vbaldo de Anguita | Sando- 
bal, y Roxas, Catedrático, que fué, de Philosophia en | el Real, y Pontifi- 
cio Seminario de la Sta. Iglesia Metropolitana | de MexicOj Canónigo Ma- 
gistral Decano de la de Valladolid, [ su Clavero, y Juez Hacedor, que ha 
sido, Examinador Synodal | del Obispado de Michoacan, Presidente de 
sus synodos, y | Vicario Visitador del Convento de Religiosas de Sta. | 
Catharina de Sena de dicha Ciudad de Valladolid. | Quien lo dedica | A 
Don Pedro Pérez de Tagle, | Alcalde Provincial por el Rey Nro. Sr. Mar- 
qués, que I fue, de Altamira, y actual Regidor Capitular de la | Nobilissi- 
ma Ciudad de la Puebla de los Angeles. | Con licencia de los Superiores: 
I En México, en la Imprenta del Nuevo Rezado, de Doña Maria de Ribe- 
ra: I En el Empedradillo. Año de 174S | 

4to.; port. orí. y vta. blanc; 15 hojs. prls. s. nr. con DD. PP, y LL , al principio de la 1? 
Ded. el escudo de armas de Tagle. Pp. 1 á 24 el Sermón. 

Consta en la Ded. que D. Pedro Pérez de Tagle fabricó la iglesia del Sto, Cristo 'le la Piedad, 
en Michoacan. 



ANTONIO y MORENO. Fr. MARTIN de San Franciscano.) 

II. CONSTRUCCIÓN | Predicable, | y | Predicación | Construida, | 
Dividida en cinco opúsculos, | Vno de Titulo de la Santa CRUZ, otro del 
Santissimo SACRAMENTO, otro de María | Santissima, otro Proprio de 
SANTOS, y otro Común de Santos: | cuyas materias son: | Textos de la 
Sagrada Biblia, Authoridades de Santos, Exemplos varios, Fábulas mora- 
li I zadas, Vidas de Gentiles," Epithetos Sagrados, y Profanos, Proprieda- 
des de Aves, Pezes, | Brutos, Flores, Arboles, Piedras preciosas, y otras 
cosas: | Cuyas formas son | Anagrammas, y Conceptos varios, innumera- 
bles para puntos de la Fiesta, vtiles, y deleytables, | proprios del intento 
nuevamente inventado. | Cuyos vsos | Se verán explicados, y Practicados 
en cada Opúsculo: | Cuyos fines son | La Honra, y Gloria de Dios, y la 
Salvación de los Próximos: | Cuyo Author es | El M. R. P. Fr. Martin 
de San Antonio y Moreno, indignissimo Hijo | de N. S P. S. Fran- 
cisco, Professo, y Natural de la Ciudad de Córdoba en Andalucía de la | 
Provincia Observante de Granada: é incorporado en la del Santissimo Nom 
bre de JESÚS | de Goathemala, Ex-Lector de Theologia Escholastica, y 
Moral, Predicador General | Jubilado, y Apostólico en los Reynos, y Obis- 
pados de Córdoba | Granada, Sevilla, Jaén, Murcia y Málaga: | Cuyas ex- 
pensas, é impression costeó | D. Francisco Antonio Sánchez de Tagle, Ca- 
ballero, Professo, del Orden, y | Cavalleria de Santiago, Regidor perpetuo 



BIBLIOGRAFÍA mexicana DEL SIGLO XV 1 11. 



de esta Novilissima Ciudad, Thenieute Coronel del Re- | gimiento de In- 
fantería Española de Comerciantes de ella, y Syndico General de todas las 
Provincias de Nueva-España de la Religión de N. S. P. S. Francisco, &c. 
| Cuyos elenchos | De Capítulos, Authores, y cosas más notables verás al 
fin de cada Opúsculo: omito tablas de Es- | criptura Sagrada, pues seria 
trasladar toda la Biblia. ¡ Con licencia de los Superiores: | Impreso en Mé- 
xico por Joseph Bernardo de Hogal, Ministro, é Impressor del Real, y | 
ApostolicoTribunal de laSantaCruzadaen todo este Reyno: Añode 1735. | 

Folio; portada impresa con tintas roja y negra y vta. blanc. 

14 hojs. prls. s. nr. con D. (al frente de ella el escudo de Sánchez de Tagle) PP., LL. y Pró- 
logo. Pág. 1 á 432 la obra. 



ANUNCIACIÓN. Fr. ANTONIO dC la Capuchino.) 

12. LüZ I para saber andar | la Via Sacra. | Por el P. Fr. Antonio de 
la Anun- | ciacion, Religioso Observante de N S, P. | S. Fran- | cisco, 
Lector de Theologia, y | Predicador Apostólico en los Rey- | nos de Es- 
paña. I El escudo de los franciscanos | Corregido por el Santo Oficio, | 
Reimpresso en México en la Imprenta del | Real, y mas antiguo Colegio 
de S. Ilde- | fonso, año de 1764. | 

ióvo.; pon. á cuya vta. comienza la obra y ocupa 15 hojs. s. nr. 



ANUNCIATA. CONGREGACIÓN de la 

13. Advertencias | y | Preceptos | vtiles para la clase de j Menores. 
I Imprímelos con licencias, y | Privilegio. | La Congregacipn de la Anun- 
ciata, fundada en | el Collegio de San Pedro, y San Pablo de la | Compa- 
ñía de Jesús de México. ¡ El escudo de la Compañía. | En México: por 
los Herederos de la Viuda de | Francisco Rodríguez Lupercio. En la 
Puer- I ta de Palacio. Añode 1723. | 

8vo.; port. con vta. blanc; 15 hojs. s. nr. con la obra. 



ARAIYIBURO. P. FRANCISCO MARÍA de Jesuíi 

14. 1 RIDUO I Sagrado, ¡ Que es devoción muy útil para ¡ los tres pri- 
meros dias de cada | mes | en obsequio, | adoración y amor | de la Sacra- 
tissima, I Adorabilissima, Amabilissima, 1 Trinidad | De nuestro gran 
Dios, y Señor. | Dispuesta por el Padre Francisco Ma- J ria de Arambu- 
ro de la Compañía de ¡ Jesús. | En México en la Imprenta del Real, y | 
Mas Antiguo Colegio de S. Ilde- | fonso, Año de 1757. | 

l6vo.; port. y 10 hojs. ?-. nr. con la obra. 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 



ARBIOL Fl*. ANTONIO Franciscano.) 

15. rLxPLICACION breve | de todo el Sagrado Texto | de la Doctrina 
| Christiana. | Para consuelo, y | Aprovechamiento fundamental | de las 
Personas Espirituales. | Sacada de la Quarta Impression | del Libro de 
los Desengaños | Mysticos. | Que compuso | El P. Fr. Antonio | Arbiol, 
de la Religión de San | Francisco. | Decima Tercia Impression. | En Za- 
ragoza. Por Pedro Carreras. Año | de 1723. y por su original en México. 
¡ Por Joseph Bernardo de Hogal. | Año de 1 73 1 . | 

ióvo.; port. con la vía. conteniendo un grabado de las 5 llagas de Cristo; pp. 3 á 175 la obra. 
Parece estar aprovechado, aunque con notables modificaciones el texto de Ripalda. 



10. Vía-Sacra | Compuesta | por el R. P. Fr. Antonio | Arbiol, | y 
reimpressa | Por un devoto de tan Santo | Exercicio, que enseñó Maria | 
Santissima con su exemplo. \ El escudo franciscano. \ En México: por los 
Herederos del Lie. D. | José Jauregui, calle de San Bernardo, | año de 
1782. I 

ióvo.; port. con un grab. de Jesús con la cruz á cuestas y 15 hojs. s. n. con la obra. 



ARIAS IYIALDONADO. MANUEL JOSÉ (Clérigo.) 

17. C^ANCIÓN Amorosa, | con que | el alma arrepentida | obsequia a 
su Padre Dios | Compuesta por | Manuel Joseph Arias Mal | donado, 
Br. en Philosophia y Theología, y | Notario del S. Tribunal de la Inqui- 
sición. ! Dedícala | A la Bellissima Milagrosa Imagen | de Jesús Nazare- 
no, I Ouese venera en Atotonilco, dos leguas, y me- | dia de la Villa de 
San Miguel el Grande; cuyo | Capellán el Br. D. Luis Phelipe Neri de | 
Alfaro, Comissario de dicho Santo Oficio, | la imprime á mayor, honra, y 
gloria I de tan Soberana Imagen. | Reimpressa en México en la impren- 
ta del Rl. y mas | Antiguo Colegio de San Ildefonso. Año de 1765. | 

i6vo. port. y )S hojs, 5. m. con la obra que está toda en \ 



ARSONIO. P. CONSTANCIO Canónigo reglar de San Pablo.) 

18. Semana Mariana, | y Devoción | A Maria Santissima, | Oracio- 
nes Jaculatorias para cada dia de la semana, muy | provechosa para lograr 
por su me- | dio buena muerte. | Compuesta en latin | Por el R. P. Cons- 
tancio | Arsonio, Clérigo Reglar de S. Pablo. | Y traducida de Castella- 
no por un [ Devoto de Maria Santissima. | Con las licencias necessarias: | 



bibliografía mexicana del SIGLO XV III. 

9 

Reimpressa en México, en la Imprenta del Lie. D. Joseph de Jauregui, 
Ca- | lie de S. Bernardo. Año de 1773. 1 

Ióvo.; port. á cuya vta. comienza la obra que está contenida en 15 hojs s. nr. 



ANÓNIMO. 

19. Ave Maria. | Novena | De el Sacro-Santo Misterio de la | Eu- 
charistia: | En reverencia de la Purissima | Sangre que eligió el Verbo Di- 
| vino para su encarnación, del | Corazón de su Santissima Ma- | dre, 
nuestra Señora la | Virgen Maria | llena de gracia. | Para comunicar á los 
pecado- | res, en las purezas, y medicina | de su Santissimo Cuerpo, las | 
dulzuras de tan peregrino | Cordial. | Dispuesto por un devoto | Religio- 
| so Sacerdote. 

ióvo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 
Al final: 

Reimpressa en la Puebla, por la Viu- | da de Miguel de Ortega en el 
Portal I de las flores. Año de 1745. | 

AVENDAÑO SUARES de SOUZA. P. PEDRO de Clérigo) 

20. Oración | Fúnebre | Panegyrica | que en las Honrras, que j ce- 
lebró á la Magestad del | Señor \ D. Carlos | Segundo, | Rey de las Es- 
pañas I el Real Convento de | Religiosas de Jesús Maria de | la Ciudad 
de México | Hizo, y dijo | D. Pedro de Avendaño | Suares de Sousa el 
dia 18 de Junio | de 1701 años. | 

4to.; fojas 8 á 24. 

Este sermón forma parte de la Relación de las honras fúnebres de «arlos [I, hecha-, en el 
Convento de íesús María, y de las cuales no he visto ejemplar completo. 

El Sr. García lcazbalceta en el tomo H de las "Memorias déla Academia Mexicana" páginas 
117 a 144 publicó con el título de "Literatura Mexicana. -El Padre Avendaño. -Reyertas más 
que literarias.— Rectificaciones á Beristain," un interesante estudio biográfico referente al Padre 
Avendaño. En él se refiere a xmzpicante crítica escrita por este sujeto y que no se ha publicado; 
como en mi poder existe una copia antigua de esa crítica, he creído conveniente publicarla aquí. 

Su texto es como sigue: 

( .l/.V. en 4to. con 78 hoj ■ 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 



FEE DE ERRATAS Y ERRATAS DE FEE 

RESPUESTA APOLOGÉTICA A LA 
DEDICATORIA, APROBASIONES, Y SER- 
MÓN DE LA PURIFICACIÓN, QUE ME- 
DIO PREDICÓ E IMPRIMIÓ DE EL TO- 
DO EL DOCTOR DE ALCALÁ 
DN. DIEGO ZUASO, Y COS- 
AÑO CÓJALES. DE 1703. 

ARZEDIANO DE MÉXICO. 

SACADA A LUZ 
POR TRES INGENIOS COMPASIVOS, DE ESTA NOBLE, 
DOCTA, E INSIGNE CORTE MEXICANA; 
PARA QUE SE DESCENGAÑE, EN 
PARTE, EL ARZE- 
DIANO. 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

12 



Desimas en N. 



1. A un Dn. Diego de Arsedan 
Doctissimo Viscain 

vn sermón siete mesín, 
en la Cathedral le dan. 
Canónigos, y Dean 
fiaron de su presumpcion 
desempeño á la funccion; 
porque esperaron según 
sus grandes créditos son 
famosissimo sermón. 

2. El no dexó Religión, 
Clero, ni Collegio á quien 
no pidiesse á tutiplén 
libros para su sermón: 
cargó con Beda, y Aumon 
Lira, Ambrosio, y Agustín, 
con Cornelio, y Bellerlin, 
San Cipriano, y San Efren, 
y medio año ten, con ten 
ensayó su Tocotín. 

3. Con tan grande prebension. 
jusgó de Europa el común 
que habia de orar, como vn 
Eloquente Ciseron, 

y en gloria de su Nación 
todo honrrado Galopín 
apunto el postre, y á ruin, 
se convocó vive San 
para aplaudir á su gran 
orador vltra marin. 

4. Vino de San Augustin 
el nacional Borbollón, 

de Gutierres Frai Antón, 
Ruiz, Ramos, Ponze de León 
también vinieron en fin 
los Luyandos Luiz, y Juan 
Careaga, y el buen Teran, 
que jamas oyen Sermón 
Tagle, y Reberbueda, con 
Lorenzo, Osorio, y Julián. 



5. Ael pulpito como vn pan 
de sera subió el timbón, 
aunque Banduxo Bayon 

le alentaba barbaján; 

mas sirvióle de desban 

la Setentona Versión 

de el Sol contra Gabaon, 

y fue tan grande el baiben 

que surrapas mas de sien 

dio el pobre á el primer tapón. 

6. Aquel Choro machuquin 
es Choro de bendision, 

en cuya peruana Vnion 
no se admite á Gachupín; 
substentelos Medelin 
que si descienden de Adán 
con sudor se come el pan; 
que á los Hijos no es razón 
defraudarles la rasión, 
para que la coma el can. 

7. En fin Señores sabrán, 
que en su Purificasion 
cagó en su predicasion 

el Arzediano gañan, 

y aora imprimirlo querrán? 

O Carrascoso Guillen 

deten la mano deten! 

que á los Condes de Carrion 

les incumbe la impresión 

con ruibardo, y ojasen. 

OTRAS. 

8. Un Arzediano de bien, 
con mas sobervia que Aman 
quiso orar, como Natán, 

y quedo, como Rubén; 
sin temer de el, y el baiben 
subió en presensia de Aron 
no aquerer parar de Eton 
el carro, mas como el fin 
fue ser vn Josué Cain, 
paró en un gentil Faetón. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
13 



9. En vn lugar poco, á poco 
quiso entrarse por su pico, 
y aunque de lauses tan Rico 
se quedó in citato loco. 
Setenta viejos el coco 
le hicieron; y aunque bellaco 
se le conosio en el saco, 
que de la orasion el flueco 
es gusmano; y assi el checo 
tiene su punta de caco. 

10. Sobervio, como español, 
quiso con modo subtil 
hacer alarde gentil, 

de como parar el sol: 

no le obedesio el farol, 

que antes Hicaro fatal 

lo hecho en nuestra equinosial, 

por que sepa el moscatel 

que para tanto oropel 

tiene espinas el nopal. 

11. El Quixote se emmaraña 
Subido en el clavileño, 

y con Apolo el pequeño 
jugó á la pipisigaña: 
setenta vezes le araña, 
y por mas, que le rasguña 
como las vozes no empuña, 
de el que por Israel se empeña 
sele fue por vna greña, 
aunque lo tenia en la vña. 

OTRAS. 

12. A el predicar, qual farol, 
de luces el Arzediano 
entendió el genero humano 
que se parasse asta el Sol, 
mas se apagó su arrebol, 
con modo tan raro que 
solo el Arzediano fue 
quien se paró, y se deshiso: 
porque hacer á el rebes quiso 
Todo el papel de Josué. 

13. Pararte misterio fué! 



en tu sermón, que eres Sol, 
y luces de tal farol 
las sabe parar Josué; 
. que eres tu Sol, vien se vee 
de ciensias no ai que dudar; 
y assi llego á imaginar, 
que ser Sol llegaste assi, 
pues que solo á el Sol, y ati 
los hizo Josué parar. 

14. Mas todo ello á el rebes fue, 
de lo que pasó en Gabaon, 

de lo que ati en tu sermón 

te pasó según se vee: 

no es nesesaria mas fee, 

de lo que se vio alli 

pues bien visto assi, que assi 

detenido tu arrebol 

si Josué detuvo á el Sol 

el Sol te detuvo á ti. 

15. Mas quien lo turvó párese 
que el Sol no fue, y se deduse, 
de que el Sol á todos luce, 

y á Dn. Diego lo obscuresse; 
turbólo á lo que se ofrese 
vna multitud sin quenta, 
de Doctores no fue afrenta 
que si es pleito importuno 
El que bengan dos á vno, 
que sera venir Setenta. 

16. Los Setenta en su Sermón, 
lo turbaron, y en la quenta 
no encontró de los Setenta 
palabra de la versión; 
hallóse en gran confusión, 

y se sentó sin menearse 
con Setenta no acordarse, 
y es que fue sentarse alli, 
pues lo que es Setenta, aquí 
fue lo mismo, que sentarse. 

17. Con solesismo, y asento 
también flaqueó en la orasion; 
conque assi la turbasion 

fue lo de menos momento: 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 



14 



á dimitte el incremento 
le herró, y pues se atreve 
á abrebiarlo, es vien, que lleve 
savido; porque se pula 
que ha menester vna Bulla 
dimitte, para ser breve. 

El solesismo, que fue arto 
craso, pues á parió puso 
en vn latín, que compuso 
mucho mas alia de el parto 
parierit dixo; á tal parto 
de tal latín los asares, 
(y quien asta los hijares) 



no hechará con los riñones 
á el ver, que en parió los nones 
pudo hechar, y no las pares? 
19. Ni voz, ni gracia, ni acción, 
ni oratoria, ni agudeza, 
ni discurso, ni destresa 
tuvo en toda su orasion : 
y aqueste era el que lección 
nos havía de dar? alia 
en su Alcalá se podra, 
que acá narises á pares 
tenemos sin ser de Enares, 
para darlas á Alcalá. 



Receptas salomónicas para caídas. 



Cedit super cellam in exelso domus suae, ignoravit quod ibi sint Gi 
gantes. 

Señor orador enfermo? Y pues aire fue la causa 

yo soi Medico, que aplico de que cayera 

posimas medisinales contra el aire le aplico 

á los enfermos caídos. esta recepta. 

Nubes, et ventus, et promisa non comptes. Prob. cap. 5. 



Ventosos flatos de vientre 
á la cabeza le han sido: 
porque sus hinchados soplos 
lo tienen desvanesido. 



Sin duda, que de flaqueza 
tanto mal le sobrevino, 
pues dicen que por delgado 
hubo de romper el hillo. 



Y assi pues el remedio 
mi ciensia ordena, 
para ver si se curan 
males de texta. 

Verba susurronis, quasi Simplicia, et ipsa perbenient ad intima ventris. 
Prob. Cap. 22. 



Lo que pudieron Setenta 
sobre Josué con aliño, 
ni aun con el calor de el Sol 
fué posible digerirlo. 



Suasados fieltros le pongan 
en el estomago mismo, 
y ya que no el corrimiento 
le quitarán el aito. 



Y pues que ya se ha visto 

en apretura, 
bayan á la botica 

por esta purga. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

15 

Cibos, quos comederas evomes, ne perdas sermones tuos. 22. 

Desmayos, y suspensiones Pues para abrirle los ojos 

le dieron tal parasismo, le mando dar vn colirio 

que lo jusgamos por muerto, por que vea quando censura 

aunque el estuvo por vivo. que el solo el suspenso ha sido. 

Y assi bailan de presto 
por lo que aplico, 
y por ver si en sí buelve 
denle este pisto. 

Si sapiens fueris tibi eris; si autem illusor portabis malum. Prob. 9. 

Enmudesida la lengua, Este mal es peor que todos 

de que ai convulsión da indisios, por tener maior peligro 

y sobre qual muerde mas pues ese, es el paradero, 

se han trabado los cormillos. de los que dan muchos gritos. 

Yes remedio eficáx 
el que le mando, 
porque á dientes de Sierpe 
sangre de Drago. 

illa, que actus est, et captus pro eis sermonibus. Prob. 6. 

Pesado sueño le puso, Pues para muchos es bueno 

en vn sueño tal, que vimos, vn castellano aforismo, 

que ni aun el clarín de guerra que á los oradores griegos 

le dispertó los sentidos. no les quadran los latinos. 

Confortativos muchos 

son nesesarios, 
que es remedio mexor 
para sus cascos. 

Eris quasi dormiens in medio sitiem, et quasi spiritus gubernator, et 
dices: verberaverunt me, sed non dolui. Prober: Cap. 25. 

Las letras fueron la causa Nunca lo hicieran si no 

de su dolensia á el principio, les huviera dado pico 

que aunque poco achaque es, que también las letras matan 

es achaque de perito. si ellas tienen algún visio. 

Nesesita por esta 
de evaquasion, 
porque salga del cuerpo 
el mal humor. 

Vidisti nominen sapientem, sibi videri fuisse, et Templao venit perdisio 
tua, nec habebit vltra medisinam. Prob. Cap. 26. 



bibliografía mexicana del siglo XVllL 

\6 

Del achaque mal tuvo, Pues aunque fueran sus fuerzas 

con Setenta nuestro dicho, de Gigante desmedido 

porque queria su lugar le hizieran si con Setenta 

le hizieron en el vasio. el Sol pararse quisó. 

Muí bien hecho por sierto 
lo que aora pagas, 
porque jueges con tantos 
a la parada. 

Sicut Avis transmigras nido suo, sic quidem si quserit locum sum. Prob. 
Cap. 2. 

Ya nuestro enfermo está en cura, Solo quiero darte un régimen, 

y con esto me despido, como capax receptivo, 

porque no quiero mas paga, que le sea en lo de adelante 

que el haverlo hecho de ofisio. remedio preserbativo. 

Los vltimos consejos, y régimen para seguro, en esta octaba. 

A ninguno sahieras por tablilla; 
porque es ley de política entablada: 
no hagas jestos á nadie, que es mansilla, 
A que tu quedes feo sin hazer nada. 
De tu lengua atrae la campanilla, 
no des con ella alguna campanada, 
porque no es tan metal el de la trompa, 
de tu fama, que á el punto no se rompa. 

Dedicatoria á la Exelentissima Señora Duquesa. 
Exelentissima Señora. 

Llama de derecho esta obra á V. Exa. á titulo de el de V. Exa. que es 
titulo de sufisiensia. Vino de Alcalá el Predicador, de allá de Alcalá vino 
el Dr. Dn. Diego de Suaso, y Coscojales, allá sé fue Collegial Maior, y 
acá se vino por Arzediano, que le aseguro á Vmd. es buen bocado, y que 
el más ronco diera por el vn buen grito: allá se las huvo con su Cathedra 
en propiedad de phylosophía, y acá se bestia con la superitendensia que 
quiere apropriarse vniversal, en el pulpito, qual lo dirá su sermón, que se 
dio á la estampa, por regla, y tiene mui poco de reliquia, y tiene por gra- 
cia, y donaire escarneser los grandes sujetos, que ai en este Reino, los que 
le causaran á Vmd. mili gustos á el oirlos, y conoserlos: nos predica pues 
el sermón, que V. Exa. verá por esta fee de erratas, que sale á luz, para 
que á la luz de ella conosca, quan ciego anda. No negamos Señora las le- 
tras de la Vniversidad de Alcalá, lo que si admiramos es, que de Alcalá 
saliesen estas letras, y es tal su cabeza (como viscaina) que aunque des- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 



pues de cogido no ha quedado mudo, persebera todavía en el escarnio, 
cuando debiera á el escarmiento acogerse mas que mucho tire coses el agi 
gon, si de su nombre escrito Dn. Diego de Suaso, y Coscojales, sale por 
annagramma sin quitarle una letra, ni .ponerle: doi dose, dose coses, á el 
agigon que son veinte y quatro coses, porque tantas son dose, y dose. En 
esta suposision Exa. Señora, haviendo predicado, é impreso su sermón 
ccn su dedicatoria, aprobasiones, y lo demás, sale esta fee, que la Hamo 
de erratas, no para corregírselas, que es incorregible, sino para avisárselas, 
por si fuere poco avisado; el motivo, que tuvo para imprimirlo fue, no se 
que trabaxos, que tuvo á el predicarlo, de que se siguió que los ingenios 
vivos, y trabiesos de esta nueva España le sacasen algunas coplillas á lo 
fazeto, sin lastimarle el crédito; de que picado el dicho basallo de el titu- 
lo de V. Exa., de la colegiatura, y por la cathedra, hizo tema de el suio 
en que havia de dar á conoser lo que sabia imprimiendo lo que predicaba, 
de que ha salido peor de lo que estaba, el rico hombre de Alcalá. 

Conque haviendo de salir á luz esta fee de erratas, por via de charidad; 
me dá mucha esperanza la persona de V. Exa, aunque la veo tan distante 
(ó por mexor decir aunque no la veo) para que en su estrado tenga (ante 
aquella sala de recivimiento que se debe esperar de su grande casa) la que 
sabe ser verdad, que la propensión no es afecto como sabe cualquier mo 
derado phylosopho, sino á el rebes. Con todo mi pia afección me lleba de 
derecho á su ducado para tener este escudo, aunque toquen á la arma la 
prudensia, y la opinión, aquella en ofreser á V. Exa vna fee cuias erratas 
le han de dar en rostro, estas porque siendo la mia, en lo que digo, no solo 
probable, sino sierta, y segura, verá qualquiera que no es la más estrecha, 
por lo mucho que se dexa en el tintero, y disimula. Pero siendo V. Exa 
de la sin par casa de Alcalá, raiz de los Gonzales, cabeza de los Riberas, 
como lo exclama el Reino de Sevilla donde está la casa, y estados de V. 
Exa, con sus ochenta mili escudos. Y siendo yo hijo aunque maior, que 
mi Padre, y que mi Madre, creo que no me acusará V. Exa lo confiado 
por lo gustoso; y mas hallándome con la presision objetiva (que la formal 
es fasil defender) nesesitado, aunque no pidiendo limosna de ponerme este 
escrito ensima de la escribanía de V. Exa, pues siempre los propósitos son 
culpas, sino antes por la enmienda de ella (Dios lo quiera), y mas quando 
las elebadissimas Personas de la estatura de V. Exa, si es alta de cuerpo, 
que como dixe, no la conosco sino por su grande nombre y fama, será una 
deidad, si es hermosa, y si no lo fuere no será V. Exa la primera y la úl- 
tima Señora que sea fea quedándose en su soberanía se deben acomodar, 
y jusgo que por sus grandes rentas, si no están empeñadas, están siempre 
mui bien acomodadas. 

Digo Señora que las personas como V. Exa deben acomodarse á estas 
quixoterias (que decir llanesas lo fuera mui grande con tan grande Seño- 
ra) reciviendo una flor, para la mano de vn hortelano, y vna joya para el 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVlll. 



aparador de vn Platero, porque servirse de todo es socarra, servirle con to- 
do será boberia, y el cargarme de cosas veniales es cosa que se quita con 
agua bendita, y haviendo tomado esta materia por parecerme cosa ligera, 
aunque no lijeresa, me llevó acsidentalmeute en busca de V. Exa para de- 
dicarle este papelito escrito en desengaños de el Doctor de el titulo de V. 
Exa en los considerables hierros, que trae su sermón. No trabaje Exa Se- 
ñora la dicha fee para imprimirla, que la fee se imprime por los oidos, y 
no por los ojos, que no soi tan vano, como Dn. Diego de Alcalá, que pu- 
diera crer, que mis cosas hizieran impresión: vna inspirasion de el Capitán 
de corazas, y caballos Dn. Cosme de Alcalá y Coscojales que fue parto de 
mi obediensia, ó respecto de su persona, me la haze poner en la prenza, 
sin que sude en ella mi trabajo; pues le aseguro á V. Exa, que me ha eos 
tado poquissimo trabajo, y sudor: no este porque soi mui seco de complec- 
xion, no á quel porque soi mui floxo de natural: V. Exa perdonará las fal- 
tas de el pinsel, que no tengo en mi casa mas que vna pluma con que en 
lugar de coloridos, saldrán rasgos, y si contra ellos contiene el cuidado de 
el desafecto, ami nada se me dará, porque estimo tampoco la copia, como el 
original ; y como se que lo digo, es verdad, que convence mas, que la mur- 
murasion, haga su ofisio, que no seré el primero, y vltimo murmurado. Re- 
civa pues V. Exa este largo obsequio, dilatado por contener muchos folios: 
mas quien advirtiere, que erísierra en si vna dedicatoria, dos aprobasiones, 
y vn sermón, no la tenga por la vida perdurable, y si la tuviere, eso ten- 
drá de eterna, que Dios sabe lo que dexo, y caio, pues mas me ha costado 
lo que he de quitar, que lo que he de poner: no dudo, que con el patrosi- 
nio de V. Exa será bien admitido á que me aiudará lo bien quisto que está 
el sujeto con quien hablo, y assi no reselo tiros, bombardas, ni cámaras que 
aseste el desafecto osado para deslusirlo, pues V. Exa no hará caso del rui- 
do, ni yo de el murmullo. Y si por guarda maior, de una cosa mui presio- 
sa, se pone una mui peregrina persona, por custodia de este papel, basta 
la cartera de V. Exa, en cuias esclaressidisimas benas tanta real sangre se 
admira, que con decir que V. Exa es Abuela de la Exa Señora, aquien 
se dedica la obra, no es menester mas preámbulo, quando por ambas lineas 
está lo Regio, dexando aun lado lo Pontifisio, para que assi tenga con quien 
competirse, y su maior grandesa está en dársela á sus Nietos paraque ten 
ga con quien igualarse. Dios Guarde á V. Exa no se si diga siglos de años, 
porque de años se componen los siglos. Junio 6. de 1703. años. — B. L. M. 
de V. Exa su Capellán Mr. el Dr. Dn. Santiago de llenares. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

19 

PUNCTO I? 

Dase noticia de el hecho para satisfacer á el apólogo. 

La fama es la mexor, y principal vida de la honra, y prestándose los in- 
genios de esta nueva España de tan agudos, qualquier punto, que tirare 
á el menos cabo de su crédito, hará la puntería en su vida: porque apun- 
tará en su honrra. Crédito es de los sujetos de la nueva España, para sa- 
tisfacer á el Arzediano de México, que vino de la Europa diciendo á voces 
que havia de enseñar en estas partes la Theologia de Alcalá, predicando 
vn sermón para modelo, y regla de los Predicadores, y haviendolo predi- 
cado con la gracia de el Ave Maria, y aun de todas las orasiones, lo saca 
ya impreso, para que sirva de dibuxo : y para que vea que los entendimien- 
tos de esta nueva España claman con San Augustin, y dicen: propternos 
fama nostra non pollet, sed pollere debet; porque no peligre su opinión, y 
fama, según el mismo Señor San Augustin: nobis enim nesesaria est vita, 
alias fama nostra: se responderá en este apologético con toda verdad, zen- 
sílles, y razón, porque no paresca injuria, loque es defenza, y atodo lo que 
en el papel impreso en cuatro meses, y estudiado en siete se le ha notado 
en seis dias, no de proposito, sino solo de paso, por que aunque es verdad 
que el Rmo. Padre Fray Juan Fermín de Armendaris Exdefinidor, Nota- 
rio Apostólico, y Prior que ha sido de el Convento Grande de N. Padre 
San Augustin de México corrió con la impresión, y pruebas, para corre- 
gir las erratas, como substituto de el Arzediano, se le pasaron con todo al- 
gunas sobre las quales cae la refleexion de esta respuesta. 

Has de saber lector mió seas de la calidad, que quisieres, que pasó de la 
Europa á esta nueva España, con no menor dignidad que la de Arzediano 
en la Yglesia Metropolitana de México, Ymperio y Emporio de letras, cuias 
sillas las ocuparan siempre en virtud, noblesa, y sabiduría, las mas releban- 
tes prendas. (Como lo publican su grande Cabildo de Señores Prebendados; 
los mas doctos Cathedraticos, y Maestros): Pasó pues á la silla de Arzedia- 
no (sin saber digo, sin saber como) el Dr. Dn. Diego Suaso Coscojales. Co- 
Uegial maior de San Yldefonso Vniversidad de Alcalá de Enares Cathe- 
dratico en propriedad de Phylosophia en ella (como acá vervigracia los 
muchachos Bachilleres, que suplen las cathedras desde San Juan hasta San 
Lucas) ; según vn autor complutense, que se hallaba á la sason en Alcalá, 
y acá lo declaró, para descargo de su consiensia: pasó digo á este Cabildo, 
con todas estas reberendas, y las de su buena fabrica, estas son las siguien- 
tes: moreno, ancho, grueso, espaldudo, y sobre todo con su pie de viscaino, 
y su cabeza de lo proprio, entró no obstante lo viscaino de el pie con buen 
pie en México, porque entró con el sombrero en la mano muí á lo de Cor- 
te y nada en basquense, político, vrbano, carabanero, muí visitador de Se- 
ñoras, y también de Señorías, por lo que se cobró algún concepto, á lo 
menos que no era de cortedad viscaina como lo dice en su sermón: sobre 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
20 

estas cortesías, y carabanas dio á entender en algunas conversasiones, prin- 
cipalmente en los estrados de las mugeres, que era gran predicador, y que 
no havia oido en México (haviendo oido á tantos) ningún sermón bueno, 
ni sujeto tal, y con esto el que havia empesado á hacerse lugar para su 
sombrero, lo fue perdiendo por su bonete. Oia los sermones tanquam po- 
tcstatcm kabens, serio como quien jusga, risueño, como quien despresia, 
enfadado, como quien burla, y como el Catón Censorino de los menores 
censores: á dicho que vnos aora empiesan, de otros que no estudian; de 
aquellos que no aprietan, de estos, que no hillan, y por vltimo de todos, 
que no saben, que el daría el modo de predicar en España, que oiríamos 
y nos enseñaría la Theologia de Alcalá. Y como una de las armas mexi- 
canas sea vna de aquellas águilas de Roma bestida de alas, y plumas, sien 
do los de por acá Hijos del Águila, con alas porque buelan mui alto, y con 
plumas porque escriben mucho, pues en todas materias rendirán su orgullo, 
y en las de entendimiento ninguno cederá: porque qui vellit ingenio cederé 
rarusexit, aunque aquel rarusse entiende de otras naciones, porque en los 
mexicanos no ai este raro, porque ninguno cede. Ves aqui Lector mió que 
todos esperaban oir á este Predicador, para ver si era cosario, ya que se nos 
mostraba Enemigo, y aviendole ofiesido (no sin misterio) algunos sermo- 
nes proprios de la tierra, como son el de la Virgen de los Remedios, y el de 
el Santissimo Sacramento, víspera de San Andrés por la libertad de las 
flotas, y otros, que ni havia oido, ni traído de España; huvo de escojer el de 
la Purificasion de María Sma. que se predica en toda la Christiandad, y con 
esta esperanza aguardaron los hijos de la Águila el sermón para aprender: 
llegó el dia hizose el auditorio, ensendieronse las candelas, subió á el pul- 
pito persinose en latín, y susediole lo que ya abras oido por ai, en sonetos, 
desimas, coplas, xacaras, quintillas, receptas, y grasias, que para bajarle su 
entono, le entonó el desengaño, pues lo menos fue turbarse á la mitad de 
la salutasion, y lo mas grave para correrse delante de un concurso tan doc 
to, repetir tres vezes vnsolesismo, y dos vezes vn mal asento; porque se 
le da vn quarto de el libro quinto, con arto sentimiento de sus compañe- 
ros los Señores Capitulares, pues en las lecciones, y Missas, que le caben 
en el coro, y en el altar, abrevia y alarga bien á costa de Nebrija, y de el 
Maestro de seremonias, que se escusa vien con decir, que no es Maestro 
de grammatica, para corregírselas Quedó pues tan pagado de su sermón, 
que luego luego aquella tarde se fue á pasear, ó á digerir á San Cosme, y 
después lo imprime, para dar el modelo de predicar, como párese lo da á 
entender en la oja segunda de la dedicatoria por estas palabras equivocas: 
porque estamos en tiempo tan calamitoso, que aun en asnmptos tan arduos 
se lleva mas el cuidado, de el desafecto, que el de imitasion. Equivoca sen- 
tensia! de quien habla aquesta imitasion, y aqueste exemplar? de el mis- 
terio, que predica? ó de el sermón, en que se queda? porque el sermón no 
puede servir de exemplar, ni de imitasion, si no es trabando aquella copla 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

21 

que finalisa, exemplo de lo que acaba la carrera de los siglos, y si no sabe, 
qual es la troba, se lo puede preguntar á los Padres de S, Francisco; mas 
porque conosca que de nuestra parte no ai desafecto, sino quexa, como de 
la suia tampoco ai exemplar, porque antes ha menesterlo su merced, oiga 
el Dr. Alcalá la respuesta para que le sirva de satisfacsion, y á nosotros 
de executoria. 



PUNCTO 2? 

De la dedicatoria. 

Sint Míecenates non derunt flace Marones, le dixo aun flaco vn hombre 
grueso: y siéndolo tanto (Dios lo bendiga) nuestro Arcediano, buscó para 
su Mecenas (que ya este nombre se va volviendo ambiguo) á la Exa. Se- 
ñora Duquesa de Alburquerque Virreina de aquesta nueva España, em- 
pesandole la dedicatoria, con vna ignorancia crasa, que muestra lo poco 
que fue Cathedratico de phylosophia; dice pues: es la propensión vn afecto. 
y dice vna mentira, porque la propensión no es afecto, el afecto si es pro- 
pensión, la piedra, el fuego, la agua, la tierra, tienen propensión, vnos á 
subir, y otros á baxar, y no tienen afecto: porque latins patet afeetns qnam 
propentio, todo el que tiene afecto tiene propensión, pero no todo el que 
tiene propensión tiene afecto; conque no está bien dicho: es la propensión 
vn afecto, (y quien empiesa caiendo, como proseguirá acertando.) Hacele 
pues la parola á su Exa con aquello, de arbitra prudensia opinión, censura, 
Capellán, opinión, presumpsion, patrosinio, medicina Celi, Europa, Josué de 
nuestra España, demasiado, no libre de acasos, disculpas, elebadissima es- 
tatua, Deidades, pequeños, pobres, Ricos, llanesas, flor, joya, Altar y dosel, 
con todas las demás voces, que hazen sonido, y no significan concepto, las 
quales se hallan en la primera oja de la dedicatoria Pasó á el segundo punto 
en que dice: no te trabaxc Señora Exa para la imprenta, que no soi tan poco 
amante de mi mismo, que quiera darme en el rostro C07i mis defectos. Vna 
exalasion respecto de mi venerasion, ó parto de mi vivesa que la suplió con 
tanta grasia vna Ave Marta, ha ocasionado que sude en la prensa mi mo- 
destia: porque no lo trabaxó para la imprenta, pues lo trabajó para vn Pul- 
pito de vna Cathedral, y en presencia de un Virrey, y donde mas es tra- 
baxarlo para decirlo á tal concurso, que trabaxarlo para imprimirlo, mas 
ya dice el Autor el porque: Porque no soi tan poco amante de mi mismo, 
que quiera darme en rostro con mis defectos. O que amor proprio! pues hom- 
bre de Dios si eres tan amante de ti mismo? si conoces tus defectos porque 
los sacas aora en la imprenta? porque que lo trabaxaras ó no para la im- 
prenta ya lo imprimiste, y si lo trabaxaste sin intensión de imprimirlo, por 
no darte en cara con tus defectos? como ya no haces caso de tus defectos, 
y te das en rostro con ellos? Ves como eres mal lógico, aunque bengas ca- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 



thedratico? Fuera de que le quieres decir á la Exa. Señora Duquesa que 
si le hubieras trabajado para la imprenta, lo hubieras trabajado y sacado 
mexor, eso no puede ser porque hombre que en siete meses (tiempo para 
parir vn Hijo entero) no sabe hazer vn Sermón entero hecho y derecho, 
como lo ha de quaajar en quatro, que rebentó en la prensa: pero ya dice 
su motivo, para excusar el pecado. Vna exalasion respecto de mi venera- 
sion ó parto de mi viveza, (Después abriremos el paréntesis, y á el abrirlo 
lo partiremos,) que la suplió contanta grasia vna Ave Maria, á ocasionado 
que sude cu la imprenta mi modestia. Señor Dr. de Alcalá poco sabe Vmd 
de exalasion; exalasion puede ser aliento, y alli lo que Vmd llama exala- 
sion no fue aliento, sino desmallo, exalasion puede ser soplo, y sino fue el 
de su sermón, allí no huvo otra exalasion, exalasion puede ser cometa, y 
allí no huvo otro, que el que amenazo Vmd, y á su cabeza, exalasion pue- 
de ser humo, y alli no huvo otro, que el de su vanidad, exalo, axalas, pro- 
piamente quiere decir hechar de si vapor, aliento ó vaho, evaporar, ó re- 
bolverse en humo, y por eso la exalasion metheologica se llama assi, porque 
se resuelve con brevedad, en fin Señor mió la exalasion puede ser sudor, 
y si la exalasion no fuera cosa que saliera, aqui si que entraba vien la exa- 
lasion, porque assi como se exala la alma, porque se bá, assi se le fue, y 
exaló á Vmd el sermón. El sol contra Gabaon fue quien le llevó á Vmd, 
con los setenta (las quales no vemos en el sermón), la espesie, que no de- 
bía de ser impresa, pues assi voló; vea vmerced si el sol es exalasion, y le 
pasaremos el bocablo. Lo bueno es que diga, que la exalasion la suplió con 
tanta gracia vna Ave Maria, concedo la gracia, pero si tiene por la gra- 
cia la desgracia de la turbasion, quien habrá que diga que la desgracia 
es gracia? quien le suplió á el Arcediano la gracia fue el Dr. Alberto, que 
se la inspiró, y se la sopló, por tres, ó quatro veces, que lo que es por el 
ya estuvo por otras tantas para coger la escalera, y baxarse de el pulpito, 
lo qual le huviera estado mexor, pues no huviera dado después aquellas 
sinco de corte, con tres de solesismos, y dos malos asentes: pero en fin esta 
exalasion (que iremos á saber á su bocabulario, en que sentido la explica), 
esa fue la que ha ocasionado que sude, en la prensa su modestia. Yo ten- 
go para mi que mas sudo en aquella ora en el pulpito su persona, que ha 
sudado por quatro meses su modestia, y el sudor pienso que no es tanto 
de su modestia, cuanto de su agonía. 

Pues para tan graves males 
si se juntan los Doctores 
no te ordenaran sudores, 
que has menester magistrales. 

Mire pues el Arcediano su magisterio, para que tantee su sudor, y cui- 
de no se le salga por el la modestia, y exalandosele toda, se quede sin 
nada. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 



Mas ya de su dicha infiero, 
que á el penco en este dislate 
pone, porque no se mate 
por guarda este sudadero. 

Mas aquel paréntesis, que entre renglones no asia á el caso, el que de 
xamos serrado y abierto, para partirlo á que fin viene aora? el paréntesis 
es (respecto de mi vetierasion, ó parto de mi vivesa-), este está entre la exa- 
lasion, y el suplemento de el Ave Maria, y no he leido otro paréntesis, 
mas paréntesis, porque no he visto cosa menos á el proposito, y lo que 
aqui quiere decir el Dr. de Alcalá es, que la exalasion, que es un instante 
se ensendio, y se apagó por que la suplió con tanta gracia vna Ave María, 
que fue nacida, ó de el respecto de su benerasion, ó de el parto de su vi- 
vesa. Ai tal parto! ai tal vivesa, y respecto! que de algunas vivesas se ori- 
ginen los partos, ya lo sabe el mundo, y el sexto mandamiento; mas con 
el debido respecto nos quiere dar en las barbas con este parto, no se lo po- 
demos alumbrar, y mas quando todo ello quiere decir según el dicho Cos- 
cojales ha insinuado, que enfrascado en su salutasion inadvertidamente he 
chó los ojos asia donde estaba en su asiento la Exa Señora Virreina, y que 
le cogió de susto (siendo asi que vino aquel dia la Exa Señora acompaña- 
da con el Señor Virrey á asistir en la funecion, cosa que no pudo ignorar 
el Arcediano, porque la salió á recibir el M? Cabildo) y que á el ver á su 
Exa, mientras se le venia á el pensamiento, lo que le havia de decir (como 
si los Predicadores dicen nunca á las Señoras Virreinas, y mas en presen- 
sia de sus, maridos) por estudiar alli luego luego lo que havia de hablar se 
le olvidó lo que havia estudiado, y lo mexor es que no le habló palabra á 
su Exa, conque se le fueron ambos estudios. Esto es lo que llama, respec- 
to de sa venerasion, ó parto de su vivesa, (como que su vivesa tuviera por 
parto olvidarse de el estudio). Dice Plinió: que las Mugeres que son na- 
turalmente vivas peligran en los partos; si el parto de vna muger, en quien 
es natural el parto, por la vivesa es peligroso, en vn hombre tan vivo qual 
seria el parto de arrebatado, ya lo dixó el mal parto y si lo que da á en 
tender el respecto de su venerasion es que los que se turban delante de las 
Señoras Virreinas, les faltan á la venerasion, y al respecto, siendo vnos dis- 
corteses: no habrá alguno que mida la discortesia por cumplir con la obli- 
gasion de su entendimiento, y de su memoria. Mas quien habrá que haga 
aquella comparasion que por escudo de su sermón trae el Dr. de Alcalá 
aserca de el Paraíso, y la Señora Virreina; óigase: Y si por guarda, y pro- 
tector de vna de las mas perfectas obras, que Píos hizo, la qual fue el ame- 
no paraíso determinó su Magestad á vn hombre, que crio en el principio de 
el mundo, dándole la Exelensia de primer Principe de la naturaleza, con las 
perfecciones de la Justicia, y de la gracia. Poniendo en el sus divinos ojos, 
para que fuesse Defensor de aquella obra, fabricada con sus ma^ws: para 



bibliografía mexicana del siglo xvm. 

24 

mi obra será indispensablemente presiso el soberano patrosino de V. Exa. 
Gran decir! el que compara con Dios: el sermón con el Paraíso, y ala Se- 
ñora Virreina con Adán: para que aiga buena comparasion en rigorosa 
ley de Rethorica, y de Eloquencia, ha de haver alguna similitud, ó pro- 
porsion ; pues qual entre la Señora Duquesa, y el hombre primero? entre 
Dios y el Predicador? entre el sermón y el Paraíso? entre obra, y obra? 
mas si el Arcediano quiere, que la Señora Virreina dee cuenta de su ser- 
món, como la dio de el Paraíso Adán, vea en que paró la guarda, y cus- 
todia de Adán: vt ensíodireí ilium, y verá que dio con todo en tierra, no 
obstante la guarda, y si vn Adán que fue el primer hombre no pudo de- 
fender el Paraíso, vna Muger aunque sea de las primeras, como hade defen- 
der este sermón, que aunque tiene de Paraíso su poquito, de Serpiente su 
puntita, de mansana, y su picante de mentira, nada se hallará en el de el 
árbol de la ciensia: menos mala hubiera sido la comparasion entre la Se- 
ñora Duquesa, y el Cherubin, pues lo puso Dios por guarda de e¡ Paraíso, 
porque no lo supo guardar, ni defender Adán, que assi con la espada en 
la mano estorbaba el camino colocavit ante Paradisum Cherubin, etflameum 
gladium, atque versatileiu ad custodiendam viam ligni et vites, y puesta su 
Exa en vna mano con el sermón, y en otra con la espada hecha vna Miner 
ba sabia, y una fuerte Bellona, saliera á la defensa con su espada mas de 
marca, y tuviera vien que reñir si se metiera á defender: pero por amor 
de Dios si el Arcediano no es Dios, ni lo puede ser, si su sermón no es 
vna de las mas perfectas obras de el mundo, por estar lleno no solo de im- 
perfecciones, sino también de pecados: á que fin viene este Paraíso con esta 
obra? y esta Señora Virreina con esta guarda? y este hombre con todo 
esto? vien havia menester toda la guarda de su respecto su Exa, y toda la 
guardia de su Palasio para defender este Paraíso, donde quien caió en el 
fue el Arcediano con el oficio de Adán, pues ya que su culpa no fue la ori- 
ginal, fue la del retracto. A el Africano Cipion le dedicó vn soldado co- 
barde vn escudo, en que gravó sus armas, y el Africano para decengañar 
el obsequio mandó quemar el escudo; la clemensia, y piedad de V. Exa 
no hará tanta barata, porque no quemará el genero, pero será nesesario 
todo su poder, para defender el individuo. Acaba la dedicatoria el Ora- 
dor con estas palabras, que se hallaran á el fin hablando de la calificasion, 
y Real sangre de su Exa: liu cutas exclaressidissimas venas tanta sangre 
Real se infunde, que solo puede V, Exa dentro de si competirse, sin que otra 
Muger en el inundo se utreba á igualarse eou ]'. Exa. Quien duda la Real 
sangre de su Exa, pero quien no veé aqui, que por vna lisonja, hace dos 
injurias? vna a la Señora, y otra á su marido, á el Señor Duque agravia, 
porque tiene madre, y es muger, y si ninguna muger se le puede igualar 
en el mundo: luego ni la madre de su marido, este es agravio, y yo seé de 
su Exa que confiesa la igualdad con su matrimonio, y con su casa: tam- 
bién agravia á la Señora en lo mismo, que la lisongea, porque esta Exa 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO Xv'III. 

25 

Señora tiene hermana, cuñada, Tias, sobrinas, y tiene vna hija, como mil 
perlas, de igual sangre, y tan Real como la de su madre la Señora Virrei- 
na, pues como no habrá en el mundo muger, que se le atreba á igualar; y 
la Reyna de España no es muger? y la Duqueza de Alba acaso es hom- 
bre? y la Marqueza de Astorga es algún negro, viejo? y por amor de Dios 
la de Alcalá donde se queda? siquiera porque fuimos Colegiales Maiores, 
y Cathedraticos de Alcalá. A la verdad ninguna habrá que exeda á V. 
Exa, pero algunas habrá que le igualen; hablemos la verdad sin lisonja, 
que aunque estamos en el Paraiso de este sermón el eritis sicnt Dij no le 
hemos de dejar entrar. 



PUNCTO III? 
De las dos aprobasiones en común. 

Desde que Dios hecho su luz á el mundo, qualquiera cosa, que sale á 
el mundo nesesita de aprobasion: véanse aquellas seis aprobasiones de las 
seis primeras obras, para que todas las obras vean, y conoscan, que á el 
salir á luz han menester aprobarse. Es obligasion por lo regio, y lo ordi- 
nario presentar cualquier pobrete su papel si lo quiere imprimir para que 
se lo remitan á la sensura, sin que sea excomunión, sino alabanza, por ser 
ordinariamente los informantes de la devosion de el que escribe ó imprime: 
y luego se viene á los ojos la duda, porque el Arcediano escojeria por Cen- 
sorinos á dos Catones? como á el Padre Maestro Fray Antonio Gutierres, 
y á el Padre Dr. en su sagrada Theologia Fray Antonio Hermoso de Se- 
lis, el primero Provinsial sido de San Augustin de México, y el segundo 
Provinsial siendo de San Fransisco en la tierra dentro, el primero, que vino 
de España á Michoacan, y el segundo, de aya también á Sacatecas, Am- 
bos Calificadores de el Santo Ofisio, quanto mas de sermones? Que buen 
par de pichones, para sermón de Purificasion, dos Capillas, que aun pu- 
dieran ser Yglesias, pues y que mas autoridad, para que quede aprobado 
el sermón Señor Arcediano? y mas quando todo el de todos ocho costa- 
dos (que pudiera decir de quatro) es español: quien da la lisensia por lo 
Regio? el Señor Duque, quien por lo Eclesiástico? el Señor Arzobispo, á 
quien se dedica á la Exa Señora Virreyna; quien lo predica? el Santo Ar- 
cediano, quien lo aprueba por el Rey? el Padre Fray Antonio, quien por 
el Papa? el Padre Fray Luiz, quien lo imprime Señor Carrascoso Villena, 
quien corre con las pruebas? el Padre Fermín, todo de costado, á costado 
español: Vendito sea Dios que no entraron las Yndias aqui ni en vn punc- 
to, nien vna coma de el sermón, todo de banda, á banda de la otra banda, 
pero no tan bendito, porque luego huvieron de sei dos Frayles? (es el me- 
xor bocablo, y el mas llano), y no dos Clérigos? dos Capillas? y no dos 

4 



bibliografía mexicana del siglo XVlll 



bonetes? dos Gachupines? (assi llaman á los de España), y no dos Crio- 
llos? (assi llaman á los naturales) peno no Yndios, sino tan blancos, como 
sus mercejes, pues porque no se partió la diferensia, y la aprobasion? por- 
que no fue mitad de vno, y mitad de otro? mitad de Clérigo, y mitad de 
Frayle? mitad de bonete, y mitad de Capilla? mitad de Criollo, y mitad 
de Gachupín? ambos Gachupines, ambos Frailes, y que no se pleitease 
la alternativa! Ó misterio grande de los Clérigos! pudo escoger á su Ciui- 
dad, á Rodrigo de Dean á üon Andrés Peres de Canónigo, y nos pudiera 
meter en la aprobasion aquel su grande pareser de que la Yglesia de Me 
xico no es Metropolitana, y la Rea! Audiensia no es Chansilleria, y lo pro- 
bará también como Anagagoras. quando decia que era negra la niebe: de 
los Criollos pudo valerse de un Frayle, como, pero ya se me fue el Frayle, 
porque ya se fue, y es que se murió sobre ser mui docto, era mui buen 
amigo; pero los Frayles á pares, ambos Gachupines', y ambos teñidos de vn 
color, aunque el vno negro, y el otro pardo, ambos á dos venidos de la tie- 
rra dentro, y ambos mui fuera de la tierra, por no ajustarles, y estos dos am- 
bos aprobantes. misterio! Refiere Horo que Porcato acusado en 

tribunal de una falsa calumnia, siendo pribado de el Emperador le 

señaló por Jueces dos amigos suios Romanos, y compatriotas, para que lo 
sentensiassen, y el satisfecho de su derecho, replicó: que se le señalasen por 
Jueces á Arisconte, y Yamaco dos Sabinos contrarios suios, y da la razón 
el Historiadorelegantissimo: Ne patries simulantes Patriota 7 parcerent Aris- 
contem, et Lamacum, et Sabinorum genere destinavit, vi quantum fuisset 
censura liberior, tantum veritas sua fuerit illustrior. Poca satisfasion tuvo 
el Arcediano, cuando por Censores de su causa, buscó dos cuñas de un mes- 
mo palo, que es el suio, mas desengáñese, que por acá quien junta el flux, 
no puede hazer primera; sino es que diga, que le paresio á el Cathedratico 
proprietario, que ninguno de aqueste suelo podía tener ojos, para ver la 
luz de su sermón: pero si lo jusga sol, los hijos de la Águila nos proba- 
mos con los rayos, porque lo somos. Y oiga dos Mitras de México, ambas 
de España, el maior Theologo, que de la antigua ha pasado, á esta nueva 
España, fue el Señor Dr. Dn. Matheo Saga de Bugeirío, áquien tembla- 
ron en la Europa las disputas, y las Cathedras, las Vniversidades, y los 
Doctores, el qual haviendo oido predicar y argüir algunos ingenios mexi- 
canos, jamas se atrevió á subir a el pulpito, ni aponer replica: porque de- 
cia: que hasta los muchachos lo hacían estudiar y correr en México. El Exo 
Señor Dn. Fray Paio de Ribera, también Arzobispo, y también doctissimo, 
como lo dice el libro de su apologético, viendo la abundansia, y exeso gran- 
de de sujetos, decia con aquella cansion y grasia, de que Dios lo dotó: acá son 
mas los Doctores, que los Doctorados, aludiendo á que aunque á muchos, 
que tienen el grado de Do< t< >r< - por la Real Vniversidad, pero que todos lo 
debían tener, y donde ai tan cresido numero, vea el Colegial maior, si ha- 
bría ojos, para ver sus obras, y conoser sus ideas; pero buscólos á su modo 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 



para que fuera la censura benia, y para que tuviesse lugar este verso, que 
alia lo puede construir. 

Dat veniam Corvis, vexat censura Columbas. 



PUNCTO IIII? 
De la aprobasion de el Padre Augustino. 

A el Rmo. Padre Fray Juan Gutierres, que vino de Secretario de la Lu- 
na de Michoacan, como er. la de Valensia le tocó ser Fiscal de este sol para- 
do: es varón doctissimo, y mui graduado en su Religión. Maestro en ella, 
Prior, y después Provincial, y luego su punta de Monarchia, aunque no la 
entruchó: dio su aprobasion el dia ocho de Marzo, dia de San Juan de Dios 
Padre de Pobres enfermos, y hospitales, y el Señor Virrey dio su lisensia 
el dia veinte, y tres Marzo, también quaresma, víspera de la víspera de la 
Dominica in passione (Viernes de Lázaro, que llaman). La passion, que 
este Padre Reverendissimo tiene con la nación Criolla, havia menester mu- 
chos Jueves Santos, para llorarla: no ai por acá hombre, que sea blanco, 
ingenio, que sea agudo, nobleza, que sea limpia, proceder, que sea honra- 
do, casa que sea solariega; prendas que sean cabales, Estudiante, que sea 
docto; ni nada, que sea algo, que solo en este caso puede ser la nada algo, 
donde todo es nada para su Paternidad, y assi está tan bien quisto, como 
el Arcediano, y á este hombre buscó el otro paraque á vno, y aotro diga- 
mos lo de Marsial: verecande sancíius ore loqui. Entra su Paternidad con 
lo de su centir, porque no lo sienta la tierra, y en verdad, que la tierra es- 
tá vien sentida de su Paternidad, con sus onze de obeja, y sus" beinte, y 
dos de Lobo, y como que lo dice acaso pone grande estudio, afectasion, 
y fuerza: da á entender, que no asistió á el sermón con bastante sentimien- 
to suio diciendo en el séptimo renglón de su aprobasion: que dispuesto ya 
á decirle {id est el sentir) como censor me halle preocupado de el sentimiento 
de 110 haver sido oiente (pudo decir oidor) este dia defraudado de el gusto 
de oir en voz de el Predicador, lo que he visto, y admirado en sus papeles: 
Costosissima me huviera salido la ausencia á no resarsirsc el daño por la 
execusion de el superior decreto, que me manda ler lo que dexé de oír. Des- 
pués mas abaxo, buelve á rebolcarse en la ausiencia, con aquello que se 
hallará á el acabar la aprobasion diciendo: que tuvieron como yo la desgra- 
sia de ausentes. Que desgrasia Padre Maestro? que no fue sino suma di- 
cha, porque si los que tuvimos esa dicha nos tuvo todo el tiempo (fuera 
del Ave Maria) que duró el sermón con el credo en la boca, para que es 
dar á entender afectando tres vezes en la aprobasion, que no asistió Nues- 
tro Padre Gutierres? es por bentura para sacar falso el principio de aquella 
dezima: 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

28 

vino de San Augustin 
el nacional Borbollón 
de Gutierres Fray Antón 

porque vino, ó no vino su Paternidad, si vino faltó á la verdad en su apro- 
basion, sino vino faltó á las leyes de la amistad, ó fue Profeta de el mal 
parto, que havia de haver, ó vrtó el bulto, quando escapó el cuerpo: fuera 
que no por eso se le quitan los azotes, pues para sacar brillante el nacional 
borbollón, si su Paternidad lo ensiende, y lo atiza, que hace que venga, ó 
no venga? si siempre le bendra nacido á V. P. el epitecto, y para la apro- 
bación de lo que le mandan ver, que tiene que ver el sentimiento de la no 
asistensia de lo que dexó de oir, es acaso amarrarse el dedo, y curarse en 
salud? vno, y otro debe ser, pero concedido que dicho Padre no vino, de 
que se halla preocupado de el sentimiento? ni que costas son estas en que 
havia de salir condenado? costosissima (dice) me huviera salido la ausencia. 
Ahórrele Padre Maestro de mil sustos la ausencia, y huviera dado la ida 
á mil Demonios, porque digame V. P. desapasionadamente, y dexando la 
Europa á vn lado, que elegansia, que agudeza, que ingenio, que elocuen- 
cia, que arte se le halla á todo el sermón? es mas que vn juil enzartado en 
otro, con sentones de bocablos, y de periodos de guerra? aqui una alforja, 
alli otra, es mas que vn tratadito de la obediencia, que se puede aplicar á 
la sircunsición del Señor, y qualquier otro misterio para encargar la hu- 
mildad? que novedad le halla? que estilo? que profundidad? y que havia 
de oir V. Paternidad en voz del Predicador? que ni tiene voz, ni gracia, 
ni acción, ni talento, ni dominio de pulpito: alli cogió con la mano izquier- 
da, la manga derecha de la sobrepeliz, y como que daba con vn martillo 
en el pulpito, sin mas acción, ni variedad estuvo marcando con arta las 
tima, aun de quien no se la devia tener, por su sobervia, en espesial quan- 
do enclavijando los dedos, apretó las manos, que á el fin tuvo lugar para 
apretar la mano á el verse rendir el espíritu, y perder su crédito. Buelvo 
la oja, y paso á la segunda de la aprobasion: Assi muestra bien el Autor 
(dice N. P.) haver hecho lenguaje, y estilo de la forma silogística, que apren- 
dió de Cursante en Salamanca, y enseñó de Maestro, y Colegial Maior en 
Alcalá, sin permitirse á la Usencia, que cifra el pulpito, y suelen tomarse los 
argumentos. Aun en medio de el calor y poco sufrimiento de la disputa, 
como N. Padre Gutierres es tan castellano, y viejo, nos peina el estilo de 
modo, que los que no sabemos acá ni aun pronunsiarlo hemos menester 
aprenderlo: de suerte Padre Reverendo que assi muestra bien Nuestro Cos- 
cojales haver hecho lenguaje, y estilo de la forma silogística? y vien como 
assi lo muestra? la forma silogística, que consiste en el (modus scicudi), 
según dicen los sumulistas se funda en saber proponer vn silogismo en for- 
ma, con su maior, menor, y consecuencia, aunque á Autores, que dicen, 
que la consecuencia, no hace á la forma silogística, y la tal forma, y figura 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
29 

pienzo, que ha de ser de tres modos según se contiene en aquel verso, sub 
pr <2 prima, secunda bis pía, tcrtia bis sub, y es cosa horrenda Padre mió ha- 
ver hecho lenguaje, y estilo (cuando sea assi) de esta forma porque todo 
su estilo será vn argumento continuo, y lo que es bueno para las disputas, 
no sée yo que sea bueno para las platicas. De vno de los Philosophos an- 
tiguos refiere San Juan Crisostomo, que tenia vna muger, que el dia todo 
se le iba en replicas con su marido, contras, argumentos, disputas, y plei- 
tos, y preguntándole, como le sufría? respondió: me enseña en casa como 
he de estar en la Cathedra. Duro estilo, y duro lenguaje ! siempre forma si- 
logística, sin otra materia. Visitaba á vna Señora un hombre critico, y en 
sus conversaciones, todos sus bocablos, eran: vltra, prceterea, preecipue, 
aduc, imino, potius, hic, et nunc y avisándole una vez que venia aquel hom- 
bre á visitarla, se mandó negar, y preguntándole, porque se negaba? res- 
pondió: porque ese hombre habla en latin. Padre Maestro consejo es de 
un gran orador: Singula quceque locum tenent sortita desenter, cada cosa 
con su cosa, y cada cosa en su lugar; pero estilo de forma silogística? for- 
ma silogística en figura de estilo, y lenguaje? si vn hombre fuera á la Vni- 
versídad (aunque fuera la de Alcalá) á replicar, y en lugar de argüir pre- 
dicara, fuera buen decir en su alavanza, que havia hecho el estilo conso- 
natorio, lenguaje escolástico? si porque vno fuera Poeta les encomendaran 
la dedicasion, ó defenza de vn pleito, y de facto se fuera á los estrados á 
hechar coplas, fuera buen elogio decir, que era naturaleza el lumen poé- 
tico? y esto es cuando la tal forma silogística la tuviera el Dr. Suazo pro- 
bada, que aduc sub judice lis cst, pues lo que sabemos por acá es, que ha- 
viendole convidado varias veces, assi para que replicasse, como para que 
admitiesse algunos actos, que han querido dedicarle, mas por tentar su re- 
plica, que por buscar su sombra, siempre se ha escusado de vno, y otro: 
y quien tiene por lenguaje, y estilo el argumento, y la forma silogistica, 
bien pudiera en estas ocasiones haver sacado su media espada: pero en fin 
esto la aprendió de Cursante, en Salamanca, para enzeñarlo de Maestro, 
y Colegial Maior en Alcalá, esto si le agradesco yo mucho á el Padre Gu- 
tierres por lo mucho que venera la Vniversidad de Salamanca, que á el fin 
sabemos, que los que enseñan en Alcalá, son los que aprenden en Sala- 
manca: pues haviendo aprendido en esa Escuela pasó (si es que pasó) á la. 
de Alcalá. Padre mío quando enseñó esto el Arzediano? pídale V. P. los 
títulos de Cathedratico, las sertificasiones, que dio á los Estudiantes, y las 
matriculas, que le hecharon, que aquí está vn Autor complutense, que dice: 
que sobre la materia se perderá con todo Alcalá: mas ya V. P. lo prueba 
con lo que dice de su sermón en la propia oja: Sin permitirse á la Usen- 
cia que sufre el pulpito, y suelen tomarse los argumentos, aun en medio de 
el calor, poco sufrimiento de la disputa. No me dirá Nuestro P. assi Dios 
guarde, que licensias, fuera de las de predicar sufre el pulpito? porque si 
alguno se toma mas licensia de la que debe está ai el Santo Tribunal de la 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII 
30 

fee, (donde V. P. es Calificador, y lo sabe mui bien,) para castigar á cual- 
quier Lisensiado, y le cuesta la lisenciatura, mas de lo que pudo costarle 
á el Señor Coscojales la borla: en fin V. S. quiso decir Rigore scholastico, 
y puso en su lugar forma silogística, que es cosa formalmente distincta: 
mas P. mió quien es consumado Predicador de el mismo modo sube á el 
pulpito, que á la Cathedra, y en todas artes, y ciencias debe ser practico 
ó por lo menos especulativo para tener crédito. 

Pasa V. P. mas abaxo, y dice: si viera esta tenasidad de orasion (mexor 
fuera de cabeza que es viscaina) aprendida cu la buena escuela aquel Ma- 
estro, ó Principe de los Thcologos de su tiempo Fray Domingo de Soto, no 
hubiera proferido en la dolorida exclamasion, que hizo cu Córdoba riendo ar- 
güir, (mexor fuera oiendo argüir) aun Lector agudo de su orden, (ó felix 
ingenio dixó,)pcro infelizmente nacido: ó felix iugcuiuiu infeliciter natum, 
y desentronando el Autor de la Biblioteca domicana, que refiere el caso, 
el motivo de esta alabanza destemplada en lastimas dice: que se arrebató 
aquel hombre grande de la compasión, de que vn sujeto de tan elebadas es- 
pe raucas huviesse nacido fuera del solar mas calificado de las letras, esto 
es no en las dos Vnivcrsidades de Castilla, sin haver merecido picar las lo- 
sas de sus patios en estudio, y exersicio de las ciencias, que vnas trae Padre 
N. y que cola arrastra la autoridad, para llevarnos de encuentro á los que 
no pizamos las lozas, y laxas de esas Escuelas! Padre Fray Antonio res- 
pondo ala autoridad, y todo, y supongo, que el Padre Fray Domingo de 
Soto fue vn hombre tan grande, grave y docto, que en la Vniversidad 
de Salamanca era provervio: qui scit Sotum, scit totum: qui ignora Sotum 
ignorat totum, supongo que para su crédito le bastó la autoridad del Ce- 
sar Carlos quinto, que le eligió por su confesor pero consuélanos, que su 
Padre de V. P. el Señor San Agustin es el mexor y maior Dr. de los Doc- 
tores, y fue ingenio nacido fuera del solar mas calificado de las letras en 
las dos Vniversidades de Castilla, y no por eso le diria Soto á San San 
Augustin: ó felix ingenium infeliciter natum: Consuélanos también que 
San Gerónimo, SanChrisostomo, San Ambrosio, San Gregorio, SantoTho- 
mas, San Buena Bentura, Escoto, y otros muchos llamados por antono- 
macia Doctores, no visitaron las dos Vniversidades, y que antes en ellas 
los citan por Doctores, y con todo eso no les diremos la dolorida exclama 
sion, en que prorrumpió en Córdoba eldoctissimo Soto: consuélanos tam- 
bién, que la Vniversidad de Paris, Bolonia, y Ebora con otras gravissimas 
Vniversidades, con la de México, la qual Soto con la de Salamanca sufre 
competencia, no cursaron sus patios, no pisaron sus lozas, ni entraron en 
sus Aulas, no vieron sus postes, y son de las que se sabe, que sacan los 
Doctores, que admiran: porque las almas son todas vnas, y con el exer- 
sicio se hacen los entendimientos maestros con los mismos libros, doctos 
con los propios autores, y sentencias versados; conque nada se nos da, ni 
de el Doctor, ni de la lastima, ni de la exclamasion, ni de Córdoba, ni de 



BIBLIOGRAFÍA mexicana DEL SIGLO XV 1 11. 

31 

el autor de la Biblia dominicana, y ni de V. P. que lo alega, que ya le co- 
nocemos, que, latet anguis in herba. Mas por vida de V. P. hágame favor 
de pazar por el derecho canónico, cuando tuviese lugar, (y si sabe buscar- 
la) alli se encontrara con vna clementina, y en ella con las Vniversidades 
famosas de el mundo, hallará también fuera de las dos selebradissimas de 
Castilla, y bolviendo la reflecxion á estas partes, puede N. P. considerar, 
que assi por el mismo tiempo que eso diria en Córdoba Fray Domingo So- 
to, se descubrió esta nueva España, donde tiene V. P. bastante esperien- 
cia de la Vniversidad Mexicana, donde si no le siega la pasión hallará tan- 
tos Doctores, como estudiantes, que le quitan de la boca la exclamasion á 
Soto, y aun pudiera aplicar el epíteto á tanto magisterio, para que V. P. 
no sacara la braza por mano agena, pues á la verdad el ser mas moder- 
na, no le quita el Ser mas docta, y pues V. P. nos quenta su quentesito de 
córdoba ó de cordobán, valla, valla este no de baqueta, sino de polvillo: ha- 
de saber V. P. que precedía vnas conclusiones en esta Vniversidad de Mé- 
xico (contábalo assi no el Autor de la Biblioteca dominicana) sino el de 
la Secretaria el viejo Plaza á quien V. P. conoció mui bien,) precedía pues 
vn Doctof moso grande estudiante, argüíale el Decano de la facultad, hom- 
bre también mui docto, y mui viejo, y negándole cierto principio, que el 
viejo tenia llevaba por asentado, le dixo: a mi me niega esa proposision? 
no sabe que antes que el naciera, yo ya sabia Theologia? á que respondió 
el moso: Señor Doctor eso no prueba la negada, lo que prueba es que V. 
P. supo Theologia antes que yo, pero no el que la supiera mexor, que yo, 
y assi lo decia Plauto: non ctate, vertí m, ingenio adipis citur Sapientia, y 
Sócrates: nec experientia, et Rerum mulíarum vsus senes eradit, atque efi- 
cil vi quid ex pedia t aentins, quam allijs prospiciat, y esto puede V. P. 
llevar sabido en pago de su quentesito de Soto. El alma como yadiximos 
en todas partes es vna, y siendo el entendimiento alma, todos los enten- 
dimientos radicalmente son ¡únales, hacelos mas dispiertos el vzo, el exer- 
sicio, la aplicación, y los libros, los Maestros, y las emulasiones, el estudio, 
y el ingenio, y si el sol de España no es mexor, ni distincto, que el de acá, 
como no será, sopeña de que no será Sol, Sol et homo generant hominem, 
siendo los de la nueva España hijos de la antigua, y siendo los de esta tan 
para todo, que todo lo saben hacer hijos, pues sus hijos son tan malos y 
tan rudos, teniendo el mismo sol, y los mismos hombres Sol, et homo gene- 
rant hominem, los mismos hombres, el mismo sol, los mismos libros, el 
mismo Dios, la misma fe, la misma Escriptura tenemos acá, y demás las 
abilidades maiores, pues quando los hombres con barbas andan en Espa- 
ña á la escuela con sus cartillas, andamos acá artos de matriculas, y borlas. 
Concluie este Reverendo P. con su aprobasion diciendo: Réstame alabar 
el buen dictamen del Señor . Xrcediano de dar ala estampa este sermón, para 
que assi corra á t> ¡ ,los. Tener P. N. que se entiende que corra a iodos.' quie 
re decir aquel corra que los aberguenze? porque á la verdad el corrido le 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

32 

toca á el Arcediano, y si nó díganlo la xacaras pasadas: que corra á todos ? 
pues quien habia de correr! puede ser que todos se corran de que tal co- 
sa se imprima, y de otra suerte la proposición de V. P. no es corriente, y 
assi no corre por mas que alege Y. P. diciendo: que haviendo sido el prime 
ro que predicó en esta tierra sera u las primisias, porque ni aun sus diesmos 
queremos, que el tendrá cuidado de comérselos, y perdone V. P. que está 
nota no ha sido masque por haverle conosido á Nuestro Padre la macula, 
y haverle penetrado el espíritu con esta dezima. 

dice el Padre fray Antón 
de aqueste Sermón de borra 
que para que á todos corra 
será buena la impresión : 
venimos en su opinión, 
pero de este modo sea 
que qualquiera a el puncto vea, 
que en este Sermón ha sido 
de el Arzediano el corrido, 
y de el Padre la correa. 



Puncto v? 
De la aprobasion de el Padre Fransiscano. 

El mui Reverendo P. Provinsial de Zacatecas, Fray Luiz Antonio Her- 
moso de Celis, Dr. en sagrada Theologia, fue quien tuvo misericordia de 
este sermón, en que haviendo quedado el Arcediano tan feo, buscó para 
su aprobasion lo hermoso, dio su pareser el dia quinze de Abril, y el mis- 
mo dia dio el Señor Arzobispo su usencia para la impression; y quien se 
acordare, que el dia ya dicho, fue la Dominica in albis, no haga misterio 
de el dia, para dexar assi la aprobasion: dala su Paternidad rendido, gus- 
toso, desapasionado, observador (que observante ya lo es por su Religión) 
atento, y enseñado, y dice: que concurriendo en Madrid 1 aunque tan pig- 
meo) entre varios sujetos, no podía por ser tales pazar plaza de turinos. 

Los Noturinos, que en plaza, 
pues varios Sujetos eran, 
los que aqui este Padre enlaza 
es mexor taurinos Fueran, 
pues eran para la plaza. 

Vnos de Superior Herarchia, é inspección, que ya tenían, de la ciencia 
de el orador nntiquada noticia, y experiencia, pues ya le havian oido gus- 
tosos en la Corte de Madrid repetidos sermones con singulares aplausos, 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIll. 

33 

y en Alcalá en su Cathedra los primeros créditos vii, y oi á el Orador aplau- 
dido: muchos testigos pudiera citar, algunos, y grandes referir, mas no es 
Razón, que sertidumbrado de que el Orador- se mortifica con aplausos al- 
tere su modestia. 

Es de vna, y otra manera 
esta modestia cesuda 
el Arzediano la suda 
pero el Provincial la altera. 

Este testigo no prueba, porque es de oidas, y no de vista; oi (dice) de 
todos á el Orador aplaudido, pero no dice que lo vio, y testigos de oidas 
los desconfia el derecho: oculis magis, quam auditui credendum est. Dice: 
que en Madrid tenían todos antiqúada experiencia de su ciencia. Pero que 
es esto de antiqúada Padre Provincial ? si V. P. se va á el lexicón con el 
eclesiástico, vera que es vna cosa, que no se vza: si dixera V. P. antigua, 
immemorial, cierta, acentada, baila; pero antiqúada propiamente es cosa, 
que no está en vso, porque este verbo antiguo, antiguas, significa quitar lo 
antiguo de el vzo, y assi fue la experiencia, que tuvieron de la ciencia de 
el Orador en Madrid antiqúada, como acá también, porque como xamas 
huvo vzo, ni experiencia de su ciencia, fue la experiencia antiqúada, por- 
que -orno ninguno dio razón de tal vzo, ninguno tuvo vzo de tal razón, y 
esto que dixó el Padre en Madrid, es lo que decimos acá, conque todos 
bamos á vna: pero no es esto lo quiere decir N. P. Provincial, pues alisto- 
nado, como dice: su Paternidad en la segunda hoja, de todos los Censores, 
guando califican orasion panegírica (aunque no sean panegíricas las ora- 
siones, también las califican los Censores) aunque en mi la purificasion de 
este sermón sea solo ser emonia de calificar, lo que mano tan docta quiso es 
cribir, me es presiso ponderar sus eloquentes clausulas, en que dice: que 
como séremonia será su calificasion, ó vno como cumplimiento, con la parro- 
quia, purificando el sermón de la Purificasion, con la purificasion de su sére- 
monia, que párese mas Maestro de seremonias, que Provincial. 

Mas quando aqueste Censor 
se muestra tan material 
mejor será corporal, 
que no purificador. 

Mas no demos huelo á las plumas (prosigue con toda su hermosura Nues- 
tro Celis) no es razón que en misterios soberanos de purificación yo quiera 
hablar quando veo que asus divinos elogios vn sol para expresarnos exem- 
plo, quiere emmudeeer: sol taeet. Ya aqui el Padre se retracta, porque hien- 
do á ponderar las tales eloquentes clausulas -quita el buelo á las plumas, 
desplumando las alas á imitación de el Sol, que asus elogios, paro sus ra- 

5 



BIBLIOGRAFÍA mexicana DEL SIGLO XV III 

34 

líos; alude á que en el sol tacet emmudecio el Arzediano, y aunque esto es 
mentar la soga en casa de el aorcado, con todo N. P. Provincial me hade 
perdonar las impertinencias, por que aunque su Paternidad no quiera ha- 
blar en misterios soberanos de Purificación, no hade ser por tomar el exem- 
plo de el Sol, porque el Sol no se paró en el globo: sol tacet, que quando 
Maiia se purificó en el Templo, quien se paxó en el de la Cathedral fue 
el Arsediano á el predicar de ese ministerio admirable de la Purificación, 
que ni airas, ni adelante pudo decir: Sol tacet. 

Mas no sin misterio registra el Padre Provincial vn Simeón si de el es- 
píritu Santo asistido &, también lo advierte absorto, y elevado, por cuia 
causa considerándole Thimoteo Hirosolimitano, como dormido le dice: 
surge senex quare obdormis? ó santo, y benerable Anciano aora duermes? 
aora callas? en esta ocacion enmudesses? Padre N. alíquando bonus dor- 
mítat Homerus. Digame V. P. aquestas preguntas que le haze Thimoteo 
á el Señor Simeón, de dormido, callado, y mudo? son oi de V. P. á el Ar- 
zediano aplausos, ó apodos, alabanzas, ó bullas? elogios, ó escarnios? por- 
que párese que es, como si dixera ó hombre aquí delante de este concur- 
so, que te está oiendo, en presencia de todo México, que está tu lección 
aguardando te turbas? aora te suspendes? aora te quedas? aora te paras? 
si si dice N. Padre Ermoso en la misma hoja, que es mui proprio enmudecer, 
en misterio, que es mui proprio de admirar, y como otro Arpoclates con el de- 
do en la boca, y parlero silencio callar es mui proprio digo, que en misterios de 
la Purificación los sentidos mas dispiertos, y distantes se transporten. Es assi, 
mas lo que se le transportó á el Arzediano no fue el sentido, sino la poten- 
cia, porque se le fue el Sermón de la memoria, y esta no es sentido, sino 
potencia: pero dado caso, que N. Arzediano se paresse de misterio, para 
que es añadir sobre el misterio de la Purificación, aque ese misterio? pues 
el quedarse vn hombre en vn sermón no es lo primero de el Mundo, que 
á los hombres mas doctos ya ha sucedido, porque la memoria como es mu- 
ger es frágil: lo segundo, que nadie presisamente porque se quedó afeó á 
el Arzediano, aunque pudiera, pues no fuera mucho haviendo antes char- 
leado tanto: lo que V. P. le ha de defender, en lo que ha de poner el mis- 
terio, y en lo que ha de sacar la cara, es en que vn Cathedratico de Alcalá, 
proprietario en la de phylosophia, Arzediano actual de México, no sepa 
minimus, ni menores, ni maiores, no minimus porque hierra los tiempos, y 
el subjuntivo lo haze indicativo no menores, porque no sabe los pretéritos, 
y dixó paricricrit, haviendo de decir piperit, no maiores, porque hierra las 
quantidades, y escribiéndose dimitió con tíos//, lo hizo breve, que aunque 
lo supo pronunciar, no lo podemos escribir, y si es mui proprio, como V. P. 
dice : enmudecer en mis/crio, que solo es para admirar, y como otro Aporrates 
con el dedo cu la boca callar: Suplico á V. P. mande, ó que todos los sermo- 
nes, que se pr< dican á los misterio-, de Christo S. N. y de su Santissima Ma- 
dre se quiten, ó que los Predicadores suban á el pulpito, y con su dedo en 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

35 

la boca se estén un rato sin decir, y se baxen luego á desudar; fuera de que 
el Arzediano dice lo contrario, porque el Padre dice: que el pararse fue mis- 
terio, y N. Coscojales dice: que paró por aquel Ux exalasion respecto de su be- 
iteración ó parto de su viveza, que suplió con tanta gracia vna Ave Marta, y 
vna exalacion no es misterio, conque por aquí vnos pienzan en el bailo, 
y otros lo ensillan. Prosige N. Ludovico á la buelta de la hoja y dice: Lo 
que vn mal mirar discurre borrones, á los que la passion publica defectos, 
son aun mas cresidos aplausos, y para esto trae lo de los Cantores decolo- 
ravit me Sol, con el nolite me considerare, quod fusca sim. Padre N. el Sol 
á la Esposa la quitó el color, que eso es dccoloravit, y á el Arzediano lo 
dexó descolorido; pero esto si V. P. lo advierte mexor, es por distincta 
causa. En el texto de los Cantares habla Salomón en el mexor sentido de 
los Ynterpretes de la Etiopisa Esposa de Moizes, que era negra (aunque 
algunos Autores dicen: que aqui habló por ironia por ser mui blanca), co- 
mo que dixera no consideréis el color, considerad la causa, y sabed: que 
como el Sol está mui cerca de la Etiopia, por ser tierra tan alta, me puso 
assi el Sol con su sercania: mas en nuestro caso fue cosa mui distincta, por- 
que estuvo tan lexos de la memoria de el Arzediano, el Sol que se le fue 
por alto el Sol tacet. Y assi no tiene V. P. que decir mas abaxo: y assi se 
engaña quien considera manchas, las que son perfecciones, ni tampoco la 
exclamación: Ó y como las sombras del Hereje están desbanesidas en los ar- 
gumentos de este sermón! luego el haverse quedado con todos los acciden- 
tes, no fue sombra en el Arzediano, sino perfección? quien tal dixera, pe- 
ro si Bouum ex integra causa; malum ex quoqunque defectu. Componga 
V. P. el proloquio, y diganos, que connexion tiene con lo dicho la excla- 
masion de que las sombras de el Hereje quedan desbanesidas con los ar- 
gumentos de este sermón. Que sermón Padre? ni que argumentos? allá 
los oirá V. P. en llegando á su lugar, pero si todo lo dicho está alli en la 
aprobasion, es contra los que notaron el Sermón, y por la gracia de Dios 
ninguno es Hereje, sino todos Christianos, viejos, viejissimos, y chatolicos, 
que tiene que hazer la heregia aqui con la verdad? Prosigue pues: quisie- 
ra purificar, si pudiese antes de concluir, estos ami corto entender bastardos 
accidentes, obscuras neblesillas. En paz sea dicho P. Maestro, mas aunque 
V. P. aia ido á Roma por todo, no es V. P. quien ha de purificar, ni con- 
cluir aquellos que asu corto entender le párese que son bastardos acciden- 
tes; pero ni son bastardos, sino legítimos, ni accidentes, sino substancias, 
ni obscuras ncblillas, porque son mas claras, que el Sol, y mas de lo que 
V. P. pienza en todas lineas, y si N. P. quiere purificar, y quemar (con su 
puin, tenazas, y todo) de los que hablan, y han hablado de dicho Sermón 
tendrá V. P. bien que hazer, y se quedará deberás, sin hazer nada, porque 
ni están sujetos á las leyes de V. P. con su purificación, ni á su quemazón, 
que no será Razón que porque V. P. sin.que, ni para que esté abrazado, 
estén los otros pobres encendidos. Trae V. P. para eso lo de el Propheta 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

Ysaias: Ecce Virgo concipict, lo de S. Matheo, y S. Lucas con su lugarcito 
de Gericó, y advierte, que eu el capitulo antecedente, vn Seraphin con vn 
flamante carbón de el misterioso altar cogido, quiere que Ysaias sea purifi- 
cado, los labios le abraza, y los labios le purifica; acción divina, política y 
soberana, quemar, y purificar labios, que han de hablar acerca de los Ser- 
mones. P. N. aunque el Sermón de el Arzediano está impreso, aun no está 
purificado. Válgame Dios que acción tan divina, tan política, y tan sobe- 
rana le parece á V. R. quemar labios que han de hablar acerca de los Ser- 
mones! Dexo la graduación que está mal puesta, porque no havia de decir, 
tan divina, política, y tan soberana, sino tan política, tan soberana, y aca- 
bar, por tan divina: mas quantos habrán predicado mal, y no les habrán 
hablado vna palabra? ni escritoles vna copla? Como este hombre de el Ar- 
zediano, vino hablando tanto, con toda la colegiatura entre cuero, y car- 
ne, con todo su modo de predicar en el alma, y con toda la Theologia de 
Alcalá en el cuerpo, y el se quedó en cuerpo, y alma, y se quedó sin sen 
tido, memoria, y construcción: no se admire V. P. que haigan abierto los 
labios, aunque quiera V. P. quemarlos, porque fuera tenernos por tontos, 
si no dixeramos siquiera esta boca es nuestra, mas sepa V. P. que quando 
se manda quemar los labios, no es porque se dice la verdad, (como aqui), 
sino porque se lisongea, y se dice mentira, como verá V. P. en este que 
parece quento, y es vn grande caso: Refiere Pedro Cri que el Rey Cam- 
bises mandó matar á Prosapio vn grande Amigo suio: arrepintióse de el 
hecho, y llamó á un grande adulador, que tenia llamado Teophion, y pre- 
guntóle, que le havia parecido de aquella muerte, y respondióle, dando su 
aprobación (como N. P. Provincial) Optinic gratiam enim fatentur omnes 
pro tan benigno Principe, y el pago de esta lisonga fue mandar luego lue- 
go que le quemaran la lengua á el adulador: illico quanvis pro se atenta- 
tioncm protulijfct, usque ad ciñeres Teophiuis linguam comburi iussit. Si la 
cosa está mal hecha por donde le ha de entrar la alabanza? lo más que po- 
día hazer era callar, pero como el hombre habló tanto, fue preciso que nos- 
otros habláramos vn poco. Añade N. P. Provincial: paresiale á alguno, 
que siendo Seraphin, quien incluie cresidos iusendios, baslabasse el sin mas 
sagradas lumbres, para purificar labios, pues padece engaño, que no es osio- 
sa la diligencia, labios, que se han de ocupar en hablar de tales oraciones 
purificadas, nesesitan para su purificación de repetidos sagrados fuegos: vno 
paresse no es bastante, pues añádesele otro mas ardiente. Aqui P. N. con to- 
da la licencia de su autoridad, negó supositum, supone que fuera de la bra- 
za de el carbón, purificó los labios de el Propheta el fuego de el Seraphin, 
y por esso dice: que para purificar los labios, se nesecitó de repetidos fue- 
gos ; y no solo es falzo, sino contra la Escriptura; porque el Seraphin no 
purificó á el Propheta con su fuego, sino de el que cogió con vnas tenazas 
de el Altar, conque no fueron repetidos los fuegos, sino solo vno, no el de 
el Seraphin, sino el de el carbón y no mas: ct volavit ad me vnus de Sera- 



bibliografía mexicana del siglo xrm. 

37 

phin, & in manu eius calculus, quem forcipe tulerat de Altari. Conque no 
sirve lo que V. P. admira, de quan ocupados andarían estos sagrados fue- 
gos, si purificassen tantos labios, mexores, que los de V. P. se purifiquen, 
para hablar con la debida inteligencia de los textos de la Escriptura, y assi 
dexo de ponderar el conceptuó de la mirra, conque V. P. acaba su apro- 
bación, porque desde luego supongo, que el Orador la mirra era lo pri- 
mero, que nos havia de dar. 

Y assi le dan buena carga, 
con la mirra á lo que infiero 
que dará si se descarga 
después? quando lo primero, 
que dá es cosa tan amarga. 

Mas por no quedar con vn escrúpulo quisiera aberiguar de V. P. vna 
cosa, que ya se me habia pasado, y la deseaba en tres renglones, acerca de 
la maioria de el Colegio de Alcalá, esto es, de Sn. Yldephonzo, y vn com- 
pañero mió mas bellaco que yo, me riñó mucho, porque siendo acerca de 
maiorias, se me habia pasado por alto, dice V. P. á el acabar la primera oja 
de su aprobación: que el Colegio de San Yldephonzo de Henares es el se- 
gundo después que el Apostólico, supongo que el Colegio Apostólico fue 
el de los doce Apostóles, y en esta suposición después de el Colegio Apos- 
tólico se sige el de los Cardenales, conque maior que este es el de San Ylde- 
phonzo? pero volviendo á suponer, que V. P. entienda por Colegio Apos- 
tólico el de los Cardenales, yo me temo mucho, que si este Sermón como ha 
de ir á Alcalá, ba á Salamanca le ha de poner pleito mi Colegio maior de 
Cuenca, de el Arzobispo mi Señor, no quiero nombrar á el de San Bartolo- 
mé, porque no sea que desuellen álla á V. P. y le quiten el cuero, porque no 
seé de donde le han de salir las correas sino se las pide prestadas á Nuestro 
Padre Gutierres. 

PUNCTO VI? 
De la salutación. 

Llegamos ya alas dagas, porque llegamos á el Sermón, y el principio de 
la salutación es el princio de vna de las cartas, conque á el desembarcarse 
en la Veracruz, dio á cierto Prebendado de esta Iglecia por parte de su 
arcedianato, y venida, porque para estas ocasiones tiene guardado el ren- 
dimiento, la obediencia, la ocasión, y la osadía, la elebacion, el puesto, la 
cortedad, lo discreto, el theatro, el ruego, el respecto, el mérito, la máxima, 
la idolatría, la fama, el rigor, la censura, con todos los demás bocablos, 
verbigracia, de la dedicatoria, que todas son voces de oropel, pero sin oro, 
entradas de pabana, sin voz masiza, y nos dice: que el objecto de el dia es 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII 

38 

el soberano misterio de la Purificación de Maria, como si a dos de febrero 
celebra otro objecto la Sancta Iglecia, y para publicar de María las gran- 
dezas trae el benedictus Dominas Deas Isrrael, no de el Viejo Simeón, si- 
no de la gran discreción de David: qui fecit mirabilia solas. 

Mas la intención de tus fraudes 
no logras, como se vée 
pues el benedictas fue 
el que no se dice en laudes. 

Dice pues en la segunda pagina (que David no habla sin duda del so- 
berano misterio aqui/) Esta Metropolitana Iglesia entre las insigues la 
maior, consagra tan festivos cultos. Dios se lo pague por la merced, que 
nos haze, pues dice: que esta Metropolitana de México es la maior; como 
Toledo, y Sevilla no se enojan ? sea por amor de Dios que algo le hemos 
de agradecer, mas si esta Iglesia Metropolitana es la maior de el Mundo, 
será no solo por sus rentas, sino también por sus sujetos, pues que sujetos 
serán sino los maiores de el Mundo, los que encierra en si la Iglesia entre 
todas las de el Mundo la maior: luego estos sujetos bien podran, ó com- 
petir, eexeder á los de la Theologia de Alcalá, si acaso la Theologia no 
es vna en todo el Mundo, sino es que le dá á la Cathedral la maioria, por 
comerse las rentas, y le dexa á Alcalá la primacía donde se aproprio la 
Cathedra. Mas es para reír la causal que dá de los festivos cultos, porque 
si hablara del misterio, creo que mandara las voces, porque alli bendice á 
Dios porque executa todas marabillas solo: qui fecit mirabilia solus. y 
aqui le bendigera porque haze maravillosos prodigios acompañado, esto 
quiere decir, que presentarse Christo, en el Templo no fue obrar el pro- 
digio solo, porque fue con su Madre Santissima, (que iba á purificarse) 
acompañado, pero si el misterio, que la Iglesia celebró aquel dia no fue 
culto proprio, é individual de esta Santa Iglesia Cathedral, sino de toda 
la Iglesia en común, lo que dixó de esta Iglesia lo pudo decir de quales- 
quiera Capilla, y qualesquier Pueblo de Indios, pues en todas partes se ce- 
lebró este misterio. Dice: que no están en Christo las maravillas tan solas, 
que no las acompañen de Marta las maravillas, para esto trae por prueba 
lo de Josué steterunt Sol, & Luna; conviene en que se para el Sol, y pre- 
gunta, porque se para la Luna? y dice alli para dar su respuesta, y solu- 
sion: si el Sol se suspende es naturalissimo, que la Luna se pare, porque si 
el Sol haze maravillas con sus luces, le lia de acompañar la Luna con sus 
resplandores: Contra, sie argumentor: porque si esta prueba probara fuera 
porque assi en pararse el Sol hizo vn milagro, assi en pararse la Luna hizo 
vn prodigio, y assi el prodigio de el Sol, no fuera solo, porque iba acom- 
pañado, con el de la Luna; sed sie est que en pararse no hizo prodigio al- 
guno: luego esto no prueba, y probo minoran: perté si el Sol se suspende 



BIBLIOGRAFÍA mexicana DEL SIGLO XV III. 

39 

es naturalissimo que la Luna se pare, sed perté en esta ocasión se paró el 
Sol: luego naturalissimámente no hizo prodigio alguno la Luna en pararse 
luego la Luna en aquel caso no hizo prodigio con sus resplandores. Probo 
consequentiam: lo que es natural no es prodigioso, ni milagroso; sed perté 
allí se paró la Luna naturalmente: luego el pararse allí la Luna no fue mi- 
lagroso, ni prodigioso. Que dixera de esta forma silogística aqui N. P. Gu- 
tierres. Amigo no fue menester, que Josué mandasse parar á la Luna, con 
precepto diverso, porque el dia, que se le mandó a el Sol, quedó toda la 
Esphera parada, y consiguientemente la Luna, porque puede Vmd. con- 
sultar á la astrologia, lo mas grasioso, que añade con el folio treinta, es 
admirado el sagrado Chronista con tan peregrino portento haze esta pre- 
gunta: Non ne scriptam est hoc iu libro Tustorum? por bentura está escrito 
semexante suseso en el libro de los Justos, y los Santos? que mal entiende, 
y construie latin! no dice tal Josué, no dice como constriñe el Arcediano 
por bentura está escrito; antes dice lo contrallo, porque dice preguntan- 
do: por bentura no está escrito? y eso quiere decir non ne, no está ya es- 
crito? Responde el Arcediano: todos responden que no, y yo digo que nin- 
guno habrá de responder tal desatino, porque es contra la Escriptura, y 
todos dicen que si, poique todos saben, que ya está escrito. Señor Arze- 
diano dexemos á parte la mala construcción, por la qual azotan á vn mu- 
chacho por mal grainmatico; pero sepa V. S. que el sucesso que ya está 
escrito en el libro de los Justos, y de los Santos, está en el Propheta Isaías: 
sicut iu valle, quee est in Gabaon iracetur; está en el libro del Eclesiástico: 
an non iu iracundia eius impedí tus est sol.' ct vna dies facía est, quasiduo. 
Mire aora el bendito Coscojales, con que conciencia les lebanta este falso 
testimonio á todos, y mire si sabe quien hizo la pregunta, si está escrito 
el sucesso, pues antes porque sabia, que estaba el sucesso escrito dixo: 
scriptum est? lo que sino sabe quien hizo la pregunta, es porque le dá aque- 
lla reñida en forma de noticia, quando le dice: pues sepa quien hizo la pre- 
gunta, que están escritas mas soberanas, quanto ba de obedecer á la voz 
luces supremas, á monstrarse obedientes luces humanas. Luces materia- 
les? si, luces naturales? también, luces criadas? no ai que dudar; pero hu- 
manas! quien le ha dicho á Vmd. que el Sol, y Luna son hombres, para ser 
humanos. Aora se sigue aqui el mal paso, de que lo sacó el Dr. Alberto, 
por medio de el Ave Ufaría, pues haviendole atrabesado los Setenta en la 
boca, atrás ni adelante pudo hechar el Sol taeet, hasta que con tanta gra- 
cia, que mereció por ella Vmd. las ygas de Juan Manuel, dixo el Ave Ma- 
ria. Dice pues; pero querrán saber, qual es maior maravilla, la del Sol o 
la de la Luna/ la de Christo. ó la de María/ á es/a dificultad responderá 
Josué que la maior maravilla, está en la obediencia de el Sol, como se injiere 
del mismo texto: Sol contra Gabaouem ne mobearis. En el pulpito dixó se- 
tenta vezes, y aqui los Setenta, y se quedó acabando su .Ave María. Pero 
en el Sermón impreso dice: y aqui la versión hebrea, o mal escripturario! 



bibliografía mexicana del SIGLO XVlll. 
40 

Para Moreno ese coche 
veremos esa Deidad? 
Señor Don Diego? de noche, 
y con tanta obscuridad. 

Pues que hombre, que sabe escriptura dice la vercion, pues no es ver- 
dón sino raiz, la hebrea no es versión, sino el mismo original, el Hebreo 
no lee, ni vuelve, todos len, y vuelven de el hebreo, de el Hebreo salió la 
tradision de San Gerónimo, que es la vulgata, la versión de los Setenta, 
la Biblia regia, Santos, Pagnino, el Griego el Arábigo, Batablo el Ciriaco, 
Arias, Montano, y todos los demás, que volvieron; pero la vercion de el 
Hebreo! quien, que supo algo dixo tal cosa! el Hebreo no sacó de alguno, 
y assi no tuvo que volver, que eso quiere decir versión, y mire Vmd. vna 
pruebesita, que es de el Autor, que escribió el libro, que intituló gemines 
animee. Puso Pilato sobre la cruz aquel titulo lesas Nazarenas Rex In- 
deorum, y refiere que estaba escrito en tres lenguas, hebrea, griega, y la- 
tina, porque el griego y el latino, y todos leieron de el Hebreo, pero el He- 
breo de ninguno, y assiba el hebraice por delante, porque es el original, 
y después todos los que leieron el griego y en latin grece. et latine, y assi 
quando los hombres doctos citan á el Hebreo, no dicen la versión hebrea, 
sinoeltextohebreo,y esto Señor mió aunque está enlatin,no está en griego, 
sino mui claro. Después prosigue dividiendo la ley de Dios, y la de Moisés, 
como si en aquel tiempo la ley de Moisés, no fuera la de Dios. Pasa á la 
de David: nunquid cognocentnr in tenebris, mirabilia tua? con lo de San 
Juan: luz intenebris lucet, en donde no oi mas que suparola, y fin, y princi- 
pio de el Ave Maria. 

PUNCTO VII? 

De el primer Discurso de el Sermón. 

Comenzar, proseguir, y acabar, son las leyes regulares de la virtud. 
Exmo. Señor? porque no son los pasos regulares déla virtud, y del tiem- 
po, que comienza que prosigue, y que acaba. Miren que lindo exordio, y 
que lindo D. Diego. Mas comenzar, proseguir, y acabar, no solo son las le- 
yes regulares de la virtud, sino de el vicio también pudo, y lo proprio pu- 
do decir de el vicio, que dixó de la virtud, trae esto para decir: que como 
en Maria Santissima en el primer instante de su seer, se juntó el fracto de 
la gracia, con la primavera de la naturaleza, no respectó en la virtud princi- 
pios, y progresos. Y no dice bien con toda su Theologia de Alcalá, ni sabe 
la materia de mérito, ni la de beata Virgine. y para que vea, que Maria 
Santísima tuvo eu la gracia progresos, dígame como entiende aquel texto 
de los cantares? quos eft ifta ques progreditur, pulcra vt lana, electa vt sol, 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
41 

donde en el pfogreditur se darán á entender los progresos, que en materia 
de gracia tuvo Maria S. por todos los instantes de su vida, que la fue cre- 
ciendo, y aumentando, hasta verla infinita, como mantienen mui graves 
AutoresTheoIogos, porque si Maria Santísima por la gracia de su Concep 
cion engracia, no respectó en la virtud: luego fuera de la gracia de la Con- 
cepción no mereció mas gracia? luego la gracia de la maternidad no fue gra- 
cia? luego en la encarnación de el verbo, en la expectación de el parto, en 
la Natividad del Señor, en la huida á Egipto, quando se perdió el Niño, 
á el pie de la Cruz no tuvo Maria Santísima que merecer, ni tuvo progre- 
sos su gracia? quando ai autor, que diga, que en quantas respirasiones tu- 
vo la Señora, fue mereciendo, y aumentando la gracia, pero que mucho, 
si muchos dicen fue infinita. Mire aora el Theologo de Alcalá, si Maria 
Santísima, aun fuera del primer instante de su ser concebida en gracia, tu- 
vo progresos en la virtud. Pasasse luego á confesar con el Virrey, y dice- 
le: confieso a V Exa (miren que confíteor Ded) que siempre acostado dificul- 
tad á mi rudeza, querer el Ciclo ver á María executar esta ley. Esta es su 
confecion. 

Mas de aquesta confession 

ya se vee la nulidad, 

pues para la absolución 

de el ViRey la potestad 

no tiene Jurisdicion. 

Prosigue, y dice: con todos los soberanos misterios de esta Soberana Seño- 
ra, anduvo Dios tan galante en favorecerle, que la preservó de humanas co- 
munes leyes; pues como permite que se sugetc á vua ley común en el misterio 
de su purificación? Esta duda hade ser de mi oración la idea, de esta ora- 
ción será todo el asumpto de este papel. Mas que se entiende por aquello que 
Dios anduvo tan galante en favorecerle? porque esto de galanteen voz mui 
impropria, hablando de Dios, porque en todos sus atributos, no me darán 
alguno, que responda á esta voz galante; liberal si, Omnipotente si, magni- 
fico si; pero galano, que es voz mui baxa para Dios, y para la divinidad 
mui impropria, y porque vea que no en todos los demás misterios anduvo 
Dios tan galante, (como dice:) que la preserbó de humanas comunes leyes? 
Vna de las humanas comunes leyes, es la de el morir: statutum est homi- 
nibus,femcl morí, y en el dia de el misterio de Maria Señora, vna de las 
cosas, que selebra la yglesia, es su muerte presiosa, porque no la privile- 
gió, y precerbó de la muerte? y vea aqui el Señor Arzediano falsificada 
toda su absoluta, pues no en todos los misterios de la Señora, la preserbó 
Dios de humanas comunes leyes. Pasa á dividir su asumpto, y dice: Los 
dos mas principales misterios, que publican cu Maria tas maiores glorias, 
son el de su Purísima Concepción, y felix, y dichosa Natividad : la alabanza 
maior de estos misterios, consistió en no sujetarse Maria á humanas comunes 

6 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIll. 



leyes. Con que el primer discurso de su sermón es comparar á Maria San- 
tísima en su purificación, con la misma Señora en su Concepción esempta 
de la culpa original; en su purificación, sujeta á la ley, y para esta compa- 
ración, le pide su permiso á el Señor Duque, diciendole: Permítame V. Exa. 
que contraponga a Maria con ella misma. Gran contra pocision ! contrapo- 
ner á Maria, con Maria, exponer á la misma Señora en su contra, y enque 
misterio, pudo ser Maria contraria de si misma? aqui siendo esta propocision 
á el parecer mala, huvo menester, para decirla la permisión de Dios, masque 
ladeel Señor Virrey, y porque en esta contrapocision de Maria con Maria, 
como contiene dos extremos, si por el vno se dá la bentaja, por el otro la ha 
de dexar vencida, y querer persuadir, que á Maria no se le haze agravio, 
y ofensa con la duda, pues cede todo en su alabanza proprin, como la du- 
da, es la contrapocision, y la misma duda pudo hazer en el Hijo si predi 
cara en el dia de la Circuncisión, y de la Madre pudo hazer la misma duda 
también, pues se sujetó á la misma ley, que promulgó Augusto Cesar, de 
que todo el Orbe se empadronara á lo que se sujetó Maria S? Exit edic- 
tiim á Cesare Augusto, vt scribcretur vniversus Orbis; ascendit autcm Joseph, 
citm Maria, y sobre estos misterios pudo hazer la misma duda, y sin qui- 
tar vna letra encaxar todo el sermón, que como es de communi hace á todo. 
Llega á la inmediata de proponer su duda, para declarar su idea, y excla 
ma: Disimulad mi Dios que pregunte mi cortedad viscaina, y á la verdad 
que es viscaina la cortedad, y la pregunta también, (la pregunta es) y pues, 
si la libra isteis de comunes leyes, á el concebirse, como permitís, que se su- 
jete d la ley coman de purificarsse. Yo se la responderé, solo con decirle: 
que en sentencia de gravissimos Padres (como después veremos) de hecho 
Maria Santissima estuvo libre de la purificación, sin que le obligasse la 
ley, porque aquella fue vna obra, que hizo la Señora de su pereroracion, 
y vna ceremonia extrinceca, y exterior, que qualquiera, que conosiera su 
pureza, y penetrara aquel profundo exemplo de humildad, conosiera, que 
por concebida en gracia, y por haver quedado Virgen después de el parto, 
no tenia obligación de sujetarse á aquel precepto; pero sino librara Dios 
á Maria de comunes leyes á el concebirse veré, et realiter Maria S^ se hu- 
biera concebido en culpa original, que era formalmente contra su crédito, 
y por esso la libró de humanas leyes á el concebirse; y permitió el que 
fuera á purificarse, porque la purificación era seremonia, y la concepción 
era realidad, y con eso puede respondersse á lo corto, y á lo viscaino. Con 
esa misma razón se puede responder también á lo que dicen los Santos 
Padres aserca de exeptuar á Maria de aquella ley en la Concepción, que 
fue porque estaba predestinada, para ser Madre de Dios, porque por la 
misma razón estaba ecempta de la ley de la purificación: con que no tiene 
entrada su duda, ni su dificultad, y para que se sepa todo lo que ai en este 
misterio, Digo: que Maria SI 1 fue á el templo á purificarse, por tíos razo- 
nes: la primera, por dar exemplo en la obediencia, aunque no habla la ley 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

43 

con Maria S? como dice el Benerable Veda. La segunda: por vna profun- 
da humildad; como dice Augustino. La tercera: por evitar el escándalo, 
como dice San Lorenzo Justiniano. La quarta: por imitar á su Hijo, que 
sin obligarle la ley de la circuncisión, se sujetó á el cuchillo, como dice San 
Bernardo. La quinta: por ocultarle á el Demonio el misterio de la Encar 
nación, como dice Gofrido Abad. La sexta como dice el citado Abad por- 
que no se entendiesse, que por Madre de el que impuso la ley le quería 
eceptuar. La séptima: hazer esa obra de su pererogacion, como dice Pe- 
dro Becense. La octaba: por hazersse mas agradable ante Dios, con aque- 
lla obra, como quiere Ricardo. La nona: para darnos exemplo, de que, 
aunque estemos mui purificados, aspiremos á ser mas limpios, como dice 
Santo Thomás. La desima: para que por medio de mas, y mas purifica 
dones, aspiremos á mas santidad, como dice el citado Bernardo. La vnde 
cima: porque quiso monstrar la charidad, que tenia á Dios, obserbando 
vna ley, que no le obligaba, como dice San Matheo. La duodécima: por- 
que como tenia, que temer, que havia, que purificar, no quiso su santidad 
huir de la ley, que mandaba la limpieza, para que la misma ley adorara á 
la Señora, por mas limpia, como dice San Juan Chrisostomo, y vea aqui 
el Sr. Coscojales porque permitió Dios, que se sujetara Maria á la ley de 
purificarsse, habiéndola librado de comunes leyes á el concebirse. Pero 
de la duda pasa á la prueba, y alli dice: á la prueba, como quien dice á las 
obras me remito, y trae la de el Eclesiástico, en que hablando de el Sol 
dice: Magnas, qui fecit illum in sermonibus suis festinavil iter (ó que po- 
co tiene de Sol en sus sermones el Arzediano) y porque el Sol en los ser- 
mones de Dios se apresura, festinavit iter, pero el Arzediano con los 
sermones de la Virgen se para. Haze su concepto, y de todo su Sermón 
es lo menos malo, que algo le hemos de alabar, aunque sea por lo nega- 
tivo, y ofresiendosele alli á su ignorancia, vna replica de la solusion, la que 
paresiendole mala dice: menos mal; traelo de Vas admirabile de el Ecle- 
siástico, dice mexor. La primera solusion supuso, que era mala, y no pa- 
resiendole vien, dio otra después, que no le paresio tan mala, y dixo: me- 
nos mal; no quedó contento con esta, y dixo: mexor, y este es solesismo, 
no solo en la Rethorica sino en la lengua castellana, porque si en la pri- 
mera prueba le pareció mal, y la segunda menos mal, después de mal, y 
menos mal, no se sigue mexor, lo mas que pudiera, era menos mal. 

Mas en aqueste Orador, 
de vanidad todo lleno 
como podrá ser lo bueno 
donde lo mexor, es peor? 

Pero á el fin de lo mexor concluie el puncto diciendo: Pero ó gran Dios! 
en el mismo rendimiento de purificarsse Maria, está fundada la tnaior exe- 
lencia de su pureza, y otra vez á la prueba, (como quien dice manos á la 



bibliografía mexicana del SIGLO XV ni 

44 

obra), la prueba es vna autoridad de el Angélico Dr. S. Thomás, en que 
hablando de el Sacramento Eucharistico, dixó: que era el maior de los 
milagros que obró Christo: miraculorum ab ibso /(retoñan máximum, y 
cita á el Santo á el margen diciendo: Divus Thomas in lec.fest. Ene Santo 
Thomás en las lecciones de la Eucharistia. Las hallará Vmd. en el opúsculo 
sinquenta y siete: y ha de saber Vmd que S. Thomás Dr. Angélico, fue 
devotissimo de el Sacramento Eucharistico, y tanto que á instancias suias 
instituid el Papa Vrbano Ouarto, la fiesta de el Corpus, y le mandó á el 
Santo, que compusiera el oficio, como lo hizo, y assi amigo mió la cita no 
ha de ser de el Breviario, sino de el opúsculo, porque de este se trasladó 
á el Breviario, no á la contra. Si Señor por cierto que le traerá grande 
crédito á el Santo Dr. la cita de Vmd. en esta materia, quando lo tiene tan 
grangeado en toda su sabiduría, y en espesial en esta de Eucharistia; so 
bre que escribió con grande acierto, y aprobasion de el mismo Christo, 
onze questiones, y quarenta, y ocho artículos, como si bien los busca Vmd. 
los hallará, si acaso no los vio en Alcalá, cuando aquella Cathedra apro- 
priada, é impropria. Mas preguntando en que consiste ser este el maior mi 
lagro? responde: algunas veces lo habrás oido. Si Señor, no solo algunas, 
sino muchas vezes, y mucho mexor traido, y mas á el proposito, y mas 
bien entendido, porque la razón de Vmd. en el Sacramento, es en lo que 
se ve distante, de lo que se adora. Que es lo que se mira? pan, y que es 
lo que se adora? vn Dios, pues que maior milagro puede haver dice el Án- 
gel de las Escuelas (y tal cosa no dice, ni quiere decir el Ángel) que vn 
prodigio tan soberano, donde lo que se vee es tan distante de lo que se 
adora, y resuelta esta propocision, equivale á esta: el Sacramento de la 
Eucharistia es el maior de los milagros, pues siendo vno solo, porque es 
lo que no párese, y párese lo que no es? es Dios, y parece pan; y si por 
ser lo que no párese, y parecer lo que no es, es el maior milagro, lo pro- 
prio pudiera decirse de el vicio de la hipocrecia, donde vna cosa es lo que 
es, y otra lo que paresse; en el mismo opúsculo da el Santo la razón: por- 
que el Sacramento de la Eucharistia es el maior de los milagros, pues sien- 
do vno solo, es figurarum vi te ruin impletivum, solatium singularc post 
eontristatis su ce passionis memoriali percmmne ; in ibso uamque pañis, ct vi- 
num in Christi corpus, ct sauguineni substantialiter convertuntur ; mandil 
eatnr, sed minime laceratur quin immo divisso Sacramento sub qualibet 
divisionis partícula integer perceberat , accidentia si une subido in eodeni 
subsistuut. Vea Vmd. donde hallará en todas estas palabras la razón de 
ser el maior milagro por ser vna cosa, y parecer otra, y si Vmd. en su Ser- 
món nos decia, que haviamos de oir la Theologia de Alcalá, y en todo el 
no trae otra, sino esta, y la que veremos después dándonos Dios vida, y 
salud, contra el Hereje Elvidio; ambas á dosTheologias son mui comunes 
por acá, que las saben los Niños de la escuela, y de la doctrina. Prosigue 
diciendo: aun mexor lo explica el Santo. Y la esplicacion es la de la se- 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVlll. 

45 

quencia de la missa del Corpus: quod non capis, qnod non vides animosa 
firmat fides prceter Retum ordinem, para comprobar que á el purificarsse 
Maria, se vee contra su pureza, este misterio es mas milagroso, que el de 
su Concepción, porque en su Concepción es lo mismo que se mira, y assi 
concluie: Esta misma es la razón que convence, que en Maria excdc el pro- 
digio de purificarse, á el grande misterio de concebirssc. El purificarsse Ma- 
ria Sma. fue vna exterior seremonia, el concebirsse sin peccado fue una 
realidad: pues como será posible, que ecxeda vna seremonia á una reali- 
dad? La gracia de la Concepción fue gracia santificante, la seremonia de 
purificarsse fue mérito, para aumentar mas gracia; pues como el mérito, 
que aumento Maria Sma. de gracia en su purificación pudo ecxeder á la 
gracia santificante en su Concepción ? yo quisiera oirle explicar este ecxeso, 
para salir de este escrúpulo, Pero ya vuelve para satisfacernos, á las voces 
de Santo Thomas diciendo: que no extrañe sn auditorio, porque el esta obli- 
gado y quiere serle agradesido. Que obligación será esta, en que le está á 
S. Thomás? y qual será el agradesimiento, sin duda que nos quiere dar 
á entender, que es Thomista, y yo se lo creyera como fuera mas solido, 
mas agudo, mas docto, según aquella epístola de el Doctissimo Fray Do- 
mingo Lopes Dominicano, que recomendándole á un amigo suio, dice: 
Amicum salutat, vsque semper doctrinae sit Auditor vt evadat doctior pero 
aqui en lo que el Arzediano lo muestra, es solo en aquella cita de el Bre- 
viario, y en esta de la sequencia, y con pocos textos, y mui comunes, para 
glosarsse Thomista, pues es una doctrina en que todos lo son, aunque no 
sean, y este agradesimiento paresse mui poco, porque es de poco trabaxo 
pues con rezar el oficio de el dia de corpus, y decir missa esta hecho el 
costo, porque en la missa está la cita de la sequencia, y en el oficio la de 
el Breviario. En fin oigamos el agradesimiento, para pagar esta obliga- 
sion: Dice alli: Para otro ecxeso es el Sacramento el maior milagro de Je 
sitchristo, porque entiendan vien del Santo. Sin duda que es darnos á enten- 
der vien á Santo Thomas, es el agradesimiento, conque le paga la obliga- 
ción, porque asta que el vino, no havia por acá, quien entendiera bien á el 
Sancto, pero á el buen entendedor pocas palabras le bastan. Veamos vien 
como la entiende. Quod non capis, quod non vides, animosa firmat fides, 
porque en el Sacramento se ere firmemente, lo que no se mira? de aqui nos 
haze pasar á la purificación de Maria, que es lo que se ere? pureza, y que 
es lo que se mira? vna seremonin, que en lo natural parece mancha, pues 
qual es mas en los rendimientos de nuestra fee? crer lo que no vemos, 
quod non vides, ó crer lo contrario de lo que miramos? la respuesta es fácil: 
mas rendimientos /tarjemos, creiendo lo contrario de lo que vemos, que creieu- 
do solo, lo que no miramos. A esta respuesta tan fácil se dá por respuesta 
esta solusion: mas rendimientos hazemos creiendo lo contrario de lo que 
vemos, que creiendo solo, loque no miramos: accidentaliter, concedo; subs- 
tantialiter negó. Aquel pan, que accidentalmente vemos, porque vemos 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

46 

los accidentes, ecensial, y substancialmente es el mismo Christo, aquien 
adoramos, y aunque en la Eucharistia accidentaliter y creemos contra lo que 
vemos; es lo mismo que adoramos, porque el pan consagrado aceidentali- 
ter es pan, y eceneialiter, et substantialiter es Christo. Dice: que la razón 
que dá es la de Santo Thomas: crer lo que no miro, es un crer fuera de el 
orden común; crer contra lo que veo, es contra todo orden natural, y mas 
es creer contra todo estilo de naturaleza, que crer fuera de aquello, que 
comunmente se estila. Señor Dr. ai vnas cosas, que son intra ordinarias, 
otra que son extraordinarias, vnas que son propter ordinarias, y otras que 
son supra ordinarias, Como Vmd. estudiaría en Alcalá, y si acaso estudio 
el collectivo, de el ente sobre natural, las que son intra ordinarias son las 
cosas naturales, las que son extraordinarias son las que salen de el orden 
común, las que son propter ordinarias, son aquellas, que ni de el todo son 
naturales, ni de el todo eexeden el orden de la naturaleza, las que son su 
pra ordinarias son las sobre naturales, y lo son porque eexeden el orden 
de la naturaleza, participan de Dios, como Trino, y assi se hazen divinas, 
y aqui el preeter Rerum ordinem, pues es cosa sobrenatural y no fuera de 
el orden común, como dice Vmd. el que el pan se convierta en el cuerpo 
de Christo, que, es lo que non capimus, nec vidintus, et adora-mus, y assi 
pues Vmd. le está tan obligado á Sto. Thomas, y se le quiere monstrar 
agradesido, no diga, que es fuera de el orden común, lo que es vna cosa 
tan sobrenatural. 



PUNCTO VIII? 

En que se divide el mismo puncto. 

Prosigue el mismo puncto: el octavo no lebantarás falzo testimonio, ni 
mentiras, y pues estamos en el octavo puncto, como se abra visto en todo 
este escrito no ai que temer, se halla quebrantado este mandamiento, pues 
se ban citando las palabras de el Autor letra, por letra, paraque no nos 
dexen mentir, y por no hazer el punto pasado, demasiadamente largo, lo 
he querido dividir en otro punto, empesando á ponderar aquella senten- 
cia de el grande S. Dionisio. Dice pues aquel Autor inventor Americano 
de los Sermones, vna sentencia de S. Dionisio, verbigracia, como la vez 
pasada á S. Thomas á el margen, in lectionibus Breviari Romani: en las 
lecciones de el Breviario Romano, el Breviario la sacó de la epístola se- 
tenta, que á Policarpio escribió S. Dionisio, y le aseguro á Vmd. que es 
vna de las mas elegantes, que escribió el Santo, y assi para otra vez cite 
Vmd. la epístola, y no el Breviario, y las autoridades de los Santos, no se 
citan porque están en el oficio, sino en sus libros : Las palabras de la auto- 
ridad son: aut Deus nam que natura patitur! aut mundi machina dissol- 
viturl Dixó (dice el Dr. Cathedratico) á el ver las tinieblas, que obseure- 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIll. 

47 

sieron á el mundo en la muerte de Jesuchrislo; ó el Dios de la naturaleza 
padcsse, ó la machina del mundo se destruie. Yo quisiera saber de donde 
infiere el Santo esta destrucción de el mundo? responderá: que de ver que 
al medio dia se pone el Sol Tenebrce facta sunt super vniversum pero esta 
respuesta padesse vna grandissima instancia: en la mañana de la resurrec- 
ción, madrugó el Sol á lucir, valde mane orto iam Solé, mucho antes que 
otras vezes, pues si la grande Astrologia de S. Dionisio infiere tanto pro- 
digio de ver que el Sol tan antes de tiempo muere; como no infiere lo mis- 
mo de ver, que el Sol tan anticipado nace? Este es á el pie de la letra el 
texto, sobre que ba aora el comento, y antes que llegemos á su respuesta 
daré yo dos á su duda, vna fundada en la escriptura, y otra en la conjetu- 
ra. Es verdad que en la mañana de la Resurrección madrugó el Sol á lu- 
cir, pero fue el de Justicia Christo, de quien dixo el Propheta para este 
dia orietur vobis Sol iustitice, y assi lo entiende la glosa interlineal valde 
mane orto iam Solé, id est Christo, que fue decir el Evangelista, que la re- 
surrección de el Sol de Justicia Christo, fue este dia mui de mañana, no 
que el Sol material madrugó mas sino que quando despuntó el Sol mate- 
rial en el Oriente, ya el Sol de Justicia Christo, havia salido de el sepulcro: 
por mas señas que discurriendo S. Pedro Crisologo, que aquel dia havia 
salido antes que otras veces el Sol para congratular la Resurrección de el 
Sr. erant iuxta naturam tenebres, et tamen dicitur orto Solé, quasi Christo 
resurgente congratulans ante lucanus f ruges, et prius sólito exortus est. Dice 
el Padre Cornelio alli estando el Santo: ita ipsepenes quem huius Regisfides 
sit, y assi lo dice el Crisologo, el vea como lo dice, alia lo crea, y alia se 
lo halla. Y si aun S. Pedro Crisologo no se le pasa interpretasion de nacer 
el Sol el dia de la Resurrecsion, antes de los demás dias, como se lo po- 
dremos pasar, á quien tiene tan poco de Crisologo, como es N. Arzediano. 
La segunda respuesta es conjetural, pero jenuina, y se responde á ella : que 
dado caso, que el Sol huviera salido aquel dia antes del tiempo común, en 
que á constumbra salir, no le hizo fuerza á S. Dionisio la salida de el Sol, 
y las tinieblas si, porque estas fueron á el medio dia, la salida de el Sol 
mui de madrugada, y como á la zason S. Dionisio era Gentil, hombre re- 
galón. Togado de Atenas, y de su Areopago, y persona de mucha auto- 
ridad y aesa ora estaba durmiendo, y no supo si el Sol havia amanesido 
tarde, ó temprano, y por eso á su grande astrologia no le hizo fuerza, que 
el Sol tan anticipado nasiesse, porque no lo vio, y las tinieblas, que fueron 
á el medio dia las vio por sus ojos. Respondido assi á su duda, veamos 
que discurre N. Astronómico Archidiácono. Dice: discurre mi cortedad \ que 
en la misma astrologia fundaría el Santo la diferencia. Duro caso es que 
el Arzediano quiera, que la astrologia de S. Dionisio, lebante figuras en 
este caso, no haviendose lebantado de la cania. Dice pues: nacer el Sol 
mas temprano, es fuera de ¿o común, que se estila, pero en la naturaleza no 
tiene razón natural que se le oponga. No puede ser maior desatino, que mas 



BIBLIOGRAFÍA mexicana DEL SIGLO XV 1 11. 

48 

razón natural se puede oponer, que haver puesto Dios para presidente de 
el dia á el Sol. vt prcesset dieit, que mas razón natural, que haverle puesto 
Dios para dividir el dia de la noche, para diferencia de los tiempos, para 
termino de los dias, para computo de los años, dividant die ac nocte sintque 
in signa, et témpora, et dies, et anuos, como andaría el mundo, y los cielos, 
si no tuviera el Sol este regular movimiento, (que no lo quiero llamar es- 
tilo, porque aqui es nombre improprio!, como se entendieran los dias, los 
meses, los años, sino huviera razón natural, que se le opusiera á el Sol, 
para que según los tiempos naciera á tal ora determinada, y el tiempo, 
que gasta según la región, y signo que visita, y de ai es que la Luna en 
vn mes anda todo el globo, para lo qual á menester el Sol un año, y por 
eso fue milagroso el caso de Josué, donde el Sol se paró, y el Arzediano 
también, sin ser sol, ni milagro el que sé parasse; por eso fue milagro el 
caso de Ecxequias, quando retrocedió el Sol aquellas dies lineas, y por 
eso fuera milagro el dia de la Resurrección, el que saliera antes el Sol, si 
acaso huviera salido. Ahora se sigue lo mexor, que dice: pero el Eclipse 
de Sol. fue contra todas leyes de naturaleza. Absolutamente hablando, no 
ai cosa mas natural en toda la astrologia, y en los Planetas, que los Eclip- 
ses, tan sin natural, que el Astrólogo, que en su almanaque hierra, y no 
da con los Eclipses, no es Astrólogo, porque los Eclipses, son el A. B. C. 
de la Astrologia, vien que en este Eclipse como después veremos fue so 
brenatural, mas no por las razones, que nuestro Arzediano da, que son por 
ser la ora de el medio dia, y en menguante de Luna. No por haver sido 
á el medio dia porque á esta ora, ya hemos visto muchos eclipses de 
Sol, aunque no totales; no porque fue en menguante de Luna, porque 
este Eclipse fue en la llena de el primer mes, que los Hebreos llamaban 
Nisan, y corresponde á nuestro mes de Marzo, y la muerte de Christo 
S. N. fue en la llena de el mes de Marzo, y esa es la causa de haver re- 
rebuelto la Astrologia, viendo, que la Pasqua de Resurrecsion caiga en el 
mes, y luna de Marzo, por eso son vnas quaresmas altas, y otras baxas: 
mire, como havia de fundar S. Dionisio en la Astrologia su discurso, quan- 
do lo huviera hecho. Fue pues el Eclipse milagroso, y las tinieblas insó- 
litas, prodigiosas, y sobre naturales, por estas razones, que voi á dar, no 
mias, sino de S. Dionisio: fue milagro porque de la interposición mila- 
grosa de la luna entre el Sol, y la tierra, se originó este Eclipse, fue mi- 
groso, porque no estaban entonces de opocision la Luna y el Sol, y re- 
pentinamente se opusieron, fue milagroso, porque la Luna, por tres oras, 
se opuso á la media linea de el Sol, fue milagroso, porque viniendo de 
Oriente á Poniente el Sol en aquella ora, se halló como en el Ocaso, y 
acabadas las tres oras, retrocedió á ponerse en el lugar que tenia á las 
tres de la tarde, fue milagroso, porque no previno el resesso por la par- 
te de el Sol, sino por la es diametra opuesta, fue milagroso, porque este 
Eclipse, fue en el lleno de la Luna de Marzo, y no en la menguante, 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIll. 

49 

como su merced dice, y en el lleno de la Luna no puede haver Eclipse de 
Sol, porque están mui distantes los dos Planetas, prodigioso porque duró 
tres oras, quando otros Eclipses de Sol duran mui poco : eo quod Luna so- 
lí taiigens celerrime moveatur, ct solem pertranceat, prodigioso, porque la 
Luna suele moverse de occidente á oriente, y aqui sucedió á el contrario, 
prodigioso, porque siendo la Luna menor Planeta, que el Sol, no puede en 
ningún Eclipse encubrir toda la fuerza de el Sol, y aqui fue total, como en 
Egipto las tinieblas de la plaga de Faraón, prodigioso, porque á el tiempo- 
de el Eclipse las estrellas se aparecieron en el Cielo. Vea con tantos pro- 
digios, y milagros el nuebo Astrólogo, si el Eclipse de el Sol fue contra to 
das las las leyes de la naturaleza, tanto por ser la ora del medio dia, como 
porque fue en menguante de Luna, quando ni vna, ni otra razón es prodi- 
giosa, sino disparatadas, y mas oiendo de S. Dionisio tantas, que por eso 
predicando en Atenas el Apóstol S. Pablo, y diciendo que á el morir Chris- 
to se havia obscurecido el Sol se convirtió S .Dionisio á nuestra S. fee, cla- 
mando que havia sido^testigo de las tinieblas de el Sol viéndolas por sus 
ojos. 

Portcutum cceli llamó Séneca á la Luna, prodigio grande de el Cielo: 
assi lo dice el Séneca de Alcalá en su sermón, yyocomosoi ingenuo con- 
fieso con verdad, que en seis dias, que he buceado donde traiga Séneca es- 
tas palabras no he podido encontrarlas, hacenos mucha malaobra en no 
haber puesto la cita: pero como Séneca á el fin fue Gentil, sino es verdad 
que fue Discípulo oculto de S. Pablo, no es Autor que puede hallarse en 
el Breviario, dexónos sin cita su autoridad, para ver donde dice Séneca con 
la Astrologia que aquellas, que vemos como manchas son las partes mas 
diafanas, y christalinas de la Luna, y yo no lo he de crer hasta verlo en Sé- 
neca, ni que vn hombre tan estudioso, como el dixera, que la luna era el 
portento de el cielo, porque aquellas que vemos como manchas, son las 
partes mas diafanas, y cristalinas de la Luna, y hablando desapasionadamen- 
te, que portento este para el cielo! Algunos dicen, como el Padre Clavio, 
y otros Astrólogos, que aquellas manchas de la luna, no solo no son las 
partes mas diafanas de ella, sino las más crasas, porque lleban, que aquella 
es la porción de tierra, de que fué criada la Luna. Otros afirman, que alli 
está el Paraíso terrenal, y que aquellos, que alli parecen manchas, son Ríos, 
Arboles, Montes &. Otros dicen mili delirios, que los puede ir á buscar en 
vn libro, que escribió Clemente Stinc de los Planetas. Fuera de que á mi 
no se me da nada que lo diga Séneca, ni quiero crer, que el Cielo es por- 
tentoso por estar partes cristalinas, que parecen manchas 

Poco me debiera mi auditorio (prosigue el Dr. Coscojales) si se quedara 
en sola esta aplicasion mi discurso ; quiero que me deba mas ingenioso tra- 
baxo. Veamos el trabaxo, y veamos el ingenio, que como sea de ingenio 
yo le concedo el trabaxo, poique el dia de oi son los trabaxos, para los in- 
geniosos. Dice pues: Negó el Blasfemo Elvidio la purissima integridad de 

7 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

50 

Mana, afirmando, que era imposible, quedar purissima Virgen, siendo ri- 
gorosa Madre; para convencer a el Hereje, y hacerle patente la purissima 
integridad de Maria, he buscado clarissimos textos, en la Escriptura, y el 
que mas claramente la persuade es el mismo, con que el Hereje se opone. Vál- 
game Dios que diria, y que diera el Dr. Máximo S. Gerónimo por resu- 
citar aora á ver conseguido por el Dr. Coscojales, lo que el Sto. no pudo 
con toda su oración, y todo su estudio, que fue convencerá el Hereje El- 
vidio, con quien sobre estas materias tuvo, tantas disputas, y controver- 
cias, tantas replicas}' argumentos, tantos textos, y razones. Mas antes que 
á su cenzor, oiga el Dr. Coscojales á el Sr. S. Augustin arguiendole á el 
Hereje: Hereses stulte vnde sordos, in ea,q?ue uee concipiendo libidiuem, 
nec pariendo passa est dolare. Oiga á S. Sipriano: Maria Genitrix, et obs- 
te trix nullus dolor, nulla natura contumelia. Oiga á S. Bernardo: Nihil 
in ¡loe concepta, nihil iu hoc partu impurumfuit, nihil ilicitum, nihil púr- 
gandum, nimiruin cuín proles ista fons puritatis sit, et purgationem vene 
rit faceré delictorum. Mire aora el Arzediano si á estas oras estara por 
convencer el Hereje Elvidio, y lo estará aguardando, para que lo concluía, 
y convenza. Veamos aora el texto, que á penzado, como si antes no lo 
hubiera penzado S Gerónimo, S. Augustin, y S. Gregorio, S. Juan Chri- 
sostomo, Theophilato, y todos los Padres, y es el mismo, con que el se ar- 
guie, assi lo dice: quien assi arguie es el Hereje: Maria se purifica según 
la ley de Moisés seeundum legem M oysi luego Maria concibió á su Hijo 
por el estilo común, con intervención de varón, porque assi lo expresa la 
misma ley. Diré, y citaré la ley primero, con el solesismo, que dixo, en 
el pulpito, que no lo dixera vn Hereje, como Elvidio, y luego le citaré 
con otro solesismo, con que tres vezes la imprimió en el sermón. Dixo pues 
en el pulpito, que lo oió Dios, y todo el mundo. Mulier si sucepto semine 
parierit maseulum immuda erit, ya sabe que el parierit es solesismo, y ya 
que en el sermón no imprimió el parierit que dixo en el pulpito, ai mismo 
donde cometió el pecado, salió tres vezes el yerro en la imprenta, porque 
alli imprimió tres vezes en lugar de el parierit, peperit, las dos enmendan- 
do por pluma, y la vltima vez se le fue el parto, y dexó peperit que con 
el si, que lleba á subjuntivo, es el tal peperit un honrrado solesismo si hay 
solesismo que sea honrrado, y yo Sr. Arzediano no hede crer, que quien 
hecha solesismo, pueda convencer Herejes, y es caso raro, y grande 
desgracia que adonde hecho el solesismo en el pulpito, saliesse otro so- 
lesismo en lo impreso, lo permitió Dios para que no se dijese, que era 
yerro de la imprenta, y que fuera de el solesismo, que hecho en el pul- 
pito, otro solesismo imprimiese. Válgame Dios vn solesismo en el parto, 
y otro solesismo después de el parto, que partos tan aviesos! 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
51 

En dos partos, que has tenido 
tu desgracia ha sido igual, 
primero pariste mal, 
y después has mal parido. 

De el mal parto, vamos á el buen parto. Dice pues el catholico de el Ar- 
zediano, que por tal le tengo, arguiendole á el Hereje: en el texto, en que 
discurres la mancha, lias de ver convencida la pureza, mexor fuera decir 
has de ver probada, y nos dice alli: adviertan aquel si, que hace el man- 
dato coudisional, y el no advierte, que el si lleba á subjuntivo, y haviendo 
de decir pepererit, dixo peperit. 

En tu ignorancia advertí, 
quando aquel si nos declaras 
que Tu mismo, no reparas 
también en el mismo si: 
pues condicional alli 
adviertes executivo, 
y pudiste discursivo 
vn solesismo evitar, 
solamente, con mirar, 
que el si lleva á subjuntivo. 

Dice pues: Adviertan aquel SI de el texto: si sucepto semine, que hace el 
mandato coudisional, no dice absolutamente Mulier, ques peperit. (Peperit, 
dice el sermón, ya veo que es solesismo, pero yo lo digo, porque lo tras- 
lado) si no es debaxo de condición si sucepto semine. Este es todo el texto, 
que ha penzado su ingenio, y su trabaxo, para convencer á el Hereje, y 
esto es una antiguaia, que la penzará vn Niño de la Escuela, pues no ai 
Muchacho en tierra de Christianos, que no sepa, que Maria S. concibió por 
obra del Espíritu Santo, sin obra de Varón; conque si todo este es el tra- 
baxo costoso, que le debió el Auditorio, le debió muí poco. 



PUNCTO IX? 

De el segundo discurso de el sermón. 

Hasta aqui fue el careo de la Purificación, con la Concepción, y aora 
entra el segundo puncto careando la Purificación, con la Natividad. Dice 
el Autor de los sermones, y Juez Superintendente de los predicadores: El 
segundo misterio que publica las soberanas glorias de Maria es el de su fc- 
lisissimo Nacimiento, donde anduvo tan generosa la Omnipotencia, que to- 
do jue, prodigios, y maravillas; pero todas tan insigues, como excelentes a 
humanas leyes. Nació Maria Hija de Juachiu, y Ana, d quienes hizo es- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII 

52 

teriles la naturaleza, porque apezar de todas las leyes humanas, que resis- 
tían, nació esta soberana Aurora, Aqui dice: que Dois dispensó la ley de 
que María naciese de Padres estériles, y Ancianos. Y en otro lugar dice: 
que nacer María contra la esterilidad de sus Padres es singular victoria. 
Supongo, ó admito, que nacer de Padres estériles, sea contra la ley de la 
naturaleza, en que ai mucho, que aberiguar; pero este nacimiento, no pu- 
do ser, como dice el Sr. Doctor: singular victoria en Maria, porque que 
diremos Sr. Dn. Diego de esta ley, y de esta victoria si es singular? con- 
cedida también á Ysac que nació de una vieja, y estéril, como Sara, de 
Sanzon, que nació de otra vieja, y estéril, como lo era su Madre, de Sa- 
muel, que nació de Auna estéril, también de el Baptista, que nació de 
Ysabel estéril, de S. Nicolás Tolentino, en quien aconteció lo mismo, de Se- 
non, Xefonte, y Trigido, que nacieron de Madres, que la que menos tenia, 
quando los engendraron, eran cien años, como Vmd. puede ver en Ale- 
gandro Peleg: luego no es singular victoria nacer Maria contra la esteri- 
lidad de sus Padres, quando la victoria, que es singular, es de vno solo, y 
esta como Vmd. vee, ha sido de tantos, no solo Santos sino pecadores. 
Otros pribilegios, pudiera Vmd. haber buscado, para ser admirable, y vic- 
toriosa la Natividad de N. Señora, y los hubiera hallado en S. Vicente Fe- 
rrer, ' en S. Juan Damaceno, 2 en el Dr. Pereira sobre el Génesis, 3 en Cle- 
mente Alexandrino, en S. Epiphaneo, y todo lo vera Vmd. en la Biblio- 
teca. 4 

De esta ley pasa á otra, que no lo es, y dice: /¿ai quien dice: que siendo 
assi que todos nacemos llorando, como Hijos de la culpa; nació Maria rien- 
do, como Hija de la gracia. Miren que riza, y miren que gracia! ser dis- 
pensación de la ley nacer Maria riendo, poco dixo, y poquissimo quien tal 
dixo. Mas quien ha dicho que es ley nacer vn hombre llorando, para que 
sea dispensación de la ley nacer Maria riendo? Pero dado y no concedido 
que la riza en el nacimiento de Maria fue dispensación de la ley, parece 
esta poca dispensación, quando la gozaron tantos, como aora vera el dis- 
pensable Autor de los sermones. Señor mió sepa Vmd. que ai quien dice 
que nacieron riendo Isac, y los dos Nicolases el de Mira, y el de Tolen- 
tino, ai quien dice: que nacieron en Alexandria vna Catarina, y en 
Sena otra, ambas riendo, y en Roma Santa Martin \, ai quien dice: 
que nacieron riendo las dos Rozas, vna en Vitervo, y otra en Lima. Pues 
que diremos de los Gentiles? ai quien dice que nacieron riendo, Solón, y 
Sócrates, Cricipo, Piemaleon, y Diomedes, ai quien dice: que nacieron 
riendo, Aristomeo, Marcia, y Cleopatra. Conque mire el Dr. que dispensa- 
ción tan grande haria Dios, en conceder á Maria S? que naciesse riendo, 



1 Ser. 1 de Nativit. 

2 ürat. de Orta Virg. 

3 Lib. 1 cap. 1 tom. 1. 

4 Tomo 2. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

53 

quando tantos, no solo Santos, mas también Barbaros, y Gentiles nacieron 
riendo, y no llorando? Conque el careo de la Natividad con la Purifica- 
sion que es el segundo discurso de el Sermón, no tiene en que fundarse? 
Pero lo que no tiene simiento, como habrá de tener corona, ó chapitel? El 
nacer riendo vna criatura no es contra la ley, porque primero es que la hai- 
ga, y por consiguiente no hay dispensación, y aunque según la ley natu- 
ral la esterilidad se oponga proxime á la fecundidad, remóte no está su opo- 
sición, que si la materia de generatione no fuera tan inmunda, é indigna de 
los oidos castos, y ojos modestos, que me pueden 1er, y oir, pudiéramos 
referir casos también, mui memorables, que si Vmd. quisiere divertirsse, y 
ensuciarsse los puede ver en Aristóteles, 1 y en Galeno 2 y allí hallará, co- 
mo los viejos, y viejissimos, que pasaban plaza de estériles, á pares tuvie- 
ron Hijos, que pasaron de nones. Nace todo su paralelo fundado en estas 
dos leyes, que la vna no lo es, y la otra pudiera dexarlo de ser, y admira- 
do, sin haver sobre que caiga la admiración, hace esta confession general 
y dice hablando con todos, y no con el Sr. Duque: confieso que decían bien 
los Antiguos quando //amaban á esta la fiesta de los encuentros. Sr. mió los 
que assi llamaban á esta fiesta, no eran los Antiguos, sino los Griegos, y 
no solo la llamaban, sino que esta oi la llaman en la Iglesia la fiesta de la 
Purificasion, y assi no confiesse Vmd. que decían bien los Antiguos, sino 
que dicen bien los Griegos, no quando llamaban sino cuando llaman á es- 
ta la fiesta de los encontrones. Vea Vmd. .la razón porque en Sn. Pedro 
Crisologo? Thimoteo Presbítero, Hirosolimitano, que con eso hablara con 
propiedad, delante de Hombres, que están llenos de erudición. Funda su 
discurso en aqueste silogismo, que lo quiero llamar assi, porque lo hede 
poner en forma, y se lo he de responder á la letra. Arguie assi: Nace Ma- 
ría atropellando leyes de naturaleza, purificasse María venciendo los altos 
privilegios de si propia; sed sic est que alli nace contra lo mismo, que la hu- 
mana naturaleza pide, aqui se purifica contra los privilegios de su pureza: 
luego á el nacer Marta vence á la naturaleza, y quando se purifica se vence 
á si propia. Este es todo su argumento, y toda su forma silogística, apren- 
dida en Salamanca, y enseñada en Alcalá. Respondo assi: nace Maria atro- 
pellando leyes de naturaleza, purificasse venciendo los altos pribilegios de 
si propría, negó supositumquoad primam partan; set sic est que alli nace con- 
tra lo mismo que la naturaleza pide, negó minorem: luego á el nacer ven- 
ce á la naturaleza, negó consequentiam . Miren que argumento! donde las 
tres propocisiones, mair, menor, y consequencia son falsas, sin que sea ne- 
cesario darles disparidad, porque de vna, y otra propocision no ai compa- 
ración. Pero ya aprieta su argumento diciendo: á la prueba, (como quien 
dice aya lo veréis) tra el respienduit fácies eius, cicut sol, quando se trans- 



1 Lib. 2 de genit. Cap. i. 

2 Lib. 8 de fox. tnat. fetus. 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIII 

54 

figuró Christo en el Tabor, y dice: en dos ocasiones contempló á Ckristouna 
guando transfigurado luce, y otra, guando antes, y después de tranfigurar- 
se 110 resplandece. Antes de pazar de aqui hede ponderar, ó que yo soi 
mal contador, ó que su merced es mui mal Arismetico, porque esto que 
ha dicho, no es contemplar á Christo en dos, sino en tres ocasiones, y si- 
no bamos á la quenta, vna vez contempla Vmd. á Christo, quando trans- 
figurado se luce, esta es vna, otra quando antes, y otra cuando después de 
transfigurarse no resplandese, son tres, por que vna antes de la transfigu- 
ración, otra en la transfiguración, y otra después de latransfiguracion, son 
tres ocasiones, y no dos, conque este fue quatro viscaino, y assi 

Quiero saber con hainco 
Don Diego pues razón es, 
sin saber quantas son tres, 
si sabes qúantas son sinco? 
En que no lo sabes finco 
por mas que en todo te alabes 
y assi será vien recabes 
para que no te den baya; 
que como eres de Viscaia 
solo de los quatros sabes. 

Pondero aora la alegacia, conque alega, y dice: que es la razón clarissi- 
ma. que en Chrispto como divino era natural el resplandecer de su cuerpo. Y 
aqui le quisiera yo preguntar que fue lo que Chrispto Nuestro Señor, les 
monstró á sus Discípulos en el Tabor á el transfigurarse resplandeciendo 
su Rostro, como Sol? si su divinidad, ó su gloria, para que diga: que en 
Chrispto era natural el resplandor de su cuerpo. La Divinidad no se les 
mostró, porque á el instante huvieran sido bienabenturados los Discípulos: 
luego lo que allí les mostró fueron algunos rasgos de su gloría y aunque 
en Christo como divino era natural el resplandor de su cuerpo, como en 
la Transfiguración no les mostró la divinidad sino su gloria, parece que 
aquellos resplandores de el Tabor nacieron de lo glorioso, y rio de lo bea- 
tifico, porque si midiéramos absolutamente lo divino, por lo lucido, se po- 
día inferir que todos los Bienabenturados eran divinos, porque mediante 
el dote de claridad son lucidos, lo qual es absurdo, y lo dexaron assi no- 
tado Tertuliano, y San Juan Chrisostomo; conque añadir que Christo ven- 
ce, con las luces las tinieblas denzas de la noche, no hace á el caso, porque 
aunque la Transfigurasion huviera sido de dia, con sus luces infinitas ve- 
zes mas, havia Chrispto de vencer las de el Sol, porque en la bienabentu- 
ranza, y en la gloría Civitas non estet Sol ñau claritas Del iluminat eam, 
et lucerna eius est Aguas. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

55 

PUNCTO X. 

De la segunda parte del segundo discurso. 

De la esterilidad, pasa á la rizn, y es para reir la segunda parte de su 
discurso, en el qual dice: Otra diferencia de su nacimiento felix declara lo 
ecxelso de su Purificasion. Nace María y en sentencia de algunos, nace 
riendo, cuando la ley de el nacer pide que uasca llorando? luego añade: que 
supone fue altissimo pribilegio, y supone mal, porque ni vno, ni otro fue. 
Repara: que según esta opinión nació Alaria distante de el felix nacimiento 
de su Hijo Sautissimo. Se pregunta pues, como nació Christo llorando, 
riendo? La Yglesia dice, que nació llorando: Vagit Infans inter arcta con- 
ditus precepto, y cita á la margen el himno de la Dominica in passione. Vál- 
game Dios por citas ya la de el Misal, ya la de el Breviario, ya las lecsio • 
nes, ya los himnos, ya las sequencias, solo falta vn responsorio, vna Anti- 
phona, y un invitatorio, y cata aqui el Sermón hecho vn oficio entero, y 
aqui la pregunta á la Virgen S? pues como Señora no seguís leyes, que si- 
gue vuestra amada prenda? vuestro Hijo no quiere las capciones de el lian 
to, y voz vzais los privilegios de el regosijo. Como si dixera, como vos na- 
céis riendo, y vuestro Hijo nace llorando? vagit infans, y la misma pre- 
gunta le pudo hazer diciendo: pues como Señora voz no nacéis entre dos 
Brutos, quando assi nace en vn pesebre vuestro Hijo, que buena pregunta 
Dos misterios se verán este dia (prosigue el Dr. de Alcalá) Maria se pu 
rifica, Christo se presenta, Maria porque la ley lo dice, Christo porque la 
ley lo dispone (aqui la admiración) á el purificarse Maria van el Hijo y 
la Madre iguales, y á el nacer, van el Hijo, y la Madre tan diferentes, alli 
Madre con altos privilegios de reir, quando el Hijo se sujeta d las leyes de el 
llorar. Señor de mi alma, no nos dirá Vmd. que tan altos están esos pri- 
bilegios de el reir? ó asta donde subió para alcanzarlos? y para oir esta 
riza? que nos haze soltar el chachino oir que sea alto pribilegio el reir, 
porque: lo que yo he oido decir para quitar aquella admiración (aunque 
Vmd. nos preocupe diciendo: aqui de la admiración!) es que la definición 
descriptiva de el hombre es esta homo est animal risibile, no animal lacri- 
mabile, y aunque esa es la diferencia que ai entre el hombre, y el bruto, 
pues estos lloran, y aquellos rien, con todo no se yo donde halla Vmd, que 
la riza es alto privilegio, quando es propriedad la riza. Pero hecha la com- 
paración entre el Hijo y la Madre, contra la riza y el llanto dice: parece 
esta diferencia enigma, pero es la maior grandeza. Mas bien pudo ser gran- 
desa esa diferencia, aunque paresca enigma la diferencia, sino es que le pa- 
rezcan á Vmd. enigma, y grandesa contradictorios, pero Vmd. en sus pe- 
riodos, busca que suenen, mas no que signifiquen Solicita para su desem- 
peño vna sentencia de Chrispto, quando dice: vna sentencia de Christo me 
ha de desempeñar: si Mundus vos odit, scitole, guia me priorem odio habuit. 
Discípulos míos? si el mundo os aborrece, sabed que primero me aborreció a 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

56 

mi, y esto nace, de que el Dicipnlo no ha ser mas privilegiado que el Maes- 
tro: non est Dieipulus supra Magistrum. Hice: que admite la igualdad, 
pero que tiene que hacer vua replica, sie replicat Sapientissimus Ds. Dr. 
Complu tenéis Didaeus Sita sin s.. Habla Christo de sus milagros, y advierte, 
que los harán maiores sus Discípulos: Opera, qu<z ligo fació, elipse faciet 
el maiora horum faciet, párese dificultoso de compre hender, por vua parte 
d/ce Chrispto: que el Discípulo no ha de eexeder á </ Maestro non et Disci- 
pulus supia Magistrum, por otra diee: que ha ze grandes milagros el Maes- 
tro, pero que los hará maiores el Pise i pulo: maiora horum faeiet, pues si 
Jiaze maiores milagros el Discípulo, eexedera en milagros á su Maestro, y 
esto de eexeder, y no eexeder parecen extremos opuestos, y contradictorios. Y 
para desatar toda esta parola, y huevo de Juanelo, nos dice en las barbas. 
Pues se engañan, sin entender de contradictorios. Tener que no nos enga 
ñanios Sr. Arzediano, nosotros entendemos de contradictorios, y quando 
no viéramos mas que los de el sermón, bastara para que saliéramos gran- 
des Maestros; Vmd. es el que se engaña porque esta propocision non est 
Discipulus &, y esta opera quee Ego ¿V no son contradictorios, aunque las 
apelasiones son diversas, porque aunque los Discípulos hizieron maiores 
milagros, que Chrispto, no por eso fueron maiores que su Maestro; de aqui 
aun quartito le explicaré los testos, que aora quiero oir la explicasion de 
Vmd, que es aquesto: quando dice Chrispto: que el Discípulo no ha de ser 
maior que el Maestro, habla de lo perseguido, quando dice, que será maior, 
que el Maestro (suplico á Vmd. que tal no dice, ni puede decir, porque 
Chrispto nunca dixó, que en ninguna linea pudiera ser maior alguno de 
sus Discípulos) habla de lo milagroso, porque como los milagros son aplauzo, 
y sufrir lo perseguido es humilde /¿abatimiento, cabe que eexedan los Discí- 
pulos en los prodigios, pero no en los habatimientos. Y que hemos de sacar 
de todo este bocabulario, para que venga á proposito, aplicándolo á su 
Hijo y asu Madre SS : .' lo que sacamos es que nacer María riendo es mila- 
gro, y nacer Chrispto llorando es abatimiento, que en su Madre la riza es 
aplauso, y en Chrispto el llanto es persequcion, y que Maria no venció á 
Chrispto con los abatimientos, porque Christo nació llorando, y lo venció 
en los prodigios, porque Maria nació riendo, conque aqui se infiere, que 
los que lloran están perseguidos, y abatidos, y los que ríen, aplaudidos y 
prodigiosos. Que diera yo aqui por Eraclito, y Democtito para esta riza, 
y para este llanto. Mas ya que se lo prometí es fuerza esplicarle los tex 
tos á el Dr. de Alcalá. Señor mió; aunque los Apostóles hizieron maiores 
milagros, que Christo, fue participative, no potestative, hizieron la conver- 
cion de tolo el Mundo, Christo no convirtió masque quinientos hombres, 
pocos mas, ó menos, hizieron prodigios, como N. P. S. Pedro, que sanaba 
con la sombra, y Christo con la fimbra, con otros muchos que hallará Vmd. 
en S. Agustín. Pero mire mi Señor? nunca dixó Christo, ni quizo, ni pu- 
do decir en el maiora horum faeiet que los Discípulos havian de ser mas 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

57 

que el Maestro, sino que havian de hazer milagros mas prodigiosos, lo qual 
no es ser los Discípulos mas que el Maestro. Oiga Vmd. sobre este lugar 
á el mexor comentador de los Psalmos, y Evangelios. Hoc enim fece- 
runt Apostoli, non in virtnte sua, sed Christi; scilicet auíoritatc, et po- 
testate á Christo accepta; guare Christus maior erat Mis per quos maiora 
hcec operatur, decir lo contrario eso es blasphemia, fuera heregia! Des- 
entrañó el Arzediano este texto con vn elogio para Maria Santissima, 
animándolos por boca de Chrispto, y dixo: discreto Auditorio mió aten- 
ción á el discurso. Mucho fue, que siendo en las Yndias le pareciera 
discreto el Auditorio, y le pidiesse atención á el discurso, quando dice: 
que lo que estudió cu Alcalá no sirve acá, y acá pide la atención, para de- 
cirnos: que Maria se purifica y Chrispto se presenta; y para preguntarnos 
después quien de los dos sirve á el oh o de exemplar? es Christo quien se 
presenta, porque Maria se purifica ó á el contrario Maria se purifica por- 
que Christo se presenta? (Y prosigue) con vn prodigioso texto se satisface á 
la duda, y el texto es el de el Libatorio, que como antes havia salido el 
de la institución, quiso hazer el dia de la Purificasion Jueves Santo. Exemp- 
tu/u dedi vobis, ut quaní admodum ligo vobis feci, ita et vos faciatis. Ha- 
ze aqui la distinecion, que ai entre la causa motiba y exemplar, resolvien- 
do, que Maria no pudo servir á Crhisto de cxeniplo para prescutarsse, pero 
pudo servirle de motivo, y entran aqui vnas palabras suias, que casi todas 
piden comento, y nesesitan aparte vn punto entero las palabras son, las 
que se siguen. Óiganlo á la mexor Beca de las maiores de el Mundo. Esto 
dice aqui, y mas abajo dice: que es la mejor beca de el Mundo. Cosa sin- 
gular es el conosimiento grande, que N. Dr. tiene de las cosas maiores, 
que ai en el Mundo, si habla de la Exma. Señora Vi Rey na dice en su de 
dicatoria: que su Exa. es la maior Muger de el Mundo, si habla de la Ca- 
thedral de México dice en la salutación: que entre las insignes de el Mundo 
es la maior, si habla de la beca de Santo Thomas de Villanueva dice en el 
Sermón : que es la mexor beca de el Mundo. Han visto lo que sabe de maio- 
res! y con tanto saber hierra las quantidades, que se aprenden en maiores, 
pues'á el verbo dimitió, que se escribe con dos tt, los abrevió, olvidado 
de el consona si dúplex, por lo que es fuerza decirle. 

En lo mismo que persuades 
es fuerza te contradigas. 
Como sabes de maiores 
si hierras las quantidades? 

Prosigue, y dice: el Sr. Santo Thomas de l Illa nueva. No ai que dudar, 
que lo menos que oi tiene S" -Thomas es lo Señor, que se le debe á su nom 
bre, y asu sagrado culto la adoración, y la reberencia de Santo: pero noto 
que cita por punto en todo su Sermón á Hugo Cardenal, á S? Thomas de 
Aquino, á Sn. Dionisio Areopagita, y á S? Thomas de Villanueva, y fin 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

58 

(le F los Sanctorum. Cita á el Eminentissimo Hugo, y dice: Hugo, sin 
echarle la Señoría, quando tiene la eminencia. A S? Thomás de Aquino, 
lo cita, y dice: buelvo á las voces de S? Thomás, y siquiera porque le es 
obligado, y quiere serle agradecido, pudo decir el Sr. Santo Thomás. A 
Sn. Dionisio Areopagita lo cita, y dice Sn. Dionisio Areopagita, pudien- 
do decirle el Sr. Sn. Dionisio, siquiera porque fue este S? togado, y Juez 
incorrupto, en vn Areopago tan grande como el de Atenas; pues si á los 
tres Santos Padres primeros no les nomina Señores, porque á S? Thomás 
de Villanueva le nombra Señor? Es el caso: que aqui entra el estatuto de 
el Collegial Maior, y como los Collegiales deben decir el Señor Fulano, 
y el Señor Zutano, y S? Thomás de Villanueva fue Collegial Maior de 
Sn. Ildephonzo de Alcalá, de donde hayia sido también el Señor Dr. l)n. 
Diego, entró la Señoría por encajar el estatuto; pero yo estoi en que el 
dia de oí á vista de la laureola, no haze el Santo caso de la beca, y á don- 
de está lo Santo, poco importa el estatuto, pues en el cielo, solo los man- 
damientos entran. 

Prosigue, y dice: mi Collegial. Quando yo oi esto en el pulpito, y lo vi 
escrito en el Sermón, jusgué que alia en el Collegio Maior havia sido el 
Santo bendito Subdito de el Arzediano, gozando este el oficio de Rector 
de el Santo, [jorque aquella autoridad de mi Collegial, no denota otra cosa 
sino que el Santo le estuvo subdito, porque poner el mi en recto, y el Co- 
llegial en obliquo, es ponerse en mejor lugar que el Santo. De el Sr. S? 
Thomás de Villanueva, pasa á su Señor el fundador de su Collegio Maior 
diciendo: El Exmo. Señor Cardenal de España mi Señor Dn. Fray Fran- 
cisco Cisneros, y Ximenes el Josué de nuestra España. Elogios todos me- 
residos de el sujeto, de quien hablamos ; pero que vn hombre que fue Co- 
llegial de el Collegio que fundó el Josué de nuestra España, temblasse de 
miedo á el llegar á el texto de Josué? vn hombre que vivió en la casa, y 
le comió el pan al Josué Español, porque se turbó en el texto de el Josué 
de Ysrrael. 

Si detuvo á el mismo Sol 
vn Josué, y otro Josué, 
como el Arzediano fue 
afrenta de el Español? 
Como en vn mismo arrebol 
Dn. Diego se precipita, 
y á su fundador no imita? 
No vee quedando tan feo, 
que dirán, que a el Europeo 
lo lia venzido el Español. 

Concluie la cita de S n Thomás de Villanueva hablando con el Santo 
Arzobispo, y dice: Deudo de deudos de la Illustrissima Familia, y nobi- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

59 

lissima de Vuestra Ecxa. Illustrissimo, y Exmo. Sr. Poca merced le haze 
á su Exa. (quando tanto se precia, y con justa razón de ser pariente im- 
mediato de el Santo) en decirle, que es deudo, de deudos, porque con es- 
tas palabras, no solo le quita el parentesco, sino el deudo. El deudo de mi 
pariente es mi deudo; pero el deudo de mi deudo, ni es mi deudo, ni mi pa- 
riente, y el que tiene mi sangre, no es deudo de mi pariente, ni tiene la 
sangre de mi pariente, y assi el deudo de mi deudo, que parentesco ten- 
drá con migo? Si quando el Arzediano alaba, assi injuria, como ofenderá 
quando no elogia? Vamos pues á su autoridad de S? Thomas, para que 
dee el Predicador la distinccion entre el motivo y el exemplo. Dice ya: 
itaquc cum Pucr Iesus essei primogénitas, et vnigenitus Matris su<z, hodie á 
Matre lusia Icgcm, Dominus prcesentatus est ad hoc quippe statutum parti- 
cnlare Virgo prce cceteres tenebatur quia máxime pro ipsa conditum fue ral 
statutum. Huelgome que se halla ofresido esta autoridad, para responder á 
el Sr. Arzediano, lo que hay en esta materia, y porque dixó el Santo estas 
palabras: hade saber Vmd. que entre los Santos Padres, y Escripturarios,- 
es celebérrima question averiguar si Christo Sr. N. como primogénito es- 
taba obligado á la ley de la purificasion: dividense los mas Padres de la 
Yglesia assi Griega, como Latina en dos opiniones: Sn. Cirilo Hirosolimi- 
tano 1 Sn. Metodio. Sn. Eligió. Sn. Illdefonzo 2 y otros muchos dicen: que 
Christo no estuvo obligado á la ley de la purificasion de los Primogénitos, 
y esta para mi es la más probable, dexo ahora sus fundamentos porque no 
hazen á el caso. La segunda opinión de que Christo, como primogénito es- 
tuvo obligado á la ley de la presentación defienden Sn. Juan Chrisostomos 
Sn. Gerónimo* Orígenes 5 Sn. Ambrosio, Teofilato. Sn. Gregorio Nasiance- 
no, y otros con Sto. Thomas de Villa Nueva, y dice: que aquella ley man- 
daba esta presentasion en el Levitico, que decia: santifica mich lomne Pri- 
mogenitum, siendo general el precepto se puso solo por Christo propter 
ipsum solum hoc genérale prceccptum impositum est, y se fundaba lo primero 
en la acersion de la Bulla, lo segundo en que aquel primogénito se havia de 
llamar Santo: iquod llud Primogenitum Sauctum Domini vocabiturflo cual 
vnicamente le pudo convenir á Christo, según dixo el Ángel á María SS? 
et quodnascetur ex le sancium vocabliur, y como el Sr. S. Thomas de Villa- 
nueva es de esta sentencia, que se funda, en que solo por Christo se puso 
el precepto propicr ipsum solum consiguientemente dixo: y dixo mui bien 
assi como por el Hijo se puso este precepto, assi también por la Madre se 
puso esta ley. principalmente por Chrispto, y el irse Christo á presentar á 
el templo con su Madre, no le pudo la Madre servir de motivo, ni tal cosa 
quiere decir el Santo, pues cada uno en su ley, y según ella iba á cumplir 

1 De ocur. Domini. 

2 Serm. de Purific. 

3 De ocur. Domine. 

4. Lib. 2 Con. jovinia. 
5 Serm. 4. in Luc. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

6o 

con su obligasion, en donde Christo solo le sirvió á su Madre de exemplo, 
y no Maria á Christo de motivo, porque en este caso parece que mas fuer- 
za hasia la ley del Hijo, que se presenta, que esta ley de la Madre que se 
purifica, 

Hermano amado mió (prosigue el Orador hablando con Santo Thomas) 
sin faltar á la benerasion, que os professa mi reherente respecto, como pue- 
de lo humano motibar acciones en lo divino.' Óiganlo claro en el Padre 
Nuestro. Le dice hermano, haviendole dicho antes mi Collegial; "lo tuvo 
Dios de su mano en no decirle hijo mió, pero hizo mui bien que no era ter- 
mino para hablar á vn Santo, que solo se lo podia decir vn San Agustín, 
porque en este caso mas autoridad tiene la cinta, que la beca, pero entró 
la santa hermandad por la collegiatura, y no por la professión. Y para oir 
como puede lo humano motibar acciones á lo divino, nos dice: que oiga- 
mos el Padre Nuestro, y aqui el sonadissimo dimitte uobis entra en su lu- 
gar, y ojala pudiera trasladarsse el dimitte con la pluma, como lo abrevió, 
abrebiando en todo la lengua. 

Pronunciar latin procura 
para que no te den carga, 
y para no hacerlo alarga 
lo que fuere abrebiatura. 

Dimitte uobis debita nostra decimos á Dios guando rezamos la oración. 

Manden rezar la oración 
de el Padre Nuestro á Dn. Diego; 
mas en el dimitte el ciego, 
no puede tener perdón. 

Señor perdonad nuestras deudas, discreto pedir, pero aun pedimos mas di- 
mitte uobis debita nostra, sien t et nos dimitimus debitoribusnostras, aquel si 
cut el nos tiene grandissima dificultad. Que dificultad, ni que grandissima 
Señor? que está Vmd predicando en presencia de Hombres doctissimos, para 
quees la replica: Dios no puede perdonar como yo perdono, si Dios perdona 
como divino, y yo perdono como humano: luego no puede verificarsse aquel 
sieut Dios selo perdoneáVmd Sr. Arzed'muo para quees el distingue) dixó 
la mexorbeca de el Mundo: no puede berificarsse como exemplo es verdad: pero 
si como motivo, y exemplo de el Hijo que se presenta, y de la Madre que se 
purifica. Quien le á dicho á Vmd. que esse distinguió es de S. Thomas de 
Villanueva, no es sino mas antiguo, porque es de su Padre Sn. Augustin, 
y es de Sn. Cipriano, vea Vmd. quanto antes estaba dicho el distinguo y 
aquel cicut es causa inductiba, que muebe á Dios para perdonarnos, mas 
que dixera el Sr. Coscojales, si me oiera que Sn. Gregorio Niceno dice 
ibi: que aquel cicut et nos es ponernos á Dios nosotros por exemplo, esto 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

61 

es decirle á Dios que nos imite á nosotros, y que haga lo que nosotros hare- 
mos, pues en verdad que assi lo nota en proprios términos el Nizeno por 
estas palabras: vt Dais facía riostra imittetur: ego fea', Domine fac, solví, 
solve, dimisi dimittc, no se puede ponderar mas, vea si en el imitctar en 
tra el motivo, ó el exemplo, y para que vea asta donde llega lo que Dios" 
estima el perdón de los enemigos, de que habla el cicut ct nos dimitimus 
debitoribus nostris, que quiere decir: que Dios no perdona á el que á otro no 
perdonaassi hablando en la causa exemplar, nos ponemos, como por caso 
imposible por exemplar á Dios, como si dixeramos: Sr. el que el Hombre 
os sirva de exemplar es imposible, pero estimáis vos tanto el que yo per- 
done á mi enemigo, que aunque es imposible, que vos queráis el imposi- 
ble de imitarme, lo executais perdonando mis pecados, para que perdone 
yo á mis enemigos. Y para que lo entienda mexor le hede explicar el ci- 
ad con dos cicut vno en la misma oración de el Padre Nuestro, y otro en 
el capitulo quinto de el Señor Sn. Matheo en la oración de el Padre Nues- 
tro decimos: fiat voluntas tita, cicut in ccelo el inlerra, hagasse tu volun- 
tad assi en el cielo como en la tierra. Digame aora el Señor Dr. en la tie- 
rra se haze la voluntad de Dios, ni se puede hazer, como en el Cielo? no 
solo se puede hazer, pero es imposible, y assi lo argüían los Santos Padres, 
contra los Pelagios, como también les explicaban el cicus et nos dimitimus; 
pues si en la tierra no se puede hazer la voluntad de Dios como en el Cie- 
lo, como decimos aquel cicut? Mas en el capitulo ya citado nos dice 
Christo: cstote ergo perfecti, cicut el Paler vester ccelestis perfectus cst, po- 
niéndose Dios por exemplar de nosotros, no pide otro, porque si cupiera 
por imposible el que Dios nos imitara, y el que nosotros fuéramos tan per- 
fectos, como Dios, lo hiziera Dios por ver en nosotros esa perfección, y 
como es tanta perfección el perdón de los enemigos, si cupiera en Dios 
imitasion havia de perdonar nuestros pecados, tomando exemplo de noso- 
tros, que perdonamos á los enemigos. 



PUNCTO XI? 
De la peroración de el sermón. 

Llegamos ya á el asta aqui de su sermón, donde hace su peroración á 
la Santissima Virgen, con toda aquella prosa de estilo, que mas parecen 
papeles de Galán, que voces sagradas de predicasion, y sus sentensias de 
guerra combenga ó no combenga, y dice: Que habiendo llegado asta allí su 
reherente osadia, es tal la modestia de Nuestra Señora, que habiéndola in- 
juriado queda sin el escrúpulo de averia ofendido. Pero como en otra par- 
te pone en duda esa injuria, y dice: disimule tu soberanía mi cortedad, si 
c injuriado con el dibujo á tu Ymagen, y si primero conose que ha injuria- 
do, como después duda lo mismo que confiesa? Pero es consequencia de 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

62 

poca importancia, la voz mas impropria en el folio veinte, y dos es esta: 
admita tu soberanía el animo de servirte, si // reparar en la menudencia de 
el don. Esto de menudencia Señor mió es maldita palabra, porque menu- 
dencia se deriva de menudo, y siendo el Sermón en viernes si Vmd. se 
acuerda, no era plato de el dia, porque es grosura. 

Esa voz escusar pudo 
vuestra poca reberencia 
que aun que es vna menudencia 
no es para vzarla á menudo. 

Pero el motivo que dá para que la Virgen Santissima le perdone aque- 
lla injuria que puso en duda es: que habitas en Región, donde no taza el 
tiempo a la dicha, porque se alarga á lo felix lo eterno Pues que importa 
que se alarge á lo felix lo eterno, ni que tiene que hazer que la Región 
habite donde el tiempo no taza á la dicha, para que disimule la soberanía 
de Maria Santissima á la cortedad del Arzediano á nosotros nos taza el 
tiempo la dicha, y no habitamos la región, donde no la taza, y con todo 
eso tuvimos mucho que disimularle aquel dia, y lo hubiéramos hecho as- 
ta aora si su vanidad no le hubiera engañado mas de lo que estaba. Pero 
que queria decir en estas palabras: Derrama todo el olimpo en luces porgue 
no sea corlo alcázar para tu bencracion los corazones? pero si los corazones 
hande ser el alcázar donde se derrame todo el olimpo, siempre será el al- 
cázar corto, pues hande ser el alcázar los corazones. Prosigue en el mis- 
mo folio con la coleta de guerra, conque acaba todos sus sermones, y dice: 
Continua las felisidades de las armas christiauas contra los enemigos de la 
fee, para que sus estandartes Reales sirvan de trofeo á las catholicas plantas. 
Y hablando de las excelencias de el Señor Virrey, pasaá no se que nese- 
sidad de el Imo. Cabildo, con su exelentissimo Principe y Prelado, y con- 
cluía diciendo: yo no se si tendré otra ocasión de predicarte, pero ya me ha- 
llo gustozo en esta Región haviendo logrado esta ocasión de servirte. Tres 
cosas dice prodigiosas, ponderémoslas todas tres: yo no se si tendré otra 
ocasión de predicarte, pues porque dudóla ocasión? quando en México 
bastantes se ofresen de predicar, el caso es saber predicar de la ocasión, 
y de el caso; sin duda se tuvo por oráculo en materia de pulpito, y 
como en las altas de esgrima saca vna vez vn Maestro de armas la espa- 
da para dar su lección, assi jusgó N. D. Diego que con hablar vna vez 
quedaba jurado Maestro, y lo abjuraron de behemente, porque todos sus 
tajos fueron rebeses, y conosiendo la treta no pudo executar la conclusión; 
habló y diose á conocer, mas esto lo dice á el aire, porque ya á buscado 
ocasiones para darse á conocer, y dar á entender que predicaba derrepen- 
te aunque no la logró, y oiga este caso, que andaba mui valido, y publico: 
vno de los sermones que se predican en la S. Iglesia Cathedral en la oc- 
iaba de el Corpus, corre por cuenta de la Archicofradia de el SS? Sacra- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

63 

mentó: á el Religioso Predicador.de cuio cargo estaba el sermón, fue tres 
meses antes cierto caballero del Orden de Sn. Tiago (que quando nos pi- 
dan informasion diremos quien es) á decirle que dexasse el sermón, porque 
el Señor Árzediano havia propuesto el predicarlo: es que hade ser con dos 
condisiones dixo el Caballero, lo hade tener V. P. secreto dixo el Caba- 
llero? si haré respondió el Religioso, y lo segundo qual es? que la víspera 
de el sermón se hade fingir V. P. Enfermo, para que assi diga la Archico- 
fradia: que se vale del Árzediano, y viendo México predicar de vn dia pa- 
ra otro á el Arzediado jusgue que fue derrepente, que esees todo el punto. 
Eso no haré dixo aqui el Religioso, dexar el sermón á el punto, guardar 
secreto, como vn mudo, hazerme enfermo, como vn muerto, mas no es 
crédito de mi Religión, que avisando la vispera predique el sermón otro 
que no sea de mi habito. Vea aora si ha buscado ocasión de predicar. 

Mas no andubiste prudente 
en el medio que has pensado 
puesto que, precisamente, 
se turbará derrepente 
quien se turba de pensado. 

Dexemos la ocasión, que párese próxima, y "amos á las otras palabras. 
Pero ya me hallo gustoso en esta Región. Direle en esta ocasión, lo que en 
otra dixo Don Luis de Gongoza. 

Muchos siglos coronéis 
esta dichosa Región, 
que quando os mereció Ave 
Seraphin os admiró. 
Va nuestra troba. 

Muchos siglos coronéis 
esta dichosa Región, 
que os oigo pronunciar Ave 
quando el sermón se os voló. 

Pero por amor de Dios este hombre porque ha de estar disgustado en 
esta Región? que dice ya esta gustoso en ella; tan ma'o es venir á tener 
las primeras estimasiones, asiento, y lugar! de tanto disgusto era vna dig- 
nidad, y mas como la de Árzediano, con vna renta que no baxa de seis 
mil pesos á el año, su coche, sus lacallos, sus quatro muías, y de quando 
en quando sus señorías: y mas quando dice: qne mañana, ó es otro dia se- 
rá Arzobispo, y Virrey de México, que no son sus echos de menores pen- 
samientos. Pero quisa lo dice por ser esta Región tan mala, como á el par- 
tirse á ella (assi lo dice en sus conversasiones ) se lo dixo un Amigo suyo: 
á la Nueba España ba (dixole) Vmd ? dexesse acá el punto, la vergüenza, y 
la verdad, con que Región donde no ai vergüenza, punto, ni verdad cía- 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

64 

ra está que ha de ser mala y ha de estar mui disgustado el Sr. Dr. en ella, 
y mas cuando sobre faltarle estas tres prendas, se le añade ser vn corral 
de Bacas, como lo dice el mismo Autor Complutense, que quejándose el 
Arzediano á el encareser sus méritos dice: que le ha susedido lo que á un 
gran Toreador, que haviendo hecho grandes lames á toros muiferoses, des- 
pués á el entrar en vn corral de Bacas lo derribó vna de ellas ; que assi 
después de haber tenido los primeros créditos en Alcalá, y Madrid, ha ve- 
nido á este corral de Bacas á México á perderlo. Sr. Arzediano si esto han 
hecho con Vmd. las Bacas de este Reino, que harán los Toros? mas para 
que Vmd. esté gustoso en esta Región, pongasse delante de los ojos los 
grandes sujetos, que han ocupado la silla de su dignidad; vn. Sr. Dn. Jo- 
seph de Adame y Arriaga dechado de Juristas, deposito de letras, desem- 
peño de Cathedras, Canónigo Doctoral que fue de la Sa. Iglesia Cathedral 
en la Ciudad de los Angeles, y después Canónigo de esta Metropolitana 
de México, Comisario General, Subdelegado de la Santa Cruzada, Cathe- 
dratico Jubilado en prima de leyes por esta Real, y Pontificia Vniversi 
dad, Arzobispo electo de Manila en las Isllas Philipinas. Que diremos de 
vn. Illo. y Rmo. Sr. Dn. Gaspar de Legaspi, de tan limpia, quanto roxa, 
y generosa sangre, Obispo de Durango, y oi de Valladolid, exemplo de 
modestia afabilidad, y virtud! Que de aquel que fue menor la fama que su 
nombre, quando estuvo lleno de su fama todo el Orbe. Vn. Illo. y Rmo. 
Sr. Dr. Dn. Isidoro de Sariñana, y Cuenca, de inmortal memoria, delicias 
de su Patria en todos los concursos literarios, el primer Cathedratico, en 
el pulpito el vnico oráculo, en todas Cathedras singular, Cura, Cathedra- 
tico en prima de Theologia, Canónigo lectoral en esta Sa. Iglesia, Theso- 
rero, Chantre, Arzediano, Dean, y Obispo Dignisimo de Antequera. Vea 
aora que antesesores á su Silla á havido en esta Región, para que no nos 
salga, con que ya se halla gustoso en esta Región: donde por Capellán de 
Choro que estuviera de esta Santa Iglesia (que los ha tenido relebantissi- 
mos en virtud, y letras) pudieran estar mui bien premiadas las suias. Y 
vien porque se halla ya gustoso en esta Región? ya lo dice hablando con 
la Señora: haviendo logrado la ocasión de servirte. Miren que servisio tan 
grande, quiere hallarse tan gustoso, y mas aviendose quedado en la mitad 
de el obsequio, con vn sermonsito bien improprio, bien moderado, y mui 
mal dicho, y este es el servisio que alega para aliarse gustoso, quando pa- 
ra estar mui disgustado le pudiera servir el mismo sermón de motivo, y el 
mismo puesto, en que se halla de confusión, si le el capitulo grave de pra- 
berjdis. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

65 

Punto vltimo, y conclusión de todo lo dicho, y pensado 
en estos puntos. 

Acabóse el Sermón, y acabóse la respuesta, mas porque no paresca na- 
cida de alguna passion (que no la ai) si razón que nos sobra, ni de mala 
voluntad, que Dios nos libre, sino de la pura verdad, protestamos que to- 
do lo dicho, y hecho en este papel, es para desengaño de el Autor, mo- 
vidos de charidad, pues no es razón que este Caballero haga común des- 
despresio de los Sujetos grandes de este Emporio, sin que halla alguno 
de los mínimos, ó menores, qual soi yo, y mis compañeros lo refrene, y 
para que en lo de adelante calle contentándose, y dándole á Dios mil gra- 
sias de estar en esta Región gozando de vna tan alta Silla, de que se ven 
pribados muchos mentados, y de puestos, siendo Hijos de la misma Re- 
gión, quienes lloran olvidados, viendo abatidos sus estudios, sin premio 
sus letras, sin lauro su trabajo, su sudor sin descanso, sin oído sus quexas, 
y su todo sin nada. Y que pudiera acordarse con toda su Collegiatura 
maior, su Cathedra en propriedad, que hizieran las Iglesias de España si 
vieran que á vno solo de los muchissimos, y grandes Sujetos que ai en 
estas Indias, (que bastante conosimiento tienen de ellos, por las que han 
pasado alia, entre los quales basta vno solo para nuestro crédito, quien 
goza de vna de las maiores Mitras de Europa) si promobieran á vno de 
acá á vna de las prebendas de Castilla, que hizieran las Iglesias de alia? 
que se quexaran los Naturales? y mas si fuéramos á decir de vnos que no 
hillan, de otros que 110 aprietan, de esto» que no siguen, y de todos que 
no saben; y acá por esta maldita distancia, porque no somos vistos, ni oí- 
dos no somos adorados! y antes si pecho por tierra cruzadas las manos, 
y cosidos los labios, hemos de recibir á Coscojales con mil manos, porque 
á esto nos obliga la obediencia, por mas que el derecho lo repugne. El 
Melifluo Padre, y Dr. de la Iglesia San Bernardo saviendo que el Sumo 
Pontífice Eugenio quería dar la Abadia de San Athanasío á vn Sujeto tal, 
qual dirán estas palabras que le escrivio á su Santidad: occupare hunc lo- 
cum et non facete frucium, nec loco expedit, nec vos decet, nec nos. El mis- 
mo San Bernardo escribiéndole á Eugenio, é instruiendole en los Sujetos 
que havia de elegir para los puestos le dice: Vtros aprobatos opoi tet eligere, 
a non probandos, porque que cosa es vn principado sin méritos, sino vn ti- 
tulo de hombre sin tener de hombre, ni aun titulo: quid aliud est Princi- 
paium sine mcritis nisi titulus siue homine. 

Finalmente porque el Sr. Arzediano conosca la altesa de su Dignidad, 
y lo que le obliga oiga á Ciseron, para que assi asentado su fundamento, 
vea á lo que esta obligado por su asiento: quare sim hac fundamenta dig- 
nitatis tiuc? primum integritas, ct continencia; deinde omnium, qui tecum 
sunt pudor. No les cause pudor, ni vergüenza asus Compañeros tener tal 
Compañero, y assi procure fundamentar bien su dignidad, discurrir que el 

9 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
66 

saberse contener vn hombre es ser recto, integro bien hablado, y agrade- 
sido, que son los fundamentos para que el premio pueda ser premio, hon- 
rra, y decoro de sus Compañeros: porque de no, ni la Collegiatura maior, 
ni la Theologia de Alcalá, ni la Philosophia de la Cathedra, ni el paren- 
texco que dice tiene con la Señora Virreyna, ni todas las demás candide- 
ses que habla le pueden servir de mérito, si de escarnio, como se lo dice 
ya Juan de Óben mudando el nombre de Carlos en el de Diego. 

Didace laudandus dubito magis atine dolendus! 
elogio dignus sis elogia no niagois. 

Para desempeñar el Sermón de la Purificasion, predicó el de la Asump- 
sion con sinco meses de termino (y aun lo pidió todavía) fue tan apartado 
de proposito, que la Salntasion fue vna sátira mui indigna de la Cathedra 
de el Espíritu Santo, y el Sermón tan distante de el Evangelio, como ir á 
España por Manila. De el primer discurso pasó á el tercero, sin decir na- 
da de el segundo, y en el primero dixo tres disparates, pero antes que al- 
zaran en la Misa maior, de agradesidos le digeron el siguiente soneto, aca- 
bado en chi. 

Recitó su papel Diego Cagachi 
quiero decir Dn. Diego Teculichi 
Ponze de León, alias mama la chichi 
Enemigo mortal de el quemacachi. 

Aora baia á Sn. Cosme el cachibachi 

♦ 

á ostentar carabanas Seberichi, 

como pudiera el gran Marques de Lichi 

vfano, ala salud de su Catachi: 

por la arenga que dixo á otro chimochi 

en vn fandango de San Garabichi 

le ofreció dos mil igas su Cocochi 

ai que peleche, quele papa, quele luchi? 

sobre las nubes á quedado Gochi, 

si tendrá aora que censurar Petuchi. 

AYALA. Di-. AGUSTÍN de (Clérigo. 

21. lYELACION de Méritos. En I boj. infolio. 
S i. a. 1. d. i. sed. México 1760. 

AYALA. JOSÉ BUENAVENTURA iClérigo.) 

22. IVELACION de Méritos.. En 1 hoj. infolio. 
S. a. n. 1. d. i. sed. México siglo XVIII. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

67 



B 



BARBOSA. Fr. FRANCISCO ClC la CONCEPCIÓN (Franciscano.) 

23. (^ARTILLA, I y Methodo | para saber rezar | el oficio Divino. | 
Escrita | Por el P. Fr. Francisco | de la Concepción Barbosa, de la Re- \ 
guiar Observancia de N.S. P. S. | Francisco, Hijo de esta Santa Pro- | vin- 
cia del Santo Evangelio de | México, y Predicador Conventual | en el 
Convento Grande | de dicha Ciudad. | Con licencia, y privilegio | en Mé- 
xico, en la Imprenta Real del | Superior Gobierno, de los Herede | ros 
de la viuda de Miguel de Rivera | Calderón, en el Empedradillo. | Año de 
1731- l 

8vo.; port. orí. y vta. la licencia del Virrey; pp. 1 á 23 la obra. 

BARRY y RICAVILLA. JUAN B. J. de 

24. IvETlRO Espiritual ) o | Exercicios, | Para vn dia de cada mes. | 
Compvesto en Francés, | por vn Padre de la Compañía de | Jesús. | Tra- 
ducido en Español, | Para la vtilidad espiritual de los Hermanos de | la 
Congregación de la Buena Muerte, fundada | con Authoridad Apostólica, 
en la Iglesia de la | Casa Professa de la Compañía dejesvs. | De manda- 
to de el Exmo. Señor Duque | de Linares, Virrey de esta Nueva | Espa- 
ña. I Por D. Iuan Bautista Ioseph de Barry \ y de Ricavilla, Ldo. en Sa- 
grados Ca- I nones, y Leyes en la Vniver- \ sidad de París. | Con licencia 
en México, | Por los Herederos de la Viuda de Miguel de \ Ribera Calde- 
rón, año de iy/6. 

8vo.; 6 hojs. prls. s. nr. Pág. I á 527 con la obra y 5 de índice y Erratas s. numeración. 

BARRUEL. Ab. (Clérigo.) 

25. HlSTORIA | del Clero | en el tiempo ( de la Revolución France- 
sa, I Escrita en francés por el Ab. Bar niel, Limosnero de \ su Alteza Se- 
renísima el Príncipe de Conti, | Traducida al Castellano. | En México: | 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

68 

Reimpresa por Don Mariano Joseph de Zúñiga y Onti- | veros, calle del 
Espíritu Santo, año de 1800. | 

4to.; port.; 5 hojs. prls. s. nr. PP., 1,1,. y Prólogos; pp. 1 á 271 la obra. 

BECERRA y MORENO. JOSÉ XAVIER (Clérigo.) 

2(>. VÉASE: Llanto de la fama, &. (1761.) en nám. 837. i? Parte Sec- 



BECERRA LÓPEZ DE OSSVNA y ZARATE. Dr. SALVADOR 

(Clérigo.) 

27. Véase: Hercules coronado. &. 1747. 

28. lLl Sabio Prodigo | Christo Señor Ntro. | Sacramentado. | Ser- 
món, I Que el Sr. Dr. D. Salvador | Bezerra López de Ossuna, y Zarate, | 
Chantre Dignidad de la Santa Iglesia ¡ Cathedral de Durango, Canónigo 
mas antiguo, Racione- | ro que fue de ella, Ex-Provisor, y Vicario Gene- 
ral en Se | de Vacante, y Plena, actual Juez Ordinario de Testamen- | 
tos, Capellanías, y Obras pias, Juez Hacedor desús rentas | decimales, seis 
vezes reelecto Examinador Synodal, Ca- | thedratico de la Real Univer- 
sidad de México, Canónigo, | Expurgador, y Revisor de libros del Santo 
Oficio, Comis- I sario Apostólico Subdelegado, y primer fundador del Rl. 
I Tribunal de la Cruzada de el Obispado de Durango, Rey- | no de la 
Nueva Viscaya, sus Provincias, Confines, &c. | predicó en dicha Sta. Ca- 
thedral el dia Octavo de la fes- | tividad de Corpus Christi, 17. de Junio 
de 1 75 1. I Sácalo á luz | El Br. D. Miguel de Arenivar, Presbytero | Do- 
miciliario de este Obispado, Graduado en Philosophia, y Theologia por | 
la Real, y Pontificia Vniversidad, y Capellán Real del Muy Ilustre Señor 
I Governador de este Nuevo Reyno; y lo dedica | Al mismo Señor D. Juan 
Francisco j de la Pverta, y Barrera, Cavallero Professo de el | Abito de 
Santiago; Coronel de Infantería Española de los Reales Exercitos | de su 
Magestad (que Dios guarde) su Governador, y Capitán General en | este 
Reyno de la Nueva Viscaya, sus Presidios, fronteras, &c. | En México: en 
la Imprenta del Rl. Colegio de S. Hildefonso. | 

4to.; port. orlad. y vta. bln.; 13 hojs. prls. s. nr. con D. PP. y LL.; pp. 1 á 25 la obra. 
BENAVIDES. Fr. ALONSO dC (Franciscano.) 

29 1 ANTO I que se sacó | de vna carta, | que j El R. Padre Fr. Alon- 
so I de Benavides, | Custodio que fue del Nuevo México, [ embió a los 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

6 9 

religio- | sos de la Santa Custodia de la | Conversión de San Pablo de di- 
| cho Reyno, desde Madrid, | el año de 1 63 1. | Dase á la estampa á ex- 
pensas de vn I afecto á la Religión. | 

8vo.; port. orí. y vta. bine; Dedicatoria; 2 hojs. s. n.; pp. i á 10 la obra que termina con la 
subscripción siguiente: 

Con licencia de los superiores. | Impresso en México: por Joseph Ber- 
nardo de | Hogal, Ministro, é Impressor del Real, y j Apostólico Tribunal 
de la Santa Cruzada en | toda esta Nueva-España, Año de 1730. | 

El original de esta carta se conservó muchos años en el Archivo del Convento de San Fran- 
cisco de México y hoy para en la Biblioteca Browniana de Providencia (R. I., U. S. A.) 

Se reimprimió al final de la "Vida de Fr. Junípero Serra" escrita por el P. Fr. Francisco Pa- 
lou (véase) y en la 2? edición de la misma al final de la "Historia de la California" del P. F. J. 
Clavijero, (México, 1S52). 

BENEDICTO. PAPA XIII 

30. CONSTITUCIÓN | de Nuestro Santissimo | Señor, el Señor | BE- 
NEDICTO I Papa XIII. I En favor de la I Tercera Orden | de N. P. S. 
Francisco. | Con Licencia, y Privilegio: En Me- j xico, por Joseph Ber- 
nardo de Hogal, | Calle déla Monterilla. Año de 1726. | 

8vo.; port. orí. y el escudo franciscano en la vta.; 16 hojs. s. nr. con la obra. 

BERISTAIN y ROMERO. Dr. JOSÉ MARIANO de (Clérigo.) 

31. KJ RACIÓN fúnebre, | que en las solemnes exequias | que se cele- 
braron por el alma | del Serenísimo Señor | D. Luis Antonio Jayme | de 
Borbon, | Infante de España, | En la Iglesia de Santa Maria del Real Si- 
tio de San | Ildefonso, el dia 4 de Septiembre de este año, | Dixo | El Dr. 
D. Joseph Mariano | de Veristain y Romero, | Colegial Palafoxiano de la 
Puebla de los Angeles, del Gremio | y Claustro de la Universidad de Va- 
lencia, Catedrático per- | petuo de Teología por S. M. de la Real Univer- 
sidad de Va- I lladolid, Individuo numerario de la Real Academia Geo- 
gráfico- I Histórica de Caballeros, y Honorario de la Real de las | Bellas 
Artes de Dicha Ciudad, Censor de la Real Sociedad | Económica de aque- 
lla Provincia, Benemérito de la Real Bas- | congada, y correspondiente de 
la de los Apatistas de Verona, | Reimpreso en la Oficina del Real Semi- 
nario Palafoxiano | de la Puebla de los Angeles. Año de 1786. | 

4to.; port.; pp. 3 á 24 la obra. 

BLANCA VALENZUELA. MIGUEL de la 

32. INSTANCIA segunda | de la Vida, y Muerte del Capitán | D. Mi- 
guel Velazquez Lorea, Alguacil Mayor del | Santo Tribunal de la Fé, Al- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVII 1. 

70 

calde de la Santa Her- | mandad, Juez de la Acordada, por nuestro Inclyto 
I Monarcha el Señor D. PHELIPE QviNTO, (que | Dios nos guarde) y se- 
ñalados Hechos de su Hijo, | D. Joseph Velazquez, Ortiz, y Lorea, quien 
le I sucedió en los proprios Cargos, por | Cédula de su Magestad. | 

4to.; sigue luego el texto en verso y á dos columnas con pp. 1 á 6; á continuación otra hoja 
s. nr. con versos del autor y otros de los Brs. Francisco Xavier de Cárdenas y Juan Francisco 
Arévalo Sahagun Ladrón de Huevara. Al pie de la primera plana de esta hoja, la subscripción 
siguiente: 

Con licencia, en México, en la Imprenta Real del | Superior Govierno, 
de Doña Maria de Rivera; en el Empedradillo. | Año de 1732. | 

BLANCO VALDEZ. Fr. ANTONIO (Franciscano.) 

33. Véase: Olmedo. Fr. R. B. (1775). 

BONETA. Dr. JOSÉ (Clérigo.) 

34. LjRITOS I del Purgatorio, | y Medios J para callarlos, | Libro pri- 
mero, y segundo. | Dedicados. | A la Virgen Santissima | del Carmen. | 
Compuesto | por el Doct. Joseph Boneta, | Racionero de la Santa Metro- 
politana Iglesia I de Zaragoca, y Doctor en Sagrada | Theologia. | Quinta 
impression añadida. | En Zaragoca: por Gaspar Thomas | Martínez, Año 
de 1698. [ Y por su original: En la Puebla, en la Imprenta del Capitán | 
Sebastian de Guevara, y Rios, | año de 1703. | 

4to.; port. orí. y un texto latino en su vuelta. 7 hojs. prls. s. n. Pág. 1 á 301, la obra y 3 pág. 
de índice s. nr. 

BORROMEO. San CARLOS 

35. 1 ESTAMENTO | o vltima voluntad del alma. | Hecho en salud, para 
assegurarse el Christiano de | las tentaciones del Demonio, en la hora de 
la Muerte. | Ordenado | por San Carlos Borromeo, Cardenal del Titulo | 
de Santa Práxedis, y Arcobispo de Milán. (Un grabado). 

Con Licencia. | En México, por Francisco de Rivera Calderón | en la 
Calle de S. Agustín. Año de 1730. | 

4to.; portada á cuya vuelta comienza el texto con 3 hojs. mas s. nr. 



ANÓNIMOS. 

36. JjREVE I Promptuario | de las partes de | que se compone | la 
Oración; | sacada de varios mysticos, | Por un Hermano de la Santa | Es- 
cuela de Christo Señor N. | Sita en el Colegio de Ntro. | Gran P. Sr. San 
Pedro, I de esta Corte. | Impresso en México con las licencias | necessa- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

71 

rias, en la Imprenta Real de el | Superior Govierno, y de el Nuevo Re- | 
zado de Doña Maria de Rivera, en | el Empedradillo. Año de 1747. | 

ióvo.; po'rt. y 15 hojs. s. nr. 

El nombre del colector y editor consta al fin de la Dedicatoria con esta cuarteta: 

¡VlANUal breve es el que ofrezco 
Tíisto ObsEquio comPreHensivo, 
porque mi obediencia realze 
los en Sánchez de lo fino. 



37. IJREVE Compendio de las innume- ¡ rabies lamentables ruinas, y 
lastimosos estragos, que a la | violencia, y conjuración de todos quatro 
Elementos, expe- | rimentó la Gran Ciudad, y Corte de Lisboa, el dia | 
primero de Noviembre de este año | de 1755. | 

Reimpressa en Cádiz y por su original en la Puebla cu la l tu- | pie uta 
de la Viuda de Miguel de Ortega, donde se hallará \ 

4to.; sin año, sed 1756. 



bibliografía mexicana del siglo XVIIL 

73 



C 



CABRERA. Fr. TOMAS (Misionero franciscano.) 

38. Tesoro de la virtud, | escondido en el tesoro publico | de opu- 
lento caudal, j Sermón fúnebre, | Que en las Honrras celebradas el dia 3 
de Septiembre de 1742. I En la Iglesia de San Matheo de Valparaiso, | 
Al Señor Don Fernando | de la Campa, los, | Coronel de Infantería Es- 
pañola, Caballero de la Orden de Al- | cántaro, y Conde de San Matheo 
de Valparaiso, | Predicó \ El P. Fr. Manuel Thomas Cabrera, | Lector de 
Prima en el Colegio Apostólico de Propaganda Fide, | de Nuestra Señora 
de Guadalupe de Zacatecas. | Sácalo a luz | la Señora Condesa de S. Ma- 
theo de Valparaiso | Doña Isabel Rosa Catharina | de Zeballos, Villegas, 
I Esposa del difunto Caballero, | y lo dedica | Al Illmo. y Rmo. Señor 
Doctor I Don Juan Gómez de Parada, | Colegial Mayor del Insigne Co- 
legio Viejo de Santa Maria de | Todos Santos, de México: Doctor, y Ca- 
thedratico de Prima de | Philosophia en la Universidad de Salamanca: del 
Consejo de | Su Magestad: Obispo de Yucatán, Gvatemala, y actual | de 
Guadalaxara. | Con licencia: En México por la Viuda de Don Josep 
Bernardo de Hogal: Calle de las Capuchinas. Año de 1743. | 

4to.; port.; 19 hojs. prls. s. nr. con 1). I'P. y LL.; pp. 1 ñ 36 el Sermón. 

CALDERÓN VELARDE. DIEGO (Clérigo.) 

39. Acto | de contrición, ¡ dispuesto | en cincuenta y siete | deci- 
mas, I por el Lie. D. Diego | Calderón Velarde, | Cura Beneficiado por 
su Magestad, | que fue de la Muy Ilustre Villa de | Cordova, en el Obis- 
pado de la Pue | bla de los Angeles, | donde se imprimió. | Y por su 
Exemplar en México por la | Viuda de D. Joseph Bernardo de | Hogal, 
año de 1754. | Y aora en la Imprenta de la Bibliotheca | Mexicana, junto 
á la Iglesia de las RR. | MM. Capuchinas, reimpreso el de 1 762. | 

8vo.; port. orí. con grah. en su vta. y al pie de él comienza el texto de la obra contenido en 

7 hojs. regladas s. nr. 

IO 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII 

74 
CARTAGENA. Padre JUAN MIGUEL de Jesuíta.) 

40. Véase: Paz y Salgado. | 1747. | 

CASTILLA. P. MIGUEL de (Jesuíta.) 

41. ^ERMON | panegyrico, I en la annual festividad que con- | sagra 
á la Dedicación del Santo Templo Metropolitano | de México, la muy 
Ilustre, y Venerable Archi-Cofradia | del Santissimo. | Predicólo el Pa- 
dre Miguel de Castilla de la Com- | pañia de Jesvs Cathedratico de Pri- 
ma de el Co- I llegio Máximo de San Pedro, y San Pablo | Calificador del 
Santo Officio. | Dalo á la estampa | Don Miguel Calderón de la Barca 
del Consejo de su Mages- | tad Oydor mas antiguo que fue de la Real 
Audiencia de esta | Nueva-España, promovido por su Mag. en sucesivas 
mercedes | (á consulta délos Consejos de Camarade Castilla, é Indias) á 
I plazas de üydor de la Real Chancilleria de Granada, y Gover- | nador 
del Reyno de la Nueva Galicia, y Presidente de | la Real Audiencia de 
Guadalaxara. | Y lo dedica. | Al Exmo. Señor Don Francisco Fernán- | 
dez de la Cueva Henriques, Duque de Alburquerque Mar- | qués de Cue- 
llar, Conde de Ledesma, Gentil-Hombre de la | Cámara de su Magestad | 
Virrey, Gobernador, y Capi- | tan General de la Nueva-España, y Presi- 
dente I de la Real Audiencia de México. ¡ Con licencia: En México por 
Juan Joseph Guillena Carrasco | so en el Empedradillo. Año de 1707. | 

4to.; port. orí.; 13 hojs. prls. s. nr.; pp. i á 24 el Sermón. 

42. Sermón | de \ San Nicolás | el Magno, Arzobispo de Mira, Pa- | 
tron de la Ciudad de Bari, | Que predico | el P. Miguel de Castilla, de la 
Compañía | de Iesvs, Cathedratico, que fue de Prima de | Theologia en el 
Collegio Máximo de S. Pedro | y S. Pablo, y ahora Prefecto de la muy | 
Illustre, y Venerable Congregación del Sal- | vador, y Calificador del San- 
to Officio. I En la Solemnidad, | Que en la Iglesia de Religiosos Bethle- 
mitas I desta Ciudad de México celebra todos los años | el Capp. D. Die- 
go de Berasturi, al presente | dignissimo Prefecto de dicha Congregación, 
I quien te saca áluz, desseoso de promover | la devoción del Santo. | Con 
licencia en México: ¡ Por la Viuda de Miguel de Ribera Calde- | ron, año 
de 1709. I 

4to.; port. orí ; 7 hojs. prls. s. nr. con D. PP. y LL.; pp. 1 á 12 el Sermón. 

CASTILLO. FRANCISCO XAVIER del clérigo.) 

Anteportada: l'n grabado en cobre representando á "Nuestra Señora de las Lágrimas." 
Portada: 

43. r\.LIENTO de pecadores. | Tiernos exercicios | que en forma de 
novena, | se consagran | á las purísimas y tiernas | lagrimas | de Nuestra 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVlll. 

7$ 

Señora | la Santísima Virgen | Maria | de los Dolores, \ Para alcanzar por 
su medio la conversión perfecta de las Almas. | Pof el Dr. Don Francis- 
co Xavier del | Castillo, Presbitero de este | Arzobispado. | Reimpresos 
en México en la Oficina de los | Herederos del Lie. D. Joseph de Jaure- 
gui, | calle de Santo Domingo, año de 1794. | 

l6vo.; port. empezando á la vuelta la obra que ocupa 31 hojs. s. nr. De éstas las 5 primeras 
páginas contienen la Historia de la imagen, y por ser estas relaciones dalos importantes para la 
etnología y la historia, la reproducimos á continuación: 

Origen y breve noticia de la milagrosa Imagen de Nra. Sra. de las 
Lagrimas, que se venera en la Metropolitana Iglesia, de este Arzobispado. 

Entre las Preseas insignies de Sagradas Reliquias, y Milagrosas Image 
nes, que deposita nuestra Metropolitana Iglesia, es digna de grande esti- 
mación la que con el Título de nuestra Señora de las Lagrimas, venera en 
su devota Capilla, el muy Ilustre Arte de Platería de esta Nobilisima Ciu- 
dad, de quien solicitando el Origen por los mas Ancianos de su profesión, 
y libros de su Archivo, he averiguado las siguientes noticias que fielmen- 
te, y con brevedad transcribo. 

Ser de esta Sagrada Imagen la antigüedad tan crecida, que si no ex- 
cede el de cien años acerca ya su Origen á este transcurso. 

Haber tenido este Ilustre Arte para sus cultos el motivo, ó principio de 
un portentoso acaso, que fué el de haberse originado en esta Ciudad, en 
uno de los dias de la Semana Santa cierto bullicio, ó desinquietud, que 
causó la competencia, ó emulación en el transito de sus Pasos, y devotas 
Procesiones, las que retiradas ya, y entrada la noche, se halló en sus obs- 
curidades como resulta el rico Tesoro de tan Milagrosa Imagen, siendo de 
su hallazgo el feliz lugar, el que registra distrito desde el Portal que lla- 
man de Mercaderes, hasta el de una Alcantarilla, que aun existe, ó primer 
Zaguán de las Tiendas de Platería, y Calle que va al Convento de nues- 
tro Padre San Francisco: desde cuyo sitio (después de haberse puesto á 
pública vista en el siguiente dia) por no haber ocurrido á reconocerla co- 
mo propia, Persona alguna, (diligencia que se solicitó con particular es- 
mero) fué dicha Sagrada Imagen pasada á la Parroquial Iglesia del Titu- 
lo de la Santa Vera-Cruz de esta misma Ciudad, donde con muy particu- 
lar esmero fué venerada y asistida, por el cuidadozo zelo y Christiana de- 
voción, de este Nobilísimo Arte de Platería, que con crecidos gastos, no 
solo promovía sus cultos, sino que también los solicitaba aumentar, sacan- 
do dicha su Imagen, en pública y devota Procesión, que hacia el Juevez 
de la Semana Santa; costumbre que ya practicaba, aun por los años de mil 
seiscientos sesenta y tres, según consta de sus Archivos, y manuscritos, 
de los que también se deduce su translación á la Capilla, que es en esta 
Metropolitana Iglesia, bajo del titulo de la Purísima Concepción de núes- 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

7 6 

tra Señora, donde con los esmeros, devoción, y liberalidad que acostum- 
bra, le deposita feliz este Nobilísimo Arte, que aun reconoce agradecido 
á la Parroquial Iglesia de la Santa Vera-Cruz, su antigua estancia, ofre- 
ciendo en reconocimiento de ésta, y por la particular alianza, que escritu 
ró con su Muy Ilustre, c Insigne Archi-Cofradia de Cavalleros la Ofrenda 
de un anual Cyrio; hasta aqui las noticias de su Origen. 

De su Sagrado aspecto, y singular hermosura, siendo corto lienzo para 
dibujarla el papel, y aun escasas de la Retorica, las figuras para encarecer 
la, solo digo, que es en su tamaño y proporcional estatura, como en el de 
una vara y media, ó poco mas de altitud, su ropaje el de una encarnada 
Túnica, que sobreviste con un manto azul, sin daga, las manos abiertas, y 
no enclavijadas, con un blanco lienzo en la diestra, tierna demostración de 
quien manifiesta sus dolores, ó intenta enjugar de sus tiernos Ojos las ver- 
tidas lagrimas; el semblante tan afligido y hermoso, que si fué empeño del 
Arte, parece manifiesto de superior artificio, el que mas admirable se re- 
gistra en el particular acierto conque de copiosas y abundantes lagrimas 
se descubre esparcido: motivo que acaso le dio tan tierno doloroso Títu- 
lo, y noticias tolas, que si hasta aqui ha adquirido el cuidad ->, aumentará 
ya la nueva solicitud haciendo de unas y otras, (como es debido) jurídi- 
ca información. 



ANÓNIMO. 

44. C^ATALOGUS | Personarun, et offi- | ciorum ProvinciaeMexicanae \ 
Societatis JESU. | Inlndiys 1764. — El escudo de la Compañía. | Mexici. 
I Typis Reg. & Ant. D. II defonsi ¡ Seminarij Collegij. | 

8vo.; port. orí.; una hoja s. nr. con el índice de los colegios y casas; pp. i á 55 la obra. 
Por ser raro y contener muy interesantes noticias este folleto he creído conveniente reprodu- 
cirlo aquí. 

Index Alphabeticus Collegiorum, et Domorum; et insuper 
Provinciarum Missionum Mexican/E Provincia. 

Angclopolitanum Collegium, & DomustertiaeProbationisSpiritus Sancti. 

Angelopolitanum Seminarium Sancti Hieronymi pro minoribus studijs 
extemorum. 

Angclopolitanum Collegium S. Ildefonsi. 

Angelopolitanum Seminarium S. Ignatij pro majoribus studijs extemo- 
rum. 

Angclopolitanum Collegium S. Francisci Xav. pro Indis. 

Campcclicnsis Residentia. 

Chiapcnsc Collegium. 

Chiguaguensis Residentia. 

Cinalocnse Collegium. 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

77 

Durangense Collegium. 

Durangense Seminar, externorum SS. Petri, & Xaverij. 
Emeritense Collegium. 

Emeritense Seminarium externorum S. Petri. 
Guadalaxarense Collegium. 

Guadal a. varen se Seminar, extern. S. Ioannis Baptistae. 
Guanajuatense Collegium. 
Goa tima leu se Collegium. 

Goatimalensc Seminarium externorum S. Borgiae. 
Havanense Collegium. 
Lcgionensc Collegium 
Mexicana Domus Professorum. 
Mexicanuvi Colleg. Máximum SS. Petri, & Pauli. 
Mexicanum Seminarium externorum S. Ildefonsi. 
Mexicanum Collegium S. Andreas. 
Mexicanum Collegium S. Gregorij pro Indis. 
O ax acense Collegium. 
Pacense Collegium. 
Parralensis Residentia. 
Parrensis Residentia. 
Patzquarense Collegium. 

Patzquarense Seminarium externorum S. Ignatij. 
Potosiense Collegium. 
Portus Principis Residentia. 
Queretarense Collegium. 

Queretarense Seminarium S. Xaverij pro externis. 
Tepotzotlanense Collegium, & Domus Probationis. 
Tepotzotlanensc Seminarium Indorum S. Martini. 
Vallisoletanum Collegium. 
Veracrucense Collegium. 
Zacatecanense Collegium. 

Zacatecanense inchoatum Seminarium externorum. 
Zelajense Collegium. 
Sunt domicilia 42. 

Provinci/E Missionum. 
California: Provincia. 
Chinipensis Provincia. 
Cinaloensis Provincia. 
Sonoroensis Provincia & Pimarum. 
Nayarithensis Provincia. 
Taraumarensis Provincia. 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

78 

R. P. Franciscus Zevallos Provincialis ig. Maij 1763. 

P. Ioannes Ildefonsus Tello, Socias R. P. Prov. 19 Maij 1763. 

Michael Abaurrea, Comes R. P. Prov. 

Angelopolitanum Colleg. et Domus Terti.e 
Probat. Spiritus Sancti. 

P. Iosephus Bellido Rector. 19. Maij. 1763. 

P. Emmanuel Colazo Minister, Prcef Sanitatis, & ScJiol. Corrcct. ad 
mens Secund. C. 

P. Mathias Huerta, (tachado) Scncx. 

P. Petrus Cessati, Instruet. P. P. 3. Probat. Prcef. Leet. ad 1. tnensam 
C. Con/. N. & in T. 

P. Albertus Zarzosa, Oper. 

P. Ioannes Arrióla, Oper. Conf. N. & in T. 

P. Ioannes Franciscus López, Admon. & C. Prcef. exercit. 

P. lofephus Cumplido, (tachado) Prcef. Sod' Dolor. Conf. X. &. in T. 
Corred, ¡ib. 

P. Iosephus Ortega, Capel. 

P. Thomas Sandoval. 

P. Ignatius Mozarave, Proc. Colleg. 

P. Ignatius Ronderos, C. Corred, lid. Conf. in T. 

P. Iosephus Santelises, Oper. Conf. in T. 

P. Franciscus Aramburu, Prcef. Spirit. Conf. N. & in T. 

P. Ioseph Calderón, Senex. 

P. Agustinus Arrióla, Oper. Conf. A T . &. in T. 

P. Henricus Alvarez, (tachado) CatJiech. FF. Collegit pitnct. adán. Oper. 
Conf. N. & in T. 

P. Eugenius Ramírez, Oper. Conf. in T. Prcef Cas. consc. 

P. Michael Benjumea, Prcef. Sod. Vifitat. Conf. N. &. in T. 

P. Petrus Llanes, Oper. 

P. Iosephus Bueno, Oper. 

P. Ioannes Murillas, Oper. 

P. Didacus Vargas, Invalid. 

P. Antonius Cid, Prcef. Sod. mixt. &. Carcer. 

P. Emmanuel Iturriaga, Prcef. CatJiech. 

P. Maximilianus Gil, Oper. 

P. Martinus Vallarta. Oper. 

P. Ioachimus Tapia, Prcef. Sod. Puer. Annunt. 

P. Iosephus Ignatius Calderón, Oper. &. Prcef. Bibliotec. 

P. Bernardinus Ortiz, Oper. 

P. Ioachimus Ibañez (tachado). 

P. Petrus Gallardo. 

P. Ignatius Gisbert. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIll. 
79 

PP. Terti^e Probationis. 

P. Iosephus Ignatius Doporto. 

P. Franciscus Pascua (tachado.) 

P. Emmanuel Albarran (tachado). 

P. Franciscus Alegría. 

P. Athanasius Portillo. 

P. Iosephus Alegría. 

P. Iosephus Hurtasum. 

P. Iosephus Iranzo. 

P. Andreas Soriano. 

P. Iosephus Nevé. 

P. Dominicus Diez. 

P. Ioannes González. 

Professores Gram 

P. Michael Vaquera, Rhctor. &. Poes. 

.... 4. Cías ¿dan, qui Soc, Sup. San. 

Andreas García, 3. Cías. 

P. Iosephus Acosta, 2. Cías. 

Petrus Márquez, 1. Cías. 

Infirma Mente. 

P. Ioannes Ramírez. 

P. Emmanuel Leaegui. 

Ioachimus Castro. 

Thuribius Hervin. 

Antonius Lozano. 

Coadjutores 

Didacus Arias, Scnex. 

Franciscus Xaverius Yatza, Administ. Prcea. 

Franciscus Gerardi, Soc. 

Franciscus Coz, Soc. 

Basilius Blanco, Aídit. 

Antonius Abruñedo, Soc. (tachado). 

Petrus Inchaurrandieta, Adjut. Procurat. 

Michael San Martin, (tachado) Admiu. Praul. 

Ioannes Franciscus Ponze, Ludiuiag. 2. 

Salvator Rodríguez, Janiíor. 

Iosephus Aguirre, Soc. 

Iacobus Palacios, Soc. Procur. 

Antonius Ramírez, Ludimag. 1. 

Franciscus Puisac. 

Eugenio Zambelli (ms.) 

Ioannes Llórente, (tachado) Custos vefl. 

Emmanuel Ciorraga, Prom. Cond. 



bibliografía mexicana del siglo XVlll. 

8o 
Seminarium S. Hieronymi. 

P. Petrus Bolado, Super. 

Franciscus Xaverius Castillo, Soc. Super. curat Convict. 

Sacerdotes jp. in j. Prob. non Sac. i . SchoL ./. Coad. 18. Socij. y 2. 

Angelopolitanvm Colleg. S. Ildefonsi. 

P Iosephus Zepeda, Rector, ip. Majj. 1763. 

P. Iosephus Melendez, Minister. Prcef. fanit. Cor. ad 2. nicnf. &. lib. 

P. Antonius Salas, Prcef. Stud. Admon. C. Con/. N. &. in T. 

P. Ioannes Castañeda, Prcef. Spir. Conf. N. &. in T. 

P. Vincentius Rothea, Proc. Colleg. 

P. Ignatius Blanco, Prcef. Sod. Dolor. Cor. lib. Conf. Al. &. in T. 

P Iosephus Guerrero, Oper. Prcef. Cathech. &. T. 

Professores. 

P. Iosephus Padilla, Thcol. Schol. Primar. C. Conf. in T. 

P. Ignatius Cova, Vespert. C. Conf in T. 

P. Iosephus Soldevilla, Thol. Mor. Conf in T. 

P. Ioanes Ochoa, Sac. (tachado) Script. Prcef. ton. Conf in T. 

P. Ioannes Iragorri, Metaph. 

P. Franciscus Martínez, Phyf. 

P. Iosephus Legaspi, Log. 

SCHOLASTICI 4. AN. THEOLOG. 

P. Ioannes Llantada. 
P. Iosephus Anguas. 

In 3. An. Theolog. 
Ferdinandus Berra. 
H. Gil Rodríguez, aud Theolog. Mor. (ras.) 

Repetunt philosophiam. 
Iosephus Callejo. 
Mathias Callejo. 
Iosephus Castilla. 
Iosephus Castañiza. 
Iosephus Lava. 
Iosephus Maldonado. 
Nicolaus Loniana. 
Raphael Rivera. 
Petrus Cantón. 
Dominicus González. 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 
81 



Franciscus Domenec. 
Marianus Velasco. 
Antonius Barroso. 



Ignatius Fano. 
Ioannes Jabat. 
Gabriel Echeverría. 



Metaphysici. 



LOGICI. 



Coadjutores. 



Adrianus García, Soc. 
Petrus Carrera, (tachado) Ad/tiiti. Prced. 
Franciscus Pardo, Admití Prced. 
Salvator López, Gustos vest 
Bernardus Valdes, Prom C otid. 
Ioannes Antonius Aguirre, Soc. Proc. 

Seminarium s [gnatij. 

P. Ioannes Muñoz, Super. 

P. Andreas Cabo, Soc. Super. cura i Cotivict. 

Sacerd. 18. Schol. ij. Coadjut. 6. Socij. 41 . 

Angelopolit; Colleg. S. Pranc. Xaveríj. 

P. losephus Rincón, Vic-Rect. 2j. Maij 1763. Prcef. san 

P. Petrus Zazurca, Admon. Cor. ¿ib. Col. ati C. Con/. 1 11 T. Missionat 

P. losephus Texedor, C. Cotí/. N. & in 7! Missiotiar. 

P. losephus Iañez, C. Conf. N. & in T. Missiotiar. 

P. Antonius Priego, Prcef Catheck. C Conf. N & Mag. ling. Moa. 

P. Blasius Arriaga, Missiotiar. Admitid. Prced. 

P. Petrus Astegui, Oper. Missiotiar. 

P. losephus Velasco, Oper. Missiotiar. 

P. Vincentius Gome/., Oper. Missiotiar. Col Indi, 

P. Víctor Brotons, Oper. Mission. 

P. Paulus Malo, Oper. Missiotiar. 

( !< >ADJUT< >RES. 

Philippus Loaiza, (tachado) Promus cotid. 
Didacus Barón, Admití. Prced. 
Marianus Coca, Lttdimag, Indorum. 

Sacerdotes 11. Coad. ;. Socij 14 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

82 

CAMPECHENSIS residentia. 

P. Augustinus Palomino, Super. 21. Maij 1763. 

P. Ioannes Lucas Castillo, (tachado) Prcef. Cathech. 

P. Iosephus Frexomil, Pro/. Gram. 

Sacerdotes /ocij 3. 

CllIAPENSE COLLEGIUM. 

P. Nicolaus Bena vides (tachado) Rect. rcj. Maij 1763. 

P. Martinus Olague, Pro/ Theolog. Mor. Oper. 

P. Franciscus Iguerategui, Proc. Colleg. Oper. 

P. Iosephus Iturriaga, Pro/es. Gram. Oper. 

P. Antonius Ximenez, Pricf. Sod. Oper. 

Iosephus Blanco, Administ. & Lndunag. 

Sacerdotes 5. Coad. 1. Socij 6. 

CHIGUAGUENSIS RESIDENTIA. 

P. Dionysius Murillo, Super. 21. Maij. 1763. 
Y. Claudius González, Pro/es. Gram. Oper. 

Sacerdotes Socij 2. 

ClNALüENSK COLLEGIUM. 

P. Iosephus Gaifias, Rect. icj. Maij. 1763. 
V. Iosephus Palomino, Pro/ Gram Oper. 

Sacerdotes Socij 2. 

DlJRANGENSK Coi.LEGIUM. 

P. Ignatius Aramburo, Rect. icj Maij 1763. Pr<ef. salut. 

P. Joannes Emmanuel Hierro, (tachado) Senex in Prced. 

Y. Ioannes Fuente, Pne/. Sod. Dol. Carc. & T. C. Con/. N. & in T. 

P. Iosephus Raymumliis Rivt-r •, Pref Catitee h. Oper C. 

P. Dominicns Ascarza, Colligit punct. adán Oper. 

Professores. 

P. Michael Valides, Theolog. Schol. Admon. Pne/ Spir. C. Con/ N. & 
in T. 

P. Ioannes Lartundo, Theolog. Mor. C. Con/. N. &. in T. 

P. Pius Laguna, Metaph. 
Gram idem qui curat Convict. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIll. 

83 

Coadjutores. 

Antonius Urroz, Promus cond. 
Mathaeus Carmona, Ludimag. 

Seminarium SS. Petri, et XAVEK1J. 
P. Iosephus Espadas, Curat Convict. 

Sacerd. 9. Coadj. 2. Socij 11. 

EMERITENSE COLLEGIUM. 

P. Martinus Puerto, Rect. 19. Maij iyój. Prcef. sanit. 

P. Michael Gadea, Prcef. Sod. C. Conf N. & in T. 

P. Franciscus Xaverius Gómez. C. Conf. N. & in T. Oper. 

PROFESSORES. 

P idem qui Super. Semin. Theolog. Schol. 

P. Iosephus Palomo, Theolog. Mor. C. Conf. N. & in T. 

P. Augustinus Castro, Sae. Can. C. Conf. N. & in T. 

P. Iosephus Domínguez, Logic. 

P. Michael Carranza, Gram. in 1, 2, j, cías. 

P idem qui curat Convict in 4.. & 5 cías. 

COADJUTOR. 
Thomas Martínez, ad domest. 

Seminarium S. Petri. 

P. Petrus Iturriaga, Super. 
P. Iosephus Romero, Soc. 

Sacerdotes 9. Coadjut. 1. Socij 10. 

GUADALAXARENSE COLLEGIUM. 

P. Iosephus Estrada, Vice-Rect. 16. Nov. iyój. Prcef. saiut. & Stud. major. 

P. Antonius Aragonez, (tachado) Admon. Prcef. Spirit, & Sod. Bona 
mort, C. Conf N. & in 7. 

P. Michael Sola, Mission. curat. Dom. Laur. Prcef Can: Conf N. & 
tu T. 

P. Ioannes Guraya, Missionar. Prcef T. Conf. in T. 

PROFESSORES. 
P idem, qui Super. Sem. Theolog. Schol. C. Conf. .Y. 



bibliografía mexicana del SIGLO XV III 

84 

P. Iosephus Diez, Theolog. Mor. Prcef. Stud. Min. & Cas. cojis. C. 
Conf. N. 

P. Ioannes Antonius Doporto, Metaph. 
P. Ángelus Quessa, Log. (tachado). 

idem, qui curat Convic. ./. das. Pcef. <? r Réct. 

Thomas Gonzalo, in /, .?, ¿, cías. Guim. 

Coadjutores 

Franciscus Montenegro, Senex. (tachado). 
Thadaeus Rosales, Ludimag, 
Iosephus Cedano, Admití. Prced. 

Seminarium S. Joannis Baptist.e. 

P. Iosephus Aguirre, Super. 

Ioannes Ravanillo, Soc. Super. curat. Couvict. 

Sacerd. 8. Schol. 2. Coadj. 3. Socij rj. 

GUANAJU ÁTENSE COLLEGIUM. 

P. Iosephus Berrio, Rector 19. Maij f/6j Prcef. salut. & Stud. 

V. Ioannes Villaamil, Capel. 

P. Emmanuel Dominguez, Misionar. C. Conf. N. & in T. 

P. Pttrus Malo, Admon. Prcef. Spir. C. Conf N. & in T. 

P. Ignatius Texada, Prcef. Cathech. & Carc. C. Conf N. & in T. 

P. Dionysius Pérez, Missionar. C Conf N. & in T. 

P. Georgius Vidaurre, Log. Mag. 

P. Nicolaus Noroña, Misionar. Oper. 

P. Martinus Irizar, Missionar. Oper. 

Ioannes Almon, Profes. Gram. 

Coadjutores. 

Iosephus Jordán, Admití. Prced. 
Raymundus Ascensio, Ludimag. 
Ioannes Marint, Curat. eoustruct. Temp. 

Sacerd. <?. Scliolar 1 . Coadjut. 3. Socij 13. 

GOATIMALENSE COLLEGIUM. 

P. Nicolaus Calatayud, Rector 19. Maij 1763. Prcef. salut. & Stud. 
P. Ioannes Ignatius Uria, Admon. Prcef. Spir. C. Conf. N. & in T 
P. Franciscus Xaverius Molina, (tachado) Proc. Colleg. 
P. Emmanuel Muñoz, Prcef. T. & Carc. 



BIBLIOGRAFÍA mexicana DEL SIGLO XV III 

85 

P. Raphael Landivar, Prest. Sod. Annunt. 
P. Marianus Fontecha, Oper. 

> Professores. 

P. Thomas Zayas, Thcolog. Schol. C. Conf. N. & in T. 

P idem, qui Super. Sem. 1 heolog. Mor. C Conf. N. & in T. 

P. Bartholomaeus Cañas, Mctaph. 

P. Ioannes Sacrameña, Log. 

P. Emmanuel González Cantabrana, Gram. in 4. P<zf. & Rheth. 

P. Christophorus Villafañe, in 1 , 2, &j, chis. 

Coadjutores. 

Martinus Barroso, Senex. 
Iosephus Vasquez, Prom. cond, 
Antonius Pons, Ludimag & ALdit. 

Semina rium S. Borgi.1',. 
P. Josephus Vallejo, Super. 

Sacerd. 12. Coadjut. j. Socij. 15. 

Havanense Collegium. 

P. Stanislaus Ruanova, Rector ig. Maij ijój. Prcef. salut. & Stud. 

P. Josephus Alaña, Oper. C. Admon. Conf. N. & in T. 

P. Thomas Butler, Proc. Colleg. C. Conf N. 

P. Franciscus Villaurrutia, Misionar. Oper. C. Conf N. & in T. 

P. Michael Ruiz, Missionar. Oper. 

Professores. 

P. Petrus Rothea, Tcolog. Schol. C. Conf. N. 

P. Laurentius Echave, Thcolog. Moral. 

P. Hilarius Palacios, Metaph. (ms. P. Josef Cossio.) 

P. Simón Larrazabal, Gram. in 1, 2, j das. 

P. Antonius Poveda, in </ Poes. & Rhcth. 

/Egidius Rodríguez, Stud. Thcolog. Mor. (tachado). 

Coadjutores. 

Ioannes Frankenheiser, Ad. domest. 
Ioannes Coveaga, Admin. Prced. 

Sacerdotes 10. Schol. 1. Coadjut. 2. Socij ij. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

86 

Legionense Collegium. 

P. Andreas Prud. Fuente, Rect. rp. Maij. Prcef. salut. 

P. Franciscus Xaverius Alcozer, Prcef. Cathech. C. Conf. N. & in 7. 

P. Iulianus Solano, Prof. Sod. Dolor. C. Conf. N. & in T. 

P. Antonius Rios, Capel. C. 

P. Franciscus Morales, Oper. C. Conf. N. & in T. 

P. Ioanes de Deo Ruiz, Oper. 

Iosephvs Anzorena, Prof es. Gram. 

Coadjutor. 
Petrus Mier, Admin. Argcntifod. 

Sacad. 6. Scliol. i. Coad. i. Socij 8. 

Mexicana Domus Professorum. 

P. Petrus Reales, Prcep. ig. Maij. iyój. C. Prov. 

P. Michael Urisar, Minist. Prcef sanit. C. Proc. dom. 

P. Ignatius Calderón, C. Prov. ad gravior. Oper. Conf. in T. 

P. Iosephus Paredes, Adnwn. Conf. N. & in T. Prcef. Cas. eonsc. 

P. Augustinus Carta. Oper. C. Prov. Conf. in T. 

P. Antonius Ruiz, Prcef. Sod. Salv. C. dom. Conf N. & in T. 

P. Iosephus Iturriaga, Cathech. FF. C. dom. Conf. N. & in T. 

P. Franciscus Pérez, Oper. Conf. N. & in T. 

P. Vincentius Zuazu, Oper. Conf. in T. 

P. Iosephus Restan, Oper. Conf in T. 

P. Antonius Corro, Pra?f Sod. Bon. mort. 

P. Salvator Davila, Prcecept. Excel. Pro Rcg. filior. 

P. Franciscus Xaverius Rodríguez, Prcef. Cathech. 

P. Ioannes Franciscus Araujo, Oper. (tachado). 

P. Iosephus Cossio, Oper. (tachado). 

P. Iosephus Gondra, Oper. 

P. Ioannes Diez, Oper. (tachado). 

P. Franciscus Vivar, Oper. 

P. Ioannes Ignatius González, Oper. Pra;f. Carc. & T. 

P. Enricus Malo, Oper. (tachado). 

P. Simón de Arroyo. ( Ms.) 

P. Domingo Diez. (Ms.) 

P. Henrique Alvarez. (Ms.) 

Coadjutores. 
Petrus Torres, Soc. 
Michael Boz, Eleemos. in Urt. 
Melchior Ruelas, Eleemos. ext. urb. 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVlll. 

87 

Ángelus Carta, Aídituus. 
Franciscus Villars, Eleemos in urb. 
Iosephus Olavarrieta, Janitor. 
Franciscus López, Soc. (tachado). 
Kmmanuel Montalvan, Soc. 
Dominicus Vgatte. ( Ms.) 
Augustinus Borróte, Curat. vcst. 
Mathaeus Miranda, Soc. (tachado). 
Thomas Miranda, Soc. (tachado). 
H. Mariano Moctezuma. (Ms.) 
Emmanuel Miranda, Proni. cond. 

Sacerdotes 20. Coadjut 12. Socij 32. 

Mexic. Coll. Max. SS. Petri, et Pauli. 

1'. Salvator Gándara, Red. 19. Maij IJÓJ. C. Prov. 

V. Iosephus Saiu hez, Minist. C. Prcef. salut. 

P. Iosephus Castro Cid, Senex in Prced. 

P. Ioachimus Rodríguez, Prcef Stud. maj. Admon. C. Conf. N. ¿V in T. 

P. Ioannes Josephus Nava, C. Conf. N. &. in T. 

P. Michael G mzalez, Prcef. Spirit. Catlieck. FF. Conf. N . & in 7\ Cor. 
in 1 niens. 

P. Michael Castillo, Prcef Soda/. Anutit. Conf N. & in T. 

P. Ioannes Torija. Preej. Soda/. Dolor. & Misión. Conf. N. &. in 7. 

P. Ignatius Gradilla, /'roe. Co/ieg. 

P. Franciscus Xaverius Iañez, Oper. Conf. in T. 

P. Iosephus Vallaiti, Prcef. Soda/. Puris. Conf. N. Prof Catli. Exim. 
Doct. in alma A cade ni. 

P. Ludovicus Pimentel, Admití, /'ned. 

P. Laureanus Bravo, Oper. 

P. Ferdinandus Bravo, (tachado). Cape/, (ms. Exp° ) 

P. Fmmanuel Guraya, Pnef. T. & Oper. 

P. Petrus Ciro, Oper. Missionar. 

P. Franciscus Xaverius Rivero, Cape/. 

P. Ioannes Noriega, Admin. Prced. 

Professores. 

P. Paulus Robledo, Theolog. Schol. in 1 . Cortect. lib. & ad 2. meus. C. 
Conf. N. 

P. Ildefonsus Fernandez, Theolog. Schol. I 'es Grcef. Slud. min Colli- 
git. pune/, ad. att. Cor. lib. Conf. Al. 

P. Ioannes Mota, Theolog. Mor 

P. Franciscus Xaverius Contreras, Sae Seripi. Prcef. Cas. canse. & ton 



bibliografía mexicana del siglo xrm. 



P. Ioannes de Deo Cisneros, (tachado). Metaph. 

P. Ioannes Quintanilla, Phys. 

P. Benedictus Velasco, Log. 

P. Emmannel Fabri, (tachado), Rhet. 

P. Antonius Castro, Poes. 

Petrus Vaquera, in j. Cías. 

Emmanuel Mendoza, in 2. Cías. 

Franciscus Vidal, /'// /. Cías 

SCHOl ASTICI IN 4. ANNO. 

P. Petrus Marti, (tachado). 

P. losephus Pereira, (tachado) 

P. losephus Liebana, (tachado). 

P. Benedictus Patino, (tachado) 

P. Petrus Ganuza, (tachado). 

P. Gabriel Santa Cruz, (tachado) 

P. Ioannes Malo, (tachado). 

P. Ignatius Zamorano, (tachado). 

P. Thomas Cabanas, (fachado). 

P. losephus Antonius Aguirrre, (ta< hado) 

P. Antonius Lozano, (tachado). 

P. Petrus Cuervo, (tachado). 

P. Mathias Souza, (tachado). 

IN 3. 
Ioanes Chave-. 
Félix de Sebastian 
Raymundus Sánchez, 
losephus Antonius Equia. 
Emuianuel Rodríguez. 
Narcissus González. 
Isidorus González, 
losephus Pozo. 
Athanasius Frexoitiil. 
Petrus Diez. 
Hilarius Ugarte. 
Ignatius Tagle. 
Franciscus Calderón. 
Ioannes Serrano. 

In 2. 
P. Thomas Esparza. 
F.mmanuel Muñoz. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 



Ioannes Urrutia. 

Thomas Arruti. 

Emmanuel Arenas. 

Sebastianus García Diego. 

Michael Castro. 

Raymundus Poggio. 

Eligius Fernandez (tachado). 

Emmanuel Antonius Muñoz. 

Emmanuel Velasco. 

Lucas Marin (tachado). (En ms. Exí>° ) 

In i. 

Rothericus Brito. 
Estephanus Franyuti. 
Thomas Basquás. 
Ioannes Maneiro. 
Iosephus Muñoz. 
Iosephus Encinas. 
Ioannes Jugo. 
Iosephus Sierra. 
Ignatius Noriega. 
Iosephus Valoes. 
Ioannes Esparza. 
Ioannes Rodríguez. 
Franciscus Reyna. 

Stud. theolog. mor. 

Ioannes Flores. 
Ioachimus Zayas. 

LoGIG. 

Raymundus Tarros. 
Antonius Lezaun, invalid. 

Coadjutores. 

Ioannes Martínez, Senex in Prced. (tachado). 
Petrus Minguez Sart, & Gustos vest. i. 
Vincentius Vera, Aídit. 
Ioannes Eguzquiza, Cur. Construct. Colleg. 
Genesius Martínez, Prom. Cond. 
Dominicus Rivero, Admitid. Prced. 
Gabriel Caravantes, Soc. 
Michael Sabel, Admití. Prced. 



BIBLIOGRAFÍA mexicana del SIGLO XVlll. 

90 

Martinus Montejano, Adjut. Procurat. 
Georgius Schultz, Valetudinar. 
Didacus Rancurel, Janit. 2. 
Michael Coca, Administ. Prced. 
loannes Morlete, Cusios vest. 
Stanislaus Fondevilla, Janit. 1 . 
Emmanuel López, Adjutor. Admití. 
Marianus Márquez, Soc. Proc. 
Barnabas Pozo, Soc. 
Iacobus Coronel, Adjut. Admití. 
Tomas Miranda, (tus.) 

Semina kiuM S. Ildefonsi. 

P. Iosephus Iuliainis Paneño, Super. 11. Jan. fjój.. 

P. Basilius Solar, Pro-Snp. Prcef. Theolog. Schol. 

P. Franciscus Xaverius Alegre, Orditiat. hyst. Prov. Pro/, lit. hum. 

P. Simón Arroyo Curat. Cotivict. Gramm. 

P. Michael Ibarburu, Prcef. Spir. & Sod. SS. Cord. JES. MAR. 

P. Emmanuel Cossio, Prcef. Sac. Can. 

Ludovicus Santoyo, Cur. Convict. Pililos. 

Dominicus Ugarte, (tachado) Promus cond. (En ws. Joscph Palacios.) 

Sacerd. y 7, Schol. ¿6. Coadjat. iy. Socij. 112. 

Mexicanum colleg. S. Andre.e 

P. Emmanuel Alva, Rect. ¡y. Maij 1763. Prcef. sanit. 

P. Antonius Paredes, Admoti. C. Cotif. N. & iu T. 

P. Iosephus Carrillo, C. Conf. N. & iu '/. 

P. Franciscus Xaverius Carranza, C. Conf. N. & in T. 

P. loannes Araoz, C. Conf. N. & in T. 

P. Rochus Andonaegui, Oper. 

P. Augustinus Márquez, Direct. Exercit. 

P. Antonius Frenero, Missionar. fio Indis. 

COADJU I 1 (RES. 

Balthasar Porras, Admití. Prced. 
Augustinus Quixano, Soc. 
Franciscus Serrano, Admitid Piad. 

Procura tokes 

P. Ignatius Lizassoain, Prov. 

P. Franciscus Xaverius Bonilla, Capel. 

P. Emmanuel Villalta, Capel. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
91 

P. Ioannes Franciscus Nortier, Admind. Prced. 

P. Emmanuel Bravo, Capel. 

Ioannes Lautner, Venditor sacari. 

Ioannes Ventura, Soc. Proc. 

Iosephus Arriaga, Admind. Prced. 

Bernardus Sarmiento, Admin. Prced 

P. Ioannes Armesto, Calif. C. Pro?', ad grav 

Blassius Guller, Admin. Pned. pro Californ. 

Cajetanus Cao, Soc. Proc. 

P. Iosephus Hidalgo, Reliq. Mission. 

Ioannes Antonius Cossio, Soc. Proc 

Sacerdotes 15. Coadjut. 10. Socij 25. 

Mexicanüm colleg. S. Gregorij. 

P. Nicolaus Vasquez, Rector zp. Maij i?6j. Prcef. sanit. 

P. Andreas Xav. García (tachado) Admon. Pned. Spir. Con/. N. C. 

P. Hyacinthus García, (tachado) Conf. N. invalid. 

P. Iosephus Elvillar, Senex in Prced 

P. Martinus Alcozer, Pned. Sod. Dolor. Conf. N. & in 7. C. 

P. Emmanuel Cartagena, Admin. Pned. 

P. Gaspar Miralla, Prcef. Sod. Pon. mor/. & Carc. C 

P. Iosephus Ximeno, (tachado) Invalid. Conf. ¿V. 

P. Iosephus Zamorano, Opcr. 

P. Vicentius Diaz, Opcr. Cathech. 

P. Christianus Malck, Oper. 

Coadjutores. 

Ioannes Esparza, Lndimag. 
Iosephus Guebel, ALdituus. 

Sacerdotes 11. Coad. 2. Socij 13. 

Oaxacense collegium. 

P. Michael Gutiérrez, Rector 19 Maij 1763. Prcef. sanit. & Sttid. maj. 

P. Petrus Castañeda, C. Prcef. Sod. Dolor. Conf. N. & in P. 

P. Iacobus Vargas, Admon. Prcef. Spir. (tachado) C. Conf. N. & in 1 . 

P. Iosephus Manan, Prcef. T, Oper. C. Conf. N. & in P. 

P. Ioannes Tembra, Missionar. Prcef. Carc. & in P. 

P. Dominicus Esparza, Missionar. Oper. Conf. in 7. 

PROFESSORES. 

P. Iosephus Quintana, Theolog. Prcef. Stud. min. & Cas. Con se. Colli- 
git punct. ad. an. C. Conf. N. & in P. 



bibliografía mexicana del siglo XVlll. 
92 

P. Ioannes Bermeo, Phyf. 

Ignatius Maldonado, in ?. & ¿j_. Gram 

Antonius Casanova, in 1. & 2. Gram. 

Coadjutores. 
Philiphus Galar, Soc. 
Iosephus Miranda, Ludimag. 

Sacerd. 8. Schol. 2. Coad. 2. Socij 12. 
Pacense collegium. 

P. Franciscus Miranda, Vic-Rect. ip. Maij. 1763. Prcef san. 

P. Maximilianus Le-Roi, Admon. Cathech. púer. C. Conf. N. & in T. 

P. Antonius Agreda, Prcef. Spir. & Sod. Dolor. C. Conf. N. & in T. 

P. Marcus González, C. Conf. N. & in T. Prcef Cas. consc. 

P. Nicolaus Ozeguera, Prcef. T. C. Conf N. &- in T. 

P. Antonius Calvillo, Oper. 

P. Vicentius Sandoval, Oper. 

Sacerdotes y. 

Parralensis residentia. 

P. Iosephus Pastrana, Super. 21. Maij 1763. 
P. Vicentius Guerra, Prof Gram. 

Sacerdotes 2. 

Parrensis residentia. 

P. Salvator Peña, (tachado) 18. Jnn. i/ój. V. Xhv. González, (ms.) 

P. Ioannes Isidorus Abee, Oper. 

P. Sanctius Reynoso, Oper. (tachado) P. Urtasum (ms.) 

P. Franciscus Xaverius Lozano, Prcef Sod. 

Sacerdotes 4. 

Patzquarense collegium. 

P. Isidorus Molina, Rect. 29. Feb. 1760. Pnef. sanie. & Stnd. 
P. Salvator Bustamante, Admon. Prcef Carc. & Cathech, C. Conf N. 
& in T 
P. Ignatius Lazcano, (tachado) Prcef. Sod. Do/. C. Conf. N. &. in T. 
P. Cajetanus Cortés, Prof. Metaph. 
Philiphus Franyuti, Prof. Gram. 

Coadjutor. 
Ioannes Sacher, ad domest. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII 

93 
Seminarium S. Ignatii. 
P. Ioannes Antonius Nava, Supcr. & Pro/. Theol. 

Sacerd. 5. Scholar 1. Coadjut. 1. Socij. y. 

PüTOSIENSE COLLEGIUM. 

P. Philippus Lugo, Rector ig. Maij 1763. Prcef. san. & Stud. 

P. Christophorus Hierro, Admon. Prcef. Spir. C. Con/. AL & in T. 

P. Bernardus Zumpcirl, Missionar. C. Conf. N. &. in T. 

P. Iosephus Pazin, Prcef. Sod. Bol. C. Conf N. & in T. 

P. Iosephus Salazar, Missionar. C. Conf. N. & in T. Prcef. Carc. 

P. Faustinus Vega, Prcef. Cas. consc. & T. Opcr. 

Franciscus Cossio, Profcs. Gram. 

Coadjutor. 
Emmanuel Ibañez, Ludimag. 

Sacerdotes 6. Schol. 1. Coadjut. /. Socij. 8. 

PORTUS PRINCIPIS RESIDENTIA. 

P. Petrus Palacios, Supcr. Maij lyój. 
P. Ioachimus Munave, Oper. 
P. Emmanuel Brito, Prof Log. 
P. Michael Ortiz, Prof. Gram. 

Coadjutor. 
Raphael Buitrón, Ad domest. 

Sacerdotes 4. Coad. 1 . Socij 5. 

Queretarense coi.legium. 

P. Didacus Verdugo, Vice-Rect. 16. Nov. 1763. Pra?f. sanit. & Stud. 

P. Andreas Fuente, Invalid. in Praid. 

P. Franciscus Chaves, Prcef Spir. Admon. C. Conf. N. & in T. 

P. Franciscus Regis Salazar, Pra?f Sod. Bou. morí. C. Conf. N. & in 7. 

P. Petrus Blanco, C. Conf N. & in T. 

P. Franciscus Gutiérrez, (tachado) Cathech. Prcef. T. 

P. Leander Mauriño, (tachado) Missionar. Oper. 

P. Philippus Latas, Missionar. Proef. Carcer. 

Professores. 

P. Franciscus Ganancia, Theolog. Schol. Rcsolut. Cas consc. Conf. N. 
& in T. 

P idem, qui Super. Sem. Theolog. Mor. C. 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

94 

P. Laurentius Cabo, Mctaph. 

P. . ídem, qui Ciirat Convict. ./. Cías. Gram. &' Rlict. 

Ioannes Arrieta, 1, 2, 3, das. Gram. 

Coadjutores. 

Iosephus Camino, Ludimag. 
Thurivius Garcia, Admití. Prced. 
Ioannes Garcia, Soc. (tachado). 

Seminarium S. Francisci xaverii. 

P. Didacus Abad, Super, 

Andreas González, Soc. Super. curat Convict. 

Sacerdotes ti. Schol. 2. Coadj. 3. Socij 16. 

Tepotzotlannense coll. et dom. prob, 

P. Iosephus Utrera, Rect. ip. Maij i?6j. Mag. Novit. Cor.adi. víais. 
P. Michael Hieronymus González, Minist. Prcef. sanit. C. Cor. ad 2. 
mens. & ¿ib. 

P. Michael Baver, Prcef. Spirit. C. Con/. N. & in T. 

P. Michael López, Admon. C. Conf. X. & in T. 

P. Antonius Villaamil, Oper. 

P. Antonius Jugo, Prcef. Lit. Jium. Cor. lib. 

P. Emmanuel Sotelo, Oper. 

P. Franciscus Los Rios, (tachado) Oper. (ins. Exp° ) 

Júniores studentes humanioribus. 

P. Iosephus Antonius Hidalgo. 
Benedictus Urbina. 
Ioannes Belmont. 
Magdalenus Ocio. 
Ferdinandus Calderón. 
Emmanuel Colon. 
Iosephus Goicoechea. 
Ignatius Pérez. 
Ignatius Clavigero. 
Ioannes Martínez. 
Michael Lozano. 
Iosephus Quintanilla. 
Iosephus Cimiano. 
Petrus Jaso. 
Franciscus Luces. 
Iosephus Cincunegui. 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 
95 

NOVITII SCHOLASTICI. 

P. Ignatius Amorin. 
Iosephus Toledo. 
Augustinus Velez (tachado). 
Iosephus Emmanuel Castillo. 
Iosephus González Cruz. 
Iosephus Andonaegui. 
Petrus Aguirre. 
Iosephus Bernárdez. 
Iosephus Michael Sierra. 
Augustinus Muñoz. 
Dominicus Rodríguez. 
Bernardus Zarzosa. 
Iosephus Arsdekin 
Marianus Quintana 
Ioannes Serrato. 
Polycarpus Ramírez. 
Iosephus Marianus Guerrero. 
Iosephus Arrucha. 
Andreas Vazuazaval. 
Iosephus Peñalver. 
Petrus Pérez Acal. 

Coadjutores antioui. 

Petrus Sobrino, Proc. 
Iacobus Castaños, Soc. Procur. 
Ioannes Berens, Sar. Cusí. vest. 
Ioannes Ruidiaz. Admití. Prazd. 
Laurentius Arrióla, Mediáis. 
Iosephus Turpin, Soc. Proc. 
Franciscus Barreda, Ad domest. 

Coadjutores novitii. 



Ioannes Villavieja. 
Thomas Arsdekin. 
Marianus Moctezuma. 
Emmanuel Vargas 
Augustinus Real. 
Ioachimus Uria. 
Ferdinandus Serio. 
Didacus Cárcamo. 
Vicentius Tobar. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

96 

Seminarium indorum S. Martini. 
P. Iosephus Lucas A naya, Super. Prce/ T. C. Con/. N. & in T. 

Sacerdotes n, Schol. post. vota /,-. Se /¿otares Novitij 20. Coadj. Antiq. 7. 
Coadjat. Novitij p. Socij 62. 

VALLISOLETANUM COLLEG1UM. 

P. Iosephus Castillo, Rector nj. Maij /yój. Pro/, sanit. & Stud. 
P. Nicolaus Peza, Admon. Prce/ Spir. & Carc. C. Con/ N. & in T. 
P. Iosephus Caro, Oper. 
P. Ignatius Ibarbutu, Oper. 
P. Dominicus Cossio, Capel. 

P. Emmanuel Herrera, Prce/. Sod. Dolor. & Cas. co/isc. C. Con/. N & 
in T. 

P. Franciscus Xaverius Clavigero, Pro/. PJiys. C. 
P. Iosephus Silva, Cathech. Oper. 
Iosephus Borda, Pro/. Gram. in ,\ & j cías. 
Petrus Arenas, in 1. & 2. 

Coadjutores. 

Raymundus Peralta, Liuiimag. 
Didacus Barreiro, Admin. Preed. 
Iosephus Pichardo, Admin. Prc?d. 
Antonius Muruaga, Prom. cond. 

Sacerdotes S. Schol. 2. Coadj ut y Socij 1+ 

Veracrucense collegium. 

P. Iosephus Urbiola, Red. ip. Maij 176 j. Prce/. sanit. & Stud. 

P. Petrus Luzena, Admon. Prce/ Spir. & ¿Ethiop. C. Con/ N. & in T. 

P. Antonius Romero, C. Con/ N. & in T. Prce/. Cas. consc. 

P. Iosephus Campoy, Prce/ Sod. Dolor. C Con/. N & in T. 

P. Thomas Pérez, Prce/ Carc. C. Con/. N. & in T. 

P. Ioachimus Leguinazabal, Oper. Colligit punct. ad. an. 

Antonius Noriega, Pro/es. Gram. 

Coadjutores. 

Eugenius Zambdi, Prom. cond. 
Gregorius Sesma, Lndimag. 

Sacerdot. 6. Schol. 1. Coadjut. 2. Socij p. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

97 

Zacatecanense collegium. 

P. Andreas Luzena, Vic Rect. 18. Jnn. 1763. Prcef. san. & Stitd. 
P. Ludovicus Tellez Xiron, Prcef. Sod. Dolor. Spir. & Cas. Cousc. C. 
Con/. N. & in T. 

P. Emmanuel Arze, Oper. C. Conf N. & in T. 
P. Emmanuel Theran, Cathccli. C. Conf. N. & in T. 
P. Franciscus luanes, Prof. Metaph. Cor in mens. 
P. Emmanuel Flores, Prcef. T. df Caro. 
Andreas Roso, Prof. Gram. 

Coadjutores. 

Sebastianus Vergara, Admití. Prozd. 
Ioanues Hinterger, Aiditnns. 
Iosephus Borróte, Luditnag. 
Ioannes Artaza, Prom. Cond. (tachado). 

Inchoatum Seminarium. 
P. Franciscus Pineda, Curdt Convict. C. Conf N. & in T. 
Sacerdotes J. Schol. 1. Coadjut. 4.. Socij 12. 

Zelayense Collegium. 

P. Iosephus Piedra, Rect. 19. Maij ijój. Prcef. sanit. & Stud. 

P. Iosephus Bernardus Muñoz, C. Conf. N. & in T. 

P. Marianus González, Admon. Prcef. Spir. & Carc. C. Conf. N. & in T. 

P. Iosephus Zamora, Prcef. Sod. & Cas. consc. Conf. N. & in T. 

P. Iosephus Izquierdo, Cathech. C. Conf. N. & in T. 

P. Franciscus Urizar, Oper. 

Gabriel Viedmar, Profes. Gram. 

Coadjutor. 
Iosephus Palacios, (tachado) Ad domest. 

Sacerdot. 6. Schol. 1. Coadjut. 1. Socij. S. 

Provínole Missionum. 
P. Carolus Roxas, Visit. Gen. Mission. ig. Maij. tyój. 

Provincia California. 

P. Lambertus Hostel, Visit. in Mission. Passion. 
P. Michael Barco. Rect. in Mission. S. Xaverij. 
P. Bennus Ducrué, in Mission. Guadalup. 



bibliografía mexicana del siglo xviii. 
98 

P. Iacobus Begert, in Mission. S Aloys. 

P. Carolus Neumair, in Mission. S. Rosee. 

P. Ignatius Tirs, ín Mission. S. Tacobi. 

P. Franciscus Inaaina, in Mission S. loseph. 

P. loannes Xaverius Bischoff, in Mission Puriss. 

P. Franciscus Escalante, in Mission. S Rosalice. 

P. Iosephus Rothea, in Mission S. Tgnatij. 

P. Georgius Retz, in Mission. S. Gertrudis. 

P. Vvenceslaus Link, in Miss S. Borg. 

P. Victorianus Arnés, Prope infidel. 

P. Xa veri us Franco, Prope infidel. 

P. Lucas Ventura, in Castris de Loreto, 

P. Iulianus Salazar, ejus Seo. 

Coadjutor. 

loachimus Cia, Soc. in Cast.dc Loreto. 

Saeerdotes 16. Coadjutor 1 . Socij. ij. 

Chinipensis Provincia. 

P. Petrus Paulus Macida, Visit. in Mission. Guazapares 

V. Emmanuel Clever, Rect in Miss. S. Anme. 

P. Iosephus Vvatzek, in Jlliss. Iecora. 

V. Iosephus Falcumbeh, in Miss. Moris. 

P. Franciscus Slesac, in Babaroco. 

P. loannes Cubedu, in M¡ss. S. Agnetis. 

P. Nicolaus Sachi, in Serocagui. 

P. Iosephus Chaves, in Tubares. 

P. Vvenceslaus Holub, in Satebo. 

P. Franciscus Xaverius Vveijs, in Baburigamc 

P. loannes Stev, in Nabogame. 

P. Ludovicus Martin, in Miss. S. Andrece. 

Saeerdotes 12. 

Cinaloensis Provincia. 

P. loannes Laurentius Salgado, Visit, in Viribis. 

P. Iosephus Ronderos, Rect. in i aa/noa. 

P. Franciscus Hlava, /// Moeorito. 

Y. Ignatius González, /'// Nio. 

Y. Cosmas Díaz, in Guazave. 

P. loannes Cedano, /V/ Chicorato. 

P. Antonius Ventura, in Moehieave. 

P. Antonius Cardona, in Vaca. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

99 

P. Ioannes Acuña, in Toro. 

P. Laurentius García, in Torin. 

P. Ioannes Plank, iu Bahcun. 

P. Ioannes Blanco, iu Rahun. 

P. Georgius Fraideneg, iu Mission. S. Crucis. 

P. Franciscus Ita, iu Bata cosa. 

P. Vicentius Rubio, /'// Conicari. 

P. Lucas Merino, iu Nabojoa. 

P. Franciscus A naya, iu '¡chueco. 

P. Michael Fernandez Somera. 

P. Sebastianus Cava. 

Sacerdotes ip. 

Nayarithensis Provincia. 

P. Antón i us Polo, Visit. iu Mission. S. Rites. 

P. Franciscus Xav. González, (tachado) Rcc. iu Miss. SS. Triuitatis. 

P. Thadaeus Rivero, (tachado) iu Izcatau. P. Laurent Cavo (¡Vis.) 

P. Bartholomaeus Volff, in Mission S. Theresice. 

P. Iosephus Naxera, (tachado) in Guaina mota. P. Andrés Cabo (Ms.) 

P. Ignatius Gómez, in Mission. JES. MAR. 

P. Petrus Oliveros, in Rosario. Ign. Zamorano. (Ms.) 

Sacerdotes y. 

Sonorensis Provincia. 

P. Emmanuel Aguirre, Visit. in Bacadeguatzi. 

P. Iosephus Roldan, in Aribechi. 

P. Henricus Kürtzel, Rec. in Onavas. 

P. Alexander Rapicani, in Batuco. 

P. Bartholomaeus Saenz, in Banamichi. 

P. Thomas Pérez de la Busta, in Caguaripa. 

P. Bernardus MiddendorfT, in Movas. 

P. Ioannes Neutuig, Rec. in Guazabas. 

P. Iosephus Garrucho, in Opossura. 

P. Andreas Michel, in Vres. 

P. Michael Almela, in Cuquiarachi. 

P. Franciscus Villarroya, in Mis. S. Mar. de Basaraca. 

P. Nicolaus Perera, in Aconchi. 

P. Iacobus Sedelmayer, in Matape. 

P. Franciscus Loaiza, Rec. in Opodcpc. 

P. Ignatius PfTenercorn, in Cucurpe. 

P. Franciscus Xav. Paver, Rec. in Mission. S. Ignatij. 

P. Franciscus Xaverius González, Juu. in Tecoripa. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

IOO 

P. Renedictus Romeo, in Cumnripa. 
P. Didacus Rarrera, in Mission. S. Mar. Soanca. 
P, Alfonsus Espinosa, in Mission. S. Xavierij del Vac. 
P. Custodius Ximeno, in Guevavi. 
P. Ludovicus Vivas, in Tabutama. 
P. Antonius Bents, in Caborca. 
P. Michael Gerstner, in Saric. 
P. Iosephus Och, in Babispe. 

Sacerdotes 26. 

Tarauma.rensis Provinci \. 

P. Rartholomreus Braun, Vizit. in Temotzachic. 

P. Philippus Ruanova, Rec. in Matachic. 

P. Raphael Palacio, in Miss. S. Thomce. 

P. Iosepus Vega, in Papigochic. 

P. Ioachimus Truxillo, in Tutuaca. 

P. Matthaeus Stefifel, in Tomochic. 

P. Antonius Hütl, in Sisoguichic. 

P. Ludovicus Iañez, in Carichic. 

P. Gregorius Vargas, Rec. in Miss. S. Borgice. 

P. Isidorus Saavedra, in Coyeachic. 

P. Emmanuel Vi vaneo, in Nonoava. 

P. Ioannes Hauga, Soc. in Nonoava. 

P. Ildefonsus Corro, in Norogachic. 

P. Iacobus Matehu, in Tonackic. 

P. Franciscus Vadillo, in Chinanas. 

P. Antonius Strzanowski, in Gueguechic. 

Saccrdot. 16. 
Sunt in /lis Provincijs Socij 98. 

IN VIA AD ILLAS E PP. TERT. PROB. 

P. Franciscus Xaverius Pasqua. 

P. Emmanuel Albarran. 

P. Iosephus Iranzo. 

P. Iosephus Nevé. 4. 

/;/ Mission S. Ludovici Sacerd. 7. 

/;/ Mission. Sinaloaici Saccrdot. 2. 

Sunt. in Mission. Indorum, & in via ad illas Socij 1 11 . 

EXTRA PROVINCIAM IN HISPANIA. 
P. Marti ñus Goenaga, in Porta S. María. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVlll. 

IOI 

P. Ioannes Villavicencio. 
P. Ioachimus Insausti. 

Sacerdot. 3. 

N-umerantur Sacerdotes 4.33. Schol. ng. Coadjut. 123. Socij 673. 



Index Alphabeticus Cognominum Sociorum in Provincia 
Mexicana. 



A 

Cognomen. Natus. 

P. Abad Didacus Iun. 1 1727. 

F. Abaurrea Michael Maij 4 1732. 

P. Abee Ioannes lsidor Iun. 3 XJ02. 

F. Abruñedo Antonias Oct. 18 17 12. 

P. Acosta Josephus Mar. 23 1736. 

P. Acuña Ioannes Maij 5 1 73 1 . 

P. Agreda Antonias Feb. 9 17 14. 

P. Aguirre Emann Maij 14 171 5. 

P. Aguirre los. Aloys Oct. 20 1724.- 

P. Aguirre los. Ant Oct. 22 1737. 

F. Aguirre Ioscphus Mar. 29 1721. 

F. Aguirre Ioannes Dec. 1 1743. 

N. Sch. Aguirre Petr Iul. 6 1741. 

P. Alaña Ioscphus Ian. 1 1 1707. 

P. Albarran Emann Apr. 18 1736. 

P. Alcozer Martinus Sept. 14 1708. 

P. Alcozer Fran. Xav Dec. 5 1720. 

P. Alegre Fran. Xav Nov. 1 2 1 729. 

P. Alegría Franciscas Apr. 1 1738. 

P. Alegría Ioscphus Mar. 23 1739. 

P. Almela Michael Feb. 5 1729. 

Se. Almon Ioannes Dec. 27 1740. 

P. Alva Emmanuel. Ian. 3 17 12. 

P. Alvarez Hcnricus Iul. 1 5 1 708. 

P. Amorin N. Ignat Oct. 1 2 1 730. 

P. Anaya Frauciscus Ian. 8 1709. 

P. Anaya los. lucas Oct. 27 17 10. 

P. Andonaegui Roch Ian. 4 1707. 

N. Se. Andonaegui los Nov. 12 1745. 

P. Anguas Ioscphus Mar. 4 1734. 

Se. Anzorena IoscpJi Feb. 8 1742. 



Ingres. 




Iul. 24 1 


741 


Iun. 9 1 


75i 


Iun. 2 


720 


Nov. 2 


73° 


Dec. 2 i 


754 


Aug. 27 i 


75i 


Aug. 2 


735 


Iul. 18 


735 


Ian. 9 


74i 


Iun. 28 


756 


Iul. 30 


745 


Iul. 2 


761 


Apr. 14 


763 


Mar. 1 1 


1722 


Ian. 4 


1754 


Feb. 27 


732 


Oct. 17 


738 


Mar. 19 


1747 


Mar. 1 1 


1754 


Iul. 29 


'754 


Apr. 1 1 


[748 


Mar. 4 


'753 


Oct. 17 


[728 


Nov. 15 


t730 


Iun. 1 1 


1763 


Ian. 17 


733 


Oct. 9 


1739 


Oct. 23 


t723 


Mar. 24 


1763 


Nov. 20 


1755 


Maij 18 


1759 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

102 



Cognomen. Natus. 

P. Aragonés Antón luí. 17 i7°7- 

P. Aramburu Francisc CXt. 17 1706. 

P. Aramburu Ignatius Iul. 15 17 10. 

P. Araoz Ioannes Apr. 23 1704. 

P. Araujo Ioannes, (tachado) Tan. 22 1733. 

Sch. Arenas Emman Apr. 1 i74°- 

Sch. Arenas Petras Maij 31 1 741 . 

F. Arias Didacus. ... Feb. 10 1698. 

P. Armesto Ioannes Iun. 23 17 13. 

P. Arnés Victoria mis . . Sept. 4 1736. 

P. Arriaga B/assins Febr. 3 1729. 

F. Arriaga íosepns. Oct. i 1722. 

Se. Arrieta Ioannes Mar. 27 1744. 

P. Arrióla Ioannes'. Oct. 22 1698. 

P. Arrióla Angnstinns Feb. 12 1708. 

F. Arrióla Lanrcntins Ian. 12 1723. 

P. Arroyo Simón . Nov. 4 1734. 

N. Se. Arrucha los Aug. 21 1744. 

Se. Arruti Tilomas Sept. 21 1740. 

N. Se. Arsdekin los .... Maij 28 1743. 

N. F. Arsdekin TJiom Mar. 25 172 r. 

F. Artaza Ioannes, (tachado) Ian. 7 17 16. 

P. Arze Emmanncl Apr. 5 1725. 

P. Ascarza Dominicas . Aug. 4 1734 

Fr. Assencio Raym Nov. 2 1 724. 

P. Astegui Petrus Sept. 6 1 734 

B 

P. Barco Michael Nov. 13 1706. 

F. Barón Didacus luí. 6 1694. 

F. Barreda Franciscas Sept. 10 1726. 

P. Barrera Didacas Iul. 28 1 726. 

F. Barreyro Didacas Ian. 27 \J2\. 

Se. Barroso Antonias Aug. 30 1742. 

F. Barroso Martinas Iun. 19 1697. 

Se. Basquás Thomas Dec. 20 1739. 

P. Baber Michael Sept. 22 171 2. 

P. Begert Iacobas Dec. 22 1 7 1 7. 

P. Bellido Ioscphas Iun. 22 1700. 

Se. Belmont Ioannes Sept. 21 1742. 

P. Benavides Xieo/ans, (tachado) Mar. 31 1720. 



Ingres 




Apr. 8 


1725 


Apr. 5 


'723 


Nov. 23 


1729 


Sept. 30 


1721 


Mar. 15 


1750 


Apr. 15 


1757 


Mar. 18 


1760 


Febr. 10 


1718 


Maij 15 


1735 


Apr. 13 


1754 


Mar. 29 


1753 


Maij 20 


•757 


Maij 19 


1758 


Nov. 12 


1715 


Oct. 14 


1728 


Iun. 28 


1752 


Aug. 10 


1753 


Mar. 26 


1764 


Feb. 27 


1757 


Mar. 18 


1764 


Aug. 14 


1763 


Maij 29 


1760 


Mar. 7 


1744 


Ian. 30 


1750 


Dec. 2 


i75o 


Iun. 15 


1 753 



Maij 18 1728 
Aug. 9 1738 
Aug. 9 1762 
Feb. 29 1744 
Maij 13 1756 
Aug. 14 1759 
Dec. 7 1726 
Maij 7 1759 
Iul. 16 1731 
Sept. 27 1736 
Apr. 26 1718 
Ian. 16 1762 
Iun. 28 1735 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVlll 



103 



Cognomen. 

P. Benjumea Michael. 

P. Bents A u/01/ i us 

F. Berens Ionnes 

P. Bermeo Ioannes 

N. Se. Bernárdez los 

Se. Berra Ferdinandus 

P. Berrio Iosephus 

P. Bischoff Ioannes. 

P. Blanco Ignatius 

P. Blanco loannss. . 

P. Blanco Peí rus 

F. Blanco Bassilius 

F. Blanco Iosephus 

P. Bolado Peíi us ............. . 

P. Bonilla Franciscus 

Se. Burda Iosephus. 

F. Borróte Angustin 

F. Borróte Iosephus 

F. Boz Michael. - 

P. Braun Bartholom 

P. Bravo Laureanus 

P. Bravo Ferdinandus, (tachado). 

P. Bravo Evimauuel. 

P. Brito Emmanuel 

Se. Brito Rothericus 

P. Brotons Víctor. 

P. Bueno Iosephus. . . . 

P. Bustamante Sidra t 

P. Butler Thomas 

F. Buitrón Raphael 



Natus. 
Sept. 27 
Mar. 15 
Apr. 23 
Feb. 14 
Ian. 24 
Ian. 4 
Tul. 11 
Nov. 1 
Mar. 7 
Mar. 30 
Sept. 5 
1 11 11 . 5 
Iun. 18 
Mar. 9 
Dec. 4 
Maij 25 
Apr. 14 
Maij 9 
Apr. 1 
Iun. 27 
luí. 10 
Feb. 29 
Mar. 25 
Sept. 13 
Maij 1 
Apr. 26 
luí. 17 
Iun. 20 
Aug. 28 
Nov. 2 



712. 

716. 
709. 
734- 
740. 
736. 
703. 
710. 
726. 
730. 
698. 
705. 
73^- 
73?- 
720. 
740. 
735- 
738. 
705- 
718. 
712. 
73i. 
737- 
734- 
738. 
734- 
717. 
702. 
722. 
525- 



Ingres. 

Apr. 4 
Oct. 9 
Maij 25 
Iun. 2 
Aug. 14 
Aug. 14 
Iun. 15 
Oct. 9 
Sept. 7 
Apr. 27 
luí. 25 
Iun. 20 
Iun. 28 
Feb. 18 
Dec. 7 
Dec. 23 
Ian. 5 
Oct. 23 
Oct. 31 
Oct. 22 
Mar. 23 
Ian. 19 
Ian: 3. 
Aug. 13 
Feb. 18 
Dec. 5 
Mar. 7 
Sept. 2 
luí. 13 
Oct. 23 



733 

732 
74i 
752 
763 
756 
722 
727 

74i 
748 
742 
732 
753 
748 
742 
75« 
755 
757 
729 
736 
732 
747 
752 
755 
758 
754 
744 
720 

745 
74 5 



c 



P. Cabanas Thomas. . . 
P. Cabo Laurentius . . . 

P. Cabo Andreas. . 

P. Calata)- ud Nicol 

P. Calderón Ignatius.. 
P. Calderón Ioseph. . . . 
V. Calderón Tos. Ignat. 
Se. Calderón Francis.. 
Se. Calderón Ferdin. . . 



Iul. 24 


1736 


Iun. 28 


1756 


Aug. 10 


1735 


Maij 29 


175 2 


Feb. 13 


1739 


Ian. [4 


'758 


Iun. 18 


1711 


Iul. I 


1734 


Maij 6 


1696 


Oct. .3 


1 7 1 4 


Aug. 8 


lt«;l 


luí. 31 


i7 ^ 


Ian. 3 


¡703 


Fth. 19 


1732 


Dec. 8 


¡73" 


Aug. 14 


( 75<5 


Oct. 19 


1743 


Mar. 6 


\~(>2 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 



104 



Cognomen. 

Se. Callejo I o se p hits 

Se. Callejo Ma tilias 

P. Cal vi lio A uto ni its 

F. Camino Iosephus 

P. Campoy Iosephus 

P. Cañas Bartholont . .... . 

Se. Cantón Petrus 

F. Cao Cajeta uus 

P. Caro Iosephus 

P. Caro Petrus 

F. N. Carcano Didac 

P. Cardona Antonias (tachado) 

F. Carmona Mathceus 

P. Carranza Franc. Xav 

P. Carranza Michael 

F. Carrera Petrus 

P. Carrillo Iosephus 

P. Carta Augustinus 

F. Carta Ángelus 

P. Cartagena Eunnan 

F. Caravantes Gabriel . 

Se. Casanova Antón 

P. Castañeda Petrus . . . 

P. Castañeda loa unes . 

Se Castañiza los . 

F. Castañi >s lacobus 

Se. Castilla Iosephus 

P. Castillo Iosephus 

P. Castillo Michael .. 

P. Castillo loa unes ....... 

Se. Castillo Fran. Xav 

N. Se. Castillo los. Em 

P. Castro Augustinus 

P. Castro Antón ¿us 

Se. Castro loachimus 

Se. Castro Michael .... .... 

P. Castro-Cid los. . . 

P. Cava Sebastianas 

P. Cedano íoaiiues 

F. Cedano Iosephus 

P. Cessati Petrus 

P. Chaves Franciscas 



Natus. Ingres. 

Sept. 8 1740. Ian. 26 

Nov. 1 2 1 741. Ian. 26 

Apr. 16 1727 Inn. 19 

Mar 9 1727. Iun. 9 

Ang. 1 5 1723 Nov. 26 

Aug 24 1729. Mar. 1 

Ftb. 19 1745. Iul. 15 

Fcb. 25 1725. Iul. 29 

Dec. 8 1 719. Mar. 17 

Iun. 27 173 i . Apr. 26 

Nov. 14 1722. Sept. 28 

Apr 1 1 1728. Aug. 4 

Sept. 20 1729. Mar. 1 1 

Feb. 19 1703. Apr. 17 

Iun. 17 1714 Mar. 31 

Apr. 16 1710. Iul. 14 

Nov. 1 1700. Mar. 25 

Maij. 31 1698 Maij 31 

Aug. 17 1717 Maij 12 

Feb. 22 1708. Feb. 15 

Sept. 7 1718. Maij 31 

Aug. 30 1741. Nov. 23 

Apr. 22 1714. Feb. 1 



Dec. 17 171 5. 

Maij 21 1744. 

Apr. 20 1717. 

Aug. 19 [742. 

Feb. 24 1705. 

Aug. 2 1707. 

Oct. 17 1 72 1. 

Oct. 10 1740. 

Mar. 16 1743. 

Ian. 24 1728. 

Aug. 28 173S. 

Sept. I 1737. 

Iul. 15 1742 

Ian. 14 1687 

Oct. 19 1732. 

Iun. 21 1727. 

Dec. 21 1720 

Iun. 20 1696. 

Oct. 10 171 1. 



Apr. 22 
Mar. 18 
Ian. 17 
Ian. 26 
Iun. 2 
Feb. 1 
Iul. 31 
Aug. 13 
Feb. 28 
Ian. 15 
Maij 8 
Dec. 6 
Oct 23 
Oct. 18 
Aug. 30 
Iul. 21 
Iul. 30 
Maij 3 
Nov. 9 



bibliografía mexicana del SIGLO xviii. 



105 



Cognomen. 
P. Chaves Ioscphus .... 
Se. Chaves Ioannes .... 

F. Cía Ioachiinus 

P. Cid Antoniíts 

Se. Cimiano los 

Se. Cincunegui los 

F. Ciorraga Emman . . . 
P. Cisneros Toa. de Dieo 
P. Clavigero Franciscas . 
Se. Clavigero Ignat .... 

P. Clever Emman 

F. Coca Michael 

F. Coca Marianus 

P. Colazo Emmannel. . . 
Se. Colon Emmannel. . . 
P. Contreras Franc. Xai 

F. Coronel Iacobns 

P. Corro Antonins 

P. Corro Ildefonsns 

P. Cortes Cajetanns . . . . 
P. Cossio Dominicns. . . . 
P. Cossio Emmanuel . . 
P. Cossio los. Greg .... 
Se. Cossio Francisc . . . . 
F. Cossio loan. Ant. . . . 

P. Cova Ignatias 

F. Coveaga Ioannes . . . . 

F. Coz Franciscas 

P. Cu ved u Ioannes 

P. Cuervo Petms 

P. Cumplido Iosepk,. . . 



Natiis. 




Ingres 




Sept. 26 


1716. 


Sept. 26 


1738 


lul. 27 


1733. 


Feb. 4 


1754 


Apr. 16 


1736. 


Sept. 7 


1754 


De-. 9 


1714. 


Aug. 15 


1744 


luí. 8 


¡745- 


lul. 1 


1762 


lan. 14 


1745- 


Nov. 18 


1762 


Sept. 15 


1737. 


Aug. 14 


1761 


Mar. 8 


1731. 


Apr. 16 


1749 


Sept. 9 


1731. 


Feb. 13 


1748 


Oct. 13 


1744. 


Apr. 16 


1762 


lan. 25 


1720. 


Maij 25 


1737 


Aug. 8 


1720. 


Aug. 14 


1749 


Nov. 5 


J 737- 


Apr. 19 


1755 


Maij. 22 


1721. 


Iun. 6 


1737 


lul. 17 


1744- 


Mar 24 


1762 


Sept. 5 


1720. 


Maij 16 


1740 


lul. 24 


1735. 


Maij 28 


1761 


lan. 10 


1724. 


Apr. 13 


1743 


Apr. 22 


1732- 


Sept. 3 


1746 


Aug. 7 


1730. 


lul. 30 


1748 


Aug. 30 


1710. 


Apr. 30 


1728 


Mar. 20 


1726. 


Maij 12 


1760 


Nov. 17 


1728. 


Feb. 25 


1752 


lan. 24 


1741. 


Jan. 12 


1760 


Dec. i 


1721. 


Iun. 2 


1739 


lul. 28 


1720. 


Sept. 28 


1739 


Sept. 9 


1723- 


Iun. 20 


1755 


Oct. 4 


1707. 


lul. 1 


1 73 1 


Mar. 3 


1703. 


Dec. 7 


1725 


Mar. 15 


1735- 


lan. 21 


1757 


Mar. 1 1 


1700. 


Oct 17 


1719 



I) 



P. Davila Salvator. . . 
P. Diaz / Incetitins . . 

P. Diaz Cosmas 

P. Diez losephns 

P. Diez Ioannes 

P. Diez Dominicas. . . 

Se. Diez Petras 

Se. Domenec Francis 



Mar. 15 1727. 

Nov. 5 1733- 

Sept. 27 1835. 

Nov. 20 1728. 

Oct. 17 1735. 

Dec. 20 1736. 

Feb. 12 1738. 



Ai 



i/39- 



Iun. 19 1745 

Mar. 10 1 75 1 

Dec. 18 175 i 

Aug. 1. ó 1744 

Dec. 23 1752 

Feb. 5 1756 

Iun. 28 1756 

Maij 7 1759 



bibliografía mexicana del siglo xv 1 11. 

1 06 



Xa! lis. 

Dec. 3 1722 

Oct. 14 1753 

Mar. 2 1733 

P. Doporto Ioscphus Ian. 25 1734 

P. Ducré Bennus Jun. 10 172 1 



Cognomen 
P. Domínguez Emm. 
P. Dominguez Tos. . . 
P. Doporto Ioannes. . 



In gris. 

Iun. 28 1739 
Mar. i 1749 
Sept. 13 1749 
Sept. 6 1752 
Sept. 28 1738 



P. Echave Laurcnt 

Se. Echeverría Gabriel. 
F. Eguzquiza Ioannes.. 
P. El villar IosepJius . . . . 
Se. Encinas Ioscphus. . . 

Se. Equia los. Atit 

P. Escalante Francis. . . 
P. Espadas Ioscphus. . . . 
P. Esparza Dominicus . 

P. Esparza 7 liornas 

Se. Esparza Ioannes. . . . 
F. Esparza loan. los . . . 
r. Espinosa Alfonsus.. . 
P. Estrada IosepJius. . . . 



Aug. 10 


1727. 


Mar. 1 1 


1748 


Mar. 25 


1743- 


Sept. 2S 


1761 


Iun. 24 


171 1. 


luí. 1 


1731 


Maij 12 


16S6. 


Iun. 28 


1 70 1 


Sept. 3 


i/3S. 


Oct. 8 


1759 


Apr. 28 


1738. 


Nov. 30 


1754 


Nov. 20 


1724 


Aug. 25 


1744 


Apr. 20 


l 735- 


Feb. 22 


1750 


Febr. 18 


1/3?- 


Oct. 2 


1754 


Dec 21 


1733. 


Apr. 18 


1760 


Iun. 24 


1741. 


Oct. 30 


1760 


luí. 5 


1713- 


Apr. 22 


1732 


Feb. I 


1720. 


Aug. 14 


1750 


Maij 31 


1721. 


Feb. 28 


U37 



P. Fabri Eninianucl . . . . 
P. Falcumbeli IoscpJi . . . 

Se. Fano Ignatius 

P. Fernandez Ildcfon. . . 
P. Fern. Somera Mich. . 
Se. Fernandez Eligius . 
P. Flores Enunanucl . . . 

Se. Flores Ioannes 

F. Fondevilla Stanisl . . 
P. Fontecha Marian . . 
P. Fraideneg Georg. . . . 
P. Franco Fran Xav. . . 
F. Frenkenheiser loan. . 
Se. Franyuti Stcphan. . 
Se. Franyuti Philipp. . . 
P. Frenero Ant'onius... 
P. Frexomil IosepJius. . . 



Nov. 18 


W17- 


Ian. 31 


1/54 


Apr. 7 


1697. 


Dec. 22 


I7'3 


Maij 7 


1743- 


Feb. 19 


1 76 1 


Oct. 3 


1709. 


Ian. 13 


1732 


Mar. 15 


■ 1702. 


Nov. 12 


1717 


Iun. 7 


1 740. 


Dec. 6 


W57 


Ian. 28 


1727. 


Aug. 14 


1758 


Maij 16 


1733. 


Ian. 21 


1757 


Ian. 26 


1727. 


luí. 2 


1754 


Maij 3 


1735- 


Iun. 25 


1754 


Apr. 12 


1727. 


Oct. 14 


1743 


Oct. 2 


1733. 


Oct. 21 


1753 


Ian. 1 1 


1721. 


Dec. 7 


1753 


Ian. 1 


1737- 


Aug. 14 


1758 


Maij i 


1739- 


Aug. 14 


1758 


Mar. 1 1 


1723- 


luí. 23 


1740 


Dec. 18 


1736. 


Dec. 2 


1754 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVlll. 

107 

Cognomen. Natus. Ingres. 

Se. Frexomi! At lianas Maij 2 1739. Mar. 18 1756 

P. Fuente A miraos Dea 8 1705. Iun. 30 1723 

P. Fuete Andr. Prud Maij 21 1719. Dec. 1 1 1737 

P. Fuente Ioannes Iun. 24 1724. Feb. 24 1740 

G 

P. Gadea Michael Sept. 27 1725. Mar. 7 1744 

F. Galar Philippus Iun. 6 1719. Apr. 27 1748 

P. Gallardo Fctrus Iul. 17 1736. Feb. 19 1750 

P. Ganancia Francisc Nov. 5 1723. Iun. 26 1742 

P. Gándara Salvator Aug. 28 1709. Apr. 20 1726 

P. Ganuza Petrus Iul. 20 1739. Maij 14 1755 

P. García Andr. Xav Dec. 3 1686. Ian. 27 1705 

P. Garda Hyacinthus Aug 24 1692. Maij 24 17 10 

P. García Lmtrentius Aug. 10 17 13. Aug. 24 173 i 

Se Garcia Andrceas Nov. 29 1740. Aug. 14 1757 

E. García Adrianas Iul. 20 1718. Sept. 6 1737 

F. Garcia Thuribius Apr. 16 1722. Maij 14 1755 

F. Garcia Ioannes (tachado) Mar. 6 17 19. Iun. 28 1758 

Se. Gara Diego Scbast Ian. 20 1742. Aug. 13 1757 

P. Garfias Iosephus Iul. 17 1709. Ian. 13 1730 

P. Garrucho Ioseph Mar. 27 171 2. Ian. 6 173 i 

F. Gerardi Fran. Xav Dec. 3 1707. Sept. 5 173 1 

P. Getzner Michael Mar. 17 1723. Iul. 12 1744 

P. Gil Maximilianus Apr. 16 17 15. Sept. 28 1741 

P. Gisbert Ignatius Feb. 20 1734. Nov. 28 1754 

P. Goenaga Martinus Nov. 4 1704. Sept. 13 1722 

Se Goicoechea los Aug. 9 1745. Mar. 24 1762 

P. Gómez Fran. Xav Mar. 25 1701. Ian. 16 1724 

P. Gómez Ignatius Iun. 4 1730. Mar. 15 1749 

P. Gómez Vincentins Nov. 28 1724. Dec. 2 1750 

P. Gondra los. Mar Sept. 8 1737. Feb. 25 1752 

P. González Michael Febr. 16 1703. Iun. 10 1720 

P. González Marian Nov. 28 1703. Maij 11 17 19 

P. González Ignatius Sept. 9 17 17. Mar. 22 1734 

P. González Fran. Xav Maij. 9 17 18. Sept. 28 1738 

P. González Marcns Dec. 22 1724. Mar. 2 1743 

P. González Mich. Hurón Oct. 1 1735. Oct. 16 175 1 

P. González loan Ign Ian. 6 1724. Aug. 23 1753 

P. González Franc. Xav Oct. 13 1732. Aug. 27 1753 

P. González Cant. Em Oct. 3 1736. Oct. 5 1754 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

108 



( 'ognomen. 

Se. González Narcissus 

Se. González Isidorus 

Se. González Andrceas 

P. González Claudius 

Se. González Ioanncs 

Se. González Ioscph Domin 

Se. N. González Cruz los 

Se. Gonzalo Thomas 

P. Gradilla Tgnatius 

F. Guebel Iosephus 

P. Guerra Vincentius 

P. Guerrero Iosephus 

Se. N. Guerrero los. Mar 

F. Guller Blasius 

P. Gu raya Ioanncs 

P. Guraya Emmanucl 

P. Gutiérrez Michacl 

P. Gutiérrez Francis. (tachado). 



Natus 




Ingre. 




Oct. 29 


1736- 


Ian. 31 


1756 


Oct. 29 


1736. 


Ian. 31 


1756 


Nov. 30 


1742. 


Feb. i 


1758 


luí. 6 


U36- 


Ian. 5 


1758 


Aug. 28 


1/34- 


Ian. 5 


1/59 


Dec. 14 


1742. 


Aug. 27 


1761 


Sept. 28 


1744. 


Feb. 28 


1763 


Sept. 9 


1738. 


Apr. 20 


1759 


Aug. 31 


I7I3- 


Inn. 12 


1728 


Mar. 19 


1714. 


Oct. 27 


1740 


Nov. 27 


I723- 


Aug. 15 


1744 


Mar. 18 


1736. 


Ian. 27 


1752 


Nov. 25 


1743- 


Mar. 24 


1764 


Apr. 22 


1703- 


Maij 23 


1744 


Aug. 17 


1727. 


Sept. 27 


1742 


Dec. 25 


1731- 


Mar. 8 


1749 


Aug. 30 


1718. 


Ian. 22 


1736 


Nov. 28 


1728. 


Nov. 19 


1746 



II 



P. Hauga Ioanncs 

P. Herrera Eviman.. . . , 
P. Hervin Thuribius.. . , 
P. Hidalgo Iosephus. . . 
P. Hidalgo los. Aut . . . 
P. Hierro loan. Enunan . 
P. Hierro CJiristoph. . . 

P. Hiitl Antonius 

F. Hinterger loan 

P. Hlaba Franciscas. . . 

V. Holub Vvcnces 

P. Hostel Lamba tus . . 
P. Huerta Ma thias. . . . 
P. Hurtassum Iosephus. 



Maij 5 


1 7 16. 


Apr. 27 


1735 


Ian. i 


1732. 


Ian. 21 


1747 


Mar. 5 


1695. 


luí. 15 


1723 


Aug. 20 


1718. 


luí. 12 


1735 


Apr. 13 


1734- 


Feb. 1 


1762 


luí. 8 


1678. 


Mar. 31 


1696 


Feb. 25 


1 704. 


luí. 30 


1722 


Iun. 1 


1732. 


Maij 18 


1754 


Aug. 9 


1725- 


Oct. 27 


1743 


Ian. 1 


1725. 


Oct. 20 


1740 


Ian. 1 


1734 


Oct. 27 


1753 


Oct. 18 


1706. 


Oet. 18 


1725 


Feb. 24 


16S0. 


Maij 29 


1697 


Ian. 7 


1736- 


Aug. 14 


1754 



Se. Jabat Ioanncs. . . 
P. Iañez Ludovicus.. 
P. Iañez Xaverius. . . 
P. Iañez Iosephus. .. 
Y. Iarza Frauc. Xav. 



Dec. 16 1740 

Oct. 7 17 19 

Apr. 17 1706 

Mar. 17 1 7 16 

Oct. 1 1707 



Mar. 18 1 76 1 

Apr. 30 1738 

Maij 30 1738 

Aug. 8 1745 

Maij 30 1730 



bibliografía mexicana del siglo XV11L 



09 



Cas no ni en. 



Natns. 



Se. Jaso Petrus Oct. 19 1744. luí. 15 1762 

P. Ibañez Ioachimus (tachado) Sept. 27 1721. Dec. 12 1740 

F. Ibañez Emmamiel Feb. 13 1727. Apr. 18 1760 

P. Ibarburu Ignatius Iul. 19 1725. Mar. 2 1743 

P. Ibarburu Michael ... Sept. 2 1722. Apr. 14 1754 

P. Iguerategui Franc Oct. 4 1722. Maij 18 1742 

P. Illanes Francis Nov. 17 1729. Ian. 30 1749 

P. Inaama Franciscus . . Maij 4 171 9. Oct. 14 1735 

F. Inehaurr. Petrus Iun. 20 1705. Maij 18 1737 

P. Infauti Ioachimus Maij 22 171 1. Aug. 14 1729 

F. Jordán IosepJuis Ian. 10 1705. Iul. 30 1745 

P. Iragorri Ioannes Iul. 12 1728. Feb. 1 1751 

P. Iranzo Iosephus Iul. 12 1734. Dec. 12 1754 

P. Irizar Martinas Nov. 28 1738. Iul. 29 1758 

P. Ita Franciscus Sept. 6 1 73 1 . Aug. 20 1746 

P. Iturriaga Iosephus Apr. 26 17 17. Dec. 3 1 1733 

P. Iturriaga Petrus Apr. 29 1722. Apr. 16 1739 

P. Iturriaga los. Jun Febr. 28 1726. Mar. 18 1747 

P. Iturriaga Emitían. Dec. 24 1728. Mar. 7 1744 

P. Jugo Antonius Feb. 13 1733. Febr. 21 175 1 

Se. Jugo Ioannes Oct 28 1740. Feb. i 1760 

P. Izquierdo Ioseph Mar. 25 1 73 r . Aug. 21 1747 



K 



P. Kiirtzel Henricus. 



Dec. 10 1722. Oct. 21 1745 



P. Laguna Pius 

P. Landivar Rapliael . 
P. Larrazaval Simón . 
P. Lartundo Ioannes. . . 
P. Latas Philippus. . . 
Se. Lava Iosephus. . . . 
F. Lautner Ioannes. . . 
P. Lazcano Ignatius.. 
P. Leaegui Entinan . . 
P. Legaspi Iosephus . . 
P. Leguinazabal loaeh. 
P. Le-Roi Maximil. . 
Se. Lezaun Antonius . 
P. Liebana Iosephus. . 



Maij 16 1734.. Aug. 27 1755 
Oct. 27 1 73 1 . Feb. 17 1750 
Aug. 11 1723. Iul. 30 1739 
Nov. 7 1716. Nov. 20 1748 



Apr. 29 1725. 

Oct. 1 173S. 

Oct. 17 1707. 

Aug. 05 1705. 

Nov. 23 1710. 

Maij 27 1736. 

Ian. 27 1729. 

Apr. 18 1 7 16. 

Ian. 8 1733. 

Nov. 21 1737. 



Ian. 7 1755 
Apr. 11 1 76 1 
Mar. 25 1738 
Iul. 1 1722 
Feb. 19 1729 
Ian. 27 1752 
Dec. 7 1744 
Dec. 14 1733 
Nov. 30 1754 
Apr. 3 1755 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DHL SIGLO XVUL 
1 10 



Cognomen. Natas. 

P. Link Vvenceslaus. Mar. 29 

P. Lizassoain Ignat Apr. 8 

P. Llanes Petrus Iul. 6 

P. Llantada Ioannes Aug. 29 

F. Llórente Ioannes Dec. 10 

P. Loaiza Franciscas Dec. 10 

F. Loaiza Philippus Feb. 1 8 

Se. Lomana Nicolans Apr. 7 

P. López loan. Franc Apr. 5 

P. López Michael Feb. 27 

F. López Franciscas Sept. 7 

F. López Emmanuel Iun. 20 

F. López Salvator Dec. 1 2 

P. Los Ríos Francis (tachado). Apr. 23 

P. Lozano Franc. Xav Sept. 9 

P. Lozano Antonias Aug. 3 

Se. Lozano MicJiacl Oct. 1 

F. Lozano Antonias Oct. 26 

P. Lucena Petras Iul. 6 

P. Lucena Andreas Nov. 6 

Se. Luces Franciscas lan. 19 

P. Lugo Philiphas Maij 1 



736. 
717. 
717. 
735- 

723- 
718. 

713- 
743- 

699. 

714. 
719. 

734- 
736. 
732. 
721. 
739- 
744. 
73^- 
705. 
710. 

745- 
712. 



Ingres. 

Maij 18 1754 
Maij 14 1744 
Oct. 24 1734 
Dec. 2 1754 
Feb. 1 1759 
Apr. 30 1736 
Feb. 8 1732 
Iun. 2 1761 
Nov. 12 171 5 
Mar. 3 1736 
Maij 10 1734 
Mar. 6 1752 
Feb. 27 1757 
Feb. I 1755 
Apr. 14 1737 
Aug. 14 1756 
Iun. 5 1762 
Apr. 18 1760 
Mar. 4 1725 
Oct. 21 1726 
Nov. 6 1762 
Maij 28 1728 



M 



P. Macida Pctr. Paal Ian. 25 1703. 

Se. Maldonado Ignat Feb. 16 1740. 

Se. Maldonado los Iun. 7 1744- 

P. Malek Christianns Aug. 5 1733. 

P. Malo Petras Ian. 12 1724 

P. Malo Paalas Ian. 24 1732. 

P. Malo Henricns Iul. 1 5 1730. 

P. Ma'o Ioannes Iun. 24 1738. 

Se. Maneiro Ioannes Feb. 2 1744- 

P. Manan losephas Nov. 30 1730. 

Se. Marin Lacas (tachado) Oct. 18 1742. 

F. Marint Ioannes Mar. 29 1706. 

V. Márquez Angnstin Nov. 17 17 14. 

Se. Márquez Petras Feb. 22 1 741 . 

F. Márquez Marian Aug. 16 1744- 

P. Marti Petrus Oct. 13 1733. 



Dec. 13 


1721 


Feb. 15 


1758 


Apr. 1 1 


1 76 1 


Oct. 27 


1753 


Sept. 6 


1746 


Nov. 12 


1/55 


Sept. 30 


1757 


Mar. 18 


1756 


Feb. 4 


1759 


luí. 9 


1749 


Feb. 4 


1759 


Mar. 24 


1749 


Apr 7 


1735 


Mar. 4 


1761 


Mar. 18 


.1761 


Iul. 8 


1754 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
I II 



P. 

p. 

Se 
F. 
F. 
F. 
P. 
P. 
P. 
Se 
P. 
P. 
P. 
F. 
F. 
P. 
P. 
F. 
F. 
F. 
F. 
F. 
P. 
P. 
F. 
F. 
F. 
P. 
F. 
P. 
P. 
P. 
P. 
P. 
P. 
Se 
Se 
So 
Se 
P. 
P. 
F. 



Cognomen. Na tus. 

Martin Ludovicus Aug. 25 

Martínez Xavcr Nov. 25 

Martínez Ioaunes Sept. 25 

Martínez Ioaunes Iun. 1 1 

Martínez Genesins Sept. 3 

Martínez Thomas Sept. 19 

Matehu Iacolms Oct. 3 

Mauriño Leander (tachado) Mar. 13 

Melendez IoscpJius Ian. 2 1 

Mendoza Emman Oct. 27 

Merino Lucas Oct. 23 

Michel Andrceas Iun. 2 1 

Middendorff Bem Feb. 14 

Mier Petras Fcb. 1 1 

Minguez Petras Maij 1 2 

Miralla Gaspar Mar. 1 1 

Miranda Francisc Iun. 20 

Miranda Iosephus Nov. 25 

Miranda Mathceus Sept. 2 1 

Miranda TJwm Dec. 28 

Miranda Emman Ian. 26 

N. Moctez Manan Aug. 1 3 

Molina Fr. Xav Oct. 26 

Molina Isidoras Nov. 2 

Montalvan Emman Aug. 24 

Montejano Martin Nov. 1 1 

Montenegro Franc Nov. 1 2 

Morales Franc Oct. 4 

Morlete Ioaunes Iul. 2 

Mota Ioannes Iun. 24 

Mozarave Ignatius Nov. 1 

Munave Ioachim Iun. 1 2 

Muñoz los. Femar Apr. 16 

Muñoz Ioannes. Nov. 18 



Muñoz Emmanuel 

. Muñoz Emmanuel 

Muñoz Emm. Ant 

Muñoz Iosephus 

N. Muñoz August 

Murillas Ioannes 

Mu tillo Dionysius 

Muruaga Anión, (tachado). 



Mar. 30 
Aug. 21 
Dec. 31 
Oct. 18 
Fcb. 26 
Ian. 2 
Mar. 20 
Feb. 12 



729. 

734- 
742. 
695. 

717. 
732. 
734- 
734- 
727. 
740. 
712. 
732. 
7 2 3> 
732. 
706. 
719. 
720. 
725. 
73i. 
730. 
733- 
742. 
708. 

703- 
721. 
709. 

693- 
711. 

734- 
724. 
701. 
699. 
790. 
726. 
730. 

739 
742. 

739- 
744- 
723- 
703. 
740. 



Ingres 

Mar. 10 
Mar. 10 
Maij 8 
Sept. 1 1 
Dec. 1 1 
Nov. 20 
Dec. 17 
Apr. 14 
Mar. 2 
Apr. 18 
Nov. 21 
Oct 27 
Oct. 21 
Maij 29 
Maij 26 
Iul. 23 
Mar. 24 
Iun. 18 
Dec. 6 
Maij 12 
Ian. 26 
Sept. 7 
Oct. 21 
Aug. 1 
Mar. 7 
Apr. 14 
Dec. 22 
Iun. 20 
Dec. 2 
Apr. 18 
Nov. 8 
Iul. 11 
Feb. 2 
Dec. 2 
Maij 7 
Feb. 27 
Feb. 18 
Apr. 25 
Sept. 17 
Sept. 1 
Sept. 3 



M¡ 



[8 



75i 
75i 
762 

713 
737 
755 
754 
754 
743 
760 
728 
754 
74i 
752 
730 
740 
740 
748 

757 
760 
761 

763 
726 
740 
744 
742 
732 
744 
753 
740 
716 
722 
712 

749 
748 

757 
758 
759 
763 
733 
723 
761 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 



N 



Cognomcn. 

P. Nava Ioann. los. . . 
P. Nava Ioannes Ant . 
P. Naxera IoscpJuis. . . 
P. Neumayer Carolus. 

P. Nevé Iosephus 

P. Noriega Ioannes... 
Se. Noriega Antonius. 
Se. Noriega Ignatius . 
P. Noroña Nicolans . . 
P. Nortier Ioannes. . . . 



Na tus. 
Ian. 29 1696. 
Aug. 22 1726. 
Iun. 9 1734. 

Mar. 15 1707. 
Iun. 10 1739. 
Mar. 19 1734. 
Apr. 12 1739. 
Aug. 3 1738. 
Apr. 1 1732. 
Feb. 22 1726. 



Ingres. 

Mar. 15 1720 

Feb. 29 1744 

Mar. 10 175 i 

Oct. 9 1723 

Iun. 29 1755 

Feb. 25 1752 

Sept. 7 1759 

Maij 12 1760 

Nov. 20 1753 

Oct. 16 1751 



O 



P. Och. Iosephus 

P. Ochoa Ioanes 

P. Oceguera Nicolaus. 
Se. Ocio Magdalenas . 
F. Olavarrieta Ioseph. 
P. Olague Marti 'ñus . . 
P. Oliverus Petrus . . . 
P. Ortega Iosephus . . . 
P. Ortiz Bernardinas . 
P. Ortiz Michael 



Feb. 21 1725. Sept. 26 1743 
Mar. 23 1726. Apr. 13 1743 



Feb. 


16 


1726. 


Ian 29 


1746 


Nov. 


28 


1746. 


Feb. i 


1762 


Mar. 


18 


1719. 


Aug. 7 


1736 


Mar. 


21 


1712. 


luí. 18 


1735 


Apr. 


8 


^n°- 


Iun. 17 


1753 


Apr. 


15 


1700. 


Apr. 23 


1717 


Maij 


27 


1696. 


Feb. 18 


1733 


Mar. 


17 


1734- 


Maij 24 


1749 



P. Padilla Iosephus 

P. Palacio Raphael . . . 
P. Palacios Petrus. 
V. Palacios Hilarias.. 
F. Palacios Iosephus. . 
F. Palacios Iacobus . . . 
P. Palomino Iosephus. 
P. Palomino Angustí n 

P. Palomo Ioseph 

F. Pardo Franciscas. . 
P. Paredes Antonius.. . 
P. Paredes Iosephus. . . 
P. Parreño Iosephus . . 
P. Pasqua Xarerius . 
P. Pastrana Iosephus. . 



Ian. 24 1 72 1. 

Aug. 5 1733- 

luí. 27 1723. 

Ian. 1 1 1729. 

Nov. 16 1714. 

Iul. 25 1730. 

Oct. 20 1705. 
Aug. 20 1714. 

Feb. 23 1727. 

Oct. 4 1713. 

Ian. 14 1 69 1. 

Apr. 30 1698. 

Dec 11 1728. 

Apr. 14 1732. 

Feb. 29 17 1 6. 



Iul. 6 1737 

Feb. 19 1750 

Apr. 27 1748 

Iul. 7 1753 

Iun. 22 1743 

Mar. 15 1749 

Dec. 1 1721 

Nov. 26 1729 

Oct. 23 1745 

Oct. 16 1751 

Mar. 19 1707 

Apr. 30 1713 

Aug. 14 1743 

Ian. 4 1754 

Dec. 31 1732 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVI II. 



ii3 



Cognomen. 
P. Patino Benedictas .. 
P. Paver Fian. Xav . . 
P. Pazin losephus . — 
P. Peña Salvator .... 
Se. N. Penal ve r los 
F. Peralta Ray intuid. 
P. Perera Nicolaus . . . 

P. Pe reirá los 

P. Pérez Busta Thorn . 
P. Pérez Franciscus . . 
P. Pérez Tilomas. ... 
P. Pérez Dionysius . . . 

Se. Pérez Ignat 

Se. Pérez Aeal Petras 

P. Peza Nicolaus 

F. Pichardo los 

P. Piedra Ioseplias.. . . 

P. Pimentel Alys 

P. Pineda Franciscus ■ 

P. Plank Ioannes. 

Se. Poggio Raymund . . 

P. Pulo Antonias 

F. Pons Antonias . . . . 

F. Ponce Ioannes 

P. P01 tillo Athanas 

F. Porras Balthasar . . . 
P. Poveda Antonias . . 

Se. Pozo Ioseph. . . 

F. Pozo Barnabas 

P. Priego Antonias . . . . 
P. Pssessercorn Ignat. . 
P. Puerto Martinas . . . 
F. Puisac Franciscas. . . 



Natus, 




Ingres. 




Mar. 2 1 


735- 


Maij 14 


755 


lan. 6 


1721. 


Oct. 9 


737 


Feb. 15 


723- 


Apr. 13 


743 


Feb. i 


719 


Dee. 31 


739 


Maij 9 


746. 


luí. 30 


764 


Maij 30 


707. 


luí. 24 


732 


Seot. 23 


696. 


luí. 18 


719 


luí. 30 


735- 


lan. 25 


755 


Mar. 7 


712. 


Aug. 7 


[736 


Tul. 25 


692. 


luí 30 


'745 


Oct. 5 


726. 


Aug. 15 


1744 


Oet. 9 


73*- 


Maij 14 


'749 


Nov. 14 


743- 


Mar. 28 


[762 


Feb. 6 


746. 


Oct. 21 


[764 


Sept. 27 


712. 


lan. 17 


[733 


lan. 13 


t732. 


Maij 7 


[757 


Maij. 24 


[715. 


Nov. 22 


'732 


lan. 8 


727. 


Dee. 7 


[742 


lan 26 


l 733- 


Mar 24 


748 


Aug. 16 


732. 


Maij. 18 


754 


Mar. 19 


741. 


Aug. 27 


757 


Mar. 3 


721. 


Maij 25 


737 


lan. 22 i 


732. 


lan. 22 


754 


Oct. 10 ! 


7H 


Feb. 17 


740 


Maij 2 i 


739- 


Iun. 25 


754 


lan. 5 


707. 


Nov. 17 


73° 


Nov. 3 


734- 


luí. I 


75o 


Dee. 16 


73*- 


lan. 3 i 


756 


Iun. 1 1 ] 


740. 


Iun. 23 


7'" 


Feb. 8 J 


730. 


Apr. 3 


75' 


luí. 31 


725. 


Oct. 22 


742 


Nov. 17 


714. 


luí 20 J 


737 


Dee. 3 


729. 


lan. 15 


755 



O 



P. Ouessa Ángelus (tachado) 

P. Quintana Ioseph 

Se. N. Quintana Mar. ...... 

P. Quintanilla Ioaiin 

Se. Quintanilla los . 

F. Uuixano Aagast 



lan. 10 1734. 
Feb. 28 1713. 
Iul. 29 1745. 
Nov. 3 1729. 
Apr. 7 1741- 
Aug. 29 1719. 



Dee. 31 1749 
lan. 13 1732 
Mar. 18 1764 
Aug. 29 175 1 
[un. 2] 1762 
Mar. 7 1744 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

i 14 



c 'ognomen. 

P. Ramírez Eugenius 

P. Ramírez Ioannss 

Se. N. Ramir. Polycarp 

F. Ramírez Aut 

F. Rancurél Didacus 

P. Rapicaní Alexand 

Se. Ravanillo Toannes 

F. N. Real Angust 

P. Reales Petrus. ... . . 

P. Retz Georgius 

P. Restan Iosepkus 

Se. Reyna Francis 

P. Reynoso Sanctius . 

Se. Rivera Raphael 

P. Rinoon Iosepkus 

P. Ríos Antonias 

P. R i vero Thadaus 

P. Rivero Fran. Xav 

P. Rivero Raymund 

F. Rivero Dominicus ...... 

P. Robledo Paulas 

P. Rodríguez loachi 

P. Rodrig. Fran. Xav ...... 

Se. Rodríguez Emmanuel. . 

Se Rodríguez Ioannes 

Se. N. Rodríguez Doiiiin. . . 

F. Rodríguez Salvat 

F. Rodríguez AEgid 

P. Roldan Iosepkus 

P. Romeo Benedictus . 

P. Romero Antonias , 

P. Romero Iosepkus 

P. Róndelos Ignatius 

P. Ronderos loseph 

F. Rosales Tkadeus 

Se. Roso Andrceas 

P. Rothea / 'ioontius 

P. Rothea Potras 

P. Rothea Iosepkus 

P. R" 

P. Ruanova Stanisl 



Natm 
Nov. 15 
Sept. 9 
lan. 26 
Oct II 
luí 25 
Nov. 3 
Api'. 10 
Apr. 13 
Apr. 23 
Apr. 28 
Nov. 5 
Maij 9 
Aug. 15 
Oct. 24 
Iun. 19 
Mar. 16 
Nov. 2 
Dec. 3 
Aug. 24 
Aug. 4 
Iun. 30 
Nov. 2 
Mar. 31 
luí. 29 
luí. 26 
Nov. 29 
Oet. 27 
Maij 24 
Fcb. 10 
Oct. 31 
lan. 19 
lan 21 
Iun. 24 
Oet. 15 
Iun. 9 
Nov. 29 
Aug. 21 
Maij 5 
Feb. 21 
Nov. 4 
Feb. 15 



709 
710 

74S 
728 
702 
702 
74' 
736 
704 
717 
722 
742 
7<3 
745 
7 14 
701 
699 
729 



709 
693 
735 
739 
742 

74- 1 
707 
756 
705 
728 



702 
7*7 
7 '4 
740 
718 
721 
732 
702 
715 



Ingres. 


Apr. 


13 1 


Iun 


2 1 


Mar. 


18 1 


Feb. 


1 1 


Nov 


30 1 


Oct. 


14 1 


Fcb. 


18 1 


Mar 


18 1 


Api 


18 1 


Oct. 


20 1 


lan. 


2 1 1 


lan 


26 1 


Apr 


19 1 


luí. 


2 1 


Mar 


24 1 


Mar. 


6 1 


Dee. 


1 1 1 


Mar. 


'5 • 


Mar. 


15 1 


Iun. 


18 1 


Iun. 


7 1 


Feb. 


6 1 


Iun. 


18 1 


luí. 


7 1 


Sept 


. 12 1 


Sept 


. 8 1 


Nov 


6 1 


luí. 


7 ' 


Apr 


2J I 


Iun. 


7 ' 


Iun. 


20 1 


Apr 


16 1 


Nov 


10 1 


Mar 


18 1 


Mar 


'7 1 


lan 


1 2 1 


Mar 


27 1 


lan 


30 1 


Mar 


8 1 


Mar 


18 1 


Oct. 


7 1 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XV 111. 
M5 

Cognomen. 

P. Ruanova Philipp Maij 9 17 16. Mar. 18 1 737 

P. Rubio Vincentius Mar. 5 1737. Iun. 1 5 1753 

F. Ruelas Melchior Ian. 25 1705. Ian. 17 1733 

F. Ruidiáz loan. Ant Maij 18 1718. Mar. 18 1750 

P. Ruiz Antonius Iun. 19 1708. Feb. 1 1726 

P. Ruiz Michael Mar. 2 1 726. Apr. 27 1 748 

P. Ruiz loan, de Dco Ian. 6 1 73 1 . Oct. 1 1 746 



P. Saavedra Isidoras . . . 

F. Sabel MicJiacl 

P. Sacrameña Ioanncs. . . 

F. Sacher Ioanncs 

P. Sachi Nicolans . . . . . . 

P. Saenz Bartholom . . . . 

P. Salas Antonius 

P. Salazar Franc Reg. . 

P. Salazar I?i lianas 

P. Salazar Iosephns . 
P. Salgado loan Laur . 
P. Sánchez IoscpJuts. . . 
Se. Sánchez Raymund. . 
P. Sandoval Thomas. . . . 
P. Sandoval Vinccnt . . . 
F. San Martin Michael . 
P. Stá-Cruz Gabriel .. . . 
P. Santelises Iosepluis.. . . 
Se. Santoyo Lndov .... 
F. Sarmiento Bernar . . . 
F. Schultz Georgias. . . 
Se. Sebastian Félix. 
P. Sedelmayer Iacobns. . 
F. N. Serio Ferdinan. . . 
Se. Serrano Ioanncs. . . . 
F. Serrano Franciscas . . 
Se. N. Serrato loan. los. 
F. Sesma Gregorins . . . 

P. Slesac Francis 

Se. Sierra Iosephns 

Sc.,N. Sierra los. Mich. 
F. Sobrino Petras 



Feh. 7 


1727. 


Apr. 26 


749 


Ian. 8 


1710 


luí. 18 


739 


Apr. 13 


1/33 


Maij 12 


749 


Oct. 16 


1712 


Feb. IO 


749 


luí. 4 


17.03. 


Oct. 9 1 


720 


Aug. 24 


1714. 


luí. 18 1 


735 


Apr. 4 


1694 


Feb. 19 


7" 


Ian. 13 


1721. 


Aug. 14 


7^ 


Ian. 31 


1728 


Oct. 12 


747 


luí. 5 


1715 


Oct. 5 


740 


Aug. 1 1 


1710. 


Nov. 17 


730 


Oct. 24 


1717 


Maij 25 


735 


Oct. 19 


1736 


Nov. 30 


754 


Sept 29 


1701 


Apr. 1 


720 


Nov. 15 


1722 


Dec. 2 


744 


Sept. 16 


1717 


Sept. 28 


73^ 


Sept. 15 


1737 


A ug. 4 


'755 


Mar 24 


1706 


Mar. 27 


722 


Aug. 24 


1737 


Dec. 6 


757 


Aug. 20 


1737 


Ian. 26 


761 


Maij 13 


1723 


Iun. 3 


747 


Dec. 21 


1736 


Sept. 5 


'754 


Ian. 6 


1703 


Sept. 7 


722 


Maij 30 


1719 


Iun. 9 


764 


Mar. iS 


1738 


Nov. 17 


756 


Ian. 14 


171 1 


Mar. 11 


753 


Ian. 11 


1746 


Mar. 18 


764 


Oct. 21 


1735 


Sept. 6 


752 


Sept. 30 


1728 


Oct. 27 


754 


Feb. 21 


1744 


Feb. i 


760 


Sept. 29 


1744 


Aug. 14 


763 


Feb. 9 


1698 


Feb. 23 


718 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

lió 



Cognomen. Natus 

P. Sola Michael Apr. 23 

P. Solano luliamis Ian. 27 

P. Solar los. Basilins Apr. 15 1727 

P. Soklevilla Iosephns Mar. 19 1721 

P. Soiiano Andraas Ian. 9 

P. Sotelo Emitían Ian. 25 

P. Sousa Mathias Feb. 27 

P. Steffel Mathceus Sept. 20 1 734 

P. Steb Ioannes Aug 29 1735 

P. Strzanovvski Ant Ian. 12 1728 

P. Silva los. Vincent Oct. 10 1 73 i 



1715 

1726 



1737 
1736 
1740 



Nov. 13 1733 

Iun. 12 1745 

luí. 30 1745 

Nov. 1 1740 

Ian. 14 1755 

Maij 13 1752 

Feb. 27 1757 

Oct. 27 1754 

Oct. 27 1754 

Oct. 27 1753 

Mar. 25 1750 



Se. Tagle Ignatius. . : 
P. Tapia Ioachitnus. . . 
Se. Tarros Raymnn . . 
P. Telles Girón Ludov 
P. Tello Ioannes Jldef. 
P. Tembra Ioannes. . . 
P. Theran Entinan . . . 
P. Texada Ignatius. . . 
P. Texedor Iosephns. . 

P. Tirs Ignatius 

Se. N. Toledo Ioseph . 
P. Torija Ioannes . . . . 

F. Torres Petras 

F. N. Tovar Vincent. . 
P. Trnxillo Ioachim . . 
F. Turpin lose [luis. . . 



Nov. 30 


1737- 


Oct. 14 


1756 


Iun. I 


1726. 


Dec. 2 


1744 


Feb. 12 


1744. 


Apr. 24 


1759 


Feb. 27 


1707. 


Iun. 10 


'723 


Nov. 28 


1718. 


Apr. 16 


1735 


Apr. 3 


1734- 


Feb. 25 


1752 


luí. 24 


1725. 


luí. 29 


1747 


Apr. 25 


1726. 


Aug. 1 1 


1741 


Ian. 3 


1726. 


Sept. 7 


1742 


luí. 2 


1733- 


Maij 18 


"754 


Feb. IO 


1743- 


Feb. 18 


1763 


Iun. 29 


171 1. 


luí. 16 


1728 


luí. 3 


1702. 


Mar. 15 


1721 


Oct. 20 


'743- 


Oct. 2 1 


1764 


Apr. 29 


1726. 


luí. 30 


1745 


Feb. 1 1 


1746. 


Apr. 1 1 


1761 



u 



P. Vadillo Francise Oct. 12 1 7 1 9 

P. Valdes Michael Sept. 27 1 7 1 2 

F. Valdes Bernardas Sept. 29 1729 

P. Vallaría Iosephns Iul. 18 1719 

P. Vallarta Martinas Aug. 16 171 1 

P. Vallejo Iosephns Sept. 9 17 18 

Se. Valoes Iosephns Oct. 22 1 741 

P. Vaquera Michael Nov. 9 1739 

S. Vaquera Petras Apr. 29 1741 



. Sept. 8 


1741 


. Aug. 31 


1731 


. Oct. 23 


1757 


). Oct. 27 


1734 


. Iul. 21 


1726 


. Maij 3 


1741 


• Aug. 5 


1760 


Iun. 28 


1756 


. . Mar. 4 


1758 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIll 
117 

Cognomen. Natus. 

P. Vargas Didacus Dec. 4 1721. Tul. 3 1742 

P. Vargas Gregorius Maij 9 1724. Dec. 2 1741 

P. Vargas Iacobus Iul. 25 1702. Dec. 12 1719 

F. N. Vargas Emmau Iul. 7 ^7 2 7- Oct. 6 1763 

P. Vvatzek Ioseph Dec. 2 1 1721 Oct 9 1 739 

Se. N. Vazuezabal Attdr Nov. 30 1748. Maij 18 1764 

P. Vasquez Nicolaus Sept. 7 1716. Iul. 18 .1739 

F. Vasquez Iosephus Maij 4 1701. Iul. 7 1734 

P. Vega Iosephus Feb. 18 1726. Iun. 28 1 748 

P. Vega Faustinus Feb. 15 1729. Iun. 21 1749 

P. Vveis Fran. Xav Feb. 22 17 10. Sept. 7 1728 

P. Velasco Iosephus Mar. 30 1732. Maij 2 1747 

P. Velasco Benedict Dec. 28 1733. Aug. 29 175 1 

Se. Velasco Emitían Iun. 2 1738. Dec. 23 1758 

Se. Velasco Marianus Apr. 12 1744. Iul. 25 1759 

F. N. Velez Augustin Maij 6 1744. Feb. 18 1 763 

P. Ventura Lucas Maij 2 1727. Nov. 25 1749 

P. Ventura Autonius Febr. 23 1727. Feb. 13 1750 

F. Ventura loanne* Mar 4 1751. Ian. 19 1750 

F. Vera Vincentias Ian. 24 1708. Maij 28 1730 

P. Verdugo Didacus Dec. 9 1704. Apr. 2 1726 

F. Vergara Sebast •• Iul. 22 1717. Mar. 5 1737 

Se Vgai te Hilarius Ian. 20 1740. Iun. 28 1756 

F. Vgarte Dominicas Feb. 20 1.717. Iun. 9 1751 

Se. Vidal Franciscas. Feb. 14 1739. Aug. 5 1760 

P. Vidaurre Georgias . Apr. 23 1732. Apr. 22 1750 

Se. Viedma Gabriel Mar. 18 17.41. Aug. 13 1757 

P. Villaamil loauues Iul. 2 17 16. Mar. 17 1733 

P. Villaamil Antonias Iul. 8 1723. Nov. 5 1740 

P. Villafañe Christoph Iul. 25 1731. Nov. 13 1749 

P. Villalta Emmau Febr. 4 1726. Mar. 1 1 749 

P. Villaroya Franciscas Nov. 20 1734. Aug. 20 1754 

F. Villars Frauciscus Aug. 26 17 16. Mar. 25 1738 

P. Villavicencio loan Dec. 15 1709. Iul. 28 1724 

F. N. Villavieja loan Iun. 22 1736. Dec. 31 1762 

P. Villaurrütia Xav Feb. 12 1724. Iul. 10 1745 

P. Vivanco Emmau Maij 30 1693. Maij 5 17 10 

F. Vivar Franciscas Apr. 2 1735. Mar. 29 1753 

P. Vivas Ludovicus Aug. 29 1720. Ian. 3 1750 

P. Vvólff BarthnuBus Ian. 26 1711. Oct. 20 1731 

Se. Urbina Benedict Ian. 23 1739. Ian. 16 1 762 

P. Urbiola Iosephus Maij 8 1714. Maij 4 1735 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

i iS 



( 'ognomen. Naíus. 

P. Uria loan. Ignat Aug. i 5 1695 

F. N. Uria loachimus luí. 27 1742 

P. Urizar Michael Feb. 22 1722 

P. Urizar Franciscas Dea 3 1 1729 

F. Urroz Antonius Apr. 23 1703 

Se. Urrutia íoannes . Aug. 23 1740 

P. Utrera Ioscplius Oct. 5 1 707 



Ingres. 

Iun. 6 1713 

Mar. 18 1764 

Ian. 22 i 741 

Apr. 20 1748 

Itil. 21 1730 

Feb. 27 .757 

Oct. 19 1722 



X 



P. Ximenez Antonius Maij 20 1732. Maij 6 1749 

P. Ximeno Ioscphus Maij 18 1697. Mar - l ' 7 l6 

P. Ximeno Custodios Maij 1 1734. Sept. 29 1752 



1707. 
1715. 

1731. 
1739- 
1695. 



F. Zambeli Eugcnius Nov. 7 

P. Zamora Iosepkus Ian. 6 

P. Zamorano IoscpJi Oct. 6 

P. Zamorano Ignat Ian. 9 

P. Zarzosa Albertus Nov. 9 

Se. N. Zarzosa Bernar Aug. 22 1743. 

P. Zayas Tilomas Oct. 4 1 71 5. 

Se. Zayas loachimus. . Iun. 10 1741. 

P. Zazurca Pctrus Apr. 28 1720. 

P. Zepeda Iosepkus Oct. 26 1720. 

P. Zeballos Franciscus Oct. 7 1704. 

P. Zuazu Vincentius Apr. 20 17 19. 

P. Zumpciel Bernard Feb. 13 1707. 



Nov. 17 
Oct. 27 
Mar. 18 
Mar. 18 
Mar. 25 
Oct. 24 
Ocl. 5 
Sept. 7 
Ian. 7 
luí. 20 
Iun. i 
Apr. 19 
Oct. 18 



1725 
1 73 1 
1750 
1756 
1710 
1763 
1734 
1759 
I750 
1737 
1720 
1736 
1725 



Nota. — El ejemplar que para esta reimpresión ha servido, tiene adiciones y enmendaturas 
mss. y ellas se han consignado en su lugar. 



CAXIGA y RADA. Dr. AGUSTÍN de la ^Clérigo.) 
45. VÉASE: Paz y Salgado. | 1747. | 



ANÓNIMOS. 

46. LlTHARA I Armoniosa, | Para dar música espiritual, al | Niño 
Dios huyendo á Egypto, | que comienza a resonar en los | silencios de la 
media noche de | Ano nuevo, hasta el dia | Séptimo de Enero, j Templó- 
la I Vn devoto Sacerdote, que reverente | la ofrece a Jesús, María, | y 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
119 

Joseph. I Reimpressa. En México: por | Joseph Bernardo de Hogal. En 
la I Calle Nueva. Año de 1727. ¡ 

ióvo.; port. con grab. en su vuelta y 27 hojs. con la obra. 

47. (^,OLOQUIO | entre el Divino Esposo, | y el ;ilma. | A devoción ( 
Del P. Fr. Carlos Joseph Delgado, | Predicador, y Notario del Santo Offi- 

| ció de la Inquisición. | Impreso en Madrid por Pedro de J Arriba, y por 
su original en México | en la Imprenta de Diego Fernandez | de León, 
año de 17 10., y segunda | vez en la de D. Felipe de Zuñiga, y | Ontive- 
ros, calle de la Palma, ¡ el de 1774. | 

ióvo.; port.; y 7 hojs. s. nr. con la obra. 

COLLADOS. Fr. VICENTE (Dominico.) 

48. Ave Maria. | Copia de Carta al assumpto del sudor, J y lagrimas 
de Ntra. Señora del Rosario de la Villa de la Guardia, [ del dia primero 
de Noviembre de este año de 1755. escrita al M. \ R. P. Fr. Narciso de 
Guindos, Maestro de Numero de esta Pro- | vincia, de Predicadores, Prior 
que fue, y es del Real Convento de Santa Cruz de la Ciudad de Granada: 
por el M. R. P. Fr. Vi- | cente Collados, Ex-Cathedratico de Theologia 
del Colegio Ma- | yor de Santo Thomas de Sevilla, Maestro en Artes, y 
Doctor en Sagrada Theologia, Regente oy del Real Convento de Predi- 
cado- ¡ tes de la Ciudad de Xaén, y Examinador Synodal | de su obis- 
pado. I 

4to.; sigue inmediatamente el texto contenido en 4 hojs. s. n. y al pie de la última: 

Reimpressa en la Puebla por la Viuda de Miguel de Ortega, donde se ha- 
llara. (1755)- 

ANÓNIMOS. 

40. Compasiva I y tierna memoria | De las burlas, y ultrajes, que pa- 
deció I Jesuchristo, | En la Casa de Herodes, qnando | tratándolo como á 
loco le vistió I por mofa la Vestidura | blanca. | Sácala á luz | Un Sacerdote 
de esta Ciudad, á devo- | cion, y expensas de una Religiosa de el I exem- 
plarisimo Convento | de Regina Cceü. | Reimpressa en México en la Im- 
| prenta de D. Felipe de Zuñiga, y | Ontiveros, calle de la Palma. | 

ióvo.; port.; 1 hoj. grab. y 6 s. n. 

50. COMULGADOR | y explicación mystica ! delaRegla. i8de la Con- 
gregación I de 'a Purissima, que es de la Con- ¡ fession, \ Comunión. | 
Con vna theorica, y practi- | ca de los medios, que mas facilitan su | fre- 



bibliografía mexicana del SIGLO XV ¡11 
1 20 

quente, y bien aprovechado vso: Varias | Meditaciones, y (oraciones vocales 
I Recogida en svma de varios papeles, y platicas de la | Purissima, por el 
mismo Padre | Prefecto. | Dedicado | Al Supremo Rey de Cielo, y tierra 
I Christo Señor Nuestro | Sacramentado. | Con licencia en México, | por 
la Viuda de Miguel de Ribera, en el | Empedradillo, año de 1714. | 

4i'>.; portada en cuya vuelta ota la dedicatoria que subscribe Doña Gertrudis de Vera; fol. 1 
a 125 vuelta, la obra. 



51. CONSUELO | a la Madre | de Dios I En la muerte su Sino. Mijo, | 
Devoción utilissima ¡ En honor de tan Poderosa Señora, | para los que de- 
sean tributar algún I culto al doloroso, y tiernissimo | Passo de su Soledad, 
Angustias, | y Dolores. | Copiada a la letra ¡ De la que se dio a luz en la 
Vida I del V. P. Francisco Tamariz de | la Compañía de Jesús. | Reim- 
preso en el Colegio Real de | San Ignacio de la Puebla de los | Angeles. 
Año de 1767. I 

ióvo.; port. á cuya vuelta comienza el texto y ocupa otra- 3 hojs. -. nr. 



52. V^ONVITE I [»ara K>s exercicios ¡ públicos literarios ¡ que tendrán | 
en el Real Seminario de Minería | de México | los alumnos de este esta- 
blecimiento, I dirigidos I Por el Capitán de Milicias Don Andrés Joseph 
I Rodríguez Catedrático de Matemáticas, y D. Ma- | riano Chanin Maes- 
tro de Gramática Castellana | y Lengua Francesa, j a presencia j del Real 
Tribunal General | del importante cuerpo de la minería | de Nueva Espa- 
ña, I Los dias 17 y 18 de Diciembre á las nueve y media ¡ de la mañana, 
y tres y media de la tarde. | Impreso en México, por Don Felipe de Zú- 
ñiga y Onti veros, | Calle del Espíritu Santo, año de 1 792. j 

410.; port. v 3 hoj. -. u. 



CORDERO. Fr. JUAN JOSÉ (.Mercedario.J 

53. VÉASE: Paz y Salgado, i 1747.) 

ANÓNIMOS. 

54. INOPIA de Caita, j del Emperador | de la China, j escrita a Nues- 
tro Santissimo Padre | Benedicto XIV. | Pidiendo a su Santidad j una 
Princesa de Europa en matrimonio, | con la solemne Promessa (entre 
otras) de establecer una | mutua correspondencia con su Santidad. | Tra- 
ducido del Idioma Chino al Castellano por el Pa- I dre Secretario de In- 



bibliografía mexicana del siglo XVlll 

121 

dias de la Compañía de Jesús, | residente en la Corte Romana, este año 
de 1748. I 

4to.; sigue el texto que ocupa 2 hojs. s. n. y al pie de la ultima, esta: 

Impressa en Madrid, y por su original en México, con licencia del Su- 
perior I Gobierno, por la Viuda de D. Joseph Bernardo de Hogal año de 
1749- I 

55. Coi'IA de Cartas, escrita por el \ Padre Guardian del Real Conven- 
to de Mequinez, y Vice- j Prefecto Apostólico de las Santas Misiones, que 
cu las par- \ tes de Berbería conserva la Religiosa Provincia de San Diego, 
j de RR. PP, Franciscos Descalzos, al Padre Procura- \ dor de ellas. \ 

4to.; sigue luego el texto que ocupa 4 1 1 < > j s . s. 11. y al pie de la última: 

Reiu/pressa en Cádiz, y por su original en la Puebla cu la Pn- \ preuta 
déla Viuda de Miguel de Ortega. Donde se hallará, j (1776) j 

50. v_.OR.ONA I de amor, | que se ha de , Exercitar por las cuen- | tas 
de la Camandula: | sacadas de las obras del | P. Kngel grave, déla | Com- 
pañía de Jesús. | Por un sacer- [ dote de la Eclesiástica, [ y Venerable 
Concordia | de S. Felipe Neri, de la | Ciudad de la Puebla, j En México 
por José- I ph Bernardo de | Hogal. Año de 1735. | 

iovn.; port. orí. y con grab. á su vuelta más 15 hojs. s. 11 con la obra. 



57. LüRONlTA I de los I Siete Dolores ¡ de Maria SSma. | Señora 
nuestra. \ Y recomendación | quotidiana | De los cinco mas principales, | 
que sintió su tiernissimo Corazón | en el discurso de la Vida, Passion, | y 
Muerte de su Santissimo Hijo. | Reimpresas en México, en la 1 111 | pren- 
ta de D. Felipe Zuñiga, y Onti- | veros, calle de la Palma, año de 1774 | 

lóvo.; port. con un grab. en su vuelta y 15 liojs. 5. nr con la obra. 



bibliografía mexicana del SIGLO XV ni. 
123 



D 



ANÓNIMOS. 

58. .Decena | de | S. Juan Francisco | Regis | En honor de los diez 
años, que anduvo | haciendo Missiones por varios luga- | res de la Fran- 
cia. I Dirigida principalmente al Gloriosissimo fin | de cooperar con nues- 
tras Oraciones, y Supli- | cas (mediante su Patrocinio) á la salvación de | 
las Almas redimidas con la Preciosissima San- | gre de Christo crucifica- 
do. I Comienza á 14. de Mayo para acabarse víspera | del Santo, que es 
á 24 I Dispuesta para honra, y gloria de Dios por un Sa- ¡ cerdote de la 
Compañía de Jesús desseoso del bien | de las Almas, y afecto á este Glo- 
riosissimo I Santo. I Con las Ucencias necesarias: | En México en la Im- 
prenta del Real, y mas Anti- | guo Colegio de S Ildefonso, año de 1765. | 

ióvo. ; port.; 1 hoj. con grabado y 28 s. 11. con la obra. 

59. Decena | de | S. Juan Francisco | Regis, | En honor de los diez 
años, que anduvo ha- | ciendo Misiones por varios lugares | de la Fran- 
cia. I Dirigida principalmente al Gloriosissimo fin | de cooperar con nues- 
tras Oraciones y Suplicas | (mediante su Patrocinio) á la salvación de las 
Almas redimidas con la Preciosissima Sangre | de Christo crucificado | 
Comienza á 14 de Mayo para acabarse Vis- | pera del Santo, que es á 24. 
I Dispuesta para honra y gloria de Dios, por un | Sacerdote de la Com- 
pañía de Jesús, deseoso | del bien de las Almas, y afecto á este | Glorioso 
Santo. ¡ Reimpresa en México, en la Imprenta de los | Herederos del Lie. 
D. Joseph de Jauregui | calle de Sto. Domingo; año de 1795. I 

ióvo.; port. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

00. .DESAGRAVIOS | que se han de hacer I a la Suprema Magestad | 
de nuestro amantisimo Dios | Trino y Uno, | Por medio de nuestro Amo- 
ro- I sisimo Patriarca y Patrono | Señor San Joseph, | Todos los meses, 
en los dias diez y | siete, diez y ocho, y diez y nueve. | Dispuestos ¡ Por 
un Devoto del Santo, el menor de | todos, para impetrar y alcanzar una 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
124 

bue- I na muerte, siendo en ella libres de núes- | tros enemigos con la 
asistencia de | nuestro Amantísimo Patriarca. | Reimpresos en México, en 
la Imprenta | nueva Madrileña de D. Felipe de Zúñiga | y Ontiveros, ca- 
lle de la Palma, | año de 1778. | 

iCvo.; port.; i lioja con un grabado y }0 s. n. con la obra 

61. LJlíVOCION I para el dia ocho | de cada mes | en reverencia | del 
Gran Padre de los Pobres, | y ¡ Glorioso Patriarcha | S. Juan de Dios. | 
Dispuesta | por un humilde Sacerdote ¡ Esclavo del Santo. | Reimpressa 
en México en la Im- | prenta de D. Felipe de Zuñiga, y | Ontiveros, calle 
de la Palma. | 

l6vo.; port. con grabado en la vta. y " hojs. s. n. con la obra. 

(>2 LJevocion j muy útil | y provechosa, | que comprehende los Ac- 
tos, ¡ y afectos mas necessarios para | el Christiano. | en honra, y gloria | 
de I laSacratissimaFamilia | Jesús, | María, Joseph, | Joaquín | y Anua. | 

i6vo.; port. con i grab. en su vía. y 7 hojs. s. n. con la obra. 

03. LJevocion, y Novena | del Glorioso | Patriarcha | Sr. San Joa- 
chin, I Abuelo natural de | Jesu-Cristo, y Padre de la Seré | nissima Vir- 
gen Maria. | Ramillete de Flores | de diferentes Virtudes, que sus de- | 
votos le ofrecen para conseguir por | medio de su intercession, el favor de 
sus Sanlissimos Nieto, é Hija. | Dispuesta | por un devoto de este Glorio- 
so Santo. I Reimpressa en México enlalm- | prenta de D. Phelipe de Zu- 
ñiga y I Ontiveros, calle de la Palma. | 

lóvo.; port. con grab. en su vuelta y 15 hojs. s. n. con la obra. 

(¡4. Uevociox i tierna y muy provechosa | principalmente para la 
Cuaresma | A Christo | Señor Nvestro Crvcificado y á | Maria Santíssima 
de los Dolores al pie de la Cruz | que ha de durar, sinco dias comenzando 
en Lunes. | Sácala á luz la devoción de la Madre Antonia | Damiana de 
S. Joseph Religiosa del Convento de | Sr. S. Ioseph de Gracia. | Y lo de- 
dica y ofrece á las señoras religio- | sas de todos los Conventos de Mé- 
xico. I 

8vo.; port. reglada y Ii hojs. s. tir. con la obra que tiene al final la suscripción siguiente! 

Con licencia de los superiores. | En México, por los Herederos de la 
Viuda de | Francisco Rodríguez Lupercio. En la Puente de | Palacio, año 
de 1706. I 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

125 

Anteportada: Un grabado en dulce representando á "Nuestra Señora de los Gozos." 
Portada: 

05. Devoción | de los gozos, qve la | SSma. Virgen Maria | Madre 
de Dios, y Señora N. \ tuvo en la Tierra en presencia | de su Santissimo 
Hijo: y de los | que ahora tiene en el Cielo: | Revelada | A Santa Matil- 
des, á Santo Thomas | Cantuariense: á San Arnulpho Monge | Lego de 
San Bernardo. | Confirmada con Exemplos, para es | tender el Culto, y 
Veneración de esta | Emperatriz Soberana. | Sácala á lvz | el Doctor Don 
Joseph 1 Vallejo, y Hermosillo. | Con licencia en México | Por la Viuda 
de Miguel de Rivera Calderón | En el Empedradillo. Año de 1709. | 

8vo.; port. orí. y i grab. en sa vta., más 15 hojs. s. n. 

G6. DEVOCIÓN, qve | cada dia se ha de o- | frecer á Señor San | Jo- 
seph. I En honra de las siete tris | tezas, y siete alegrías ma- | yores, que 
tuvo en su vida | Sacadas del Cordial devoto | de San Joseph. | Reimpre- 
sas en la Puebla en | la imprenta de la viuda de ¡ Miguel de Ortega. Año 
de I 1720. I 

8vo.; port. orí. con grab. en la vta. y 7 hojs. s. n. con la obra. 

07. Devoción, ¡ y Novena | del | Glorioso Patriarcha | Sr. S. Joa- 
chin, I Abuelo natural | de Jesu-Cristo, y Padre de la | Santissima Virgen 
Nuestra Se- | ñora, que sus devotos le ofre- | cen para conseguir por su 
in- I tercession el favor de sus San- | tissimos Nieto, ó Hija. | Reimpressa 
en México | por la Viuda de Don Ioseph | Bernardo de Hogal. | Año de 
1745- I 

lóvo.; port. orí. con grab. en su vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

08. DEVOCIÓN \ á el virginal, y dolorosissimo | Corazón | De nuestra 
Señora la siempre [ Virgen Maria. | Dispvuesta | Por un Religioso del 
Real, y | Militar Orden de nuestra Se- | ñora de la Merced Reden- | cion 
de Cautivos. | Sacada á luz \ Por vna Religiosa del Convento | de la Pu- 
rissima Concepción de | esta Ciudad de la Puebla. | Con licencia, en la 
Imprenta de la | Viuda de Miguel de Ortega, y | Bonilla. Año de 1746. | 

rovo.; port. y 3 hjs. 9. n. 

69. DEVOCIÓN | á la Virgen j Maria | Nuestra Señora. | Repartida 
por las veinte y qua- | tro horas del dia, á las partes, y | perfecciones de 
su Purissimo | Cuerpo, y su Santissima Alma. | Por un Sacerdote de la 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 
i 26 

Venerable | Concordia de S. Phelipe Neri. | A expensas | de una devota 
de la Señora. | Reimprfessa en la Puebla, por la | Viuda de Miguel de Or- 
tega I Año de 1754. I 



70. DevÓCION | á Maria Santissima | Nuestra Señora. ¡ Útil, y Pro- 
vechosa I á sus devotos | Por sus tres Ave Marías, se- | gun se le reveló 
á el Venerable | Siervo de Dios Fr. .Antonio Li- | naz de Jesús Maria, 
Missio- I ñero Apostólico, &c. j Al fin van añadidos los Gozos de | Nues- 
tra Señora, j Reimpressas en México por los Herederos ¡ de Doña Maria 
de Rivera. En la Calle | de San Bernardo. Año de 1759. | 

lóvo.; port. con grab. en la vta. y 7 hjs. s. n conlaobra. 



7P DEVOCIÓN | á los Santissimos Corazones | de Jesús, Maria, | y 
Joseph, I en el ejercicio | de las Virtudes Theologales, | Fee, Esperanza, 
Charidad, y Contrición. | Con el modo también practico de | confessar, 
comulgar, y dar gracias | después de la Comunión. | Por un devoto | de 
estos Santissimos | Corazones. | Reimpressa en México: en el Real y | 
mas antiguo Colegio de San Ilde- | fonso. | Año de 1759. | 

l6vo. ; port. y 31 hjs. s. n. 



72. Devoción | á la Gloriosa Virgen, | Inclyta Martyr, ¡ e Insigne 
Doctora, | Santa Catharina, | En memoria, y reverencia de | los trece días 
que estuvo en la | prission, y antecedieron á ¡ su Martyrio. | A costa de 
un Devoto Sacerdote, | que desea interesar á los Fieles | en la Soberana 
Protección | de la Santa. | Reimpressa en México en la Imprenta | de la 
Bibliotheca Mexicana, en el | Puente del Espíritu Santo, | Año de 1767. | 

lóvo.; port.; 1 hoja con grabado y 14 hojs. s. n. con la obra. 



73. Devoción | al Corazón castissimo | del Patriarcha | Sr.S. Joseph. 
I Dispuesta | Por un Religioso del Real y | Militar Orden de Nuestra 
Se- I ñora de la Merced. Redempcion | de Cautivos. | Sácala á luz un de- 
voto Sacerdote | de este Arzobispado. | Reimpressa en México, en la Im- 
| prenta de D. Felipe Zuñiga, y Onti- | veros, calle de la Palma, año de 
i/74- I 

lóvo.; port. con grab. en su vuelta y 7 hojs. -. n. con la obra. 



bibliografía mexicana del SIGLO XV l II. 
127 

74. .L/EVOCION | y Novena \ del Glorioso Patriarca |' Sr. San Joaquín, 
Abuelo natural de Jesucristo, | y Padre de la Serenísima ( Virgen Maria 
Nuestra Señora. | Ramillete de Flores | de diferentes Virtudes, | Que sus 
Devotos le ofrecen para conse- ¡ guir por medio de su intercesión el | fa- 
vor de los Santísimos Nieto, é Hijo. | Reimpresa en la Puebla | Por los 
Herederos de la Viuda de Miguel | Ortega, en el Portal de las Flores. | 
Año de 1774. I 

lóvo.j port. y 15 hojs. *. n. con la obra. 

75. DEVOCIÓN | para el dia ocho | de cada mes, \ en Reverencia | del 
Gran Padre de los pobre-, | y Glorioso Patriarcha | San Juan | de Dios. 
I Por un Sacerdote Devoto del | mismo Santo. | Reimpressa en México 
en la Impren- | ta del Lie. D. Joseph de Jauregui. Ca- | lie de S. Bernar- 
do; año de 1775. I 

ióvo.; port. con grab. en su vta. y 6 liojs. s. n. con la obra. 

70. Devoción | de los [ Quince Martes, | Al ínclito y Gloriosísimo 
Padre y Pat:iarca | Sto Domingo | de Guzniaii. | Fundador del Sagrado 
Orden de Predicadores, | especialisimo Abogado de alcanzar para sus de- 
| votos la penitencia final en la hora de la muer- | te: Para alcanzar fecun- 
didad las estériles: Para conseguir por su medio sanidad de todo genero 
de enfermedades, particularmente de calentu- | ras: Y, finalmente, Asilo 
seguro para hallar | todo bien. | Compuesta | Por un hijo de este Patriarca 
glorioso. | Reimpresa en la Puebla. | Por los Herederos de la Viuda 'de 
Miguel de Ortega ¡ en el Portal de las Flores. | Año de 1775. | 

lóvo.; port. y 15 hjs. s. n. 



77. Devoción | tierna y muy provechosa | principalmente | para la 
Quaresma, | á | Christo | Señor Nuestro | Crucificado, | y á Maria San- 
tissíma I de los Dolores | al pie de la Cruz, | Que ha de durar cinco dias, 
comenzando | en Lunes. ¡ Reimpressa | á solicitud de una Devota. ¡ En 
México, en la Imprenta de la Calle de | San Bernardo. Año de 1 776. ¡ 

lóvo.; port. cod grab. en su vta. y 30 Ih>i-. 5. a. con la obra. 

7.S. DEVOCIÓN, y Novena | del Glorioso I Patriarcha l Sr. S. Joaquín, 
I Abuelo natural de | Jesu-Christo, y Padre de la Seré- | nissima Virgen 
Maria. ¡ Ramillete de Flores | de diferentes Virtudes, que sus de- | votos 
le ofrecen para conseguir por | medio de su intercession, el favor de | sus 



BIBLIOGRAFÍA mexicana DEL SIGLO XV 111. 

[28 

Santissimos Nieto, é Hija. | Dispuesta | por un devoto de este Glorioso 
Santo. | Reimpressa en México, por D. Fe- | lipe de Zuñiga y Ontiveros, 
calle de | la Palma, año de 1776. | 

lóvo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. -. n. con la obra. 

79. .L/EVOCION I á Maria Santissima 1 Nuestra Señora | muy útil, y 
provechosa | para sus devotos | de las tres Ave Marías. | Según se lo re- 
velo la Santísima Virgen al | Ven. Siervo de Dios Fr. Antonio Linaz de 
| Jesús Maria, Misionero, y Fundador | de los Colegios Apostólicos, &c. | 
Como se escribe en su vida. | añadense | otras varias devociones | de que 
usan los RR. PP. Misioneros | Apostólicos. | Reimpresa en México | En 
la Imprenta nueva Madrileña de Don [ Felipe de Zuñiga y Ontiveros, ca- 
lle de la | Palma, año de 1777. | 

ióvo.; port. con grab. en la vta. y 9 hojs. s. n. con la obra. 

80. Uevocion I á los Santissimos Corazones | de Jesús, Maria, | y 
Joseph, I en el exercicio | de las Virtudes Theologales, | Fee, Esperanza, 
I Caridad, y Contrición, | Con el modo también practico de | confessar, 
comulgar, y dar gracias | después de la Comunión. | por un devoto \ de 
estos Santissimos j Corazones. | Reimpressa en México en la Im- | pren- 
ta del Lie. D. Joseph de Jau- | regui, Calle de San Bernardo. | Año de 
1778. I 

iovo.; port. con grab. en la vta. y 31 hojs. s. n. con la obra. 

81. L/EVOCION | ala esclarecida I Virgen | Sta. Gertrudis | laMagna, 
para celebrar \ el dia diez y seis de cada mes, | consagrado á la Santa. | 
A quien dixo su Santísimo Es- | poso, que lo que prometiera en | la tie- 
rra, lo tendría por firme | en el Cielo: motivo suficiente | para alentar su 
devoción. | Reimpresa en México, en la Imprenta de los | Herederos del 
Lie. D. Joseph de Jauregui, | Calle de S. Bernardo. Año de 1782. | 

lóvo.; port. con grab. en la vta. y 7 hojs. s. n. con la obra. 

82. .L/EYOCION I á el Corazón | castísimo | del Patriarcha | mi Señor 
San Joseph. ¡ Dispuesta | por un Religioso del Real, y Militar | Orden de 
Nra. Señora de la Merced, | Redención de Cautivos, | que saca a luz | un 
devoto Sacerdote Secular de este | Arzobispado. | Se dan en la Tercera 
Orden de S. Augustin. | Reimpresa en México, por Don Fe- | lipe de Zu- 
ñiga y Ontiveros, calle | del Espíritu Santo, año de 1783. I 

lóvo.; port, con grab. en la vta. y 3 hojs. s. n. con la obra. 



bibliografía mexicana del siglo xvm 

129 

83. .Devoción I para los agonizantes. | Obra de sumo agrado á | 
Dios y provecho de núes- | tros prógimos. | Sacada j de diversos autores 
por un deseoso de ser ayudado | en la última hora de la muerte. \ Reim- 
presa en la Puebla, en la Im- ) prenta de D. Pedro de la Rosa, en el | Por- 
tal de las Flores, año de 1786. | 

l6vo.; port. con grab. en su vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

84. JL)eV0CI0N I por los agonizantes | obra | de sumo grado | á Dios 
Nuestro Señor, ¡ y provecho de todos nuestros | próximos. J Sacada ¡ de 
diversos Autores, por un deseoso | de ser ayudado en la ultima hora | 
de la muerte. | Reimpresa en México, en la Imprenta de los | Herederos 
del Lie. D. Joseph de Jauregui. | Calle de S. Bernardo. Año de 1786. | 

ióvo.; port. con grab. en su vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

85. Devoción I para el dia tercero | de cada mes, | en honor | del 
Gloriosísimo ( Apóstol de la India, | Sn. Francisco | Xavier. \ Compuesta 
j Por un Sacerdote de este | Arzobispado, | Reimpresa en México, en la 
Im- S prenta de D. José Francisco Rangel | en el Puente de Palacio, año 
de 1787. I 

ióvo.; port.; i hoja con grabado y 13 hojs. s. n. con la obra. 

80. .Devoción | para el dia tercero ¡ de cada mes, | en honor | del 
•Gloriosísimo | Apóstol de la India | S. Francisco \ Xavier. | Compuesta | 
Por un Sacerdote Secular del | Arzobispado de México. | Reimpresa en 
México, en la Imprenta de | los Herederos del Lie. D. Joseph de Jau- | 
regui, Calle de San Bernardo. ¡ Año de 1789. | 

lóvo.; port. con grab. en la vta. y 7 hojs. s. n. con la obra. 



87. .Devoción I Para el dia ocho | de cada mes, | en reverencia | del 
gran padre de los pobres, | y Glorioso Patriarca | San Juan | de Dios. | 
Por un Sacerdote Devoto del | mismo Santo. | Reimpreso en Guadalaxa 
ra, en la Ofici- | na de D. Mariano Valdés Tellez Gi- | ron, año de 1796. | 

lóvo.; port. con grab. en la vta. y 7 hojs. s. n. con la obra. 

88. Devoción | A la Gloriosísima | Señora | Santa Ana, | Que se 
ha de hacer los Martes | delante de su Imagen, rezando | cinco Padre 

17 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XV 111. 
130 

nuestros y cinco | Ave Marías, en honra de sus | cinco Gozos. | Reimpre- 
sa en México en la Oficina del Br. | Don Joseph Fernandez Jauregui, Ca- 
lle de I Santo Domingo. Año de 1798. | 

l6vo.; port. con grab'. en la vta. y 13 hojs. s. n. con la obra. 

89. Devoción | Cotidiana | con que pueden las almas | solicitar la 
protección | de I MariaSantisima | para alcanzar una feliz \ y santa muer- 
te. I Reimpresa en México, por D. Mariano | de Zúñiga y Ontiveros. ca- 
lle del Es- I piritu Santo, año de 1799. ) 

ióvo.; port. y 7 hojs. s. n. 



memon; 



90. Devocionario | Para el dia siete | de cada mes | en 
y honra I De los Dolores | De la Sacratissima | Virgen Maria | Nuestra 
Señora | Al pie de la Cruz. | Reimpresa en México, en | la Imprenta del 
Lie. D. I Joseph de Jauregui, calle i de S. Bernardo, Año | de 1777. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 7 hojs. s. n. con la obra. 

91. DEVOCIONARIO | Hecho por un Sacerdote | Á petición ¡ de una 
alma piadosa, j Y dado á luz | á expensas de un bienhechor. | Impreso 
en México, por Don Maria- | no de Zúñiga y Ontiveros, calle del | Espí- 
ritu Santo, año de 1797. | 

ióvo.; port. y 13 hojs. s. n. con la obra, toda en verso. 

92. Devotas | Estaciones, | Que la Santissima Virgen anduvo antes 
de su I glorioso Transito. | Por todos los lvgares santos | en donde sintió 
sus divinos gozos, y terribles | dolores. | Según S. Basilio, S. Geronymo, 
I y otros Santos, j Y para que sus Devotos la acompañen en este ¡ cami- 
no, y ella los acompañe en su vida, y en | su muerte. ) Las dedica afec- 
tvoso. j A las Señoras Religiosas de esta Ciudad de | México, vn Sacer- 
dote del Oratorio de N. P. | S. Phelipe Neri, deseoso de que se continúe 
I el culto, y devoción, con que en honra de tan- | ta Reyna las andan to- 
dos los años. I Con licencia de los Superiores, en México, | por los Here- 
deros de la Viuda de Francisco | Rodriguez Lupercio, en la puente de 
Palacio. I Año de 17 19. | 

8vo.; port. orí. y un grab. en su vta. más 15 hojs. s. n. con la obra. 

93. Devotas | Canciones, | de que usan | Los mui Revdos. Padres 
I Missioneros de las | Missiones | de propaganda fide | de estos Reynos; 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
131 

{ Para encender los ánimos | en piadosos afectos ¡ Sacadas á luz para | 
este fin. | Con licencia: en la Puebla en | la Imprenta de la Viuda de | 
Miguel de Ortega, en el Portal | de las Flores. Año de 1756. | 

l6vo.; port. y 7 hojs. s. n. con la obra. 

94 jL)e votas oraciones | al glorioso martyr | San Juan j Nepomuce- 
110, j Protector de la honra, | Que pueden sus Devotos ¡ rezar todos los 
dias, para | implorar su auxilio. | A devoción | De el mas humilde, y be- 
neficiado I devoto del Santo. | Con las li'cencias necesarias | Impresas en 
la Oficina de Don Fran- | cisco Rangel, Portal de Mercaderes | año de 
1789. I 

ióvo.; port; 1 hoja con grabado y 6 s. n. con la obra. 

95. JUlA doce I de cada mes. | Exercicio devoto | Para celebrar el 
singular Myste- | rio de la Concepción en Gracia | de Maria Santissima | 
Nuestra Señora. | Y el estupendo milagro de su Apa- | ricion prodigiosa 
en su Soberana, | y Divina Imagen ¡ de Guadalupe, | En este Dichoso 
Reyno de Nueva j España. | Dispuesto por un Religioso Sacerdote del | 
Orden de Nuestro S. P. S. Francisco. | Reimpresso en México: en la Im- 
1 prenta de D. Felipe de Zúñiga, y | Ontiveros, calle de la Palma. | 

ióvo.; port.; con grab. en la vta. y 14 hojs. s. n. con la obra. 

96. J_yiA diez y nueve, | Que veneran los devotos ) en cada uno de los 
doce Meses 1 del Año, á honra de su Glorio- | sissimo Protector | el Pa- 
triarcha | Sr. San Joseph. j Devoción j para celebrar su Dia, y en él im- 
plo- I rar la protección del Santo. | Dispuesta | Por un Sacerdote de la 
Compa- I ñia de Jesvs. [ Sácala a luz | Para fomentar la Devoción, el Co- 
legio I de la misma Compañía de la Ciudad de | Santiago de Querétaro. 

j Reimpresso en México: En la Imprenta | del Licenciado D. Joseph Jau- 
regui. I Calle de San Bernardo. | 

ióvo ; port. con grab. en la vta. y 14 hojs. s. n. con la obra. 



97. iJlA de vida | para lograr una | buena muerte. | Retiro espiritual 
| para el tercero | Viernes de cada mes. | Dispuesto | por vn Sacerdote 
con- I gregante, que en nombre de toda la | Congregación de la Buena 
Muerte fun- | dada con authoridad Apostólica en | la Casa Professa de 
México, I Lo saca á luz, | y lo dedica á todas las Personas de | ambos se- 
xos, que desseosas de su bien, | quisieren dedicarse al buen retiro | de 



bibliografía mexicana del SIGLO XVlll. 
132 

aqueste dia. | Con licencia. | En México: Por Joseph Bernardo de | Ho- 
gal : En el Puente del Espíritu I Santo. Año de 1725. | 

Svo.; port. orí. y pp. I á 45, más S -. n. con la obra. 

1)8. iJlA diez y nueve, ' Ove veneran los devotos | En cada uno de 
los doze Me- ¡ ses del Año, á honra | de su gloriosissimo J Protector | el 
Patriarcha | Señor S. Joseph. | Devoción | Para celebrar su Dia, y en el im- 
| plorar la Protección del Santo, | Dispvesta por vn Sacerdote i de la Com- 
pañia de Jesús. | Sácalo á luz para fomentar | la Devoción ] el Colegio de 
la misma | Compañía de la Ciudad de Santia- | go de Queretaro. | Con 
licencia. | En México: en la Imprenta del Rl. y mas An- | tiguo Colegio 
de San Ildefonso. Año de 1750. | 

Svo.; port. orí. y un grab. en la vta., más hojs. s. n. con la obra. 

91). JLJlA de Dolores, : Viernes Ultimo de cada mes, | que para re- 
cuerdo de la Pas- | sion de nuestro Redemptor, | y de los Dolores de su 
Madre ¡ Santissima, se há fundado ¡ en el Colegio de la Compa- ñia de 
Jesús de la Ciudad | de Queretaro. | Reimprímese para augmento de | la 
devoción, á expensas de la Sra. ¡ Doña Josepha Paula de Arguelles, ¡ y 
Miranda Sánchez de Tagle. I Reimpresso: En México, en la Im- j prenta 
nueva de la Biblioteca Mexica- | na, enfrente de San Augustin. Año | de 
1754- I 

ióvo.; port. y 12 hojs. 5. n., mas 1 grabado. 

100. iJlA de Dolores, j Viernes | Ultimo de cada mes, ¡que para re- 
cuerdo de la Passion ¡ de nuestro Redemptor, y de los ¡ Dolores de su 
Madre Santis- | sima, se há fundado en el Colegio | de la Compañía de 
Jesús de la | Ciudad de Queretaro. | Reimprímese para augmento de la | 
devoción, á solicitud de un Reli- | gioso Missionero Apostólico del Co- 
legio de Nra. Señora de Guada- I lupe de la Ciudad de Zacatecas. | Reim- 
presso: En México, en la Im- I prenta nueva de la Biblioteca Mexica- I na, 
en frente de San Augustin. Año | de 1755. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 12 hojs. s. n. con la obra. 



101. IJlA ultimo I de cada mes | Celebrado con particular devo- | cion 
en honra, y culto del | Glorioso Padre ¡ San Ignacio j de Loyola. | Por un 
Sacerdote de la | Compañía de Jesús. | A devoción de | D. Ignacio Va- 
llaría, I Regidor de la Ciud. de la Puebla. | Con licencia en México, en la 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVlll. 

133 

nueva Imprenta del Rl. y Mas-antiguo Colegio | de S. Ildefonso. Año de 
1755- ! 

ióvo.; port. y 5 hojs. s. n. con la obra. 

102. J_JlA primero | de cada mes, j Consagrado á Dios, | en veneración 
I de su Divina Providencia. | Por un Sacerdote | de la Compañía de Je- 
sús, j A devoción de una Religiosa ¡ de Nuestra Señora de la Con- | cep- 
cion en la Ciudad de | la Puebla. | Impresso en México en la Im- j prenta 
del Real, y mas Antiguo | Colegio de San Ildefonso, ¡ año de 1761. | 

ióvo.; port. y 5 hojs. s. n. con la obra. 

103. LJlA veinte, | y ocho | de cada mes, ¡ Dedicado al culto | del 
Corazón | del Grande Padre, | y | Doctor de la Iglesia | S. Augustin. |. 
A devoción | Que compuso, y saca áluz un | Devoto del mismo Sagrado 
I Patriarcha. | Reimpresso en México, en la Impren- | ta del Ldo. D. Jo- 
seph de Jáuregui, | Calle de S. Bernardo. Año de 1762. | 

ióvo.; port. con grab. en la vta. y 13 hojs. s. n. con la obra. 

104. J_JlA veinte y nueve | de cada mes, | Celebrado | con particular 
devoción | en honra, y culto | de la Gloriosa | Santa Cathalina | de Sena, 
I con un breve compendio | de su prodigiosa vida. | Con licencia en el Co- 
legio Real de | S. Ignacio de la Puebla. Año | de 1766. | 

l6vo.; port. y 15 hojs. s, n. 

105. lLl dia diez de cada mes | En honra | de S. Francisco | de Bor- 
ja, I Antes Duque quarto de Gandía, y | después tercero General de la 
Com- I pañia de Jesús. | Añadidas al fin unas alabanzas ¡ A Señora Santa 
Anna, | por las quatro letras iniciales de su | Nombre. | Por un Sacerdote 
de la misma Com- | pañia. j A expensas de dos Religiosas de el Con- | 
vento Real de Jesús Maria de esta | Ciudad. | Con licencia en México en 
la Imprenta del Real I y mas Antiguo Colegio de San Ildefonso, ¡ año de 
1766. I 

ióvo.; port. y 7 hojs. s. n. con la obra. 



100. Día veinte y uno | de cada mes, | en honra, y culto | del thau- 
maturgo jesuíta, | S. Luis Gonzaga. \ A quien declaró | el Señor Benedic- 
to XIII, I por exemplar, y patrono | de Innocencia, y Castidad, | prínci- 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO Xl'HI. 

134 

pálmente | de la Estudiosa Juventud. | Por un Sacerdote de la \ Compañía 
de Jesús. | Con licencia: en la imprenta de | el Real, y mas antiguo de 
San I Ildefonso, año de 1766. : 

i6vo.; port. y 7 hojs. s. n. con la obra. 

107. íJlA I veinte y seis | de cada mes, I dedicado | A la Gloriosissi- 
raa I Sra. Sta. Auna, | en memoria, y re- j verenda de su feli- | cissima 
muerte, j Reimpresso en México, en la Im- | prenta de los Herederos de 
Doña I Maria de Rivera Calle de S. Ber-- | nardo. Año de 1767. | 

lóvo.; port. 'con grab. en su vta. y 8 hojs. s. n. con la obra. 

108. lLl dia diez de cada mes. ( en honra ¡ de San Francisco \ de Bor- 
ja, I Antes Duque quarto de Gandia, | y después tercero General de la ¡ 
Compañía de Jesús. | Añadidas al fin unas alabanzas | A Señora Santa 
Anna | por las quatro letras iniciales | de su Nombre. | Por un Sacerdote 
de la misma | Compañía j Reimpresso en México, en la Imprenta | de la 
Bibliotheca Mexicana, del Lie. D. | Joseph de Jauregui, en la Calle de S. 
Bernardo. Año de 1774. | 

)6vo ; port. y 7 hjs. s. n. 

I Oí). ]_Jia ocho I de cada mes, | Consagrado | en reverente culto | de 
laPurisima | Concepción ¡ deMariaSma. | NuestraSeñora, | Implorando 
su poderoso patrocinio j para alcanzar la divina gracia. | Reimpreso en la 
Puebla. I Por los Herederos de la Viuda de | Miguel Ortega, en el Portal 
de las I Flores. Año de 1775. | 

i6vo.; port con grab. en la vta. y 6 hojs. s. n. con la obra. 

1 10. 1_Jia diez y nueve, | Que veneran los devotos | En cada uno de 
los doce meses del | año, á honra de su Gloriosissimo | Protector | el Pa- 
triarcha | Sr. S. Joseph: ¡ Devoción | Para celebrar su Dia, y en él implo- 
| rar la protección del Santo. | Dispuesta por un Sacerdote de la Com- | 
pañia de Jesús. | Lleva añadida la Oración corriente j para implorar su Pa- 
trocinio. I Reimpressa en México por D. Feli- { pe de Zuñiga y Ontiveros 
calle de | la Palma, año de 1776. | 

lóvo.; port. con grab. en la vta. y 15 hjs. s. n. con la obra. 

111. JL/IA ultimo I de cada mes ¡ Celebrado con particular devo- | 
cion en honra, y culto del | Glorioso Padre | S. Ignacio | de Loyola. | Por 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

135 

un Sacerdote de la Com- | pañia de Jesús. | Reimpresso en México, por D. 
Fe- ¡ lipe de Zuñiga y Ontiveros, calle | de la Palma, año de 1776. | 

ióvo.; port. con grab. en la vuelta y 7 hojs. s. n. con la obra. 

112. JL/IA ultimo I de cada mes, | Celebrado con particular | devoción 
en honra, y cul- 1 to del Glorioso Padre \ San Ignacio | de Loyola. | Por 
un Sacerdote | de la Compañía de Jesvs. ¡ a Devoción | de D. Ignacio 
Vallarta, | Regidor de la Ciudad de la | Puebla. | Reimpresso en México, 
en la | Imprenta de D. Joseph de 1 Jauregui. Calle de San Bernardo. | 
Año de 1778. I 

ióvo.; port. con grab. en la vuelta y 6 hojs. s. n. con la obra. 

113. UlA tres I de cada mes | dedicado | al culto, veneración, y amor 
I á la Santísima | Trinidad. | Sacado | del Libro titulado Semana Sa | 
grada: cuya parte se reimprime | á costa de la Devoción de quien | solo 
pide un Credo á los que lo | leyeren, ó rezaren; á este Inefable | Myste- 
rio por su intención. | Reimpresso en México, en la Imprenta | nueva Ma- 
drileña de D. Felipe de Zúñiga, | y Ontiveros, calle de la Palma, | año de 
1778. I 

i6vo.; port. con grab. en su vuelta y 23 hojs. s. nr. con la obra. 

114. J_JlA quatro | de cada mes ] en obsequio | del seráfico Padre | S. 
Francisco de Asis, | y en memoria de su gloriosa j muerte, que fue el dia 
4. de Octu- I bre, en que su alma vencedora | subió triunfante á los Cie- 
los. I Impreso | á expensas de un devoto. | Dispuesto por un Religioso 
del I Apostólico Colegio de Zacatecas, | Impreso en México en la Im- 
prenta nueva | Madrileña de D. Felipe de Zúñiga y Ontive- | res, Calle 
del Espíritu Santo año de 1782. | 

ióvo.; port.; con grab. en la vta. y 7 hojs. s. n. con la obra, toda en verso. 

L15. J_JlA I veinte y seis ! de cada mes, | dedicado | á la Gloriosissi- 
ma I Sra. Sta. Anna, | en memoria, y reverencia de ¡ su felicíssima muer- 
te. I Reimpresso en México, en la Im- | prenta de los Herederos del Lie. 
I D. Joseph de Jauregui, | Calle de | San Bernardo. Año de 1782. | 

ióvo.; port. y 7 hojs. s. n. con la obra. 

11G. UlA trece ¡ de cada mes | en obsequio y culto | del ¡ seráfico 
taumaturgo | S. Antonio | de Padua, | Reimpreso á devoción de unos | 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 
136 

Devotos del Glorioso Santo. | México: | Por D. Felipe de Zúñiga y On- 
tivero I calle del Espíritu Santo, año de 1784. | 

ióvo.; port. con grah. en la vía. y 12 hojs. s. n. con la obra. 

1 17. LJlA quatro | de cada mes | en obsequio | del seráfico Padre | S. 
Francisco de Asís, | y en memoria de su gloriosa j muerte, que fue el dia 
4. de Octu- I bre, en que su alma vencedora | subió triunfante á los Cie- 
los. I Impreso | á expensas de un devoto. | Dispuesto por un Religioso del 
Apos- ) tolico Colegio de Zacatecas. | Reimpreso en México en la Im- 
prenta nueva | Madrileña de D. Felipe de Zúñiga y Ontive- | ros, Calle 
del Espíritu Santo año de 1784. 

i6vo. ; port. con grabado en la vta. y 7 hojs. s. n. con la obra. 

118. 1_Jia veinte | y ocho ¡ de cada mes, | dedicado al culto | del Co- 
razón I del Grande Padre | y Doctor de la Iglesia. | San Agustin, ¡ á de- 
voción I que compuso y saca a luz un De- j voto del mismo Sagrado | 
Patriarca. | Reimpreso en México, por D. Felipe de ¡ Zúñiga y Ontiveros, 
Calle del Espíritu ¡ Santo, año de 1784. | 

ióvo.; port. con grab. en la vta. y 13 hojs. s. n. con la obra. 

1 19. LJlA ocho del mes, | en que haciendo dulce recuerdo \ de la Pu- 
rísima I Concepción | de María Santísima | Señora Nuestra, j Se implora 
su poderoso Patrocinio | para alcanzar la Divina gracia. | Dispuesto por 
uno de los Menores Hijos j de Nro. P. S. Francisco. | Y vá añadida la de- 
voción de la Santísima j Virgen, en honra de su Transito, y Glo- | riosa 
Asumpcion, para el dia quince | de cada mes. | Reimpreso en México, en 
la Imprenta | nueva de la Calle de S. Bernardo. | Año de 1785. ¡ 

ióvo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

120. DlX veinte y ocho I de cada mes, \ dedicado al culto ¡ del Cora- 
zón del Grande Padre | y | Doctor de la Iglesia, | San Augustin. ¡ A de- 
voción, I que compuso, y saca á luz un devoto | del mismo Sagrado | Pa- 
triarca. I Reimpreso en México, en la Imprenta | de los Herederos del 
Lie. D. Joseph de | Jauregui, Calle de San Bernardo. | Año de 1786. | 

i6vo.; port.; y 7 hojs. s. n. con la obra. 

121. Día ocho I del mes, | en que haciendo dulce | recuerdo de la 
Purísima | Concepción | de Maria Santísima | Señora Nuestra, | se im- 



bibliografía mexicana del siglo XV11L 
137 

plora su poderoso Patrocinio | para alcanzar la Divina gracia. | Dispuesto 
por uno de los Menores Hijos de Nro. | Padre San Francisco. ¡ Y vá aña- 
dida la Devoción de la San- | tisima Virgen, en honra | de su Transito, | 
y Gloriosa Asunción, | para el dia Quince de cada mes. | Reimpreso en la 
Imprenta de la Calle de | San Bernardo. Año de 1786. | 

ióvo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

122. lJlA de Dolores | Viernes | ultimo de .cada mes, | que para re- 
cuerdo I de la Pasión | de Nuestro Redentor, ¡ y de los Dolores | de su 
Madre Santísima, | Dispuso | Un Sacerdote de este Arzobispado de- | 
voto de la Soberana Reyna. | Reimpreso en México, por D. Felipe | de 
Zúñiga y Ontiveros, calle del Es- | piritu Santo, año de 1788. ¡ 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 13 hojs. s. n. con la obra. 

123. JDlA I de Dolores, | Viernes ultimo | de cada mes, | para recuer- 
do I de la Pasión | de Nuestro Redentor, | y de los | Dolores | de la Vir- 
gen I Santísima su Madre. | Dispuesto por un Devoto. | Reimpreso en 
México, en la Imprenta | de la Calle de San Bernardo. | Año de 1788. \ 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 13 hojs. s. n. con la obra. 



124. LJlA diez y nueve, | que veneran los devotos | en cada uno de 
los doce meses \ del año, á honra de su Glorio- | sísimo Protector, | el Pa- 
triarca I Sr. San Joseph | Devoción | para celebrar su Dia, y en él im- | 
plorar la protección del Santo. | Dispuesta | por un Sacerdote de la Com- 
pañía I de Jesús. | Reimpreso en México por Don Felipe de | Zúñiga y 
Ontiveros, calle del Espíritu | Santo, año de 1788. | 

i6vo,; port. con grab. en su vta. y 14 hojs. s. n. con la obra. 



125. iJlA primero | de cada mes, | consagrado á Dios, | en veneración 
de su Divina ( Providencia: | por un Sacerdote de la Compañia | de Je- 
sús. I Reimpreso en México, por D. Felipe | de Zúñiga y Ontiveros, calle 
del I Espíritu Santo, año de 1790. | 

l6vo.; port.; y 6 hojs. s. n., más I con grabado. 



12G. Día doce | de cada mes: | Exercicio Devoto ( para celebrar el 
singular Misterio | de la Concepción en Gracia | de Maria Santisima | 
Nuestra Señora, | y el estupendo Milagro de su Apa- | ricion prodigiosa 



BIBLIOGRAFÍA mexicana DEL SIGLO XV 111. 

138 

en su Soberana | y Divina Imagen | de Guadalupe, | en este dichoso Rey- 
no de Nueva | España. | Dispuesto por un Religioso Sacerdote | del Or- 
den de N. P. S. Francisco. | Reimpreso en México, por D. Felipe de | 
Zuñigay Ontiveros, calle del Espíritu | Santo, año de 1790. | 

l6vo.; port. con grab. en su vuelta y 15 hojs. s. n. 

127. J_JlA diez y seis, | que en veneración y culto | del ínclito mártir 
I de Christo | y grande Abogado | de la Honra | San | Juan Nepomuce- 
110, [ dispuso, I dá á luz y dedica á el mismo | Santo. | D. R. C. P. ] Im- 
preso en México, por D. Felipe | de Zuñiga y Ontiveros, calle del | Espí- 
ritu Santo, año de 1791. | 

i6vo.; port.; 7 hojs. s. n. más 1 con grabado. 

128. LJlX quatro | de cada mes | en obsequio [ del Seráfico Padre | S. 
Francisco de Asís, | y en memoria de su gloriosa | muerte, que fue el dia 
4 de Octu- I bre, en que su alma vencedora | subió triunfante á los Cie- 
los, j Impreso | á expensas de un devoto. | Dispuesto por un Religioso 
del Apostólico | Colegio de Zacatecas. | Reimpreso en México por D. Fe- 
lipe I de Zuñiga, y Ontiveros, calle del Espiritu | Santo, año de 1793. | 

ióvo.; port. con grab. en la vta. y 7 hojs. s. n. con la obra. 



129. JL/IA veinte y cinco j de cada mes, | con que un pecador ingrato 
desea | que las almas devotas hagan re- | cuerdo de los Mysteríos [ de la 
Encarnación, | Nacimiento, | Pasión y muerte | de N. Sr. Jesu-Christo, 
I que son los principales de nuestra | Redención, y celebra la Santa Igle- 
| sia en los dias veinte y cinco de | Marzo, y de Diciembre. | Con las li- 
cencias necesarias: j Impreso en México en la Oficina de los | Herederos 
del Lie. D. Joseph de Jauregui, | calle de Santo Domingo, año de 1794 | 

i6vo.; port. y 14 hojs. s. n. con la obra. 



130. J_JlA veinte y dos | de cada mes, | en honor de la gloriosa | Sta. 
Margarita | deCortona, | para alcanzar de Dios por su | intersecion la ver- 
dadera peni- I tencia de los pecados. | Dispuesta por un Devoto | de la 
Santa. | Impreso, con las licencias necesarias, en | México, en la Impren- 
ta de los Herederos | del Lie. D. Joseph de Jauregui, Calle | de Sto. Do- 
mingo, y esquina de Tacuba. | Año de 1794. | 

ióvo.; port. y 5 hojs. s. n. con la obra. 



bibliografía mexicana del SIGLO XV ni. 
139 

131. Día treinta de cada mes, | consagrado en honra y culto \ de la 
Gloriosísima Virgen | Peruana | Santa Rosa | de Santa Maria, | de la or- 
den dominicana, I especial Abogada para alcanzar | un gran amor de Dios. 
I Dispuesto I Por un devoto, y favorecido | de la Santa. | Con las licen- 
cias necesarias | Impreso en México en la Imprenta de j los Herederos del 
Lie. D. Joseph de | Jauregui, Calle de Santo Domingo, y ( Esquina de 
la de Tacuba. Año de 1794. | 

ióvo,; port. y 7 hjs. s. n. 



J32. DlA bendito, | Que sera el veinte y uno | de cada mes, | en ob- 
sequio rendido | á el Grande Abad, y Padre de la | Vida Monacal | El | 
Sr. Benito. | Abogado | contra todas tentaciones. | Por un Sacerdote, De- 
voto del I Santo. [ A Devoción de una Religiosa del Con- | vento de Señor 
San Bernardo | de esta Ciudad. | Reimpreso en México, en la Imprenta 
de I Br. D. Joseph Fernandez Jauregui. Calle | de Santo Domingo, y es- 
quina de Tacuba. | Año de 1795. | 

ióvo.; port. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

133. DoCENA I de I Puertas celestiales, \ Agradables alabanzas | al 
Altissimo, I Divino, y Soberano Mysterio | de la | Individua | Trinidad. 
I Dispuestas j para el domingo primero | de cada mes, | y ofrecidas \ al 
Luminar mayor del Cielo de la Iglesia \ El Gran P. S. Augustin, j Por 
un afecto suyo. | Reimpressa en México, en la Imprenta del | Lie. D. Jo- 
seph de Jauregui, Calle de | S. Bernardo. Año de 1775. | 

8vo.; port ; sigue una grab.; 17 hojs. s. n. con la obra. 



134. Doloroso | Rosario, \ Conque en la noche | del Viernes Santo 
I Acompañando las Almas Catholicas | La Soledad | de Maria Sma. | dan 
el debido pésame | á sus Dolorosos Sentimientos. | Dispuesto | Por un De- 
voto, deseoso de su extensión. | Reimpreso en México, en la Imprenta de 
los I Herederos del Lie. D. Joseph de Jauregui. | Calle de San Bernardo. 
Año de 1779. I 

l6vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 



135. Dulce recuerdo, | y debidas memorias a los | Santos Angeles | 
Custodios, I Protectores, Com- | pañeros, y Abogados fidelissi- | mos de 
los que están escritos | en los libros de los vivientes. | Ofrécelo | Al pro- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVlll. 
140 

vecho, y utilidad co- | mun, una Religiosa de Velo | negro del Convento 
del Gran | Padre de la Iglesia San Gero- | nymo, en la Ciudad de | la 
Puebla. I Con licencia en Me- | xico, por la Viuda de D. Jo- | seph Ho- 
gal. Año de 175 1. | 

lóvo.; port. con grab. en su vta. y 7 hojs. s. n. con la obra. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII 
141 



ANÓNIMO. 

130. ilNCOMEND ACIÓN I del alma | y Exorcismo | Para favorecer á 
los Moribundos ¡ en su mas afligido trance. | Van añadidos al fin los Do- 
lores I y Gozos del Patriarca Señor | San Joseph. | En México, por Don 
MarianodeZú- | ñigay Ontiveros,calledel Espíritu | Santo, año de 1796. | 

ióvo.; port. y 23 hjs. s. n. 

ENEBRO. Fr. MIGUEL (Agustiniano.) 

137. Novena | Al Glorioso Apóstol | de Germania [ San Albano | 
Mártir. | Dispuesta | por el M. R. P. Fr. | Miguel Enebro, | del Orden de 
N. P. San Au- | gustin. ¡ Con las licencias necesarias. | Impresa en Mé- 
xico, en la Imprenta | nueva Madrileña de los Herederos | del Lie, D. Jo- 
sep Jauregui. Calle | de San Bernardo. Año de 1783. | 

ióvo,; port. y 15 hjs. s. n. 



138. Novena | De la Gloriosa | Virgen, y Martyr | Sta. Marina, | ó 
I Margarita, | Que dispuso ¡ el M. R. P. Mro. Fr. Miguel \ Aurelio Ene- 
bro del Orden de | N. P. S. Augustin. | Impresa en México en la Impren- 
tarme- I va de los Herederos del Lie. D. Joseph [Jauregui. Año de 1785. | 

lóvo.; port. y 15 hjs. s. n. 



ANÓNIMO. 

1 30. .lLscuela I De el Sagrado Corazón | de Jesús, | Para sus aman- 
tes esposas, | que como mas favorecidas, y pri- ( vilegiadas, son mas pre- 
cissamente obligadas al estudio, y exercicio de | todas las virtudes, cuya 
ciencia | aprenderán fácilmente en la Escuela | del Dulcissimo Corazón. | 
Fundada en el Sagrario de la Ciudad | de la Puebla, para honra, y gloria 
I de Dios, y utilidad de las Almas, que | desean aprovechar. | Reimpres- 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DLL SIGLO XV 11 1. 

142 

sa en México, en la Imprenta | nueva de ía Bibliotheca Mexicana, enfren- 
te I de San Augustin. Año de 1755. | 

ióvo.; port. y iS boj. s. n. 

ESPINDOLA. NICOLÁS de Clérigo.) 

140. JcLxERCICIOS I de Desagravios | de Christo | Señor Nuestro | en 
la Cruz, I en los tres dias , de Carnestolendas, | por las gran dissimas inju- 
rias, I y agravios, con que ofenden á ¡ su Bondad estos tres dias. | Obra 
posthuma. | Que dexo dispuesta | El Br. D. Nicolás de Espindola, | Pres- 
bytero de este Arzobispado. | Reimpressa en México, en la Imprenta del 
L I D. Joseph de Jauregui. Calle de S. Bernardo. | 

i6vo.; port. con grabado en la vta. y 25 hojs. s. n. con la obra. 

141. Jornadas | quehizo | la San tissima Virgen | Maria, | desdeNa- 
zareth | á Bethlen. | Dispuestas | Por el Br. D. Nicolás | de Espindola. | 
Reimpressa en México en la Im- | prenta del Lie. D. Joseph de Jau- | re- 
gui, en la Calle de S. Bernardo. | 

ióvo.; port. con grab. en la vta. y 31 hojs. s. n. con la obra. 

142. r LÁCEME, 1 Que la Alma devota puede | dar el Domingo de Pas- 
qua á 1 Maria SSma. | Nuestra Señora | De la Resurrección de su | Pre- 
ciossisimo Hijo Jesús. [ Dispuesta | por el Br. D. Nicolás de Espi- | ñola, 
que ya es difunto. | Sale á luz | A devoción de la Madre Maria | Theresa 
de San Yldephonso, | Indignissima Religiosa del Sagrado | Convento de 
la Purissima Con- | cepcion de esta Ciudad de | México. [ Con licencia en 
México I Por los Herederos de la Viuda de | Miguel de Ribera Calderón. | 

Svo.; port. orí.; I hoj con grab. y 6 bojs. s. n. con la obra. 

143. Via | Dolorosa [ Compuesta | Por el Br. Don Nicolás | de Es- 
pindola, Clérigo Presbitero | de este Arzobispado de México. | A devo- 
ción I de la Madre Thomasa | de San Yldephonso. | Religiosa Professa ; 
y Tornera Ma- | yor del Religioso Convento j Real de Jesús | Maria. ¡ 
Con licencia de los Superiores: En México, en la Imprenta de Francisco 
de I Ribera Calderón. Año de 17 12. ' 

Svo.; port. orí. y 10 hojs. s. n. con la obra. 

144. Triduo ¡ Espiritual | del Niño | Perdido. | Y hallado en el | 
Templo. ] Dispuesto por el Br. D. Xico- | las de Espinóla, j A devoción 



bibliografía mexicana del siglo XVIIL 
143 

de la M. Cathari- | na Lvisa de la Encarna- | cion, Religiosa del Conven- 
to I delaPurissimaConcep- | cion. | Con licencia. | En México, por Fran- 
cisco de I Rivera Calderón. Año | de 17 13. | 

8vo.; port. orí. y II hojs. s. n. con la obra. 

345. JN ovena, I Que celebró la Pu- | rissima Virgen María Presen- 
| tado á el Niño Dios en el | Templo á su Eterno | Padre. | Dispuesta | 
Por el Bachiller Don Nico- | las Espinóla, | A devoción de la Madre Tho- 
| masa de Sanlldephonso, Re- | ligiosa Professa en el Convento | de Jesús 
Maria. | Con licencia. | En México, por Francisco de Ri- | vera Calderón. 
Año de 1713. 1 

8vo.; port. orí. y 15 hojs. s. nr. con la obra. 

146. JN OVENA, I Que celebro la Purissima | Virgen Maria Presentan- 
do á el Niño I Dios en el Templo á su | Eterno Padre. | Dispuesta | Por 
el Bachiller Don Nicolás | Espinóla. | A devoción de la Madre Thomasa 
de I San Ildephonso, Religiosa Professa | en el Convento de Jesús Maria. 
I En México: | Por los Herederos de la Viuda de Fran- | cisco Rodríguez 
Lupercio, en la Puente | de Palacio. Año de 17 18. | 

8vo.; port. orí. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

147. J_Jesagravios I de Jesús, | Nuestro Bien, | y tiernas Memorias, 
para \ meditar, y contemplar lo que padeció en la | noche del Jueves en 
el asqueroso, é inde- | cente Apossentillo. | Dispuestos | por el Licencia- 
do D. Nico- I las de Espindola, Presbítero | y | los saca a luz, y dedica | 
a su Dulcissimo Padre | San Bernardo, ¡ Vna Religiosa Hija suya, de su 
Convento, | de esta Ciudad de México. | En México por Francisco de Ri- 
vera Calde- I ron en la calle de San Augustin. | Año de 17 18. | 

8vo.; port. orí.; pp. 1 á 46 la obra. 

ANÓNIMO. 

148. JlLxorcismo, y evangelios De Señor S. Joseph, para ahuyentar 
los demonios, el agonizante, que asistiere a los moribundos. Reimpresso 
en el Colegio Real de San Ignacio de la Puebla de los Angeles, Año de 
1764. I 



BIBLIOGRAFÍA mexicana DEL SIGLO XV 111 

145 



F 



FABIÁN y FUERO. Mimo. Sr. D. FRANCISCO (Clérigo.) 

149. Larta I Pastoral | del limo. Sr. Dr. | D. Francisco | Fabián y 
Fuero. | Obispo de la Puebla | de los Angeles | del Consejo de su Mages- 
tad &. I 

4to.; vuelta en blanco. 

5 hojs. prls. s. nr. con una Carta del Illmo. Sr. Lorenzana y 1 hoja con un texto de San Pablo; 
pp. 1 á 54 la Pastoral; pp. 55 á 233, sermón panegyrico de Sto. Tomás de Aquino. 
S. a. n. 1. d. i. sed Puebla 1768. 



150. JN OS Don Fran- | cisco Fabián | y Fuero &c. &c. | 

Sigue el texto; en la hoja subsecuente esta: 

Directorio | Parroquial | para ¡ el Sagrado | Ministerio de los Santos | 
Sacramentos | de la | Villa | de ] Cordova. | 

PP. 1 á 60 esta obra que firma Joseplí Antonio Rodríguez v Valero; sigue otra hoja con texto 
de la Pastoral del Obispo fechada en la Puebla á 22 de Septiembre de 1769. 

FEBRER. Fr. ISIDRO (Misionero franciscano.) 

151. IVllNA Riquísima | de los tesoros | de la Divina Gracia. | Con- 
tiene un Método práctico, breve, y | fácil para adornar el alma con las pre- 
ciosas joyas de multiplicados actos de | virtudes, y algunos lenitivos paia 
suavi- I zar la aspereza de los dolores, y trabajos | de aquesta miserable 
vida. I Da luz para entrar en ella | el R. P. Fray Isidro Febrer | de la Re- 
gular Observancia de N. P. S. | Francisco, Misionero Apostólico del Co- 
j legio de S. Miguel de Escornalbou, &c. | Traducida | de la lengua lemo- 
sina I por un P. Misionero del Colegio Apos- | tolico de S. Fernando de 
México. 1 Vá añadido un Modo práctico de oír el | Santo Sacrificio de la 
Misa, y de rezar la | Corona de Maria SSmá. | Con las licencias necesa- 
rias. I En México, en la Imprenta Matritten- ¡ se de D. Felipe de Zuñiga, 
y Ontiveros, | calle de la Palma, año de 1778. | 

4to.; port.; 5 hojs. prls. s. nr.; pág. 1 á 176 la obra. 

19 



BIBLIOGRAFÍA mexicana DEL SIGLO XV III. 

146 

FERNANDEZ de URIBE. JOSÉ PATRICIO (Clérigo. 

152. Véase: Reales exequias &c. T? 2? num. 521 (1789). 

FRANCO. Fr. TOMAS (Agustiniano,) 

153. Véase: Miqueo Gabriel. (1753). 

FRANCO de la VEGA. TOMAS (Clérigo.) 

154. Véase: Reales exequias &c. T? 2? núm. 529 (1789). 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

147 



G 



ANÓNIMO. 

155. VjrACETA de las Noticias | recevidas por vna Valandra, que salió 
del Puerto de la | Abana el dia 31. del pasado, para el de la Vera Cruz. | 

Sigue inmediatamente el texto contenido en 6 hojas foliadas de 1 á 6 y al pie de la última esta 
subscripción: 

Con Privilegio en México por la Viuda de Mi- | guel de Ribera Calde- 
rón. En el Empedradillo. | 

4to.; s. a. sed 1712. 



GALLARDO. Dr. JOAQUÍN (Clérigo.) 
15G. Véase: Demostración de mas tierna &c. (1788). 

GARCÍA. P. FRANCISCO Jesuíta.) 

157. .Decena, | o Devoción | de los diez Viernes | de | S. Francisco 
I Xavier, | De la Compañía de Jesús, | Apóstol de las Indias. | Por el P. 
Francisco | Garcia de la misma Sagrada | Compañia. | Reimpressa en la 
Imprenta del Real, | y mas Antiguo Colegio de San | Ildefonso, año de 
1764. 1 

ióvo.; port. y 7 hojs. s. n. 

158. Decena | de | S. Francisco | Xavier, | Por el P. Francisco Gar- 
cia de I la Compañia de Jesús. | Devoción, que parece pecu- | liar para 
libertarse de dolor | Pleuritico. | Reimpressa en la Imprenta de el | Real, 
y mas Antiguo Colegio de | San Ildefonso de México, | Año de 1765. | 

ióvo.; port. y 7 hojs. s. n. 

159. Novena | de el Gloriosissimo | Patriarcha | S. S. Joseph, | Pa- 
dre putativo I de Jesús, | y esposo dignissimo | de Maria. [ Dispuesta por 



BIBLIOGRAFÍA mexicana DEL SIGLO Xllll 
148 

un Esclavo de el SSraó | Patriarcha, sacándola de lo escrito por \ el P. 
Francisco García de la Compañía | de Jesús, en el Libro de sus | Exce- 
lencias. Reimpressa en México: por Don Phelipe de | Zúñiga y Ontiveros, 
calle de la Palma, | año de 1 77 1 . | 

l6vo.; port. y 15 hojs. s. n. 

100. iN OVENA I de ¡ S. Francisco \ Xavier, | Apóstol de las Indias. | 
Por el P. Francisco Garcia | de la Compañía de Jesvs. | Reimpressa en 
México, por Don Feli- | pe de Zuñiga, y Ontiveros, calle de j la Palma, 
año de 1776. | 

i6vo.; port.; con grab. en la vta. y 15 hojs*. s. n. con la obra. 

161. Novena | del Gloriosissimo | Patriarcha | S. S. Joseph, | Padre 
putativo I de Jesús, | y Esposo Dignissimo | de Maria. | Dispuesto por 
un Esclavo del SSmó. | Patriarcha, sacándola de lo escrito por | el P. 
Francisco Garcia de la Compañía ¡ de Jesvs, en el libro de sus | Excelen- 
cias. I Reimpressa en México, por D. Fe- ¡ lipe de Zúñiga y Ontiveros, 
calle I de la Palma, año de 1776. | 

ióvo.; port. y 15 hojs, s. n. 

GARCÍA ARELLANO. IYIAIMU EL (Clérigo.) 

162. Véase: Elogios fúnebres, &c. (1758). 

GÓMEZ PORTUGAL. JOSÉ ANA (Clérigo.) 

103. JN OVEXA I del Glorioso | Mártir | San Hermion, | Cuyo Santo 
Cuerpo se venera en la | Iglesia Parroquial de la Villa de San- | ta Maria 
de los Lagos, Obispado | de Guadalaxara. | Dispuesta | Por un Sacerdote 
secular de la mis- | ma Villa. | Reimpresa en Guadalaxara, en la Oficina 
de I Don Mariano, Valdés Tellez Girón. | año de 1795. ' 

Svo.; pon. y 10 hjs. s. n. más un grabado. 

Este impreso pasó por mucho tiempo como el primero hecho en Guadalajara. 

GOIYIEZ. Dr. JOSÉ 1YIARIA y VILLASEÑOR (CL 

104. Véase: Reales exequias, &c. T? 2° ntíin. 524. (1789). 

GONZÁLEZ de CÁNDANO. Dr. GASPAR (Clérigo.) 

105. VÉASE: Reales exequias, &c. T ( ? 2? ntím. 524. (1789). 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 
149 

GOROSITO. Fr. FRANCISCO (Mercedario.J 

100. Cartilla | en Diálogos | acerca dé la Confes- | sion, y sus Re- 
quisitos para enseñanca, y quietud de escrupulosos. | Por el Padre Fray 
Francisco de Gorosito | del Real y Militar Orden de Ntra. | Señora de la 
Merced; Redempcion | de Captivos; Presentado de Pulpito, | en la Pro- 
vincia de México. | Y a el fin, le añade el modo | de Confessar como se 
debe, confor- | mandóse en todo con la Doctrina de | los Santos Padres, 
y enseñanca | de los Sagrados Doctores. | Reimpressa por su original en 
la Pue- I bla en la Imprenta, de Francisco Xa- ¡ vier de Morales, y Sala- 
zar, en el | Portal de Borja, Año de 1732. | 

Svo.; port. orí. con grab. en la vuelta; 5 hojs. prls. s. n.; págs. 1 á 29 la obra. 

GUTIÉRREZ GODINES. MIGUEL (Clérigo.) 

107. Romance, | que escribió | el Lie. D. Miguel Gutiérrez \ Godi- 
nes, Cura por su Magestad del Sto. Ángel | Custodio de la Ciudad de la 
Puebla. \ A el valido exemplar | de la Misericordia de Dios | Nuestro Se- 
ñor, I Especial Consuelo | de Justos y Pecadores, ( el Glorioso Santo | La- 
drón I Dimas. I Sácalo a luz segunda vez | un Devoto del Santo, y Afec- 
to I del Author. | Impresso en la Puebla en la Imprenta de la Viuda | de 
Miguel de Ortega, y por su Original, con las ¡ licencias necessarias, en Mé- 
xico, por la Viuda de ¡ Joseph Bernardo de Hogal. Año de 1751. | 

Svo.; port. orí. y vta. bine; I grabado en madera; 17 hojs. s. nr. (todas orladas) con el Ro- 
mance. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

151 



H 



HARADA y MOXICA. Fr. AMBROSIO (Mercedario.) 

168. Novena | a el Taumaturgo | Seraphico | San Antonio | de Pa- 
dua. I Sacada de el Compendio de su | Vida, que escribió el P. Mro. | Fr. 
Antonio Ambrosio Harada | Moxica, de el Real, y Militar | Orden de 
nuestra Señora | de la Merced, Re- | dempcion de | Captivos. | Reim- 
pressa en México: en la Imprenta de los | Herederos de Doña Maria de 
Rivera. Calle | de San Bernardo. Año de 1766. | 

i6vo.; port.; I grabado y 14 hojs. s. n. 

109. Novena | al Taumaturgo | Seráfico | San Antonio | de Padua, 
\ Sacada del Compendio de su Vi- ) da, que escribió el P. Mró. Fr. An- | 
tonio Ambrosio Arada Moxica, | del Real y Militar Orden de Nrá. | Srá. 
de la Merced, Redención | de Cautivos. | Reimpresa en México en la Ofi- 
cina de los ] Herederos del Lie. D. Joseph de Jauregui, | calle de San Ber- 
nardo, año de 1793. | 

t6vo.; port. con grab. en su vta. y 15 hojs. s. 11. 



170. Novena \ al milagrosísimo | y seráfico | San Antonio | de Pa- 
dua, I Sacada del Compendio de su | Vida, que escribió | El P. Mro. Fr. 
Antonio Ambrosio de Ha- \ rada Moxica, del Real y Militar Orden \ de 
nuestra Señora de la Merced, Re- \ dencion de Cautivos. \ Tiene al fin los 
Gozos del Santo, y dos | Oraciones pata comulgar. | Reimpresa en Mé- 
xico, por D. Mariano | de Zúñiga y Ontiveros, calle del Es- | píritu San- 
to, año de 1796. | 

i6vo.; port. con grab. eft la vta. y 15 hojs. s. n. 



HERRERA. JOSÉ HILARIO (Clérigo.) 
171. VÉASE: Demostración la mas tierna & (17 88 ) 



bibliografía mexicana del SIGLO XV III. 

153 



IGNACIO. Sor MARÍA ANA ÁGUEDA de S. (Rosa.) 

172. Oratorio | espiritual | Compuesto \ Por la V. y M. R. M. Sor 
I María Anna Águeda de \ San Ignacio. | A petición de una Religiosa de 
I el Convento del Máximo Dr. S. | Geronymo, su querida hija. | lo com- 
puso, I siendo Dignissima Priora desu Re- | ligiossisimo, y Recoleto Con- 
vento I de Sta. Rosa Maria de Puebla. | Reimpresso en México, en la 
Impren- | ta del Lie. D. Joseph Jauregui, Ca- | lie de San Bernardo. Año 
de 1774. I 

l6vo.; port. á cuya vuelta comienza la obra, contenida en 7 hojs. s. nr. 



173. IVIeditaciones | de la Sagrada | Passion, | de gran provecho | 
para las almas. | Escritas | Por la M. R. M. Mariana \ Águeda de Sa?i 
Ignacio, Priora, ¡ que fue del Convenio de Santa \ Rosa de Santa Maria. 
¡ Sácalas a luz | un Devoto Eclesiástico. | Reimpressas en México, en la 
Imprenta de la | Bibliotheca, del Lie. D. Joseph Jauregui, | calle de San 
Bernardo, año de 1775. | 

l6vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 



IGNACIA. Sor JUANA (Urbanista.) 

Anteportada: Un grabado en madera de San Francisco de Borja. 
Portada: 

174. JN OVENA I de I San Francisco | de Borja, | Grande en la tierra, 
I y mayor en el cielo. | Espejo, 1 que ofrece a los Grandes, y Señores | La 
M. Juana Ignacia, | Religiosa de Coro, en el Conven- | to de la Encarna- 
ción de México. | Con licencia, en la Pvebla, | Por Diego Fernandez de 
León: | y por su Original en México, | Por Francisco de Rivera Calderón; 
I en la calle de San Agustín. | Año de 1726. [ 

8vo.; portada á cuya vuelta comienza la ulna que está contenida en 5 hojs. s. nr. 

20 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XV Ú l 

154 

ANÓNIMOS. 

175. INCENTIVO, y modo | para acallar los gtitos | del Pvrgatorio, | 
en vna introducción y | Novena | a N. Divino Redentor | Crucificado, y 
a su Dolorosissima | Madre Maria Santissima. | A quienes | Dedica esta 
Obra vn devoto de | las santas Animas, para su alivio. | Con licencia en 
México, en la Imprenta | Rl. del Superior Govierno de los Here- \ deros 
de la Viuda de Miguel de Rivera, | en el Empedradillo. Año de 1730. | 

ióvo.; port. y 22 hjs. s. n. 

170. Indulgencias | perpetuas, | concedidas por N. Ssmo. P. 1 El 
Señor Pió Sexto, | Papa actualmente reynante. | Las reimprime | Un de- 
seoso del mayor bien de | las almas, | Para que en su extensión ¡ puedan 
los Fieles lograr mas fácilmente de este espiritual, y ¡ por lo mismo apre- 
ciabilisimo ¡ tesoro. | En la Oficina del Real Seminario Pala- | foxiano de 
la Puebla de los Angeles. Año de 1787. | 

l6vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. 

177. iNVENIT Philosophia Jesuana \itae próxima | Quod a conceptu 
nomen luctara est, ut haberet ¡ Moiti vicina comparat, quam ab obitu glo- 
riam | Habet tamdem, cum vicerit. | Inde mortem conjice felicisimam, | 
Hinc culpae vitam credas expertem. | Illud primum nata nomen cum pro- 
tulerit infans, | Hanc postremó pené mortua cum ediderit moriens, | Si ab 
illa nomen, vitam auferas penitus, | Si hanc illí vocem, inferas prorfus. j 
lili ex animo militatura nomen dedit, | Inde, ut hauriat Spiritum, Isti ex 
corde victoriam paritura Spiritum credidit, ¡ Ut fibi nomen daret | Vin- 
centi igitur facultati, jamque in mortem corruenti | Cum nomen detur 110- 
vum, I Quo majus extat nullum, | Illa ad mortem usque cum pervenerit, 
j Occumbit; | Usque ad immortalitamem cum attigeiit, ¡ Vivit. | Unde 
in meliorem afferta vitam, | Unde ab imperio vindicata morti | Triumphat, 
atque gloriatur | Adorando Jesús Nomine | Cujus experta virtutem, cu- 
jus dignata gloria, postremam fibi victoriam paritura Philosophia veré Je- 
suana, I in arenam descendit. Quin ut tanto Nomini victoria | adscriba- 
tur D. Antonius Ibañes, et Galán | Reg. & Antiq. D. Ildefonsi Collegij 
Alumnusilliusedoctuslitterasuniversam exanimo | PhilosophiamD.O.C. | 

8vo.; port.; pp. I á 12 el opúsculo y á su final, s. n., este colofón: 

Defendentur in Reg. ac Pont. M. Atad. | (D. O. M. Purissima ac Do- 
lentissima | V. Maria fine originali labe concepta, | Castissimo hujus Spon- 
so D. Josepho, & j SS. Studiorum Patronis Joanne Nepo- ¡ muceno, et 
Aloyso Gonzaga faventibus) Trasses erit D. Joannes Joseph | A Tina 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

155 

A uñón Rodríguez in Fhilo- | sophia Magister, in Sacra Theologia pro 
Me- I xicana Academia Doctor, ejusdem nuperá | Concilijs, ad Regium- 
que, & Ant : quiusS. | Ildefonsi Regia trabea, proTheologico cer- ¡ tami- 
ne, decotatus. Die 7? Menfis May. | Auno Dñi. M.DCC.LXIV. | (D. L. 
D. R.) I Mexici: ex R. & A. D. Ildefonsi Collegij typis. | 



r ¿^5£Í£=Sr>^"^= a '»^ 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

157 



J 



JOSÉ. ANTONIA DAIVIIANA Cíe San (Concfepcionista.) 

178. jUevocion I Tierna, y muy provechosa, | principalmente para la 
Cuaresma, | A Christo | Señor Nuestro Crucificado, | y á Maria Santissi- 
ma I de los Dolores al pie de la Cruz, que ha de durar, | cinco dias comen- 
cando en Lunes. Sácala á luz la de- | vocion de la Madre Antonia Damia- 
na de San | Joseph Religiosa del Convento de Sr. S. Joseph de Gracia. | 
Y lo dedica, y ofrece á las señoras reli- | giosas de todos los conventos de 
México. I 

Svo ; port. y II lijs. s. n. 
Al final: 

Con licencia de los Superiores. | En México, por los Herederos de la 
Viuda de | Francisco Rodríguez Lupercio. En la | Puente de Palacio, año 
de 1724. I 

JOSÉ. JUANA de S. (Conccpcionista.) 

17!). JN OVENA I A la Gloriosissima Virgen, | Amantissima Esposa de 
Christo, y del Cié | lo su he'rmosissima Cordera | Santa Ynes | de Monte 
Pulchiano, | Se comienca el dia doce de Abril, y se acaba el dia ¡ veinte, 
en que la celebra la Santa Yglesia. | Dispuesta | Por la Mdre. Sor Jvana 
de S. I Ioseph, Religiosa de Nra. Sra. de la Concepción | Con licencia de 
los Svperiores j impresa en México por los herederos de luán lo | seph 
Guillena Carrascoso, en el empedradillo. 17 10. | 

8vo ; port. con grab. en la vta. y pp. 1 á 31 la obra. 

180. JN OVENA ¡ a todos los Santos | de la Corte Celestial, | Para im- 
plorar su patrocinio, c in- | tercesion en nuestras necessidades | espiritua- 
les, y corporales, y alean- | car de Dios Nuestro Señor la gracia | y todas 
las virtudes como tan po- l derosos con Dios. | Compuesta por la Madre 
Juana Maria de San Joseph, Religiosa | Professa del Convento de la Pu- 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DLL SIGLO XVlll. 
158 

rissima | Concepción de la Ciudad de México. ¡ Dedícala | a Christo vida 
nuestra | Sacramentado. | Reimpressa en México: Por Francisco | Rivera 
Calderón, en la calle de S. Augustin, | Año de 1725. | 

8vo.; port. y 21 hjs. s. n. 

181. JN OVENA | a la Gloriosissima | Virgen, Amantissima Esposa | 
de Christo, y del Cielo su | hermosissima Cordera | Santa Ynes | de | Mon- 
te Pulchiano. | Se comienza el dia doze de | Abril, y se acaba el dia veinte, 
| en que la celebra la S. Iglesia. | Dispuesta | por la Madre Sor Juana de 
San | Joseph, Religiosa de N. Señora | de la Concepción. | Reimpressa 
en México: Por Joseph | Bernardo de Hogal, Ministro, Impres- | sor del 
Real, y Apostólico Tribunal de | la Santa Cruzada | Año de 173 1. | 

ióvo.; port.; hoj. grab. y 22hojs. s. n. 

182. JN OVENA I a la Gloriosissima Virgen, j Amantisima Esposa de 
Christo, I y del Cielo su hermosísima | Cordera | Santa Inés | de Monte 
Pulchiano. | Se comienza el dia doze de | Abril, y se acaba el dia veinte, 
en I que la celebra la Santa Iglesia. | Dispuesta | por la Madre Sor Juana 
de Señor [ San Joseph, Religiosa de Nuestra | Señora de la Concepción. 
I Reimpresa en México, en la Imprenta de | los Herederos del Lie. D. Jo- 
seph de Jau- I regui, calle de S. Bernardo. Año de 1786. | 

i6vo.; port. y 15 hojs. s. n. más 1 hoj. con un grabado. 

183. SEPTENARIO I del Glorioso Patriarcha | San Ignacio | de Loyola 
I Fundador de la Compañía | de Jesús, | que dedica á la misma Sagrada 
Compañía. | su authora j la Madre Juana de San Joseph, Re- | ligiosa 
Professa en el Convento de | Niá. Srá. de Balvanera. | Reimpressa en el 
Real, y mas antiguo | Colegio de S. Ildefonso de México, J Año de 1765. | 

ióvo.; port. y 15 hjs. s. n. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

159 



L 



LANDETA. Fr. MANUEL (Diegumo.j 

184. DirectüRIUM Diarium. | Recitationis Offic. Divini, & Miss ce- 
lebrationis, | juxta Rubiicas Generales Breviarij Romani, & j particulares 
Seraphici ad regulam Sacrorum | Decretorum de promptum, ad régimen 
hujus I Almas Francisc. Discalceatae Familias Provinciae | S. Didaci | Or- 
dinatum Superiorum jussu. | per F. Francisc. Emmanuelem | de Landeta. 
I Pro Anno Dni, 1784. Bissextum. | Cum Gratia, et Privilegio, j Mexici 
ex Typogr. Matritens. in viá S. Bernard. | 

8vo.; port. y 35 hjs. s. n. 

LARA. Fr. FERNANDO de (Carmelita) 

185. 1N OVENA I Consagrada j a Jesús, | María, y Joseph, | Trinidad 
Venerada | de nuestra devoción: ¡ Y por esta devoción de esta nueva No- 
| vena, nuevamente venerada con nueve | exemplos asombrosos, que esta 
Celes- I tial Trinidad de nuestra tierra ha obra- | do con sus devotos. | 
Compuesta | por el M. R. P. Mró. Fr. Fernando | de Lara, del Sagrado 
Orden de nuestra | Señora del Carmen, de Observancia. | Reimpresa en 
México, en la Imprenta Madrileña de | los Herederos del Lie. D. Joseph 
de Jauregui, | Calle de San Bernardo. Año de 1 79 1. | 

8vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

LARA IYIOGROVEJO. PEDRO de (Clérigo.) 

180. JN ovena I al Glorioso | Mattyr ¡ S. Sebastian, | Defensor de la 
I Catholica Iglesia, y Abogado de ¡ contagios, y Peste. | Dispuesta | Por 
el Lie. D. Pedro de Lara | Mogrovejo, Cura de la Parro- | chial de San 
Sebastian en la | Ciudad de Guatemala. | Reimpressa en México en la Im- 
prenta I del Lie. D. Joseph de Jauregui, en la Ca- ¡ lie de San Bernardo. 
Año de 1769. I 

ióvo.; port. y 14 hoj. s. n. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVlll. 
1 6o 

187. .Novena | al Glorioso ¡ Martyr | San Sebastian, | Defensor de 
la | Catholica Iglesia, y Abogado | de contagios, y Peste. | Dispuesta | 
por el Lie. D. Pedro de Lata | Mogrovejo, Cura de la Parro- | chial de 
San Sebastian en la | Ciudad de Guatemala. | Reimpresa en México en la 
Imprenta de | los Herederos del Lie. D. Joseph de Jaure- | gui. Calle de 
San Bernardo. Año de 1780. | 

lóvo.; port. y 15 hojs. s. n. 

LARRUIYIBE. Fr. JOSÉ (Dominico.) 

188. V EASE: Segundo Quinze de Enero &. | 1730. | 

LASCANO. B. LUCAS (Clérigo.) 

189. Véase: Santa María Meraver. | 1720 | 

IDO. L^AUDATE Dominum | omnes gentes:* Laúdate \ eum omnes Po- 
puli. I Psalmus 116. X. 1. | Sit nomen dni benedictum. | Insacula ssecu- 
lorum. I A Solis ortu vsque ad occas | sum:* Lau dabile nomen. | üomini. 
Psalm. 1 12. X, 3. I Mexici: Apud Haeredes Viduae | Francisci Rodríguez 
Lupercio. | 

8vo.; port. orí.; pp. I á 46 la obra. 

LAZCANO. P. FRANCISCO XAVIER (Jesuíta.) 
191. Véase: Elogios fúnebres &. | 1758. | 

LECA. MANUEL de (Presbítero.) 

J92. Ofrecimiento | devoto | de las cinco preciosissimas — llagas | 
de N. Sr. Jesu-Christo, | que para utilidad, y provecho | de los Fieles | 
saca a luz | D Manuel de Leca, | rrcsbytero Domiciliario de este | Ar- 
zobispado. I Reimpresso en México: en la Im- j prenta del Lie. D. Joseph 
de Jau- I regui, Calle de S. Bernardo. | Año de 1769. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 7 boj?, s. n. con la ulna. 

193. Ofrecimiento | devoto | de las cinco preciosissimas | llagas j 
de N. Sr. Jesu-Christo, | que para utilidad, y provecho | de los Pieles | 
saca a lvz | D. Manuel de Leca, | Presbytero Domiciliario de | este Ar- 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 
161 

zobispado. | Reimpresso en México: en la Im- | prenta del Lie. D. Joseph 
de Jau- | regui, Calle de S. Bernardo. | Año. de 1776. | 

ióvo.; port. con grab. en la vta. y 7 hojs. s. n. con la obra. 

LEÓN. Dr. NICOLÁS JOSÉ de (Clérigo.) 

194. iSJ OVENA I en honra del \ bien aventurado | San Juan de la | 
Cruz, I segundo Elias del | Carmelo, insigne Dr. Mystico, | P. y Funda- 
dor de la Religión | Sagrada de los descalzos de | Nra. Sra. del Carmen. 
I Dispvesta por el Dr. | D. Nicolás Joseph de León, Pres- | bitero, Con- 
fessor, y Predicador Gl. | de este Arzobisp. de México. | A devoción de 
vna I Religiosa del Convento Anti- ¡ guo de las Descalzas de Santa | The- 
resa de Jesvs desta Ciudad. | 

l6vo.; port.; 1 hoja con grab. y 12 hojs. s. n. con la obra. 

195. Clarín del cielo, | que previene nuestras | atenciones, | para [ 
celebrar el adviento dichoso | de nuestra vida Christo. \ Y | devotos Exer- 
cicios, I para empleo de las Almas, que de- | sean su aprovechamiento. | 

I dispuestos I por el Dr. D. Nicolás Joseph de León, | Clérigo Presby te- 
ro, Confessor, y Predicador | General de este Arzobispado de México. | 
Imprimense | a solicitvd, y expensas de vna re- \ ligiosa del Convento de 
Nuestra Señora | de la Encarnación de dicha Ciudad. | Con licencia | En 
México, en la Imprenta Real del | Superior Gobierno, y del Nuevo Re- | 
zado de Doña Maria de Rivera, | en el Empedradillo. | Año de 1742. \ 

Svo.; port. orí. y 19 hojs. s. n. 

19G. Novena | en honra | del Bienaventurado Padre | San Juan | de 
la Cruz, ¡ segundo Elias del Carmelo, [ insigne Doctor Mystico, Padre, y 
Fundador | de la Religión Sagrada de los Descalzos | de Nuestra Señora 
del Carmen. | Dispuesta | por el Dr. D. Nicolás Joseph | de León, Pres- 
bytero de este Arzobispado. | Se comienza á cinco de Diciembre para aca- 
¡ baria Víspera del Santo, que es á catorze de ] dicho mes, ó según la ne- 
cessidad urgiere. | Reimpressa en México, en la Imprenta del | Lie. D. 
Joseph de Jauregui. Calle de S. Ber- | nardo. Año de 1774. | 

ióvo.; port.; con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

LEXARZAR. PEDRO 

J97. Laberinto Devoto | formado con las letras ¡ de esta palabra: | 
Soi de Dios, I que dice lo mismo al revez, ¡ que al derecho, | y lo propio 



bibliografía mexicana del SIGLO XV 11 i. 

162 

comenzando por cualquiera S de las es- | quinas, ó por la del centro: y 
prosiguiendo para arri- | ba, ó para abajo: para que mediante esta reflexa, 
pro- I curemos emplearnos en amar, y servir á Ntró. Sobera- [ no Dueño; 
y para que asi como en él, se lee repetidas | veces la misma palabra Soi 
de Dios, la repitamos | nosotros con la mayor frequencia y devoción, para 
I honra y gloria de su Divina Magestad, y aprovecha- | miento nuestro: 
sirviendo principalmente de escudo | contra las tentaciones de nuestros 
enemigos, | para resistirlas y vencerlas, ayuda- | dos de la Divina Gracia. 
I Dispuesto I por Don Pedro Lexarzar. | Con las Licencias necesarias | 
Impreso en México en la Imprenta de los Herederos del \ Lie. D. Joseph 
de Jauregui; Calle de San Bernardo. | Año de 1792. | 

8vo.; port ; pp. 3 á 32 la obra, toda en verso. 



LOAYSAGA. MANUEL de (Clérigo.) 

198. JN OVEN A I de la Amabilissima Reyna, | Madre, y Señora de | 
Occotlan, | que se venera Extramuros de | la Ciudad de Tlaxcala. | Dis- 
pvsola I el Lie. D. Manuel de Loay- | saga, Clérigo Presbytero, y | Ca- 
pellán de su Santuario. | Reimpressa en México, en la Imprenta | del Lie. 
D. Joseph de Jauregui, en la | Calle de San Bernardo. Año de 1773. | 

i6vo.; port. y 15 hojs. s. n. 



LÓPEZ. Fr. JOSÉ Franciscano. 

199. JTIEDRA fundamental | de la mystica Sion, | El Nuevo Convento 
de Señoras Naturales, ¡ Caziques, Religiosas Descalzas de | Corpus Christi, 
I la R. y V. M. Sor | Petra de San Francisco | Su primera Fundadora, y 
Abadesa. | Sermón | Predicado en sus honras, el dia Sábado, 10 de Mayo, 
I de 1727 años. | Lo dedica a el Excmo. Señor | D. Balthasar de Zuñiga, 
Sotomayor, | y Mendoza, Marqués de Balero, Ayamonte, y ¡ Alenquer, 
Grande de España de primera Classe, Duque de | Ai ion; Vi Rey Gober- 
nador, y Capitán General, que fué de | esta Nueva- España; y Presidente 
del Real, y Supremo | Consejo de Indias, &c. | Don Pedro de Escorza Es- 
calante I Cavallero del Orden de Santiago, Alcalde Ordinario, que fué | 
de la Villa de Laredo, Cabeza de las quatro Villas de la Costa | de la mar, 
Arzobispado de Burgos, y Alcalde Ordinario de | esta Ciudad de México, 
electo el año de doze, y reelecto dos I vezes, el de treze, y catorze, sin 
exemplar hasta entonces. | Discurrido, y predicado | Por el P. F. Joseph 
López I Hijo de esta Santa Provincia del Santo Evangelio, Lector de | 
Sagrada Theologia en el Convento de N. S. P. S. Francisco | de México y 
Qualificador del Santo Officio. | Con licencia de los Superiores | En Me- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

163 

xico: Por Joseph Bernardo de Hogal, Impressor mayor | de dicha Ciudad. 
En la Calle Nueva. Año de 1727. | 

4to.; port. orí. y vuelta blanca. 

8 hojs., pp. s. nr. y un escudo, el del Virrey, á la cabeza de la Dedicatoria. Pág. i á 22 la 
obra. 

LÓPEZ. P. JUAN FRANCISCO Jesuíta.) 

200. .Los diez Domingos | a honor | de S. Ignacio | de Loyola | Fun- 
dador de la Compañía | de Jesvs. [ Devoción practica | para quien desea 
alcanzar del Santo su | patrocinio, y alguna gracia | particular. | Reim- 
pressos con las licencias necessa- | rias en lengua Italiana, en Parma, | año 
de 1706. y traducidos á nuestro | vulgar por el P. Jvan Francis- | co Ló- 
pez de la misma | Compañía. | Y por su original (en México) en la Im- | 
prenta del Real, y mas Antiguo Colegio | de S. Ildefonso. Año de 1752. | 

8vo.; port. y 21 hojs. s. n. 

201. v^akta ¡ de edificación, | en que | El P. Juan Francisco López, 
I Rector del Colegio Máximo de S. Pedro, y S. Pablo | de la Sagrada Com- 
pañía de Jesús, participa a todos | los Superiores, y Colegios de ella, | La 
fervorosa Vida, | y religiosas virtudes ¡ del V. P. Joseph Maria | Genove- 
se, I Natural de la Ciudad de Sicilia, Religioso professo | de nuestra Sa- 
grada Compañía, Missionero Aposto- | lico, que fué en las Missiones de 
Californias, nueve ( años Maestro de Novicios en el Colegio de Tepo- | zo- 
tlán, tres Rector en el de San Andrés, y tres en | el Máximo de S. Pedro, 
y S. Pablo, donde falleció | con opinión común de Santidad. | Impressa 
con las licencias necessarias en México, en la Impren- | ta nueva de la Ri- 
bliotheca Mexicana. Año de 1758. | 

En 4to.; portada dentro de un marco y vuelta en blanco. 
Página 1 á 35 la obra. 



202. Véase: Venegas. P.Miguel. | 1783. | 



LÓPEZ. PATRICIO ANTONIO 

203. 1 RIVNPHOvS aclamados | contra Vandoleros por la | Real Justicia 
que (a los influxos de | el Excelentissimo Señor | D. Balthazar | Manuel 
de Zuñiga Guzman | Soto-Mayor, Sarmiento, y | Mendoza: Marques de 
Balero, Aya- | monte, Alenquer, Virrey Governador, y Capi- | tan Gene- 
ral, que fue de esta Nueva-España, y Ma- ) yordomo Mayor de la Sere- 
nissima Princesa núes- | tra Señora) a conseguido el Capitán | D. Miguel 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
164 

Velazquez | Lorea, Provincial déla Santa Hermandad, y Al- | guacil Ma- 
yor del Tribunal de la Santa Inquici- ¡ sion de este Reyno, conque su Ma- 
gestad (que Dios | guarde) le ha honrado. ¡ Obscqvioso escribe,)' reverente 
I consagra al mismo Excmo. Señor la encogida pluma de \ D. Patricio An- 
tonio López, Caziqve \ originario del Obispado de Antcqnera, Valle de Oa- 
xaca. I Con licencia de los superiores | en la Puebla de los Angeles en la 
Imprenta de la Viuda de Miguel | de Ortega, en el Portal de las Flores. 
Año de 1723. [ 

4to.; port. orí. y vta. con las licencias; 3 hoj. prls. s. nr. con la Dedicatoria y Cédula del Rey 
á Velazquez de Lorea; sigue la obra en verso, que ocupa 4 hojs. s. nr. y al pie esta inscripción: 

Impreso en la Puebla, con las licencias necesarias. Año de 1723. | 
LÓPEZ de AGUADO ILDEFONSO (Clérigo.) 



20L 



V ease: Honras funerales & del P. Lazcano. | 1763. 



LÓPEZ AGUADO. Fl*. JUAN Franciscano.) 

205. V OZES, I que hizieron eco, | en la Religiosa Pyra, | que en las 
Honras del V. P. ) Fr. Antonio Margil de Jesús, | Predicador y Notario 
Apostólico, Comissario del Santo | Oficio, Fundador Prefecto, Ex-Guar- 
dian y Vice- | Comissario de los Colegios y Missiones de Propaganda \ 
Pide de esta Nueva España, | Erigió | N. R. P. Fr. Antonio de Harizon 
I Lector Jubilado, Qualificador del Santo Oficio Padre | de la Provincia 
de Santa Helena de la Florida, Chronista | General, Ex-Definidor, y Mi- 
nistro Provincial de esta | Provincia del Santo Evangelio de México, el d'a 
21 I de Agosto de 1726 en el Convento de N. S. P. S. | Francisco de la 
Imperial Ciudad de México. | Diólas | El R. P. Fr. Juan López Agnado, 
\ Lector Jubilado, Revisor del Santo Oficio, Misionero Aposto- \ lico,r Ex- 
Guardian del Convento de San Buenaventura \ de Valladolid, en la San- 
ta Provincia de Michoacan. | Sácalas á luz | la muy Noble, y muy Leal 
I Ciudad de México; | quien las dedica | á la Eminentissima, | Sacra, y 
muy Veneranda | Congregación | de Propaganda Fide \ Con licencia de 
los Superiores. En Mcxico: Por Joscpli \ Bernardo de Hogal. Calle de la 
Monterilla. | S. A. 1727. | 

4to.; port.; más 16 fjs. prel. s. n. más 56 págs. n. 

LÓPEZ PORTILLO. Dr. ANTONIO (Clérigo.) 

20G. Véase: Reales exequias & T9 2 ( .' N? 518. J 1767. | 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

165 



LL 



ANÓNIMO. 

207. ÍLh llanto I de México | en los tiernos y lúgubres recuerdos | que 
á la augusta memoria | de el Gran Papa | Clemente XIV. | Consagraron 
I las dos Ilustres | y religiosissimas Provincias | de Predicadores | y Me- 
nores Observantes | de México | En sus dos Máximos Titulares Conven- 
tos I de Santo Domingo, y S. Francisco de esta Corte | los dias 27 y 28 
de Marzo, 3 y 4 de Abril de 1775. | Dedicado | al Serenissimo Señor | 
Don Carlos Antonio | de Borbon | Principe de Asturias | Impresso en 
México por D. Felipe de Zuñiga y Ontiveros, | calle de la Palma, año de 
1775- I 

4to.; portada, más 15 fjs. prels. s. n. 



bibliografía mexicana del siglo xrm. 

167 



M 



MADRE dC DIOS. Fr. TEODORO de la (Dominico.) 

208. lVloDO I de ofrecer los | Mysterios del Santo Rosario, | de nues- 
tra Señora la Virgen | Maria, | sacado del libro: | Rosario Vida del Alma 
compuesto | por el M. R. P. Fr. Theodoro de | la Madre de Dios, del Sa- 
grado I Orden de Predicadores. | Vá añadido el Ofrecimiento de | la Hora 
de la Señora, y la Ce- | dula para las calenturas á N. P. | Santo Domin- 
go. I Reimpresso: En la Puebla, por la Viuda | de Miguel de Ortega. Año 
de 1757. I 

lóvo.; port.; I hoj. con grabado y 22 hojs. s. n. 

209. M.ODO | de ofrecer | los Mysterios | del Santo Rcsario | de Nrá. 
Srá. la Santísima Virgen | Maria, | sacado del libro | Rosario Vida del Al- 
ma. 1 Compuesto | por el M. R. P. Fr. Theodoro de la | Madre de Dios, 
del Sagrado Orden | de Predicadores. | Vá añadido el Ofrecimiento de la 
Ho- ¡ ra de la Señora, y la Cédula para las | Calenturas de N. P. Santo 
Domingo. | Reimpreso en la Puebla en la Impren- | ta de los Reales y 
Pontificios Colegios | de S. Pedro y S. Juan. Año de 1773. | 

lóvo.; port. con grab. en la vta. y 23 hojs. s. n. 

MADRID. Fr. BERNARDO de (Capuchino.) 

210. INI OVENA I de la Salvación | para los vivos, | y para los difuntos, 
y el modo de hacerse. | Dedicada | a la Sagrada Imagen del Santo | Chris- 
to de la Salvación, que se | venera en el Convento de San | Antonio de 
Capuchinos de | Madrid. | Compuesta | por el Rmó. P. Mró. Fr. Ber- | 
nardino de Madrid, del Orden | de Capuchinos. Padre de esta | Provincia, 
Missionero Aposto- | lico, y Predicador de S. M. | 

lóvo.; port. y 15 hojs, s. n. 
Al final de la última esta: 

Reimpressa en México, en la | Imprenta de la Biblioteca Me- | xicana 
del Lic.D. Joseph de Jau- | regui, Calle de San Bernardo. | Añodei773. | 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 
1 68 

211. ISI OVENA | de la Salvación j para los vivos, | y para los difuntos, 
| la qual comenzará el dia | 24. de Octubre, á las siete, ¡ en el Sagrario de 
esta I Santalglesia Metro- | politana. | Compuesta | por el limó. P. Mtró. 
Fr. Ber- | nardino de Madrid, del Orden | de Capuchinos. | Reimpressa 
en México, en la Im- | prenta del Lie. D. Joseph de Jau- | regui, Calle de 
San Bernardo. | Año de 1778. | 

ióvo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

212. IN OVENA I para la Salvación | de los vivos, | y | Difuntos, | La 
qual comenzará el dia 24. de | Octubre, á las siete, en el Sagra- | rio de 
esta Santa Iglesia ] Metropolitana. | Compuesta | por el Rmó. ¡ P. Mró. 
Fr. Ber- J nardino de Madrid, del Or- | den de Capuchinos. | Reimpresa 
en México, en la Imprenta de los | Herederos del Lie. D. Joseph de Jau- 
regui. I Calle de Santo Domingo. Año de 1793. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

MAGALLANES. Fr. JUAN de (Agustiniano.) 

213. Novena | del Glorioso | S. Guillermo, | Duque de Aquitania, 
Conde de | Pictavia, Religioso del Orden de | N. P. S. Augustin, Patrón 
de los I que son atribulados con | tentaciones. | Compuesta, | por el P. 
Mró. Fr. Juan de Magalla- | nes, de el mismo Orden, Mró. en Sa- | grada 
Teología por la Rl. Vniversidad | de México, y Cronista del Santísimo | 
Nombre de Jesús de esta Nueva | España. \ Reimpresa en México, en la 
Imprenta de los | Herederos del Lie. D. Joseph de Jauregui, | Calle de 
S. Bernardo. Año de 1783. | 

ióvo.; port. y 14 hojs. s. n. 

IYIALDONADO. IlImO. Fr. ÁNGEL (Bernardo.j 

214. SsMO. Patri | E | cel- | so in verbo gloria?, | Benedicto | XIII | 
Pontifici Máximo. | 

4to.; sigue luego el texto contenido en 4 hojs. s. nr. 

Es una noticia de la vida y virtudes de la Madre María de San Tose, Ménica, y fundadora del 
Convento de la Soledad de Oaxaca. 
S. a. n. 1. d. i. 

IY1ANNI. P. JUAN B. Jesuíta.) 

215. QüATRO I Máximas | de Christiana | Filosofía. | Sacadas | de 
cuatro consideraciones | de la Eternidad. | Por el Padre Juan Bautista 
Manni, | de la Compañía de Jesús, y traducidas | de Italiano en Español 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII 
169 

por otro Padre | de la misma Compañía. | Lo que acá se vé muere, y pasa. 
{ La Eternidad de allá sola 110 pasa. | Reimpressas en México, en la Im- 
prenta de I los Herederos del Lie. D. Joseph de Jau | regui, Calle de San 
Bernardo. | Año de 1789 | 

ióvo.; port. y pp. 1 á 58 la obra. 

216. WUATRO Máximas ) de | Christiana Filosofía, | sacadas | de cua- 
tro Consideraciones | de la Eternidad. | Por el P. Juan Bautista | Manni, 
de la Compañía de Jesús, y | traducida de Italiano en Español | por otro 
P. de la misma Compañía. | Lo que acá se vé muere y pasa, | la Eterni- 
dad de allá sola no pasa. | Reimpresas en la Puebla de los Ange- | les, en 
la Oficina de D. Pedro de la | Rosa, año de 1790. | 

ióvo.; port. y 31 hojs. s. n. con la obra. 

ANÓNIMOS. 

217. IVIano de Dios | Poderosa Prompta | Liberal, y Benigna | para 
los que se valieren de la | intercession de sus cinco | gloriosos Dedos, | 
Jesús, María, Joseph, | Joaquín, y Anna. | Cuya novena | ofrece para en- 
cender la de- ¡ vocíon, un Devoto de estos | Santissimos cinco | Señores. 
I Reimpressa en México en la Imprenta del | Lie. D. Joseph de Jauregui, 
Calle de San Bernardo. Año de 1776. | 

l6vo.; port. con grabado en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

218. IVIano de Dios ¡ Poderosa, Pronta, ¡ Liberal, y Benigna | para 
los que se valieren de la | intercesión de sus cinco | Gloriosos Dedos, | Je 
sus, Maria, Joseph, | Joaquín, y Anna. | cuya novena | ofrece para encen- 
der la devo - I cion, un Devoto de estos j Santísimos cinco ¡ Señores. | Re- 
impresa en México, en la Imprenta míe- | va de los Herederos del Lie. 
D. Joseph de | Jauregui, Calle de San Bernardo. | Año de 1781. | 

ióvo.; port. con grab. en la vuelta y 15 hojs. s. n. 

219. lVlANO de Dios | Poderosa, Pronta, | Liberal y Benigna, | Tara 
los que se valieren déla | intercesión de sus ¡ Cinco Gloriosos Dedos | Je- 
sús, Maria. | Joseph, | Joaquín y Ana. ¡ Cuya Novena ofrece para encen- 
der la I devoción, un devoto de estos Santi- | simos Cinco Señores. | Re- 
impresa en la Puebla, en la Imprenta | de D. Pedro de la Rosa, en el Por- 
tal I de las Flores. Año de 1785. | 

l6vo.; port.; y 15 hojs. s. n. 

22 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 



220. IVIanualito I de las mas usuales | Bendiciones | Que se acos- 
tumbran, | Con experimentado provecho | de sanos, y enfermos. | Aña- 
didas | Las Absoluciones de la Bu- | la del Sr. Benedicto XIV, y | Esca- 
pulario de Nra. Señora | de la Merced. | Reimpresso en México, en la | 
Imprenta de los Herederos de | Doña María de Rivera, Calle | de S. Ber- 
nardo. Año de 1766. I 

l6vo.; port. y 14 hjs. s. n. 



221. IVIanualito | de las mas usuales | Bendiciones | Que se acos- 
tumbran, I Conexperimentado provecho | de sanos, y enfermos. 1 Añadi- 
das I Las Absoluciones de la | Bula del Sr. Benedicto | XIV. y el Esca- 
pulario I de Ntra. Señora de la | Merced. | Reimpreso en México en la 
Im- I prenta del Lie. D. Joseph Jauregui. | Calle de S. Bernardo. Año 
de 1775. I 

ióvo.; port. y 31 hojs. s. n. 



MARÍN. FRANCISCO (Clérigo) 

222. 1 RIDUO Mariano | Mensal, | en honor, y reverencia | Del Feli- 
cissimo Transito, | Entierro, y Assumpcion | de la Reyna del Cielo, y Tie- 
rra I Maria | Señora Nuestra, | Para alcanzar mediante su Protección, | 
una dichosa muerte. | Se ha de exercitar esta devoción los dias trece, | ca- 
torce, y quince del Mes de Agosto, y los | mismos de cada un Mes. | Es 
sacada de las obras | De la V. M. Maria de Jesús de la Villa de Agreda. | 
Dispuesto I Por D. Francisco Marin, Clérigo Domiciliario | de este Obis- 
pado, quien lo saca á luz, ¡ y reverente lo consagra á la | Santissima Se- 
ñora. I Reimpresso en la Imprenta Real del Colegio de | San Ignacio de 
la Ciudad de la Puebla. I Año de 1767. | 

8vo.; port. y 7 hojs. -. n. 



223. 1 RIDUO Mariano | Mensal, | en honor y reverencia | del felicí- 
simo tránsito, | Entierro y Asunción | de la Reyna del Cielo y Tierra, | 
Maria Santísima | Señora Nuestra, | para alcanzar mediante su Protec- | 
ción una dichosa muerte. | Dispuesto | Por D. Francisco Marin Cíe- | ri- 
go Domiciliario del Obispado de Puebla. | Reimpresa en México, por los 
Here- | deros de Don Felipe de Zúñiga y | Ontiveros, calle del Espíritu 
Santo, I año de 1794. | 

ióvo.; port. con grab. en la vta. y 15 hjs. s. n. con la obra. 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XV II I . 
171 

MAR MOLE JO. Fl*. ILDEFONSO JOSÉ (Misionero franciscano.) 

224. VÉASE: Miqueo Gabriel. (1753). 

MÁRQUEZ. AGUSTÍN ANTONIO (Jesuíta.) 

225. Modo de Examinar | La Conciencia, | Que se puede practicar 
dos veces | al dia, según lo acostumbran los | Exercitantes en la Santa 
Casa de l Aracceli de esta Ciudad. | Y asimismo, modo de prepararse, | 
comenzar, y finalizar la Oración | Mental. | Dispuesto | Por el P. Agus- 
tín Antonio Mar- | quez de la Compañía de Jesús. | Reimpreso en Méxi- 
co, por los Here- | deros de D. Felipe de Zúñiga y On- | tiveros, calle 
del Espíritu Santo. | 

ióvo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

226. M.ODO de Examinar | La Conciencia, | Que se puede practicar 
dos ve I ees al dia, según lo acostumbran | los Exercitantes en la Santa 
Ca- I sa de Aracceli de esta Ciudad. | Y assimismo, modo de preparar- ¡ 
se, comenzar, y finalizar la | Oración Mental. | Dispuesto ¡ Por el P. Au- 
gustin Antonio | Márquez de la Compañia de | Jesús. | Reimpresso en 
México, por D. Fe- | lipe de Zúñiga y Ontiveros, calle | de la Palma, año 
de 1773. I 

ióvo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

227. Modo | de Examinar la | Conciencia, | Según se practica en las | 
Santas Casas de Exercicios. \ y | Asimismo método de prepararse, | co- 
menzar y finalizar la Oración \ mental. | Dispuesto. | Por el P. Agustín 
Antonio Márquez | de la Compañia de Jesús. | Reimpreso en la Puebla, | 
En la Oficina de D. Pedro de | la Llosa, en el Portal de las Flores. | Año 
de 1784. I 

ióvo.; port. con grab. en la vuelta y 15 hojs. S. n. con la obra. 

MARTAGÓN. Fr. FERNANDO (Franciscano.) 

228. ExERCIClos | Espirituales | para desagraviar | a María Santísi- 
ma I Nuestra Señora | de los Dolores. | Dispuestos | por el P. Fr. Fer- 
nando Marta- | gon de la Regular Observancia de | N. S. P. S. Francisco, 
Hijo de la | Provincia del Santo Evangelio | de México: J Quien lo dedica 
I a la misma Santísima Señora. | Con licencias necesarias. | Impresos en 
México, por Don | Mariano Joseph de Zúñiga y On- | tiveros, calle del 
Espíritu San- | to, año de 1799. | 

8vo.; port.; 1 hoj. prlr. s. n.; pp. 1 á 208, la obra. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
172 

MARTIN. MANUEL 

229. llrXERCIClO I Cotidiano, | con diferentes | Oraciones | y | De- 
vociones I para antes y después de | la Confesión y Sagrada | Comunión. 
I Se lia añadido ¡ el Kxercicio | Christiano, | y las Oraciones | para el 
Santo Sacrificio | de la Misa. | Sacado de varios Autores | por D. Manuel 
Martin. | Reimpreso | en la Puebla de los Angeles | en la Oficina de D. 
Pedro de la | Rosa. Año de 1785. | 

Svo.; port.; 11 hojs. prls. s. 11.; pp, 1 á 170 la obra. 

MARTÍNEZ. MIGUEL ANTONIO ALONSO (Clérigo.) 

280. OFRECIMIENTO | de la hora de la | encarnación | de el | Verbo 
I Divino, I en las entrañas | purísimas de Nía. Señora | la Virgen | Ma- 
ría I Por el Bachiller Don Miguel | Antonio Alonso Martínez | Capellán 
de el Santuario de | Nuestra Señora de Guadalupe | de esta Ciudad de la 
Puebla de | los Angeles. | 

ióvo.; port. y 7 hojs. s. n. 

Al pie de la última esta suscripción: 

Reimpressa en la Puebla. Por la | Viuda de Miguel de Oitega. Fn el | 
Portal de las Flores. | Año de 1748. | 

MARTÍNEZ de ALFARO. PEDRO (Clérigo.) 

'281. LJia cinco I de cada mes, | en obsequio de | Sr. S. Fmigdio, | 
Obispo de Ascoli en Pisa, Patrono ¡ dt aquella Santa Iglesia, que fué | edi- 
ficada por Constantino | Magno. | Compuesto i por el Br. D. Pedro Mar- 
ti- 1 nez de Alfaro, Clérigo | Presbítero Domiciliario del Obis- | pado de 
Michoacan, Maestro de | Capilla de la Parroquia de | Guanajuato. | Re- 
impreso en México, por D. Fe- | lipe de Zúñiga y Ontiveros, calle | del 
Espíritu Santo, año de 1787. | 

lóvo.; port. con grab. en la vta. y 12 hojs. s. a. con la obra. 

Sigue una estampa de San Felipe Neri y á su vuelta oraciones en su honor que ocupan otra 
hoja más. 

MARTÍNEZ LÁZARO y REBER. Dr. TEODORO (Clérigo.) 

282. Véase: Flogios fúnebres al Obispo Padilla. (1763). 

MARTÍNEZ PACHECO. DIONISIO 

288. .Discursos | morales I sobre el engaño | de la vida, | y desen- 
gaño déla I muerte: | Dispuestos en treinta | y cinco Dezimas, | illustra- 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO Xv'Hl 

173 

das I con todo genero de | Erudición Sagrada, y Humana, ¡ Alegorías, y 
Sentencias | provechosas para corregir las eos- | tumbrés, y enmendar la 
vida. I Discurridos | por D. Dionysio Martínez | Pacheco, de la Ciudad 

de México. | Con las licencias en México. | Por D. Christoval | On- 

tiveros. En la calle | 

8vo.; port. y 7 hoj. s. n. 
(S. a. sed Siglo XVIII). 

MATEOS y HERRERA. IGNACIO FERNANDO iFelipense.) 

234. V^ULTOS Sagrados | en debido reconocimiento | del Santissimo 
Rostro I de Christo, I impresso en el velo de | la Verónica | Desahogos de 
la Devoción, en | que por nueve dias se desagravia | á Jesu-Christo Señor 
nuestro, de | los tormentos, que padeció en | su adorable Rostro ( Com- 
pvesto I por el P. D. Ignacio Fernando Matheos | y Herrera, Presbytero, 
de la Congrega- | cion del Oratorio de N. 1\ | S. Phelipe Neri. | Reim- 
presso en México: en la Imprenta | del Lie. 1). Joseph Jauregui. Calle de 
I San Bernardo. Año de i 77 i . | 

ióvo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

ANÓNIMO. 

235. Véase: México Plausible &. N? 567. T? 1? (171 1). 



MORALES. Fr. ANTONIO de (Hipólito. 
230. VÉASE: Segundo Quinze de Enero &. (1730). 

MORENO- Fr. FRANCISCO ^Franciscano.j 

237. VÉASE: El segundo Quinze de Enero &. (1730). 



bibliografía mexicana del siglo XVII i 
175 



N 



NATAL. P. ANTONIO (Jesuíta.) 

23S. Corona | de las Virtudes | de | Maria | Santissima, | que se po- 
drá rezar todos los dias. | Sacada | del P. Antonio Natal, | en la segunda 
Parte de Caelesti | conversatione. | A solicitud | del Br. D. Jvan de Dios 
I Fernandez de Cosgaya, Presbytero. | Reimpressa en México en la Itn- | 
prenta del Lie. D. Joseph de Jau- | regui. Calle de San Bernardo, | año de 
1774 I 

ióvo.; port. y 3 hojs. s. n. 

23í). C^ORONA ¡ de las Virtudes | de | Maria | Santísima, | que se po- 
drá ofrecer todos los dias. | Sacada | del Padre Antonio Natal, en la se 
gunda Parte de Ccclisti \ Conversatione | A solicitud | del Br. D. Juan de 
Dios Fer- | nandez de Cosgaya. Presbytero | de este Arzobispado. | Re- 
impresa en México, en la Imprenta | de la Calle de San Bernardo. | Año 
de 1786. ¡ 

l6vo.; port. y 3 hjs. s. n. 

NIEREMBERG. P.JUAN E USE BIO (Jesuíta.) 

240. Uevocion I a la Santísima Vir- | gen Maria Nuestra | Señora, 
I para hacerse uno su Esclavo, | pagándole tributo cada año, | cada mes, 
cada semana, cada | dia y cada hora. | Sacada del Devocionario del | San- 
tísimo Sacramento que | compuso el R.P. Juan Eusebio | Nieremberg.de 
la Compañía | de Jesús, para los Esclavos y | Devotos de la Madre de Dios 
I María Santísima bajo qual | quiera advocación. | A devoción de un Re- 
ligioso humilde Esclavo de la misma | Santísima Señora. | 

lóvo.; port. 1 hoj. con grab. y 10 hojs. s. n. con la obra. 
S. a. n. 1. d. i. 

241. Libro de la vida | Jesús | Crrucificado. | Impresso en Jerusalen | 
en la oficina del Monte Calvario, cumplidos treinta, y tres años de su | edad; 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

176 

á costa de la Sangre del Hijo | de Dios. | Brevemente dispuesto | para que 
se imprima en los cora- | zones de todos. | Por el P. Jvan Evsebio ¡ Nie 
remberg, de la Compañía [ de Jesvs. | Con licencia | Reimpresso en Mé- 
xico por D. I Nicolás Pablo de Torres en la Pía- | zuela de Jesús Nazareno 
año de | 1754. | 

ióvo.; port. y 31 hjs. s. n. 

242. Devoción | y Novena | al Señor | San Miguel ¡ Arcange'. | 
Sacada | de las Obras del Padre | Eusebio Nieremberg | Reimpresa en 
México, en la Oficina del Br. | Don Joseph Fernandez Jauregui, calle de 
I Santo Domingo, año de 1796 | 

ióvo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. con la obra. 

243. DevoCION | y | novena | al Señor | San Miguel, | Sacada | De 
las Obras del Padre Eusebio | Nieremberg. | Reimpresa en México, por 
D. Mariano | de Ztíñiga y Ontiveros, calle del Espíritu ( Santo, año de 
i/97- I 

ióvo.; port. con grab. en la vta. y 14 hojs. s. n. con la obra. 

244. Devoción [ A la Santísima | Virgen Maiia J Nuestra Señora, 
I Para hacerse uno su Esclavo, pagan- | dolé tributo cada año, cada mes, 
I cada semana, cada dia, y cada hora. | Sacado del Devocionario del San 
tísi- ¡ mo Sacramento, que compuso el M. | R. P. Juan Eusebio Nierem- 
berg, I de la Compañía de Jesús, | Para los Esclavos de la Madre de | Dios 
María Santísima Señora nuestra. | A devoción de la Congregación de nues- 
| tra Señora de los Dolores del Real | y minas de Pachuca. | En México, 
por Don Mariano de Zúñiga y | Ontiveros, calle del Espíritu Santo, | año 
de 1799. I 

lóvo.; port.; I boj. con grab. y 8 hojs. s. n. con la obra. 

NIETO. Fr. JUAN (Franciscano.) 

245. ROSARIO | en veneración | de los Sagrados Mysterios | de la 
Vida, Passion, y Muer- j te de Christo Redemptor | nuestro. ¡ Sacado del 
Libro intitulado | Manogito de Flores, | que compuso | el R. P. Fr. Juan 
Nieto j Religioso Menor de N. S. P. S. | Francisco, en la Provincia de | 
Santiago. \ Reimpresso en la Puebla: En la | Imprenta de Christoval Tha- 
deo I de Ortega Bonilla. Año de 1762. | 

lóvo.; port. con grab. en la vta. y 7 hojs. s. n. con la obra. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

177 

246. IVOSARIO I A los siete derramamientos | déla | Preciossima San- 
gre I de Nuestro Señor | Jesu-Christo, | Que se compone de siete Mys- 
terios. I Devoción muy provechosa, para que | por medio de ella aplaque 
su Divina | Magestad la presente Epidemia. | Sacado j Del Libro intitu- 
lado Manogito | de Flores, que compuso | El R. P. Fr. Juan Nieto. 

Reimpresso en México: En la Imprenta de | la Bibliotheca de los He- 
rederos del Lie. I D. Joseph de Jauregui. Calle de San Ber- | nardo. Año 
de 1779. j 

lóvo.; port. con grab. en la vuelta y 7 hojs. s. n. con la obra. 

ANÓNIMOS. 

247. INI OTICIA practica | de | los dos examenes | de conciencia, | Mo- 
do de oración, | y adiciones, | que N. P. | S. Ignacio de Loyola | enseña 
en el Libro de sus | Exercicios. | Reimpressa en México, por D. Fe- | li- 
pe de Zuñiga, y Ontiveros, calle | de la Palma, año de 1777. | 

lóvo.; port. y 69 hjs. s. n. 

Algunas hojas están picadas para poderse doblar y retener asi la clase y número, al diario, de 

las faltas. 



2-18. JN OVENA I á I la Gloriosa Se- | ñoraSanta | Auna | Sácala á luz 
para la publica | devoción. | Vn devoto F^sclavo suyo. | Con licencia en 
la Pue- I bla, en la Imprenta de j Miguel de Ortega. 

8vo ; port. y 7 hjs. s. n. 



249. JNoVENA | á la Gloriosa Madre | de la siempre | Virgen Maria, 
I y abuela de Jesús | Señora Santa ¡ Anua | Impressa á devoción de su 
I humilde Esclavo el Dr. | D. Manuel Joseph de \ Mendizaval. | Reim- 
pressa en la Imprenta de la | Bibliotheca Mexicana. Calle | del Empedra- 
dillo. I 



250. Novena, y semana ¡ á la Gloriosa Madre | de la siempre | Vir- 
gen Maria, \ y abuela de Jesús | Sra. Sta. Anua. ¡ Dispuestas | Por un 
devoto amarte- | lado suyo. | Reimpresas en México, en la Imprenta de | 
los Herederos del Lie. D. Joseph de Jan- | regui, Calle de Santo Domin- 
go, y Esqui- | na de la de Tacuba. Año de .... | 

lóvo.; port. con grab. en la vuelta; y 15 hojs. s. n. con la obra. 

2-\ 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

i;S 

251. JN OVENA | á el taumaturgo j Seraphico | S. Antonio | de Padua. 
| Sácala del Compendio de su | Vida, que escribió el P. Mro. | Fr. An- 
tonio Ambrosio de Ha- | rada Moxica, del Real, y Mili- | tar Orden de 
Nuestra Se- | ñora de la Merced, | Redempcion de | Captivos. | Reim- 
pressa en México: En la Imprenta de los Herede- | ros de D. Maria de 
Rivera en la ¡ Calle de S. Bernardo. | 

ióvo.; port.; i hoj. grab. y 14 s. n. 

252. JN ovena I al I Glorioso martyr | S. Christoval, | Abogado con- 
tra los Tem- | blores, y Muertes | repentinas. | Compuesta por un Sacer- 
dote J Devoto suyo. | Reimpresa en México, en la Impren- [ ta de los 
Herederos del Lie. D. Jo- | seph de Jauregui, en la Calle | de San Ber- 
nardo. I 

l6vo.; port. con grab. en la vta. y 14 hojs. s. n. 

253. JN OVENA I al I Glorioso martyr | S. Christoval \ Por vn Religio- 
sa \ de San Francisco devoto | suyo. | Abogado contra los | temblores, y 
muertes | repentinas. ¡ Con licencia | En México, por Miguel de | Ribe- 
ra Calderón. | 

ióvo.; port. y 12 hjs. s. n. 

254. Novena | á S. Estanislao | Kostka, | Novicio de la Compañía | 
de Jesús, | Su Benjamín, y de toda la | Iglesia, por ser el Sto. Con- | fe- 
ssor de menos edad, que venera. | Escrita | Por un Religioso de la misma 
I Compañia. \ Reimpressa en la Imprenta del j Real Colegio de S. Ilde- 
fonso. [ 

ióvo.; port. y 13 hojs. s. n. 

255. 1> OVENÁ I al Glorioso | Patriarca | San Felipe | Neri, | Funda- 
dor I de la I Congregación | del Oratorio. | Reimpresa en la Puebla en el 
Portal I de las Flores. | 

8vo.; port. y 7 hojs. s. nr. 

25G. Novena | del Glorioso Doctor | de la Iglesia | S. Geronymo, \ 
Abogado contra las tentaciones | de la carne, y especial Protector | para 
conseguir la virtud de | la Castidad. | Dispuesta | por un Padre Sacerdote 
de la I Congregación del Oratorio del | Patriarca S. Felipe Neri de | esta 



BIBLIOGRAFÍA mexicana DEL SIGLO XV 111. 

179 

Ciudad. I Reimpressa en México, en la Im- | prenta de D. Felipe de Zú- 
ñiga I y Ontiveros, en la calle de la Palma. | 

ióvo.; port. con grab. en la vta. y 10 hojs. s. n. 

257. JN OVENA I a S. Ignacio | de Loyola, | Patriarcha, | y Fundador 
I de la Compañía | de Jesús. | Compuesta | por un Padre de la misma | 
Compañía, j Reimpressa en México, en la Im- | prenta de D. Felipe de 
Zuñiga, y | Ontiveros, calle de la Palma. | 

lóvo.; port.; con grab. en la vta. y 15 hojs. s. n. 

258. Novena | a la Seraphica Madre | Santa Theresa | de Jesús, | 
para alcanzar | por su medio, el favor que se | desea conseguir de Dios 
I Nuestro Señor. | Ordenada | por vn Religioso Carmelita | Descalzo. | 
Su Eminencia, el Señor Cardenal Don | Luis Manuel Portocarrero, Ar- 
zobispo I de Toledo, concedió cien dias de Indul- | gencia á los que hizie- 
ren esta Novena, | por cada vez que la hizieren. | 

lóvo.; port. con grab. en la vta. y 14 liojs. s. n. 

259. JN OVENA I a I la Esclarecida \ Virgen, y Doctora | Mystica | 
Santa | Theresa | de Jesvs. | Para alcanzar por | su medio singulares fa- 
vores, de Dios I Nuestro Señor. | Por vn devoto de la Santa. | Con licen- 
cia en México. Por los herederos [ de la viuda de Bernardo Calderón, y por 
su I original en la Imprenta nueva de Joseph | Pérez, en la Puebla de los 
Angeles. | 

8vo.; port. y pp. 1 á 17 la obra. 

200. JN OVENA I del ilustre, y esclarecido | Apóstol valenciano | Sn. 
Vicente | Ferrer, | Ángel del Apocalipsi, | Apóstol de Christo, | Honra 
de la Iglesia Católica, | Luz del Mundo, | Astro resplandtciente del Cielo 
Dominicano, | Segundo S. Pablo en su Predicación, | y sin segundo en su 
admirable Vida, ¡ y prodigiosos Milagros. | Dispuesta | por un Sacerdote 
del mismo Orden | Reimpressa en México, en la Imprenta de la j Biblio- 
teca Mexicana del Lie. D. Joseph de | Jauregui. Calle de San Bernardo. | 

i6vo.; port. con grab. en la vta. y 14 hojs. s. n. con la obra. 

201. JN OVENA ¡ en Honrrade la Glorio- | sa Santa Ana, Madre de la 
Dignissi- j ma Madre de Dios, Abuela del mis- | mo Señor humanado, en 
memoria | tierna, y afectuosa. | De la Sagrada Familia | Jesvs, Maria Jo- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

1 8o 

I seph, Joachin, y | mi Señora S. Ana. | Ofrécela con afectvo- | so rendi- 
miento á los piadosos ánimos | la Congregación de la Santissima | Virgen 
de los Dolores del Collegio | de la Compañía de Jesvs de San | Pedro, y 
San Pablo de México. | Con liceneia de los Superiores. | En México, por 
Miguel de Ribera en | el Empedradillo. Año de 1701. | 

8vo.; portada y í < » 1 i «> 1 á 19 vuelta y 1 hoj. con grab. 

262. JN OVEN A I del | Gloriosissimo | San Nicolás ¡ de Tolentino, | 
Patrón de esta no- | bilissima Ciudad de México. | Dispuesta | por vn Sa- 
cerdote de dicha Ciu- I dad de México. | Sácala a luz | la devoción de vna 
Religiosa Professa en el | Sagrado Convento del Gloriosissimo | Patriar- 
cha, y Señor San | Ioseph de Gracia. | Con licencia: En México, | por los 
Herederos de la Viuda de | Bernardo Calderón, año 1703. | 

8vo.; port. con grab. en la vta. y II liojs. s. n. con la obra. 

263. JN ovena I al Gloriosissimo Archi-Levi- | ta Martyr Romano é 
Invictissi- I 1110 Aragonés. | S. Laurencio | Dispuesta por vn Sacerdote 
de este | Arzobispado. ¡ Sale a luz | a instancias de vna Señora Devota 
I del mismo Santo, de quien se reco- ¡ noce con especialidad Patrocina- 
da, j Con licencia. | En México: Por los Herederos de la | Viudade Fran- 
cisco Rodríguez Lupercio, | en la Puente de Palacio. Año de 1708. | 

8vó.; pbrt. con grab. en la vta. y 11 hojs. s. 11. 

'2d4 JN OVENA I del Glorioso Doctor | de la Yglesia | S. Gerónimo | 
Abogado contra las | tentaciones de la carne, y especial | Protector para 
conseguir la | virtud de la Castidad. | Dispvesta por vn P. Sacerdote ¡ de 
la Congregación del Oratorio del Patriar- | cha S. Felipe Neri de esta Ciu- 
dad. I a devoción | de la Madre Maria Clara de S. | Francisco, | Portera 
Mayor, quien [ la dedica á su Madre Santa | Pavía. | Con licencia: En Mé- 
xico, por Francisco de | Rivera Calderón. Año de 1708. | 

8vo.; portada, más 20 hojs. s. n. y 1 grabada. 

'-Mío. JNnYKNA I en culto de \ Sta. Maria | Magdalena, | Serafín abra- 
sado I en el diuino amor, y exemplo | de penitencia. \ Harase, oíos nueve 
I dias antes de su fiesta, ó en otro | qualquier tiempo del | año. | A devo- 
ción I de vna Religiosa del Real Con- | vento de Jesvs Maria | de esta 
Ciudad. I Escrita por vn Sacerdote, devoto | de la Santa. | Con licencia. 
En México, por Fian- | cisco de Ribera Calderón, año 1708. | 

Svo.; port. y 17 hojs, s. n. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

181 

266. 1\| OVENA I en Honrra de el | Glorioso Obispo de Sebaste | Sr. 
San Blas | dedícala | a la Soberana Reyna de los | Cielos, y Madre Dolo- 
rosa, | y la da á la Estampa la Madre | Ysabel de San Christoval, Re- | 
ligiosa de su Convento de la | Concepción de esta Ciudad | de México. 
| Con licencia de los Superiores. | En México, por Francisco de Ribera j 
Calderón. Año de 171. i. | 

8vo.; port. y 7 hojs. s. 11. 

267. Novena | en evito de Santa | Maria | Magdalena. | Seraphin 
abrasado en el divino amor, y | Exemplo de penitencia. ¡ Haráse, ó los 
nueve dias antes de su fiesta, ó | en otro qualquier tiempo del año. [ A de- 
voción de vna Religio | sa del Real Convento de Iesus Maria | de esta Ciu- 
dad. I Escrita por vn Sacerdote, devoto de la | Santa. \ Con licencia, en 
México por los Herederos de la Viuda de | Francisco Rodríguez Luper- 
cio, en la Puente de Palacio. | Año de 17 12. | 

8vo.; port. con grab. en la vta. y 15 hojs. s. nr. 

268. ÍN OVENA I de el Gloriosissimo | Principe San | Miguel. | Sácala 
a luz, y la dedica | al Excmo. Señor D. Fernando de Alen- | castre, No- 
roña, y Silva, Duque de Linares, Mar- | ques de Valdefuentes, de Gobea, 
y Porto alegre, | Co- | mendador mayor del Orden de Santiago en el Rey- 
no I de Portugal, Gentil Hombre de la Cámara de su Ma- | gestad, de su 
Consejo, su Vi-Rey, Lugar Teniente, | Governador, y Capitán General 
de esta | Nueva-España, &c. | El Cap. D. Estevan Moreno | del Castillo, 
Alcalde Mayor de las | quatro Villas del Marquezado \ de Oaxaca. | Con 
licencia, en México: | Por los Herederos de la Viuda de Fran- \ cisco Ro- 
dríguez Lupercio, en la Puente | de Palacio. Año de 17 12. | 

8vo.; port. con grab. en la vta. y 13 hojs. s. n. con la obra. 

269. JN OVENA I a la I Preciosa Cordera | de el Cielo | la Gloriosissi- 
ma I Virgen, y Martyr | Santa Inés. | Dispuesta | por vn Sacerdote de 
este Arcco- ¡ bispado. | Sale a luz | a instancias de la M. R. Madre | Pe- 
tronila de San Joseph, actual | Abadesa de el Religiosissimo Con- | vento 
de Señoras Religiosas de | Santa Inés. | Con licencia: En México. | Por 
la Viuda de Miguel de Ribera ¡ Calderón. Año de 171 3. I 

8vo.; port. y [9 hojs. s. n. 

270. Novenario | de Alabanzas, | en Honrra de la | Gloriosa | San- 
ta Paula, I Sacado | de vna Carta con nombre de Epita- | phio, en que el 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 



Máximo Doctor de | la Iglesia S. Gerónimo haze reía- | cion a la Escla- 
recida Virgen Eusto- | quio de la admirable vida, y prodi- | giosa Santi- 
dad de su muy ilustre | Madre Paula. | A devoción de vna amante | Hija 
suya, que por el mismo titulo lo con- ¡ sagra á su glorioso Padre San | 
Gerónimo. | Con licencia. | En México, por Francisco de Rive- | ra Cal- 
derón. Año de 171 5. I 

8vo.; port. y II hojs. ^. n. 

271. NüVEXA | del | Glorioso Padre, | Doctor, | y luz de la Yglesia 
San Augustin. | Dispuesta, y sacada a luz | por vn devoto suyo. | Im- 
pressa en Lima, ¡ y por su original, | con licencia, en México: | Por los 
Herederos de la Viuda de | Francisco Rodríguez Lupercio, En la | Puente 
de Palacio. Año de 17 16 | 

8vo.; port. y 7 hojs. s. n. 



Iesvs sea bendito. Amen. | 

272. Novena j del Santo felicissimo, y | buen ladrón | San Dimas, | 
cuya sagrada, hermosis- | sima Imagen, se venera en el Convento | de 
Nuestra Señora de la Merced, Re- | dempcion de Cautivos, de la Puebla 
de I los Angeles, colocada en vna Capilla de | su Sagrado Templo, que se 
compuso, do- I ró, y adornó, con las limosnas de los | devotos, assi de den- 
tro, como de | fuera de dicha Ciudad. | Dispúsola | vn Religioso afecto al 
Santo, Hijo del di- | cho Real Mercenario Convento. | A devoción de vna 
Reli- I giosa, devota del Santo. | Impressa en la Puebla. Y por su Origi- 
nal, en I México, por Francisco Rivera Calderón, | en la calle de S. Au- 
gustin. Año de 1719. I 

Svo.; port. orí. y un grabado en su vta.; 7 hojs. S. n. edil la obra. 

NUÑEZ de HARO y PERALTA. Mimo. Sr. ALONSO (Clérigo.) 

273. Nos El Dr. D. Alonso Nuñez de | Hato y Peralta, por la Gra- 
cia de Dios I y de la Santa Sede Apostólica Arzobispo | de México, Ca- 
ballero Gran Cruz Prelado | de la Real y Distinguida Orden Española | 
de Carlos Tercero, del Consejo de S. M. &c. | 

4to.; sigue inmediatamente el texto contenido en 15 pp. nrs. 

El contenido es interesante y por ello se reproduce á continuación. 

A nuestros muy amados venerables Hermanos el Dean y Calíllelo de nues- 
tra Santa Iglesia Metropolitana: al Abad y Cabildo de la Insigne y Real 
Colegiata de nuestra Señora de Guadalupe: d nuestros Provisores, Vicarios 










-■/■kíMÉS ; -y^% 



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PSAATTOAPOSTOLD0ESUCHRTSTQ % 

.Thomas;con quanfas razones deues* ser 
particular protectora e. éstas arnericaspu: 
estu/uiste el señalado detulíiumo Amaestro 
ifsegunsus tradiciones; para anunciar en e 
Llaslaley de Grac ia_y con cjuant ajusticia 
ieuenlosAmericanos serte amartela: 
dos afectos. Yn te rcede con Dios allá 
,enel Cielo por los cjue vinimos en. 

itngsXe Suelojy cjue nos conceda le conosctm] * 
Je Amemo^yíe yirvamos Amen 



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i^-pe-t; iop£¿ J/nu 



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>'¿??ra Caí 



Escalerillas cs#exño.c¿JSJir 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
183 

generales de Españoles é Indios: á los Vicarios foráneos: á, los Curas y de- 
más Clérigos de qualquiera orden que sean: á los RR. PP. Prelados de las 
Ordenes Regulares: á los Superiores y Superioras de todos los Conventos, 
Colegios y Hospitales; y á todos los Fieles de ambos sexos de esta Ciudad y 
Arzobispado de qualquier grado, dignidad, calidad, estado y condición que 
sean, salud, paz y gracia en N. S. J. C. 

Hacemos saber, que en la solemne Festividad de la milagrosa Apari- 
ción de Maria Santísima de Guadalupe, que se celebró en su Insigne y 
Real Colegiata el dia 12 de Diciembre del año anterior de 1794, predicó 
un Sermón el P. Dr. Fr. Servando Mier, de esta Provincia de Santiago de 
Predicadores, en que oponiéndose á la recibida y autorizada tradición 
de dicha Santa Imagen, publicó una nueva y fingida Historia, en que 
asentó haberse estampado en la Capa de Santo Tomás Apóstol, viviendo 
aun en carne mortal la Santísima Virgen, con otras muchas proposiciones 
impías, errores y fábulas indignas de aquel santo lugar, hasta haber afir- 
mado que este Santo Apóstol dexó ocultas las Imágenes del Santo Chris- 
to de Chalma, de nuestra Señora de los Remedios, y otras que se veneran 
en el Reyno, con lo que quedó escandalizado todo el Público. Y respecto 
á que este Sermón se predicó en nuestra presencia, y aun asistiendo tam- 
bién el Exmo. Señor Virrey, la Real Audiencia, los demás Tribunales, y 
el mas crecido y numeroso concurso; y á que por razón de nuestro minis- 
terio nos incumbe proveer el oportuno remedio en estos casos, conforme 
á lo dispuesto por el Santo Concilio de Trento en la Sess. 5. Cap. 2 de 
Reformatione, y en la 25 en el Decreto de Invocatione, Veneratione, & Reli- 
quiis Sanctorum, & Sacris Imaginibus, fulminamos inmediatamente Cau- 
sa de oficio, en que prohibimos al P. Mier el uso de las licencias de predicar 
y mandamos que exhibiese el referido Sermón para examinar su doctrina 
con la atención y cuidado que demanda la gravedad de la materia. Y ha- 
biendo exhibido varios apuntes, porque dixo no tener literalmente escrito 
el Sermón según lo habia predicado, y ocurrido después como Partes el 
Venerable Cabildo de dicha Insigne y Real Colegiata, y la Real Congre- 
gación de la misma Señora fundada en ella, pidiendo se declarasen por 
impías, falsas y temerarias las proposiciones que vertió el Predicador, y 
que se diese una satisfacción pública, nombramos por Censores á los Se- 
ñores Doctores y Maestros Don Joseph Uribe, y Don Manuel de Omaña, 
Canónigos Penitenciario y Magistral de nuestra Santa Iglesia Metropoli- 
tana, y Catedráticos de Sagrada Escritura y Vísperas de Teología de esta 
Real y Pontificia Universidad, y por Promotor Fiscal de la Causa al Doc- 
tor D. Joseph Nicolás de Larragoiti Cura de la misma Santa Iglesia, Abo- 
gado de esta Real Audiencia, y Catedrático de Vísperas de Leyes de la 
propia Universidad. Así formalizada la Causa, exhibió después el P. Mier 
otros muchos apuntes, con un Sermón que dixo haber sacado fielmente 
de su memoria, y al tenor preciso del que predicó en el Pulpito; y decía- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII 



ró también, que el cuerpo de la Historia que publicó, lo sacó de una Obra 
manuscrita, que se intentaba dar á luz con e! título de Clave general de 
Geroglíficos Americanos, cuyo autor era el Lie. Don Ignacio Borunda 
Abogado de esta Real Audiencia. Y deseando instruir plenamente el Ex- 
pediente con quanto pudiera conducir para calificar la verdad, pasamos 
Oficio al Exmo. Señor Virrey para que compeliese á dicho Licenciado á 
entregar su Obra con cuantos papeles y documentos tuviese conducentes 
al asunto: y habiéndolo así executado con declaración que hizo de no re- 
servar alguno, se pasaron todos á los Señores Censores para su califica- 
ción. Estando la Causa en este estado, hizo ocurso el P. Mier a nuestro 
Tribunal, y también al Venerable Cabildo de la dicha Insigne y Real Co- 
legiata, en que se retractó de la doctrina que predicó, confesando llana- 
mente sus errores, pidiendo perdón de ellos, y ofreciendo dar la satisfac- 
ción que se juzgase conveniente, y aun componer é imprimir una Obra 
contraria á su Sermón, cuya retractación ratificó judicialmente, declarando 
haberla hecho de su libre y espontánea voluntad, y movido solo de haber 
conocido su yerro, por haberse impuesto bien en la materia. En vista de 
todo, y después de otros trámites, los dichos Señores Censores nos expu- 
sieron su dictamen, en que con la mas juiciosa crítica, con la erudición 
mas profunda, y con la instrucción mas completa de las reglas Teológicas, 
Historia Sagrada y Profana, de la particular de esta América, y de los so- 
lidísimos fundamentos que apoyan la recibida tradición de Nuestra Seño- 
ra de Guadalupe, demostraron los muchos errores, blasfemias, milagros 
supuestos, delirios y ridiculas fábulas que contienen el Sermón del P. Mier 
y la Clave general del Lie. Borunda, y nos consultaron, que declarándolo 
así, tomásemos las providencias convenientes para evitar que se propa- 
guen semejantes especies con detrimento de la piedad christiana. Y dada 
vista al citado Promotor, apoyó el mismo dictamen, y demostrando con 
fundamentos legales tener estado los autos para su determinación, conclu- 
yó pidiendo nos conformásemos en todo con lo consultado por los Seño- 
res Censores, con otras providencias que promovió concernientes á la na- 
turaleza y circunstancias de la Causa. En esta virtud, y considerando que 
la piadosa y recibida tradición de la Imagen de Maria Santísima de Gua- 
dalupe, según se refiere uniformemente en las muchas Historias de ella y 
Sermones que corren impresos, y se ha conservado y conserva con exac- 
titud en la memoria de todos los Fieles de esta América, aun del mas rudo 
vulgo, desde el año de 1531. en que se verificó su milagrosa Aparición, 
obtiene tan distinguido lugar entre las tradiciones eclesiásticas, pues se 
halla comprobada con una Información jurídica, que con citación Fiscal y 
demás formalidades de Derecho se recibió en el año de 1666 por ante qua- 
tro Capitulares de nuestra Santa Iglesia, como Jueces Comisionados para 
ella, en que de común acuerdo declararon el milagro, y la creencia de los 
años anteriores mas de veinte Testigos, y entre ellos algunos de ochenta, 



BIBLIOGRAFÍA mexicana DEL SIGLO XI III 

185 

deciento y mas años, que recibieron esta verdad de los mismos que vivian 
al tiempo del milagro, y aun de aquellos por cuyo medio se obró, la que se 
presentó en la Sagrada Congregación de Ritos, según atestigua el Autor 
Italiano Anastasio Nicoceli en su Relación de dicha Santa Imagen impre- 
sa en 1681. Lo está también por muchos papeles y documentos que paran 
en el Archivo de dicha Real Colegiata, y prueban la creencia del milagro 
y mucha veneración que se ha tenido siempre á esta Santa Imagen desde 
la época de su milagrosa Aparición, pues consta que desde ella se le co- 
menzó á fabiicar el primer Templo, á que se conduxo de esta Ciudad en 
26 de Diciembre de 1533: que en 1562 otorgó una Escritura de reconoci- 
miento de cierto censo á su favor Martin de Aranguren, Mayordomo que 
fue de nuestro Illmó. y Venerable antecesor el Señor D. Fr. Juan de Zu- 
márraga, y que en 1629 en la general inundación que padeció esta Ciudad 
se traxo en canoa desde Guadalupe á nuestra Santa Iglesia Catedral, co- 
mo el mas seguro refugio á que acudieron los Mexicanos en aquel conflicto; 
fuera de otras pruebas y argumentos que resultan de dichos documentos. 
Lo está igualmente por las muchas Historias impresas, Sermones y Libros 
de piedad que sucesivamente y con absoluta uniformidad se han estado 
dando á luz desde el año de 1648, á mas de otras manuscritas que se han 
perdido por injuria de los tiempos, y de que hay moral certidumbre, pues 
D. Fernando de Alva, que nació por los años de 1570, en la Relación que 
dio de dicha Santa Imagen, asegura que la trasladó de unos papeles muy 
antiguos y curiosos de un Indio, como atestiguan el Padre Florencia, Si- 
guenza, Miguel Sánchez y Luis Becerra Tanco, que escribieron por esta 
Relación, asegurando el primero haberla visto y tenido en su poder. Lo 
está así mismo por la común, uniforme y univeisal creencia de todos los 
Fieles de esta América, autorizada con la veneración y exemplo de todos 
nuestros dignos y sabios antecesores y demás Prelados sufragáneos, de los 
Fxmós.' Señores Virreyes y Magistrados, de todos los Eclesiásticos Secu- 
lares y Regulares, y de la Nobleza y Plebe; pues todos han tributado y 
tributan á esta Imagen y á su milagrosa Aparición el culto más sumiso 
y la devoción mas tierna, sólida y reverente, la qual, no quedando ceñida 
á este Continente, se ha extendido á la otra América y á nuestra antigua 
España, en donde es casi igual la veneración, y aun se ha propagado á la 
Italia, Flándes, Alemania, Austria, Bohemia, Baviera, Polonia, Irlanda y 
Transilvania, pues en todos estos países se venera la Imagen de Guadalu- 
pe de México, en todos corren y se leen Relaciones impresas del milagro, 
sin que hasta ahora haya habido Autor alguno, Nacional ó Extrangero, 
que haya osado impugnarlo públicamente; manifestándose en esto una ad- 
mirable providencia del Altísimo, que ha contenido la mordaz y temera- 
ria crítica de los Filósofos del siglo. Lo está por el notorio zelo y esfuerzos 
con que nuestros piadosos antecesores han promovido los cultos de esta 
Santa Imagen, pues todos sin excepción desde el otado Y. Señor Zuma 

24 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

i 86 

rraga se han empeñado en dar pruebas de su creencia, tierno amor y ve- 
neración, dexando todos diversos monumentos de su piedad en su Santua- 
rio y aun fuera de él. Y lo está finalmente por la suprema autoridad de 
la Iglesia, pues habiéndose solicitado que la Santa Sede concediese para 
el día doce de Diciembre Misa y Rezo propio de la Aparición de dicha 
Santa Imagen, y habiéndose examinado primera y segunda vez el punto 
por la sabia Congregación de Ritos con todo el rigor y severidad que acos- 
tumbra, y habiéndolo ademas examinado por sí mismo, leyendo quantas 
Historias y documentos se presentaron, el Señor Benedicto Catorce, cuya 
profunda erudición, sabiduría y circunspección en materia de Milagros, 
manifestada en sus inmortales escritos, es bien notoria á todo el Orbe, que- 
dó tan íntimamente persuadido de la verdad de la tradición, que se hizo 
cordial devoto de Nuestra Señora de Guadalupe, y concedió la Misa pro- 
pia y Rezo, en que se hace mención de ella en las Lecciones del segundo 
Nocturno, aplicándola en el tercero un pasage el mas alusivo á este favor, 
y elogiándola en algunas de sus Antífonas, especialmente en aquella en 
que comparando esta América con las demás Naciones, resuena desde el 
alto Solio del Vaticano, que Maria Santísima NON FECIT TALITER OMNI 
NATIONI. Con presencia de todo esto y de otros muchos fundamentos, 
y considerando por otra parte que los argumentos de que se han valido, 
así el P. Mier en su Sermón, como el Lie. Borunda en su Clave para la 
nueva y fingida Historia que han querido atribuir á esta Santa Imagen, 
se hallan destituidos de toda calificación, autoridad, apoyo y fundamento, 
y no exceden los términos de delirios y fábulas, sin tener siquiera alguna 
verisimilitud probable, ó visrs de ella; y habiendo también consultado con 
otros varios Sugetos Teólogos y Juristas solicitando el mejor acierto en 
esta grave é importante materia, proveímos Auto en 21 del corriente Mar- 
zo, en que fuera de otras providencias que dimos tocantes á las circuns- 
tancias de la Causa, declaramos por falsa, apócrifa, impía é improbable la 
Historia de la Imagen de nuestra Señora de Guadalupe que predicó el ci- 
tado P. Mier, y que por tanto contiene su Sermón una doctrina escanda- 
losa, agena del lugar sagrado en que se publicó, injuriosa á gravísimos 
Autores Españoles y Kxtrangeros, fomenta la inflación y arrogancia del 
propio juicio contra los preceptos Apostólicos, perturba la devoción, reli- 
gión y piedad, combatiendo una tradición constante, uniforme y universal, 
por lo ménc s en esta América, y calificada como piadosa por la Silla Apos- 
tólica. Así mismo declaramos por igualmente falsos y fabulosos los suce- 
sos, prodigios y milagros que el dicho Lie. Borunda refiere en su Obra 
concernientes al establecimiento de la Iglesia en esta América, y especial- 
mente los que dicen relación á la referida Imagen de Guadalupe; y para 
evitar que estas fábulas y supuestos milagros, que carecen de toda califi- 
cación y aun de verisimilitud, se propaguen con perjuicio de la piedad chris- 
tiana, retuvimos la indicada Obra para que se guarde en el Secreto de 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

187 

nuestro Archivo con la correspondiente Nota, y prohibimos á los Predica- 
dores que en sus Sermones prediquen dichas especies, y con particularidad 
las que tocan á dicha Santa Imagen, mandando que antes bien exhorten 
á los Fieles á que se mantengan en la dicha constante y autorizada tradi- 
ción, hablando en su apoyo con todos los fundamentos que hallen condu- 
centes, y que por el general escándalo que el citado Sermón ha causado 
en todo el Reyno, se publicase esta determinación por Edicto, que se lea en 
un dia festivo inter Missarum solemnia en nuestra Santa Iglesia Metro- 
politana, en la de la dicha Insigne y Real Colegiata, y en todas las demás 
de esta Ciudad y Arzobispado, y que se dirija un exemplar á todos los 
Illmós. Señores Obispos sufragáneos de esta Provincia para que lo hagan 
circular en sus respectivas Diócesis, si lo estimaren conveniente. 

Por tanto, y deseando que esta determinación tenga su mas puntual y 
cumplido efecto, mandamos expedir el presente para que todos lo Fieles 
queden entendidos de ella, y les exhortamos y encargamos con todo el 
esfuerzo y persuasión de nuestro ministerio Pastoral, á que se conserven 
en la devota creencia, constante y apoyada tradición que tenemos de la 
Portentosa Imagen de Maria Santísima de Guadalupe, sin dar lugar á no- 
vedades perniciosas que entivian y retraen de la piedad y religión con que 
todos la han venerado hasta aquí, y del culto que la han tributado en su 
Santo Templo: prohibimos absolutamente á los Predicadores, así Secula- 
res como Regulares, que puedan predicar contra ella, y les mandamos que 
antes bien exhorten á su creencia, y que se imprima y publique este Edic 
to en la forma prevenida, y después se fixe en los sitios acostumbrados, y 
se pasen los exemplares necesarios con las Cordilleras y Oficios correspon- 
dientes. Dado en esta Ciudad de México, firmado de Nos, sellado con el 
Sello de nuestras Armas, y refrendado del infrascrito nuestro Secretario 
de Cámara y Gobierno, á 25 de Marzo de 1795. — Alonso Arzobispo de Mé- 
xico. — Por mandato de S. Exá. el Arzobispo mi Señor. 

Gran resonancia tuvo en toda la colonia el acontecimiento que relata la Pastoral del Sr. Arzo 
hispo de México; y el ligero é iluso predicador pagó bien caro su candidez y credulidad. 
Veamos como refiere él mismo lo acaecido y lo que después sucedió: 

Mi sermón se reduce á decir que la imáyen de Guadalupe habia tenido 
culto en el cerrillo de Tepeyácac, llamado por eso touantziii, ó de nues- 
tra madre y Señora, desde que Qetzalcohuaü (que quiere decir Santo To- 
mas, y los indios le llaman también Santo Tomé, como los del oriente) les 
habia anunciado el Evangelio. Quizá los cristianos la escondieron del fu- 
ror de los apóstatas, quando la persiguió cruelmente Huemac rey de Tu- 
la, y la virgen apareciendo á Juan Diego en 1531, envió su antigua imagen 
al Obispo, mandando reedificarle su templo etc., conforme á la tradición. 

Todo lo dicho estaba desenvuelto en una obra del Licenciado Borunda 
Abogado y anticuario megicano intitulada: Clave general de geroglíficos, 



bibliografía mexicana del SIGLO XI u i 
[88 

americanos escrita con ocasión de tres monumentos escavados en la pla- 
za mayor de Mégico, y en obsequio á la invitación hecha á tos america- 
nos por reciente Real orden espedida á instancia de la real Academia de 
la historia para escribir sobre sus antigüedades. Se deseaba tener medios 
para imprimirla y para conseguirlos escitando la curiosidad pública, se so- 
licitó predicase yo el antecedente análisis. No tuve tiempo de leer la obra 
de que solo recibí algunos apuntes; pero se me aseguró, tanto que las prue- 
bas eran incontrastables aunque para exhibir toda su fuérzase necesitaba 
toda la extensión de la obra, que fué sorprendida mi sencillez y buena fe. 
Huic uni forstitam potui sucumbere culpae. 

No piense VS. que esto lo anuncié como cierto. A mas de advertir que 
no negaba las apariciones de la Virgen, ni me oponía á la tradición primi- 
tiva y genuina, hice desde el principio esta protesta: "Sujeto mis propo- 
siciones á la corrección de los sabios. A algunos parecerán estiañasjpero 
"á mi me parecen probables, y á lo menos si me engaño, habré exitado la 
"decidía de mis paysanos para que probándomelo, aclaren mejor la ver- 
"dad de esta historia, que no cesan de criticar los desafect s, y entonces 
"mas gustoso yo veré destruidas todas mis pruebas, de que ahora solo pue- 
"do exhibir algunas, consultando á la brevedad é inteligencia de la mayor 
"parte del auditorio." 

Tampoco pailí tan de ligero que no consultase mi sermón antes de pre- 
dicarlo con algunos doctores hábiles; pero tuve la desgracia de que me ani- 
masen prometiéndome sus plumas y aun-sus bolsas para entrar en la lidá 
mi favor. Debo decir en disculpa nuestra, que creyendo la tradición como 
la creiamos, no podíamos menos de adoptar el sistema propuesto, pues á 
no ser verdadero, la tradición Guadaiupana es evidentemente una fábula 
mitológica, porque es la misma historia de la antigua Tonantzin que los 
indios veneraban en Tcpeyácac desde los tiempos de Qnetzalcohiialt, como 
es fácil colegirlo reuniendo lo que cuentan de ellaTorquemada y Becerra. 
Ni dudo que el indio D. Antonio Valeriano inventor de la historia de Gua- 
dalupe se propuso por obgeto persuadir que la imagen era la misma, co- 
mo lo probaré adelante. Y prescindiendo hoy de la verdad de la tradición 
de Guadalupe, y de lo que prediqué, creo todavía que la madre del ver- 
dadero Dios en megicano Tezenfeotenantzin tuvo antiguamente culto en 
Tepeyácac en una imagen muy semejante á lo menos. Así lo han sentido 
autores megicanos respetables, cuyos MSS. se guardan y leen en Mégico 
con aprecio. Exhibiré las razones á su tiempo. 

Por ahora ¿cree VS. que por tal sermón merecía yo perder enteramente 
honor, pati ia, bienes y liberta i ? J Ah Señor una es la causa que suena y otra 
la verdadera Suena la negativa de la de tradición, pero nada es mas co- 
rriente en Mégico que el que el Arzobispo es uno de los incrédulos La 
causa verdadera es que mi sermón supone necesariamente la predicación 
del Evangelio antes de la conquista. Aunque apoyada en gravísimos do- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

189 

cimientos y sostenida por gravísimos autores aun Arzobispos y Obispos 
de América, siempre ha incomodado al común de los españoles, porque 
creen que perjudica á su gloria Apostólica y porque se han hecho del evan- 
gelio un título de dominio, contra la intención de su autor: gratis accepis- 
tis, gratis date: ecce enim maces vestra multa est i 11 codo. 

Por tanto, pues, apenas me oyó el Arzobispo aseverar una especie que 
allá solo se permite á sombra de tejado, quando juró mi pérdida con su 
acostumbrada caridad episcopal, sino que como guerrero ejercitado en per- 
der americanos, lejos de manifestar un verdadero punto de ataque que hu- 
biera hecho mi causa general, pues los americanos no dudamos de dicha 
predicación, para acometerme aislado sorpiendió á mis paysanos por el 
flanco débil de su tradición favorita. Yo habia predicado el viernes 12 de 
Diciembre en el Santuario, y en ese dia por considerarse al pueblo en ro- 
mería muy raro es el sermón en Mégico; pero el domingo infraoctavo son 
casi tantos como los pulpitos, y el Arzobispo envió orden á las iglesias 
para que todos sus oradores predicasen contra mí por haber negado la 
tradición de Guadalupe. Mil tamborileros de bonete y chirimiteros de ca- 
pilla ejecutaron á un tiempo las ordenes de su tamboi mayor, y resultó el 
tolle correspondiente. Gracias á la dulzura natural de aquel pueblo, á la 
estimación en que yo estaba, y á la reclusión voluntaria que guardé en mi 
convento, si todo paró en una inmensa habladuría. La medida para exi- 
tarla y motivar un pioceso, era tan infalible, que á las ocho y media de la 
mañana del mismo domingo, es decir, antes que resultase el escándalo, 
pues á esa hora aun no se habia predicado ningún sermón, ya se me pidió 
el mió, y me intimó la suspensión de predicar, á tiempo que iba á hacer- 
lo en la iglesia de las Capuchinas. 

Después de este pregón temerario no debe V. S. esperar ningún paso 
legal. Se comenzó por encerrarme, y aunque obgeté luego los privilegios 
de la orden mi Provinci.il era un turris cbitrnca, bebedor, enemigo mió 
particular y general de los americanos, como el Arzobispo, con quien es- 
taba de acuerdo. Recurrí á éste pidiendo se me oyese, y la respuesta fué 
privarme de libros, tintero, papel y comunicación, conminándome con se- 
vero castigo si volvía á escribir mas en mi dcfei sa. Se saquearon todos 
los papeles de mi celda y hasta de mis escritorios para privarme de to- 
dos mis documentos y defensas; y á fuerza de violencias y de engaños, 
prometiéndome cortar el asunto si suscribía a una sumisión, firmé una en 
que mi Provincial puso que habia errado y pedia humildemente perdón: 
y aunque yo entendía esto de prudencia ó de historia inconexa con el dog- 
ma, tuve la precaución de añadir (pie daba el paso por no poder sufrir mas 
la prisión. Se me mandó firmar otra retractación para el Cabildo de Gua- 
dalupe; peí o al Canónigo que vino a avisarme lo complacidos que que- 
daban (porque secretamente estaban á mi favor) advertí era solo condi- 
cional caso de cumplírseme lo prometido 



bibliografía mexicana del siglo xvm. 

190 

Todo era nulo en sí, pero no se buscaba sino un pretexto con que pa- 
liar ante el público la falta de audiencia. Guando conocí la fraude, intenté 
interponer recurso de fuerza ante la Real Audiencia; pero no logré mas 
que duplicar el rigor de mi prisión. En fin el Arzobispo dispensó que se 
trabajase el Domingo til Pasione del año de 1795 por el piadoso objeto 
de imprimir contra mí un libelo infamatorio con el nombre de edicto. Así 
llaman allá á las cartas pastorales para que hasta los nombres sean usur- 
pados; y el dia de la Encarnación se publicó en todas las iglesias de Mé- 
gico inter Missarum solemnia. Hace saber, dice, que el Dr. Fr. Servando 
Teresa de Mier de la Provincia de Dominicos de Mégico negó en el día 
12 de Diciembre de 1794 la tradición de Guadalupe y las apariciones de 
Nuestra Señora de los Remedios, del Señor de Chalina y otras imágenes 
del reyno, con otros errores (como si estos lo fuesen, Teológicos se supo- 
ne): que la tradición de Guadalupe consta de informaciones hechas el añ > 
de 1666, en que declararon mas de veinte testigos que trataron y cono 
cieron á las personas que intervinieron en el milagro; y que por tanto la 
imagen es conocida y venerada en España, Italia, Francia, Holanda, Ale- 
mania, Austria, Baviera, Prusia, Sajonia, etc. : que habiendo mandado exa 
minar el sermón por dos canónigos de (quienes exhibe los perifollos como 
si siempre valiesen lo que significan), contenia según ellos errores, blas- 
femias, impiedades, delirios y fábulas sin sombra de verosimilitud alguna: 
esta descarga alude sin duda á la predicación del Evangelio, que para los 
españoles es blasfemia é impiedad; pero lo mas gracioso es que los dichos 
censores aunque hicieron algunas escaramusas escolásticas con que con- 
tentar ásu comitente, reasumieron su dictamen afirmando que nada habria 
reprensible en el sermón, si no se hubiese negado en él la tradición de 
Guadalupe. A esta negativa, que se dispensaron de probar, porque la su- 
ponen clara, dijeron que se podia aplicar la censura que en una real orden 
publicada por el Ministro Risco se habia dado contra el célebre Dr. Fe- 
rreras por haber negado la tradición del Pilar, pues sin duda ambas tra- 
diciones son iguales. Y sin mas ni mas el edicto desenraja toda la ensarta 
de desatinos de algún covachuelo ignorante vomitó contra aquel sabio his- 
toriador, diciendo que la negativa de Guadalupe era subversiva de la pie- 
dad, contraria á la devoción de toda la Europa (v. g. Constantinopla), in- 
juriosa á la silla Apostólica, á gravísimos autores españoles y extranjeros 
etc. Que se habia sacado la historia de los papeles de un indio (grande 
autoridad); y que habiendo sido las actas examinadas dos veces (ni una 
tampoco) por la silla Apostólica, resonó desde el alto solio del vaticano 
que 11011 fecit taliter otnni nationi. Manda que no hablen de los principios 
de la Iglesia americana como el Padre Mier y el licenciado Borunda (Jio- 
copiis), y que todos crean y sostengan con todas sus fuerzas la tradición 
piadosa, etc. 

Ecce nunc adisti blasfemias. Este círculo de necedades supersticiosas se 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVÍJL 
191 

mandó publicar en todas las iglesias del Arzobispado eu un dia festivo 
inter Misarum solemnia, se envió á los obispos sufragáneos para que así 
lo hiciesen publicar en su diócesis, como lo ejecutaron, excepto, el del Nue- 
vo Reyno de León mi patria, por ser allí mi familia la primera del reyno, 
y estar enlazada con toda la nobleza. Se reimprimió aparte en quadernos 
para venderlos, y al cabo se insertó en la gazeta. Se recurrió á la univer- 
sidad para que me borrase de la lista de sus doctores Teólogos, lo que 
se negó á hacer hasta que le mostrase la heregía en que hubiese incurri- 
do. Se pidió también á la Inquisición tomase conocimiento del asunto, 
lo que era regular hubiese admitido, poique ya en uno de aquellos pane- 
gíricos que leen desde el pulpito á los de la media naranja, se habia cri- 
minado á un pintcr el haber dicho que la imagen está llena de defectos de 
pintura, como en efecto es verdad. Pero ei inquisidor mayor era mi pa- 
riente, y suplió el parentesco sensuum deféctui por responder que el asun- 
to no pertenecia á la fe. 

Preguntará VS. ¿de donde provino tanto furor? De qué pasiones en- 
contradas se hallaron en un mismo punto. Los criollos sabiendo que el 
Arzobispo no se para en barras contra el americano, que coje entre manos 
hasta confundirlo con el polvo, se daban priesa á sacarle todas las medi- 
das de ruido y terror que podia dar de sí su poder espiritual, para afian- 
zar su tradición y cerrar la boca á los Europeos; y estos sin creer aquella, 
gritaban mas alto para que no se oyese la especie incómoda de la predi- 
cación del Evangelio anterior de la conquista. Añadióse que yo sobresalía 
un poco dentro y fuera del claustro, especialmente en el pulpito, y aca- 
baba de predicar con sumo aplauso estampando en la gazeta la oración 
fúnebre de Hernán Cortés en la traslación de sus huesos de San Francisco 
á un mausoleo de mármol en su iglesia de Jesús, ó por mejor decir, en su 
primer entierro. Con esto mezcló en la escena el monstruo de la envidia 
y acabó de dar fuego á la mina, cuya explosión me ha arrojado hasta la 
Península. 

A otro dia de la publicación del edicto, es decir, el dia 27 de Marzo, 
viernes de Dolores, después de las once, en que la Real Audiencia habia 
entrado en vacaciones de Semana Santa, para tomarse tiempo de frustrar 
la apelación si la iterponia, se me intimó la sentencia de diez años de des- 
tierro á España, reclusión todo ese tiempo en el convento de las Caldas, 
que está en un desierto cerca de Santander, y perpetua inhabilidad para 
toda enseñanza pública en cátedra, pulpito y confesionario. A tal huracán 
tal ruido. Desde luego VS. ve que no solo es tan ilegal como injusta la 
sentencia, sino nula por contraria á los privilegios de regulares y á las le- 
yes de indias, que mandan guardárselos conforme al concilio de Trento. 
Este (Sess. 25 de Reformatione) solo concede á los Obispos proceder en 
derecho contra un predicador excento, caso de predicar heregías, y á mí 
ni en la censura, ni en el edicto, ni en el pedimento fiscal se me acusaba 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

192 

de ellas, ni era posible porque todo el sermón versaba sobre puntos de he- 
cho inconexos con el dogma. La heregía estaría en la censura, porque 
conforme al axioma Teológico de Ricardo de S. Víctor, "tan heregía es 
negar que es de fe lo que no lo es." La atiocidad de la sentencia resalta 
mas quando se considera que el Arzobispo acababa de publicaren su edic- 
to que yo me habia retractado voluntariamente, pedido humildemente 
perdón, y ofrecido toda satisfacción, y aun la de escribir c imprimir á mi 
costa una obra contraria á mi sermón. Ex ore tito te judico, serve tiequam. 
Si hice todo eso, que es mas de lo que pudiera y debiera pedirse en un 
punto de hecho indiferente á la religión, ¿cómo me vienen aplicando una 
pena que apenas el tribunal exhorbitante de la Inquisición aplicaría á un 
herege convencido de tal? Y esto después de haber arruinado mi honor 
nominativamente con un edicto tan escandaloso, ó por mejor decir, con un 
libelo tan infamatorio? Y todavía dice el fiscal que esto se hacia por pie- 
dad en atención á todo lo dicho y á tres meses de prisión? Conque yo lo 
que merecía era la horca, poique solo eso faltaba. ¿No es este el odio y 
el fanatismo en delirio? 

Confiscada mi biblioteca, cuando yo tenia, y hasta mis ínfulas doctora- 
les, para costear mi depoi tacion, el domingo de Ramos 28 de Marzo se 
me sacó con tropa á las tres y media de la mañana de mi Convento para 
Veracruz, y aunque llegamos de noche y sonaba un Norte terrible, allá 
peligrosísimo, se me embarcó para el castillo de San Juan de Ulúa, donde 
se me depositó en un calabozo, con las miomas prohibiciones de tintero, 
papel y comunicación. Allí estuve muy enfermo dos meses, mientras que 
se armaba la maroma en España, á donde llegué en 28 de Julio bajo par- 
tida de registro, seco, enjuto y bien acondicionado, aunque se me habia em- 
barcado convaleciente de fiebre. El Prior de Santo Domingo á donde se 
me llevó, tuvo la caridad de responder que no podía hacerse cargo de mí, 
si no se le daba orden de tenerme preso: esto era pedirla; vino al mes y 
se cumplió. 

Yo habia tenido la benditez de creer que bastaba representar por la vía 
reservada la ilegalidad, injusticia y nulidad visible de la sentencia, para 
que se me mandase ir ante el Consejo de Indias, como pedia, y quedé muy 
sorprendido quando se me respondió que obedeciese al Arzobispo en ir á 
á las Caldas, y á los dos años recordase mi pretensión por mano del pre- 
lado local. Esto no era mas que guarda tiempo á estilo de corte, como lo 
he visto después, porque los agentes del Arzobispo habian maniobrado 
con el oficial del negociado de Mégico. El Arzobispo habia enviado in- 
formes reservados al Rey, al General de mi orden y al Prior de las Caldas 
(que por ficción de derecho es el Provincial de los Dominicos de Castilla), 
como practican los poderosos siempre que han cometido una injusticia cho- 
cante. Pero por si no estaba bien recomendado, el covachuelo de mi asun- 
to desprendió de los autos el famoso edicto, y lo envió al Prior de las Cal- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
193 

das, para que aquellos frayles mentecatos me tuviesen por un monstruo, 
especialmente no habiendo estado en América para convencer hasta donde 
puede llegar el despotismo y ferocidad de sus mitrados. Así fué que ha- 
biendo llegado á las Caldas en 25 de Diciembre del mismo año (preso 
siempre y con orden de no tocar en Madrid) aunque la sentencia no era mas 
que de reclusión en el convento, y odiosa sint restriiigenda, y yo fui el res- 
tringido y archivado en un depósito de ratas que me comieron el sombre- 
ro, y yo les escapé á fuer de un palo con que estaba armado dia y noche. 

Mi causa es tan disparatada que yo esperaba salir presto, por medio de 
mis cartas á Madrid, de Ur Caldcorum, donde todo se reducía á quatro ó 
cinco frayles simples solicitantes, tres pájaros dignos de jaulas, y otra fa- 
milia semejante en castigo. Pero advirtiendo que andaban entre ellos las 
especies de mis cartas, averigüé que abrían, leian y enviaban á su Pro- 
vincial, segundo tomo del de México. Entonces vi que no habia otro con- 
sejo á tomar que el del evangelio: cum persecuti fuerint vos &c, y dejando 
una carta en verso ad fratres in eremo, me di á la estampa. Pero á pocos 
pasos, como los daba apostólicamente incertos quo fatajcrrcnt, sin viático, 
y bajo una cubierta conocida, el códice extraviado fué restituido al archi- 
vo. No obstante, habia escrito ya á un agente de Madrid, y representando 
igualmente el Provincial al Rey que no habia en aquella casa recado su- 
ficiente contra un criminal tan tremendo, se me trasportó á San Pablo de 
Burgos. 

Aquí hallé un Prior racional, quanto puede serlo un Dominico de Cas- 
tilla, según les he tentado la ropa; el qual no solo conoció el exceso de los 
Caldeos, y me dejó libre en el convento, sino que viéndome siempre en- 
fermo por el rigor del invierno, empeñó á la hermana del Ministro Lla- 
guno su penitente, para que se me trasladase á clima mas análogo, acom- 
pañando yo al empeño una representación. Obligado mi amigo el cova- 
chelo á dar cuenta, respondió que yo comia demasiada pimienta; como si 
hallarse sin honor, sin patria, sin bienes, sin libertad y sin salud, fuese al- 
gún sorbete refrigerante. 

Fué necesario aguardar que se cumpliesen los dos años de la Orden 
Real, y recordé mi pretensión por mano del Prelado local. Se contestó pi- 
diéndole un informe reservado. Este caballero oficial no calcula mal. Un 
animalito de las Indias vestido de fino entre borregos; con algunas ideas 
liberales entre vivientes del siglo XIV, que se desgañifan ergotizando so- 
bre algunos párafos metafísicos de Aristóteles; con alguna educación y fi- 
nura propias de un sujeto de la primera nobleza entre pobres campesinos 
que tienen por irreligiosidad comer con cubierto, y solo han aprendido á 
ponerse y quitarse la Capilla, y dar gritos en solfa; no puede menos que 
chocar y atraerse un informe correspondiente. Por fortuna el prior es de 
una familia regular y hombre de bien: el informe fué muy bueno, y tal la 
sorpresa de mi covachuelo de ver frustrado su ardid, que hace ocho meses 

25 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
194 

se ha encerrado en la cartuja. Yo pienso que por la prepotencia de los 
agentes arzobispales hay aquí gato encerrado, y el gato es de dinero. Ma- 
lum signum, como decia Don Quixote, porque contra este género de ani- 
males, no hay flechas en mi carcax. Dios lo remedie, pues puedo decir 
como el Profeta: "Circundederunt me undique. et non eratqui adjuvaret. 
Respiciens eram ad adjutorium hominum, et non erat. Memoratus sum mi- 
sericordia tuae, Domine." (Cartas del Dr. Fr. Servando Teresa de Mier al 
Cronista de las Indias Dr. D. Juan Bautista Muñoz. &.&. Monterrey, 1887.) 

Como el predicador hubiese basado toda su teoría, cual él mismo hemos visto lo confiesa, 
en un escrito del Lie. Borunda, he creído conveniente darlo á conocer á la generalidad de los 
estudiosos y eruditos y á la vez otro atribuido á D. Carlos de Sigüenza y Góngora, con el cual se 
encalabrinó los sesos el mencionado Borunda. 

El publicar la compilación del Sr. Lie. D. José Fernando Ramírez, servirá también para en- 
derezar el torcido criterio de muchos que aun sueñan con la predicación del apóstol Sto. Tomás 
en América. 

Doy las gracias debidas á mi buen amigo el Sr. Lie. D. \lfredo Chavero quien puso á mi dis- 
posición tan precioso Códice y me permitió imprimirlo. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

195 



QUAD. 



DE LOS AUTOS 

FORMADOS SOBRE EL SERMÓN QUE PREDICÓ EL P* D™ 
SERVANDO DE MIER DEL ORDEN DE ST? DOMINGO EN 
LA INSIGNE Y R L COLEGIATA DE NRA. S** DE GUA- 
DALUPE EL DÍA 12 DE DIZIEM E DE 1794. 



Contiene este qnad"° 

La obra manuscrita compuesta por el Licdo. Dn. Ignacio Borunda con 
el título de Clave General de Geroglíficos Americanos, la qual se ha acumu- 
lado á estos autos, como incidente á dho. sermón, por haber sacado de ella 
el predicador las especies que contiene. 



bibliografía mexicana del siglo xvin. 
196 

Clave General de Geroglíficos Americanos, 

resultada de combinación del alegórico y compuesto idioma mexicano, con 
propriedades de cuerpos naturales, que en él se contienen, monumentos 
explicados por el mismo, costumbres de la nación en que permanece, y de 
otra á que se asoció, y con tradiciones de ambas en sentido figurado, co- 
municadas eti los años primeros de su conversión al cristianismo que ha- 
bían abrazado desde el tiempo de la nueva Ley y después abandonaron. 
Lo advierte Don Joseph Ignacio Borunda, antes Colegial dotado en el 
R. de la Purísima Concepción de Celaya, después en el de San Ildefonso 
de México, y actual del Ilustre de Abogados. 



Contra las señales propias desconocidas, es gran remedio el conocimiento 
de idiomas. 

S. Agust. Lib. 2 o . de Doct. Crist. Cap. 1 1°. , Edic. Rom. ryjj. (*) 



Exmo. Señor, 

La Real confianza depositada en la persona de V. Exa. para Gobierno 
de este reino, ocasiona mi rendida súplica dirigida á que V. Exa. se digne 
presentar áS M. (O. D. G.), la actual clave producida de la observación 
de treinta y dos años 1 en los principios que concuerda. 

Para disipar los principales errores que he advertido en el propio espa- 
cio, como originados de escritos del Siglo décimo sexto y copiados hasta 
nuestros días, ha precidido reconocimiento de impresos formados ya por 
tradiciones comunicadas á voz viva, especialmente en idioma de mexica- 
nos y en los años primeros de su conversión, ya por manuscritos en el pro- 
pio y algunos en el castellano, ya por pinturas que presentaban los mismos, 
con explicación escrita, ó en uno ó en otro Idioma. No ha sido menor el 
de documentosarchivados, unos en Parroquias antiguas, otros en oficinas de 
Tribunales y otros entre títulos adquisitivos desde aquel Siglo, de estan- 
cias y Heredades, ni omitida la conformidad de varios de estos últimos, 
aún en vistas legales con monumentos permanentes, de los que comun- 
mente se escribió su distintivo en aquel idioma, entonces dominante y na- 
tural de los Intérpretes que asistían á los españoles. 

(*) Cuando el año 1895 buscaba en el archivo de la Colegiata de Guadalupe noticias y docu- 
mentos para formar la I? Parte del Albina GuaJalupano, descubrí el ras. de la "(lave de Bo- 
runda" que se creía perdido; más tarde, el Señor Duque de Loubat pidió copia de él, la que se 
le remitió y lo publicó en edición privada, el año 1S98 en Roma apud Juan Pascal Scotti. 

Las ediciones de este señor las poseen solamente las grandes bibliotecas, los sabios y ciertos 
privilegiados sujetos. Yo, al hacer ésta, quiero circule en manos de todos los estudiosos. — N. León. 
I Desde 1759. 



BIBLIOGRAFÍA mexicana DEL SIGLO XV III. 

197 

Si tal identidad, indubitable por ocular, se coteja con frasismos nacio- 
nales contenidos en las historias en que ya se solicita discernir la verdad 
por averiguación de geroglíficos, según Real Cédula de veinte y dos de 
Diciembre, del año mil setecientos y noventa, varios de aquellos resultan 
erróneamente escritos y que los idiomas regionales examinados por su 
composición y raíces descubren el sentido figurado aún de los principales 
peñascos excavados en el año de aquella Real solicitud y en su consecu- 
tivo. El concuerda con la topografía mexicana, intacta en los escritos, con 
costumbres de las dos más numerosas y antiguas naciones de Nueva Es- 
paña, y con los demás principios de ésta clave, que á más de la notorie- 
dad en los que asienta, se halla calificado por Párrocos, de los mas exper- 
tos en el genio é idiomas de ambas naciones, para bien de nuestra Sagrada 
Religión, de la Monarquía y del Estado, ó fines que no desmerecerán la 
sabia aceptación de V. Exa. y el alto aprecio de la Real Corona. 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVlll. 



Señor, 

Por la unión de principios que hice presentar al Virrey de V. M. en es- 
ta Nueva España, formaba clave demostrativa de frecuentes y sustanciales 
errores que observaba entre impresos y manuscritos del Siglo décimo sex- 
to, y manifestativa de la topografía mexicana, intacta en los mismos escri- 
tos, cuando se expidió la soberana solicitud de V. M., á instancia de la Real 
Academia de Historia, para que por Geroglíficos se averigüe la verdad de 
la antigua, ó anhelo que justamente supone alterado el sentido de las prin- 
cipales memorias escritas desde aquel Siglo. 

Ellas aparecen faltas de cronología y de geografía y de la lima del idio- 
ma que al ingreso de la Nacional Española en este Continente, ministró 
verbalmente muchas de sus tradiciones. 

Mas, habiéndose excavado en el año mil setecientos y noventa, dos de 
los tres principales monumentos, fielmente copiados en esta clave, el pri- 
mero resulta instruyendo la fundación de esta ciudad de México, no sólo 
datada, sino expresiva del establecimiento de sus antiguas contribuciones, 
lugares 'y genealogía de sus fundadores, y juntamente de la situación y 
causas destructivas de la Capital antigua: el segundo, hallado, la cronolo- 
gía universal desde la creación del Mundo hasta el año cinco mil doscien- 
tos y ochenta, con motivo de la data de su toma en la del terremoto más 
memorable á tiempo de eclipse solar; y el tercero, encontrado en el de no- 
venta y uno, la dedicación del principal Adoratorio de la misma ciudad 
con su data respectiva. 

Por ordenación de eclipses centrales de sol en sentidos lunisolares de á 
seiscientos años, y por revoluciones de cometas en cada setecientos y veinte, 
advierte tal cronología sucesos notables, comunes los unos al género hu- 
mano, y peculiares otros á las Naciones para quienes se figuró, y entre 
ellos sus establecimientos postdiluvianos, cercanos á esta ciudad y separa- 
dos en tiempo y lugares; instruyendo juntamente, habitado el Continente, 
antes de aquella época de general inundación, y ministrando principios de 
la ley natural, y la Religión Cristiana revelada á nuestro primer Padre, co- 
municante de ella á su posteridad, con las señales verificadas á tiempo de 
la destrucción de aquella Capital. 

Así lo dictan las memorias symbolizadas en propiedades de cuerpos na- 
turales, y por medio de Idioma en que dominan las alegóricas, comunes 
á las antiguas asiáticas, cuando las de América no se han podido averiguar 
por fragmentos de pinturas, ya truncas y ya alteradas. 

Pero la configuración de los peñascos, se manifiesta de fe publica huma- 
na, tanto en su abultada magnitud esculpida, cuanto en el lugar de gene- 
ral concurso, actual y antiguo, donde se han encontrado. Por no avernos 
dejado los naturales del Siglo décimo sexto, regla general para inteligen- 
cia de los geroglíficos de que usaban hasta el tiempo de su conquista, se 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 
199 

solicita, cuando la luz que se sospechaba comprendida en algunos impre- 
sos y manuscritos, se halla también apagada por casi innumerables errores 
literales de su idioma, y con la ignorancia de sentido del nuestro, en los 
que escribieron por el castellano, y ánimo de datación en otros, heredita- 
rio hasta hoy. 

Como los principios de esta clave descubren con su concordancia, ver- 
dades envueltas en monumentos y tradiciones anotadas en ellos, y si se aco- 
moda á otras naciones de América, se encontrarán las mismas verdades 
generales, sucesos peculiares de cada una, propiedades y secretos de sus 
territorios; por todo la presenta, con humilde rendimiento á V. M. Sobe- 
rana, á quien Dios guarde los muchos años que ha menester la Cristiandad. 

Señor 
El ínfimo vasallo de V. M. 



Naturaleza de los peñascos esculpidos. 

i? No son ya desanimadas memorias como las escritas desde el Siglo 
décimo sexto, faltas unas de sentido y alteradas otras, sino dibujadas por 
idioma de la Nación, tratada entonces de Mexicana, las que presentan tres 
bien abultados volúmenes figurados en roca opaca, que con su magnitud 
trina en ancho, grueso y largo, y con la gravedad específica ó peso pecu- 
liar de su dureza, están dictando haberse elegido tales, tanto para recuer- 
do de los sucesos que mencionan, cuanto para que su natural permanencia 
advirtiese á los venideros el lugar de donde fueron impelidos. Ellos no 
producen con ácido, hervor en sus recientes quebraduras, aunque puedan 
haberlo apuntado en su tez ó superficie, cubierta en mas de dos y medio 
Siglos, por tierra de osamentas calizas en su naturaleza. La de los peñas- 
cosos volúmenes es igual á la de la mayor prominencia de la serranía de 
nuestro Sur, donde su núcleo desnudo, aparece más opaco como expuesto 
al viento, sol y lluvia, y que por muchos días conserva alguna irregular 
nevada. A tal roca se trata también de arenosa por su principal basa ó 
principio compositivo común al de la amoladera, que es la arena, de que 
no sólo se manifiestan bancos ó capas horizontales en el corte vertical de 
la misma serranía, sino que se anotó también nacionalmente en una desús 
colinas ó alturas de segundo orden, en lo interno (1), la amoladera (2), á 
la población (3), distinguida entre quienes no son naturales, por San Ge- 
rónimo, de barranca abundante en ella, cuyo compuesto es de arena (4) 
en piedra (5). 

Lugar de donde vinieron. 

De aquella altura expuesta y dominante á esta ciudad situada como á 
cuatro leguas por su visual dirección, resultan venidos estos y otros mu- 
(1) co; (2) texalíi; (3) texalco; (4) xa/U; (5) tet/. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 



chos peñascos sobre que se estableció su centro, dictándolos impelidos, 
tanto la igualdad de naturaleza con los permanentes en la elevación de la 
Serranía y los monumentos volcánicos que conserva, unos en sus haldas 
y basa y otros en sus cumbres, cuanto los geroglificos de los mismos pe- 
ñascos; sin vestigio en costumbres nacionales, de máquina con que pudie- 
ra haberlos dirigido la industria, y habiendo costado más de un mil pesos 
á esta Santa Iglesia Catedral, la condución del segundo hallado, desde el 
lugar de su invención, por espacio de . . . (hueco en el original) hasta el pié 
de una de sus torres, donde permanece, y cuando el estado de las máqui- 
nas tiene el adelantamiento á que no llegaron ni en el Siglo próximo an- 
terior al nuestro. 

El en qne se hallaron. 

Públicamente se excavaron los dos primeros*, casi á la orilla de la an- 
tigua Acequia, que aún al tiempo de la invención, corría formando lado 
meridional á la plaza mayor, y así en el Cercado del mayor de los anti- 
guos Adoratorios, con pocas varas de intermedio entre ambos peñascos, 
sin memoria determinada de ellos entre escritores del Siglo decimosexto, 
habiéndola hecho del tercer** monumento, hallado en esquina del atrio 
de la Santa Iglesia, con distancia intermedia de la misma plaza, respecto de 
aquellos dos. Pero todo descubre que los dos cercanos entre sí, fueron pa- 
lanqueados por disposición de los naturales, dedicados á la inteligencia de 
sus figuras, y en tiempo sobrado para esa y otras ocultaciones, desde la 
retirada que de esta Ciudad hizo nuestra Nación conquistadora hasta su 
regreso á bloquearla. 

Motivos de ocultación de los más valiosos. 

Motivos, pues, fueron los del valor que contienen, ya de Religión y ya de 
acopiadas contribuciones desde la data de fundación, para haber soterra- 
do en el lugar más elevado hasta la de conquista, en donde después de ella 
no se ha edificado, y por eso halladas á poca profundidad, sus principales 
auténticas escrituras, como medio que había de evitar curiosidad á la in- 
teligencia; y de consecuente, solicitudes de tesoros, unos sabidos y otros 
vistes antes de aquella retirada, que fueron inútiles después de rendida la 
misma ciudad (a). 

2? Lo que vemos en el conjunto de sus figuras, son partes de cuerpos 
naturales, usos y acciones que por disímbolos para quienes no han pene- 

* El monumento que el autor llama en su obra "el primero" es la estatua colosal de la diosa 
Teoyaomiqui, según Gama, ó Coatlicue según Chavero; la "segunda" se ha llamado "calendario 
azteca" por Gama, y "Piedra del Sol" por Chavero. 

** El tercer monumento se designa vulgarmente con el nombre de "Piedra de los Sacrificios;" 
con más exactitud "Piedra de Tizoc." 

(a) Eas notas se encontrarán al fin del Texto. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
20 1 

trado en los idiomas y estilos de las Naciones á que se conforman, ni en 
más abultados monumentos subsistentes, no les ministran idea de efectos 
permanentes, originados de acaecimientos que sabemos porliteral escritura 
de las historias sagrada y profana, explicados por símbolos y geroglíficos, 
así como sus datas, y para ellas, también las revoluciones periódicas ce- 
lestes que las regulaban. 



Principios generales para símbolos y jeroglíficos. 

Tratando á la escritura figurada de señales propias desconocidas, y des- 
pués de distinguidas en naturales y en las que llamó dadas, previniendo 
que entre los hombres fueron dominantes las palabras, advirtió la Águila 
de la Iglesia, Africano de nación, Obispo en aquella parte del mundo y 
floreciente en fines del Siglo cuarto y principios del quinto de nuestra era, 
que es gran remedio el de las lenguas, aconsejando se indague la fuerza de 
palabras y de frasismos y se enmienden los Códigos para su inteligencia; 
alentando igualmente á penetrar los símbolos ó señales, como al animal 
por su huella, al fuego por el humo etc.; pues como muchas cosas se trans- 
lucen con mayor gusto, por vidrio ó por canto, así deleita más la verdad, 
cuando se descubre por imágenes ó símbolos. Por no haber todavia concor- 
dado principios tan ciertos y atinados, un escritor del Siglo próximo an- 
terior al nuestro, tratando de la antigua elocuencia, solamente decía en ge- 
neral, de los geroglíficos, que quienes bosquejaban la arcana filosofía con 
símbolos y velos de enigmas para que no la entendiera la plebe en vulgar 
sentido, inventaron geroglíficos significativos de vocablos, no con letras 
sino con figuras esculpidas, de animales y de otras cosas. También los lla- 
mó monumentos sagrados, porque según se significaron entre los hebreos 
por una sola expresión, el dominar y hablar parabólicamente, ó que de so- 
los Príncipes y Señores eran propias las parábolas, ellas fueron su peculiar 
locución, tomada de aquella Nación por todas las orientales, con que si á 
los medios de que se sirvieron los hombres que no conocían caracteres ó 
literal escritura para manifestar á los ausentes y venideros sus peculiares 
costumbres, gobierno é historia, se agrega el estilo propio de cada idioma; 
resulta: que, geroglíficos, son figuras y también voces compuestas de in- Definición dis- 
iento en los profanos para expresar conceptos imitativos de los sagrados cre ' iva <i uer ' 
y por eso tan varias las de una nación respecto de las de otra, cuanto sus 
lenguas difieran en la explicación de ellos; y así señales propias en cada 
una y de consecuente desconocidas á otra diversa; y símbolos los cuerpos 
y señales naturales representadas para que, por las propiedades de cada 
uno, se entiendan otras semejantes en los objetos á que se dirigen, como 
explicables por otros modos, ó sin voz viva ó sin literal escritura (b). 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

202 

Carácter del idioma con que se figuraron los hallados. 

3? Por no haber usado de ésta en su gentilidad los mexicanos, es co- 
mún su expresión para exculpir en piedra ó en madera; y para pintar, 
adaptada después de conquistados, á nuestra escritura; añadiendo, para la 
en piedra, el distintivo de su materia (6); para la en madera, el de ésta (7), 
y tanto para pintar, cuanto para nuestro escribir, sólo el verbo común á 
estas cuatro operaciones (8). La observación dilatada, en distintivos na- 
cionales de lugares, cotejados con sus monumentos propios, convence ocu- 
larmente, que muchos de los símbolos envolvían geroglíficos verbales, ex- 
presivos de costumbres y con ellas los acaecimientos y tiempos, compren- 
diéndolo todo el idioma con que se estamparon sus conceptos, figurado, 
compuesto y tenazmente hasta hoy retenido, aunque sin usar sus natura- 
les en poblaciones compuestas de ellos solos, por posesión hereditaria no 
interrumpida, que descubre á voz viva errores de escritura originados del 
siglo de su conquista, tiempo en que no existíamos, para afirmar que ar- 
ticulaban de otro modo, y habiendo comenzado desde aquel su alteración, 
no en ellas sino en las mixturadas con gentes venidas entonces al Conti- 
nente, y de costumbres é idiomas muy diversos de los de éste. El fondo 
de meditación que ministra la estructura del de que se trata, cuyo valor 
en las figuras de contribución expuestas al público, se hacía deletrear á co- 
ros (9), como simboliza el fleco (10) presentado en el peñasco primera- 
mente ahora hallado, y por ello colocado sobre entrada á su antiguo ado- 
ratorio, está todavía dictando que los individuos de talentos propios para 
discernimiento de su composición y alusiones, fueron en la gentilidad los 
educados en colegios, mencionados por su Conquistador, aunque sin noti- 
cia de su destino, que resulta para lapidarios y pintores, quienes después 
de aprendido el valor de las más antiguas figuras historiales, y las ceremo- 
nias alusivas á ellas y de observados también los Libros de la Naturaleza, 
estampaban sus descubrimientos en piedras, como prototipos autorizados 
con fé pública, de los cuales resultaban copias particulares pintadas. El 
Archivo general de tan duros originales, llegó á serlo esta ciudad, según 
sus figurados edificios, celebrados por el propio Conquistador y acordes 
con casi innumerables de sus piedras esculpidas, que como introducidas 
para cimiento de los fabricados por españoles en los años primeros de con- 
quista, se han excavado de los más envejecidos en el Siglo actual (c). 

4? Cuando estamos ya tan empapados aun en nuestra literal escritura, 
gradualmente perfeccionada en el espacio de siglos extrañaríamos si no te- 
niendo memoria cierta del estilo con que se manifestaban los conceptos por 

(6) tetlacuiloa; "figurar," tlaritiloa; "en piedra," tetl, tratando hasta hoy de tetlacnilotli á lo 
figurado en los peñascos, algunos de los naturales que los ven.; (7) cuaullacuiloa "figurar" tla- 
cuiloa; "en madera," cuauitl; (8) tlacniloa : 9: tenpoa común á "cantar á coros" y á "deletrear" 
la articulación, notándose en otro lugar, porque ésta y otras voces no deben escribirse con m; 
(ioj Temposoncayotl. 



bibliografía mexicana del SIGLO XV 111. 
203 

caracteres antiguos, se nos dijese hoy que uno solo equivalía á diez, otro 
á quince y otro á veinte de los nuestros. Pero sabemos que así lo declara- 
ron en el Oriente, respectivo á Europa y Occidente de Nueva España, dos 
peritos de lugares entre sí distantes, con tiempo intermedio y sin noticia 
en el segundo de la versión del primero en Meliapor, antigua Capital de 
las costas de Coromandel y Golfo de Bengala, nombrada después por la 
Nación portuguesa, como extrangera de aquel país, Calamina en alusión 
alas cañas, ó cálamos que con hierros servian de Lanzas á sus naturales, y á 
donde la misma Nación allí aportada hizo conducir de Reynos internos, 
en mil quinientos sesenta y uno, á aquellos inteligentes en letras, y Len- 
guas regionales para versión de los caracteres, declarados por de los que 
usaban antiguamente los sabios, y contenidos por orla de la prodigiosa Cruz 
que formó la Sangre del Apóstol Sto. Tomás sobre una Loza de marmol 
al tiempo de su glorioso Martyrio en la Sierra cercana, y excavada en mil 
quinientos quarenta y ocho, después de hallado su cuerpo en el veinte y 
dos del propio siglo, entre ruinas de aquella Ciudad, alusiva en su nacional 
distintivo, equivalente á Pavo, á lo que sobresalió, entre las de aquella re- En el oriente > 

la introducción 

gión, como esa Ave respecto de las demás, quando fué corte tan magnífi- de caracteres, fué 
ca, quanto manifestaron sus edificios, columnas y Pyrámides, todo ello es- cmura figurada. 
culpido con figuras de Aves, y de otros Animales (d). 

Semejantemente usaron los Mexicanos con sus esculpidas figuras, de 
symbolos, y Geroglíficos, comprehendiendo en cada uno, varios conceptos, 
según lo executa su Idioma, y para ello también los distintos grupos de 
sus bosquexados Dibujos. En la Asia se sirvieron las Naciones, sin aban- 
dono de symbolos, de caracteres tan escasos que apenas se comenzaron en Motivo de no 

, A/ . , 1 1 -rY 1- • ' /-*• • • • 1 . haberse radicado 

las de America, por aver dexado la Religión Cristiana introducida en par- e i ..so de aquellos 
te con los syrocaldeos, aviendo sido cruelmente sacrificados quienes usa- ! n Nueva Espa " 

J ' ^ na. 

ron de ellos, á los veinte años de averia abrazado, pero quedando su me- 
moria en tradiciones alegóricas, y la Historia cronológica desde la creación 
del Mundo, transferida á la escritura symbólica, y geroglífica, como tam- 
bién su alusión á aquella Apostasia, y regreso al establecimiento de sus 
antiguas, ambiciosas y terrenas costumbres en el de esta Ciudad, según el 
valor de los tres Monumentos ahora hallados, comparado con la auténtica 
y permanente Pintura del tiempo de aquellos caracteres, en que todavía 
se manifiesta uno de ellos. 

5? Pero siguiendo el orden de su excavación; el primero comunicó á la Fundación de 
posteridad, quienes como, y por que causa establecieron esta fundación en Lllgai ] agun0i e n 
Lugar lagunoso, que ya por nivelaciones de nuestros dias, y ya por la ma- 
yor elevación aparente de sus serranías circunvalatorias vistas desde el; es 
el mas bajo, é incomodo, y mucho mas extraño a la Idea general de la Na- 
ción fundadora, á quien ha dictado su propio Idioma que población (n), 
es Sierra (12), con Agua (13), o Lugares para provisión de auxilios 

n) Altepetl; (12) teptl; (13) Atl. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
204 

tan necesarios á la vida humana, y no siendo por ello de extrañar que ca- 
si todos los Poblados estuviesen, unos en serranías, y otros al pie de ellas, 
de que se mandaron bajar después de la conquista española. En ambas 
frentes del cuerpo humano, figurado en este peñasco parado, se presenta 
su caveza mixta de Abeja (insecto por sí solo advertido en los lados de 
ella), y de cangrejo con cuatro colmillos symbólicos de lo que instruie la 
Basa plana. 
Alusiones de ia 6? Las propiedades de este anfibio, ó que vive en tierra y Agua, comien- 
dYeiTeTcuerpo do ranas, Moscos, y toda broza de Laguna, moviéndose de lado, y recu- 
parado del ai o- ] anf } las conservan sus naturales permanentes en algunos de su Poblados 

numento prime- x ° 

ramente hallado, todavía inundados, y retrocediendo muchas vezes en el Agua con sus ca- 
noas, ó peculiares Barcas y también en tierra por algún tramo á tiempo 
de su despedida, como lo hizieron á sus antiguas costumbres, aun los que 
las havian abandonado por los motivos que advierten sus extrañcts figuras. 
En su Idioma se trata á tal anfibio, de (14) Abuela (15), por el Amo (16). 
La alusión natural de Abuela en el Cangrejo, es á su movimimiento late- 
ral, paso tardo en la tierra, semejantes á los de Gentes muy abuelas, pro- 
piedades conque Dios lo crió. Pero la translativa y profanatoria al tiempo 
de fundación de esta ciudad, quando los que la dirigieron no estaban ya 
cojos, y tullidos, es á sus Ascendientes así libertados en la era del Amo, 
que es la nacional, notablemente señalada con eclipse fuera de orden natu- 
ral, y por ello tratado el coxo perniquebrado de (17), quebrado (18), con 
inchazon (19), en la pierna (20), quando el distintivo de esta es común al 
Mes y á la Luna, y por su peculiar composición, hilo (21), del Maguey 
(22), por castigadas así las escasas reliquias sobrevivientes á aquella era 
á tiempo de general embriaguez, y libertadas por intercesión de la que po 
co después trataron de (23), Madre (24), de sus (25), Señores (26), y tam- 
bién con el renombre de (27) Abuela (28), nuestra (29) esto es de la des- 
cendencia de los libertados y quitándola en la Serranía de nuestro Norte 
por (30), propia (31) Madre (32) de la piedra ó Sierra (33), lo que les mo- 
vió después de siglos á sacar de ella, piedra, Loza, y tierra para fundación 
de habitaciones en el contorno de la antigua tumorosidad de Peñascos de 
esta ciudad el enlozado que de la clase de Piedra acostumbrada hasta hoy 
para suelos de la misma, y sacada de la propia serranía, se encontró en 
nuestros días, como á cinco varas de profundidad al cimentarse la amplia- 
ción de fábrica de la Rl. casa de Moneda, lo documenta primer piso esta- 
blecido en partes con la propia loza, y después de muchos siglos levanta- 
do un estado quando hasta el inundó la ciudad el Manantial tratado por 
ello de (34), lo interno (35), insolente (36), con Agua (37). A la profana- 

14) tecusitli; (15^ sitli; (16) tecutli; (17» Metzpustecki; 18) tecki; (19) pusauac ;(2o) Meitxtli, 
21 itxtli; i2J />/,//; (23) teteuinnan; 24) nantli; (25) in; (26) teteutin; 27 tosi; 128) sitli; 29I 
to; (30) tenanyuca; 31 yuca; 32) nantli; (33) teU>(34) Acuecuechco ¡ójcuecuech; (37) 

Atl. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVlll. 
205 

cion que antes avía echo la ascendencia de los fundadores con el modelo 
primitivo de sus Pinturas, aludía al anual desuelle que se executaba en el 
Adoratorio antiguo y mayor de esta Ciudad, desollando á una Muger en 
memoria de averio hecho con la que en tiempo de la Conquista española 
se traduxo por hija del Señor de Cu/uaca/t, á quien la pidieron los Mexi- 
canos para casarla, según otra equivocación, con su Caudillo, ó alusión de 
aver intentado adorar aquella primera Pintura juntamente que al Demo- 
nio (e). 

7V Los demás symbolos, y Gero^líficos, enlazados desde la cima de la „ 

' J ° Valor en gene- 

doble caveza del Cangrejo, manifiestan en ella y en lo restante del cuerpo, raí de este primer 

1 J - J 1 e j j j -iii / r- Monumento. 

la asendencia de los tundadores de esta ciudad hasta la era a que se refie- 
ren sus costumbres dominantes: Lugar donde se hallaba entonces la capi- 
tal antigua: causas de su destrucción, y lo que allí se perdió de mas apre- 
ciado: número determinado de personas que sobrevivieron de aquella, el 
Lugar de su acogida: número también de sus descendientes fundadores 
de la nueva: las contribuciones que entonces establecieron en ella, figurán- 
dola en la basa plana, como extablecimiento en bajo respecto del antiguo, 
y expresando las partes del cuerpo humano sentado, y con sus agregadas, 
la diminución de estatura comparada con la que instruien en symbolos del 
pasado: los Pueblos conductores de materiales: sus tamaños: método, y 
lugares de su transporte: figura que se dio á la ciudad distribuida en qua- 
tro principales Barrios con Azequias para entrada y Salida de sus canoas, 
y separados del establecimiento de la nobleza, y este respecto del Adora- 
torio colocado en el centro, y defendido con Azequia circular y expresa- 
do su conjuncto de Peñascos, y Lugar de donde vino: Ascendencia mixta 
de los fundadores, de dos naciones, con distinción de mayoría, y enlaze de 
sus Linages: los de las dos mayores Poblaciones de aquel tiempo: la que 
de ellas tomó el primer Govierno después de concluida la fundación: el 
enlaze de los de ella con los de otra frontera: tiempo que duró la misma 
fundación, igual á otro anterior epidémico: y el corrido hasta su conclu- 
sión, regulado desde la era en que se destruió la capital Antigua. Y así 
continua el sentido de las figuras que advierten el nuevo establecimiento 
de la Nación, mixta también por anfibia, y simbolizada en la de cangrejo 
por sus alimentos, ocupación y retrocedidas costumbres, siguiendo des- 
pués por el mismo orden retrógrado lo tocante á la capital Antigua que 
ministra el cuerpo presentando en pié para restablecimiento en la nueva 
de las principales de aquella. 

8? La figura humana esculpida en la basa al mismo tiempo que con su Fundadores 

descendientes de 

asiento en el suelo symboliza la estatura disminuida ya en los fundadores Raza de doble 

, • j j ji ■ i» t» j • corpulencia, dis- 

de esta ciudad respecto de la corpulencia que su ascendiente Raza domi- mi n „¡d a ya en 
nante tuvo cuatrocientos años antes, ó pérdida proporcional á la parte del el,os ' 
brazo figurado en el cuerpo de la Piedra parada, y acorde con los gero- 
glíficos que embuelben aquel brazo, los troncos trozados de Árbol presen- 



bibliografía mexicana del siglo XVUL 
206 

tados en el mismo cuerpo parado, una cuchilla de texedor en el vientre 
del que aparece sentado, y la medida por pies de su calzado; juntamente 
expresa la acción, (38) que está cimentando ó dando principio con asen- 
tarse en piedra (39) del orificio (40), alusivo al volcánico de la serranía de 
Sur de donde vino el conjunto de Peñascos, quando el dar principio (41), 
es derivación de la misma rayz. La postura es la que acostumbran los car- 
gadores, especialmente Naturales quando llegan de lexos con carga aun- 
que no sea pesada, instruiendo también su asiento semejante al de la Rana 
Configuración (42), la coufigu ración que tuvo la tumorosidad, ó agregado de Peñascos 

que tuvo el con- , f 

iunto de Peñas- sobre que se estableció el centro de la fundación, distinguido nacionalmen- 
fundadón° dB ^ te P or Ranero (43), parte componente de la expresión del Devanador (44) 
impuesto sobre el vientre de la propia figura: ésta se esfuerza con los pies 
(45), revestidos de calzado de tacón (46), ó calzado (47), con vigueta (48), 
equivalente á recalze de cimiento con estaca (49), así anotada por el gol- 
extrajo aterís! P e ^°)) en Árbol (51), alusivo al corpulento genealógico que pereció al 
en aquella corpu- tiempo de aquella expulsión de Peñascos, siendo común en este suelo fixar 

1 enta Genealo- f 

gía estacas a golpe para cimientos, como en lugar pantanoso, y debiendo tam- 

bién notarse el compuesto de tal esfuerzo con los pies, que es el hazer pie 
(52), en lo que arrojó Piedra, ó Sierra (53), y que insistiendo el izquierdo 
sobre la primera de quatro estacas de su lado symbólico del en que pre- 
cedió á la era de aquella expulsión al desquicio de la memorable cúspide 
de minyo, el derecho fixa sobre la segunda de las del suio, quando con la 
elevación de ambos pies referidos á la mano figurada sobre cada uno, se 
la Plebe 'íaborí descubre a la Plebe (54), laboriosa -en la fundación, y anegada (55) para 
sa en la funda- sostener lo pesado (56) á una (57), mano (58), por obediente á la que la 

cion. , 

mandaba. 

9? Cada una pende de su vanda (59), que por ambas manifiesta al avan- 
derizado (60), y en su compuesto al que coge (61) vanda (62), con alguno 
(63), alusión á la ascendencia de los fundadores coligados de las Serranías 
de Norte y Sur. Este symbolo liga al tovillo (64), que vive (65) ó perma- 
nece pisando (66), ó haziendo pie, quando las manos pendientes de él, no 
tienen coyunturas que se advierten en las-del cuerpo de la Piedra parada 
por la significación que allí envuelven, y aquí solo el distintivo de mano 
abultando en la del pie izquierdo, el dedo mayor de éste, agregado á ella 
El del Rumbo (6j) t p r i nc ipal (68), en el camino (69) del pie (70), izquierdo (71), symbó- 

en que se declaró _ x w ' * " ' J 

la perversión des- lico del rumbo originario de perversión contenida en Alegoría tradicional 

pues de la era na- , . .... , ._ _. 

cionai. q ue se asentara en su lugar como que quien mira al oriente, coloca al Nor- 

te ese pie, juntamente alusivo á que de la serranía de tenanyuca se conduxo 
la loza para suelos de la nobleza según se acostumbra hasta hoy; y havién- 

(38) tzintetica; (39) tetl; (40) tzintli; (41) tzintia; 42) Cuiyatl; (43) cuiyaloni; (44) tlatecuiya- 
loni; (45) motlacxilitia; (46) uapalcatli; (47)cactli; (48) uapalli; (49) cuautzotzontli; (50) tzotzontli; 
(51) cuauitl; 1521 iexilitia; (53) motía; (54) rna eualtin; (55) altin; (56) eua; (57) se; (58) maitl; (59) 
moketzki; (60) tetloc moketzani; (61 1 ani; (62 mok< tzki; (63) tetloi ; (64) kekeyolli; (651 yulli; (66) 
kekesa; (67) opuchicxopilli; (68) pillí; (69) otli; 1 701 icxitl; (71 1 opuchtli. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
207 

dose omitido en el derecho el propio dedo porque el pie sin ese distintivo, 
lo es de la medida por pies (72), que con su compuesto instruie á la que 
viene (73), desgraciadamente (74), al bollo (75), de la oquedad en centro ei de lugar se- 
(76), con medio cuerpo para arriba (yy), ó mitad de la estatura que hasta "¡no e °i RoiuTde 
la era que ya instruien otros de sus symbolos y geroglíficos, tuvo la aseen- Per,ascos - 
dencia de los fundadores quando fué su principal asiento donde quedó des- 
pués oquedad eminente en la serranía de nuestro Sur, que dispidió aquel 
Rollo de Peñascos al lugar de esta fundación, donde al tiempo de ella, era 
ya la estatura de sus descendientes la mitad de la anterior: y advirtiéndo- 
se con el propio distintivo de la medida por pies, lo labrado (78), para ha- 
zer fuerza con el pie (79), como que en el derecho se symboliza la propia 
serranía meridional, de donde se conducen hasta hoy estacas, que se labran 
para cimentar, y permanece la Población (80), en donde (81), labran (82), 
madera (83), situada á nuestro suoest en la propia cordillera ó rumbo á 
que se manifiesta la abertura del pié derecho figurado, como la del izquier- 
do inclinada á noruest por otra Población de las de fundadores de esta ciu- 
dad; advirtiéndose en la basa de la meridional, la anotación (84), Pais (85), 
de baba (86) de carpintero (87), comunmente conocido por cJiimalistaca, 
y es de lava herrosa de antiguos volcanes de sus cumbres, en cuia inme- 
diación se halla el Pueblo de San Gerónimo, de distintivo nacional relativo 
á la Amoladera en que se afilaban las hachas destinadas también á corte 
de arboladuras, y fabricadas con la propia lava fundida con mixtura de 
osamentas, de que se han hallado acopios en oquedades del mismo Mal- Symboiotrans- 
pais. En el calzado de ambos pies, y lugar respectivo al tovillo se figuró nacional* 5 „ e en* 

forma cruzada symbolica de los quatro rumbos cardinales manifestativos, vuelve al Gero_ 
, . . , , s lífico de Avar¡ - 

tanto de la ambiciosa dominación para las Gentes de ellos á que se desti- c¡a 

nó la fundación, cuanto de la metonymica acceptacion del efecto por la 
causa que en la era nacional de la Santa cruz hizo perder los zurrones ó 
avaros acopios de oro, mixturados en aquella lava, y figurados en el cuer- 
po de la Piedra parada, de los quales es geroglífico el distintivo idiomá- 
tico del cruzero según se descubre en ella. 

10? La descarga de materiales de piedras y estacas con que juntamen- Los de dos po - 

it /n/~«v • /^> \ blaciones de car- 

te se instruie la Loza (88), que en su compuesto es vigueta (89), de piedra ga dores con An- 

(90), se presenta con ellos en una Angarilla (91), que por el suio es Anga- garilla de Red ' 
rilla (92), de Red (93), quando en halda septentrional de la serranía de 
nuestro Norte, á cuio pie se halla la Población (95), conocida vulgarmente 
por Gtiacalco, se asemeja la propia Angarilla manifestativa según esta figu- 
rada fundación, de que allí se inventó tal utensilio, que cargaban los de 
otra conocida hoy por S. Pedro Barrientos, y entre naturales (95), dentro 

(72) tlacxitamachiualoni; (73) ualoni; (74) chicu; (751 tamalli; (76) xictle; 177) tlactli; (78) ta- 
machiualoni; (79) tlacxilia; (So) cuauximalpa; (81) pa; (82) xima; (83) cuauitl; (84) ximalistlaccan; 
(85) can; ;86) istiactli; (87) ximatl; (88) teuapalli; (89) uapalli; (90) tetl; (91) matlahuacalli; (92) 
uacalli; (93) matlatl; (94) Matlauacalco; (95) tepemaxalco. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
208 

(96) de la orqueta (97), de la Sierra (98), situada en haldo de sur de la 

propia con dos Picachos en su cima que forman Orqueta, symbolizada en 

la entrepierna, á que es común su expresión nacional por la que forma 

nuestro cuerpo, y acostumbrando hasta hoy los raspadores del jugo de 

Maguey introducir en la propia angarilla los cueros en que lo vierten por 

medio de su antigua Avenencia, ó calabazo largo. 

Codo nacional \ i9 Las rodillas y codos de la figura tocan en los extremos de una cu- 
de la antigua es- , . , . . . 

tatura y regula- chilla de texedor, instruiendo con distancias entre si iguales, una desde el 
das paellas con- tovillo á la rodilla, y otra desde el codo hasta el dedo meñique, ó auricu- 

tnbuciones ' * *■ ' 

lar, que ambas componían un solo tamaño hasta la era nacional en la Gen- 
te dominante, ó principal manifestada tal en la entraña, ó desproporcional 
separación del pulgar (99), principal ( 100), de la mano ( 101 ) symbólica 
del mando; pues para significación de cosa cabal, están las dos dimensiones 
levantadas (102), ó expresión que en su común valor es levantarse á dis- 
tancia determinada, el espacio del codo nacional desde la punta de éste 
hasta el dedo auricular, es un compuesto (103), instructivo de que la tabla 
del brazo desde el codo á la muñeca (104), era la mano (105), en cada uno 
(106), esto es, de los dedos extremos de ella en su abertura natural, y sien- 
do aquellos antiguos palmos proporcionales, resulta la común altura de la 
Plebe antes de la propia era, de dos y dos tercias varas, ó brazada Mexica- 
na con que hasta después de conquista se vendían terrenos de labranza, ins- 
truiendo al mismo tiempo el propio compuesto de tal codo por aplicado á la 
distancia hasta el meñique, que ella fué el palmo de la Gente dominante, y 
proporcional á su estatura de quatro varas; hasta hoy acostumbran los na- 
turales de la Serranía de nuestro Sur medir sus estacas para cimientos des- 
de la cintura al tovillo, ó en la distancia tratada de arboladura (107), por 
lo que en ella forma nuestro cuerpo, como mitad de la anterior, y suplien- 
do el figurado en la basa, la otra mitad con el espacio del codo nacional, 
por hallarse sentado, quando juntamente instruie la cuchilla de distintivo 
(108), común á la tabla del brazo, tanto el ancho proporcional de la anti- 
gua estatura por saliente de su vientre, .quanto el exercicio de texedores, 
establecido en la Plebe de los barrios, por sus fundadores. 
Gerogiíficos de 12? Se colocó también la misma medida en el vientre (109), ó en la Pie- 

restablecimiento ... , . r 

délas costumbres dra (i io), con el suio ( 1 1 1 ), como significativa, tanto de aquella capa arro- 
n"don°ai eSalaera J ac * a de I a serranía de sur con sus habitantes, y demás que en ella avia á 
tiempo de la era nacional, quanto del restablecimiento de sus antiguas cos- 
tumbres, y entre ellas las contribuciones alimentarias, y de riquezas, regu- 
ladas por doble palmo para los Ministros religionarios de la nueva funda- 
ción, juntamente instructiva en su figura, de que este peñasco que la re- 
presentaba se colocó sobre puerta entrada al Adoratorio, sostenida por 

(96) co; (97) maxalli; (98) tepetl; (99) mapilli; (100) pilli; (101) maitl; (102) oneua; (103) sen- 
motzotzopastli; (104) tzotzopastli; (105) maitl; (106) serme; (107) cuauyotl; (108) tzotzopastli; 
(109) itetl; (110) tetl; O 11 ) i- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII 

209 

dos fábricas salientes hasta hoy en sus costados, y en altura donde con la 
brazada Mexicana, un hombre parado y levantada la mano tocase los ge- 
roglíficos de aquellas contribuciones, figuradas desde el Perymetro, ú ori- 
lla del cuerpo de ella. En el propio vientre se colocó la forma del Devana- 
dor (112), que hasta hoy fabrican los naturales, especialmente de hueso, 
distinguiendo con color la configuración que se dio á la ciudad fundada, y 
advirtiendo su compuesto, á la que va (113), á coger con la mano levan- 
tada lo que estaba en lo alto (114), de la piedra, ó sierra (115), de la tie- 
rra (116), ó á restablecer con las contribuciones de lo que ésta produce, 
lo perdido en aquella. Igual advertencia resulta para el Ranero (117), de 
la piedra (118), en la tierra (119), acorde con el asiento de la figurada Na- 
ción, establecida en este lugar, bajo respecto del en que su ascendencia tu- 
vo la capital antigua. Como la nueva se fundó en laguna circular al ojo Figura distri- 

r butiva de la ciu- 

que mira dentro de ella (120), en cerco (121), de Agua (122), se advierte dad nueva. 
en igual forma ceñido de ella, el Devanador, y distribuido en quatro prin- 
cipales barrios (123), de Canoa (124), de Remo (125), separados por otras 
tantas Azequias enarcadas (126). ó camino (127), de canoa (128), y en su 
centro (129), expresión común á los permanentes de antiguos volcanes, el 
Adoratorio, o Altar (130), común á cosa diaria, y por ello al Sol (f). 

13? De cada corva (131), ó lo nervioso (132), de la Pantorrilla (133), y 
por medio de hilo (134), symbólico de tiempo y generaciones según el 
contexto de otros Geroglíficos figurados en estos Monumentos, pende una 
calavera (135), expresada por vaso (136), en cumbre (137), ó lugares de 
oquedad volcánica de donde descendían los fundadores, instruidos de raza 
mixta de dos Naciones distintas en Idioma y costumbres con la clase de 
Ouadrúpedo de que se presentan los hozicos dejas calaveras, esto es, 
de Adive (138), distintivo que acomodan los naturales á individuos des- 
cendientes de Naciones diversas como las que hoy se conocen por otomí 
la una, y la otra por Mexicana, los quales reúnen la astucia de ésta, y el 
valor ligereza y Montería de aquella, propiedades del vulgarizado coyote, 
otras dos se hilan de las sangraderas de los brazos, tratadas de (139), vena, 
ó Garguero (140), todavía compuesto de camino (141), de los que enfer- 
ma (142), la sangre (143), y symbólicas del sexo femíneo, como las corvas 
del varonil. Las salientes de éstas se afrontan con las de aquellos (144), 
connotativo común á vista mutua, y á acceso de varón y hembra, y por 
ello manifestativo de que los fundadores de esta ciudad eran de raza mixta 
otomí y Mexicana. La calavera de la corva izquierda, ó lado de Norte es 
mas abultada, hallándose en el Valle Ciiautitlan, Población distinguida por 

(112) tlatecuiyaloni; ,113 yaloni; Í114 cui; (115) tetl; (116) tlalli; (117 cuiyaloni; (118) tetl; 
119) tlalli; (120) anauac; (I2inauac; 122 atl; (123) tlaxilacalli; 124 acalli; (125) tlaxilotl; 
12Ó! Acalotli; (127) otli; ( 128) Acalli; : 1291 xicco; 130 mumustle; 131 cotztlaluayo; (132 tía 
ruayo;(l33 cotztli; (134 ichtli; 135) cuaxicalli; (136) xiccalle; 137) cuaitl; (138) coyotl; (139) 

escocotli; (140I cocotli; 1 141 1 otli; (,142) cocoa; (I43)estl¡; (.144) ixnaniiki. 

27 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

210 

(145), eti (146), sierra (147), del Adive (148), y aviándose encontrado tam- 
bién en la Plaza mayor de esta ciudad al tiempo que estos monumentos 
figurados, osamenta y caveza de extraordinaria magnitud del propio ani- 
mal, acompañada de trastecillos de Loza propia de Cuautitlan^ y de diges 
de cobre en figura para nosotros de Pera, ó symbolos nacionales de raza 
determinada y de mayor magnitud representada en la de la caveza, y que 
descendía de Lugares con cráter ú oquedad volcánica semejante á la de 
s¡m.boii.v> te- aquellos diges. Las calaveras tienen las bocas abiertas en manifestación 

mor alegorizado, 

. voi- de sedientos (149), instruiendo su compuesto á los que mueren (150), por 
agua (15 1 ), como fugitivos del fuego que con sus efectos dictan las frentes 
del cuerpo parado, y figurado en este esculpido peñasco, acordes con mo- 
numentos locales volcánicos á que se refieren, y en que avia perecido el 
mayor número de Ascendientes. 
Alternación de j^o L as ^os mayores calaveras, symbólicas de las razas mayores de am- 

Go viera o 

bos rumbos Norte y Sur, ó ascendencia de los principales Gefes de la nue- 
bos. Rm va fundación, sostenidos por ¡as manos del cargador, que los advierte tales 

con el valor del pulgar separado, se ligan con dos semiplanisferios de rayos 
(152), ó día (153), en la mitad (154), alusivo al en que pereció aquella cor- 
pulenta ascendencia, y recordado con remudar Gente operaría á medio día 
Unodeíossym- se cr UI1 se acostumbra hasta hov en Pueblos, ó labor de Minas. El cuello 

bolos de! üempo ° ' 

corrido desde ía del symbólico Ranero y cargador, se halla adornado con Gargantilla se- 
ta i a nueva fun- niejante a la que usan las mugeres naturales, y en que señalan su cuenta 
dacton. ^ e cosas q Lie venden, de cinco en cinco, sus doblezes son como los de la 

vívora, symbólica de quatrocientos años corridos desde la era nacional has- 
ta la de nuestra fundación como el Árbol conocido vulgarmente por Palo 
dulce, y entre Naturalistas Nefrético, que por sus escamas y duración se 
advierte distinguido con anotación (155), común á la vívora. La de la Gar- 
gantilla (156), lo es al color rubio, que en el de la piedra preciosa ó Rubí 
señalada por el (157), es metafórico, y por ello acomodado su compuesto 
de año (158), común á la Yerba, del Señor (159), del color (160), que es 
el mismo del Sol, especialmente en Primavera en la qual advierte también el 
segundo monumento excavado que se regulaban los equinocciales; y éste 
de la nueva fundación, hasta la perpetua escasez de alimentos propios de 
estas antiguas Lagunas, en los quatro meses hyvernales, symbolizados con 
otros tantos colmillos (161), ó dientes (162), de vívora (163), expresión co- 
mún á los humanos, como que en tales meses se oculta la vívora, y no 
come, y concuerdan otros symbolos de permanencia con dientes y col- 
millos. 

15? La boca es desproporcionalmente mayor por la de comunicación de 
las dos Lagunas que se presentan á los extremos de ella en dos cercos, ó 

(145) (coyotepec) (146) c; (147) tepetl; ¡i4Scoyotl; (149) amicki; (150) micki; (151) atl; (152) 
tlacotonalli; (153) tonalli; (154) tlaco; (155I coatli; ^1561 cuscatl; (157) tlapalteoxihuitl; (158) 
xiuitl; (159) teotli; (160) tlapalli; (161) coatlantli; (162) tlantli; (163) coatí. 



BIBLIOGRAFÍA mexicana DEL SIGLO XV III. 

21 I 

círculos (164), expresión común á pústulas de semejante forma, y resul- 
tantes de enfermedad venérea instruida juntamente por ellas; symbolizán- 
dose en lá propia boca de comunicación, tanto los lugares donde se con- 
servó la Data de la era nacional desde la cual se reguló la de fundación 
de esta ciudad, quanto la ascendencia por ambas líneas con la mixtura 
(de las) de los propios lugares, del primer Gefe, ó Monarca de la nueva 
fundación. A este lo refería la tradición en Idioma nacional hasta el Siglo LugaresdeAs- 

cendencia del 

décimo sexto, por (165) de la servidora (166), con la boca (167), de la primer Gefe ó 
Agua (168), que es la de comunicación de la Laguna vulgarmente cono- ñ U evañmdadoiu 
cida por de Chuleo. La sierra dominante á la Población Tolyahualco, si- 
tuada en el extremo meridional de la propia boca, y significativa de que 
en lo intefno (169), de la Rosca (170), hai enea (171), en manifestación de 
su antiguo hundido, bosquexa á la figura humana tratada por los Natu- 
rales de su comarca, de Señor (172), con Manta (' 1 73 ), que es hilo (174), 
de tiempo y generaciones, en la cima ó cumbre (175;, presentándose en 
ella la rosca que resulta figurada sobre la del cargador, ó Ranero descul- 
pido en la basa del Monumento descubierto. La de Toly analco se advierte 
en esa forma desde su frontera Población, distante de aquella, una legua, 
y situada al extremo septentrional de la propia boca, baxo el renombre 
(176), dentro (177). del labio (178), de la tierra (179), mediando entre am- 
bas Poblaciones, la boca, ó estrecho de comunicación de aquella perenne 
Laguna, y desde Tolyahualco se ve en la cima de la serranía, respectiva á 
Tlaltenco, y distinguida de sus consecutivas por (180), Águila apreciada 
(181), en piedra, ó sierra, (182), el bosquexo de esta Ave hechada con alas 
abiertas en acción de empollar, ó symbolo de Primavera en que se ocupa 
en ello la natural, traiéndola entonces el Macho su alimento, quando en lo 
restante del año le acompaña la hembra á la caza. Su colocación ciñe la 
parte convexa ó exterior de antigua oquedad volcánica, que también tie- 
ne la cima de Tolyaualco; y la cara con ojos undidos de la figura esculpi- 
da del Monumento de que se trata es de Águila. Los bosquexos de aque- 
llas dos sierras se miran mutuamente (183), symbolo de mixtura de sangre 
entre los antiguos moradores de ambas, ó ascendencia del primer Gefe de 
esta ciudad, trasladado, á la también symbólica figura de su fundación. 

16? La rosca, ó emboltorio, tanto de esta, quanto de la cima de Tolya- 
ualco, y comprehensiva del hilo del tiempo, está compuesta del Hogar na- 
cional para cozimiento de tortillas de Maiz que se haze en la tortera de Jeroglífico de 

- 1 liccion de 

barro (184), con tres piedras tratadas de (185 ), frente (1861, de la otra van- donde vendría ia 
da del Agua. (187), está el labio, ú orilla (188) alusiva á la meridional de crUrí^™" * 
la Península de España, ó Mar Mediterráneo á que como antediluviano se 

(164) nanauac; (165) Acamapitli; (166) pitli; 1071 camac; (16S atl; (1691 co; 170 yaualli; (171) 
tulli; (172) teutli-, (173) cuachtli; ; 174 ichtli; 175 cuaitl; 170 tlaltenco; 177 co; (178) tentli; 
11791 tlalli; 11S0 tecuautzin; 1S11 cuautzin; 1S2 tetl; ,183 ixnamiki; (1S41 comallij US5 1 tena- 
maxtli; (186) ixtli: (187) amac; 188 tentli. 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

212 

refiere el segundo monumento excavado, siendo aquel Continente oriental 
respecto del de América el predicho á estos naturales como lugar de don- 
de les vendría su conversión al Cristianismo según la tradición confesada 
por su Monarca en la primera entrada de su conquistador á esta ciudad, 
que se concordará Las tres piedras levantan á la tortera del suelo, colo- 
cándola sobre ellas, dispuestas en forma triangular, que encierra al fuego, 
y tratando á este Hogar de (189), levantada la mano para alcanzar lo que 
está en alte» 1 190), que es el fuego (191), que en esta figura aplican á la 

ei de antigua lepra (192), podredumbre (193), que es enfermedad (194), del Señor (195), 
alusión común, tanto á las cumbres volcánicas, fétidas al tiempo de su 
erupción, como las de Tolyaualco y de Tlaltenco, quanto á la lepra con que 
entonces caió el Pelo á los naturales, ó pérdida con que presenta la cave- 
za de su nacional figura, que sin él se trata de (196), rala, ó desmoronada 
(197), en la cumbre (198), y al calvo (199), filo (200), de oquedad en cen- 
tro ( 201), de cumbre (202), alusivo al Pedernal (203), filo (204), del Señor 
(20SJ, tratado entre naturalistas, de piedra de Gallinazo, anotación origi- 
nada de la idiomática del Reyno del Perú, alusiva á acaesimiento solar á 
tiempo del eclipse, figurándose también á este Astro con tal Ave en el 
Monumento segundamente hallado, y sirviendo el mismo Pedernal, ó le- 
chino petrificado de Volcan á algunos naturales para rapar la caveza hasta 
hazerse sangre. 

Symboio de j„o Sobre la tortera en el Hogar, se presenta el vaso nacional, que por 

hambre. 

de madera, supone sin exercicio de fuego al mismo Hogar, con que advier- 
te colocándolo sobre la caveza symbólica de la memoria, la extinción del 
Maiz desde la era nacional que también envuelve. El es producto de Ár- 
bol distinguido por (206), vaso (207), del Árbol (208). En el ocultan las 
mugeres naturales el pelo después de averio lavado con el propio vaso, 
con el qual cubren también alguna cuenta que lleven, con granos puestos 
Cesación déla so bre la tortera. Su colocación boca abaxo (209), boleado (210) ¿quando? 

lepra por el Bau- , - t ' i • / • 

dsmo. ( 2I1 ); quando el pelo (212) común a quatrocientos, en la tierra (213). íns- 

truie que aquella Lepra que lo hazia caer al lavarlo y cesaba con la Agua 

que lavó la caveza tratada de (214), vaso (215), con pelo (216), fué origi- 

Datadeiafun- nac j a quatrocientos años antes de la fundación de esta Ciudad, que por 

dación, regulada 

desde la era na- cuenta purificada del embolismo ó confusión en que entonces se hallaba la 

"adadeíaconfu- Data, envuelve el ocultado pelo en el vaso, como que este es producto que 

sion en que se cue ig a ¿ e ramazón, la qual se expresa por (217), lo enmarañado (218), de 

la yerba Í219), común al año, del Árbol (220), común al de Genealogía 

ascendente de los fundadores ya en bajo respecto de la antigua Capital 

(189) tlecuilli; (190) cuilli; (191) tetl; (192) teococolispalanalistli; (193) palanalistli; (1941 coco- 
Üstli; (195) teotlij (196) cuacacayactli; (197) cacayactli; (198) cuaitl; (1991 cuaxipetztli; (200) itz- 
tli; (2oi) xictle; (202) cuaitl; (203) teoitztli; (204) itztli; (205) teotli; (206) cuautecomatl; (207) 
tecomatl; (208) cuauitl; .209) tlaltzoniccueptli; 12101 cueptli; (211) ic?; (212) tzontli; (213) tlalli; 
(214) tzontecomatl; (215) tecomatl; (216) tzontli; (2171 cuauxinpasolli; (218) pasolli; (219) xiuitl; 
122o 1 cuauitl. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
213 

encumbrada, que instruien los Symbolos y Geroglíficos de este monumen- 
to figurado en pie, ó tiempo corrido hasta la fundación de la nueva desde 
la era destructiva de aquella quando se eclipsaron Sol, y Luna impuestos Eclipse solar de 
sobre el vaso, cada uno en forma de ombligo, ó centro natural humano, ó 
suceso advertido también por otro distintivo del propio vaso (221) el que 
tiene casa (222), en oquedad de centro (223), como eclipsados ambos as- 
tros á medio día, ó centro de su curso ó en que hizo mansión el Sol, acor- 
de con otros symbolos y Geroglíficos de este Monumento, y del segundo 

hallado, y costumbres nacionales; mediando entre los dos de este vaso, un Erupciones vol- 
cánicas en ella. 
Panal (224), que su compuesto de agua (225), que rodea (226), á las flechas 

(227), instruie á la Laguna conocida por de Chuleo, donde se conservó 

la Data, ceñida de Picachos volcánicos antiguos que despidieron fuego, 

por tres días, symbolizados en las tres púas del Panal (g). 

18? En la doble y mixta cabeza de cangrejo, retrocedor como las Datas A tiem P° de 

embriaguez. 

de tiempos pasados y á costumbres antiguas, y de Abeja por sus propie- 
dades imitadas, que ya figuran, se colocó el calavazo, uaxitl, que usan so- 
bre ella los Naturales en Payses Calientes de nuestro Sur, á distinción de 
los de Nación conocida por Uaxteca, que lo cargan por la espalda. En su 
centro, que siendo la Mollera (228), su compuesto la ministra Agua (229), 
nuestra (230), quando el utensilio es de Pulque contrapuesto á ella, y sym- 
bolo de embriaguez con los alveolos propios de Panales de Abejas, ó ca- 
sillas (231), expresión común á dormitorio consecuente á ella, se colocó Symboio de te- 

rremoto en cruz, 

crucero symbólico de los quatro rumbos cardinales de que ocurría Gente que lo es de ios 
á la antigua Capital, y á los quales fué despedido el concurso en dia de cMdínJ«átíe^ 
gran baile y festejo según antigua nacional tradición comprobada por sym- podeconcursode 

ellos en la Capi- 

bolos y Geroglíficos de estos Monumentos, y de los topográficos. A la tai antigua. 
misma era recordativa de aquella Capital, aludía el tratamiento de (232), 
Amo (233) quatro vezes (234), siendo esta segunda parte todavía com- 
puesta de en donde (235), está la mollera mia, symbólica de la memoria 
(236), que se daba en el Adoratorio de la nueva á la mayor prominencia 
de la serranía de nuestro Sur, todavía dominante á los quatro rumbos, y 
también la Alegórica tradición de que las Naciones de Nueva España, unas 
avian salido, y otras llegaban á Lugar distinguido por (237), lo interno 
(238), en cueva (239), de dos (240) oquedades en centro (241), y son las 
antiguas volcánicas que se figuran en calaveras en este Monumento, do- 
minadas por la que también conservan aquella prominencia. 

19? A los lados de la mixta caveza se presentan dos Pináculos en for- Oquedades de 

r ella. 

ma en cestilla de estera (242), que con su compuesto de casa (243), de es- 
tera (244) siendo esta alusiva á la toba en colinas, y el mismo compuesto, 

(221) xiccale; (222) cale; (223) xictle; (224) mimiyauatl; (225) atl; (226) yaua; 1227' mimi; 
(228) tan; (229) atl; (230) to; (231) cochiantli; (232) napatecutli; (233) tecutli; (234) napa; ^235) 
pa; (236) ñau; (237) xicomostoc; (238I co; (239) ostotl; (240) orne; (241) xictle; (242) Petlacalli; 
(243) calli; (244) petatl. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVlll. 
214 

común al sepulcro, advierte á dos eminencias que encierran en la propia 
Serranía de Sur, al Pueblo conocido por la Magdalena, y nacionalmente 
(245), en lo interno (246), el sepulcro (247), de la Gente principal, y do- 
minante, symbolizada en los cuernos del cangrejo, impuestos á las mismas 
cestillas, y las contribuciones dedicadas á ellos, en las uñas y triángulo que 
se repiten al pie de la otra frente de este Monumento parado, donde se 
expresan sus valores. Las dos oquedades de la tradicional cueva se notan 
aqui symbolizadas en Calaveras (248), ó vaso (249), en cumbre (250), alu- 
sivo á su cavidad en eminencia, y tratándolas hasta hoy los naturales de 
su comarca, de (251), expresión común al ombligo colocado en medio del 
cuerpo humano. 

20? El pecho mugeril tiene en los dos lados respectivos la sonaja labra- 
da de danzas nacionales, tratada de (252), hilo (253), translativo de gene- 
raciones, de la Nariz, ó punta orizontalmente saliente (254), de la Agua 
(255), ó alusión de este Ramo repoblador de aquella antigua Capital des- 
pués del Diluvio, acorde con el tratamiento de la proa de toda embarca- 
ción distinguida por nariz de la casa en agua según se notará después. La 
propia sonaja se usa también en danza de Novios, instruiendo otro com- 
puesto con ella (256), al generante (257), por tal sonaja (258), siendo jun- 
tamente significativo de concurso á casamientos de la Nación. Las dos 
manos impuestas sobre el mismo Pecho, siendo por el compuesto de los 
cinco dedos de cada una (259), comunicado carnal (260), por la mano (26 1), 
symbolos de el fin de los Casamientos, también de ciento en cada una con- 
forme al estilo nacional regulativo (262), ó que tiene la cuenta (263 |, con 
cinco (264), esto es, veintenas según el propio estilo. De las catorze natu- 
rales conyunturas (265), asida (266), ó (267), exclamatorio, pegajosa (268), 
alusiva á la muger perpetua del marido, omite la figura las dos de los pul- 
gares symbólicos de mando, en manifestación de que entre número de 
fundadores de la nueva Capital descendientes de aquella Población, que 
casaron al tiempo de la nueva, ninguno tenia mando. Por ello las doze 
restantes en lugar valioso de ciento, ó dedos que lo symbolizan, importan 
otras tantas centenas, que en ambas manos componen dos mil y quatro- 
cientas personas de nuevos fundadores descendientes del Lugar de sepul- 
cros á que señalan, y sin expresar número en las sonajas superiores, im- 
puestas en la Garganta de la figura symbólica de la misma serranía por su 
distintivo (269), Garganta (270), de la tierra (271), como las siete piedras 
que la adornan, de otros tantos collados, é individuando la venda (272), 
vómito (273), en la tierra (274), colocada en la caveza, la de la propia se- 
rranía, de que baja continuo raudal de agua á otra Población, en mas ele- 

(2451 Petlacalco; (246) co; (247) Petlacalli; (2481 cuaxicale; (249) xiccale; 1250) cuaitl; 1251 xic- 
tle; (252) Ayacachtli; (253) ichtli; (2541 yacatl; 255) atl; (2561 -\yacacachketza; 257! Ketza; (258) 
Ayacachtli; (259) macuilli; (260) cuilli; 1261) maitl; (2621 macuilpoale; (2Ó3)poale; (264) macuilli; 
265. >asaliuyantli; (266) antli; (267) u; (268) sasalic; 1269 tlatoscatl; (270) toscatl; 1271 1 tlalli; 
(272) tlaxochtli; ^273) ixochtli; (274) tlalli. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
215 

vacion que la de Petlacalco, distinguida por (275), la que de lo interno 
{2j6), vomita (277), agua (278). En la postura de esas dos manos, y de 
las dos inferiores apegadas á la calavera, se manifiesta el estylo con que á 
lo natural se conoce el medio dia, ó tiempo preciso de aquel antiguo su- 
ceso, señalándose en las conyunturas de las quatro, el número de quatro 
mil v ochocientos fundadores descendientes de los doze libertados en aquel E1 de sobrevi - 

■' * vientes a la pro- 

Lugar, que symbolizan otros tantos dientes de la calavera, tratados de p»a era en lugar 

determinado. 

hueso (279), quando se denota su permanencia entre naturales, no obstan- 
te que tengan su distintivo propio. 

2 1 ? De la calavera de esta frente sale una vívora de dos cavezas, ó Mons- ¡ado e 
truo (280), el que da placer (281), á las Gentes (282), instructivo con sus 
ataduras (283), de lo noble, ó principal (284), de la tierra (285), ú oro aco- 
piado de Rios y Serranías, que todavía se tratan de Placeres en Lugares 
de ellas, en Provincias internas, donde lo ruedan las Aguas. Se advierte 
figurado tal Monstruo en la enagua nacional (286), por común á halda de 
Sierra, una parte del compuesto de la misma enagua (287). ministrando 
la otra el orificio (288), ó cavidades, tanto del Malpaís de la serranía de 
nuestro Sur, en que con la lava quedaron mixturados los antiguos acopios 
de contribuciones preciosas hasta la era nacional, quanto las de vertientes, 
donde á los quatrocientos años después de ella, ó en la data de nueva fun- 
dación, se cogia para feudal reconocimiento á la descendencia de aquella 
antigua Raza dominante, de veinte y seis Lugares figurados en otros tan- 
tos troncos trozados de árbol en sentido orizontal, y distribuidos en el 
recinto respectivo á la rodilla de la figura, vista por ambas frentes y cos- 
tados. El distintivo de la propia rodilla en su estructura interna, es (289), 
piedra (290), con hebra (291), de Árbol (292), por su dureza, y enlaze de d¡ E * de J'^ s r ™l' 
cuerdas en parte del cuerpo que el Idioma trata de arboladura, siendo co- g er i° en ríos, 

f juntamente que 

mun el propio compuesto a tronco de Árbol asi trozado que instruyendo paia p esC a. 
también aquella dominante estatura humana disminuida por aniquilación 
de la hebra de su Árbol genealógico en la piedra, ó sierra de su capital 
dominación, advierte juntamente los medios inventados por ella, de piedra 
y hebra, ó vejuco montes, con que se ligan Arboles para formación de 
Presas, ó corrales en Rios de Pesca, manifestados en veinte Redes (293), 
pendientes de la enagua, y á continuación quatro Mosqueadores (294), que Estación para 

ello destinada. 

con su valor de Ala (295), para la fiesta (296), del que cierra (297), pre- 
vienen otros tantos meses Ivernales, en que después de mitigadas las cre- 
cientes, se hazia, tanto la Pesca, quanto la busca del oro, comenzando desde 
la venida de la Garza, á que alude la Ala, y también á la materia de pluma 
escarmenadora de las pajas de que aparece formado el fleco (298), ins- 

(275) Axuchco; (276) co; (277) ixuchtia; (278) atl; (279) omití; 2S0) tlacasemele; (281) seme- 
le; (282) tlaca; (283) tlalpilli; (284) pilli; (285) tlalli; (286) tzincueitl; (287) cueitl; (288) tzintli; 
(289) cuautzontetl; (290) tetl; (291) tzontli; (292) cuauitl; (293) matlatl; (294) tzacuiluastli; (295) 
astli; (296) iluitl; (297) tzacuá; (298) tenposoncayotl. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIll. 

216 

tructivo del deletreo articulativo á coros, de los symbolos de contribu- 
ciones. 
Symboio deía 22? Como el distintivo (299), común tanto á dos cosas enteras y comu- 

Serranía de Sur. f f 

nicables entre ambas, quanto a dos frentes, envuelve a los que se afrontan 
(300), á la sierra (301), para concupisencia (302), se symboliza en las dos 
de este Monumento la serranía de nuestro Sur, donde también residía el 
Govierno de la de Norte, y quedando por eso en aquella apropiadas las 
dotes (303), distinguidas por lo enagenado (304), en sierra (305). De ella 
corrió aquel Mal país de Lava abundante hasta hoy en vívoras (306), ó 
culebra (307), que muerde (308), advirtiéndose la enagua figurada, com- 

EidekdeNor- puesta de ellas, en las frentes y costados symbólicos de la serranía de Nor- 
te, como distinguidos por (309), diente (310), de concupisencia (311), con 
el Baho (312), alusivo á la muger compañera al lado del hombre. La lava 
cubrió á las Gentes especialmente concurrentes de ambas Serranías, como 
la vívora traga á los conejos, Ratas, y Lagartijas, enteras, manifestándose 
en los cascabeles (313), figurados, tanto los recorvados senos, ó cuevas de 

ei de k causa ta j p ai ' S( por conlun su distintivo al caracol, quanto la causa del estrago 

del estrago. x * o 

que embuelbe el compuesto de hilo (314), de la enagua (315), ó sucesión 
de la primera muger, de quien los naturales hazian especial mención en 
estos dos Monumentos primeramente ahora hallados, y en tradiciones re- 
feridas á serranías coetáneas á la creación de la común Madre, y origen de 
la concupisencia. 
Contribuciones 23? En el fleco se symbolizó también la contribución de la Gente del 

del con torno de la 

Laguna. contorno de la Laguna, destinada á los Ministros Religionarios que com- 

ponían el canto de sus coros, y la qual envuelve su compuesto de calabaza 
(316), por dentro (317), cocida (318), de la orilla ó labio (319), permane- 
ciendo en el propio contorno la Población (320), cerca (321), de la cala- 
vaza (322) de que presenta figura su inmediato cerro, y también la cos- 
tumbre de regalar los naturales, especialmente á sus Governadores, las 
frutas que envuelve un synónimo del fleco (323), Calavaza (324), Aguacate 
(325), grasoso (326), que es el mejor de la orilla (327), de la tierra (328), 
y advirtiendo antonomasticamente otro synónimo del propio adorno (329), 
orilla de la tierra, que en él se simbolizaban las contribuciones de ella. Pero 
Medidas de las se interrumpe el figurado como el tiempo de ellas, por cinco zurrones (330), 

de oro y sus bol- 
sas, divididos con su geroglífica atadura, que fenecen en la figurada cueva de 

dos centros xicomostoc, donde se perdieron los de la Capital antigua, y que 

sirvieron á acopiarse desde la fundación de la nueva, advirtiendo la medida 

de las contribuciones mayores las uñas grandes, alusivas á las de la cuar- 



(299) yonteixti; (300) ixti; (301) tetl; 1302) yomoni; (303) teyocatilli; (304) yocatilli; (305) tetl; 
(3061 tecuancoatl; 1307) coatí; (308) tecuani; (309) yoyomotlantli; Í310) tlantli; (311 ) yomoni; 1312) 
iyotl; 313) cuechtli; (314^ ichtli; (3l5)cueitl; (316) Ayotl; (317) c; (318) posoni; (319) tentli; (320) 
Ayotlan; C321) itlan; (322) Ayotli; (323) tlatenchayauacayotl; (324) ayotl; (325) Auacatl; ,326] cha- 
yauac; (327) tentli; (328) tlalli; (329) tlnatetli; (330) toctli. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

ta de la mano (331), uña (332), en cada uno (333), esto es, de cada dedo 
pulgar y meñ'que tendidos en abertura de la propia mano, y distinguiendo 
las menores por el Geme ó distancia entre el índice y pulgar. Pero otros 
tantos Zurrones, así de los mayores, como de los menores que figura el 
Monstruo, se amarraban de lo contribuido en los quatro meses Ivernales, 
con ocho mil de sus respectivas medidas que instruie la anotación meto- 
nímica de bolsa (334), y compuesta de principal (335), yerba apreciable 
(336), de oquedad en centro (337), por el oro perdido en las volcánicas de 
Xicomostoc, siendo la propia anotación común á la Cantidad de ocho mil 
por la contenida en tales bolsas (h). 

24? La otra frente difiere de la ya desenvuelta, en advertir otros qua- 
tro collados de la propia serranía de sur por medio de otras tantas piedras 
impuestas en la Garganta. A su lateral alineamiento se hallan dos mil lar- 
gos pulgares, symbólicos de los principales Gefes, que mediante las sona- ° tros collados 

de 1a serranía de 



jas se enlazan con dos manos, la una con catorze coyunturas, y la otra con surydepobiado- 
doze, en manifestación de dos mil y seiscientas personas de fundadores saHódediasplra 
que vinieron de aquellos collados, y emparentadas por el linage significa- i» fundación, con 
do en la faja (338), instructiva con su compuesto de ligazón (339), de per- que en aquellos 
sonas (340), pares ó iguales (341). De su ascendencia descubre salvadas, doTiaeranTcTo- 
ó sobrevivientes al suceso de la era nacional, veinte y dos en otros tantos nal - 
dientes de su calavera, symbólica de la otra oquedad volcánica de Xico- 
mostoc; recordando también la sobrevivencia de otras catorze de Gefes, 
corpulentos, con otros tantos colmillos mayores, impuestos á los brazos 
fornidos, y descubiertos igualmente por esta frente que por los costados, 

como transferidos de la Serranía de Sur á la de Norte; y señalando su Señal de aug- 
mento ó diminu- 

govierno, el Mosqueador aplicado al codo que abre y cierra al Brazo y don de tiempo 
mueve las acciones, dirigidas principalmente en aquellos á la prolongación parapesc 
del tiempo empleable en la pesca, y solicitud de oro, por uno, ó dos me- 
ses á mas de los ivernales, determinables según la anticipación, ó retarda- 
ción de las lluvias, varia en los añjs. 

25? Descubriéndose en esta frente, symbólica también de la serranía de 
sur en que estuvo la Capital antigua, todo el tramo del brazo, tendido des- 
de el ombro hasta la mano (342); presenta en ambos costados alusivos á 
la de Norte, en donde instruie la repoblación, como acogidos en ella aque- otra de la d¡- 
llos sus sobrevivientes de la otra, solo el molledo, ó parte desde el ombro ¿^""j" e statu- 
al codo (343), manifestativo, de que el brazo nuestro (344), (de la nación ra - 
fundadora), es la mitad (345), en cada uno (346), así de la estatura ante- 
rior á la era nacional, como del poder, comparadas ambas cosas con el 
cuerpo y mando al tiempo de la fundación. 

26? De la calavera, ó fuente encumbrada corre una dupla cauda del Pa- Ladeíosobre- 

(331) senistitl; (332) istitl; (333) sennej (334) xickilpile; (335)P ile 5 (336) kilitl; (337) xictle; (338) 
sesentlacámecaj-otl; (339) mecayotl; (340) tlaca; (341 sesennej (342) A.collin; (343) sentlacotacol; 
(344) tacol; (345) tlaco; (346) serme. 

28 



dido. 



BIBLIOGRAFÍA mexicana del SIGLO XVIII. 
218 
saliente de la ca- V o regional (347), symbólico de lo sobresaliente de aquella antigua capi- 

pital antigua 

tal respecto de los demás lugares, como tal Ave comparada con otras re- 
gionales, y á la qual crían los naturales con particular atención. La misma 
dupla cauda es semejante á la configuración que forma el mal pais de lava 
que cuelga de la serranía de Sur, extendido en la parte llana y estrecho en 
la alta, quedando casi en el todo de su mediación la pequeña heredad, 
compuesta de tres planes encerrados por la propia lava, y distinguido el 
menor de ellos por (348), en lo interno (349), está la camisa (350), alusiva 
á la figura que en él forma el cercado de la propia lava, que es la del cotón, 
ó camisa nacional, la qual corre del cuello á la cintura, y con solas medias 
mangas. El plan de magnitud, media entre ese y el mayor, es (351), den- 
tro (352), de lo noble y principal (353), de arriba (354): distinguiéndose 
al mayor por su misma magnitud, pero también con anotación de lo prin- 
cipal (355), dentro de lo principal de arriba (356), que es grande (357). 
Tesoro aiií per- 27? Ambos son acordes con el compuesto que envuelve la figurada cola 
de Ave (358), lo principal (359), de la inmundicia (360). En ella se pre- 
senta dos órdenes de las que se llaman pinas de plata en las Haciendas, ó 
Ingenios de beneficio de minerales, distinguida por (361), inmundicia (362), 
del Señor (363), tanto por derretido aquel metal así acopiado, con erup- 
ciones volcánicas, quanto por atribuida su formación al Sol, tratado de 
Señor en sentido abusivo y profanatorio del symbólico de la Divinidad. 
La figura piramidal cónica de tales pinas azogadas, tratada de (364), y 
cuia rayz (365), se acomoda también por translación á la inmundicia hu- 
mana de semejante forma, descubre que la plata fué entre estas naciones, 
mucho mas rara, ó escaza que el oro, por no acarreada en la abundancia 
que este por los Rios, aunque el uso de ella era mui antiguo en el Mundo: 
pues instruie cosa antigua y usada (366), que guarda ó deposita (367), la 
tierra (368). 

28? Por eclipsados Sol y Luna á tiempo de aquel memorable suceso, y 
por él también temibles aun los eclipses naturales, para gentes nacionales, 
especialmente de lugares donde los monumentos de erupciones volcánicas 
coetáneas á la era nacional, la recuerdan con sus peculiares anotaciones, 
son dos las colas (369), principal (370), inmundicia Í371), de los Señores 
(372). La doble cauda fenece tocando á un triángulo de iguales lados, ó 
isóceles, semejante en sus lúnulas á los rastrillos acostumbrados en fundi- 
ciones de minerales, y abrazando á ocho uñas ó medidas, por el valor nu- 
meral de su compuesto {373), tres (374), esto es, días, según el contexto, 
de desgracia (375), que con las llamas de humo salientes del triángulo, 



(347) nexolotl; (348) cotoneo; (3491 co; (350 cotonki; (351) acopilco; (352) co; (353> pilli; (3541 
aco ; (355) ueacopilco; 1356) acopilco; (357) uei; 1358) cuitlapilli; (359) pilli; (360) cuitlatl; 361) 
teocuitlatl; (362) cuicatl; 1363') teotl; ¡3641 tlapiasolli; 1365) tlapiasoa; 1366) solli; (367) pia; (368) 
tlalli; (369) teteocuitlapilli; 1370) pilli; (371) cuicatl; 372 teteotin; (373J cliicuei; (374) yei; (375) 
chicu. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
219 

instruien {376), significativo de tercero dia, y por su compuesto, de que 

aquella materia está {377), derretida (378), sobre (379), el camino (380). e ^^ c ° e ¡ a q d ue 

que el acopio de ella era de mil y seiscientos años, lo advierten las cuatro 

colas del Páxaro sentzontli, impuestas sobre las del Pavo, como valiosa 

cada una de quatrocientos, y señalados á mas de ellos, tres meses lunares 

por las lúnulas del rastrillo, tratado de (381), recogedor (382), de la ba- Symboio de i» 

r ' extinccion del 

sura ó rastrojo del Maiz (383), comunmente cosechado entre naturales en Mai ¿ desde íaera 
principio de la luna de Diciembre, ó data inicial de aquel acopio de su an- 
tiguo tesoro, y symbolizando juntamente el rastrillo la extinción del maiz 
desde aquel suceso de Primavera, instruida en esta figurada memoria, con 
las colas del sentzontli, que mudan su pelo ó pluma anualmente en ella (i). 
29? A los lados de la que se presenta por cabeza de este peñasco, se 
notan los siguientes symbolos y Geroglíficos: cofia de Red (384), instruc- 
tiva con su compuesto de Red (385), de la cumbre (386); como que sym- 
bolizándose en ella la capital antigua, se notan en su serranía mallas ú costumbres de 

la capital antí- 

oquedades volcánicas según las que forma la red entre sus nudos. El Pa- gua , sudtadas en 
nal que custodian las Abejas, figuradas por sus ojos laterales, que como lanuev 
extraen el jugo de las flores, y depositan en él á profusión la cera, asi po- 
nían allí los naturales el oro; imitándolas también en fabricar sus casillas 
emplastadas con lodos; en aver vivido allí, y después en su nueva funda- 
ción, asociados á distinción de otras Gentes errantes; y en aver embiado 
en los tiempos respectivos á ambas capitales, sus colonias desde ellas á otros 
lugares, según la antigua tradición de que estas naciones, unas a.vian salido 
de xicomostoc, y otras llegaban á él. 

30? El torzal (387), que liga orizontalmente á la caveza, instruiendo su Terremotocon 

que acabó aque- 

compuesto, vuelta (388), de la tierra (389), manifiesta su alusión al terre- u a , y Lugar á que 
moto, circunstanciado en el segundo peñasco excavado, con que destruida ^"brevVvk'n! 
la capital antigua de la Serranía de Sur, se transfirieron los pocos liberta- tesdeeiía. 
dos de ella, á la de Norte, symbolizada en los costados de éste de funda- 
ción, por particular anotación del lugar donde se acogieron aquellos, con 
Pozo en corte de elevación, tratado de (390), ahoyado (391), de la Laguna 
(392), según permanece respecto de la extendida antiguamente hasta las 
serranías de este Valle, el pequeño ahoyado en lo interior de la de Norte, 
y en él situada en la basa meridional de parte de la propia serranía que 
por el rumbo y Valle, de su Norte presenta vista de Águila, la antigua 
Población (393), que en su mismo compuesto instruie su colocación en (394), 
la sierra (395), de la Águila (396), quando el monumento figurado de su 
memoria, representó también al propio lugar con tocar la Ala de la Ave 
al plan de la nueva fundación (j). 

(3761 uiptlatica; (377) ca; (378) tlatilli; (379) ipan; (380) utli; (381) tlasolononi; 13821 ololoni; 
(383) tlasolli; (384) cuamatlatl; (385) matlatl; (386) cuaitl; 13S7) tlamalintlij (388. malintli; (389) 
llalli; (390) Atlacomulli; (391 comulli; (392) atla; 1393) cuautepec; (394) c; (395) tepetl; (396) 
cuautli. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

220 

NOTAS 

RECLAMADAS DESDE LA PAGINA 200.* 

Nota (a) ( ¡ r éase la pág. 200.) 

A esta clase ele Roca llamó el Mineralogista Sueco Goschkal Walerio, 
en su especie 91, opaca, Arenaria y compacta, colocándola Valmont de 
Bomare en la suia 191, tom. 1? de la Mineralogía que publicó en París, 
año de 1774. 

La medida por pies como una de las alusiones de los desproporcionados 
a la figura, y también el Devanador, ambos Geroglíficos presentados en la 
basa plana del Monumento primeramente ahora hallado, y asentados sus 
valores á los números marginales 8? y 9? y en la Nota (f ), instruien la ex- 
pulsión de Peñascos de aquella Prominencia de Sur, al Lugar que después 
de siglos se tomó por centro de esta ciudad. 

Refiriéndose pag. 105 de la Historia de Nueva España, escrita por su 
esclarecido conquistador, edición de 1770, muchos hermosos edificios en 
los Barrios de esta ciudad, á mas del Principal: asienta el contexto desde 
la 133, á 140, la fuga que aquel hizo de ella en fines de Junio de 1 520, sin 
que el Bloqueo de su Laguna comenzase hasta mediado Mayo del siguiente 
año, con extraordinario número de coligados para él, ganados en ese es- 
pacio según la 237, y siguientes, ó preparativo notorio por naturaleza á 
los habitantes de esta ciudad, quienes aviendo conservado dentro de ella, 
una pequeña parte del tesoro nuevamente acopiado en el espacio de siglos 
queyainstruie este monumento, y apresada por Despojo quando se rindió, 
tuvieron tiempo sobrado para aver extraído la incomparablemente mayor, 
tan solicitada después por los conquistadores, que por no averia hallado 
en la propia ciudad, movió el arreglo de Derechos para caso de invención 
de qualesquiera tesoros en casas, Heredades, Posesiones, o cues, y sepul- 
cros, por disposiciones R. s de 1536, 40, 44, 79, 79, y 95, extractadas en 
las Leyes 1? y t) tit. 12. Lib. 8? de las recopiladas para los Reynos del 
Dominio español en ambas Américas. Por aquellos Lugares expresados 
en la Ley, han hecho después de ella varios particulares, sus tentativas es- 
pecialmente en túmulos nacionales/cubiertos de tierra en lorma parabólica, 
sin que haya memoria de aver encontrado otra cosa, que huesos quemados, 
práctica peculiar para los de los antiguos Señores, de la que descubre el 
origen el monumento primeramente ahora hallado. También ha enseñado 
la observación y concordancia de Relaciones bien fundadas, que las trata- 

Del Ms. original. Véase esta primera nota en la pág. 200. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVlll 

221 

das después por la propia ley, y conocidas comunmente por cuevas, fue- 
ron los verdaderos Depósitos de los tesoros, sabidos solamente por la tra- 
dición comunicada de uno, ú otro de los Naturales Principales de algunas 
antiguas Poblaciones en que no se advierte la necesidad de sus individuos, 
común en las mas; sin que las peculiares ocupaciones de aquellas puedan 
cubrir sus corrientes contribuciones, ya Parroquiales, y ya tributarias, y 
mucho menos sufragar gastos extraordinarios, especialmente en Litigios 
de posesiones, y Linderos de terrenos, y de Montes; pues en las demás se 
nota indigencia aun teniendo exercicios propios. 

Aquel Conquistador instruía también, pag. 378, por su carta de 15 de 
Octubre de 1524, al referir el regreso de los Naturales á sus antiguas con- 
trataciones en la propia ciudad después de reedificada, por averia destruido 
para rendirla, que ya no avia en ellas las Joyas de Oro y Plata que antes 
se veían. Y así no solamente resulta el carácter de genial ocultación en los 
Naturales, hereditario hasta hoy, sino también que si aquellas memorias, 
comunes entonces á la contratación general que se hazia en esta ciudad, 
las ocultaban después de su rendición, como casualmente lo hizieron con 
la pequeña viborilla de oro, y de estructura propia del tiempo anterior á la 
conquista, hallada debajo del segundo peñasco esculpido, ó comprobación 
evidente de la ocultación también de éste ¿quanto mas lo harían del sen- 
tido de su nacional escritura los únicos depositarios de él, como despoja- 
dos de sus empleos, y precisos intereses que les procuraba su dedicación á 
ella, y deben considerarse en mui escaso número sobrevivientes á la pro- 
pia rendición, resistida por los mismos que componían el consejo y direc- 
ción? Y así siempre serán sospechosas, y producirán notorias contrarieda- 
des, las instrucciones que después de bastantes años de conquista ministra- 
ban á españoles, algunos Naturales, que á mas de no aver sido de los 
dedicados en la Gentilidad á la inteligencia de aquella escritura, eran de 
una Nación ocultadora, y á quien no solamente el valor de sus esculpidas 
figuras acusaba de Apóstata, sino también sus costumbres, anotaciones to 
pográficas, y algunas de las tradiciones verbalmente averiguadas por uno 
u otro de los antiguos Misioneros dedicados á Idiomas, como que si esas 
se concuerdan con éstos, con las mismas costumbres, Monumentos locales, 
y propiedades de cuerpos naturales, ministran el sentido compuesto, y ale- 
górico en que no se han entendido, que es el propio de sus symbolos y Ge- 
roglíficos. Con que el aver seguido algunos escritores, las relaciones nc 
examinadas por combinación de Principios sólidos, no ha producido otro 
efecto, que augmentar número de copiantes con nuevas contrariedades, na- 
cidas del modo de pensar de cada uno. El es vicio tan antiguo, y común 
en las ciencias, que movió al emperador Justiniano á prevenir á sus Juris- 
consultos, no juzgasen por lo mexor aquello en que concurriese la muche- 
dumbre de Autores, en la Ley 1?, § 6?, tit. 17, de como se ha de aclarar 
el Derecho antiguo, Lib. 1? de su Código, ó en materias antiguas, que so- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

222 

lamente pueden aclararse por Principios acordes, y contemporáneos de lo 
que necesariamente, ó suponen, ó infieren. 

Nota (b) (Véase la pág. 201.) 

Esta definición general, tanto de symbolos, quanto de Geroglíficos re- 
sulta de la concordancia que dicen entre sí los Caps. 1?, 2?, 3?, 4?, 11? y 
14?, Lib. 2? de Doctrina cristiana, compilada por S. Agustín, edición Ro- 
mana de 1735, y de su Carta 119, aviendo citado ésta, y no aquéllos, el 
Religioso Confesor de Luis 13? de Francia, Nicolás Causino (nacido en 
1 5 8 3> Y muerto en 165 1), cap. 6?, Lib. 4?. de Elocuencia Sagrada, y hu- 
mana, edición de Colonia de Agripina de 1691, en que asentó por una de 
las Fuentes de la Invención á los Geroglíficos, como en el 64, del propio 
Lib? á la Parábola por una de las especies de la semejanza. 

Es digno de toda atención que un S. to Padre antiguo, y tan ilustrado 
como S. Agustín, colocase en tratado de Doctrina Cristiana estas Reglas, 
especialmente la del citado cap? 11? "contraías señales propias descono- 
"cidas es gran remedio el conocimiento de las Lenguas. Y los hombres de 
"Lengua latina que ahora recivimos para instruirles, necesitan de otras dos 
"para conocimiento de las divinas escrituras, conviene á saber, de la He- 
"brea y Griega, para que se recurra á los exemplares anteriores si ocasio- 
" nare alguna duda la infinita variedad de los Intérpretes latinos. " Conque 
previniéndose para los de este Idioma la necesidad de aquellos dos orien- 
tales, quando se asentaba por principio general para Naciones de otras 
Lenguas, el conocimiento de las en que se hallasen las señales propias des- 
conocidas, es claro que la Doctrina de Jesucristo se advertía estampada 
también en figuras symbólicas y geroglíficas de los Idiomas, ó paraboliza- 
das según habló siempre Jesucristo á los Pueblos. Al Mexicano lo colocó 
en el orden de los orientales, F. Martin del Castillo, Religioso Franciscano 
de la Provincia de los Angeles, y de la del S. to Evangelio de México, asen- 
tando cap. 2?, Lib. 3? de su Gramática hebrea, impresa en León de Fran- 
cia en 1676, aver defendido en conclusiones públicas del Capítulo Gen. 1 de 
su Religión, celebrado en Toledo en 1658, los Rudimentos de la Hebrea, 
Chaldea, Syra, Arábiga, Griega, y occidental Mexicana. 

La ocultación que de intento se hizo á la Plebe, del sentido de Symbo- 
bolos, y Geroglíficos, por los depositarios de él, no originó la Idolatría, ó 
materialismo antiguo, según pretendía el Abate Pluche en su Historia del 
cielo, instruir la introducida en África por los Egipcios, sino que se abusó 
del sentido de los primitivos, como que el de los de América esta dictando 
la profanación hasta de los frasismos primeros del Cristianismo y que la 
causó la Apostasia^de él, movida de las dos pasiones humanas según la avia 
■ 4 predicho Jesucristo, si se concuerdan las tradiciones alegóricas, regionales, 
con los Evangelios. Por ello no es de extrañar que el sentido que aquel 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
223 

escritor daba á los Geroglíficos de Egipto, fuese impugnado por Le Mire 
en su memoria inserta en la 2^ parte de las de Trevoux de Junio de 1740, 
y también par La Nauze en la de la Academia de bellas letras Tom. 14, 
P a g- 358. Es, pues, innegable, que el atinado de aquella antigua clase de 
escritura, consiste en la combinación de la estructura, uso figurado, y apli- 
caciones del idioma á que pertenecen, y de las circunstancias regionales 
de la Nación que se sirvió de ellas, ó unión de Principios que no se han 
propuesto los escritores, acaso por laboriosa, y procedente de observacio- 
nes dilatadas. 

Nota (c) (Véase la pdg. 202 ) 

D. Luis Becerra Tanco, Párroco de Naturales en varios lugares, y del 
de Ixtlapalapan tan cercano á esta ciudad, al que entró en el 163 1, aun 
aviendo aprendido este Idioma por curso habitual desde su Infancia, inten- 
tentaba después de muchos años, dicernir su sentido compuesto, y figura- 
do, y reputaba á las Pinturas de la Gentilidad indistinta y generalmente 
por Instrumentos auténticos, quando no consta que estuviesen autorizadas 
como las Piedras esculpidas colocadas en Lugares públicos, de las quales 
no hizo mención alguna. 

El aver manifestado el asumpto de su tratado "Felicidad de México en 
"el principio, y milagroso origen que tuvo el Santuario de la Virgen Ma- 
"ria nuestra Señora de Guadalupe etc." edición postuma en Sevilla de 
1685, no solamente con pinturas posteriores á la conquista española, ó 
de tiempo en que ya no se figuraban en Piedra los sucesos, sino también 
con fundamento tan poderoso especialmente entre estas Naciones, como 
la memoria tradicional en cantares, no requería que asentase aquella au- 
tenticidad indistinta de las del Gentilismo. 

Semejante Calificación á la que este escritor hazia en el sexto de sus pá- 
rrafos tocantes á la quinta Aparición, acerca del título de Guadalupe, que 
repugnaba huviesen dado los Naturales á esta Insigne Imagen, diciendo 
"y recien ganada esta tierra y en muchos años después, no se hallaba In- 
"dio que acertase á pronunciar con propiedad nuestra Lengua castellana, 
"y los nuestros no podían pronunciar la Mexicana, sino era con muchas 
"impropiedades," puede hacerse de la inteligencia que se ha dado hasta 
hoy á mucho de lo escrito en aquel siglo. Aquel Intérprete confesaba aver 
seguido la que daban á las Pinturas, D. Gaspar de Prabez, y D. Pedro Ponce 
de León, Párrocos á quienes trató, diciendo también por alusión á los mas 
antiguos Misioneros, que solos aquellos Ministros Evangélicos que se apli- 
caron á escudriñar los Mapas, pudieron dar su inteligencia, y que de ellos, 
y de los cantares sacó F. Juan de Torquemada lo que escribió en su pri- 
mero tomo de la Monarquía Indiana, en que refiere la fundación de esta 
Ciudad, y otras cosas de mayor antigüedad. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVI11. 

224 

El escritor de la citada Monarquía, impresa en Sevilla, año 161 5, asen- 
taba en el Prólogo á su Libro primero, por una de las causas en la falta de 
cronología tocante á lo que escribió de Historia antigua, la de estas Nacio- 
nes en el tiempo primero de su conversión por aver quemado sus Histo- 
rias los Ministros evangélicos que entonces vinieron repitiendo en el Cap. 
6?, Lib. 3?, que lo hizieron porque como todas ellas eran figuras y carac- 
teres que representaban animales racionales é irracionales, Ierbas, Arbo- 
les, Piedras, Montes, Aguas, Sierras, y otras cosas, entendieron que eran 
demostración de supersticiosa Idolatría. ¿Pues como es concordable tan 
seria y zelosa resolución, con aver los mismos comunicado el valor de ellas, 
ó sentido que siguieron D. Luis Bezerra y demás que cita, sin aver tam- 
poco estos succesores examinado el de muchas Pinturas que todavía que- 
daron, ó encargádose de las razones fundamentales del estylo nacional de 
ellas? Assí corría entre las mismas y se ha copiado hasta nuestros días el 
imaginario é incordinable calendario, fingido á pocos años de la rendición 
de México, por los pocos sabedores de la significación de la Cronología que 
ocultaron, y se ha hallado ahora. ¿Pero de quanta satisfacción será, que re- 
cordándose hoy algunas de las memorias que escribieron aquellos antiguos 
Misioneros, nos dicten ellas mismas su averiguación por los mas dedicados 
á los Idiomas, no conforme á las Pinturas, sino á las tradiciones entendi- 
das por los mismos en sentido literal, y no en el compuesto y alegórico 
del Mexicano entonces dominante? 

El escritor de aquella Monarquía, cap. n? Lib. 1? reputando inaveri- 
guable el origen de los mismos Naturales, daba por motivo no aver cono- 
cido letras con que escribir sus historias; y asentando que usaron de Pin- 
turas, en que á vezes una sola figura contenía la mayor parte del caso 
sucedido, ó todo, quando prevenía que tal estylo era propio de solos los 
Maestros ó Ravinos, quienes variaban el modo: manifestó bastantemente 
que con tal memoria general, aunque cierta, pero no contraída por menor 
ó prácticamente en las figuras, no podía entender las pintadas que tuvo, y 
cita en otros Capítulos y especialmente en el i? Lib. 2? el cotejo del Idio- 
ma que las regulaba, y de su peculiar estructura, con los demás principios 
de esta clave, comprueba la verdad de aquella tradición, no distinguida en 
la práctica, y verificada ahora por menor en cada figura de las esculpidas 
en los Monumentos que toma por tema. Varios han sido pero discordan- 
tes, no solo entre si, sino también en lo mismo que cada uno ha referido, 
los que después de aquel Historiador han intentado conocer el valor de 
ellas, sin aver tomado por medio el sentido de los styíos nacionales, y pro- 
poniéndose, entre otros errores el cimental de que cada figura expresaba 
un solo concepto quando se usaba de ella, sin atender á que formadas por 
el Idioma, vario en la significación, según á lo que alude, ó partes de que 
se componen sus voces, acaece lo mismo en las figuras que lo representan. 

D. Francisco Xavier Clavigero (á quien familiarmente traté en el año 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

225 

1 76 1), después de tanteados muchos impresos, y algunos manuscritos, y 
Pinturas, para la Idea, extractada de todos ellos, que publicó baxo el título 
de Historia Antigua de México, en Cesena, año 1780, asentaba en el Ca- 
tálogo de escritores de Nueva España, con que dio principio á su tomo 
primero, por la obra mas completa á la de la citada Monarquía; expresión 
alusiva á la abundancia de noticias, como que en el segundo tomo pag. 57, 
decia, que cuanto ella tiene de bueno, fué tomado de los Religiosos Moto- 
linia, y Sahagun, y en la 186, que en la Historia Mexicana no deben juz- 
garse distintas las Artes de la Historia y de la Pintura, Ínterin no haiga 
otros Historiadores, mas que sus Pintores, ni otros escritos, sino sus Pin- 
turas; context en que manifestó no tener idea del valor figurado en pie- 
dras; calificó también á la de la Monarquía en aquel catálogo, de frecuen- 
tes contrariedades, y falta de crítica, y que su escritor supo bastante bien 
el Idioma Mexicano, y trató á los de la Nación por muchos años. No obs- 
tante su dilatado manejo, los errores, ya de escritura, ya de traducción de 
la nomenclatura nacional, y los que ni aun así pudo poner en versión, y se 
anotarán en lo conducente al sentido de algunas figuras esculpidas, en los 
Monumentos nuevamente hallados, por originales, y también en algunos 
topográficos concordantes; descubren el origen de sus contrariedades en 
no aver conocido la escritura Idiomática, y su sentido figurado, y de con- 
siguiente tampoco el valor de la Geografía, y costumbres nacionales, sien- 
do al mismo tiempo exculpable en la falta de la cronología ocultada, aun- 
que sin los otros principios, huviera quedado tan muda como innumerables 
Tiedras esculpidas. También se anotarán las tradiciones que copió, y re- 
sulten acordes con estas figuras, como escritas aquellas en literal sentido 
por los antiguos Misioneros, desde luego con intento de que después se 
indagase el translativo, á semejanza de su primer Intérprete, y por ello 
compañero de los mismos F. Alonso de Molina, ó primer español inteli- 
gente en el Idioma, quien publicó su Diccionario de Castellano á Mexicano 
en 1555, augmentándolo con mas de cuatro mil voces en 1 5 7 1 , en que im- 
primió el de Mexicano á Castellano, con fin expreso desde el primero, de 
que con el tiempo se descubriera la que llamó Mina inagotable de frasis- 
mos, asentando en general que tiene secretos, de los quales se manifiestan 
varios por el método de esta clave. Aunque aquel español el mas versado 
en esta Lengua, como que de él referia su cronista cap. s 9, y 14, Lib? 159, 
y 59, Lib? 20? de la Monarquía, que los Misioneros venidos año 1 5 2 4» ^ e 
consiguieron desde Niño para Intérprete, y que vivió hasta la ultima vegez, 
no podía desembolver la composición y el sentido figurado de la propia 
Lengua, no aviendo por lo mismo dado seiie de nombres propios de Lu- 
gares, aun siguiendo el método de Lebí ¡ja, que los asentaba, ó convicción 
evidente de que aun no está conocido el valor cierto de este Idioma, y la im- 
presión de aquella obra padeció algunos errores literarios, sin fee de ellos; pero 
á vencer ambas dificultades se dirige también el método de que se trata. 

29 



bibliografía mexicana del siglo XVlll. 

226 

Nota (d) ( Véase la pág. 20J ) 

La invención del Sanio cuerpo, la refirió el Virrey de la India D. Juan 
Barros, Década 3? de Asia, Lib? 7?, Cap. 11?; y la de la S ta Cruz y sus 
prodigios, después de su averiguación, hecha por el R. Obispo de Cochin 
se remitió estampada al Rey D. Sebastian, é Infante Cardenal D. Enrique, 
Arzobispo'de Lisboa, aprobante comisionado para ello de la S. ta Sede. La 
traducción, que se dio á los caracteres de la orla, fué la siguiente: "des- 
pués que apareció la Ley de los cristianos en el Mundo, de ai á treinta 
"años, á veinte y uno de Diciembre el Apóstol S. to Tomás en Meüapnr, 
"donde huv conocimiento de Dios, y mudanza de Ley, y destrucción del 
"Demonio. Nació Dios de la Virgen María y estuvo en su obediencia trein- 
"ta años, y era un Dios eterno. Este Dios enseño á doze Apóstoles su 
"Ley, y uno de ellos vino á Meliapor con un Bordón en la mano, y hizo 
"una Iglesia, y el Rey de Malabar, y el de Coromandel, y el de Pandí, y 
"otros de diversas Naciones y sectas, se determinaron todos de todo su 
"corazón y voluntad concertándose entre si, de se sugetar á la Ley de S. t0 
"tomas, Varón Santo y renitente. Vino tiempo en que S. to Tomás murió 
"por mano de un Brachmen, y de su sangre hizo una cruz." Es bien no- 
table la distinción de aver aquellos señalados Reyes determinándose de 
veras á seguir la Ley de Jesucristo; lo que supone que algunos se decla- 
raron falsamente secuaces de ella en aquella Región. Así acaeció también 
en América, en donde de las Naciones que aun hoy se convierten, son mu- 
chos los que apostatan á poco tiempo de su reducción. Aunque esta ver- 
sión se hizo en el año 1561, la invencicn de la S. ta Cruz fue el de 1548, 
siendo Rey de Portugal D. Juan tercero, y Governador suio en la India 
D. Juan de Castro, según la concordancia de Historiadores Portugueses, 
citados por F. Gregorio Garcia en su tratado "Predicación del Evangelio 
en el nuevo Mundo viviendo los Apóstoles," edición en Baeza de 1625. 

Este Religioso Dominico, que en Misión dirigida de España entró en 
la Provincia de Quito año 1587, según instruió Cap. 5?, Lib. 6? de su tra- 
tado, manifestó en el, la tradición y Monumentos de aver predicado él 
mismo Apóstol en los Reynos del Perú, y del Brasil, infiriendo averio he- 
cho también en Nueva España, por la que solamente pasó aquel escritor 
viniendo de la otra América para su regreso á España. Como los Regio- 
nales han carecido del sentido alegórico y compuesto del Idioma, con que 
en Nueva España se conservaban antiguas memorias relativas á Monumen- 
tos locales de aquella Predicación, no es de extrañar que estos no se ha- 
yan advertido como tales, y sí la negativa de algunos opositores de dificul- 
tades en Mar, tiempo, y distancias, por falta de reflexión en el modo con 
que se vencían, expreso en lo final del Evangelio de S. Marcos, "predica- 
ron donde se quiera esperando el Señor, y confirmando la Predicación 
"con señales consecutivas." 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

227 

Nota (e) (Véase la pág. 20 J.) 

Que los mas de los Naturales vivían dipersos en serranías aun en los 
primeros años después de la Conquista española, lo instruien las disposi- 
ciones de 1551, 60, 65, 68, 73, y 78 de que se extractó la Ley 1?, tit. 3?, 
Lib. 6? de Recop. de estos Reynos, para que se congregasen en Poblacio- 
nes. La misma común dispersión en los Montes fué desde luego la que á 
su conquistador causó tanta novedad la vez primera que vio á es^a ciudad, 
refiriéndola por Temixtitan, situada en medio de la Laguna, pag. 78, de 
su Historia. 

El tratamiento de Canoas que hasta hoy se da á las Barcas Mexicanas 
de figura de Arteza, fué introducido por los españoles que usaban á su lle- 
gada á este Continente, de varios del Idioma Aytino ó de la isla Ayti sig- 
nificativa de Pais boscoso, después Española, ó de Sto. Domingo, como 
los de Barbacoa, Hamaca, Cazique, Macana etc. El Mexicano de tal Barca 
es Acalli, casa calli, en agua atl, como que sus Remeros viven y duermen 
en ella, costumbres tan antiguas, quanto instruien sus symbolos y Gero- 
glíficos. Traxeron también aquellos conquistadores, los Ganados que aquí 
no se conocían por separación del continente en la Data que instruie el 
Monumento segundamente ahora hallado, como fueron el cavallar, Bacu- 
no, y Lanar según las Mercedes para estancias concedidas en el siglo de 
conquista con pena de perdimiento del Derecho á ellas si dentro de tiempo 
señalado no estuviesen pobladas con número determinado de cavezas para 
su procreo. Por ello no tiene nombre propio Mexicano el cavallar: al Ba- 
cuno se impuso el de Cuacuaue, por el que tiene madera cuanitl en la ci- 
ma cuaitl: á la oveja ichcatl, por semejanza de su Lana al Algodón de que 
es peculiar este distintivo: al cerdo Pit.zotl, por parecido al Javalí; á la Ga- 
llina totolin, por la montesa que se le asemeja etc. 

Instruien también las Mercedes del propio siglo para tierras de labor, 
conocidas por cavallerías desde luego por el cavallillo, ó espacio entre los 
surcos, que no la usaron los Naturales en alturas, las que concedidas á es- 
pañoles, las desmontaron afloxando el Ganado y herramienta su migajon, 
robado succesivamente por las Aguas, y que ensolvó Planes inundados, á 
cuia orilla aun siembran algunos Naturales el grano de Maiz, horadando 
en la tierra con estaca lo necesario para él, después de bajada la inunda- 
ción, que en este Valle tocaba al pié de sus serranías, según la distribución 
de Bergantines que en él hizo su conquistador para bloquear la ciudad, y 
también se manifiesta en la natural nivelación de su plan, como antiguo 
deposito de agua. 

Con s, corresponde se escriban las voces en que muchos han usado z, la 
qual no se pronuncia en este Idioma ageno de compresión de lengua en- 
tre las dos dentaduras. La z, es propia como distintiva coadyuvante quan- 
do es precedida de t en articulación de tz, clavando la lengua contra la 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
228 

dentadura inferior al moverse con la Quixada á tocar el Paladar. La h se 
introduxó en el sonido de ;/, ó precedida, ó seguida de otra vocal. El Dic- 
cionario la omitió al principio de dicción, aunque con la impropiedad de 
aver usado de v consonante, y de h en el medio: aviendo asentado algu- 
nas Gramáticas por aquella articulación equivocada, que suena suave la //, 
y advirtiéndose el uso aspirativo de j, en alguno?, aunque pocos lugares, 
por apegado de otros Idiomas, según sucedió al Castellano por el Arábigo, 
y al Italiano con la h inútil en su escritura. 

La i que en solos nombres acabados en //, advertía pronunciada como 
c, el Presbítero D. Iph. Agustin de Aldama al n? 7? de su Gramática Me- 
xicana, impresa en esta ciudad, año 1754, resulta ahora extensiva también 
á muchos finalizados en tli, en escritos, pero articulados tic, por natura- 
leza de Idioma puro, y acorde su sentido, con los figurados en los monu- 
mentos de q. e se trata. Notaba también este Preceptor al n? 27 que en el 
Idioma se usa la synalefa casi siempre que se componen unas voces con 
otras; y al n? 28, el uso de la synonimia. 

Los prácticos en el Mexicano saben que es de respiración suspendida el 
acento que las Gramáticas llaman saltillo, notado de este modo en la sy- 
laba primera de tátli Padre, y equivocado en algunos escritos con h, talitli. 
También les es notorio que Carece del verbo ligativo ser, y de relativos en 
las expresiones compuestas, las cuales suponen á los de su contexto, á ex- 
cepción de una, ú otra en que se contiene, ó el ligativo de estar Ca para 
connotación de alguna particular permanencia, ó el posesivo y también re- 
lativo in sus, ó i su. Las synalefas son frecuentes en los mismos compues- 
tos si se examina el valor de ellos, y también el suplemento de verbales 
con el pretérito perfecto, ó con otros tiempos, advertido en el Aviso déci- 
mo del citado primitivo Diccionario. Carece de ñ nasal, y de articulación 
insuflativa lateral, como la que posee el castellano en la //, pues con cada 
una de estas dos forma el Mexicano, otras tantas sylabas resultadas de sus 
inmediatas vocales, como si para expresar calli casa se escribiera cal-li. 

El uso de x para articulación insuflativa de prolongación de labios, ori- 
ginó que pronunciada como y, de que se usó en los mas antiguos escritos 
del siglo dézimo sexto, se ignore la significación de muchas expresiones 
especialmente topográficas, pronunciadas hasta hoy con el mismo vicio en- 
tre quienes no usan de pureza en este Idioma, como Jalapa, Jilosingo etc., 
siendo en él insufladas, y por ello debiéndose escribir con x; el aver otros 
introducido ch, por de igual insuflación Francesa, causó que articuladas 
algunas como en castellano la e/¿, no se entienda el valor de Chictla, Chi- 
maluacan etc., dictándolas el propio Idioma no con esas dos consonantes 
continuadas, usadas en otras voces, sino con la x, de insuflación semejante 
también á la de se italianas, é insubstituibles por la alteración que causa- 
rían en otras significaciones, como si lema. va i Vi, orquesta maxalli, de pie- 
dra tetl, se escribiese temasealli, significaría estufa para baño. Y así es ne- 



bibliografía mexicana del siglo XVII i 
229 

cesario el uso de la x, pero ad virtiendo su sonido de Xictla-, significativo de 
lugar abundante de oquedades centrales; y de Ximaluacan, país can, de 
dueños del carpintero ximalna, alusivo á lo que se asienta en su lugar. 

Quando las Gramáticas instruien que este Idioma carece de b, d, f, g, j, 
r, s, excluiendo indebidamente á esta última según queda advertido, in- 
cluien en el Alfabeto articulativo nacional á la k, sin usar de ella en los 
escritos, y si de qu con equivocación para quien lee, y no oye las voces en 
que estas dos letras continuadas se liquidan, y las en que no. Quanitl, pro- 
nunciado aiauitl, es madera, ó Árbol; y liquidado caititl es tiempo: quil 
en compuestos es indiferente para cui/Ii, común á cosa alcanzada con la 
mano levantada a lo alto, y á comunicado carnal, y liquidado kill, parte 
de /'////"/yerba apreciable: quccJitli articulado cnechili, común á caracol, y 
á casca vel de vivora; y liquidado Jiechtli pescuezo. Y así es claro que el 
Mexicano carece de q, y que para liquidación antes de a, o, ti, debe usarse 
de c, y antes de c, i, de /•. Por inconvenientes semejantes excluió Garcilazo 
de la Vega, letras que indebidamente se introduxeron al escribir la Len- 
gua general del Perú, según sus advertencias al origen de los Incas, etc. 

El escritor de Monarquía tom. 2?, Lib. 10, cap. 33, mencionaba una bien 
espaciosa Procession desde esta Ciudad á la de Ixtapalapan, como dos le- 
guas distante por su visual dirección. Aquella ceremonia dixeron los na- 
turales por notoria astucia, á los españoles, hazerse cada cincuenta y dos 
años, Periodo que no se expresa en alguno de los tres Monumentos ahora 
hallados, y que manifiestan los antiguos nacionales, regulativos de tiempo. 
El fin con que algunos de los recien vencidos, é inteligentes de sus verda- 
deros Períodos, inventaron en Pinturas aquel, incoordinable, y complica- 
do, resulta por la concordancia de los originales figurados en Peñascos, 
costumbres, Idioma, y tradiciones, aver sido que la Nación conquistadora 
no llegase á entender el valor de los que se han conservado firmemente es- 
culpidos. Con el propio fingido Período ocultaron también la alusión de 
aquella ceremonia, que comenzando por quebrar todas las vasijas, y figu- 
ras, y apagar todo fuego desde el principio de la noche en que empezaba 
la Procesión, renovaban el fuego, y demás, al amanecer del siguiente dia, 
symbolizando los Ministros Religionarios con la hypocresia de la quiebra 
de vasijas, y extinccion de fuego, el desprendimiento de lo terreno por te- 
mor del fin del Mundo que ha de ser consumado con tal elemento, según 
uno de estos propios Monumentos que se los instruía, juntamente con la 
tradición; manifestando luego en su renovación, que avian de permanecer 
en sus obstinadas costumbres hasta el mismo fin del Mundo. 

Que la estabilidad en el regreso que se hizo á ellas después que se avian 
abandonado, era el symbólico espíritu de tal ceremonia, lo comprueba el 
distintivo que la daban de tcteoiicncmi, el andar iicucmi, de los Señores te- 
teo, ti?i, retrocediendo como el cangrejo con que se expresaron en la fun- 
dación de esta ciudad. En el citado capítulo se asentaba ttoncuemi, y tra- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
230 

ducia por caminar como Dioses, quando para plural en la primera parte 
de compuestos se debe duplicar su primera sylaba, y que en ellos la de teo 
no se refiere precisamente á Dios según la entendía en todos aquel escritor. 
El uso indiferente en este Idioma de articular ya o, y ya u } tan observado 
hasta hoy, quanto advertido en el Aviso séptimo de aquel primer Diccio- 
nario, según acaece en el Hebreo, en el cual es antonomastico de Señor el 
nombre Santo de Dios; y el aver los primeros que escribieron Doctrina 
cristiana en Mexicano, añadido ucliulíi, asentando uelnelliteoíl, para sig- 
nificar verdaderamente Dios, ó composición agena de las naturales del Idio- 
ma, tanto por directa siendo ellas inversas, quanto porque pierden parte 
de la última sylaba, y algunas vezes toda ella en las voces componentes 
quando son de mas de una, excepta la última compositiva que conserva 
integra en sus finales: todo ello descubre la indiferencia de teotii, ó tcutli, 
por común á todo señor, antonomastico del Criador symbolizado en el 
sol por sus propiedades, semejantes en el estylo de nuestra limitada com- 
prehension, á las de la Divinidad; y sin que la pérdida de i final en teotl 
cause inmutación del significado, como no la hay entre at¡, y atli, coatí, y 
coatli, etc ; pues el uso ó la supresión de ella, es sola variación en los Dia- 
lectos, ó Ramos distintos en que se halla distribuido el mismo Idioma, en 
el qual augmentó el Diccionario por notorio error de impresión, en su pri- 
mera sylaba con i al Cangrejo, escrito tecuisitli. 

El Aaiccucchco, citado en la versión, es el grande Manantial del Pueblo 
conocido por Churubusco, asentado cap. 67, Lib 2? de la Monarquía por 
Huitzilopochco, aunque sin traducción que se manifiesta alusiva á su si- 
tuación, cercana y en bajo respecto del cerro en que después de la con- 
quista se descubrió dentro de Cueva, una antiquísima Imagen de Jesucris- 
to en el sepulcro, ó memoria de que allí estaba ocultada, según el valor 
de UitzlopQchtli, que ya se expresará. En el propio cap? se escribió con 
error aquel manantial Acuecuexatl. En el 23, Lib. 3?, se refirió ¡a inun- 
dación que causó en esta ciudad, distante de él, dos leguas, aviéndose en 
ella elevado la Agua un estado, sin averse ministrado el tamaño del Me- 
xicano, que era de brazada del pie á la mano de un hombre pinado, y con 
ella levantada, con que en escrituras del siglo Dézimo sexto vendían los 
Naturales del contorno de esta Laguna, sus pequeños terrazgos á los es- 
pañoles, ó común estatura de la Plebe anteriora la era nacional, instruida 
tal, y por equivalente á dos y dos tercias de nuestras varas, en la basa plana 
del Monumento primeramente ahora hallado. 

El mismo con particular Geroglífico en los costados de la figura presen- 
tada en pie con todo el Peñasco, instruie á Lugar determinado de la Se- 
rranía de Norte por acogida, no solamente de los libertados en ella en la 
propia era, sino también de los transferidos á él, de la sur; dictando junta- 
mente la basa del propio Monumento, y las costumbres conservadas hasta 
hoy por los Naturales de tal Lugar, aver sacado la descendencia de aque- 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 
231 

líos libertados, materiales de la misma Serranía, para su fundación. El es- 
critor de la Monarquía cap. 23, Lib. 10, traducía á Teíeuimian, por Madre 
de todos los Dioses, y por Abuela nuestra Tosí. 

El mismo instruía en el citado cap? la cruel ceremonia con que se recor- 
daba á tal Madre, y que tuvo origen de lo que avía referido cap. 18, Lib. 7? 
Pero como no conocía los sentidos alegórico, y compuesto del Idioma en 
que se ministraron las tradiciones que copiaba de manuscritos de los pri- 
meros Misioneros de su Religión, y asentadas por los mismos en el literal, 
no son de extrañar algunas expresiones, dimanadas de error de inteligen- 
cia, que se hallan en sus relativas memorias, siendo necesario copiar esta 
por el valor con que se concuerda. 

Dice, pues, en el citado 18, "otro sacrificio no menos espantoso que in- 
" humano tenían estos Indios inventado por el mismo Demonio, cuyos con- 
centos y regocijos son ver ensangrentadas sus manos con sangre humana, 
"el qual fué desollar á los sacrificados, como á otro S. Bartolomé, que tam- 
"bién fué invención y astucia suya para con sus ministros en el martirio y 
"muerte de este bendítíssimo Apóstol, los quales desollauan después de 
''muertos, y auerles sacado los corazones, como se dice en otra parte, cu- 
"yas pieles se vestian otros ministros suyos para representar con ellas las 
"imágenes y semejanzas de sus falsos Dioses." 

Hasta aquí, es bien notable, que asentando tal crueldad como sugerida 
por el comun enemigo del Género humano, usava la representación de ta- 
les Imágenes, todavía no advirtiese la alusión que embuelbe el origen de 
esa ceremonia, que sigue refiriendo así: "El origen de este sacrificio fué 
"pedir los Mexicanos por orden de su Dios Huitzilopuclitli, al Señor de 
" Ciilkuacan vna hija suya, la qual pidieronpor Reyna y Abuela de su Dios, 
"cuya historia se dize en el Libro de los Dioses, donde se trata de esta 
"Diosa Toci, y aviendola traydo con toda la honrra posible, y mucho con- 
"lento de su Padre, luego lanoche siguiente mandó el ydolo á sus minis- 
"tros, diziendo, que él avia elegido aquella donzella por Diosa de la dis- 
cordia entre Mexicanos y Culhuas, y que así quería que luego fuese 
"muerta, que desde aquel punto la tomaba por Madre; y que el modo de 
"consagrársela y deificárst-la, fuese matándola y después de muerta, que 
"la desollarse, cuya piel y pellejo se vistiese vno de los mas valerosos man- 
cebos Mexicanos, y le vistiessen los vestidos de la defunta, y le pusiessen 
"al lado de su simulacro y figura, y que llamassen á su padre y gente de 
"Culhuacan, para que Ja adorassen, todo lo dicho cumplieron los Mexica- 
"nos, como gente que en todo le obedecían, y puesto aquel mancebo que 
"representaua la donzella con su piel y vestidos al lado de la imagen, ó si- 
"mulacro, llamaron á su padre, el qual vino á la adoración de sü hija, cre- 
"yendo que estaña viua, y elegida en Reyna de la nación Mexicana; y en- 
erando en el aposento (que estaua oscuro) tomó incienso y comencé á 
"incensar, y como se quemasse y leuantasse llama, conoció el Rey el en- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
232 

"gaño y fraude, y cercado de temores salió dando vozes, ¡nuocando su gen- 
"te y pidiendo armas contra los traydores (como en su lugar mas larga- 
" mente se trata) fuesse á su casa mui dolorido, y su desgraciada hija quedó 
"muerta y desollada, y constituida por Diosa, hermana de lluitzilopitchili, 
"aunque la verdad es, que fué á padecer con él penas y tormentos eternos. 
"Pero lo que quedó introducido desde entonces fué aquel género de sacri- 
"ficio de dessollar hombres, porque creyeron los bárbaros Indios, que pues 
"por aquel modo auia su ydolo deificado aquella falsa Diosa, que assi se- 
"ria precioso aquel género de seruicio que se le hiciese, y fué esté sacri- 
"ficio después muy usado, como se verá, tratando de las fiestas que á esta 
"falsa Diosa y á otros hazian.'' 

La equivocación de las primeras traducciones de este Idioma, en que se 
expresaban los Naturales sus tradiciones, las ha hecho aparecer inverosí- 
miles y complicadas después de escritas en castellano; pues teniendo en 
su original un sentido compuesto y alegórico, se trasladaban en el vulgar. 
Así resulta la memoria de la que se traduxo por Diosa, no conteniendo el 
Idioma tal distintivo, sino el de Reyna, ó gran Señora, también se la asen- 
tó por hija del Señor de Culuacan, porque siendo común el distintivo de 
hija con el de Doncella ichpochtli, y el que hasta hoy dan los Naturales á 
algún sacerdote quando manifiestan el aprecio que de él hazen, el de tla- 
sotatzin, Padre tátzin, amado tlasotli, á mas del relativo á la custodia del 
sacramento, y á que le tiene en las manos, teopixki, el que tiene pixki, co- 
mún á quien guarda, al Señor teotli; y anotándose á todo Rey por neitla ■ 
toani, el que habla tlatoani, es el grande uei, y callando por ello hasta hoy 
los demás naturales quando hablan sus Governadores: ya no es de extra- 
ñar que no se haya conocido la alusión de aquel á quien antiguamente 
respectaron como á Rey y Señor, y á la Insigne Doncella como á Reyna 
y Señora, aviéndose profanado después de siglos, los primitivos frasismos, 
según se irá notando. F. Honorato de Sta. Maria § IV, Art. 1 1?, part. 2?, 
disert. 4?, tomo 2?, citando á otros, advirtió que la palabra Papa estaba 
en uso desde los primeros siglos para significar á los Presbíteros, y aun al 
Sumo Pontífice, y á los Obispos, hasta que Gregorio Séptimo mandó que 
este título no se diera mas que á los succesores de S. Pedro en la Iglesia 
de Roma. Hoy es sabido q. e en Italia los niños llaman á sus Padres Papá 
acentuando larga la segunda sylaba. Se entendió también en la traduc- 
ción q. e el Ydolo de quien se referia el mandamiento para aquel desuello 
avia sido Huitzlopochíli, con notorio error ó contraposición dimanada de 
tan valioso distintivo. 

Si se ocurre á registrar la cita del Libro de los Dioses, que el escritor 
déla Monarquía hizo en el de los sacrificios, tocante á la que llamaba Tosí, 
no se encuentra su memoria bajo este distintivo, sino con el de Chalchi- 
uitlicue, cuio valor traducía cap. 23, Lib. 6?, por valutas, ó faldellín de las 
aguas entre ''verdes y azules" siendo el de su compuesto, la halda cueitl 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

233 

común á la enagua, suia i, es de piedra preciosa, chalchiuitl, la cual se 
comprobará alusiva al diamante en otros lugares, según lo instrúie tam- 
bién el de esta anotación relativa á la sierra conocida vulgarmente por de 
Tlaxcala, siéndolo la de tal Población Texcala peñascal, así como Matlal- 
cueye, con que igualmente se conocía la propia sierra, y que aquel escri- 
tor asentaba significativa de "vestida, o ceñida, de un faldellín ó naguas 
"azules del color de la flor matlalin" aunque no por estylo de su com- 
puesto, que es la que tiene la halda cueye, de matlallin, común á Azul 
obscuro, y á la flor con que lo dan los naturales á sus ropas, conocida por 
Rosilla. Asentaba á esa sierra de grandísima veneración en la Gentilidad, 
y que á ella, y á los Lugares que escribía S. Juan Tianhni zmanalco, Santa 
Ana Chiauhtcmpan (cuias anotaciones entendía con error Cap. 7, Lib. 10, 
según se instruirá), á otro "que agora se llama "Nuestra Señora de Gna- 
"clahipe," á otro junto al Pueblo de Tepepulco y á la sierra de Toluccan 
"venían muchas Gentes á ofrecer sacrificios al Dios Tlaloc, y á los demás 
"Dioses sus compañeros como á los que creían les hazian bien de darles 
"aguas; también refería que como estos Indios no sintieron tan grosera- 
"mente de la Divinidad que vuiessen de tratar casamientos en Dioses y 
"Diosas, no la hizieron muger de Tlaloc, sino compañera suya. Otros mu- 
"chos nombres dieron estos Indios á esta Diosa, pero el de Chalchiuitli- 
"cue ora el mas común y usado." Pero todavía no penetraba el origen 
del frasismo alegórico á una perfectisima Virginidad, symbolizada en ena- 
gua de Diamante como impenetrable, y después transferido é Lugares 
propios de su producción: aviendo también intentado manifestar algunos 
de los recien conversos, por medio de tal expresión, álos españoles, que de 
serranías donde tuvo culto la Madre de Dios, venía la lluvia, según se ob- 
serva hasta hoy atendidas en ellas las ruinas de antiquísimos edificios. La 
de Tlaloc, vale la bebida octli, de la tierra llalli, ó alusión á la Agua como 
la de la serranía oriental de este Valle, tratada de Tlaloccan, país can, de la 
bebida octli de la tierra llalli, observándose que quando el año es lloviso, 
comienzan las Aguas por esa serranía: sin que el Dios Tlalocateuhtli, de 
que principalmente trataba aquel escritor en su citado cap? tenga otra sig- 
nificación que la del Amo tecutli del Agua atl, que es la bebida octli, de 
la tierra tlalli, alusivo al Todopoderoso que la embía. Por el mismo mo- 
tivo, aun ministrando muchas de las memorias que copiaba, el sentido alu- 
sivo de las tradiciones, y ceremonias, no conocía aquel escritor el del de- 
suelle de la Doncella del Señor de Cnluacan, tratada también de Madre. 
Si se pone atención al en que hasta hoy usa este Idioma por Madre de al- 
guno á tenantli, siendo su compuesto de Madre nantli, en Piedra tell, co- 
mo la Madre de Rio expresada Anantli, Madre nantli, en la agua atl, no- 
tándose también muchos Lugares explicados con las mismas Rayzes, unos 
por Tcnanco, otros por Tlaltenanco, otros por Tenanitlan, Tcnantzinco, 
etc.; al mismo tiempo que descubren con sus compuestos, el synécdoque 

30 



bibliografía mexicana del siglo xrm 
234 

en el uso de piedra por Sierra, ministrando el primer Monumento ahora 
hallado la acogida de los nacionales aun de la de Sur, á la de nuestro Norte 
quando figuran la destrucción de su Capital antigua con terremoto, fuegos 
volcánicos, y á tiempo de eclipse solar central á medio dia, y en el año 
quatro mil y treinta del Mundo según el segundo Monumento, ó de uni- 
versal cronología, y por ello acorde el estylo con que S. Mateo, Cap. 27, 
v. 50, refiriendo la espiración de Jesucristo en la Cruz, expresó: "y la tie- 
"rra se movió y las piedras se rasgaron:" juntamente advierten á la que 
en ellos fué la Madre libertadora de los hombres que sobrevivieron en ta- 
les Lugares, quando el núcleo o peñasquería primitiva de las propias se- 
rranías se desnudó de sus costras terreas. 

Varias son las Poblaciones antiguas, tratadas hasta hoy de Tenanco. Por 
lo mismo es extraño que al mencionar D. Luis Bezerra en el párrafo pri- 
mero de su testificación, á Tenango de Tazco, huviese seguido la corrup- 
ción de escritura, tanto en Tazco, de donde era nativo, y cuio valor se ex- 
presa en su lugar, quanto de Tenango, quando hasta hoy se conoce por 
Cacalotenanco la Población á que se refería, y siendo su compuesto el de, 
dentro Co, de la Madre nantli, de piedra, ó sierra tetl, del cuervo cacalotl, 
Ave que allí abunda; la qual forma nido en Primavera, como la Aquila 
figurada en el Lugar á que alude uno de los symbolos de el Monumento 
primero hallado. Pero como el antiguo frasismo nacional de la cristiandad, 
según va descubriendo, se halla en Alegorías por semejanza á Cuerpos na- 
turales, resulta tembien conforme á las circunstancias peculiares de cada 
lugar, concurriendo en aquel Poblado, su situación en lo interno de serra- 
nía distinguida por abrigo de una Ave, de que no hai memoria hiziesen 
los naturales algún uso particular siendo notoria su costumbre de obser- 
var las propiedades de todos los Animales, de las quales se sirvieron para 
symbólico recuerdo ó memoria de las mas importantes y antiguas, é imi- 
tando al cuervo en esconder lo que coge, quando allí existe una pequeña 
Imagen de la Virgen Maria, de singular veneración entre ellos, y en otra 
Alegoria asentaban á su antiguo Apóstol como ocultador de cosas precio- 
sas en Barrancas de Rios, y en serranías, por el motivo que envuelve la 
propia memoria. A lo mismo aluden las anotaciones de otros Tenanco y 
Tlaltenanco. 

De estas últimasse observan dos, no mui distantes de esta Capital, hallán- 
dose una como á quatro leguas por su visual dirección, en la cordillera al 
Suoest, y á la linde del eremitorio de la Religión descalza del Carmen, co- 
nocido por Desierto. Su compuesto dicta en la parte tenanco, situación 
semejante, interna en madre de Piedra ó sierra, y en la tlalli, de la tierra, 
de la Población Tlaltenanco, conocida por S. Mateo, de la que asienta la 
tradición pintada en la sacristía de aquel eremitorio, aver guiado á los pri- 
meros Religiosos solícitos de lugar propio para tal fundación, el Bautista 
S. Juan en trage desconocido, y el qual les señaló el en que la determina 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIll. 

235 

ron, y desaparecido, le hallaron semejante en la imagen del mismo Pre- 
cursor, colocada en la Iglesia de Tlaltenanco y conservada hasta hoy en 
la del eremitorio, á que se transfirió. Otra también antigua Población en la 
ultima inferior colina de la propia serranía ministra concordancia de aquel 
distintivo, con el permanente en su Barrio Tenanitlan, cerca, ó inmediato 
itlan, de la Madre nantli, de Piedra, ó sierra, tetl, siendo el Poblado mas 
conocido por S. Ángel. 

Otro Tlaltenanco se nota al pie meridional de la propia serranía, en Po- 
blación tratada de Cuernavaca, donde se distingue á una antiquísima Ima- 
gen de la Virgen Maria con particular Santuario anotado por de Nuestra 
Señora de Tlaltenanco. La parte tlaltenantli es común a Vallado, pero su 
misma estructura concordada con las circunstancias de Lugares así ano- 
tados, la instruien extendida ó usada por asimilación á los en que tuvo su 
origen. D. Luis Bezerra intentando comprobar aquella mutua impropie- 
dad de articulación del castellano en los naturales de Nueva España, y la 
de estos en los españoles, entre tres exemplares topográficos de que se valía 
en el citado sexto párrafo de la quinta Aparición y fueron Atlautlacoloa- 
yan, Quauhnahuac, y Quauhaxallan, seguía los vicios de escritura guar- 
dando en los tres la h, y la n final en el que debia aver escrito cuaaaxala; 
pues son raras las anotaciones á que corresponde la n final, y muchas las 
en que, como por cadencia mal oida, se usó desde el siglo dézimo sexto, 
por españoles y por naturales recientes en nuestra escritura, ó tiempo en 
q. e puede decirse q. e todo se acaba en n por vicio semejante al que adver- 
tía un matemático, en el tratamiento latino de sinus, que incluiendo en su 
origen escrito S. I. el de semises inscripte, ó por sus iniciales latinas, el 
valor de mitades inscriptas, esto es, mitad de la cuerda del Arco duplo 
correspondiente al Ángulo del seno, se bolvió inentendible sinus, por es- 
crito así quando todo se acababa en us. 

Aquel escritor no solamente dexó sin traducción á cuauaxala, siendo la 
de su compuesto, arenal xala, duro cuanac, conforme al terreno de Gua- 
dalaxara á que aquel se refería, sino que también alteró la de Atlauilaco 
loayan, dándole la de Lugar donde tuerce el arroyo, sin conocer el valor 
del yan, ni el de tía en tal compuesto, que ministra el de lugar continuado 
yan de Agua atl, que rueda tlacoloa, la Barranca Atlautli, según acaecía 
en el degenerado Tacubaya, bien cercano á esta ciudad, antes que se di- 
rigiesen á ella por españoles, las vertientes de los manantiales de Sta. Fee, 
que entonces tenian su curso por aquella Barranca. Pero merece atención que 
significando rodar tlacoloa, todavía su compuesto lo dicte encorbar coloa, 
la tierra tlalli como que la concordancia de la configuración de América 
respecto del Mar, y otras anotaciones de sus costas que se asientan como 
tocantes á la era nacional, tema propio que figura el segundo Monumento, 
están dictando que el encorbarse la tierra, y rodar, todo fué á un tiempo, 
y por ello se advierte inclinada también la figura presentada en pie con el 



BIBLIOGRAFÍA mexicana DEL SIGLO XV I II. 

236 

Peñasco parado que primero se excavó, como relativo á aquella data des- 
tructiva de la capital antigua, situada en la serranía de Sur de este Valle. 
Ella es la que se interpone entre el de esta nueva, y la antigua Pobla- 
ción vulgarizada por Cuernavaca, que intentando aquel escritor, que la 
mencionaba, ministrar el valor de su original Cuaunauac, la traducía por 
cerca de la Arboleda, ó pie de la Montaña; porque siendo su compuesto 
de nauac, y de cuantía significativo éste de Monte, ó lugar abundante, que 
denota el tía. de Árbol cuauitl, entendió á nauac por adverbio de inme 
diacion, y que en el Diccionario se asentó por Cerca, con equivocación no- 
toria en lugar de cerco. Su compuesto, lo instruie al mismo tiempo, en C, 
la agua atl, está la mollera ñau, symbólica de la memoria de lo undido en 
el Mar y Lagos, en aquella era, y juntamente de la situación de los quatro 
naui (á que es común en el compuesto) partes de la tierra, colocadas so- 
bre el Mar. Por cerco instruie también á nauac, la producción tratada por 
Naturalistas de Europa, de cardo de las Indias occidentales ó Caído de 
Melón, conocido vulgarmente en Nueva España por Visnaga, y entre Na- 
turales uitznauac, cerco, ó corona nauac, de espina uitztli, como que pre- 
senta la mas perfecta con sus púas, recordando al mismo tiempo la data 
de aquel undido general á las quatro partes de la tierra, por la causa co- 
mún á ellas, que fué la de la espina. Con que permaneciendo en aquella 
Población Cuaunauac, el distintivo de una Imagen, que el mismo concor- 
dado con la inmemorial antigüedad de la efigie, y circunstancias locales, 
la instruie Madre de la Sierra de la tierra, con Tlaltcnanco, resulta el que 
los Naturales intentaron comunicar á los españoles al tiempo del descu- 
brimiento de la misma Imagen, refiriendo su origen por Cuauua?¿ac, en c, 
la agua atl, de las quatro naui, está el Árbol cuauitl. antonomástico del 
corpulento genealógico, que es el sentido de todo el Compuesto, aunque 
su translación á cercado de Monte sea acorde con el Vallado contenido en 
Tlaltcnanco, como que las colinas de su circunvalación se hallaban pobla- 
das de Arboleda antes de desmontadas por españoles para sus labores; 
pues otras situaciones semejantes no tuvieron estos distintivos por parti 
culares. 

La symbólica nacional espina, se encuentra también alegorizada con 
cinco figuras translativas, en el ceñido distintivo Uitzilacki de Población 
de Naturales, situada en el extremo meridional elevado de la propia Se- 
rranía intermedia, y que vista desde Cuernavaca, á que forma lado sep- 
tentrional presenta con la Abra donde se halla i'itzilacki, la forma de Ar- 
teza, ó Canoa. Los Remeros tratan de ilacki á la que se inunda, y de uitztli 
espina, al Pulque de Maguey recien trozado en su penca central que le- 
vanta su púa mas que las otras. Allí origina continuo trozamiento de tal 
Planta, la bebida que de ella se estrae, supletoria de Agua que produce 
mui escasa un pequeño y retirado Manantial. Con que la metafórica Ca- 
noa, omitida por supresión, ministra con la metonímica espina, el antítesis, 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

237 

ó contraposición á la hyperbolica inundación de aquella Planta abundante 
allí. Por ella distinguen los Naturales desde este Valle hasta Uitzilacki, al 
viento Sur por uitztlampa, en donde pa, acaba tlami, la espina uitztli, co- 
mo que saliendo dulce de allí tal bebida, se agria quando pasa ya á tem- 
peramento caliente, el qual comienza en Cucrnavaca, y por él tratan los 
de Uitzlilacki, al Sur, de tonayan, en donde de continuo yan, hace calor 
tona. 

Por estylo semejante figurado se expresaba al Norte en esta Ciudad 
quando era de Naturales, tratándolo de Mitlampa, en donde pa, acaba tla- 
mi, la flecha mitl, alusiva á la del Sol en punto de medio dia, symbolizada 
en el distintivo de un Picacho de la Serranía de Norte, que los nativos de 
ella conocen por otomi, flecha mitl, nuestra to, en el camino otli, recorda- 
tivo del tiempo preciso de la era nacional, y en el qual tampoco admite 
sombra aquel Picacho por vertical, que también es el punto mas notable 
aproximado al Meridiano, y Norte de esta Ciudad. Al mismo Picacho tra- 
tan también aquellos, de Cuautzin, Águila apreciable, teniendo la serranía 
en que se halla, el bosquexo de tal Ave boca arriba, vista desde la Pobla- 
ción situada en su Valle septentrional Cuautitlan, cerca itlan, de la Águi- 
la Cuautli, metafórica de los conceptos a que se acomodaba, y se asenta- 
rán en sus respectivos lugares. Por no entendida la alusión del Norte de 
esta Ciudad ha venido copiado hasta nuestros dias el error de impresión 
con que se asentó en el Diccionario augmentado con c y por ella escrito 
Mictlampa quando á su parte Principal componente mictlan augmentado 
también con el vicio general de u, se refería por significativa del Infierno, 
sin discernimiento tampoco de la antonomasia que envuelve el compuesto 
mictla, lugar abundante manifestado en el tía, de quien mere micki, por- 
que la mayor parte de las Gentes se condena, según la común tradición 
de los Padres de la Iglesia, y conforme también se figuró en el segundo 
Monumento excavado; pues el distintivo de la situación del Infierno, es 
tlalxicco, dentro co, de la oquedad céntrica xictli de la tierra tlalli, adver- 
tida en lugares volcánicos, con alusión también á la era nacional, junta- 
mente de eclipse solar central, según ambos primeros Monumentos exca- 
vados, se distingue al oriente por Ixtlampa, en donde pa, acaba tlami, el 
frente ixtli, alusivo al de la Luna en creciente hasta su llena, como que á 
ese Rumbo presenta en aquel espacio su parte obscura, y en la men- 
guante al Poniente snatlampa, en donde pa, acaba tlami la muger suatl, 
ó la metafórica del Sol, que de él recive la luz, según alegoría expre- 
sada en otro Lugar, y conforme á la Población Snateutla, polvadera tcu- 
tla, de la muger suatl, porque allí la levanta tal viento en tiempo seco, 
y de Menguante, y comprehendida en distrito jurisdiccional de Cuauxi- 
wxnco, que su compuesto instruie á su Población cavezera, distinguida así, 
dentro co, de la Madre nantli, de la oquedad del centro xicllc, del Árbol 
cuauitl, siendo común el Cuan del compuesto, á Cuantía Monte que en- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

238 

cierra al Lugar poblado. Aun asentando el Diccionario al Poniente por 
ciuatlampa ccat/, ó frasismo, cuia parte ecatl es viento, no solamente no 
distinguía la composición de siuatlampa, sino que omitió el ixtlampa en 
el Oriente, al qual expresaba ron las anotaciones siguientes, que ya se ex- 
plican por sus valores: totiatiuhiquisayan, salidero Kisayan, suio i, al ca- 
mino 7itli, que haze Calentar tonatia: Tonatiuk-inemanayan, tendedero 
manayan, suio i (quitado el error de c), que á los suios in, haze Calentar 
tonatia: Tonatinhixco, al frente ixco, del camino útli, que haze calentar 
tonatia. 

Pero no hai que extrañar el no averse desembuelto esos, y otros frasis- 
mos, quando no se ha hecho ni con el mas usual, aun de los que no son 
naturales, con que preguntan á los que lo son, por el Lugar de su morada, 
y que al mismo tiempo comprueba la particular atención que se tenia á 
las circunstancias locales, como recordativas, por sus singulares anotacio- 
nes, de los mas notables sucesos, juntamente con los destinos que se daba 
á sus producciones. El es hasta hoy tan sabio, como campamocJian, de la 
morada tuia mochan, en donde pa, está el pais, o territorio can? Aun la ex- 
presión general, de que usa este Idioma para Nación sccnit/aca, Gentes 
tlaca, en lugar de por sí separado sccni, ministra idea bastante 'de las se- 
ñales perpetuas que servían de limites y de las cuales y de otras notables 
situadas aun dentro de una misma Nación, se valían para explicar las me- 
morias historiales. Tal frasismo es también digno de reflexión como acor- 
de con el V. 8, Cap. 32, del Deuteronomio : "quando el Altísimo dividía 
"á las gentes: quando separaba á los hijos de Adán, constituyó términos 
"de los Pueblos según el número de los hijos de Israel." Y así cuando in- 
tentaron instruir á los españoles con Cnaunauac y Tlaltenanco, manifes- 
taron el descubrimiento de la Imagen que conserva este distintivo en el 
Lugar que con su anotación advierte la Historia de su antigüedad. Ambos 
concuerdan en sentido de Vallado, pero dictando la naturaleza y circuns- 
tancias de tal cercado, ó madre de piedra de la tierra, las colinas ó Lomas 
que presentan el flanco de aquella Serranía, apoyado en ellas, como el de 
otras muchas. Tales colinas se notan después de robada la tierra que cu- 
biía su superficie en estado de Montes, formadas por capas de la materia 
tratada nacionalmente de tepetlatl, estera petlatl, de piedra ó sierra tct/, 
como que siendo alturas de segundo orden que apoyan á las de primero, 
compuesto de peñasquerías visibles, por desnudas, hazen el oficio, ó des 
tino de la estera, que es el descanso de las propias serranías. Así recuerdan 
los cuerpos naturales anotados en este Idioma, que la Madre, ó vienttepe- 
ñascoso de serranías estuvo primero cubierto de las costras terreas, de que 
se formaron, después de separadas de él, las colinas en las bases primitivas 
del mismo núcleo y en las quales se descubrieron muchas de las corrientes 
antes subterráneas, y descendentes con rapidez, por la inclinación del Con- 
tinente, desde el pie de la de Uitzilacki hasta la costa del Mar del Sur, por 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII 
239 

espacio de mas de ochenta leguas, en que se agregan 'otras, originadas 
también de otras cordilleras semejantes. 

A la nacional estera de piedra, ó vulgar tepetate y castellana toba, común 
á la que crian los dientes, de hueso por naturaleza, la tratan los Natura- 
listas de tophus caracterizándola de concreción pedrosa, ligera, porosa y 
formada por un conjunto de partecillas terrosas, mas, ó menos atenuadas, 
y dispuestas por costras, encontrándose en ellas impresiones de cuerpos 
que se destruieron en las mismas costras. Esto se advierte en los tepetates 
regionales, entre los quales se han hallado enormes osamentas humanas. 
Asientan también aquellos, que la toba se forma diariamente, y es de di- 
versas especies, como arcillosa, arenisca, margosa, mineral, y de diferentes 
consistencias, figuras y colores, y aunque impeditiva de la plantación, la 
que es pedrosa, pero adequada para fábricas por la incorporación que se 
haze con la mezcla La expresión de que diariamente se forma tal mate- 
ria, es cierta si se entiende sucesivamente en todas las especies de ella, y 
no en un sentido tan general que se repute formarse hoy en qualquier lu- 
gar como la que se nota hecha ya de muchos siglos, y de distintas clases 
según la de los Lugares que cubrieron á los cuerpos animales, de los qua- 
les no se ha distinguido traer su origen la propia materia. 

A estos sí, atribuien los naturalistas el de la creta, que tratan de tierra 
calcárea, desmoronable entre los dedos, privada de sabor y olor, comun- 
mente blanquisca, de considerable extensión en el agua y que se apega á 
la lengua, reputándola primitiva en Montañas secundarias. Entre varios 
Lugares anotados en estylo de este Idioma por Tisapa, aunque asentados 
por aquel común vicio de ;/ final en escritos, Tisapan, se nota uno bien 
conocido en la serranía de Sur, y mui cercano á Tenanitlan, ó S. Ángel, 
advirtiéndose la Agua de su pequeño Rio, pura en el curso más alto que 
el propio Lugar Tisapa y turbia é insípida ya en las Barrancas de el Pue- 
blo, así tratado por la mixtura que en ellas contrae de veneros agregados 
de lo subterráneo de sus Lomas, tepetatosas en su superficie después de 
desmontadas para labor, y con ella robada su capa terrea. Pero según el 
Monumento primeramente hallado, fué corto el número de libertados en 
la era nacional, en la propia serranía, que en la altura mayor conserva el 
distintivo Tlaltenanco. El de Tisapa, vale lo mismo que Río apa, ó donde 
pa, hai agua atl, de creta tisatl. 

De este absorvente es sabida su aplicación á curaciones de Azedías, 
Lombrices, y otras enfermedades, pero no en el estado de inexplicable 
atenuación y divisibilidad, como lo instruien las aguas en que se anotó di- 
suelta con el distintivo tisatl, Agua atl, de Médico tisitl, así como la co- 
mún causa de las Azedías en la Lombriz cJiichilocuillin, común al cebo 
para pescar, y por su compuesto, gusano ocuillin, que haze azedar, ó amar- 
gar cJiichilia. 

Aun quando la aplicación de Tisapa en tales Lugares no fuera poste- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
240 

rior al tiempo del Medico á que se refiere sino coetánea del mismo, toda- 
vía supone en ellos el segundo Monumento ahora hallado, sobrada creta 
en el Continente, por instruirlo poblado antes del General Diluvio, y des- 
pués de él, comenzado á repoblar á los ciento y quatro años de tal época. 

Es también de notar la equivocación profanatoria de varios frasismos 
primitivos de este Idioma. Así lo dicta entre otros el cotejo de tzin, que 
asentándolo las Gramáticas solamente por reverencial y propio de verbos, 
se usa también como apreciativo, y en compuestos topográficos originado 
de tzintli orificio, según advierte la situación del antiguo Poblado Tenante 
zinco, dentro co, del orificio tzintli, de la Madre de alguno, ó Madre de 
Piedra ó sierra tenantli, por hallarse en el concurso de sus vertientes. Pero 
tal distintivo referido á la Población, manifiesta su origen, dentro co, está 
la reverenciada, ó apreciada Madre mantzin, de la Piedra, ó Sierra tetl, 
alusivo al de ocultación de una de las Imágenes de la misma Madre que 
escondió aquel México, y también metafórico cuervo. 

Semejantemente se advierte conservado hasta hoy Tcnanyuca, instruc- 
tivo de propia Madre de piedra con relación á la que sacaron de la serra- 
nía de Norte los fundadores de esta ciudad, y de que todavía continua fa- 
bricando lozas la descendencia de uno délos Pueblos autoresde lafundación. 
Mas su primitivo sentido de propia Madre de la Sierra, lo instruien no so- 
solamente la acogida á ella, figurada en el primer Monumento hallado, y 
la concordancia de las antiguas tradiciones, explicadas por el principal Idio- 
ma en que se conservaron hasta los años consecutivos á la conquista es- 
pañola, sino también la copia original y permanente hasta hoy, de aquella 
Madre, expresiva en sus symbolos, conformes al mismo Idioma, del recuer- 
do de la era nacional y fines de tan sigular Pintura, descubierta con par- 
ticulares prodigios á los diez años de aquella conquista, y también acordes 
con otros Monumentos de la propia Serranía, distinguidos en su valor por 
las anotaciones permanentes, que descubren el lugar preciso y determina- 
do de su primer culto y adoración en la propia. 

El resulta también averio tenido en otra cima aunque desquiciada antes 
de otra cordillera del mismo lado de Norte, y distante de esta ciudad mas de 
veinte leguas, que fué de donde la pidieron los Mexicanos para pasarla de los 
de aquella Nación á la suya, á fin de formar por este medio, confederación 
entre ambas. Como el concurso de Alegorías referidas á aquella, descu- 
briendo las costumbres comunes entonces á ésta, instruien juntamente la 
predicación del Precursor del Mesías, la del mismo Señor en vida mortal, 
y después de resucitado, antes de su Ascensión á los cielos, monumentos 
de el establecimiento en América de los Discípulos que eligió para que ra- 
dicasen en ella las verdades de la nueva ley, antes prometida en las pro- 
fecías y en symbólicas ceremonias de la antigua; ya no es de extrañar que 
los Ministros religionarios del Adoratorio de México vistiesen de negro, no 
cortasen, ni peynasen el cabello durante su mansión en el claustro, á que 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
241 

no entraba muger, y sin acceso á alguna en el propio tiempo, guardando 
también en determinados del año, abstinencia de señalados manjares, se- 
gún su conquistador, pag. 105 de su Historia. Tampoco deberá hazer no- 
vedad que formasen su estatua comestible de Uitzlopochtli de varias semi- 
llas de las que introduxo él uso su ascendencia al tiempo de su estableci- 
miento en este Valle, y faltaron desde la citada era; pero volviendo pocos 
años después la lluvias, cesaron otra vez en los lugares de apostasía de la 
Religión cristiana. Entre aquellas de que se componía la masa, era una 
la del Bledo encarnado, distinguido por Kiltonilli, symbólico de aquella 
esterilidad que ministra su compuesto de calentada tonilli, la yerba apre- 
ciable kilitl, y en su profanatoria alusión también del oro en que bolvie- 
ron á emplear su ardiente solicitud. La estatua se distribuía al Pueblo a 
semejanza de nuestra, sagrada comunión y con ceremonias tan alusivas á 
la de la Pasión del Redemptor, como la de tirar el principal Ministro al 
corazón de la estatua un dardo para matarla, y comer después su cuerpo; 
y la Procesión hasta afuera de los Barrios de la Ciudad el dia anterior á 
aquella distribución, según el cap. 38, lib. 6? de la Monarquía. Aun al co- 
menzarse la Alegoría del 21 del propio Lib?, se prevenía que entre los na- 
turales, hasta el tiempo de conquista, unos creían ser Uitzlopochtli puro 
espíritu, y otros que fué nacido de Muger, refiriendo estos últimos, que 
junto á la ciudad de Tula, mui grande en el Gentilismo hai una sierra lla- 
mada Coatepec. La advertencia de aquella antigua magnitud de tal Pobla- 
ción, significativa de abundante en enea tulli, juntamente con la cercanía 
de la Sierra que se cita, se fundó en la distancia que hoy se observa entre 
ella y el Pueblo conocido por lula, que será como de cinco leguas por su 
visual dirección, mediando entre ambos puntos una grande vega, que su 
natural nivelación la manifiesta antiguo vaso de Laguna, y permanecien- 
do aun entre españoles el distintivo que la Nación tratada por los mismos 
de otomi, y la mas antigua Pobladora en aquel territorio según el Monu- 
mento segundamente ahora hallado, dá á la que se asentó por Sierra, y es 
Démingo, significativo de Agua del Adive, ó coyotl mexicano. Pero así ese, 
como el de tuni significativo de Banco en el mismo Idioma de aquel Pais, 
y alusivo á la configuración plana en la cima de la mole á que se refiere, 
y mayor que la de su basa, ó anotación conservada en una pequeñísima 
Población de ella, por su lado occidental donde permanece una célebre 
Imagen de origen ignorado, y representativa de Jesucristo en ecce homo, y 
en el de Sur otra Población distinguida en Idioma de Mexicanos por Mis- 
kiauala, abundante de púa auatl, de Acacia Miskitl, y la vulgarizada por 
Tesca, al pie de su Norte, comprueban la identidad del Lugar de la tradi- 
ción, con vestigio de antiquísimo edificio en la propia cima, tratada cap. 24 
del citado lib?, de Tzatzitepec, en c, sierra hpetl, para gritar tzatzi, ó alu- 
sión á lo que ya instruie la misma Alegoría. 

La anotación Coatepec no traducida en el mismo cap?, sino por sierra de 

31 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

242 

la culebra, siendo la de esta común al Gemelo, porque ella pare mellizos, 
concuerda con la del contexto de que en ella hazía su morada una muger 
Coatlicue^ asentada por faldellín de la Culebra, pero conforme al compuesto, 
que la enagua cueitl, suia i, es la del Gemelo coatí alusiva á la túnica que 
ya se expresará por su symbólico distintivo. Es también de notar que la 
morada ó mansión se significa por Icloayan, y se entiende también por 
lugar de Gente de asiento, pero que su compuesto lo descubre continuo 
de agua ayan, que es el Camino oí/i, del diligente yel, permaneciendo en 
la halda de sur de aquel extraño banco peñascoso, un mui escaso, y no 
corriente manantial, á que alude la agua del Adive Deminyó, ó Animal 
con propiedades de ligero, gritón, astuto, y de valor. 

Al mismo tiempo se conservó con el Camino de la agua, apropiado á 
persona diligente, memoria semejante á la que Juan de Betanzos, Intér- 
prete de naturales del Perú, adquirió de ellos para la Historia que escri- 
bió de orden de D. Antonio de Mendoza Virrey de aquel Reyno, bajo 
el titulo de narración de los Incas, y quien part. r?, cap. 2?, asentó averse 
metido en el Mar junto á Puerto viejo, con dos compañeros, caminando 
por él sin barca como si estuviera en tierra, un hombre blanco y barbado, 
que en el mismo Reyno, y en el distrito de Cacha, Provincia de Canas, á 
diez y ocho leguas del Cuzco, avia apagado con dos ó tres golpes el fuego 
que avía prendido en una cordillera, donde permanecen piedras quemadas 
por espacio de un quarto de legua, y siendo lo demás verde y con Yerba, 
o suceso acaecido, quando muchos de aquellos naturales se dirigían en- 
furecidos contra el á matarle, viendo entonces bajar aquel fuego del cielo, 
que les hizo arrojar las flechas, y pidiendo perdón postrados en tierra, mo- 
vieron á aquel varón á apagarlo, y gravaron después su estatua en piedra 
de cinco varas de largo, y una de ancho. 

Aun previniendo D. Luis Bezerra en el tercero párrafo de su adverten- 
cia acerca del dia en que debe celebrarse la aparición de la Insigne Ima- 
gen de Maria Santísima, que veneramos bajo el título de GUADALUPE, 
"que el Apóstol Santo Tomas sin duda fué el que predicó el Santo Evan- 
"gelio á las Naciones de este Reyno, mucho antes de la fundación de esta 
"Ciudad, en la de Tula, ó como dicen los naturales Tolla 11, de que vi pin- 
"tura y tradición, que no puede aplicarse á otro del Apostolado, por aver- 
"se conservado su apellido Didimus etc ," todavía no ministraba el na- 
cional equivalente al latino de que usó. De no expresarlo, fué motivo el 
no aver conocido la composición y sentido figurado del Idioma, encontran- 
do al mismo tiempo por dificultad en la tradición inserta en la Monarquía 
de F. Juan de Torquemada, que antes avia citado, advertirse, cap. 24, lib. 
6?, traducido á Quetzalcouatl por plumage, de culebra, ó culebra que tiene 
plumage, y que ella se cría en la Provincia de Xicalauco, que está en la 
entrada del Reyno de Iucatan yendo de la de Tabasco. El distintivo que 
conserva tal Provincia es el vulgarizado Usumasiutla, en lugar del Mexi- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII 
243 

cano, Uusumaíutlan, entre intlan monos uusumatin, como, que allí abun- 
dan, y tratada en los primeros manuscritos de Xicalanco, significativo de 
que en lo interno de ella co, coge ana, al vaso xiccale, siendo hasta hoy 
habitada por la Nación Uastecatl, distinguida en aquellos por xiccalacatl; 
ó Pais donde se ciía el Dragón alado, con grito, caveza, y pluma en ella 
de Loro, y cuerpo de vivora, anidante en huecos de Palmas, y causando 
luego la muerte á quien muerde. 

Su distintivo ketzalcoatl, se confundió con el del Apóstol Ketzalcoua, el 
que se apodera, ó domina, denotado en el na, como el Pescador michua, 
o que se apodera na del Pescado micJiin, así aquel del dragón kctzalcoatl. 
En los manuscritos de que se Compuso aquel capítulo, se referia por Que- 
tzalcouatl al que fué gran Sacerdote en Tula, donde tuvo templo sump- 
tuoso con muchas gradas, tan angostas, que no cabía un pie en ellas. Esta 
parte de la tradición así expresada, todavía quedó en un sentido ambiguo, 
y mas acomodable á templo dedicado á Ketzalcoua, como que se le refería 
en el de Dios, y no en el de Señor, y quando las gradas mencionadas son 
las de los tabernáculos, como el de aquel templo que hizo fabricar al ver- 
dadero Dios, y á su inmaculada Madre sobre la cima Deminyó, el mencio- 
nado Apóstol. Aquel dragón ketzalcoatl, vivora coatí, sobresaliente, ó vis- 
tosa ketzalli, en alusión á su plumage, no solamente no le ofendía, sino que 
le exterminó hasta aquella costa, de que era symbólica la Caveza de Mona, 
figurada en una esmeralda ketzalitztli, con que se representó en piedra tan 
firme y de color de esperanza, el Lugar por donde predixo á estas Nacio- 
nes se las avía de bolver á instruir en las verdades que tanto afanó para 
radicar en ellas; pues al Rio de Tabasco aportó después de siglos el con- 
quistador de las mismas, aun antes que al Puerto de Veracruz. S. Marc. 
cap. 16, v. 18, referia lo que Jesucristo dixo á sus Discípulos después de la 
resurrección: "quitará las serpientes," verificado también materialmente 
por S. Pablo, cap. 28, de los hechos de los Apóstoles. 

Instruía asimismo la tradición, que fue hombre blanco, crecido de cuer- 
po, frente ancha, ojos grandes, cabellos negros negros y largos, barba gran- 
de y redonda, ó señales, agenas las mas, de las Naciones de Nueva España, 
á quienes enseñó á labrar plata, oro, y piedras preciosas, que fué averie 
instruido Autor de la fábrica de vasos sagrados, y demás dedicado al culto 
divinno. Que quando ya se iba, hizo quemar todas las cosas que tenía he- 
chas de Plata y Conchas, y enterró otras preciosas dentro de las Sierras y 
Barrancas de los Rios. ¿Pero quien no ve una clara alusión de los vasos 
sagrados en el fuego para extinguir su Consagración, y juntamente la ocul- 
tación de tantas portentosas Imágenes de Jesucristo y de su inmaculada 
Madre que desde el siglo Dézimo sexto comenzaron á descubrirse en tales 
Lugares, ya en Cuevas inaccesibles, y ya en corazones de Arboles? Ella 
fué una apostólica determinación preservativa de la profanación que era 
consiguiente á la Apostasia, declarada, tanto en el ultrage de la insigne 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

244 

Pintura, permanente hasta hoy en sus señales, y que embuelve la Alego- 
ría de la hija del Señor de Culuacan, quanto en la Bebida que le hizo llo- 
rar amargamente quando se la dio un Viejo tratado de Titlacana. 

Esta anotación es significativa de somos dueños de personas, ó gentes, 
que eran los esclavos que engordaban para comérselos, costumbre á que 
bolvieron declarando con ella la Apostasía aquellos iniquos Caudillos, y 
advirtiéndose todavia rastros de ella en algunas de las Naciones internas 
aun no reducidas, como también la facilidad de apostatar después de algún 
tiempo de docilitadas. Las del tiempo de conquista preguntaban á los Mi- 
sioneros españoles por el Reyno de Tlapala á donde Ketzalcoua se avia ido, 
y le esperaba otro viejo como el que le bolvió á aparecer en la Población 
escrita Cholula, adonde pasó después de salido de Tula, ó aquella Idola- 
tría, y antiguas costumbres. Tlapala es significativo de lugar que abunda 
en color, como le es aquel Reyno en donde se halló el Cuerpo del Apóstol 
de estas Gentes, á tiempo coetáneo á la conquista de Nueva España. No 
es extraño entender predixese la buelta á ella del Evangelio, poniendo por 
señal cercana, y conforme al estylo nacional regulativo, aun de tiempo, 
por veintenas, la erupción del Manantial Acuecuechco, que en el cap. 23, 
lib. 3?, de la Monarquía se referia acaecida veinte años antes que los espa- 
ñoles llegaran á la tierra, admirándose que sus aguas reventasen por aque- 
lla parte donde jamás se avian visto. 

La concordancia de escritores Portugueses de la India citados por F. 
Gregorio García en su Tratado sobre la predicación del Evangelio, en esta 
y aquella, instruie averiguado al arrivo de aquellos á la oriental, tanto por 
la tradición conservada entre sus naturales, que los Muchachos Malabares 
cantaban en su Idioma por las calles, quanto por lo escrito en sus Anales, 
que aviendo estado Santo Tomas en la Isla de Zocotora, situada en la en- 
trada que hace al Occeano al Seno de Arabia, dexando en ella bautizados 
á muchos, de quienes halló descendientes Tristan de Acuña, pasó á la ciu- 
dad de Cranganor, en que aviendo estado algunos días, y hecho cristianos 
á muchos, fué á Colano también de Malabares, edificó Iglesia en Goa, y 
siguiendo con gran trabajo su camino por la Cordillera oriental de Serra- 
nías llegó á los Reynos de Narsinga, haziendo asiento en Coromandel, que 
entonces tenía por Corte á Mcliapor; en su costa varó un Árbol de mag- 
nitud nunca vista en otro, en ocasión que el Rey Sagamo y sus Bracme- 
nes le impedían edificar Yglesia, y sin que el Monarca que pretendía mo- 
ver el Árbol para un edificio, lo huviese conseguido, ya con Maromas, y 
ya con elefantes, ofreciéndose entonces el Apóstol ante aquellos, á condu- 
cirlo desde la costa, distante en aquel tiempo, de la Corte, diez leguas, si 
se le concedía para fábrica de templo, lo que otorgado por la burla, atan- 
do un Ramillo del Árbol con una correa que ceñía, y hecha la señal de la 
Cruz, lo conduxo desde la costa, con la facilidad que á una paja, hasta 
la fosa de los muros de la ciudad, á vista de innumerable Gente, y puso 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
245 

en ese Lugar (según algunos junto á la Iglesia que edificó) una cruz de 
piedra con la siguiente advertencia: "quando llegare el Mar á esta piedra, 
"por divina ordenación, vendrán hombres blancos de tierra mui remota, á 
"predicar la doctrina que yo ahora enseño, y á renovar la memoria de ello;" 
é hizo sabedores de lo mismo á los presentes para que la conservasen de 
padres á hijos, comenzando el lugar señalado á ser batido del Mar quando 
á él llegaron los portugueses. 

En cantares se conservaron también las tradiciones especialmente de la 
Nación Otomí, tratada cap. 9? del libro 3? de la Monarquía, de Chichimc- 
catl, por lo que se advertirá en otro lugar, y ocupante del País donde se 
halla la mole Deminyo, y que instruía los Palacios del Ketzalcoaa mexica- 
no de esmeraldas, de Plata, conchas, de todo género de maderas, de tur- 
quesas, y plumas preciosas, ó metáforas del Reyno eterno de Dios: que todo 
le sobraba; siendo en su tiempo, abundante el maiz, y demás frutos. 

Si esto se concuerda con el valor del Ydioma dominante al tiempo de la 
conquista española, y con los Monumentos, resulta la alusión á averse res- 
tituido la tierra á su antigua fecundidad con la crencia de las verdades cris- 
tianas, después de la esterilidad que instruien desde la era nacional. 

Que cuando aquel se fué. convirtió los Arboles de cacao en los de Aca- 
cia mixkitl. Esto fué averse buelto tierra de tan particular sequedad, co- 
mo la que se nota en aquel País, y en los que abunda el vulgar Mezqu itc, 
después de la Apostasía ó señales consecutivas de aquella Predicación, que 
advirtió el Evangelista. Que los vasallos del mismo Ketzalcona, le eran mui 
obedientes, y ligeros, aviéndose anotado equívocamente por tlancuasemil- 
uike, pues son fiestas semiluike, de rodilla tlancuatl, distintivo de la rodilla 
doblada, que su compuesto la advierte Gemela cuati, debajo tlani, por am- 
bas colocadas debajo del que se hinca sobre ellas, ó exercicio de oración 
de sus Discípulos, á quienes sentados besaba aquel Apóstol los pies, á imi- 
tación de su sagrado Maestro, como que lo mismo es rodilla, que el Ge- 
melo debajo. Que cuando se hazia algún llamamiento en el Reyno para lo 
que aquel mandaba, se subia el Pregonero en aquella Sierra Tzatzitepcc, 
y sus voces se oían por mas de cien leguas hasta las costas del Mar. 

Aquí se nota averse traducido al Predicador por. Pregonero tzatzini el 
que grita, y por ello tratada también aquella tendida cumbre de la grande 
Mole donde se hizo el principal asiento para extensión del Cristianismo, 
de Tzatzitepec, en c, cerro tepetl, para predicar ó gritar tzatzi. Asimismo 
se advierte extendida desde él la Misión hasta las costas, y tratado por ella 
al mismo Apóstol de Padre de Culuacan, ó Pais can, que se inclina Culua, 
como lo está el continente para ambos mares, permaneciendo en la costa 
del de Sur el distintivo Culiacan, ó acaecimiento que instruie en la era 
nacional el segundo Monumento hallado. La Alegoría del Apóstol con- 
tinua con que hazia Penitencia, no admitía sacrificios sangrientos de hom- 
bres, ni de Animales, sino de Pan, Rosas, Flores, y perfumes; prohibía 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
246 

Guerras, Robos, muertes y otros daños; era castísimo, usando vestiduras 
largas hasta los pies, y encima Manta sembrada de cruzes coloradas: como 
las usaban los Patriarcas succesores de los Apóstoles en la Iglesia Orien- 
tal; y que se lavaba á media noche en una Fuente nombrada xiupacoyan. 

Su compuesto la dicta Lavadero y Batan, á que es común pacoyan, con 
Yerba xinitl, como la de aquella mole, llena de abrojos con que se disci- 
plinaba, para bautizar en aquel escaso manantial tratado de Lavadero por 
los Mexicanos, que distinguieron al Bautismo por necuatekilistli, trabajo 
tekilistli, en la cima cuaitl; del solicito nel, donde con el xiupacoyan, jun- 
tamente se instruía que tal Sacramento se ministraba comunmente al año 
á que también se extiende xiuitl, de catequizados ó doctrinados tetlamach- 
tiltin succesivamente progresados ichtiltin, por Médico tlama, en la sierra 
tetl. Tratáronle también de tal por sus prodigiosas sanidades corporales, 
á que asemejaba las de las Almas. Tomas Boti cap. 3 lib. 4 y en el 12, 
lib. 5? de su Tratado de las señales de la Iglesia, y Maluenda en el de An- 
tigüedades cap. 25 lib. 3? citaron una carta del Religioso Manuel Nobrega, 
Provincial de la Compañía de Jesús en el Brasil, fecha en la Ciudad del 
Salvador en mil quinientos quarenta y nueve dirigida á Martin Azpilcue- 
ta, en que refirió la memoria tradicional conservada hasta entonces por 
los Naturales de aquella Provincia, de aver aportado á ella el mismo Após- 
tol Santo Tomas, de quien aprendieron los antiguos Moradores del Pueblo 
nombrado San Vicente, que está al principio del Brasil, de quales manja- 
res avian de usar sin miedo, ni sospecha de enfermedad, ni de muerte. 

Si en aquella América se averiguó la tradición de tales conocimientos 
en la naturaleza, en Nueva España todavía los instruie semejantes el Idio- 
ma antiguo dominante en ella, y las costumbres de sus Naturales, usando 
de singulares Yerbas y Plantas para determinadas enfermedades, obstina- 
das á las mas delicadas Medicinas. Si en aquella se conservó hasta el nom- 
bre Tome del Apóstol en esta también, no solamente bajo el de Gemelo, 
sino el mismo Tome. 

Permanece en esta Ciudad en su extremo oriental, y por ello mas cer- 
cano á la solitaria tumorosidad peñascosa conocida por Peñón donde exis- 
ten las Aguas thermales, el distintivo Tomatlan, sin que haiga vestigio ni 
memoria de "que el terreno que lo conserva extensivo hasta el Hospital de 
Leprosos de S. Lázaro, haya sido destinado en algún tiempo á solo cul- 
tivo del tomate, ó Solano pomífero de Naturalistas, y el qual siembran los 
Naturales entre otras hortalizas, en Camellones aun de los distantes de 
tal terreno. Es también de atender que las nomenclaturas topográficas, 
aluden todas á Monumentos permanentes, aun las relativas á produccio- 
nes que lo son indeleblemente; sin aver tradición ni memoria de la ano- 
tación con que se distinguía á tal Peñón, que aquel terreno Tomatlan cerca 
itlan, del tomatl lo descubre tratado por semejanza á esta producción. 

De ella usan los naturales en sus alimentos "especialmente para amor- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
247 

tiguar el ardor, ó acrimonia del Pimiento Chilli, pero asándola primero 
en las brazas; y siendo sabido que su jugo es lenitivo, ya en dolores de 
Garganta, ya en ardores de espaldas y de ríñones, y ya en otras dolencias. 
Si el distintivo toniatl se descompone, resulta agua at¡, de Totne. 

La del Peñón, aunque de muchos años analyzada, y por mui hábiles fa- 
cultativos, no ha producido á todos, iguales principios, de manera que ha- 
yan concluido un juicio uniforme, y sin discrepancia acerca de ellos, y mu- 
cho menos alguno claramente mecánico, tocante á las cantidades de los 
mismos principios, que sean uniformemente suficientes en su mixtura; y 
aun cotejados los resultantes de porciones de Agua entre sí iguales. 

Lo mismo acaece con otras muchas thcrmalcs, que aunque así distingui- 
das por su calor, pero no tan clara y circunstancialmente como en el Idioma 
que en general las trata de Atotonilco¡ adentro co, calentada tonilli, en el 
camino otli, la Agua atl, ó comprobación del juicio sabido de naturalistas, 
de que tales aguas son indicio de Volcanes vezinos, que en particular ad- 
vierte la anotación tomatl de este Peñón, concordada la costumbre con que 
los naturales usan de tal producción. 

Pero la memoria tradicional de los medios de que se valia aquel singu- 
lar Médico en sus curaciones, ya la manifestaron varias Naciones de la Ca- 
lifornia mas septentrional y todavía Gentiles, como Iabipais, Jalchedunes, 
Jamajabs, Iagualapis, y Chemevcts, de las quales ocurrían ciegos, enfermos, 
y cansados, á rogar les pusiese las manos y rezara el peregrino transitan- 
te por sus Rancherías en el año mil setecientos setenta y seis, F. Francis- 
co Garcés, muerto después con otros tres de sus Compañeros, á manos de 
la Nación Yuma, en el Rio Colorado, en el de ochenta y uno; y quien avien- 
do procurado indagar en aquella peregrinación, el origen de tales demos- 
traciones, no pudo saberlo, según el cap. 5, lib. 4?, de la Crónica del Co- 
legio de Misioneros de la Santa Cruz de Querétaro. 

Con alusión, pues, al bautismo que ministraba aquel insigne Médico, y 
con que también sanaba las enfermedades corporales, y señaladamente la 
Lepra según advierte el Idioma con el distintivo de la caveza y manos le- 
vantadas de la figura esculpida en la basa del Monumento primeramente 
ahora hallado, instruie asimismo que lo hazia á los catequizados, en el mo- 
do y lugares de sus fundaciones, con el synónimo de los doctrinados te- 
tlanonotztin significativo de enmendados, amonestados, corregidos, y ad- 
vertidos por otros, tanto en alguna Historia, quanto en el valor de lo que 
se les aconseja, y también de llamados á menudo para ser hablados, como 
que á todo ello se extiende nonotztin, los de la tierra tlalli, á la sierra íetl. 
Que también les admitía á Sacramento de orden lo dicta la concordancia 
de aprovechados momoscaltin, con su compuesto de enclaustrados caltin, 
diariamente momostle, y con la casa de recogimiento comprehendida en el 
Adoratorio de México, y recordativa de aquellas primeras por su anota- 
ción uitznauacalmecac, traducida cap. 13 lib. 8? de la Monarquía por ca- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

248 

sa junto á la de las espinas y púas, siendo su valor el de corredor calme- 
cas ó en c, soga mccatl, de casa calli, de los de la corona nauac, de espina 
uitztli, y por ello con capilla uitznauateucalli, casa calli, del Señor teutli, 
de la corona de espina uitznauac, según la que figura el monumento se- 
gundo hallado, y dedicada en el mismo Adoratorio á los que se traduxe- 
ron por Dioses sentzonuitznauac, quando su compuesto es el de los de la 
corona de espinas uitznauac, con el pelo tzontli, común á quatrocientos, 
en cada uno senne, por la que usaban aquellos Discípulos ordenados. Pero 
es notable, tanto la expresión de ese número por la del pelo, quanto que 
la tradición asentase al Apóstol entre estas Naciones por veinte años, y 
que el Diccionario advirtiese á esos dos números, y al de ocho mil que es- 
cribió xiquipilli, por principales de la cuenta Mexicana, aunque sin discer- 
nimiento de sus compuestos, aplicados después de su origen á usos profa- 
nos: pues el de veinte senpoale, advierte en el suio al que tiene la cuenta 
poale en cada uno saine, que en esta tradición se conforma con cada uno 
de los veinte años, en que habitó el Apóstol entre estas Naciones, y re- 
sultando al fin de ellos, quatrocientos ordenados. La anotación de ocho 
mil debiendo expresarse xickilpile, según la aplicación que ministra este 
primer Monumento para el .oro, recogido en Rios, y recodos de serranías, 
instuie en la tradición relativa á aquel Apóstol, tanto el aver dexado vein- 
te fundaciones, en las quales aviendo ordenado en cada una de ellas, y en 
cada año veinte Discípulos resultaron ocho mil al tiempo de su partida, 
quanto el Gazofilacio, ó tesoro que resultó para conservación de ellas en 
Lugar anotado por xickilpilco, dentro co, está lo principal pilli de la Yer- 
ba apreciada hilitl, de oquedad en centro xictle. Por ello en este Ydioma 
vale lo mismo, ó es todo uno xickílpile que es ocho mil, que bolsa, y que 
el que tiene la principal /////, yerba apreciada kilítl de oquedad de centro 
xictle. Es notorio que en el Pueblo Xickilpilco hai antiguo tesoro, solici- 
tado aun en este siglo por Rl. Cédula, y que diligenciada según constan- 
cia de Proceso existente en el Archivo de la sala del crimen de esta Rl. 
Audiencia, no pudo conseguirse su descubrimiento. Es también cierto por 
particulares, pero verídicas tradiciones, que de allí ha sacado uno ú otro 
particular, también en el actual siglo, porción de oro virgen, ya en gran- 
des trozos semejantes á los que suelen encontrarse en Placeres de Provin- 
cias internas, y ya en lo que llaman polvo. Y finalmente allí se conserva 
una antiquísima ó inmemorial Imagen de Jesucristo Crucificado que en el 
sentido nacional es el principal qe. tiene aquella yerba de Oquedad cén- 
trica comenzada á acopiar desde el tiempo de su Apóstol en aquel lugar 
de tan considerable población hasta el de la conquista española que los de 
esta ciudad de México tenían camino destinado para aquella, por lo mas 
fragoso de la Serranía Occidental de este Valle mencionado en Merced de 
una pequeña parte de ella del año 1555, y explicándose el segundo monu- 
mento excavado aun para averiguación de la Data de su tema por estylo 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

249 

colectivo de noticias en las Plazas, ó mercados nacionales donde concu- 
rren Gentes de varias Provincias, y en los iguales también recogen limos- 
nas para sus cofradías; aviendo sido frecuentes las disposiciones testamen- 
tarias de muchos Naturales especialmente del siglo Dézimo sexto en que 
dexaban á las mismas cofradías, sus terrazgos que regulaban por medidas 
de á veinte brazadas, de las quales instruie el origen el propio Monumen- 
to cronológico en la numeración de años, menor que quatrocientos. 

A aquellos individuos ordenados, fueron también señalados con el epí- 
teto, que siendo otro synónomo de aprovechados iyolomasic, instruie á los 
que llegaron á alcanzar por la mano asi'c, de dos orne, — -los corazones iyolo, 
esto es, de las Naciones convertidas por los dos Gemelos, quienes usaron 
de ambas manos en las preces del Sacrificio incruento de Altar, y fueron 
Maestros de los educados en aquella Sierra, cuia desquiciada situación de 
su natural colocación expresa otro synónimo del aprovechado Oixcouetz 
la que caió ouetz, al frente ixco del camino otli, conservándose interrum- 
pido por la Mole Deminyo, el antiguo que allí permanece, y siendo nota- 
ble que en el Adoratorio de México se practicaba anualmente el sacrificio 
de quatrocientos cautivos hechos en Guerra (que era de religión, origen de 
las que tuvieron los Mexicanos con los de Xickilpilcó), atándoles para él las 
manos, de modo que tocasen al corazón, según descubre el Idioma, por 
memoria de aquellas conversiones, y de semejante crueldad hecha la pri- 
mera vez en Tula según el cap. 17 lib. 7? de la Monarquía, ó lugar donde 
así se declaró la Apostasia. El distintivo del Neófito, ó nuevo, es otra ex- 
presión alusiva al desquicio de aquella mole, pues yancuic ministra en su 
compuesto: con te, alcanzar de lo alto con la mano cui, coge ana, lo suio 
i, que fue la cúspide de la serranía desquiciado antes de la venida de los 
Gemelos, por quien instruie otra alegoría; ministrando el sinónomo de nue- 
vo Ríñones, se descubriera nes en el camino otli, después Kin. 

La del Gemelo también referia que los Ministros de los Ydolos tomaron 
de aquel las costumbres de bañarse á media noche, pero estos en Fuentes. 
De ella se advierte una anotada Tlapacoyan, Lavadero pacoyan, de la tie- 
rra tlalli, que se halla como á cinco leguas al Suest de esta ciudad, y es 
de impetuosa corriente que desemboca en la cenegosa, é húmida Laguna 
conocida por de Chalco. Que se tenia por cierto aver hecho el Calendario, 
aunque el segundo Monumento descubre qe. no es el que los Naturales le 
figuraron al Religioso F. Toribio de Benavente ó Motolinia, y que este, 
y por él los demás escritores, entendieron uno semejante al Español, y no 
una cronología universal. Finalmente asentaban que á su partida, le hi- 
zieron dejar.los instrumentos de las artes, siendo natural la huviesen apren- 
dido de aquel ilustrado Apóstol en veinte años que referían aver vivido 
entre ellos. 

Mas la Alegoría del trozo, ó Mole Deminyo tuni, Tzatzitepce, Miskia- 
uala, ó Coatepec, continuaba con que Coatlicue fue Madre de muchas Gen 



bibliografía mexicana del SIGLO XVlll 

250 

tes, y en especial de los Indios Sentzonuitznauac. Pero como si se entien- 
de su continuación en el sentido en que se traduxo, no ministra, sino una 
complicación, y no el Alegórico, y al mismo tiempo compuesto que con- 
tiene haziéndose por tales motivos y por el de ingerencia en su traducción, 
de frasismos ágenos, del valor que descubren otros correspondientes á ella 
necesaria la misma continuación se manifestarán estos por anotación de 
las tres primeras cláusulas asentadas por aquel escritor; aqui copiadas con 
omisión de otras sus consecutivas; por mucho mas alteradas en la tradi- 
ción tocante al origen de Uitzlupuchtle, la que referia así: "este Dios, unos 
"creían ser puro espíritu, y otros nacido de muger, y estos cuentan su his- 
toria de esta manera. Iunto á la ciudad de Tula (que aunque agora es 
"Pueblo pequeño, era muy grande en su paganismo y gentilidad) ay una 
"Sierra que se llama coatepec, que quiere dezir en el cerro de la culebra, 
"en este hacia su morada una muger llamada cuatlicue, que quiere dezir 
"faldellín de la culebra, la cual fue Madre de muchas Gentes, en especial 
"de unos Indios llamados centzunhuitznahua, y una muger cuio nombre 
"era Coyolxauqui. Esta muger según mentira de los antiguos, era muí 
"devota y cuidadosa en el servicio de sus Dioses, y con esta deuocion se 
"ocupaua ordinariamente, en barrer y limpiar los lugares sagrados de aque- 
"11a Sierra. Aconteció (pues) un dia que estando barriendo, como acos- 
tumbraba, vio baxar por el ayre una pelota pequeña hecha de plumas, 
"a manera de ouillo hecho de hilado, que se le vino á las manos, la qual 
'.'tomo y metió entre las nahuas, o faldellín y la carne debaxo de la faxa 
"que le ceñía el cuerpo (porque siempre traen faxado este genero de ves- 
"tído) no imaginando ningún misterio ni fin de aquel caso." 

Advertido ya el sentido de la primera cláusula es todavía de notar en 
ella, averse asentado por dos personas, á la que su contexto entendido por 
el idioma de que se traduxo, ministra una, pero distinguida por dos seña- 
les; la una Coatlicue alusiva á la túnica del Gemelo; y la otra Coyolxauki, 
que aun no traducía aquel escritor é instructiva de la que adorna á estylo 
antiguo xauki, el Adive coyoil, esto es, con flores propias de Primavera, 
ó tiempo explicado en el Diccionario por pintar la fruta, á que es común 
xauki. La segunda cláusula refiere que era muí devota lo ql. se expresa 
en este Idioma, por miectlateomatini (sabedora matini, del señor teotli, de 
la tierra tlalli, de mucho miec:) y cuidadosa motlacuitlaitiani (iluminadora 
tljxuiane, de levantar á lo alto las manos cui, al tirar sierras motla) en el 
servicio tlamaviacapac (en la cima icpac al distribuir, y hazer á vezes el ofi- 
cio mainaca, en la tierra tlali) de sus Dioses inteteotin (de los Señores te- 
tcotiu, suios in) y con esta devoción inintlateomatilistica (y con la ciencia 
del Señor de la tierra, esta) se ocupaba monctekipaclioaya (se abatía mo- 
pachoaya en el trabajo tekitl, diligente fiel) ordinariamente ítlaítechmoma- 
tiaya (de la tierra tlali, suia /que es de del hilo ichtlí, de la sierra tet/suia 
i, lo que sabia para si momatiaya) en barrer tlachpantica (estando en el 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

251 

plan ó superficie pantica, del juego de pelota tlachtli:) y limpiar tlayec- 
tictica (purificando yectica, la tierra tlalli) los lugares tlacauayan ('del co- 
mún canayan, en la tierra tlalli) sagrados tlateochiualtin (de las obras 
chiualtin, del Señor teotli de la tierra tlalli) de aquella sierra inontepetl 
(que es aquella iiwn, sierra tepetl). 

De manera, que el sentido compuesto de esta cláusula, es que la sabe- 
dora del Señor de la tierra, de mucho de ella, é iluminadora de pedir mi- 
sericordia al tiempo del desquicio de sierras y al distribuir y hazer á vezes 
el oficio de sus Discípulos desde la cima con la ciencias del Señor se abatía 
en el trabajo diligente de la tierra suia que es del hilo de la Sierra suia lo 
qual sabia para sí, estando en el plan, ó superficie del juego de pelota, pu- 
rificando la tierra del común abandono de ella en las obras del Señor, que 
lo es aquella Sierra. Como referido su contexto al desquiciado trozo Dcmin- 
yo,de cima plana que juntamente se instruie destinado después de la aposta- 
sia á juego ceremonial de pelota recordativo de su desquicio es notable 
que se trate de hilo de la tierra suia, pues en aquella Serranía advierte el 
segundo Monumento ahora hallado el primer establecimiento postdilu- 
viano. 

Continúa la tercera cláusula con que aconteció un dia omochiu iluitl (se 
hizo omochiu la fiesta iluitl) que estando barriendo tlachpantitica (hallán- 
dose en pie, ó viviendo sobre el hilo de la tierra) como acostumbraba iniu 
moniatiaya (como in, lo sabia para si inmatiaya) vio okitlachi (espero ochi, 
en la tierra tlalli, lo que salió okis) bajar temouis (de donde tienes isca el 
camino utli, tuio mo, de la sierra tétl) por el Ayre ó improvisadamente 
atenemachpan (sobre pan donde frecuentemente ac/ii, vive nemi, en la sie- 
rra tetl, la agua atl) una pelota pequeña hecha de plumas á manera de 
ovillo hecho de hilado iluitlaicpatetlalilli (que es el asentado tlalilli, cerro 
tetl, de la cima icpac en la tierra tlalli de la fiesta iluitl) que se le vino á 
las manos oniyaualco (dentro co, de lo enrroscado yahualli, suio i, que era 
el fin on) la cual tomó okintotlaneuilli (levantada como vuela la Ave euilli 
por el que tiró como piedra amollan lo que salió okis) y metió okicaloca 
(en donde c fué el caserío cala, que acabó okis) entre las naguas cuetzalan 
(de la Abra tzalan de la halda cueitl) y la carne nacatzalan (Abra tzalan, 
de la carne uacatl) debajo de la faja tlauilpilone ncxilan (debajo tlan col- 
gado ilpiloni, del vientre xilantli, de la diligente nel) que la cenia el cuer- 
po okiicuitlapiaya inacayos (que de positaba playa, la tierra tlalli a\ levan- 
tar las manos á lo alto cui de donde salió okis su encarnación inacayó) no 
imaginando ningún mysterio amoyolnonotzatica tlaakilli (con que tica, 
corrige nonotza, la vida yolia, vuestra amo, que es la negación tlaakilli) 
ni fin de aquel caso amono tlaministli netekipacholpa (sembradura milistli 
de la tierra tlalli, también no vuestra amo en que pa, estuvo lo abatido 
pacholli del trabajo tckitl de la diligente nel). 

Instruie, pues, esta tercera cláusula, que en dia de festividad, viviendo 



bibliografía mexicana del SIGLO XVlll. 

252 

aun en la tierra aquella Señora esperó en la tierra lo que salió del camino 
de la Sierra, sobre donde frecuentemente vive en ella la agua, que es el 
asentado cerro de la cima, en la tierra de la fiesta, dentro de lo enrroscado 
sino, q. e fue el fin de aquel desquicio al volar como Ave el que tiró la sie- 
rra que salió, donde acabó el caserío, de la Abra de la halda, Abra de la 
carne que fue lo ocultado con la faja colgada del Vientre de aquella dili- 
gente, que guardaba la tierra al levantar las manos á lo alto de donde sa 
lió su encarnación, que corrigió la vida de los nacionales, que era la ne- 
gociación de carne humana, tratada de sembradura de la tierra, para cuio 
exterminio se abatía aquella Señora. 

Aquella desquiciada cumbre Deminyo, se halla en antiguo camino, que 
se dirigía á la mayor elevación de su serranía donde sin lysion sus paredes 
ó grandes lienzos laterales permanece la respectiva oquedad, de la qual se 
manifiesta salida la cumbre como de rayz, conociéndose hasta hoy la ca- 
ñada tratada en esta Alegoría de Abra y á la que tiene salida la misma 
oquedad, por tepeitic, dentro itic, de la sierra Tepetl. El trozo desarraiga- 
do, del qual se originan las nubes quando llueve en aquella seca comarca, 
quedó también entero, ó sin lesión y en figura de ovillo, cuia toma aun en 
común sentido de tlaneuilli, es significativo de tomada para volverla en la 
misma especie, lo que descubre su desquicio para symbólico exemplar de 
la conservación de la naturaleza divina después de encarnado el Verbo, y 
de la virginal integridad de su inmaculada Madre también lo es de la que 
Jesucristo conserva en la hostia Eucarística, aun dividida, y aviendo asen- 
tado el Diccionario á niniyatiaco por significativo de venir á ofrecerse á 
Dios en sacrificio. Y el sentido compuesto ya desembuelto, ministra aquel 
desquicio por S. Juan Bautista al amanecer como que al mismo instruien 
otras alegóricas memorias concordadas, por desquiciador de otras Serra- 
nías, advirtiendo la de esta, su predicación en aquel lugar del alto myste 
rio de la Encarnación con exemplar tan portentoso como el de aquella 
voluminosa cumbre invertida de su primitiva situación, y sin perjuicio de 
la Cordillera en el vacio que dexo, y en la qual se estableció después por 
el Apóstol de estas Gentes, Claustro y educación cristiana. 

Con que no es de hazer fuerza que en la parábola nacional se traduxese 
con equivocación á la fiesta iluitl, por pluma iuitl, tampoco la debe cau- 
sar que no se reflexionase el distintivo del cuerpo, que aqui se menciona 
ceñido por faja; pues siendo toñacayo, su compuesto lo advierte lo encar- 
nado nacayo nuestro to. Menos se advertía symbblizado en la faja el Di- 
vino Verbo encarnado aquella que corrigió después iniqua costumbre de 
negociar en carne humana, tratada de sembradura de la tierra en el lugar 
donde se instruie el establecimiento de los primeros pobladores postdílu- 
vianos, y donde también advierte la Parábola, derrumbada la Serranía 
en modo tan señalado quanto simbólico de aquel Mysterio, siendo no- 
table que el segundo Monumento exprese el arreglo á la Ley natural en 



BIBLIOGRAFÍA mexicana DEL SIGLO XV III. 

253 

aquellos Pobladores, y su obediencia al mandamiento de -Dios, comunica- 
do por el Patriarca Noe director de los derroteros, para ese estableci- 
miento. 

El Mysterio de la Encarnación que se descubre expreso en esta Pará- 
bola del origen de UitzlupucJitle, se advierte también en el tratamiento de 
Tonacayoa, que se daba á Senteult, Señor teult, en cada una semie, pues 
este es de clara alusión á cada partícula Eucarística y aquel al encarnar 
nacayoa, en lo nuestro. A Senteutl se traducía erróneamente cap. 25 del 
citado lib. 6? de la Monarquía, por Diosa de la Mazorca sentli, del Maíz; 
y á tonacayoua escrita con vicio de h tonacayohua, por de las miesses, sin 
atender al contexto de la misma tradición, que expresando tonacayoua, 
discernía en el na á la que poseía á quien encarno en lo nuestro, ó á la 
Madre del Verbo humanado; y asentando de la propia "que la tenian en 
"grandísima reverencia y veneración en especial, los de la Provincia de 
"los totojiacas y la obedecían en todo." 

Y aun aviendo comunicado también esa Nación el motivo que tenía para 
su particular estimación, que se asentó en el mismo lugar "y la causa de 
"tenerla en tan grande estimación, y de serle mui devotos y servidores, 
"era porque no quería recibir sacrificios de muertes de hombres, antes los 
"aborrecía y prohibía. Los sacrificios que ella amana y de que se agra- 
"daua, y se los pedía y mandaua ofrecer, eran tórtolas, paxaros, conexos, 
"yeibas y flores, y tenianla por Abogada delante del gran Dios, porque 
"les decía que le hablaua y abogaua por ellos. Tenían grande esperanza 
''en ella, que por su intercession les auia de librar de aquella dura serui 
"dumbre que los otros Dioses les pedian de sacrificarles hombres, porque 
''lo tenian por gran tormento; y solamente lo hazian por el gran temor 
"que tenian al Demonio por las amenazas que les hazia y daños que del 
"recebían, no obedeciéndolo en esto. A esta Diosa mirauan con suma re- 
ferencia, y sus respuestas tenian como oráculo divino, y mas que otros 
"señalados los sacerdotes de su culto y seruicio, como ya hemos dicho en 
"otra parte: y que esta Diosa no quisiesse sacrificios de hombres no se que 
"sea ni tampoco lo entiendo, porque esto de querer los vnos vno, y otros 
"otro, son para mi adiuinancas etc." Concluiendo después el mismo es- 
critor esta tradición con asentar "solo se dezirque esto dezian los Indios, 
"que asi lo quería esta Diosa, y que aborrecía lo contrario " 

No podia este escritor aver manifestado mas claramente la falta de inte- 
ligencia en las tradiciones, ya por la de los Idiomas en que se comunica- 
ron, ya por la de la cronología regional ignorada hasta hoy, y ya por la 
de la topografía también inaveriguada, no obstante de que los monumen- 
tos locales examinados por los respectivos idiomas podían haber ministra 
do luces bien claras de los insignes Maestros que tuvieron estas Naciones 
en el siglo primero de la era Cristiana, á que se refería la enseñanza de la 
Señora, y respuestas que recivian de la misma sus sacerdotes: aunque en 



bibliografía mexicana del siglo XVlll. 

254 

la cronología deben ser exculpables todos los escritores de las antigüeda- 
des de Nueva España, como que el Monumento figurado que la ministra 
no se avia descubierto hasta nuestros dias, y del qual nos persuade la ig- 
norancia anterior de la topografía, que aun se huviese presentado antes á 
la vista, avria quedado su valor tan mudo como el de aquella. 

Pero en el de la Monarquía, se agregaba á la falta de esos principios, la 
que llamó común opinión de no aver tenido estas Naciones noticia de la ve- 
nida del Salvador al Mundo ni de su venida, milagros, muerte y pasión 
según decía cap. 49, lib. 15? "y conforme a esta común opinión, es lo q. e 
"e tratado en los Capítulos pasados, y también donde se dize no estar he 
"cha la total promulgación del Santo Evangelio, y Ley de Jesucristo hasta 
"agora: porque se confirma en uno hallarse mención de tal cosa en todas 
"nuestras escrituras, donde se trata de todo lo substancial que a pasado en 
"el mundo desde su principio." La falta del sentido alegórico no le hizo 
concordar lo que Jesucristo previno á sus Discípulos, según el cap? 8 de 
S. Lucas "a vosotros es dado conoscer el mysterio del Reyno de Dios, pero 
"a los demás en parábolas: para que los que ven no vean, y los que oien 
'no entiendan:" que al explicarles la del sembrador, en la qual les dixo 
"salió el que siembra á sembrar su semilla" las expresó según el 13 de S. 
Mateo "el que siembra la buena semilla es el hijo del hombre. Pero el 
"campo es el Mundo:" que este mismo evangelio dexó advertido todas 
"estas cosas hablo Jesús en parábolas a las turbas: y no les habla sin pa- 
rábolas: Para que lo que estaba dicho por el Profeta que dixo: abriré en 
"parábolas mi boca, arrojare vomitando las cosas escondidas desde la cons- 
"titucion del Mundo." 

El motivo que el escritor de la Monarquía asentaba en su citado cap. 
para no entender enseñado el Evangelio en Nueva España, en aquel pri- 
mer siglo de la era cristiana, fue que las cosas de la religión, ritos, costum- 
bres, y modo de vivir de los Indios, al tiempo que estos Reynos se descu- 
brieron, eran en todo y por todo, ágenos y contrarios á nuestra cristiandad, 
á lo menos en lo tocante á la Fe. Esta generalidad se advierte contrariada 
con la tradición que afirmó tocante á la alegoría Tonacayoua. Si sobre las 
costumbres, y ritos regionales, huviera confesado ingenuamente como en 
aquella tradición, que no los entendía, no huviera calificado por de poco 
fundamento las relaciones manuscritas que cita como la de las Cruzes que 
hallaron los Españoles en Isla entonces conocida por Cozumel, y hoy de 
Carmen cercana á la Península de Yucatán cuando descubrieron esta. La 
opinión que seguía este escritor diversa del juicio formado por los prime- 
ros Misioneros le hizo dar más crédito que una tradición incontroversa, 
como aquella, á una relación particular que atribuía el establecimiento de 
las cruzes pocos años antes de la llegada de los españoles, por un Indio 
tenido por Profeta, q. e la predixo, ó conseja desmentida por el emperador 
Moteusoma quien confesó á su conquistador en su primera entrada á Mé- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

255 

xico saber aquella venida, por la memoria prediccional conservada en sus 
nacionales escrituras, según se concordará en otro lugar. 

Tampoco huviera referido por de poco fundamento, la declaración q. e 
en Idioma nacional de la propia Península y á un eclesiástico secular que 
lo entendía y por ello encargado del R. Obispo D. F. Bartolomé de las 
Casas, de visitar y predicar á aquellos naturales, hizo un principal de ellos 
de la creencia antigua heredada de Padres á hijos, en Dios que está en el 
cielo, y es Padre, Hijo, y Espíritu Santo y de que en el tiempo antiguo 
vinieron a aquella tierra veinte hombres de ropas largas y sandalias, q. e 
mandaban se confesasen las Gentes y que ayunasen, siendo el principal 
de ellos Cocolcan. Después de aver referido á la letra aquel escritor la Apo- 
logía manuscrita de aquel R. Obispo, que dixo se guardaba en el convento 
de Sto. Domingo de México, y cuia substancia es la que aquí se ha ex- 
tractado continua asentando "esto escriue el Obispo de Chiapa, pero aña- 
de "luego: si estas cosas son verdad, parece auer sido en aquella tierra 
"nuestra santa Fe sabida: pero como en ninguna parte de las Indias aúe- 
"mos tal nueua hallado, puesto que en la tierra del Brasil, que posseen los 
"Portugueses, se imagina hallarse rastro de Santo Tomas Apóstol: pero 
"como aquella nueva no voló adelante: ciertamente la tierra y reyno de 
"Iucatan da a entender cosas mas especiales y de mayor antigüedad, por 
"las grandes, admirables y esquisitas maneras de edificios antiquissimos y 
"letreros de ciertos caracteres, que en otra ninguna parte. Finalmente, se- 
cretos son estos que solo Dios los sabe, estas son palabras formales del 
"Obispo de Chiapa, y lo cierto que aquello no se tuuo por cierto". 

¿Pero entre quienes no se tuvo por tal? Entre los que no observaba la 
naturaleza y circunstancias de los Monumentos locales, y que no adver- 
tían el sentido compuesto y alegórico de los Idiomas regionales, no avien- 
do por estas causas hallado aquel R. Obispo otra noticia semejante á la 
que adquirió por medio del inteligente que encontró en aquella Península, 
y comprobando la tradición declarada en ella sus edificios y caracteres li- 
terales, aunque ignorado su valor, como el del permanente hasta hoy en 
el mas celebre antiguo Monumento, conservado á la vista con justa admi- 
ración, continuaba todavía el escritor de la Monarquía refiriendo "otra co- 
"sa contó vn religioso muí conocido por verdadero sieruo de Dios, y frayle 
"de S. Francisco, llamado F. Francisco Gómez; que por ser todavía viuo 
"y muy viejo, pierde la memoria que en esta historia se deuia a sus fieles y 
"largos trabajos en esta Viña del Señor: y es que viniendo el de Guate- 
"mala en compañía del varón santo fray Alonzo de Escalona, pasando por 
"el Pueblo de Nexapa, de la provincia de Guaxaca, el vicario de aquel 
"convento, que es de la orden de Santo Domingo, les mostró unos pape- 
"les q. e hauian sacado de vnas pinturas antiquissimas, hechas en unos cue- 
"ros largos rollizos y muy ahumados, donde estauan tres o cuatro cosas 
"tocantes a nuestra Fe: y eran la Madre de nuestra Señora, y tres herma- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

256 

"ñas, hijas suyas, que las tenian por santas: y la que representaua a núes 
"tra Señora", estaua con el Cabello cogido al modo que lo cogen y atan 
"las Indias, y en el nudo que tienen atrás tenia metida vna cruz pequeña, 
"por la cual se daua a entender que era mas santa: y q. e de aquella auia 
"de nacer vn gran Profeta, que auia de venii del cielo, y lo auia de parir 
"sin ayuntamiento de Varón quedando ella Virgen; y que a ese gran Pro 
"feta, los de su Pueblo lo auian de perseguir y querer mal, y lo auian de 
"matar, crucificándolo, en una cruz. Y así estaua pintado, crucificado, y 
"tenía atadas las manos y los pies en una cruz, sin clauos. Estaua tam- 
"bien pintado el articulo de la Resurrección, como auia de resucitar y su- 
"bir al Cielo. Dezian estos padres Dominicos, que hallaron estos cueros 
"entre vnos Indios que vinían hazía la costa del mar del Sur, los cuales 
"contauan que sus antepasados les dexaron aquella memoria." Es de re- 
fleccionar, que aquellas antiquísimas Pinturas se conservaron en cueros 
largos, ó semejantes á los rollos antiguos, usados entre etruscos según los 
hallados en Ponpeyana y Herculano del Reino de Ñapóles en el siglo ac- 
tual y formados de papel egipciaco para escritura de caracteres: y que aun 
quando en la traducción de aquella tradicional memoria, no huviese usado 
del tiempo futuro en lugar del pretérito de la venida pasión y muerte del 
Salvador del Mundo, todavía no es de extrañar confundida en esa parte la 
tradición. El Religioso escritor anónimo cap. 2? de su tratado "Apostó- 
licos afanes de la Compañía de Jesús" refiriendo los tres principales ídolos 
de la Nación del Nayarit á los cuales clamaba esta en sus mayores congo- 
jas arrastrándose hasta las puertas de sus templos referia al uno distinguido 
por Tayaoppa ó Padre de los vivientes que adoraban en una piedra blanca, 
en que creían sacramentado al Sol como especial obra suya: á otro por Ta 
te, ó Madre nuestra que adoraban en dos piedras blancas, en que un Indio 
hechizero llamado Azquel, les hizo creer se avía convertido una India 
Vieja para quedarse con ellos esternamente: y al tercero por Quanamoa á 
quien veneraban por su Redemptor por averies socorrido en la falta de 
lumbre que antes padecían y en la de otras cosas como calzones, sombre- 
ros, hachas, machetes, cazos, y eslabones y que ingratos á sus beneficios, 
le prendieron, le pusieron en una Cruz en que murió, y desde donde avien- 
do resucitado á vista de sus perseguidores subió á los cielos con grande 
ruido de Chirimías y de otros instrumentos músicos. 

En el año mil setecientos setenta y seis también advirtieron los Misio- 
neros de la Sta Cruz de Querétaro, al registrar con la expedición destinada 
por el Rio Gila, el célebre Monumento conocido entre españoles por casa 
de Moctezuma, que el Gobernador de Naturales de Uturicut, contaba de 
ella una historia ó tradición conservada de sus antepasados, que se calificó 
reducida á patrañas mezcladas confuzamente con algunas verdades católi- 
cas, según el cap. 3? del citado Lib. 4? de la Crónica de aquel Colegio. 

Refiere también el de la Monarquía la memoria escrita y firmada por F. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

257 

Diego de Mercado, uno de los mas exemplares y penitentes de su tiempo, 
y á quien años antes en conversación sobre cosas de nuestra Fe dijo un In- 
dio viejo, de nación otomi, que los de ella tenían en su antigüedad un Li- 
bro, que las personas mayores guardaban succesivamente de Padres á hi- 
jos, para enseñarlo, y tenía escrita doctrina en dos columnas, con la pintura 
de Cristo Crucificado entre ambas, con rostro enojado, por el cual decían 
que reñía Dios, y volvían sus ojos con una varita por reverencia, y la guar- 
daban en él, el qual por averio enterrado los que lo guardaban quando vi- 
nieron los españoles, se pudrió, pues si no se huviera perdido vería aquel 
Religioso como la doctrina q. e les enseñaba era la misma que se contenía 
en aquel Libro: también le dixo que tuvieron noticia de la destrucción del 
Diluvio, y que solas siete personas se salvaron en la Arca, y las demás pe- 
recieron con los animales, y aves excepto las que allí salvaron. ' Turne- 
aron también noticia de la embaxada que hizo el Ángel a nuestra Señora, 
"por una metáfora, diziendo que una cosa muy blanca, como pluma de 
"aue cayó del cielo, y vna Virgen se abaxo y la cogió, y metió en su vien- 
"tre, y quedo preñada: pero no sabían dezir q. e se hizo lo que parió. Lo 
"que estos dixeron deldiluuio, atestiguaron también en Guatemala los In- 
"dios Achies, afirmando que lo tenían pintado entre otras sus antiguallas 
"las quales todas los frayles con el espíritu y zelo que lleuauan de destruir 
"la ydolatria, se las quitaron y quemaren, teniéndolas por sospechosas." 
Por la negativa en que este escritor insistía de no aver tenido noticia 
estas Naciones, de la Religión de Iesucristo, antes de la venida de los es- 
pañoles, sin embargo de sus tradiciones y Pinturas, por falta de los demás 
principios ya asentados, no conocia el valor de las Alegorías en que se 
conservaba su circunstanciada memoria. Y así no es de extrañar que va- 
cilase sobre el valor de Huitzlupuchtle en su citado cap. 21. lib. 6? á que 
puso por rubro "Donde se trata del Dios Hiiitziliipuchtli, llamado de los 
"antiguos Marte muy querido y celebrado de estas gentes indianas, en es- 
"pecial de Mexicanos, y se dizen embustes del Demonio mezclados con 
"misericordias de Dios, y de como fingió nacer de muger. " Después co- 
menzó su tratado, diciendo "Huitzilupuchtfi, Dios antiguo y guiador de 
"los Mexicanos, es nombre compuesto de varios significados. Vnos dizen 
"que se compone de este nombre Huitzilin, que es un paxarito muy pe- 
"queño, verde y hermoso, que chupa flores, y se mantiene de aquel sudor 
"humedad que despiden, o engendran en sus hojas, y de otro nombre que 
"es tlahuipuchtli, que quiere dezir nigromántico, o hechizero que echa 
"fuego por la boca. Y de estos dos nombres cortados se compone Huitzi- 
"lupuchtliy con el se nombra este diabólico Marte Indiano, otros dizen 
"que de Huitzili, que es aquel paxarito, y opuchtli que es mano yzquier- 
"da, y assí dirá todo el compuesto mano izquierda, o siniestra de pluma 
"relumbrante, porque este ydolo traía destas plumas ricas y resplandecien- 
"tes en el molledo del brazo izquierdo. Yo tengo para mi que ambos sig- 

33 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

258 

"niñeados le quadran y son propios, por lo que de este infernal Dios di- 
" remos. Este Dios assi nombrado fue el que traxeron los Mexicanos, el 
"qual dizen que los saco de su tierra y traxo a esta de Anahuac, donde 
"se hizieron tan señores absolutos y poderosos, y con tanto nombre como 
"en otro tiempo los Romanos etc." 

A quienes saben lo que son Idiomas alegóricos y examinados por sus 
rayzes, basta la vacilación que manifestó este escritor en discernir el valor 
de esta expresión, para concluir que no conocia el del nacional Mexicano 
que intentaba traducir. El monumento primeramente ahora hallado ins- 
truie por tierra de los Mexicanos, á su antigua Capital situada en la se- 
rranía de nuestro Sur hasta la era nacional, que fué la de su destrucción, 
y también advierte á los que libertaron entonces de aquella acogidos des- 
pués en la de nuestro Norte, quedando ya conocido el valor del Ananac 
por el contorno de las Lagunas ó cerco nauac de agua atl, en este Valle, 
aunque con mas adición el compuesto, se distinguía á toda la América se- 
gún se notará. Como aquella destrucción fue en Primavera, anotada hasta 
con monumento permanente en Cordillera Sudeste, no es extraña tampo- 
co su symbolisacion con las plumas de aquel Paxarillo uitzitzilin, el que 
repica tzitzilini con la espina uttztli, alusiva al pico con que zumba pro- 
pio de la misma estación con que los Ministros Religionarios del princi- 
pal Adoratorio de esta ciudad adornaban la grande estatua que adoraban 
como representativa de su corpulenta ascendencia destruida en aquella era 
y profanatoria después de la Apostasía de sus desendientes, de la sagrada 
persona de Jesucristo explicado por Uitzilupuchtle, el que tiene á la izquier- 
da upuchtle, la espina Uitztli, ó- la Antiquísima Imagen del mismo Señor 
crucificado, que se halló en el lado meridional de la propia despedazada 
cordillera de Sur donde se fundó el célebre Santuario vulgarizado de Chal- 
ina, equivocado de Xalamac, en donde c, á la vanda ainac, está la arena 
xalli, como que allí la arrolla á un lado del Rio que desemboca de la cor- 
dillera expuesta al Sur y es la propia de Uitzilacki, Población situada al 
Oriente respecto de Chalina, y por ello á la izquierda de este, como que 
todo el lado meridional de esa serranía es donde fenece el temperamento 
frío, y mas elevado respecto de los Países calientes q. e se descubren desde 
ella, y la derecha ó izquierda de los simulacros, se refeiía con respecto á 
quien los mira según concuerda también el tratamiento de Doncella que 
se asentará por sus rayzes. El concurso á aquel Santuario, singularmente 
atendido por la recolección de Religiosos Agustinos en él establecida es 
tan numeroso de naciones aun mui distantes, y con los vestuarios, y ador- 
nos antiquísimos, que se advierte por una de las mas famosas Romerías. 
Pero este Idioma es al mismo tiempo tan particular, que señalando con su 
topografía los monumentos que instruien la historia antigua como acaece 
con la situación de Uitzilacki, ó lugar de la metonímica espina de la em- 
briaguez, á la izquierda de la situación de Chalina, donde el siglo Dézimo 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
259 

sexto se halló en una cueva aquella insigne Imagen, juntamente contiene 
Alegorías tan claras, y acordes con los frasismos y Misterios de nuestras 
sagradas Religión y escrituras, como ya se sigue notando, y entre ellos el 
de Uitzlupuchtle, ó que á la izquierda tiene la espina, alusiva al mismo 
tiempo á la llaga del costado, situada en el lado de mano izquierda de quien 
la mira, y que tanto punzó como espina al Apóstol Santo Tomas por su 
primera incredulidad en la Resurrección de Jesucristo, hasta que por man- 
damiento del mismo Sor. metió su mano en la propia llaga y cumplió tan 
exactamente con lo que entonces le previno de que no fuese incrédulo, sino 
fiel, quanto instruie la memoria que dexó en este frasismo, concordado con 
la que asentó el evangelista S. Juan V? 26 y 27, cap. 20. 

Es la llaga antigua en este Idioma tzotzouitztli, asentada en el Diccio- 
nario con defecto de / en su penúltima sylaba tzotzouzitli que su compuesto 
la instruie espina uitztli del mezquino tzotzoca, común á cosa mal tratada 
como acaece en la punzada que dexa al paziente, la que por falta de sufi- 
ciente abertura en su primera atención, se cierra después sin aver quedado 
limpia. Pero como la parte componente tzotzoca es común al Avariento, 
este antiguo vicio resulta también corregido en la llaga del costado del 
Redemptor del Mundo, quien explicando á sus Discípulos la parábola 
del sembrador, les previno "el que sembró en espinas, este es el que oye 
"la palabra y la solicitud de este siglo, y el engaño de las riquezas, sofo- 
ca la palabra, y se hace infructuosa," según el v. 22 del citado 13 de S. 
Mateo. Siendo de notar que también en el Idioma de que se trata, es co- 
mún á oir, y entender la expresión caki: y que figurando el primer Mo- 
numento ahora hallado, las costumbres de embriaguez y avaricia hasta la 
era nacional, y después su regreso á ellas, establecido en esta ciudad, el se 
advierte motivo de la antigua Apostasía de estas Naciones conforme á la 
predicción de Jesucristo, señalando las anotaciones topográficas los luga- 
res pedregosos, y de espinas en que se oyó su doctrina, y su desarraigue 
en ellas por aquellas causas, y por la de la tribulación según los v. 20 y 21. 
"Pero el que siembre lugares pedregosos, este es el que oye la palabra, y 
"la recibe continuamente con gozo: empero en si no tiene rayz, sino que 
"es temporal pues hecha la tribulación y persecución por la palabra, con- 
tinuamente se escandaliza." Y asi no es de extrañar que la tradición 
mencionase á Uitzlupuchtle por Dios de la Guerra, originada de la Apos- 
tasía, y entre Naciones tan materiales hasta hoy para sus persuaciones, 
como antes lo avía sido su Apóstol para la de la Resurrección del Señor 
quien le dixo "poique me viste Tomas, creiste" según el 29 del citado de 
S. Juan. Otra de las Alegorías regionales se refería también á la Imagen 
de Jesucristo crucificado, tratado de Tlasolteutl, Señor teutl, de la broza, 
o vasura del mayz tlasoli, como que en el Monumento primeramente ahora 
hallado se figura el año de la era Nacional por de singular esterilidad que 
no dexó grano, sino aquella vasura, y la propia Data resulta en el según- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
260 

do Monumento acorde con la señal de la cruz contenida en el primero, 
aver sido la de la Crucifixión del Salvador del Mundo. El escritor de la 
Monarquía cap. 32 de su lib? 6? lo entendía por sus erróneas traducciones 
alusivo á la antigua Venus por la aplicación translativa que se daba al fra- 
sismo, que refirió sin conocer su valor en las siguientes cláusulas "Estos 
"Indios Mexicanos tenian entre sus falsos Dioses, uno que lellamauan Tía- 
"soltcutl, que quiere dezir Dios del estiércol, o de la basura, el cual apli- 
"cauan a los pecadores sucios y carnales: de manera que era esta la Diosa 
"Venus, que en otros tiempos celebraron los barbaros y vestíales hombres 
"del mundo: esta es la venus antigua, y entre estos Indios fue Tlasoltattl, 
"Diosa del estiércol, y mui bien denominada de este nombre, porque Diosa 
"de amores y sensualidades ¿que puede ser sino Diosa sucia, puerca y tiz- 
"nada, pues el acto que se le atribuye es suzio y puerco y lleno de toda 
"manzilla y fealdad? Verdad sea que estos Indios usauan de la adoración 
"de esta Diosa Tlasolteutl diferentemente que los antiguos, porque la ado- 
"ravan en orden de tenerla propicia para el perdón de los pecados carna- 
"les y desonestos, que aunque mentían también en esto, no era tan grande 
"su pecado como el de los que la tenian por Diosa de sus torpezas. Eran 
"mui devotos de esta falsa Diosa Tlasolteutl las personas carnales y le ha- 
"zian sacrificios y ofrendas porque les perdonase sus pecados carnales y 
"feos, y que no los castigase por ellos según lo mas ó menos de sus culpas." 
La emoción que sienten las Gentes que ocurren al Santuario de Chalina 
á hazer allí las confesiones generales de su vida, son las que entienden á 
vista de aquel insigne Cruzifixo, ser el representativo del Señor de la va- 
sura ó que limpia sus conciencias, y en un llano antes de llegar al Santua- 
rio, los Indios, se desnudan y revuelcan en el zacate y me han dicho espa- 
ñoles creen se les perdonan sus pecados, y me parece que el zacate en que 
se revuelcan lo atan después y lo 'queman. Las contrariedades, pues y los 
errores en que incurria el escritor de la Monarquía, resultan originados de 
la inteligencia que daba á las tradiciones referidas por manuscritos de los 
mas antiguos Misioneros y con prevenciones de un sentido alusivo, como 
los ritos, ^costumbres, y ceremonias regionales' profanatorias de la religión 
cristiana hasta invariadas de los frasismos de este Idioma en q e se imitó 
el estylo con que quedó en otros de él, permanente la memoria de aque- 
lla. Pero como escribía con sinceridad de ánimo y no con el de ocultación 
de las averiguaciones de los anteriores escritores, no solamente asentaba 
las tradiciones que manifiestan aquellas contrariedades de inteligencia, sino 
que concluyendo su citado cap. 49, lib. 15? con que "también se hallo en al- 
" gunas Provincias de esta Nueva España, como era en la totonaca, expresa- 
"uan la venida del hijo del gran Dios (que era el sol) a el Mundo: dezian 
"hauian de venir para renouarlo en todas las cosas; aunque esto no lo en- 
cendían, ni interpretauan en lo espiritual, sino en lo temporal, y terreno 
"como dezir que con su venida, los panes hauian de venir más purificados 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
261 

"y substanciales, y las frutas mas sabrosas y de mayor virtud, y las vidas 
"de los hombres auian de ser mas largas y todo lo demás según esta me- 
moria etc." dijo" después conforme á su negativa "estos casos últimos cuenta 
"el padre fray Gerónimo de Mendieta: pero aunque el con las personas 
"que se le contaron son de grandísima opinión y crédito, es lo cierto que 
"todos estos hombres moradores de esta Nueva España estauan ignoran- 
"tes de los mysterios altos de nuestra Santa Fe, de la que carecían no por 
"falta de auerlos en el mundo, y ser ya su predicación hecha en el, sino 
"porque, por culpas que cometían, les auian hecho Dios indignos de tan 
"grandes mercedes: y lo muí cierto y aueriguado es, que la noticia del 
"verdadero Dios nuestro entró con la entrada de los españoles, que profe- 
"san su santa ley y Euangelio, como dexamos dicho, y probado en los ca- 
pítulos atrás referidos." 

La causa, ó culpa radical del desorden ó extrauio de la Religión que en- 
contró aquí la Nación española, fue la Apostasia, predicha por Jesucristo, 
quien asemejando el Reyno de los cielos al hombre que sembró buena se- 
milla en su campo y que cuando dormían los hombres vino su enemigo y 
sobre sembró zizañas en medio del trigo, y se fue, aviendo aparecido es- 
tas, cuando avia crecido la yerba y dado fruto, asentó después "pero lle- 
" gando los esclavos del Padre de Familias, le dixeron: Señor, por ventura 
"no sembraste buena semilla en tu campo? de donde, pues, tiene zizañas? 
"Y dize: el hombre enemigo hizo esto. Pero los esclavos le dixeron: quie- 
"res, Vamos y las escogemos? Y les dize: no: no sea que cogiendo las zi- 
" zanas, arranquéis con ellas de rayz también el trigo. Dexadlos crezer 
"ambos hasta la siega, y en el tiempo de la siega diré á los segadores, co- 
"ged primeramente las zizañas, y atadlas en manogillos, para quemarlas, 
"pero el trigo juntadlo en mi granero." 

No puede aver hombres mas enemigos de los demás, que los que se co- 
men unos á otros, según acaece todavía entre algunas Naciones mas Sep- 
tentrionales de esta Nueva España, y practicaban tan de cierto los de Mé- 
xico antes de su conquista, engordando esclavos, á quienes hazian vailar 
en Patio destinado dentro de su antiguo Adoratorio, antes de matarles 
según el cap. 14, lib. 8? de la citada Monarquía. Y así no es de estrañarse 
que por la misma parábola se esperasen en algunas Provincies de Nueva 
España, la venida del hijo del gran Dios, symbolizado en el sol, llamando 
á los españoles, que profesaban la Religión cristiana, hijos de el, quando 
se la advirtieron por sus ceremonias al ingreso al continente. 

También es digno de atención que prohibiéndose en la propia parábola 
coger las propias zizañas, conservase la tradición de Ketzalcoua, su ausen- 
cia por la metafórica bebida de la carnicería humana, aun permaneciendo 
en los lugares escritos al tiempo de conquista Tlaxcalla, Huexotzinco, y 
Cholulla, la de que adoraban en un mismo Señor traducido por Dios, lla- 
mados los de aquellos dos primeros, Camaxtlc, y los del último Ketzalcoua, 



bibliografía mexicana del SIGLO XVlll. 
262 

según el cap. 31, lib. 10 de la Monarquia; quando Camaxtle, es el que tie- 
ne al frente itztle, la boca camac alusiva á las muchas que hay en Nueva 
España de antiguos Volcanes, que aquella anotación advertía abiertas al 
frente de aquel Apóstol en su predicación, como manifestativas de la eter- 
na destinada al incendio de los manogillos de zizañas. 

El Profeta Joeel v.l 3, cap. 3, avia dicho "embiad las hozes, por que 
"madurilla la miez: venid y baxad, por que esta lleno el Lagar, están 
"abundantes los Lagares: porque se multiplico la malicia de ellos." El 
Género humano después de aquella Profecía, fue, no solamente redimido 
con la muerte del Salvador, sino también corregido y en paites castigado 
y destruido al tiempo de ella con aquel general terremoto singularmente 
anotado por eclipse solar, extraordinario según se figura en el Monumento 
segundamente ahora hallado, y quando estaban llenos de vino los Laga- 
res como instruie el primero excavado, ó á tiempo de los Bacanales Ro- 
manos, al tercero dia de Luna nueva que presenta la figura de la Hoz an- 
tigua, ó época de que salieron las Apostólicas al corte de los vicios é 
Idolatría, por averse madurado la mies de los corazones humanos con aque- 
lla inocente victima, y con los prodigios en que se manifestó, generales en 
un tiempo quando fué ofrecida, y particulares después al predicarla por el 
Mundo sus Discípulos. 

Pero como la segunda mies á que se refirió la parábola de las zizañas, 
explicó su mismo Inventor Jesucristo á sus Discípulos cuando le pidieron 
se las manifestase "que es la consumación del siglo," conservaron también 
los Naturales la tradición circunstanciada de la persona que en el cap. 20, 
líb. 6? de la Monarquia, se escribió erróneamente Tezcatlipuca traducién- 
dose del mismo modo por espejo resplandeciente, quando no hai tal íli- 
puca en este Idioma. Y si es propia de él la expresión Texcaltelpucatl Man- 
cebo sin casar telpucatl, del peñasco texcalli, á que alude la anotación texca, 
subsistente al pie de aquel demiiiyo, desquiciado de su inmediata cordillera. 
Aquel, pues, tuvieron por increado, invisible y alma del Mundo, refiriendo 
que cuando apareció y hablaba con los hombres, era á semejanza de hom- 
bre, sabía y alcanzaba sus secretos, ser poderoso para destruir los Cielos 
y la tierra quando quisiese, teniéndole todavía al tiempo de la conquista, 
puesto en las encrucixadas y divisiones de las calles, un asiento ó silla de 
piedra, que aquel escritor copiaba momoztli, pero q. e el Idioma lo instruie 
momostle, significativo de cosa diaria ó symbolo de inmensidad y continua 
presencia; pues el asiento es yeyantli, ó tlaliloyan. En la misma relación 
se le ponía por synónomo ichialoca traduciéndolo por donde se espera, 
quando es ichialoccan, en dos lugares occan, es el esperado cJiialli suio i, 
ó el Juicio final con separación de Justos y de reprobos. También referia 
el mismo escritor que le llamaban moyocoyatzin traduciéndolo por el que 
haze quanto quiere, quando escrito sin error, es amoyocayotzin q. e aun su 
significación de pavellon de mosquitos, la advierte alegórica su compuesto 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

263 

del reverenciable camino otzin suio i, está ca, donde el mosquito moyotl 
que es del Ayre por el cual desaparecía según la misma tradición, que tam- 
bién le llamaba telpuchtli mancebo, aunque no porque apareciese solamente 
como tal, y curiosamente vestido según entendía aquel compilador sino 
por no casado como lo usa el Idioma. 

Que el alegorizado texcaltelpuchitl, era el mismo Jesucristo, que apare- 
cía visible a los mortales para manifestarles cumplidas las verdades que les 
avía enseñado durante su vida lo comprueba una de las de la parábola del 
uitzlupuchtle, alterada enque anotó á la tradición que se le dio de aver na- 
cido en las señales, que entendidas por el estylo del Idioma, concuerdan 
con las symbólicas del Juicio final el nacer no solamente se expresa por 
tlacati, sino tanbien por tlaticpackisa: y así cuando la tradición asentaba 
uitzlupuchtle ó tlalticpackisa, era para instruir con sus compuestos, que el 
que tiene á la izquierda la espina, salió okis, de encima de la tierra, tlal- 
ticpac, entonces era quando se referia que traía en la mano izquierda una 
Rodela, que se escribió tehuehuelli, no conociéndose tal expresión en el 
Idioma, y si teuuelli, el poderoso uelli, Señor teutli, la Rodela, ó escudo, 
es chimalli, simbó.ica de la Santa Cruz, y esta de nuestra Redempcion. 
Que en la derecha traia un dardo o vara larga de color azul. Tal mano es 
symbólica de la omnipotencia, como la vara de la Justicia; y su color, del 
que presenta á nuestra vista el Cielo; como que de el, tratado de Sion por 
el profeta David v. 8 salmo 9, á semejanza de aquel Monte por su altura, 
y según expresaron los antiguos Filósofos al Olympo de casa del Omni- 
potente, embiará el Señor la vara de su virtud, ó poder. Siendo notable, 
tanto el uso que hazen los Jueces naturales Mexicanos de la vara alta se- 
ñalada en su cim$ con la Santa Cruz, quando el distintivo de esta insignia 
de Justicia conque anotan a las que la traen por topile, el que tiene lo prin- 
cipal pile, nuestro to, que era la práctica execucion, ó exercicio de aquel 
atributo. 

La misma tradición continuaba con que el Rostro de uizlupuchtle, era 
rayado de azul. La raya para señalar se expresa por el distintivo del Ár- 
bol productivo de la bayna conque se fabrica la tinta antigua nacional que 
la haze azulear en cualquier clase de lienzo, ó, de papel; y es tilcuauitl 
Árbol cuauitl común al Genealógico, de tinta tlilli. Se conoce también 
este por uitzachitle fuego tletl antes todo aclito, de la espina uitztli: pues 
brotando ella en el .natural antes que crezca el mismo Árbol, ni que pro- 
duzca aquel fruto, el fuego de que se forma también su distintivo, advierte 
el de la consumación del Mundo q. e precederá á la separación de Justos y 
de Reprobos, señalados con el fruto sangriento de las espinas del Redemp 
tor que symbolizaban aquellas Rayas. En la frente tenia un penacho, este 
se expresa por keketzalli, común a cosa dispersa, como la sinagoga y Na- 
ción Judaica después de la muerte del Redemptor, y también el Género 
humano con las señales previas del Juicio final. Era de Pluma de color ver- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
264 

de, symbólico de esperanza, y anotado en este Idioma por kiltoc, Zurrón 
toctli, de yerva apreciable kilitl symbolica del conjunto de buenas obras 
de los Justos y transferida después por la avaricia al acopio de riquezas, 
como en el Monumento primeramente ahora hallado. La primera izquier- 
da, opacJiimetztli la Luna meitztle, ó el hilo del Maguey, á la izquierda 
optichtli, simbólica de la llaga del costado, era delgada pitzauac, punzada 
auac, al tocar instrumento de viento pitza era también emplumada por 
symbolo de Primavera en que la mudan las Aves, y fué la crucifixión del 
Redemptor. Ambos brazos y también los muslos estaban pintados de aquel 
color azul, los brazos ambos se expresan por sesensiyaca, en la nariz ya- 
catl (del Calvario), fué el condesender si, con cada uno sesene, de los mis- 
mos brazos para ser enclavado, el muslo es tomaxac, endido ó enclavado 
actli, con especie de calzoncillo Nacional maxtlatl, nuestro to, advirtién- 
dose que con aquel color azul symbólico también de la sangre del Redemp- 
tor, estaban pintados, Brazos y muslos quando en este Idioma el pintar, 
tlacuiloa, es común á escribir, que fué instruir el libro de la vida eterna de 
los Justos y el de la sempiterna muerte de los reprobos. 

Como el compilador de las memorias antiguas no desenvolvía su senti- 
do nacional, que ministra el del establecimiento del Evangelio en el Siglo 
primero de la era cristiana, tampoco distinguía el valor de muchos Monu- 
mentos manifestativos de los prodigios que entonces se obraban, ni la sub- 
sistencia entre ellos de muchas Imágenes de Jesucristo y de su inmaculada 
Madre, halladas las mas en el dézimo sesto, y algunas aun en el consecu- 
tivo, pero de todas ignorado el Origen al tiempo de su descubrimiento. 
Y así, no ocultaba la tradición de que trataba el escritor del Manifiesto 
satisfactorio, ú opuscolo Guadalupano, impreso en esta£iudad, en mil se- 
tecientos y noventa tocante á la Insigne Imagen de Guadalupe como de- 
positadas sus circunstancias en el Idioma Mexicano y que no comenzaron 
á examinarse hasta el Año 1648, en que el Capellán de su Santuario D. 
Luis Lazo de la Vega significó cogerle mui de nuevo, tratando á sus an- 
tecesores de Adanes dormidos. Ignorando, pues, el escritor de la Monar- 
quía el sentido del Idioma en que se comunicó aquella tradición á los es- 
pañoles, y el valor de los symbolos y Geroglíficos nacionales; y careciendo 
juntamente nosotros hasta hoy después de prolixas solicitudes que han 
precedido, de alguna auténtica averiguación que se tuviera practicado al 
tiempo de su descubrimiento, solamente mencionaba el culto establecido 
allí por los primeros Misioneros, pero no el Origen de esta Insigne Imagen, 
averiguado en la solemne información del año mil seiscientos sesenta y 
seis. 

Por eso es extraña la contraposición que el escritor del opúsculo preten- 
día formar entre la patente de seis de Abril del año mil seiscientos nueve 
expedida en Madrid por el Prelado Gen. de Indias del Orden del escritor 
de la Monarquia, en que mandó á este escribiese nuevas crónicas de estas 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XI IH 

265 

Provincias, y el contexto del cap 4, lib. 1 ;, tom. 3, en que aparece 
cribia ya este tomo en el mismo año de aquella Patente: pues de aquel 
Prólogo Gen. 1 resulta averse comenzado siete años antes del seiscientos y 
onze; y la mención que se hizo en la propia Patente, de los informes reci 
bidos por aquel Prelado, tocantes á la instrucción y circunstancias del Cro 
nista y el mandamiento para que quando acuitase la Historia, la embiara 
á España por el menor costo de su impresión, suponen necesariamente la 
noticia en su Comisario Gen. 1 de averia comenzado, y que no la continua- 
ba y concluía el escritor hasta que se le mandase. También intentaba el 
del opúsculo resultar otra contrariedad cotejándole otros dos lugares de 
la Monarquía en que consta aver estado F. Juan de Torquemada, así en la 
Provincia de Michoacan; como en Guatemala, quando en su citado Pró- 
logo General, avia dicho no aver salido á esas, ni otras q. e expresa. Pero 
como esto lo asentó con la limitativa, de no aver salido "como otros ha- 
cen en demanda y busca de estas cosas" que eran las noticias eclesiásticas 
de que trataba; es claro el fin de la proposición dtrijida á aquella solicitud, 
y así no fue absoluta, que seria la contrariada. 

Así mismo intentaba notarle de plagiario, por que diciendo F.Juan Bau- 
tista, de su mismo orden, en el Prólogo de su sermonario para Adviento, 
en Lengua Mexicana, impreso en México año mil seiscientos seis, que su 
maestro en ella F. Gerónimo de Mendieta escribió en la Castellana un gran 
libro, con titulo de Historia Eclesiástica Indiana de la venida de los pri- 
meros Religiosos á esta Nueva España, y la vida de muchos y Santos Re- 
ligiosos de esta Provincia del Santo Evangelio, al qual antes que muñese 
se lo entregó para que lo imprimiese, y se avia mejorado en aver caido en 
manos de F. Juan de Torquemada; este asentaba del mismo F. Gerónimo 
cap. jt,, lib. 20, "escribió muchas cosas, en especial el libro que intitulo 
"Historia eclesiástica Indiana, el que envió á España el R. P. Comisario 
"general de Indias, para que lo hiciese imprimir. Obra, cierto, grande y 
"de mucho trabajo, y gusto. No se que se hizo." Aquí notaba el de el 
opúsculo, que relacionando F. Juan Bautista en el citado año de su im 
presión, en que vivía el escritor de la Monarquía, la entrega de: aquella 
Historia, no contradixo este tal cosa; y que dixo no sabia lo que se hizo, 
resultando también por aquella, patente en que se le encargaba recoger 
los escritos de F. Gerónimo de Mendieta, que estos no estaban en la co- 
misaría Gen. 1 Si el notador huviera atendido á las cláusulas consecutivas 
de la que copió, avria conocido que el recipiente de aquella I listona se 
hallaba tan distante de su ocultación, que el mismo declaró lo que avia re- 
cibido después de aver advertido que el exemplar limpio, y coordinado, 
q. e F. Gerónimo de Mendieta avia enbiado á su comisario Gen. 1 avia pa- 
decido extravio pues siguió asentando "Otro libro escrito, en que se co- 
"piló muchos auisos y constituciones para esta Prouincia, y para la refor- 
"ma de la vida; y muchas caitas de grande ei udiccion escritas a diferentes 

34 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVI II. 
266 

"propósitos, el cual libro tengo en mí poder, y de él y de algunos barro- 
"nes del primero me e aprouechado mucho en estos mios, en especial en 
"las cosas de la conuercioñ de estas gentes Indianas, y de la vida de los 
"Religiosos que en ellas refiero, porque fué mui curioso investigador de 
"estas cosas." 

Estos mismos concordado con lo que refirió del propio Religioso Men- 
dieta, natural de la Ciudad de Victoria, que tomó el hábito en la de Bil- 
bao siendo de mui poca edad, ordenado de Presbítero, pasó á Indias año 
de mil quinientos cincuenta y cuatro, donde falleció, después de aver es- 
tado en esta Parroquia de México, mas de cincuenta y cinco: resulta que 
murió de ochenta, en el mismo seiscientos y diez, y por su avanzada edad 
y extravio de la primera crónica que escribió, se le mandó á F. Juan de 
Torquemada, formándola de nuevo, recogiendo aquellos borradores. Tam- 
bién resulta el sentido en que dixo en su Prólogo General, que de las co- 
sas eclesiásticas de Nueva España avia ávido pocos ó ningunos escritores; 
pues lo entendía de obras impresas, como lo manifiestan sus repetidas ex- 
presiones de escritos de mano, quando se referia en muchos lugares de la 
suia, á los de los Religiosos Olmos, Sahagun, Benavente, ó Motolinia, 
Mendieta y otros. Y así, no se equivocó en olvido de ellos, como intentaba 
anotarlo el de el opúsculo, quien decia lo cierto en advertirle falto de crí- 
tica, según ya lo avia apuntado antes D. Franc? Xavier Clavigero, aun- 
que en General. Pero no por eso se ha conocido todavía la causa de mu- 
chas de sus contrariedades, la cual no fue la falta de verdad en los hechos 
que referia tocantes á la Historia antigua sino el sentido que les daba por 
carecer de los mas esenciales principios para su discernimiento, manifes- 
tando esto, la sinceridad de ánimo con que asentaba en su citado Prólogo 
"solo digo que lo mas que en estos libros va dicho, hasta agora no se ha 
"tratado, y lo que digo con otros, va en grande manera ampliado, y se- 
"gun va vestido de añadidura, parece todo el ropage, lo añadido." 

Criticaba también el del Manifiesto, ú opúsculo Guadalupano, al cap. 7, 
lib. 10, de la Monarquía, por famoso texto que ha dado mucho que pen- 
sar, y de mero coco ó espantajo, en que su escritor sin faltar á la verdad, 
dexó una franca ocasión de que se equivocasen los Lectores, teniendo para 
si que no incluia tanta dificultad como algunos han creído; pero sin averia 
desatado. Por ello lo copio á la letra, y también será preciso hacerlo aquí 
por conducente, como q. e el que la criticava, tampoco conocía los sentidos 
figurado y compuesto del Idioma en que se comunicó la tradición de la 
Insigne Imagen de que trataba. La letra del citado capitulo dice "en esta 
"Nueva España tenían también estos Indios Gentiles tres lugares en los 
"cuales honrraban a tres Dioses diversos y les celebraban fiestas: el uno 
"de los cuales esta situado en las faldas de la sierra grande, y que llaman de 
"Tlaxcala, y los antiguos le llamaron Matlalcueye. en este lugar hazian 
"fiestas á la Diosa llamada Toci, que quiere decir nuestra abuela. Otro 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
267 

"lugar está de este á la parte del medio día, seys leguas poco mas o me- 
"nos, que se llama Tianquizmanalco, que quiere dezir, lugar llano, o he- 
"cho á mano, de los mercados y ferias, en este lugar hazían fiesta á vn 
"Dios que le llamauan telpuchitle, que quiere dezir mancebo, y el otro que 
"esta una legua de esta Ciudad de México á la parte del Norte, hacían 
"fiesta á otra Diosa llamada Tonan que quiere dezir nuestra Madre: cuya 
"deuocion de Dios preualecia cuando nuestros frayles vinieron a estatie- 
"rra, y á cuyas festividades concurrían grandísimos gentios de muchos 
"leguas á la redonda en especial de Tianquizmanalco, que venían a el en 
"memoria; de Guatemala, que son trecientas leguas, y de partes mas lexos 
"a ofrecer dones y presentes." 

Ya quedan advertidos los valores de Matlalcueye y de Téxcala tratado 
de Tlaxcala con error. 

Lo fué también la traducion de Tiankismalco, pues su compuesto lo ins- 
truie en lo interno co. está extendido mauatli, común á cosa ofrecida, la 
Plaza ó Mercado tiankistli. Semejantemente se distinguió á otras antiguas 
Poblaciones por liankistenco, en lo interno co está el labio ú orilla te/itli, 
de la Plaza tiankistli; que es instruir Poblaciones desquiziadas de su pri- 
mera situación, anotada en lugar ó parte tan notable de ellas, como en 
Plaza. Se concluió aquel capítulo asentando en substancia, que los prime- 
ros Religiosos para extinguir aquella Idolatría, determinaron fundar tem- 
plo en la halda de aquella serranía Matlalcueye, en el Pueblo Chiautempa 
"que quiere dezir a la orilla húmeda, o de la ciénega por serlo el sitio'' 
dedicándolo á la gloriosísima Santa Ana abuela de nuestro Señor para que 
concordase la antigua festividad, aunque no en el abuso é intención ido- 
látrica; en Tiankismanalco á S. Juan Bautista, y en Tonanzin\u\\\.o á Mé- 
xico á la Virgen Sacratísima, que es nuestra Señora y Madre. 

Muchas vezes se dismynuye la verdad por la distancia entre ella y la 
fantasía, que como atmósfera la ofusca con nubes de opiniones; aunque 
la falta de fuerza en estas, y la solidez permanente de aquella, manifiestan 
los mas ciertos y eficaces medios para su descubrimiento. Así sucedió con 
la memoria de la Religión cristiana, permanente hasta el siglo décimo sexto 
entre estas naciones, en sus ceremonias, tradición y anotaciones topográ- 
ficas, y por las quales, aun sin inteligencia de su sentido alegórico, la sos- 
pecharon algunos de los antiguos Misioneros, según persuaden las dedica- 
ciones á Señora Santa Ana en lugar donde se conservó la Adoración á la 
Madre de Dios humanado bajo el tratamiento de abuela de las mismas 
Naciones, por Madre libertadora de sus ascendientes, y en otro á S. Juan 
Bautista, de singular aprecio hasta hoy para los Naturales de aquel lugar, 
y de sus comarcanos, y equivocado con Jesu Cristo en el distintivo de 
Mancebo, como de quien habia pensado el Pueblo que fuese el Mesías se- 
gún el v. 15, cap. de S. Lucas, como también que en cumplimiento de las 
Profecías, todo Valle se llenaría y todo monte y collado se humillaría, se- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

268 

gun los v. s 4 y 5: pues vino por testimonio, para que diese testimonio de 
la luz, y todos creyeran por el, según el v. 7, cap. I?, de S. Juan. Aque- 
llos zelosos Misioneros hicieron fabricar esos y otros muchos templos, en 
lugares, donde advertian antigua adoración, para asegurar la del verdadero 
Dios y de sus sanctos, y exterminar la Idolatría regional, que ya resulta 
abusiva de nuestra religión verdadera, aunque no hubiesen formado jui- 
cio cierto del origen de tantas portentosas Imágenes, descubiertas á pocos 
años de la conquista española; pues los mismos lugares anotados en este 
Idioma conservativo de las mas antigüedades, y la materia, estylo y demás 
circunstancias de las propias Imágenes, nos están dictando hasta hoy, que 
no se formaron en el syglo Dézimo sexto, sino en el primero de la era cris- 
tiana. Uno de los propios lugares, está en la serranía de nuestro Norte, 
donde según la memoria copiada por aquel escritor que adoraba á Totum, 
y del cual referia también D. Luis Bezerra en el párrafo undécimo de los 
tocantes á prueba de las apariciones de la Virgen Mariaajuan Diego "es 
"también tradición irrefragable, y constaba de las Pinturas históricas, que 
"que en el tiempo del Gentilismo, daban los Idolatras culto en el cerrillo 
"que se decia Tepeyac, y hoy de Guadalupe, y en el lugar que se apare- 
"ció por tres vezes la Virgen Maria Señora nuestra, a el Indio Juan Die- 
"go, á una Diosa que llamaban Teotenantzin, que es lo mismo que Madre 
"de los Dioses: y por otro nombre Toci, que significa nuestra Abuela." 

En esta tradición del tiempo de la Gentilidad, y por eso comunicada á 
los españoles en Idioma ageno de ellos, todavía el mismo que en general 
advertía la falta de su pronunciación en aquellos, y del castellano en los 
naturales, aun en muchos años después de conquistados, no se encargaba 
de demostrar los errores de traducion, entre los cuales incurrió en la que 
aplicaban á Teotenantzin, quando es patente su valor de la apreciada Ma- 
dre Nantzin, que está en la Sierra tetl, es la del Señor teotli. Con este 
frasismo también es acorde el de la Teteuinnan, como que siendo su valor 
el de Madre de sus Señores, alude á la propia Madre de Dios, á la qual se 
acogió la ascendencia libertada por su intercesión en la era nacional, cesan- 
do también á pocos años de ella las calamidades, y recordando la descen- 
dencia de aquellos libertados, y fundadora de esta ciudad, aquel beneficio 
con tal distintivo. 

Aquel traductor recordaba la falta de propiedad en la pronunciación del 
Idioma Mexicano entre españoles, según lo avia hecho también el escri- 
tor de la Monarquía con la del latino entre los Naturales, asentando cap. 
36, lib. 15? que para retener estos la palabra Pater figuraban una vande- 
rilla, que en Mexicano se llama Pantli; y para recordarla uoster, una tuna, 
que es nochtli. Mas no por esto distinguían los vicios con que hallaron es- 
critas las expresiones de que se servían. D. Luis Bezerra por solo la ca- 
rencia de d, y de g y en este Idioma, advertía no aver podido pronunciar 
Juan Diego, á quien se manifestaba la Madre de Dios, ni su tio Juan Ber- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
269 

nardino, a quien sanó la Señora, el distintivo de Guadalupe que se dio á 
la Virgen María. Infería que pudo aver dicho Tequatlauopeuh, lo que tra- 
ducía por la que tuvo origen de la cumbre de las peñas, como que entre 
ellas la vio Juan Diego la primera y cuarta vez. Pero no el orden de las 
partes de este compuesto, es conforme á los del Idioma, ni la traducción 
que se le dio, falta en una de las mismas partes, lo instruye alusivo á aque- 
lla nación, sino al lugar del culto primitivo de la sagrada Imagen; lo que 
juntamente descubre aver hallado aquel escritor, esta parte de la tradición 
mal expresada anotó uno de los primeros manuscritos. Por que el conno 
tante o, de todo pretérito Perfecto, como peu, de pena comenzar se expre- 
sa al principio del compuesto: y así el de este, otecuantlanpeu, la que co- 
menzó opeu, debajo ó tlani, de la cumbre cuaitl, de la piedra, ó sierra tetl; 
lo que resulta acorde con el valor de los Monumentos que ya se descubren. 
También decía aver podido pronunciar Juan Bernardino, tequantlaxopeuh, 
que traducía por la que ahuyentó, ó apartó á los que nos comian, enten- 
diendo á las Fieras. Pero, á mas de aver dexado sin el connotante o, de 
pretérito, á tal compuesto, aplicó á Tlaxopeua, una significación que no 
tiene, qual es la de ahuyentar; pues esta se expresa por senmana, ó por 
moyana, y la de Tlaxopeua, es dar punta pie: lo que también descubre aver 
hallado D. Luis Bezerra, esta otra parte de la tradición, que vale lo que 
abatió oxopeu, en la tierra Tlalli, al Bravo Tecuani, que es aver desterra- 
do al enemigo común del género humano, contenido, como también el lu- 
gar de la tierra que empezó con él en el mismo frasismo otecuantlaxopeu 
el que comenzó opeu, con la olla xoctli, de la tierra Tlalli, es el Bravo, ó 
cruel Tecuani. Que quando al oir los españales la narración de aquellos 
dos Naturales, tocante á una Imagen de la Madre de Dios, tan rara y des- 
conocida par sus particulares adornos, y clase de Pintura, y en ocasión de 
aver sanado repentinamente de una fiebre maligna, Juan Bernardino, en- 
tendieron su descubrimiento- semejante al de la de Estremadura; bastan- 
temente lo manifiesta la adoración que la dieron los que no entendían los 
Idiomas nacionales, llamándola de Guadalupe; y comprobando esto mis- 
mo el mas antiguo impreso del año de 1648, publicado por el Presbítero 
D. Miguel Sánchez, antiguo capellán de su Santuario, quien concluió su 
Relación recordando aquella formada por S. Lucas, y que conservada en 
Sevilla como enviada á su Arzobispo S. Leandro, por el Papa S. Grego- 
rio, la ocultaron, después los cristianos al ingreso de los Sarracenos en 
aquel Reyno, en una cueva de Estremadura donde después de seisientos 
años apareció á Gil, vaquero de Cáceres; pidiendo Templo, y resucitando 
á un hijo suio. 

El contexto de algunas de las expresiones tocantes á la tradición, en 
Idioma nacional conservadas hasta el año de 1666, ó de la solemne inspec- 
ción, en que intervino D. Luis Bezerra, con las circunstancias, tanto de la 
cumbre mas elevada de la serranía de nuestro norte; quanto de sus prin- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII 
270 

cipales collados situados á su pié, y distinguidas por anotaciones también 
nacionales, pero permanentes hasta hoy, descubren la relativa al lugar del 
primer culto que se dio á esta Insigne Imagen, Tecuaillaluccan, en dos 
partes ucean, de la tierra llalli, está la cumbre aiaitl, de la piedra, ó sie- 
rra tetl, dicta anotado el espacio de la base de la propia serranía que corre 
al oriente desde los collados de Tepeyacac, significativo de en c, la nariz 
yacatl de la Sierra tepetl, hasta otro de la Población Santa Clara cuauti 
tlan, cerca ó al pié itlan, de la cumbre cuaitl, según se halla la misma Po- 
blación, cuios naturales tratan al propio collado, de cuapitli, principal pitli, 
cumbre cuaitl, este, y los de Tepeyacac, están separados de la cordillera 
formando ensenadas en tierra llana, y son de peñasquería propia de las de- 
mas cumbres de aquella, y no de Toba, toplius ó tepetlatl. El lugar del des- 
quicio de esos collados es patente en la cima mas elevada de la propia cor- 
dillera, plana y con vestigios de mui antiguo edificio, y distinguida por 
lyatepec, en c, la sierra tepetl, parada ó en pie icac. entre naturales del Pue- 
blo S. Cristoval tratado con el mismo renombre, vulgarizado por Ecatepec, 
y situado al abrigo que le forma la propia Sierra con su vertical retage, 
quedando entre él, y el de Cuatitlan, mencionado por patria de Juan Diego 
en la relación de D. Luis Bezerra, el de S ta María Tolpetlatl, en c, estera 
petlatl, de enea, tolli, que mencionaba por el de su vecindario, y cuio com- 
puesto, alusivo al mismo collado cuapitli, que media entre Cuatitlan y 
Toltepetlac, á diestra á la propia cumbre situada en estera ó lugar donde 
descansa, y productiva de enea de que se forman las usuales, como lugar 
pantanoso, y para distrivucion del tepetlatl de otras serranías. Merece aten- 
ción que tratándose al collado de S ta Clara de principal cumbre, ella y las 
de Tepeyacac están en tierra llana, y sin haver sido aquella Población de 
las congregadas, ó bajadas de Serranías en el siglo dézimo sexto después 
de la conquista española, pues todas las que lo fueron, conservan funda- 
ción escrita de ello; advirtiéndose que si en algunas se ha extraviado tal 
documento, se encuentra contextacion de sus linderos en Heredades ó es- 
tancias cercanas, de que por despobladas con aquellas translaciones, se hi- 
zieron mercedes á los conquistadores, ó á sus desendientes, y no concor- 
dando entonces el distintivo topográfico en el lugar trasladado, y sí en su 
situación antigua. Pero no hay que extrañar se conserve por estilo de ano- 
tación, el desquicio de la que fué cumbre mas elevada en la Serranía de 
nuestro norte, quando se encuentra también en otras, y entre ellas en Po- 
blación tocante á distrito jurisdiccional del vulgarisado Yzucar, conocida 
por S. Antonio Cuaiuccan, en dos paites ucean, está la cumbre cuaitl, por 
otras dos tumorosidades existentes alli en tierra llana, y venidas de su in- 
mediata Serranía. 

Este Idioma, que á quienes no lo han penetrado por sus rayzes, ha pa- 
recido mui fácil por su natural articulación comparativamente menos difí- 
cil que la de otros, como el conocido por otomi, que la tiene ya nasal, ya 



bibliografía mexicana del SIGLO XVlll. 
271 

gutural, y ya insuflativa obscura, á que sus Artistas llaman castañuela, no 
hai duda que no se resiste, ó dificulta á la pronunciación. Pero también 
es cierto que su valor, y delicada articulación en vocales consecutivas, di- 
ficulta el discernimiento de su valor, sino se separan como pertenecientes 
á sus distintas partes componentes. Si en Cuaiuccan, se hiere la i sobre la 
u, pronunciando cua-yuccan, significa Pais, ó territorio can, propio yuca, 
de la cumbre cuaitl; lo que no instruie el concepto como sin herir la /so- 
bre la vocal consecutiva, cuai-uccan. Otras veces con suprimir alguna vo- 
cal necesaria en el compuesto, queda indiferente, su significación, como en 
Cuatitlan, que si las circunstancias permanentes no instruyeran á su prime- 
ra sylaba cua, de cuaitl, cumbre, seria indiferente á cuati vivora, ó Gemelo, 
sucediendo lo mismo en cuapilli, y en ambos por falta de la /, que se nota 
en Cuaiuccan. Si para la Población conocida por Tlayacapa, no se duplica 
la i, al pronunciarla, significa en donde pa, esta la nariz yacatl, de la tierra 
tlalli; cuando no es de ella, sino de su Serranía la punta saliente en sen- 
tido horizontal ó semejanza de la nariz humana, y no en el vertical, a que 
algunos la han entendido común. Siendo propio de esta mitl, común á tal 
fecha. Pero si se articula como escrito Tlaiyacapa, ministra su verdadero 
valor, en donde pa, esta la nariz, yacatl, beber agua Tlai, como que allí 
esta el único manantial de aquella comarca, y abajo la Población. Aun 
asentando D. Luis Bezerra en el penúltimo de sus párrafos tocantes áprue 
bas de la tradición "y es de advertir, que no dice la tradición, que se fi- 
guró la Imagen en presencia del Señor Obispo Zumárraga, si no que sa- 
"vido en aquella ocasión que el Indio desplegó la manta en cuio regazo 
"recogió las flores, y que esto fue dando á dicho Señor Obispo, las señas 
"de que le avia mandado que pidiese" todavía entendió figurado á este 
singular simulacro en la propia Manta del Mensagero Juan Diego, y no 
manifestado, descubierto ó aparecido dentro de ella como que todo esto 
significa el omonextitzino, con que se expresaba la tradición en el impreso 
del año de 1649. El antiquísimo lienzo, pues conservado hasta hoy con su 
materia estylos de Pintura, símbolos y geroglíficos nacionales nos instruien 
el tiempo y fines de su representación. Como aquel escritor dexó en esta 
parte la tradición, no entendida, no es de extrañar que asentando desde el 
undézimo párrafo de su Discurso sobre el modo conque pudo figurar la 
Imagen, los frasismos nacionales que aludian á su antiguo origen y á su 
descubrimiento cuando de ellos se usó; ellos mismos estén dictando sen- 
tido tan distante del que aquel les daba, aun expresando en su párrafo dé- 
cimo "que la mayor elegancia del Idioma Mexicano, consiste en la pro- 
" piedad de las voces conque las cosas se expresan,'' así como el de la 
Monarquía cap. 30, lib. 6?, refiriendo á dos que trataba de Dioses de los 
Lapídanos de piedras preciosas, y confesando ignorar sus significaciones, 
decia "la causa de darles estos nombres no la se, pero se que fue esta genLe 
"de la que con mas propiedad y causa dio nombre á las cosas. " 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
272 

Los frasismos, pues, conque al tiempo del descubrimiento de tan singu- 
lar Imagen, se expresaron los naturales, y que después hallo escritos D. 
Luis Bezerra, los afirmó en el siguiente contexto "al referir, pues la apa- 
rición de la Imagen, dezia el escrito antiguo: omomacliiotinextiqtiiz, lo- 
"cucion compuesta de tres verbos; machiotia, que significa señalar, ó se- 
" llar: nextia, que significa mostrar: y quiza, que significa figurada, ó 
"impresa: porque si huvieran sentido los que historiaron el hecho, que se 
"havia figurado la Imagen en cuanto el Indio desplegó la capa, dirían: 
" otnonextimachiotiquiz, que es lo mismo, que se vio figurar." No puede 
ser mas impropia y agena del carácter, ó estylo expresivo de este Idioma 
que se le anotaba en general, la traducción redundante que se dio á este 
frasismo, siendo tan ceñidos los nacionales, cuanto se ha manifestado hasta 
aquí, y se observará en todos los que se usa en esta Clase: pues á mas de 
dominar en ellos el sentido translativo, sus conpociciones no se instruien 
redundancia, sino conceptos abrebiados, y así en este la parte okis, no tiene 
el de salió, sino el de acabó según se acostumbra hasta hoy aviéndose tam- 
bién en el Diccionario ilhuitloquiz, por fiesta pasada, y que la expresión 
dicta acabó, Okis, la fiesta iluitl t Nextia, es demostrar, manifestar, ó des- 
cubrir, haciéndolo reflexivo, ó el mo, común á los verbos de la composición, 
y equivalen al se, castellano. Machiotia significa señalar, pero no de cual- 
quier modo, sino para que lo señalado sirva de norma ó modelo, el qual 
es macJiiotl, su derivad, , y tan común y usado como en el por señal de la 
Sta Cruz ipanpaimmachistzin in Cruz, y propagado regionalmente entre 
quienes no son naturales el distintivo Machiote: para alguna norma. Con- 
que el sentido de aquel tradicional frasismo es se acabó omokis de descu- 
brir nextia, lo que se señaló para nombrar omomachioti: y esto necesaria- 
mente supone la memoria, asi del destino que en su origen tuvo tan sym- 
bólica Imagen, como de su antigua ocultación, y también noticia de que 
volverá á manifestarse, según la avia de que por intercesión de la que re- 
presenta, se libertarán estas Naciones de los crueles sacrificios humanos, 
quando se recordaba por Tonacayoua. 

Era tan circunstanciada su memoria, cuanto descubre el valor de otros 
tres frasismos conque se explican los naturales al tiempo de su admirable 
descubrimiento, pues continuó aquel escritor refiriendo "lo otro, porque 
"de tres maneras decian los naturales antiguos el milagro de la pintura, 
"siendo preguntados, el primer modo era omocopintziiw, pretérito del verbo 
"copina, que significa ."segregar ó apartar una cosa de otra, y es el modo 
"aqueste mas propio, para significar el copiar, o trasladar: empero ya se 
"ve que para ello es el verbo metaphórico. " Este que llamó modo mas 
propio, al mismo tiempo que supone con la pregunta de los españoles, aver 
estos extrañado tal pintura, comparada con inumerables nacionales histó- 
ricas que vieron en lienzos fabricados de hilo de Maguey, instruie también 
á veces copiado en este la Madre de Dios en vida mortal. Porque orno- 



bibliografía mexicana del SIGLO XV ul 
273 

copintzino, es se copió por molde natural, que es la significación propia de 
copina, siendo la o así inicial, como final, propia de pretérito; el mo, el se 
reflecsivo castellano; y el tzin apreciativo, y reverencial. De xalcopinca, 
territorio can, de amoldar copina, en arena xalli se trata hasta hoy á un 
pequeño, pero antiguo Barrio del Poblado de Tlaltcololulco, en cuio Mer- 
cado se contrataba entre otras mercaderías, con figuras de oro y plata va- 
ciadas á molde en arena, -por impresiones de Aves y otros Animales na- 
turales. El mismo frasismo copina, es translativo para desollar, como que 
á las Gentes con quienes se hazia, se les sacaba la piel íntegra y tan amol- 
dada al cuerpo de que salia, que se la pudiese vestir otro igual, ceremo- 
nia con que se recordaba el desuello de la Teteuinnan según los cap. 18, 
y 29, lib. 7?, de la Monarquía. 

Pero es notable el uso de ese frasismo en aquella tradición aviendo en 
el Idioma otros significativos de copiar ó sacar Imágenes, el uno es kistia, 
compuesto de ixtia aprontar, como su rrayz ixtle, frente, á la cual se co- 
loca todo original para ser trasladado, connotándolo el ki\ pero ageno para 
significar copia á molde. Otro, es viachiyoana, coger ana, con el baho iyotl, 
la señal ó modelo machiotl: siendo expreso, v. 7, cap. 2V, del Génesis "for- 
"mó pues el Señor Dios al hombre del todo blando de la tierra, e inspiró 
"en su semblante el aliento, y fué hecho el hombre en alma viviente." A 
esta se expresa en Idioma de Mexicanos, por vida yolilistli; por Tlalpit- 
zalistli, soplo pitzalistli, en la tierra Tlalli; po. - ,/iento ecatl; y por baho 
iyotl: lo que descubre el abuso q. e se hizo entre los hombres, de aquel 
modo significativo en la formación del primero y que se ha observado en- 
tre los iguales ignorantes ensalmadores, que saludan arrojando el baho á 
la frente; y el de algunos naturales que fabrican hasta hoy muñecos debarro, 
y ocultan en cuevas. Otro sinónomo de copiar Imagen, es octacaana, co- 
ger ana, con caña acatl, la bebida octla, antonomástica en el Pulque, tra- 
tado por la Nación que habla en el monumento primeramente ahora ha- 
llado, de agua nuestra, y aludiendo la profanación de octacaana, al estylo 
con que extrae el jugo del Maguey para esa bebida, porque entonces lla- 
ma el baho con Avenencia de Calavazo largo Acocil/i Garguero cocootl, ó 
camino oí/i, para los que enferma cocoa, la Agua atl^ox ser el Pulque me- 
dicina para diarreáticos. Mas la significación de sacar Imagen, con coger 
con Caña la bebida es patente abuso del destino que se dio en la primitiva 
cristianidad á este jugo anotado por medicina en el Acocotl, y juntamente 
contravención profanatoria porque en lienzo del h :i '"> de tal Planta instruien 
estampada la Imagen de la Madre de Dios, su materia uno de sus symbo- 
los, y las costumbres nacionales; advirtiéndose también el anhelo de la pro- 
pagación humana, excitada con el exceso de tal vino nacional. 

Seguia asentando D. Luis Bezerra "el segundo modo era diciendo omo- 
"machiotitzino, como tenemos dicho machiotia simplifica sellar o imprimir 
"alguna señal, como se haze en la imprenta con una Imagen, ó con las le- 

35 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

274 

"tras que se van poniendo al revés, para que salgan al derecho; y esto 
"mismo es lo que digo acerca del modo en que se figuró la Santa Imagen 
"de la Virgen Maria." Este escritor entendía averse figurado la misma 
Señora al tiempo de su descubrimiento á Juan Diego, y en su capa, ó Til- 
ma y no averse descubierto dentro de esta el lienzo primitivo donde se co 1 
pió en vida mortal la Madre de Dios; pues en el párrafo séptimo de su 
citado Discurso avia dicho "lo otro, que se infiere de todo el contexto de 
"la tradición, es, que la Bendita Imagen se dibuxó y pintó en la manta 
"del Indio, y en la forma que vido el a la Virgen santísima la ultima vez 
"a la vuelta del Montecillo. Pero esta equivocación es de la clase de las 
"demás que quedan ya anotadas, y también de laque cometió al traduzir 
"el tercer frasismo de la propia traducción, cuando dezia" el tercer modo 
es: " otnichiuilhuitzino, que significa pintóse, ó dibujóse, y aunque es assí, 
"que con este verbo se dice, escrivir, ó pintar, es de advertir que para ese 
"significado es el verbo metafórico, porque, como el pintar, y escrivir, fue 
"invención de los hombres, y no acción nativa, le inventaron después, y 
"este se compuso del nombre, ix, que significa el semblante ó aparición de 
" algo, y del verbo cui, que significa coger como quiera, y estando el Verbo 
"traslaticio en la voz passiva cutio, es lo mismo que ser patente á todos el 
"haz ó semblante de algo porque el oficio del que pinta ó escrive, es ha- 
"cer á todos manifiesta la cosa; luego este modo de hablar no contradice 
"lo que se pretende dar á entender, acerca del modo que á mi ver se pintó 
"la Imagen.'' Este modo asentaba después, por semejante á quien se re- 
representa en un espejo. Pero el valor de omocopintzino, significativo de 
que se copió á molde, instruie que fué por contacto de este lienzo al cuerpo 
Virginal de la Madre de Dios en vida mortal. 

Por el mismo contexto de aquel escritor, en que refería el tercer modo, 
ó frasismo de la tradición, como compuesto de ix, es manifiesto el error 
de impresión que se cometió en él, inmutando esta sylaba en la de ich, que 
reducida á ix, resulta aquel omixiuihiitzino significativo de la á quien re- 
verencialmente otro descubrió en secreto iluitziuo, que avia de parir mixiui, 
ó el alto misterio de la Encarnación del Verbo Divino, revelado por el Ar- 
cángel S. Gabriel, y representado por symbolos nacionales en tan Insigne 
Imagen. El mismo frasismo omixiuiluitziiw, es común para significar la 
que descubrió el secreto iluitziuo, de parir mixiui, usándose hasta hoy la 
singular yerba que facilita los pastos, conocida por suapatli, medicamento 
patli, de muger suatl, y concordando la ceremonia preliminar al desuello 
de la muger que se presentaba á la Tetcuiuuan, de acompañarla gran nú- 
mero de las de su sexo, especialmente Médicas y parteras, según la me- 
moria del citado cap. 23, lib. 10, de la Monarquía. Su escritor referia la 
ceremonia, practicada anualmente en el que llamaba undézimo mes, Vchpa- 
uitztli del Calendario así entendido F. Toribio de Benavente, ó Motolinia 
según el cap. 36 del propio lib., colocando el primer dia de tal mes á veín- 



bibliografía mexicana del siglo XVIll. 

275 

ticuatro de Agosto. Pero tanto el error de Vchpauiztli, no significativo en 
este Idioma, en lugar de xupaniliíztli, el verano, y por el expresada la 
Primavera, aun en el Diccionario, por xapanitiz tempam, dictándola su 
compuesto en donde pa, está el labio, orilla, ó principio tentli, del Verano 
xupanitztli, ó la señal celeste del primer dia de tal estación obserbada 
desde la cima de la Serranía de nuestro Norte que instruie el segundo mo- 
numento hallado, quanto el juego con que aquellas Mugeres daban la pri- 
mera vista al Pueblo tirándose con pelotas de heno, espadaña, juncia y 
pencas de Nopal, de que permanece constumbre en algunos lugares, y ci- 
ma plana de la propia Serranía, advertida por juego de pelota, quando 
aquellas demostraciones se observan en Carnestolendas; descubren que se 
hacian por anuncio público del Equinoccio de Primavera, symbolizada tam- 
bién en esta insigne Pintura de la Madre de Dios, y acorde con el color de 
su soberano rostro que se expresará por estilo nacional. 

Es sabido que tlacuiloa es común á pintar, y á escribir, el cual ni es pa- 
sivo de cui ni este se contiene en aquel frasismo carente de c, ni significa 
coger como quiera, sino levantar la mano para alcanzar lo q. e está en alto, 
y que es rayz del significativo de comunicarse carnalmente Varón y Hem- 
bra, añadiéndose para él, nocon, como se advierte en el Diccionario: siendo 
acorde este frasismo con el estylo de Payses Calientes de nuestro sur, donde 
los naturales cargan sobre la caveza el calavazo, según se nota el colocado 
en la del symbolico Cangrejo del Monumento primeramente hallado, y 
cuando en tal situación es natural levantar la mano para alcanzarlo, ó fra- 
sismo profanatorio del symbolo, de esta sagrada Imagen. Y asi es clara la 
equivocación q. e padeció D. Luis Bezerra en la inteligencia del frasismo 
omixiiiiluitzino, como la de aver asentado en el párrafo dezimo quinto de 
las pruebas de la tradición, la materia del lienzo de la misma Imagen, for- 
mado de la Palma icfotl, expresión que concordaba con los Geroglificos 
figurados en el segundo Monumento, ó de cronología resulta valioso de 
pierna de lienzo sotl, quando ic, alusiva á eclipse central al tercero dia 
de Luna nueva, que aquel traductor halló en los primeros escritos y no 
entendió por el fenómeno que formó era nacional, y se representó también 
en esta singular Imagen. Su sagrado lienzo es compuesto de dos piernas 
como los antiguos destinados á Pinturas historiales Mexicanas. De dos se 
advirtieron compuestas también las mantas acostumbradas por los Natu- 
rales de Sta Cruz de la Sierra en la América Meridional quienes declara- 
ron á sus conquistadores, que así la usaba el Santo Apóstol que avia pre- 
dicado á sus Ascendientes, la fé de una Cruz, la cual dexo señalada con 
el dedo en una Piedra colocada después por los conquistadores como mi- 
lagrosa en la Iglecia Mayor según la relación de Cevallos, triunfo 19? de 
la Cruz, y quien desde Jaén escribió á F. Gregorio Garcia, averia adqui- 
rido del D. r D. Felipe de Molina Chantre y Provisor de la S. ta Iglesia de 
las Charcas, cerciorado justamente con Cevallos del Cura de S. ta Cruz y 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
276 

deve advertirse con Bezerra Tanco que las capas de los Mexicanos son 
tres, y no dos lienzos y sí, son así las de los Peruanos según Fr. y Gre? Gar- 
cía. De los lienzos Mexicanos destinados á Pinturas, según permanecen 
algunos, su hilo suave y texido con alguna pintura, aun siendo de la Planta 
de Maguey. Y así no puede repugnarse su formación desde la propia Plan- 
ta en esta mysteriosa Imagen por la comparación que el escritor del Ma- 
nifiesto, ú opúsculo Guadalupano, mencionó pag. 2? de la titulada Pieza 
num? 1? aver hecho entre dos Mantas Nacionales, conocidas por Ayates, 
la una fabricada de la pita de la propia planta que resultó áspera después 
de muchas vezes lavada y estrujada, pero suave la de aquella clase de Pal- 
ma; pues no advertía que huviese hecho macerar por bastante tiempo en 
agua la Penca del Maguey después de descortezada, según acostumbran 
algunos Naturales, no se ha entendido el valor que contiene este determi- 
nado lienzo en aver sido de la propia por no discernidos sus symbolos y 
Geroglíficos, como tampoco los demás nacionales. Por de Maguey, lo ins- 
truió el primer escritor español de las Apariciones de la Madre de Dios á 
Juan Diego, y Capellán del Santuario Primitivo después de la conquista 
de su antiquísima Imagen, Y debe también reflexarse que la manta de Ic- 
zotl toda es suave, y la de Pita como advierte el P. Florencia, es áspera 
por el envez. Lo cierto que este entendía tosco el Lienzo, tanto por el 
concepto alterado de la tradición que seguia, de aver sido Manta de aquel 
mensagero y no descubierto dentro de ella, quanto falto de disposición ó 
aparejo en su Pintura. Mas la calificación del facultativo Pintor D. Miguel 
Cabrera aprobaba con sus contemporáneos, y de igual aceptación en su 
exercicio lo resultó semejante á cotenze de calidad media entre superior é 
Ínfimo, § II de la Maravilla Americana impresa en mil setecientos cin- 
cuenta y seis, y aun en la citada página del manifiesto tí opúsculo asenta- 
tado por bastantemente fino y vien texido aunque sin recuerdo compara- 
tivo de otros de igual calidad entre los antiguos de Pinturas nacionales. 
También se nota figurada en el propio Lienzo, el que no advertido hasta 
el escritor de la Maravilla, trató este de numero ocho á poca distancia so- 
bre el pie derecho de la Santa Imagen según asentó § VIII. Los Profeso- 
res de pintura asistentes á la inspección de la propia Imagen dixeron pagi- 
an 9 de la titulada 2''} pieza del Manifiesto, no son cosa especial tratándose su 
escritor de rasgo, en la lamina donde lo copió con aquella clase de Palma. 
Oualesquiera caracteres peculiares de una Nación, presentados á otra que 
no los haya visto, ni usado de ellos, serán rasgados para la que los ve de 
nuevo; y sin la significación que contienen, nada la instruirán. Por esta 
causa dedicados muchos de los recién conversos en los años primeros de 
conquista, á nuestra liberal escritura, cometían frecuentes errores al usarla, 
ya en sus Idiomas, y ya en el Castellano. Por extraños también en la Na- 
ción Portuguesa aquellos hallados por orla de la Santa Cruz que se for- 
mó con la sangre de S. t0 Tomas, estuvieron muchos hasta su versión. Y 



bibliografía mexicana del siglo XVIll. 

277 

así tampoco debe hazer fuerza, que no se haya conocido por de la clase 
de aquellos, el permanente en esta Insigne Imagen. Su cotejo con aque- 
llos, que aunque pocos, equivalen á tantos conceptos, quanto expresó su 
misma versión, instruie que aunque por si solo, tiene valor de las que hoy 
llamamos cláusulas Lo propio se nota en solos los cuatro siguientes 



r^t^^ 



asentados por F. Martin del Castillo, pag. 329 de su Gramática Hebrea 
por Syro-caldeos, y en los cuales se contiene la salutación Angélica, ex- 
presada por el mismo escritor en los Idiomas Syro-caldeo, y Latino, y 
equivalente á nuestro Castellano siguiente: "La paz sea contigo Maria 
"mui por menor graciosa; el Señor es contigo, bendita tu entre las muge- 
"res, porque tu hijo es el salvador de las Almas." Son muchos los Idio- 
mas de América, y asi no seria inútil expresar también su contexto Syro- 
caldeo "xelaon lech Mariam, rehimtha; adohonat tismmech, berichth at 
"at binxe, ere at telidth phanoka denaphxathan." 

Aun cuando el carácter permanente en tan insigne Imagen hubiese sido 
solo, y no acompañado de otros en lugar inmutado por la profanación que 
referia el desuelle de la Teteunintian, es otra comprovacion de su valor, 
la figura presentada en donde el se halla. El escritor de la Maravilla, lo 
advirtió "sobre el pie derecho á poca distancia en el Canon principal que 
"descansa sobre el, en una quiebra que haze" cuando poco antes descri- 
biendo la túnica abrochada desde el Cuello, relacionaba "y desde aqui le 
"fluie hasta las sagradas plantas, en donde ayrosamente descansa, des- 
prendiéndose un extremo, que recibe el Ángel, como después veremos.'' 
A este lo notaba diciendo: "tiene inclinada la caveza sobre el lado izquier- 
"do . . . Y dixe hablando de nuestra Señora que por este lado se le des- 
prende la fimbria de la túnica, y por el derecho la del Manto, y de ellos dos 
"extremos está asido el hermoso Atlante, cargado sobre su caveza." Sien- 
do esta, symbólica de la memoria, como la instruien las costumbres nacio- 
nales, y los Monumentos ahora hallados, y examinados por el Idioma de 
ellos mismos, y su cumbre cnaitl, común á las de serranías; y el que se ha 
tratado de Ángel, de la infancia educada en la Ley-Cristiana, con el vuelo 
ó rapidez que manifiestan sus Alas, y en vida, ó antes de incurrir en efecto 
la inmaculada Señora en la pena de muerte impuesta por Dios á todo el 
Género humano: resulta recordada como Maestra de aquellos sus discípu- 
los ó á configuración pues del adoro comprensivo de tal carácter oriental, 
resulta ser la de los antiguos Libros ó Rollos, de la escritura santa, seme- 
jantes á los Diplomas Romanos, y á la Halda de la serranía de nuestro 
Norte en el lugar donde á su pie ebtán los collados de Tepeyacac y en cor- 
te común al del Almayzal, distinguido en el Diccionario, por nectiakimi- 
¿otoni, siendo su compuesto, el que enbuelbe kimiloloni, la cumbre cuaitl, 



bibliografía mexicana del SIGLO XV u i 

278 

de la diligente uel, esto es, la ciencia de la misma sagrada Señora, y tam- 
bién las cumbres de serranías, donde tuvo su primitivo culto entre estas 
Naciones. 

Instruiendo el distintivo Nacional del Symbólico Almayzal figurado en 
esta admirable Imagen su ocultación en cumbre; y el primer Monumento 
hallado, las calamidades, y entre ellas la de la Guerra, envuelta en las tra- 
diciones Alegóricas, por comenzada con la Apostasía, que ocasionó el 
tratamiento á Jesu Cristo crucificado, de Dios, ó Señor de la Guerra, para 
la qual avian antes elegido estas Naciones, por medianera á su inmaculada 
Madre, contra cuio portentoso simulacro se enfurecieron después por ins- 
tigación diabólica: es también conforme el recuerdo de las verdades con- 
tenidas en la escritura sagrada, á la symbólica envoltura de la propia se- 
rranía como uno de los prodigios obrados al tiempo que se estampó en tan 
antiguo Lienzo. 

Aquel facultativo en pintura lo calificó falto de Aparejo, fundándose 
no solamente en la declaración solemnemente juramentada de los Pintores 
del Año mil seiscientos sesenta y seis, que lo vieron por el envés y trans- 
portados en él todos los colores de la Santa Imagen que se admiran en el 
haz, sino también en averio el mismo observado muchas ocasiones, que 
citó uno de sus comprofesores aprobantes por una pequeña hendidura, 
como de dos, ó tres dedos entre las dos láminas de plata, que cuando sa- 
có repetidas copias de su original, ya cubrían el respaldo. Por ei experi- 
mento que sin estorbo del Lienzo, veia con claridad y distinción los objetos 
que estaban de la otra parte; y si tuviera aparejo, impediría, el paso á la 
vista la interposición de la pintura entro los ojos y el objeto. Después que 
asentaba esto en su § III, en que también advertía, que si alguno se ha 
engañado en juzgarlo aparejado, ha tenido su equívoco, fundamento en 
otra no vulgar singularidad de esta pintura, que también engañó á primera 
vista al que lo notó: observa en el § V que según parece, están la caveza 
y manos al oleo la túnica y el Ángel con las nubes que le sirven de orla, 
al temple: el Manto de aguazo: y el campo sobre que caen y terminan los 
Rayos, se persibe como de pintura labrada al temple. 

También admiraba, que siendo estas especies tan distintas en su prác- 
tica, que cada uno requiere diversa disposición, y Aparejo, no se encuen- 
tre alguno en este Lienzo; y por ello quedó persuadido á ser sobrenatural 
su Pintura. Porque la al oleo se executa en virtud de Azeytes desecantes, 
con unión, firmeza, y hermosura, para lo que ha de anteceder aparejo: la 
al temple usa de colores de todas especies, con goma, cola ó semejantes: 
la de Aguazo, se executa sobre Lienzo blanco y delgado, y su disposición 
es humedecerlo por el reverso, sirviendo para los claros de lo que se a de 
pintar, el mismo que da la tela: y la labrada al temple obra empastando 
y cubriendo en el mismo hecho de pintura la superficie, y pide que la ma- 
teria en que se pinta, sea firme y sólida, como Tabla, Pared, etc., porque 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVII I. 
279 

de ser como la del Lienzo de esta sagrada Imagen, las despediría lo mui 
pastoso y cargado de colores.* Y de este último estylo de pintura, enten- 
dió el propio facultativo, nacido el equívoco que él también padeció en 
averie parecido aparejado el Lienzo. 

Si este juicio discretivo y fundado pormenor en las cuatro clases de pin- 
tura aparente en esta singular, se coteja con la expresión de los que pa- 
gina 8, de la titulada Pieza num. 2? del Manifiesto, ú opúsculo, pregunta- 
dos sin solemnidad "¿si les parece que el Ayate tiene aparejo suficiente 
"en todas las partes para mantener esta pintura sin que sus colores se trans- 
portasen ó rechupasen por el revés?, digeron que si'' resulta, no sola- 
mente aquella ilusión óptica, sino también que para tal afirmativa le avia 
de aver visto el Lienzo por el envés, lo que no consta que hizieron. Pero 
preguntado á continuación "¿si supuestas las reglas de su facultad, y pres- 
cindiendo de toda pasión ó empeño, tienen por milagrosamente pintada 
"esta Santa Imagen? respondieron que sí, en cuanto á lo sustancial y pri- 
mitivo, que consideran en nuestra Santa Imagen; pero no en cuanto á 
"ciertos retoques y rasgos que sin dexar duda, demuestran aver sido exe- 
"cutados posteriormente por manos atrevidas." La pregunta suponiendo 
tácitamente el aver pensado algunos, que antes se ha tenido pasión, ó em- 
peño en persuadir por milagrosa á esta pintura, también supone, en los 
preguntados las reglas de su facultad; que es lo mismo que juzgarlas bas- 
tantes para calificarla, un punto de tan difícil, ó realmente imposible ave- 
riguación por solas aquellas reglas. Nadie dudará que en esto se tomó un 
medio, por el cual se intentó persuadir suficiente conocimiento en los ca 
lificadores, con solo ser examinados en su facultad. Aun siendo de gran 
crédito en ella el escritor de la Maravilla, necesitó su juicio explicativo ser 
aprobado por aquellos a quienes sus obras en la misma facultad, les hizie 
ron de la mayor opinión. 

Aun quando los respondentes ahora huvieran sido de los más diestros, y 
atinados en la práctica de Pintura, y con la instrucción necesaria en la His- 
toria de costumbres y trages nacionales, y en la representada con el Si- 
mulacro que pretendían examinar; todavía su calificación no fundada, 
quedaría con sola autoridad extrínseca, mui distante de un convencimiento 
demostrativo de la verdad que era el que se intentaba en aquel Manifies- 
to. ¿Porque no se asentaron los motivos, que les hizieron considerar mi- 
lagrosa esta Pintura en lo substancial y primitivo? Lo cierto es, que esos 
retoques y rasgos, advertidos también por otros facultativos, son los que 
tienen aparejo, y este pensaron aquellos de la respuesta, que se extendió 
á todo el Lienzo. Pero su inspección por el respaldo; lo raido de él por 
el haz; la vista como bosquexada, que á distancia competente presenta la 
sagrada Imagen, cuando queda competente ó confundida en la cercana: 
la antiquísima nacional tradición del original que en ella se estampó, con- 
fesando hoy los facultativos su ignorancia del Arte con que pudiera figu- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

280 

rarse, como tan distante y ageno del que se nota en esta Pintura: y la 
Alegoría también tradicional del desuelle cíe la Doncella, equivocada en 
hija, del Señor, ó Padre de Culuacan, con el carácter permanente syrocal- 
deo en tan raro simulacro, descubren la causa motiva en los primeros es- 
pañoles que lo vieron, para averio resanado en los lugares lastimados. 

Ella se atribuiría entonces á sola antigüedad, como se entiende hoy de 
la también Insigne de los Remedios, que aun siendo de escultura no ad- 
mite en su Sagrado Rostro imprimación alguna, hallándose también tan 
desfigurada, y también ignorado su origen. Su invención debajo de un 
Maguey, fué la averiguada en el Siglo dézimo sexto, y su hiztoria es- 
crita en él, por los cronistas de las Provincias de N. a S. a de la Merced, y 
de S Augustin, de quienes la extractó el Religioso P. Francisco de Flo- 
rencia en peculiar tratado que publicó, año mil seiscientos ochenta y cinco. 
El mismo extractador, que el § i° de su I o cap. ponia por Rubro: "Lo 
cierto de sus noticias por "tradición" creveteaba al Margen de su núm.° 2 
"descuido en escribir el origen de esta Santa Imagen" y asentaba en el 
propio número, "de su origen, tenemos poco en las historias antiguas de 
"aqueste Reino: poique á los principios de la conquista mas se ocuparon 
"los españoles en ganar, que en escribir; y los Religiosos, y eclesiásticos, 
"q. e debieran asegurar por escrito las notizias desta Bendita Imagen, y de 
"la de N. Señora de Guadalupe, como las vian también impresas en los 
"corazones Mexicanos, acaso se persuadieron, que sobraban los escritos, 
"quando podia testificar la evidencia ocular las Maravillas, que vian y go- 
"zaban: como si los primeros que las testificaban de vista, fuessen eter- 
"nos, y los que les sucedían, y de ellos las oyeron, no pudiesen olvidarse, 
" de lo que sabian de oidas. Pero no hay que lamentar este accidente en las 
"Imágenes milagrosas de aqueste Reino, y particular en esta de los Re- 
"medios; pues como prueba mui bien el erudito P. Fr. y Luis de Cisneros 
"lib. 1, cap. 4, es común á los mas célebres Santuarios de la Europa: que- 
riendo N. Señor, á lo que podemos entender enseñarnos, que basta y so- 
"bra tradición continuada de padres, á hijos, para que demos entero cré- 
"dito alas maravillas de las Imágenes de su Madre, siendo ella voces y 
"palabras que nos están diciendo que no puede ser falso el origen, que 
"funda en tan notorios Milagros (dice S. Agustin trat. 24 sobre S. Juan) 
"lo que nos hablen: tienen en verdad, si se entiendan, su lengua". 

Por la difícil inteligencia de ellos, como supone esta sentencia de tan sa- 
bio y Santo Doctor, y no por descuido de averiguaciones en el Siglo Dé- 
zimo sexto acerca de los extraños y repentinos descubrimientos de estas y 
otras antiquísimas Imágenes, no se conoció desde entonces el origen pri- 
mero de las mismas, q. e manifiestan las alegorías nacionales, y los Monu- 
mentos de los lugares de su invención en el propio siglo, anotados por los 
portentos obrados en ellos desde el primero de la era Cristiana. El extrac- 
tador del que se dio á la insigne de los Remedios, continuaba la tradición 



BIBLIOGRAFÍA mexicana DEL SIGLO XV 111. 
281 

con tal rezelo, que prevenía, y con razón, que esta como- la de otros San- 
tuarios, puede ser invariable, y cierta en la substancia, y probable y con- 
trovertible, en los accidentes. Referia aver estado en el antiguo Pueblo, 
nombrado de S. Juan, situado al Poniente de la Hermita de Nf- Señora, 
como dos tiros de piedra. Donde nació D. Juan, Indio, principal, llamado 
en su paganismo Ce Cuautli, o Águila, y por sobre nombre después de 
Cristiano, Tobar: que fue uno de los que vieron con sus ojos, como el mis- 
mo lo testificó, á la Santísima Virgen en la forma de la Imagen que halló 
después, echando á puños tierra en los ojos á los Mexicanos que venian en 
alcanze de los españoles, desde un torreoncillo que estaba en lo alto de un 
templo del Pueblo llamado Otoncapulco donde esta la Iglesia del Santua- 
rio, y adonde para defenderse de la multitud de sus enemigos, se avian 
empeñolado Cortes, y los suyos: que vio también al lado de la Señora un 
Caballero armado sobre un Caballo blanco, que hazía gran matanza en los 
Indios, y según las señas, fue Santiago; Todo lo cual está de antigua pin- 
tura en la Iglesia del propio Santuario. 

Que todas las vezes que D. Juan de Tovar para venir á Tlacupan, en- 
tonces cavezera de su doctrina, pasava por el alto de Otoncapulco, camino 
forzoso, veia á la Señora allí, resplandeciente, y hermosa, convidándole á 
que la vuscase en aquel sitio: todo lo cual comunicó á los religiosos Fran- 
ciscanos de Tlacupan, quienes como prudentes no le dieron asenso, hasta 
que un dia trabajando el propio D. Juan con los Plebeyos en esa Iglesia 
Parroquial al subir un pilar, le caió, dexandole como muerto, pues aunque 
veia, le sepultaban sin esperanza de vida, y llevado á su casa, donde se le 
administraron los Santos óleos, como ya imposibilitado para otros sacra- 
mentos, á la media noche se le apareció la Virgen en la forma resplande- 
ciente mas que otras vezes, y dándole una peltrina, ó cinta, le mandó que 
se la ciñese, lo que cumpliendo, quedó sano y sin lesión, de manera á que la 
mañana siguiente fué á pie desde su Pueblo, que aquel escritor refería dis- 
tante mas de una legua, á Tlacupan á trabajar la obra: y que después en 
una tarde en que avia suvido á lo alto de aquel templo de Otoncapulco, 
encontró allí á la Imagen de la Señora que se le avía representado, arro- 
jada debajo de un Maguey y la llevó á su casa, donde la tuvo de diez á 
doze años, en cuio espacio se le ausentaba, y la hallaba en el lugar de la 
vez primera. 

Sobre esta tradición, aunque invariable en cuanto á los prodigios obra- 
dos con el inventor de tan insigne Imagen, hallada en el año mil quinien- 
tos y cuarenta, según cómputo de F. Luis de Cisneros, cronista de la Pro- 
vincia de N? S? de la Merced lib. 1?, cap. 8? ocurren las siguientes reflexio- 
nes, tocantes á su antiquísimo origen. Primero que el mismo Religioso 
Florencia, lo conocía tan dudoso, que poniendo por Rubro á su segundo 
Capítulo "de lo que en el origen de esta Santa Imagen es solo conjetura- 
''ble por discursos probables" se explicaba en el de este modo "atenta la 

36 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 



"verdad cierta de la invención de la milagrosa Virgen de nuestra Señora 
"de los Remedios, que en su Santuario adoramos, importa poco que no 
"sepamos de cierto, quien la puso en aquel parage, donde se halla, de que 
"modo se puso? De donde vino? Nilo demás que la piadosa curiosidad in- 
"vestiga de ella? estas circunstancias basta discurrirlas como posibles, para 
"asentir á ellas probablemente; sin que la contingencia de ser, ó no ser así 
"hecho, sea perjudicial á la substancia de la verdad principal, en que es- 
"triva el crédito del asenso." Es cierto, que este escritor según sus Cláu- 
sulas, solo atendía á la certidumbre de la invención ó descubrimiento de 
la Virgen aunque no por eso, puede calificarse de sola piadosa curiosidad 
el conocimiento del tiempo y lugar de donde vino, como que estas dos 
esenciales circunstancias envuelven un punto de tanta importancia, como 
rl de manifestación del tiempo en que se estableció la adoración de las sa- 
gradas Imágenes. 

Continuaba refiriendo la congetura introducida, de aver sido la que hizo 
colocar en el Adoratorio de México D. Fernando Cortez antes de su fuga 
de esta Ciudad, á la qual acometieron los Mexicanos, juzgándola defenso- 
ra de los españoles, vencedores, é intentaron derrivarla ya con las cuerdas 
de los Arcos ya con maromas, a las cuales se les apegaban á unos las ma- 
nos, á otros se les entorpecían los brazos, y á otros se les entumían las pier- 
nas, y caian por las gradas, según la relación del cap. 69, lib. 4? de la Mo- 
narquía, aviéndose asentado en el 63 del propio lib. otro prodigio Anterior 
que obró la Madre de Dios por medio de su Imagen á pocos dias de su co- 
locación en el Adoratorio, en que vinieron ante el propio Conquistador 
muchos Indios cargados de cañas ó mazorcas secas de Mayz, quexándose 
de que por aver este con los españoles despreciando á los Dioses de aque- 
llos, y puesto en su lugar á los de estos, ó aquella Imagen acompañada de 
un Crucifixo, no avia llovido, y perecerían de hambre; a que respondió el 
conquistador, de hoy á mañana lloverá, y tendréis el mejor año, pues yo 
y mis compañeros pedimos á la Señora, cuia Imagen está en el templo, lo 
alcance de su hijo todo poderoso cuya es la otra Imagen; y que llamando 
separadamente á sus Españoles, y manifestándoles el empeño en que se 
hallaba les exhortó á oración, dolor de las culpas, y reconciliación de ren- 
cores si los hubiere entre ellos, con lo que y aver el siguiente dia comul- 
gado Cortes y otros Capitanes con feé y confianza, y celebrándose el sa- 
crificio de la Misa en el templo, antes que baxasen de el, y hallándose el 
Cielo sereno, se comenzó á cubrir el cerro donde después apareció N* S^ 
de Guadalupe, de una espeso nublado descargando tanta agua, que con 
estar el alojamiento de los españoles tan cercano al templo, llegaron á aquel 
mojados continuando después las lluvias de manera que fué mu i grande la 
cosecha en el año. 

Relacionó también el Religioso á Florencia, la congetura de que á la 
Imagen de los Remedios, traxo Juan Rodríguez de Villafuerte, uno de los 



bibliografía mexicana del SIGLO XV II i. 
283 

treze Capitanes de los vergantines, porque Fr. Luis de-Cisneros, cap. 6, 
lib. 1?, leió en uno de los anales manuscritos por uno de los conquistado- 
res, aver cometido Cortez á aquel Capitán que hiziese casa á N? S : . 1 de los 
Remedios quando derrocó los ídolos del Adoratorio de México, enten- 
diéndole por frase de que la colocase allí, como que hasta el Año mil qui- 
nientos setenta y quatro en que el Cabildo de esta Nobilísima Ciudad ad- 
vocó en sí el Patronato del Santuario de los Remedios, no lo edificó la 
misma: y q. e la Imagen que traxo aquel Capitán, se la dio un hermano 
suyo, antes soldado en Guerras de Italia y Alemania, de las que le avía 
sacado con felicidad, para que saliese también con ella, de las que se le es- 
peraban á Juan de Villafuerte en estas peligrosas Regiones. 

La segunda reflexión que ocurre sobre todas estas memorias tocantes al 
origen de la Insigne Imagen de los Remedios, es que el mismo que las men- 
cionaba ese después de asentado que preguntados, sesenta y cinco y mas 
años antes del ingreso del Religioso Florencia (que es lo mismo que antes 
del Mil seiscientos veinte) Indios antiguos y españoles que vivían en el dis- 
trito de los Remedios, de los quales unos alcanzaron al Cazique D. Juan 
y le comunicaron; y otros á los que le conocieron y comunicaron; y con- 
sultadas historias antiguas impresas y manuscritas, y los Archivos de la 
Ciudad y memorias del Santuario, y en particular la testificación de D? 
Ana de Tovar, hija de aquel Cazique, no le pudo sacar cosa cierta y ave- 
riguada, sino solo congetural, y no repugnante de ellos. Es tercera refle- 
xión, que aun en tiempo del extractador de las memorias de este origen, 
no todos asen traer (sic) á él, pues en su número 36 asentó "fácilmente 
"me desenbarazava de la obgecion de los que dizen que la Imagen de N? 
"Señora, que estubo en el Adoratorio del templo de la Plaza de México, 
"no es la que hoi tenemos en el Santuario de los Remedios, sino la que 
"se tiene y venera en el Templo de S. Francisco de la Puebla, con nom- 
"bre de la Conquistadora.'' Esto intentava desvanecer con dos razones, 
siendo la una que aquella se venera en el mencionado Templo desde la 
íundacion de su Convento en el Año mil quinientos y treinta; y la otra 
con la cita del cap. 3? lib. 3? de la Monarquía, en que su escritor (á quien 
supone instruido en las cosas de su orden, como Provincial que fué de ella) 
asentó "en esta dicha Iglesia está también la Imagen de N? S? que llaman 
"la Conquistadora, que dizen los antiguos, que la trageron los primeros, 
"que vinieron de España, á la cual hallaron favorable en diversas ocasio- 
"nes" y el Religioso Florencia entendía con fundamento por primeros á 
los misioneros Franciscanos según el estylo del de la Monarquía. 

La cuarta reflexión, es que, con no aver sido aquella, todavía no se iden- 
tificaba la del Santuario de los Remedios, con la que primero se colocó en 
el Adoratorio de México bajo el mismo renombre. Este, naturalmente, 
debia extenderse también á la de cuia antigüedad se trata, tanto por la re- 
pentina sanidad con que se asintió á la relación de D. J uan de Tovar cuanto 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

284 

por la semejanza de su configuración, y adorno. Como los distintivos idio- 
máticos, una vez entendidos advierten el estylo de la Historia antigua: y 
sus acordes monumentos, permanentes, son testigos vivos de ella para las 
generaciones y no uno ú otro individuo de mui corta vida; aviéndola tra- 
tado, desde luego por esta consideración un sabio, aunque Gentil como 
Cicerón Lib. 2? de Oratoria, n. 36 de "testigo de los tiempos, luz de la 
"verdad, vida de la memoria, Maestra de la vida y correo de la antigüe- 
"dad;" no es de extrañar, que se fundare en solos testigos, y mucho mas 
de oidas, y sin relaciones á alguna permanente, indefectible y adequa se- 
ñal, origine confusión, según se nota en la información recivida en el año 
mil quinientos ochenta y dos, de que resultó, que aquella Imagen de al- 
tura de un codo y distinguida por la Conquistadora, está en este Reyno 
desde el día (1) diez y nueve del propio siglo, y que la endonó Hernán 
Cortez á un Indio de Tlascala, como escribía el Religioso Juan Antonio 
de Oviedo, en su Zodiaco Mariano, en mil seiscientos cincuenta y cinco, 
pag. 154. Aquella memoria de tal donación, la resultan de la colocada en 
el Adoratorio de México, la señal que conservan la que ya se asentaría el 
tiempo y lugar donde aquel conquistador con los dias consecutivos á su 
nocturna fuga de esta ciudad se acogió: su permanencia hasta mediado el 
siglo actual en el inmediato vecino al propio lugar; y la pintura del Re- 
ligioso que la restauró (2). 

El compilador de la prodigiosa historia de los Remedios, pretendía tam- 
bién identificar esta Imagen con la que el conquistador hizo colocar en el 
Adoratorio, porque por medio de aquella consiguió la lluvia y han sido 
frecuentes las que el Todopoderoso ha concedido por la de los Remedios. 
Pero como aun antes de la conquista se conservaba alegorizado el patro- 
cinio de la Madre de Dios por las súplicas inmediatas desde su inmacula- 
da vida, tratada de Chalchiüitlicue, para aquel beneficio es mas claro el 
resultado de que muchas de las insignes Imágenes de origen inaverigua- 
do, que hasta hoy veneramos, y entre las mismas, la de los Remedios, son 
del Siglo de la era Cristiana. Esta verdad contraída á la propia Sagrada 
Imagen, semejante á la que con demostración de singular aprecio, conser- 
van los naturales de aquel Pueblo Cacalotenanco, la comprueban los Mo- 
numentos de su comarca, anotados por este Idioma. La figura parabólica 
de extraño silon (sic) peñascoso existente en la basa Oriental de la Cor- 
dillera de Tlaltenanco y en la qual se encontró aquella Imagen del Bautista 
S. Juan, está declarando que fué antigua cumbre de la misma serranía; 
como tanbien instruie algunas de las anotaciones de su restante cordillera 
septentrional respecto del mismo Peñón. La predicación del Bautista en 
la propia, conservándose en Población la mas cercana á tal Monumento 

(1) Léase: desde el año diez y nueve; etc. 

(2) No se puede restablecer el sentido en todo este párrafo, porque en el original deben fal- 
tar algunas palabras. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

285 

hasta el symbolo de la tradición, el qual consiste con el que se usó en el 
segundo peñasco ahora excavado, para determinación de la Data de la 
era nacional con respecto á la de Creación, y así misino con anotación 
igualmente inmemorial de otro Poblado al Norte de aquel y en la propia 
cordillera occidental de este valle. 

Existe el parabólico Señor, separado de la colina donde se halla el San- 
tuario, y en el de ambos los vestigios del Pueblo de S. Juan, vecindario 
que fué de aquel D. Juan de Tovar, siendo también notable igual Adora- 
ción en tal vecindario, á la que se dio por los primeros Misioneros al de 
Tiankismanalco, según las relaciones del siglo dézimo sexto. No conser- 
varon altas (sic) la anotación nacional del Pueblo al pie de este Peñón, 
sino en motivo del derrotero de los Españoles desde su nocturna fuga de 
esta ciudad en Junio de mil quinientos y veinte: Tratándose de ella, y de su 
mañana consecutiva, se refiere cap. 72, lib. 4, de la Monarquía "seria ya 
"salido el sol quando tomaron un pequeño templo llamado Otoncalpulco, 
"y en este trecho según dice Fray Bernardino de Sahagun, mataron los 
"Indios enemigos á los hijos de Motecuhfoman, que yuan guiando á los Es- 
apañóles. Llegados á este lugarejo parece que milagrosamente nuestro 
"Señor Dios mouio los de un Pueblo, que estaua allí cerca, que se llamaua 
" Teocalhuiacan, como otros de otro llamado Tliliuliquitepec, que eran oto- 
"mies de Tlaxalla, los quales están poblados entre esta nación Mexicana, 
"y tenían muchos amigos Mexicanos etc." También se asentaba en el pro- 
pio Capitulo "tenia el templo de este Pueblo Otoncalpulco, una torre en un 
"alto siendo todo el campo razo, adonde los Cauallos lanceauan muchos 
"Indios etc . . . . Aeste templo llamaron de la Victoria, después Nuestra 
"Señora de los Remedios," conque era notorio en aquel Siglo, y que tal 
templo se dedicó por los Españoles á la Imagen después de descubierta 
por D. Juan de Tovar, á los veinte años de aquella fuga; y que era nota- 
blemente distinguido por su torre. 

Que no estaba en colina, formada de toba ó tepetlatl, descubierta des- 
pués de afloxada su capa terrea y robada por las lluvias, como la en que 
se halla el nuevo santuario construido en el año mil quinientos setenta y 
cuatro, porque los avecindados en aquella comarca veían, la víspera y día 
de S. Hipólito Martyr, anualmente, luces, resplandores, flámulas, gallar- 
detes, Iglesias á medio hacer por mancebos de rostros resplandecientes; 
sino en aquel señor (sic) donde se acogió el exército Español a la maña- 
na consecutiva de la noche de su fuga, y el cual conserva las señales de 
su natural escape de peñasquería por todos sus lados, y los antiquísimas 
paredes (vestigios que no avia en la colina donde esta el Santuario,) lo 
instruie claramente la relación de aquel conquistador pag. 144 de su His 
toria, en que dixo "y llegué a la dicha Ciudad de Tacuba, halle toda la 
"Gente remolinada en una Plaza, que no sabian donde ir: á los cuales yo 
"di priesa que se saliesen al campo, antes que se recreciese mas Gente en 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII 
286 

"la dicha Ciudad, y tomasen las azoteas, por que nos harían desde ellas mu- 
"cho daño, e los que llevaban ia delantera digeron, que no sabian por don- 
''de habían de salir, y yo los hice quedar en la rezaga, y tomé la delantera 
"hasta los sacar fuera de la dicha Ciudad, y esperé en unas labranzas: y 
"cuando llego la rezaga, supe, que avian recibido algún daño, que avian 
"muerto algunos españoles, y Indios, y que se quedaba por el Campo y 
"el Camino mucho oro perdido, lo qual los Indios cogian: y alli estube, 
"hasta que paso toda la Gente, peleando con los Indios: en tal manera 
"que los detuve, para que los peones tomassen un cerro, donde estaba una 
''Torre, y Aposento fuerte, el cual tomaron sin recibir ningún daño, por- 
"que no me parti de alli, ni deje pasar los contrarios, hasta aver ellos to- 
"mado el Cerro, en que Dios sabe el trabajo, y fatiga, que alli se recibió, 
"porque ya no habia Caballo, de veinte y cuatro que nos habian quedado, 
"que pudiesse correr, ni caballero que pudiese alzar el brazo, ni Peón sa- 
"110, que pudiese menearse; y llegados al dicho Aposento, nos fortalezi- 
"mos en él y alli nos cercaron y tubieron cercados hasta la noche, sin nos 
"dexar descansar una hora: en este desbarato se halló por copia, que mu- 
" rieron ciento y cincuenta españoles; y cuarenta y cinco yeguas y Caba- 
dlos, y mas de dos mil Indios, que servían a los Españoles: entte los cua- 
"les mataron ai Hijo y hijas, de Muetezuma, y a todos los otros Señores 
"que traiamos presos." 

Después se refirió aver salido de allí á la media noche ignorando para 
donde iba, sin mas guia que un Indio de los que llamó de Tescaltecal, quien 
dixo les sacaría á su tierra: y que peleando todo el siguiente día. sin aver 
en él y en la noche anterior, andado mas de tres leguas, ya cerca de la de 
éste, fué Dios servido de mostrarles una torre, y buen Aposento en un ce- 
rro, donde también se hizieron fuertes. De las leguas de España, no hai 
m-as de tres, reguladas á poco mas ó menos, desde el escampado Peñón 
de Otoncalpulco hasta el Ceiro donde permanece parte de la antiquísima 
Iglesia de Teocalhuyacan, lugares ambos de situación tan opuesta en la 
historia tradicional de la Insigne Imagen de los Remedios; como ignora- 
dos sus distintivos nacionales, y por ello varias las congeturas de su ori- 
gen, y de la permanente cinta ó correa conque la Madre de Dios sanó á 
D. Juan de Tovar. El distintivo Otoncapulco, instruie, que dentro co borró 
señal anterior ópalo el caminante otoncatl, el cual resulta del concurso de 
tan circunstanciados Monumentos, aver sido el Bautista quien estrechó 
aquel antiguo camino al enseñar la Adoración al Infante Jesús que tiene 
en la mano su inmaculada Madre y á cuio simulacro de tan portentosa du- 
ración fabricó después el Apóstol de estas Gentes en el propio Peñón su 
antiguo Templo, después profanado, ó en lugar donde materialmente que- 
dó parabolizado el Camino de la vida recta conforme á los v. s 3 y 4 del 
cap. 3? de S. Lucas, quien tratando del mismo Bautista rcfeiia, "y vino á 
"•toda la Región del Jordán, predicando el Bautismo de la penitencia para 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIll. 

287 

"perdón de los pecados, como esta escrito en el libro de las predicaciones 
"de Isaías Profeta: la voz del que clama en el desierto: disponed el Ca- 
"mino del Señor: haced derechos sus caminos estrechos". Así es el per- 
manente al pié de aquel Peñón, estrecho también el que se halla entre la 
basa de la Cordillera de nuestro Norte, y los Collados de Cuatitlan y Te- 
peyacac; y el situado entre la mole Deminyo. Pero aqui ocurren las re- 
flexiones siguientes. Que explicándose en aquel sagrado evangelio latino 
y traducido del Hebreo, al Libro de las Predicaciones, por Libro de pala- 
bras scrmonum, en el Mexicano es común la expresión Tlatolli á todo Idio- 
ma, conservación, y predicación sin que para distinguirse esta última sig- 
nificasion, de las otras dos se la añada, sino el distintivo del Señor teotl, 
llamándose por esta causa á la doctrina cristiana Teotlatolle, conversación, 
ó Idioma, tlatolli, del Señor teotl; y anotando el frasismo de la Plaza, ó 
Mercado, por Tiankistlatlolle, ó conversación tlatolli de la Plaza tiankistli; 
al de la Plebe, por maseiiallatolli, ó Idioma tlatolli del Plebeyo masenalli, 
y al de Gente principal tecpillatolli, conversación tlatolli, de Hidalgo tec- 
pilli. La otra reflecsion que es tocante al frasismo de perdonar, la hizo ya 
con motivo del versículo del miserere, dele iniquitatem meam, y tratando 
de verbos aplicativos de este Idioma del Presbítero D. Joseph Agustín de 
Aldama en su citada Gramática al N° 275 asentando "hay algunos que no 
"parecen verdaderos aplicativos, porque su significación es metaphórica; 
"y parece que no les conviene la definición del N° 273 exemplo: popoloa, 
"significa (entre otras cossas que constan del vocavulario) significa, digo 
"borrar; y del sale este 2l^>\\c?J(\\o popoUuúa, (perdonar). Lo metaphórico 
"consiste en que perdonar es como borrar la culpa al ofensor ó delincuente. 
"No porque es de Indios te parezca mal dicha metáphora: que la mesma 
"es ésta dele iniquitatem meam (borra, esto es, perdona mi maldad". 

La tercera es que al frente Oriental de aquel Señor, á corta distancia de 
él, y en la base de las Colinas tepetatosas la Población vulgarmente cono- 
cida por Naucalpa, que la configuración de la propia basa que la recinta, 
la instruie Nacaspa, en donde está pa, la oreja naeastli symbólica de en- 
tendida tradición y á distancia de algunas leguas al lado septentrional, otra 
sobre la misma cordillera con distintivo en el Idioma otomide sus natura- 
les de Magu significativa de mi oreja, y asentado en Libros Parroquiales 
de Tlalnepantla, del siglo dézimo sexto, en el Mexicano. Por S. Francisco 
nacazueiac, en c, lo largo ueiac, de la oreja nacattli, como que el corte de 
la colina en que se halla, presenta semejante figura, formada por su res- 
pectiva barranca: y en el intermedio de ambos territorios así distinguidos 
se nota tanto una de las prominencias de la propia cordillera, advertida 
por MatlatepeCy en c el Cerro tepetl están los diez matlactle comprensivo 
de diez picachos en su orilla, ó elevado labio, cuanto en la tierra llana cer- 
cana ya á la baza del mismo Cerro otro anotado entre Españoles por S. 
Lorenzo, que no liga con cordillera alguna. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

288 

Que este fué la Cotona de aquel, lo instruie la notación Tecixkinauac, de 
uno de los Barrios, reducido ya á Heredad, de la antigua Población que 
huvo en el propio Cerro. Porque sus radicales son la Corona nauac, toda 
ixkich, esta tendida tectli. Esta falta al de Matlatepec, cuio valor advertido 
por los diez picachos de su superior perymetro, ú orilla, resulta symbólico 
de los diez preceptos de la Ley Divina, como que el mandamiento se ex- 
presa por tenauatiíli el enpuntado auatilli al labio ú orilla teutli. Es cier- 
to, que algunos entienden aquel distintivo, escribiéndolo tequixquinauac, 
por cercado nauac, de nitro, ó salitre tequixquitl; pero sin atender q. e se- 
ñalada esta clase de sal de uso peculiar entre naturales, por las finales //, 
sus rayzes ichkich el todo de lo tendido testli (szc), están dictando el ori- 
gen de ella, que es el concurso resultante de los principios mineral, vege- 
tal y animal, cuando los más de los naturalistas lo atribuien al mineral; 
los mas de los químicos al vegetal, y algunos modernos de estos al animal 
y entre ellos Stahl señaladamente á la putrefacción de los Cuerpos: y no 
siendo por eso, de extrañar que se reproduzca siempre el salitre, en lugares 
ó de inmundicias, ó de habitaciones de cualesquiera animales, y que se en- 
cuentre en peñascos y cuevas de desiertos, como que su formación en es- 
tos últimos lugares, es un testimonio de que fueron antiguamente habi- 
tantes. 

Así también advierte la cordillera tepetatosa ó de toba y lado meridional 
del Valle donde está aquel Cerro tekiskinahiiac, con el antiguo tratamiento 
de ella, permanente en Población situada á su basa oriental, y conocida 
por S. Gregorio Tcpeílacalco, acorde con el que ministran los antiguos do- 
cumentos de la heredad distinguida en ellos por S ta Monica Tepetlacalco, 
distante una legua casi al occidente de aquella, que la misma seria (sic) 
caio de la serranía formando sepulcro á los habitantes como que en él se 
expresa que adentro co, fue el sepulcro petlacalli, de piedra, de la sierra 
tetl o casa calli, de la estera de la sierra tcpetlalt. Asimismo del propio ce- 
rro tecixkinahuac, tanto por documentos del siglo dézimo sexto, adquisi- 
tivos de estancias y heredades de su comarca, que trataban á la antigua 
población que en el huvo, y de que conserva vestigios, de Tlalncpantla 
Teocal/uiyacan, cuanto por inscripción permanente y gravada con letra en 
piedra del Arco exterior de la puerta del costado de la actual Parroquia 
Tlalnepantla, situada en tierra llana, y con cercanía al Ángulo de las co- 
linas tepetatosas, donde se lee Teocalhuyacan, Iglecia año de 1587 por que 
en esta fha se concluid la trasladada allí, resulta que de mucha antigüedad 
fué dedicado aquel país, a la Iglesia, según lo contiene la expresión Teo- 
calueyacan, pais, ó territorio can, á lo largo ueyac, de la Iglesia teocalli, se- 
gún permanecen las paredes de la antigua de aquel Cerro, corridas Norte 
Sur, ó Rumbo de la Cordillera; y en medio ncpantla, de la tierra tlalli, 
según se nota situado al mismo Cerro. 

Los prodigios, pues obrados así al tiempo de la precursion, ó curso pro- 



bibliografía mexicana del siglo XVII i. 
289 

pió del Bautista, para el establecimiento ya cercano de la Iglesia militante, 
como en el de la sangrienta muerte del Salvador que la fundó y en el de 
la consecutiva predicación de sus escogidos disipulos, destinados á la ra- 
dicación de ella, resultan origen de diezmos y primicias, y aun de hereda- 
des propias de los templos, que conservaban los Ministros religiosos de 
ellos hasta la conquista Española y refieren los cap. s 20 y 21, lib. 8? de la 
Monarquía. El mismo escritor tratando en el 24 lib. 6? del tiempo en que 
se empeño Ketzalcoua, referia "llego a otro (lugar) que es un Cerro junto 
"del Pueblo de Tlalnepantla, dos leguas de esta Ciudad de México, donde 
"se sentó en una piedra, y puso las manos en ella, y las dexo estampadas, 
"que hasta el dia de hoy se ven las señales de todo en ella, y tienen por 
"cosa aueriguada los moradores conuenzinos de este lugar auerlas hecho 
" Quetzalcohuatl, y yo lo he preguntado con particular inquisición, y assi 
"me la an certificado, demás de tener lo escrito con mucha puntualidad 
"de muy fidedignos autores, y assí se llamo entonces aquel lugar, y se lia 
"ma de presente Temacpalco, que quiece dezir, en la palma de la mano." 
Aunque ya no se conoce tal monumento, no es de extrañar que sabiendo 
algunos de los naturales principales su alusión, lo ocultasen quando ya ad- 
vertían que lo admiraban los españoles. El propio escritor apuntaba á con- 
tinuación la memoria escrita por F. Bernardino de Sahagun en que dice 
andaban los naturales, á pocos años de la conquista, dando tientos para 
ver si los Religiosos y españoles sabian algo de las antiguallas que ellos 
tenian. Conque no puede estar mas claro el rezelo que les asistia, de que 
sus tradiciones fuesen entendidas por la concordancia de los Monumentos 
regionales con las verdades Cristianas. 

En tal Cerro pues tuvo aquel Conquistador el segundo Aposento fuerte, 
que fué su antiguo templo, trasladado después á la situación donde hoy se 
halla el de Tlalnepantla, en el cual, a mas de ser notorio, como hecho de 
nuestros dias, averse conservado la Imagen de la Virgen Maria que hoy se 
venera en el del convento principal de Religiosos Franciscanos de esta 
Ciudad, bajo el titulo de la Macana que traxeron de aquel Pueblo en el 
año de mil setecientos cincuenta y cinco, en que entregaron su Parroquia 
á Cura Secular, lo refirió también el mencionado Religioso Juan Antonio 
de Oviedo pag. s 123 y 124, de su Zodiaco. También decia que la traxe- 
ron los primeros Religiosos Franciscanos de España, y haviéndola lleva- 
do al Nuevo México en el 1 58 1 , en una sublevación que allá hizieron los 
Indios, dio uno de ellos con Macana á la Imagen un golpe, que la partió 
la frente, que después no se la ha podido unir, y la traxejon después á 
Tlalnepantla. 

Pero tal relación la descubre confirmada la crónica de la misma Religión 
en el citado cap. 30, tom. i? de la Monarquía, donde se notó permanente en 
la Ciudad de Puebla la que traxeron aquellos Reliogiosos de la misma Or- 
den. Estos fueron tres Flamencos, venidos no el año 1523 que decia el 

37 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
290 

cap? 18, lib. 20 de la propia Monarquía; sino en el 1520, ó data corregida 
por otro escritor Remesal, y advertida en los retratos de los mismos tres, 
que se hallan en la escalera del citado convento de esta Ciudad, siendo uno 
de ellos el de F. Pedro de Gante, pariente muí cercano del Emperador 
Carlos Quinto, y aun que lego en su profesión de particulares luces, y hu- 
mildad que le hizo despreciar los honores y se dedicó á la Cristiana y po- 
lítica instrucción de los naturales por medio del Idioma Mexicano a que 
tuvo especial aplicación. Su Retrato colocado á la puerta de la Capilla, 
adonde se trasladó desde Tlalnepantla la Imagen de la Macana la presenta 
colocada sobre su mesa como conservada en su habitación. 

De esto resulta aver sido quien la recuperó de los naturales, como que 
se governaban- recien conservados por su dirección. Y asi su permanen- 
cia hasta nuestros dias en aquella Población á que se trasladó la de la an- 
tigua acogida que dieron sus naturales, á aquel Conquistador en la mayor 
aflicción: la memoria tradicional de aver este endonado una Imagen de la 
Virgen María a un Indio de Tlascala aviendo instruido que de esta Na- 
ción era el que le guió y sacó á su tierra: y aquella rabia levantada contra 
la que hizo colocar en el Adoratorio de esta Ciudad, permaneciendo irre- 
sanable la abertura del Golpe de Macana: ministran en combinación, la 
identidad de la que por tan notable señal ha conservado la tradición in- 
variada y alusiva de aquella arma nacional. 

Aun la confusión introducida sobre el Origen de estas tres singulares 
Vírgenes la de la Macana, la Conquistadora permanente en Puebla, y la 
de los Remedios, siempre ha supuesto como indubitable que desde la con- 
quista ya estaban en este Reyno las tres, dimanando de esa propia data 
la confusión. Pero la antigüedad de la de los Remedios, es tan notoria res- 
pecto de las otras dos, que no necesita sino sola su inspección, pública a 
todos. Y cuando el nacional antiguisimo distintivo del lugar de su descu- 
brimiento, advierte que allí se enseñó la doctrina y camino del Mesías, na- 
cido de una Madre Virgen, que lo presenta el Mysterio de su Encarnación 
por medio de la humillación de aquel collado de una Serranía Madre; no 
señalara ya el tiempo de su antigüedad? Aquella Inmaculada admitía en 
vida inmortal, la adoración que se daba á su hijo; debiendo, notarse por 
tal causa, la inclinación que manifiesta su Imagen de Guadalupe; por el 
alto Mysterio, que representa de la Encarnación del Verbo divino, expre- 
sada en este Idioma por tonacayoa. La de Extremadura, aun representan- 
do al Original después del parto, como que manifiesta á Jesús en los bra- 
zos, se halla iluminada en su contorno con los rayos del Sol de Justicia 
por la ilustración singular que del propio Mysterio comunicó á su inma- 
culada Madre. Por manto tiene también al Sol, la titulada de Candelaria 
conservada en la Iglesia de S. t0 Domingo cercana á la Ciudad de S. Cris- 
toval en la Isla de Tenerife, una de las Canarias descubiertas por las Na- 
ciones de Europa, año mil cuatrocientos y cinco, donde instruió la tradi- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII 
291 

cion desde el tiempo de la Gentilidad de los Isleños, aver-aparecido en una 
cueva después Parroquiaj'en que los Pastores se guarecían de las aguas, 
é introducían sus cabras que un dia asombradas de la claridad q. e vieron 
dentro de ella, huieron á mucha distancia, y acudiendo el Pastor en vista 
de la claridad y del vulto de la Imagen, tomo una piedra para tirársela, 
quedándose desde entonces para el resto de su vida, dentro al puño muer- 
to con el brazo; lo que sabido por los moradores, la llamaron Madre del 
Sol, según la relación de Pedro Martyr de Angleria, Lib. I de sus Déca- 
das del Oceao. 

Pero en la mysteriosa Pintura de la Nueva España, es bien raro y dig- 
no de atención que resultan de su Origen después de la muerte del Re- 
demptor, y su primer culto en la cima plana de la serranía de nuestro Norte 
quando después de desquiciada ya era debajo de ella, tradición conservada 
hasta su descubrimiento á los diez años de conquistada esta Ciudad, con 
el frasismo nacional Otecuatlanpeu symbolice el Mysterio de la Encarna- 
ción hasta en su aspecto de catorce á quince años, que notaba el escritor 
de la Maravilla en su § IV, como su estatura de siete módulos, ó cuartas, 
menos medio tercio, ó dos dedos; y sin presentar á su hijo Jesús, como otras 
antiquísimas Imágenes. Pero esto mismo y la antigua Apostasia de la na- 
ción, para quien se representó así tal mysterio, descubie la antiquísima 
también incredulidad de la propria Nación. Se manifiesta pues su inma- 
culada pureza, no solo en su honestísima representación sino también por 
los frasismos nacionales, que fué perfecta su Virginidad antes del parto en 
el parto y después del parto. Se presenta en pie, observándose que la ca- 
vecera oriental de su serrania tratada de Icatepec, también lo esta; y la 
parte de su vertical retage, colocada en la halda meridional, y en figura 
semejante al symbolo de la escritura que se figuró al pie de la sagrada Ima- 
gen. Pero ambos symbolos, instruiendo que fué así copiada al tiempo de 
tal prodigio, y en vida mortal, y postura natural, a quien vive, y por ella 
distinguido el tobillo kekeyole, el que tiene vida yole, con pisar kekesa; es- 
tán dictando también la integridad virginal. Porque en este Idioma se ex- 
presa á la entera Virgen por ocmomotquitinemi la que vive nenii, entera 
ó sin falta motkiti, todavía oc; como aquella parte de la serrania, aun se- 
parada de su primer lugar, y vista á competente distancia, y también á la 
suficiente, la soberana Imagen entera y en pie. Otro frasismo de la entera 
Virgen es ocmasinemi la que vive nenú para otorgar sia, con la mano matl 
symbolica de suplica, todavía oc; según se manifiestan las de la Soberana 
Señora unida; aquella parte separada de la cavezera oriental de la serra- 
nia, unida á la halda meridional. Y el tercer frasismo, es occhalchiuitl, pie- 
dra preciosa chalckiuitl, antonomástica en el diamante por su impenetrable 
dureza; como aquella nucleosa parte desprendida de la serrania, y el mys- 
terio de la Cruz, figurada en la que el escritor de la Maravilla trató de 
Medalla ó escudo pendiente del cuello de la sagrada Imagen según lo está 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
292 

aquella parte de la serranía respecto de la cima: y acabando la parte úl- 
tima de este tercer compuesto, con todavía oc, como los otros tres y según 
se advierte permanente la configuración de la serranía, y la Imagen sa- 
grada. 

Su cíngulo, se manifiesta en sola la atadura, colocada en el vientre Vir- 
ginal; y expresándose esta por tlalpilli, principal piili de la tierra tlalli, 
resulta symbolizado en ella el verbo divino, como encarnado en la tierra: 
y aludiendo tal frasismo después de profanado, al oro, que el primer Mo- 
numento hallado instruie atado en zurrones. Insiste la Imagen sagrada con 
el pie derecho sobre la que se ha tratado de Luna, aunque no en el esta- 
do determinado que manifiesta, ni por su valor nacional de Meitzli^á. que 
la veloz pronunciación de Vocales continuadas, ha quitado la i, déla pri- 
mera sylaba en los escritos por Metztli, siendo su significasion la de filo 
itstli, del Maguey metí, o alegoría del castigo, que experimentaron los in- 
crédulos de la nueva Ley, y sus mysterios, á tiempo en que profanaron 
los sacrificios de la antigua, con embriaguez y desórdenes á ella consecu- 
tivos, como los Romanos en sus Bacanales; festejo recordado en nueva Es- 
paña, con la costunbre primeramente de pintarse los naturales la cara en 
carnestolendas, con aquella creta tisatl, resultante de osamentas; y siendo 
notable que en el dia consecutivo á aquellas nos haga memoria la Santa 
Iglesia, de nuestra conversión en tierra de osamentas, con ceniza de ellas. 
Al tercero dia de Luna nueva ó estado de laque conculca tan mysteriosa 
Imagen, y al cual figura también el segundo Monumento hallado como te- 
ma de la averiguación de su Data, resulta alusiva tal planta, que. con sus 
pencas exteriores, en abertura semejante á los brazos de la Luna en aquel 
estado, advierte también el en que la propia Planta produce el jugo del 
vino nacional: e instruiendo juntamente las púas presentadas en la Orla de 
la Imagen, y propias en las ondulaciones del Maguey; el principal destino 
que se dio á este, al tiempo de tal pintura para lienzos texidos con la he- 
bra de su macerada penca. 

La symbólica Luna, advertida por el escritor de la Maravilla en su cita- 
do § VIII, de color de tierra obscura, se halla sobre cabeza humana, quan- 
to en este Idioma es común su cima á la de serranías, y en la de nuestro 
sur instruie el primer monumento hallado, la destrucción de la capital an- 
tigua á tiempo del eclipse solar á medio dia. La persona sobre que carga 
y tiene cruz en el pecho, es de solo medio cuerpo para arriba tlactli común 
al que se incorpora con otro, como el Sol y la Luna con la tierra, á nues- 
tra natural vista en los eclipses; y advirtiendo el citado primer monumen- 
to, ia diminución de estatura de la Gente, dominante al tiempo de aquella 
era, con solo medio cuerpo en la data de fundación de la capital nueva, á 
los quatrocientos años de destruida la antigua con la Santa Cruz en su ci- 
ma. Pero referido el symbolode esta media persona, á su juvenil semblante; 
elevación de manos con los brazos abiertos, y adorno de Alas, juntamen- 



bibliografía mexicana del siglo xvm. 

293 

te instruie, según estilo nacional, la incorporación á la nueva Ley de la na- 
ciente Iglesia en esta Región, con la rapidez de las Alas, y para alcanzar 
la vida eterna, symbolizada en tal acción de las manos levantadas para al- 
canzar lo que está en alto cuiltin, frasismo profanado en el primer citado 
monumento, tanto para regreso á las costumbres castigadas en aquella era, 
y entre ellas la embriaguez, cuanto para rascar la lepra de la cabeza, la 
descendencia de la raza infiel, y fundadora de la capital nueva. 

La vida eterna, aunque escrita por error semtcacyolistlila. dicta su pro- 
pio compuesto, semicacyolistli: vidayolilistli; en pie de icac, ó permanente, 
de cada uno sanie, de los gustos que se expresan por melauacanemilize , 
los que viven ncmulise, donde está ca, la verdad melauac. La symbólica 
Iglesia se halla asida con la una mano, del extremo del symbolo de la escri- 
tura divina representada en prolongación de la túnica la qual se expresapor 
vestidura interior tlanctutle, fuego tletl, de los quatro nctui de la tierra tlalli, 
ó rumbos cardinales de ella, que el citado primermonumentosymboliza tam- 
bién un cruzero, juntamente alusivo al terreno de la era nacional. Con la 
otra mano se agarra del extremo del Manto citachtli, hilo ichtli de la cima 
ciuiitl que es la de la sagrada Imagen, cubierta con el propio Manto. Los 
dos primeros monumentos hallados instruien el hilo por symbólico de 
tiempo y generaciones, advirtiendo el segundo la consumación de los siglos 
por fuego: y la misma mysterios Imagen, la permanencia de la Iglesia mi- 
litante, asida de la Escritura divina, hasta aquella consumación. El propio 
manto, dicta también la honestidad, ó singular recato en toda Doncella 
que vea tal Imagen con aquella extremidad de él, asida á la izquierda de 
quien la mira, por el distintivo de toda Doncella ichpochtli, á la izquierda 
opoclitli está el hilo ichtli, como que este advierte por alusivo, al tiempo, 
que tiene fin ó extremo como aquel Manto, y siendo de notar que todo lo 
final se expresa por tzonkiscayotl, salida ó finalización kiscayotl, del pelo 
ó hebra tzontli que aludiendo en el origen del pasivo, al ultimo fin del 
Mundo en que las almas se volverán á unir a sus propios cuerpos perso- 
nales y por ello con sus pelos, resulta la inteligencia errónea y abusiva del 
propio frasismo, en la costumbre con que muchos naturales recogen los que 
se les caen al peynarse, y los guardan en abugeros. 

Como el distintivo del pelo es común á quatrocientos, y el citado primer 
Monumento instruie por método nacional, la fundación de esta Ciudad des- 
pués de quatro siglos de la era regional, también resulta que hasta cum- 
plido tal espacio, no volvió á salir el pelo á la raza descendiente de la au- 
tora para la Apostasia de la Religión cristiana ó suceso igualmente señalado 
en la exprecion szonkiscayotl, otra synonoma de lo final, es tlatlatzacca- 
yotl, tapadera tzaccayoll de lo que arde, quema ó obraza tlatla que dictán- 
dolo la concordancia de los monumentos, especialmente de la serranía de 
nuestro Norte, alusivo al manto, figurado en la Imagen de la Madre de Dios, 
con que extinguió el incendio de la propia serranía: usó después aquella 



BIBLIOGRAFÍA mexicana DEL SIGLO XV ¡11. 

294 

descendencia apóstata, en sentido profanatorio y vengativo, de otra clase 
de tapadera sobre la caveza de su figurada fundación. El antiguo fuego de 
la mencionada Serranía, no solamente se manifiesta exteriormente en al- 
gunos espacios de ella asidos y en algunas lavas de tezontli, sino también 
en los indicios del subsistente interno de ella; como son los ruidos subte- 
terráneos, que se han observado en distintas ocasiones venidos de norte 
sur en esta Ciudad; el Aceyte de piedra ó petróleo, descubierto también 
en nuestros dias donde se halla el Santuario; y el manantial permanente 
también allí, de Agua azufrosa, y cuia singular figura semejante á la es- 
portilla nacional, ó tompiatle, fuego, íletl, que guarda pia, tome, advierten 
también parte de los prodigios que obia aquel Apóstol, y la permanencia 
de su singular distintivo en la anotación de este utensilio de figura cilin- 
drica y con el asiento en ella cónicamente, según se advierte la emanación 
de aquel pozillo dentro de su cabidad cilindrica. 

Ella resulta originada del tiempo en q. e se cubrió su antiguo fuego sub- 
terráneo, en el de la incorporación nacional á la nueva Ley de Jesucristo, 
como instruie la expresión de fuego cubierto tlacpenalli, comenzado petia- 
lli el un cuerpo incorporado con otro tlactli. A la infancia educada enton- 
ces en los sagrados mysterios de la propia Ley, según se presenta el Ju- 
venil semblante de la symbólica Iglesia de esta ynsigne Imagen resulta 
también alusiva la ceremonia cruel, y recordativa de la perversión poste- 
rior, conservada hasta el tiempo de conquista en la inteligencia del sa- 
crificio de Niños, que se executaba en la propia serranía de Norte. En el 
cap. 21 lib. 7? de Ja Monarquía se refirió que "en especial en esta Ciudad 
"de México los subían á un monte y sierra que le cae en la parte del Norte, 
"llamada Co/¿uatcpcc," ó distintivo que la instruie, en c, Sierra tepetl, del 
Gemelo coatí, como que su cima plana con vestigios de antiquísimo edifi- 
cio, manifiesta en ella, uno de los principales establecimientos para edu- 
cación cristiana. 

Aun la estación en que comenzó aquella incorporación y el singular 
prodigio de averse copiado la Madre de Dios en esta mysteriosa Pintura, 
la advierte no solamente la ceremonia del anual desuelle de la muger, sino 
también el color de su apasible rostro moreno, mas no de la clase, ni de- 
bilitado, de que es propio yayactic, ni de sucios de que lo es catzactic, los 
que por no averse distinguido en el Diccionario conforme ásu natural apli- 
cación, se asentaron en el, como synónomos átpayauac, expresión propia 
del que presenta el mismo sagrado rostro, y de significación común á cosa 
matizada de flores: el synónomo pues de tal color lo es canmiletic; catni- 
letic con falta de ;/, en su primera sylaba y escrito en el Diccionario, con 
adición de c en su penúltima cuando sus rayzes son en pie, ó viviente can- 
mileua al pintar la fruta e instructivo en su compuesto de eua levantarse 
de dormir, de la sementera milli, del pais can, lo advierten índice de Pri- 
mavera, en que se obraron los altos mysterios de la Encarnación, y Pasión 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
295 

del Redemptor del Mundo que symboliza la misma sagrada ymagen, pues 
se significa este último no solamente en la era nacional de aquel eclipse, 
sino también en la corona tratada ya de uitznauac cerco de la espina uitz- 
li, del año xiuitl alusivo al de aquella era; y ya de tlatocayotl, nomencla- 
tura tocayotl, de la tierra llalli, como que hasta los tiempos de conquista 
distinguía la nación Mexicana á la América por Teotlixcoanauac, corona 
nauac, de la frente ixco, del Señor Teoili, anotación entendida sin el valor 
de su compuesto, por fines de la tierra hasta las costas del Mar cap. 10, lib. 
3? de la Monarquía. 

Es bien notable el tratamiento de Princesa ó gran Señora Tlatocasiua- 
pile; con que en manuscrito poco posterior al año 1537 e impreso en 1649, 
citado pag. 3 del Manifiesto ú opúsculo Guadalupano, refería el descubri- 
miento de esta antiquísima Imagen, uno de los nativos en el Idioma todavía 
dominante, señalándola por el distintivo de Guadalupe que la dieron los 
españoles, así como a esta Ciudad con el que corria confundido entre 
los mismos de México, y con los primeros vicios en la escritura del propio 
Idioma, que quitados es el siguiente " Ueitlamauisoltica omonexiti iniluicac 
" tlatocas'uiapili santa Maria Totlasonautzin Guadalupe in nican ueialtepa- 
"nauac México, itocayocan Tepeyacac , '' esta sucinta memoria, traducida en 
el sentido vulgar, contiene el siguiente "con maravilla tlamáuisoltica gran- 
de uei se manifestó omonexiti la del Cielo inilhuicac la Reyna Tlatoca- 
"siuapile, Santa Maria, apreciada Madre nuestra tonantzin Guadalupe, 
"aqui innican, en el cerco nauac, de agua atl, de la Población Altepetl, 
"grande uei México en el territorio can, cuio nombre ¿tocayo es adonde 
"está c, la nariz yacatl, de la sierra tepetl". Pero el compuesto y alegórico 
de los mismos frasismos llama la atención á reflexionar qne el de maravilla 
Tlamáuisoltica conque se expresaba la narración, alude antonomástica- 
mente á la propia Imagen colocada dentro de Maguey, pues sus partes 
componentes, la que está ca, dentro itic, de lo usado antiguamente salli, 
que es la espina uilztli, del Médico tlama, grande uei. Las de Reyna Tla- 
tocasiuapile, son, la que tiene el principal pile ó á Jesús encarnado, es la 
muger suatl, q. e da nombre á la tierra Tlatoca; lo que haze resultar nece- 
sariamente, que las admirables nomenclaturas de Idiomas que con sobrada 
Justicia pueden reputarse por otros tantos testimonios de la Religión cris- 
tiana, se originaron viviendo la inmaculada Señora, según lo avia anun- 
ciado su propio hijo después de resucitado, cuando advirtió por una de las 
señales de los creyentes q. e hablarían en lenguas nuevas, como refirió S. 
Marcos cap. 16, v. 1 7. 

Con que no debe extrañarse que las del Mexicano como tan antiguas 
instruían especialmente los sucesos regionales de aquel mismo tiempo de 
los anteriores hasta el de creación, y entre ellos el de la muerte del Re- 
dentor en la era nacional, recordada también en la destrucción de la ca- 
pital antigua de estas naciones, señalada después de su aniquilación con 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
296 

la figura cóncava, semejante á la que queda en el tronco del Maguey des- 
pués de extinguido su Jugo por la nacional extracción de él, lo que ad- 
vierte la anotación México^ dentro co, del que tiene oquedad céntrica xic- 
tlc, de maguey metí, según se presenta en la serranía de sur, una de sus 
prominencias descubierta para esta Ciudad. Este pues resulta aver sido el 
sentido con que los naturales afirmaban á los españoles del siglo dézimo 
sexto, que el nombre México lo tomaron sus ascendientes del Dios prin- 
cipal que traxeron, el cual tenia dos el uno UitzlopocUtle y el otro Mexic- 
tle, según la memoria referida cap. 23, lib. 3? de la Monarquía. 

Aun sin intelegencia en su escritor de tan alusiva tradición, y por ella 
asentados con error las expresiones Huitzilopochtli y Mexitly, referia á esta 
segunda como tradición por los mismos Naturales en la significación de 
ombligo de Maguey. Tal lugar cóncavo del cuerpo humano jt/V//í, es co- 
mún ál distintivo que hasta hoy dan á aquella eminente oquedad de la 
serranía; pero como á otra parte componente ó el Maguey metí, que es 
la del infierno Tlalxicco, adentro co, está la oquedad céntrica xictli, de la 
tierra 77a//*, symbolizada en la de la antigua Capital México. Por ello tam- 
poco se deberá ya extrañar la confusión, originada en parte de ocultación 
nacional, y en parte de falta de examen de tal Idioma en aquellos á quie- 
nes era ageno, conque aquel escritor seguía asentando "y assi dizen que 
"los primeros Mexicanos lo tomaron de sus Dioses (el nombre) y assi en 
"sus principios se llamaron ftlexica, y de este nombre se nombró la Ciu- 
"dad siendo el primero que tuvo Tennchititlan por razón del Nopal que 
"hallaron sobre la piedra cuando en ella fundaron: y aunque la Ciudad 
"se llama en común nombre México entre los españoles é Indios que agora 
"se van criando, los viejos nunca la llamauan ni llaman México, sino Te- 
"nuchtitlan, á diferencia del otro segundo barrio que se llamó Tlatelolco. v 

De la señal pues, asimilativa del suceso de aquella antigua Capital, y 
de la causa de su destrucción, ó vicio dominante de embriaguez, tomaron 
el distintivo Mexica los descendientes de los libertados de ella que figura- 
ron su memoiia en el primer monumento ahora excavado, y fueron en nu- 
mero tan escaso respecto del indeterminado que allí pereció cuanto dexa 
entender el abultado de la colmena que juntamente presentan, y las exten- 
didas y permanentes ruinas volcánicas y de terremoto, existentes en tal 
serranía que fenece por el lado meridional en el alegórico Uitzilacki. Y el 
de Tenuchca asentado en el siguiente cap. 24 de aquel libro, fue el pe- 
culiar de los fundadores de la Ciudad hasta hoy habitada y referente á lo 
mas notable que avia entonces en este determinado lugar, motivo de ha- 
verse distinguido la nueva Población por Tenuchtitlan ó tratamiento que 
también se le daba en escrituras Jurídicas del siglo dézimo sexto agregán- 
dose en ella el de México. La expresión característica no se confirma con 
la signicacion de Nopal sobre piedra, que la daba aquel escritor como que 
su natural valor, es cerca ó al pie itlan de la tuna nicchtli. de piedra ó de 



bibliografía mexicana del SIGLO XVlll. 

297 

Sierra tetl. A la inútil ó despreciable trata la nación llamada otomi por 
equivocación española, de Fronda (sic), conque igualmente nombra esta 
Ciudad, a la cual suelen llamar los Naturales Mexicanos de la serranía del 
Sur, TemitcJiico dentro co, de la tuna nuclitli, de piedra ó sierra tetl. 

Como en el figurado monumento de su fundación se instruie al Ramero, 
alusivo al modo con que el conjunto de peñascos de la serranía de Sur caio 
en en este lugar donde se hizo después nueva fundación, semejantemente 
se anotó al mismo conjunto por tuna de aquella serranía con referencia al 
tiempo circunstanciado de su caida. La tuna cae al contorno del Nopal: 
sabida es también la propiedad singular de el de que la tuna, frutosuio 
precede á su flor, de la qual se observa abrirse al extremo de el por el ca- 
lor del Sol, y cerrarse en la noche. Parece no podría anotarse con mas 
propiedad el tiempo en que caió aquella pedrosa tuna en este lugar, por 
Primavera en que abre su flor la natural, según se desmoronó aquella Se- 
rranía desde sus cumbres, á medio dia, y cerrándose al mismo tiempo 
con la obscuridad de un eclipse singular, pero caiendo aquellas al contor- 
no de su Nopal, al que trataba de Árbol muy grande y grueso, y abierto 
por medio con gran ruido y á tiempo de comer, otra alegoría tradicional 
que se concordará con los geroglificos de la figura de nueva fundación. (1) 

Del lugar preciso de ella, ó teuucJitli, referia el escritor de la Monarquía, 
cap. 22V de su citado lib? "este lugar (según la mejor razón que yo é po- 
dido averiguar y examinar) es donde agora está edificada la Iglesia ma- 
"yor y placa de la Ciudad." En él, pues, se hallaron estos y otros enor- 
mes peñascos, y al mismo aludía el nacional escudoheráldico de la propia 
Ciudad, compuesto de una Águila, parada sobre tuna, y en acción de vo- 
lar, ó symbolo de la Luna aparecida en aquel memorable eclipse, acaecido 
al tercero de conjunción según instruieel tema del otro monumento exca- 
vado, ó tercero dia de su perigeo y distancia mayor de la tierra, symboliza- 
da en el vuelo de la Ave parada sobre eminencia que representaba la que 
lo avia sido de la*serranía. 

La propia Águila llevaba una culebra symbolo del tiempo, por su vida 
ó larga duración, para nosotros indeterminada, y que aquel escudóla ins- 
truie de quatrocientos años, corridos desde aquel eclipse, era nacional y 
Caida de la tuna de la sierra, hasta la nueva fundación sobre el conjunto 
peñascoso venido de ella, según concuerdan otros geroglificos del monu 
mentó figurado de la propia fundación, tocantes al tiempo de ella. 

Que la. Águila de aquel escudo fué symbólica de la Luna aparecida en 
el meridiano de esta Ciudad, lo comprueba la permanente configurada 
en las ondulaciones de la serranía de nuestro norte en la parte de ella co- 
rrespondiente al propio meridiano, visible desde el Pueblo Cuaiititlau, 
cerca ó al pie tlan, de la Águila cuautli, situado en su valle septentrional 

. (1) Este mismo asunto del árbol que estalla se trata igualmente en la nota (A). 

38 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVII 1. 
298 

y á la qual se refiere también el de Cuautepec, en donde está c la sierra 
tepcll, de la Águila atautli, existente en su basa meridional. 

La propia Ave colocada en el tcnucJitli del escudo, tenia á la culebra, 
ó symbolo de aquellos quatrocientos años anteriores, en el pico tcnitztli, 
filo itztli, del labio tentli, alusivo al de la sumersión del antiguo de este 
Continente en aquella era, el qual figura el segundo monumento excavado. 
£1 temor de acaecimiento tan memorable, hizo también conservar en los 
descendientes de la nueva fundación, la administración de justicia. 

Según el cap. 25?, lib. 1 1? de la Monarquía, el Presidente ó Juez mayor 
después del Rey, se distinguía por Siuacoua. Avia otro inferior Tlacatec- 
catl, con dos que aquel escritor referia como Asesores, sin examen de es- 
tas expresiones, siendo el uno tlailotlac, y otro CuaunucJitli. Si se atiende 
á sus valores, resulta conservada en el uno la memoria del que discernía 
lo justo, y dictó que se arreglasen á ello los Pueblos; pues Siuacoua, es el 
dominante de la vivora coua, de la muger siuatl, ó alusión al Apóstol que 
venció al Demonio symbolizado en el Dragón que engañó á Eva. Tlaca- 
teccatl era el ocupado en las Gentes, ó persona dedicada á la administra- 
ción de justicia, que su subordinación á aquel Presidente, la manifiesta 
introducida por el mismo Apóstol. En Tlailotlac, cuerpo incorporado con 
otro tlactli, se revuelve de donde iba iloti, á la tierra tlalli, se recordaba 
aquel prodigioso eclipse de la era nacional, en que revolvió la luna del Ca- 
mino que llevaba, como que fué el tercero dia de conjunción, ó acaecimien- 
to tan notable de tiempo en que no se administraba justicia, sino iniquidad. 

Y CuaunucJitli, es la tuna nuchtli, de la Águila cuautli, ó el conjunto 
de peñascos lugar de la nueva fundación, recordado por el tiempo de su 
impulsión quando revolvió aquella symbólica Águila déla luna. 

Nota (f) (Véase pág. 209.) 

La anotación topográfica de payses de Carpinteros, se advierte también 
en Poblaciones cercanas á lava herrosa, conocidas vulgarmente por Chi- 
maluacan, que la misma los descubre escritos así con error del siglo dézi- 
1110 sexto, en lugar de Ximaluacan. territorio can, de que se apodera el 
carpintero ximalua. Algunos españoles que en los tiempos de conquista 
vieron instrumentos de tal hierro, los reputaron por su color, de cobre, co- 
mo no acostumbrados á el, sino al de vena, que no hallaron aqui excavada; 
aunque otros aseguraban ser de hierro. No hai vestigio en las costumbres 
nacionales del uso del cobre para cortar, quando todavía se sirven para 
ello algunos naturales, de aquella lava filosa en lugares tratados comun- 
mente de malpais. 

Que los texidos se fabricaban también del ancho desde la punta del co- 
do hasta la del dedo del corazón ó de en medio, lo dicta la costumbre con 
que los regulan así los naturales tendiendo el brazo, ó dimensión á que alu- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
299 

dio el Diccionario, tratándola de seumolicpitl, la punta del codo molicpitl, 
en cada una senne, esto es, de cada dimensión, aunque escribiéndose en 
aquel semolicpitl. 

Las symbolizadas en varias partes del cuerpo figurado conforme al es- 
tylo del Idioma, son acordes con muchas deformes osamentas, halladas en 
varios tiempos desde el de conquista hasta el nuestro, sin que alguno ha- 
ya todavía convencido con demostración, que sean de otra especie distinta 
del hombre, pues de elefantes, á que mas se asemejan las nuestras, no hi- 
zieron mención estas naciones. De manera que una ú otra que se ha ha- 
llado de ellos, y de otros animales antediluvianos en nuestro continente, 
ha sido mucho mas notable, como que no aparece conservada en él su es- 
pecie después del Diluvio. El Conquistador español, pag. s 106 y 107, en 
su carta de 30 de Octubre de 1520, y relativa á su primera entrada en es- 
ta Ciudad, en el anterior, asentaba que dentrodela que trató de gran Mez- 
quita ó templo principal, avia tres salas donde estaban los principales ído- 
los de maravillosa grandeza y altura; y en sus geroglíficos aparecen ahora 
tres ordenes de ella. También instruía que esos bultos y cuerpos en que 
creian, eran de muí mayores estaturas que el de un gran hombre, y las for- 
maban de las semillas y legumbres que comen, y molidas las amasaban con 
sangre de corazones humanos. 

La magnitud que representaban, resulta por la concordancia de sus mo- 
numentos, que fue la de los antiguos Señores dominantes en Nueva Espa- 
ña hasta la era nacional, reverenciados en ellas por sus descendientes, des- 
pués de la Apostasía de la Religión Cristiana, y haciendo honores divinos 
á sus Monarcas hasta el tiempo de conquista; de que acusado Moteusoma 
(el que se manifiesta con ceño mosoma, de Señor teutli) por la Nación to- 
tonaca, ante los españoles, desde la costa de Veracruz intentó indemnizarse 
diciendo á su conquistador, al mostrar el cuerpo levantadas las vestiduras 
"veisme aquí que so de carne y hueso como vos y como cada uno, y que 
soí mortal y palpable", según la pag. 82, con que sabia que Dios no es cor- 
poral ni mortal, pero sin distinguirlo en quanto tal, y no en quanto hom- 
bre; lo que resulta al mismo Monarca, descendiente de los incrédulos en el 
mysterio singular de Encarnación del Hijo de Dios; y sin que aquella su 
demostración pueda atribuirse á noticia del Ser divino, comunicada antes 
por los españoles, pues tal descargo lo hizo la vez primera que ellos entra- 
ron en esta Ciudad. 

De la reverencia, pues, que daban á aquellas corpulentas estatuas, con- 
cordada con otras ceremonias imitatorias de las de nuestra Sagrada Reli- 
gión, resulta que después de aver la raza incrédula y degenerada de cor- 
pulencia, hecho abandonar á otras la fé de Jesucristo, por medio de sus 
crueles y alevosas invenciones, ella fué la que se hizo adorar, imitando la 
reverencia introducida desde el tiempo de la predicación del Evangelio, 
para Jesucristo y su Madre inmaculada en sus imágenes, y las de sus sa- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

300 

grados Discípulos y Martyres por aquella fee; aviándose experimentado 
hasta nuestros días el oculto abuso en algunos Pueblos de naturales, de los 
ministerios sacerdotales, y de los sagrados Mysterios por el que se les ha 
procesado. 

Si el origen de varias de sus costumbres, descubierto en sus Alegorías, 
y en los Monumentos figurados, se concuerda con la doctrina de la Escri- 
tura Santa, resulta en aquellas Gentes corpulentas, tratadas antonomásti- 
camenté en ellas de tales, ó Gigantes, por sus propiedades de Poderosos, 
soberbios y tyranos, que el motivo de aver resistido la creencia del Mesías 
prometido en la Ley antigua, y sus Profeta^, la embidia fomentada por el 
enemigo común del Género humano, de que el hijo de Dios huviese encar- 
nado en la descendencia de Sem, y no en la de Caín, instruiándola de este, 
que de ella venia la incrédula, ó maligno zelo semejante al de Caín por su sa- 
crificio no admitido, y a quien procuró imitar después del Diluvio, con los 
crueles que ella introduxo en Lugares que advierte por principal residen- 
cia de aquel enemigo de los de su propia naturaleza y su primer homicida. 
La misma Raza incrédula instroia aver sido laportdiluviana que introduxo 
el uso de aquellas semillas, de que fabricaban sus grandes estatuas; y avien- 
do asentado el Diccionario al Gigante por Quinametli, que su compuesto 
lo descubre alusivo al que se haze pesado ametli, después kin, en manifes- 
tación de no averse hecho gravosos en los tiempos primeros de su asiento 
en este Rey no; para con la Nación primero establecida en ei lugar que re- 
fiere después del Diluvio; también ponía el propio Diccionario, por synó- 
nomo tlacalteyac lo largo uciac, de !a Gente tlacatl, relativo á su nacional 
corpulencia. 

La clase de Roca, de que se advierten estos figurados peñascos, es de 
naturaleza igual también á la que se nota en enormes, sin ligazón entre sí, 
ni con serranía alguna, de que se hallan bien distantes los del extraño ce- 
rrillo Chapultepec, situado á menos de legua del extremo occidental de esta 
Ciudad. Su distintivo encierra el valor de que en c, la sierra tepetl, estuvo 
la Langosta chapulín, como que la propiedad de tal insecto es saltar que- 
dando sentado donde cae, como también la Rana; lo que instruie aver así 
acaecido á tal tumorosidad, provenida del mismo modo que la antigua cen- 
tralde estaCiudad, desde lamayorpromlnenciadelaserranía, de Sur, á que 
está enteramente descubierto CJiapnltcpcc. Otra tumorosidad se nota tam- 
bién con Población sobre ella, y tratada de Tcpcpan, de sobre pan, la sie 
rra tepetl, situada á poca distancia de la propia serranía, cuias inmediatas 
cumbres inferiores á aquella prominente, conservan oquedades volcánicas 
como ella. Por estylo semejante se anotó otra erupción de lava telsontlí: 
pelo tzontli, de piedra ó Sierra tetl, por dimanada de ella como el natural 
de la caveza, ó parte encumbrada del cuerpo; tratando de Tepcucuc á un 
cerrillo de esta clase de Lava situado en llanura, los Naturales de la Pobla- 
ción establecida en ella, escrita erróneamente entre Historiadores Ama- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII 
301 

quemecan, y por ello sin significación, quando Amacmecan tiene la de te- 
territorio can, del Maguey metí, á la otra vanda de la Agua Aniac, por 
situado á la otra de la Laguna vulgarmente conocida por de Chalco, y 
siendo la alusión del Maguey la de la era nacional en que advierte aseme- 
jado también á tal Planta al propio cerrillo, y por eso dedicados aquellos es- 
pecialmente á su Cultivo en la misma Población. Al symbólico Maguey 
lo descubre venido del cercana Volcan nevado, el distintivo tefieueue 
con que nombran al Guarda del Santuario en Cueva de una antiquísima 
Imagen de Jesucristo en el Sepulcro, siendo su significación la del viejo 
iteue, con que distinguen al propio volcan, de la sierra tepetl, que es el otro 
picacho nevado que tratan de ilamatl vieja. Otras dos poblaciones en la 
Provincia conocida por Uaxteca, advierten á sus fronteras cumbres neva- 
da?, con aver tratado á un Pueblo de Ueuetlan cerca ó al pie itlan, del 
viejo nene, y á otros de ilamatlan, cerca itlan, de la vieja ilamatl, á Pica- 
chos nevados en la que se conoce por Sierra Gorda, ó Sierra Madre. Y de 
Ueuechocayan, lagrimal chocayan, del viejo íiene, es la anotación de otro 
Poblado al pie de la Serranía que se conoce por Perote, en lugar donde 
concurren las vertientes de su cumbre nevada, y cuia antigua Lava ó Mal- 
pais corre por veinte y dos leguas hasta el Mar de Veracruz; hallándose 
otro Ilamatlan, cercano á la Serranía nevada de Orizava. Por estilo seme- 
jante alusivo y de especial conformidad con las anotaciones de CJiapulte- 
pec, Tepepan, y Tepenene ministra el monumento figurado, la del Ranero 
de la Sierra, en la tierra tlatecniyaloni, por venida de la serranía de Sur la 
tnmorosidad de Peñascos, ó Centro de la nueva Ciudad sobre ruinas de la 
parte más elevada de la antigua Capital. 

De las erupciones volcánicas del siglo primero de la era Cristiana tomó 
distintivo la Hoguera nacional tlenenepilli lengua nenepilli, 6 el principal 
pilli, sexo femíneo y puericia nenetl, alusivo al de Gente corpulenta según 
el Monumento, es el del fuego tetl; como lo declaran los synónomos de 
ella, tlecnesalotl pegamento salotl en halda cncitl, de fuego tletl; y tleco- 
moltic, Barranco comoltic, de fuego tletl, en lugares advertidos por distin- 
tas especies de lavas tratándose á la tincta de los naturalistas en los de 
Tetzontepec, sierra tepetl, de hebra, ó pelo tsontli, de piedra ó sierra tetl, 
por provenida de cumbres como el natural de la caveza; á la de pómez 
tepnxactli, esponja pUxactli, de piedra ó sierra tetl, anotación del Pueblo 
Tepnxacco, de situación donde hay tal pomes; á la herrosa istlaetli baba, 
advertida en Ximalistlacean, y en Istlacpaluccan, en dos lugares ucean, el 
color palli, de baba istlaetli, por. dos tumorosidades q. e se presentan allí, 
de la piedra vulgarizada por Ispal. Esta por sus propiedades, ya de du- 
reza resistente á la lima, ya de chispear quando anda entre ella las cabal- 
gaduras herradas, y ya de su peso respectivo, mayor que el de otras piedras, 
resulta aver sido el Granito apreciado también entre estas naciones para 
permanencia de muchas figuras que se han hallado, formadas de el á tiem- 



bibliografía mexicana del siglo XVlll. 

302 

po de su blandura en estado menos cálido. Las mismas propiedades han 
señalado los naturalistas, al que se empleó en los soberbios Obeliscos de 
Egipto, y en los de Pompeyo y Cleopatra en Roma, personages de aquel 
siglo. 

Solicitando los escritores á los fundadores de la actual México los escri- 
bían Nauatlacas, sin expresar su significación, ni el de la Monarquía cap. 
2? Lib. 2? aun mencionando la tradición asentada por Gomara, Herrera y 
Acosta, tocante al Lugar de donde vinieron aquellos y los Mexicanos. 

Clavijero pag. 2j, tom. 1?, escribía A naitatlaca, entendiéndolo por per- 
sonas cercanas á la Agua, fundado en la significación errónea de nauac 
por cerca, siendo esta itlan, y quando aquella antigua tradición comuni- 
cada en Idioma nacional, advertia Naaaatlaca, Marineros, ó Remeros Atla- 
ca } ó Gentes flaca, de Agua atl, del contorno, ó cerco nauac, quienes con 
su remo ílaxilotl, conocían el camino otli del centro xictle, de la tierra tlalli. 
De las quatro Azequias con que figuraron sus Barrios, se acabó de cerrar 
en nuestros dias la que giraba por los Puentes Quebrado, de Monzón y de 
Jesús, permaneciendo la del de Solano, y parte de la del Cuervo. Los qua- 
tro principales Barrios se mencionaron cap. 38, lib. 6? de la Monarquía, 
el uno por Tcopan, con el vicio de ;/, que aun quitada todavia significaría 
Iglesia, ó en donde estapa, el Señor teotli, quando los otros tres aluden 
á señales naturales, y por ello también Tzoapa, en donde está/to, la lavaza 
tzoatl, que es el de Curtidores: el segundo Atzacualco, dentro co, de lo 
aislado atzacualli, ó encerrado tzacualli, con agua atl, que es el conocido 
por S. Sebastian: el tercero escrito con qu, Quepopan, siendo Cucpopa, en 
donde está pa, la calzada cueptli, y es el conocido por S. ta Maria, donde 
permanace parte de aquella antigua; y el cuarto Moyotla, Mosquital, que 
es el S. Juan. 

Para distinción de este ordenado establecimiento se anotó su colindante 
Población Tlaltclolco, Tlaltololco ó Tlalteolololco, expresiones diversifica- 
das por los dialectos del Idioma, la primera con synalefa en la sylaba ini- 
cial o, de oloiotli Rollo, la segunda en la de íctl piedra, y la tercera sin ella 
en esas sylabas, pero las tres en la li de tlalli tierra y todas significativas 
de Rollo de tierra con piedra, indicando el co, lo interno del mismo Rollo, 
habiéndose anotado á cada uno de dos notables de materia volcánica en 
el Jbl^lpaís de nuestro Sur y de figura casi Pyramidal, por Tcolololco, con 
que hasta hoy los tratan los Naturales de su cercanía, equivaliendo á nues- 
tro castellano de lo interno co, el Rollo oloiotli, de piedra tctl. Cap. 24, lib. 
3° de la Monarquía se escribió erróneo Tlatilalco, y también Xatilnlco, 
por Xaltcolololco, dentro co, del Rollo oloiotli, de piedra tctl, con arena 
xalli. A este mixto lo agregaba allí el Rio conocido hoy por de los Re- 
medios, variado después de la Conquista, de su antigua Madre, y por ello 
frecuente la nueva en desabordes á tiempo de mucha lluvia. Cap. 13, lib. 
2 o de la Monarquía se refería, aunque con error en adición de di y sin sig- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

303 

nificcacion á Acaniapichtli por primer Rey de México, quien traia origen 
de Ctilnacan, que es el territorio aislado entre las dos Lagunas y compre- 
hensivo de la serranía de Tlaltenco. En el propio cap? se asentaba que 
un principal de la familia Mexicana, nombrado Cohnatzontli casó en Cnl- 
huacan con hija de otro principal Acxoqnaiitli. Debióse escribir Cnatzon- 
tli, pelo ó quatrocientos tzontli, en la cumbre ó cima cnaill, alegórico al 
valor de la figurada en la sierra de Tolyahualco; como Axocnaiitli, Águila 
Cuautli, en la olla xoctli, de Agua atl, á la de Tlaltenco. 

Por alguna de las tradiciones escritas en el siglo Dézimo sexto, se asentó 
tnmbien cap. 22, lib. 1? de la citada Monarquía, averse olvidado el uso del 
Maiz con las continuadas secas, venidas desde vida de los pocos escapados 
Tnltecas en las Riveras de estas Lagunas, hasta que un Señor de Cuate- 
pee, descendiente de aquellos, teniendo noticia de sus antepasados, de co- 
mo era el Pan (esto es tortillas), y aviendo guardado desde su niñez, al- 
gunos granos, los bolvió á sembrar, y extendió; y que los chichimecas se 
mantenían con conejos, y venados. También se refirió semejante extin- 
ccion del Algodón, propio de Payses húmedos, calientes, como son las 
costas de Nueva España. Esta dilatada epidemia recordada en aquel siglo 
en que se escribía sin determinación de tiempo, se advierte distinguida en 
duración, por dos Datas que resultan de la concordancia de este primer 
Monumento hallado, que la ministra desde la era nacional por cinco años 
consecutivos juntamente con la Lepra, y de la posterior, y mas dilatada 
que instruie la Alegoría tocante á la Apostasía; pero comprehendiendo 
los symbolos y geroglíficos ya expresados de la basa de este primero, con- 
servados ambos castigos en Razas determinadas, y en los territorios que 
habitaron por quatrocientos años hasta la fundación de esta Ciudad. 

La expresión natural del pelo tzontli, es translativa en cuerpos abun- 
dantes, ó de pluma, ó de hebra, en serranía comprehendida en distrito ju- 
risdiccional del vulgar Tasco, instruido Tlaco mitad por la que allí forma 
respecto de su elevación, el hundido en que se halla, advierte en parte mas 
alta, y distante de aquel Lugar, el distintivo vulgarizado por Chontlalpa 
entre quienes no son naturales, pero entre quienes lo son, Tzontlalpac, 
arriba tlalpac (todavía compuesto de encima iepac, de la tierra llalli) del 
pelo tzontli, alusivo á la mucha y menuda hebra del Árbol conocido por 
Atiene, viejo nene, en Agua atl, por su inmemorial duración en ella, aun- 
que escrito equívocamente por algunos del siglo décimo sexto, A/ine- 
hnetl, que es el tratado por naturalistas, de Árbol de vida, ó cedro Ame- 
ricano, abundante en Rio, bajo respecto de aquella serranía Tzontlalpac. 

Semejante metáfora se nota también en el Pájaro asentado en el Dic- 
cionario por Acxoyatoiotl que su compuesto de Pajaro loto 1 1 del Acxoyatl 
Árbol conocido vulgarmente por del Perú según anotación del Pueblo 
Acxoyatln, donde advierte su natural abundancia el tía, y cercano al anti- 
guo mineral Pachnccan, en dos partes ucean, hay heno Pachtli, como que 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
304 

allí se produce hasta en las peñas de los dos lados de su cañada; descubre 
señalado por su inclinación á la frutilla de tal Árbol, al mismo Pájaro, dis- 
tinguido también por sentzontli en alusión á la repentina mudanza de su 
pluma tratada de pelo tzontli en cada una senne, esto es, en cada Prima- 
vera, que se le cae. según acaeció á los Naturales con el suio desde la me- 
morable era, quatrocientos años anterior á la fundación de. esta ciudad, 
proyectada para los. fines de restablecer en ella, las antiguas costumbres de 
sus Ascendientes que symbolizan en el retroceso del Cangrejo, y en ven- 
ganza de la destrucción de su Capital antigua, y males sobrevenidos á los 
incrédulos que á ella sobrevivieron. Así imitaron también el espíritu de.su 
antigua Ascendencia postdiluviana, ó fabricantes de Babylonia, de que des- 
cendían según sus memorias figuradas en el segundo Monumento, y de 
quienes refería Flavio Joseph cap. 4? lib. 1? que aviéndoles mandado Dios 
se separasen del Campo de Sennar á poblar otras tierras donde cosecha- 
sen frutos abundantes, y evitaran contestaciones, y que no habiéndolo se- 
rían castigados, lo fueron con los males que les sobrevinieron por no haber 
obedecido aquellos hombres fuertes é indóciles y aviendo proyectado Nem- 
brot, nieto de Cham, fabricar la torre con intento de salvarse en ella de otro 
Diluvio, si Dios amenazase con él á la tierra, y de vengar por medio de la 
propia, la muerte de sus Padres ó sentido que no se opone al del Deute- 
ronomio, en que se refiere el modo engañoso de aquellos fabricantes para 
que cooperasen los demás hombres á la obra, y asentando aquel antíqua- 
rio/Elaviq, el ánimo de ellos. 

: Estos monumentos nacionales descubren la permanencia de aquel espí- 
ritu depravado hasta en la fundación de esta ciudad, si se examinan sus 
figurados conceptos por la concordancia de costumbres con el valor de un 
Idioma variado de sentido, aun por quienes mas se dedicaron á él. Así se 
advierte en compuestos con el numeral segregativo saine. Aunque tradu- 
cido en el Diccionario scnnecomonilli por un trago, todavía se inmuta su 
valor de trago combnilli, en cada una saine, esto es, en cada acción, ó con- 
versación, según los repiten algunos naturales Mexicanos al beber Pulque, 
que siendo en cantidad aun de aquellas que otros absuerven (sic) segui- 
das, ellos tardan para consumirlas por la repetición de sus tragos. Senne- 
ixcneyonilistli entendido por una ojeada, queda sin su propio sentido de 
mirada ixciieyonilistli, en cada una senne, como que la acostumbran en 
cada acción. Pastas traducciones de un trago, y de una ojeada se asentaron 
directas en inteligencia de que senne valiese uno en compuestos, expresados 
juntamente con redundancia de su segunda sílaba en lugar de sencomonilli, 
seiiixcneyonilistli, formados con pérdida de ella como sentzontli. 

Nota (gj (Véase la pág. 213.) 

La semejanza del Adive en persona humana para anotación de sus pro- 
piedades se advierte también en aquella cúspide Deminyo, Agua del Adive 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

305 

ó Coyotl Mexicano, permaneciendo en el lado septentrional de su basa, y 
pequeña Población vulgarmente conocida por Tesca, la antiquísima ano- 
tación con que se distinguió á la propia cúspide desquiciada, por Peñasco 
texcalli, cuio compuesto ministra el valor de casa calli, en masa textli, 
partes ambas alusivas á la de aquella de cristiana educación allí estableci- 
da, de que se conservan vestigios en su cima. 

De mancebo del Peñasco se trató antonomásticamente á quien lo des- 
quició; y á la misma mole después que sobre ella se hizo aquella funda- 
ción se distinguió por Agua del Adive alegórico de sus propiedades de 
discernimiento, valor, ligereza y habitación en desiertos, que se notaron 
en quien allí estableció fundación. 

De. Texcayacac se trata también á otra Población, siendo su valor en c, 
la nariz yacatl, del Peñasco, ó casa en masa texcalli, á la qual se conoce 
vulgarmente por Tescaliacaque, y á una, dos leguas cercana á esta ciudad, 
por Coyoacan territorio can, de Agua atl, del Adive Coyotl, que es el mal- 
país de peñasquería volcánica con un escaso, y no continuo manantial en 
parte fragosa y elevada, ó alusión al uso que de ella se hizo. 

Por estylo semejante al del Idioma se figuraban los Conceptos en la es- 
critura geroglífica, y en el mismo se fundaban también las ceremonias re- 
cordativas de los acaecimientos. De manera que al descubrirse en el Mo- 
numento, de que se trata las cavezas de Adives en los fundadores de esta 
ciudad, resulta no solamente una imitación profanatoria de la aplicación 
que primero se dio al coyotl, sino también la manifestación que se hizo en 
la abertura de sus bocas, significativa del intento de morir por Agua, con- 
cordando el valor de la ceremonia, que á la primera entrada de su conquis- 
tador hizieron los principales naturales, según la pag. 80 de su historia de 
tocar la tierra con la mano besando ésta después, como que el besamanos 
nacional, es tenamicki, compuesto de morir micki, por agua atl, á la orilla 
ó labio tentli, con que intentaron manifestar aquellos inteligentes en sus 
memorias figuradas, tanto el aver muerto sus Ascendientes abrazados á la 
orilla de la Laguna, origen de la costumbre de quemar los cadáveres de 
sus Monarcas, quanto que esto también movió á su descendencia á esta- 
blecer su nueva fundación en lo interno de la laguna, que supone aver ex- 
trañado aquel nuevamente llegado. 

La Águila de caveza roxa, es cuscacuautli, compuesto de Águila cuautli, 
roxa cuscatl, común á la Gargantilla, que por la figurada se instruie tal ade- 
rezo de Rubí en las Mugeres, aviéndose usado de él para manifestación del 
tiempo de cinco años representado en sus Cinco reflexiones, por una Ale- 
goría semejante á la que embuelbe el compuesto de la misma clase de pie- 
dra tlapalteoxiuitl, común en su última parte xiuitl, á la Yerba tratándola 
de tal, como atribuida su formación al Sol, de color igual, especialmente en 
Primavera. Las poblaciones anotadas por Cuscatlan, instruien su cercanía 
itlan, al Rubí cuscatl. Las de Cuauacan disminuidas de su parte inicial com- 

39 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 
306 

ponente chalchiuitl, genérico de toda piedra preciosa, antonomástica en el 
Diamante, y entendida en el Diccionario por clase piedrezuelas verdes, co- 
mo instruida tal por la astucia de los Naturales se manifiestan por criade- 
ros de él, tratado de Chalchiucuauae, dura Cuauac, piedra preciosa chal- 
chihuitl, y por ello su territorio Chalchiucuauacan. Así se señaló en la 
serranía conocida por de Orizava al Lugar Chalchiucoamula, Lugar abun- 
dante de la Yevbaramulli, amula, adentro Co, lo es de piedra preciosa Chal- 
chihuitl, ó Diamante, anotado también así en la que hoy se conoce heredad 
Chalchinapa, Rio Apa, de piedra preciosa chalchiuitl, cercana á la Pobla- 
ción Tenantzinco, dentro Co, del orificio tzintli, de la Madre de piedra te- 
nantli. 

Otra: Atlancuaualoya, ordinaria indurecencia (sic) cuaualoyan, en la Ba- 
rranca Atlautli, cercana á la de Xonacatepec, en c, sierra tepetl, de xonacatl, 
ó nombre propio de la Yerba amulli, aludiendo este á revuelta mullí, con 
agua atl, como que así sirve de jabón nacional, y el xonacatl usado de los na- 
turales en la cebolla por semejanza en su bulbo, ojas y producción de éstas 
fuera de tierra, y aquel dentro de ella, comprueba el indicio de criadero de 
Diamantes por la propia Yerba, y también el otro distintivo de ellos que 
asentaba el Diccionario por cuantecpatl pedernal tecpatl, duro cuauac, ori- 
gen de aver entendido los escritores, que los naturales esculpían en piedra 
con pedernal, qnando lo hazian con diamante, y con esmeralda tratada de 
Ketzalitztli, filo itztli, sobresaliente Ketzalli, notándose Población Tlal- 
kctzalapa, Rio Apa, sobresaliente ketzalli, de la tierra llalli, en distrito ju- 
risdiccional del vulgar tlapa, y permitiendo la disposición de 26 de Mayo 
de 1609, extractada en la Ley 19, tit. 12, lib. 6?, de Recop. de estos Rey- 
nos, el repartimiento de naturales para beneficio de Minas de oro, plata, 
Azogue, y esmeraldas. Cap. 39, lib i?, de la Monarquía se refería un Apo- 
deramiento que hizo Acoltia Señor del escrito Azcaputzalco, del estado de 
Tepotzollan. Población distinguida por cerca itlan, del corcobado tepotzo 
que es el mas cercano Picacho de su Serranía, inclinado á la misma Pobla- 
ción. Aquella invasión se asentaba hecha por pasión del invasor contra „ 
Chalchiucua, escriio con diminución, siendo el diamante cJialcJiiucuacua, y 
con falta semejante también la Provincia, una en cordillera con la de Te- 
potzotlan, y cercana á ella, tratada en el cap. 31 del propio lib. de Cuahua- 
can., siendo Chalchiucuauacan. 

Aquel Lugar cercano á esta Ciudad, por erróneamente escrito desde el 
siglo Dézimo sexto Azcaputzalco, entendido como Hormiguero, lo instruie 
Axalpusaualco, dentro co, de lo hinchado^>//.sY? i 'm//// de arena, xa lli, con agua 
atl, su situación en la agregada allí antiguamente quando el Rio conocido 
por los Remedios tenia por ella su curso, variado después de la conquista, 
sirviendo hoy su terreno para barro destinado á vasos porosos de Pulque 
conocidos por caxetes, que pulverizados facilitan el asierre de cantería; y 
notándose otra Población anotada por Axalpusaiialtonco, dentro co, de la 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

307 

hinchazoncilla pusualtontli, de Arena con agua axalli, conocida por S. Pe- 
dro Escapusaltongo adonde ocurre el Rio de la serranía de Cuatiacan. La 
Laguna perenne conocida con renombre de Chalco por escrita así también 
su principal Población, desde aquel siglo, la advierte Axalco, dentro co, de 
arena con agua axalli, una de sus cercanas heredades, así tratada por los 
Naturales, siendo la propia clase de Arena la Causa de la fertilidad de sus 
sementeras, que concuerda la serranía Amilpan, sobre ipan, sementera mi- 
lli, de Agua All, por colgada á su llanura. El Diccionario asentó á Axa- 
lli por arena para corte de piedras preciosas; de lo que resulta originada la 
equivocación en el escritor de quien la copió D. Fran. co Clavigero en su 
lámina 3? entre las pag. s 192 y 193, tom. 2? y que juzgaba á Chalco valio- 
so de Lugar de piedra preciosa, por su arena servible para corte de ella. 

Nota (h) (Véase la pág. 21 y.) 

En figura semejante al calavazo aquí represantado, se fabrica la caja de 
vihuelas de paja silvestre, ó que nace en los Campos sin cultivo, sacatl me- 
xicano, distinguiendo con coloren pequeños quadrados las casillas que apa- 
recen en el esculpido, aviendo asentado el Diccionario el distintivo que 
dieron los Naturales á las cuerdas de tal instrumento quando lo vieron á 
los españoles, por tlaluamecatl, cuerda mecatl, del calavazo uaxitl, de la 
tierra llalli. 

Al cruzero notó S. Gerónimo cap. 15 del Evangelio de S. Marcos, sym- 
bólico de los quatro rumbos principales del Mundo, lo que también se sig- 
nificaba en la expresión Tauatinsuyo, propia del distrito dominado por los 
Incas, en el Idioma del Perú, según Garcilazo lib. 1?, cap. 4, siendo el figu- 
rado en este Monumento, symbólico del movimiento, ó terremoto en cruz 
á los mismos quatro vientos, sengun se esperimentan hasta hoy varios 
temblores, es al mismo tiempo significativo metonímico del efecto por la 
Causa que obró aquel trastorno comprehendido en la expresión nacional 
del cruzero, asentado en el Diccionario uitoliucajiepaniutoc, zurrón toctli, 
así iuki, uno en pos de otro nepan, que está ca, torcido uitoliiii, alusión á 
los de oro que ya figuran amarrados, y se perdieron mixturados con lava 
volcánica en aquella Data y Serranía en que hasta entonces se acopiaban, 
señalando en el así la configuración del malpaís, semejante en sus tortuo- 
sidades al de sus amarres. 

Asentó también á uitoliui por Arco toral; y desde la Población Uaxir 
lian, cerca Ulan, del calavazo uaxitl, por la figura de tal que representa 
su mas cercano cerro, y situada al pie de la serranía del vulgar Tasco, se 
nota esta derrumbada en ambos lados de su Rio de Pesca por choque si- 
multáneo que allí formó el dilatado Puente que llaman de Dios, con señal 
acanalada en el lugar de la unión. Asentándose cap. 30, lib. 6, de la Mo- 
narquía quitzetzeloua, en lugar de tzetzeloa, no se advertía su significación 



BIBLIOGRAFÍA mexicana DEL SIGLO XV II i. 

308 

metafórica de cernir por temblar. A viéndose puesto en el propio cap? á 
tzatzehda la traducción de rociar con Agua, todavía no se conoció la parte 
componente que embuelbe de piedra en el te, aun refiriéndose que los Pe- 
tateros, ó fabricantes de esteras daban esos epítetos en el Adoratorio de 
esta Capital á Napateaitli, y sin aver entendido aquel escritor que el pre- 
sente de indicativo suple muchas vezes por su derivativo, y que así se sig- 
nifica al que rocía tzeluia, con agua atl, de piedra tetl, alusiva á la antigua 
erupción derretida de la mayor prominencia de la serranía de Sur, de don- 
de viene la lluvia á la Población de Petateros Axuchimilco, en lo interno 
co, está la sementera milli, que vomita ixuchtia, agua atl, por los manan- 
tiales de que abunda la misma Población, á donde se dirigía aquella lava 
después petrificada y permanente con el vulgar distintivo de malpaís, re- 
putando los moradores de aquella como condolido de los angustiados á 
la mole eminente Napatectitli, quando recordaban el teatzeluia, por que 
no llegó á aquel Lugar. 

Tampoco se reputó alegórica la tradición asentada cap. 1? lib. 2? y re- 
ducida á que comiendo los Mexicanos á la sombra de un Árbol muí gran- 
de y grueso, quebró repentinamente por medio con gran ruido, (i) lo que, 
según el cap? siguiente, fué en el parage Chicomostoc, tan erróneamente 
así escrito, como traducido directamente por "siete cuevas," del que unas 
Naciones avian salido, y otras pasado por el, según común opinión de to- 
das las descubiertas en esta Nueva España hasta principios del Siglo dé- 
zimo séptimo, apuntada cap 8? lib. 3?; quando la concordancia de los Ge- 
roglíficos descubre aquel Lugar memorable á que concurrían las demás 
Naciones seducidas por la corpulenta, donde quebró su Árbol genealógico 
que hazia sombra á la iniquidad destruida á Medio día, ó tiempo de comer. 

De los Mexicanos en Xicomostoc se refería aquella tradición, sin cono- 
cimiento en españoles, del distintivo de aquellos, y por falta de él, confun- 
diendo el escritor de la Monarquía, el que ponía cap. s 13, y 14, lib i? como 
de Naciones diversas, entre Gigantes por primeros Pobladores de Nueva 
España; Tultecas como los segundos, y Mexicanos que reputaba poste- 
riores en el citado cap. 1? lib. 2?; quando aun por la memoria que extrac- 
taba cap. 22, lib. i?, tocante á aver suscitado un Señor de Cuautepcc, des* 
cendiente de los pocos escapados tultecas en las orillas de estas Lagunas, 
el uso del Maiz, olvidado con muchas y continuadas secas venidas desde 
vida de aquellos; podia aver entendido descendientes de aquellos, á los 
Mexicanos y la anotación de estos Mexicca, relativa á los habitantes de 
oquedad en centro xicca, del Maguey metí ó antigua Capital donde tan 
de asiento se usaba, si también huviera concordado igual anotación en dos 
Poblaciones de este Valle, la una Mexicctzinco, dentro co, del orificio tzin- 
tli, de los avecindados de la oquedad en centro xicca, del Maguey metí, 

(1) Véase la nota de la pág. 297. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
309 

como que en tal lugar concurren las vertientes de la serrania de Sur, de 
donde se trasladaron antiguamente algunos de sus habitantes á Mexicca- 
tzinco vulgarmente llamado Megicalsingo, y otros á la conocida por la Mag- 
dalena Mexicca, situada al hilo de las mismas vertientes mas cercanas á 
esta Ciudad. 

La serrania del Mineral Tecpantitlan, cerca itlan, de la junta tecpantli, 
por la inmediata de dos Rios, se trata de sierra de Petlacala, que es sig- 
nificativa de abundante de sepulcros, aviéndose encontrado en excavacio- 
nes de ella, enormes osamentas humanas que por aver cubierto también 
aquella cordillera, se anotó en la misma su memoria. La antigua Población 
también mineral, distinguida por Omitían, cerca itlan, del hueso omití, por 
el desnudo, y elevado Picacho de su serranía, ó de la clase que los Natu- 
ralistas por costumbre antigua, oro de Placeres de Rios y de Serranías, lo 
instruid su conquistador pag. s 98 y 99, de su historia, refiriendo que el 
emperador ñlotcnsoma distribuid españoles, guiados de Naturales á mu- 
chas Provincias y Ciudades, de nombres que olvidó por diversos y avér- 
sele perdido las escrituras y que se les entregó en aquellas el oro por me- 
dida que llevaron de esta Capital. Si esto se coteja con lo que pocos meses 
antes avia dicho el Emperador, pag. 82, de averie quedado de sus Abuelos, 
algunas alhajas de oro, descubre su primer ánimo de ocultación. 

D. Alvaro Alonso Barba, cap. 28, lib. i? de su Arte de metales, escrito 
en 1637, y Reyno del Perú, instruía no averse encontrado en la Provincia 
de los Lipes labor alguna antigua de Plata, constándole por lo mucho que 
vio sacado de lugares minerales, no conocidos entre españoles, que las avia 
riquísimas y entre ellas la de los Encomenderos, sabida por solo averse mi- 
nistrado de ella mucha plata á dos que lo fueron de aquella Provincia, nom- 
brados Tapias, para que se volviesen á España; y aviendo conocido toda- 
vía aquel t escritor á algunos de los individuos que la cargaron hasta el 
Puerto de Arica. 

Que en Nueva España permanecía costumbre después de conquistada. 
de sacar naturales de tierra fria á la Caliente, y al contrario, lo comprue- 
ban las prohibiciones de que se continuara, fundados en lo nocivo del des- 
temple, y expedidas en los años 155 1, y 68, de que se extractó la ley 13, 
tit. 1? lib. 6? de Recopilación de estos Reynos El destino de aquellas 
transmigraciones dentro, ó fuera de temperamentos semejantes, bastante- 
mente manifiesta que era para trabajo en Rios y placeres de oro, el aver 
Andrés de Tapia cedido á la R. 1 Corona, la Ciudad conocida entre espa 
ñoles por Cholula, y Antonio de Ordaz, la tratada de Guejosingo, que te 
nian en encomienda, dándoles el primer Virrey 1). Antonio de Mendoza 
en cambio de ellas, á Tapia el pueblo de Atotonilco, y á Ordaz los vulga- 
rizados en Tlapa y Chilapa, que los mismos encomenderos solicitaron por 
el oro que se tributaba de estos últimos lugares, y no de aquellos primero 
encomendados, según el cap. 12 lib. 6V de la Monarquía, en que se asentó 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 



Culpa siendo Teocuitlapa, de que ha quedado el distintivo de solo Tlapa, 
porque su compuesto nacional lo instruie en donde pa, está la plata teo- 
cuitlatl. En el distrito jurisdiccional de Tlapa hay Población vulgarmente 
tratada de Cuitlasala, siendo Teocuitlatzalan la abra de la Sierra tzalan, 
es de plata tcocuitlatl, como que en ella permanece veta y Mina derrum- 
bada, y de una de sus cuevas se extrageron en nuestros dias figuras de oro. 
vaciadas á estylo de la Gentilidad. 

En el Diccionario se asentó al oro con dos distintivos: uno tetlcozaiiqui; 
que aunque debido escrivir tccosauki, equivale al que amarillea cosauki, la 
piedra tctl, y es rayz de la anotación topográfica Tecosantla, que señala 
allí el tía, la abundancia de oro. El otro distintivo de él, es custicteocui- 
tlatl, correspondiente á Plata teociiitlatl, amarilla custic. Al oro en polvo 
se expresó también en el Diccionario por teocuitlatlalli, que fué tratarlo 
de tierra llalli, de plata teocuitlatl; y al de arenas por teocuitlaxalli, que 
vale arena xalli, de plata teocuitlatl, Ambos son ágenos del estylo de te- 
cosa uki, con el qual concuerda, no sola la anotación Tecosautla % sino tam- 
bién la de Tlalcosautitlan, cerca Ulan del que amarillea cosauki, la tierra 
tlatli, Población comprehendida en distrito jurisdiccional del vulgarizado 
Chilapa, y cercana á recalada del caudaloso Rio Tectianapa, Rio Apa, bravo 
tecuani que es el Rio Apa de oquedad céntrica, ó catarata xictli con que 
se anotó de xiclapa (sic.) Al Mineral Tlalpuxauac, lo ministra su com- 
puesto, en lo esponjoso xauac de la tierra tlalli; quando entre ella se en- 
cuentra el oro. A la Población vulgarizada por Mescala, la instruie su si- 
tuación Amacxala, arenal xala, á la otra vanda de la agua amac, pues se 
halla en el que ha formado su Rio. 

Los Peruanos anotaron por CJiaquiyapu heredad de oro, á la Ciudad 
distinguida entre españoles, por de la Paz, según Barba, lib. i? cap. 26. 
Así se advierte también metafórico el tratamiento del oro entre Mexica- 
nos por x ickilpilli principal yerba apreciable de oquedad céntrica: y tam- 
bién á Toltccamila lugar abundante de ceméntelas mila, de tultecas tolleca, 
quando es mineral situado en Chilcuautla distrito jurisdiccional del vulgar 
Ckautla, y originalmente Cuantía, de pimiento Chilli, que es el más pe- 
queño y picante. En el cap. 22 lib. 2 o de la Monarquía, aun ignorando su 
escritor el quando, referia.que los acuilmas, chichimccas y tultecas se exi- 
mían de tributar oro, plata, y piedras preciosas, eme intentaba exigirles el 
Señor de la Población que escribía Azcaputzalco, fundados en la pobreza 
á que entonces se veían reducidos, aviendo sido antes poderosos; y ahora 
instruien sus geroglíficos el acopio de riquezas que perdieron en época de- 
terminada, juntamente con el Gentío que las ministraba, repuesto después 
de siglos en número tan abultado, quanto dictan las relaciones del lib. 3? 
de la citada Monarquía, y el qual acabó hasta el grado que documentan 
los vestigios de Poblaciones desiertas, casi ya innumerables. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
311 

Nota (i) (Véase la pág. 219). 

La expresión translativa de la plata por immundicia del Señor, es jun- 
tamente de synecdoque por formada de Azufre, producción atribuida al 
Sol, y acorde con la anotación Cuitlauac, alusiva á las antiguas corridas 
de Azufre volcánico, cubiertas con las Aguas de la Laguna hasta la Po- 
blación asi distinguida, situada dentro de la propia Laguna, y cercana á la 
Población Tolyaualco, ó material conservado dentro de las mismas aguas 
en consistencia semejante á la que se conoce por cera de Campeche; y 
permaneciendo en una de las cumbres de su serranía frontera de Norte, ó 
de Tlaltcnco, el distintivo Ocuitlaxochco, el que de lo interno co, vomitó 
oixuch, ¡inmundicia cnitlatl: Barba, cap. 2? lib. 1? decía aver pensado al- 
guno que en las entrañas de la tierra hai materias hediondas, equivalentes 
á estiércoles de animales: y en el 19, que los metales tienen por principios 
al Azufre y Azogue, comprobándolo con la general experiencia de que los 
abundantes en aquél, son los de mayor riqueza, y con que los de Challa- 
tiri, aun siendo de plata dexaban mucho Azogue en el horno; y apoyando 
en el 18 o la opinión que atribuie tales principios al Calor del Sol. Que los 
Mexicanos también excavaron minerales de plata mixturada en su cria- 
dero con Azogue lo manifiestan sus pinas ó conos figurados en las colas 
del Pago regional, y lo comprueban los Monumentos y vetas de tal clase 
en el lindero antiguo de la jurisdicción de Cuernavaca, tratada nacional- 
mente de Tlauican, según el rubro del cap. 87, lib. 4? de la Monarquía, 
aunque su escritor no traducía ese distintivo cuio valor es el de país Can, 
de bermellón tlauitl. 

Al lindero, pues, de ella es al que se referia la Determinación explicada 
en Junta de R. 1 Hazienda del año 1727, para que se abriesen las minas de 
Azogue de Huauhtla y Cuernavaca cerradas en el de 17 18. por R. 1 orden 
del anterior de 17, insertas en los comentarios á las ordenanzas de Minas 
impresos en la corte de V. M. año de 1750, pag. s 26 y 35. Como en aque- 
lla fecha en que se trató de su abertura, era notoria la situación de tal mi- 
neral pareció entonces suficiente la expressíon de Huauhtla y Cuernavaca, 
que por no averse hecho con mas individuación, ha ocasionado una con- 
fusa indeterminación de lugar quando se ha solicitado desde el año de 
1780. Pero las vetas permanentes en el lindero de la jurisdicción de Cuer- 
navaca, y el del antiguo mineral Uautla, que es el Rio conocido por Chi- 
naineca, descubren su identidad, especialmente donde estuvo una antigua 
Población distinguida por Apatlaco, que juntamente instruie antiquísimo 
lindero al mismo Rio por su valor de que la mitad tlaco, es el Rio Apa, 
señalado como tal por la abertura que de él se manifiesta aver hecho la de 
sus serranías, especialmente visible en el parage conocido por junta de los 
Rios, ú operación propia de extraño terremoto. 

Las quatro colas del Páxaro sen tzontli, por su pelo tzoutli, común á qua- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII 

312 

trocientos, en cada una senne, de las caudas del Pavo regional, advierten 
también la contribución anual de mil y seiscientos de éstos, establecida al 
tiempo de la nueva fundación. Pero como en el concurso de los demás ge- 
roglíficos de este Monumento, se notan juntamente referidas las del Pájaro, 
á otros tantos años; y el segundo excavado dicta la radicación de la na- 
ción mexicana en el año 2170, del Mundo, en aquel pays caliente y mi- 
neral de bermellón, donde abunda en sus Rios el Perrillo aquático que la 
symboliza allí, y en el cual también se encuentra la anotación del proprio 
Perrillo: resulta el avaro acopio que se avia hecho de tesoros en la capital 
antigua, comenzado por los que se extraían de aquel territorio desde el 
año dos mil quatiocientos y treinta del Mundo ó á los doscientos y sesenta 
de aquella radicación, pues estos son los que median entre el 2170, y el 
1600 del acopiado tesoro, destruido con la capital antigua en el 4030, como 
en la fundada á los quatrocientos de aniquilada aquélla, entró la Nación 
española en el mil quinientos y diez y nueve de la era cristiana, quando 
tenían ya de establecidas las contribuciones de la nueva fundación, 1089 
años, de este periodo resultan las que existían en aquel ingreso. 

No es extraño que aquella capital, llena de tesoros, siendo sus Gefes ava- 
ros, la tuviesen tan opulenta en los vicios, que para estos extendieran la 
prodigalidad, y cerrasen la mano para los necesitados. Debía también es- 
perar su incredulidad pertinaz, el exterminio de ella con terremoto, fuego 
y Azufre, tanto por el exemplar anterior de Sodoma, quanto por el que 
en caveza de Jerusalem, avia predicho Ezequiel para todas sus imitadoras, 
ó verdades que ya se les avian anunciado últimamente y como cercanas por 
el Precursor del Mesías. Aquel Profeta v. 49, y 50, cap. 16, decia: "cata 
"ai esta fué la iniquidad de Sodoma tu hermana, la soberbia, la sociedad 
"del pan, y la abundancia y la ociosidad de ella y de sus hijas: y no ren- 
"dian la mano al necesitado y al pobre, y son levantadas, e hizieron abo- 
"minaciones delante mi, y las arranqué como viste." Esto prevenía des- 
pués del anterior suceso que refiere el v. 24, cap. 19, del Génesis: <4 pues 
"el Señor llovió sobre Sodoma y Gomorra, Azufre y fuego por el Señor 
"del cielo. ..." 

Nota ( j ) ( Véase la pág. 219. ) 

Al torzal tlamalintli, lo fabrican hoy las mugeres naturales con lana car- 
dada por medio de la cabeza espinosa del cardo sylvestre, distinguida por 
uitzkiltzontecomatl, caveza tzontecomatl, del cardo uitzkilitl^ siendo esta 
última parte compuesta de yerba apreciable kilitl, de espina uitzli, con que 
se anotó á la Población Uitzkihican, en dos partes ó lugares ucean, hai 
cardo uitzkilitl. Asi cardada la llaman tochomitl, significativo de pelo de 
conejo, ó contraposición de su suavidad á la dureza que supone su com- 
puesto de hueso omití, de conejo tochtli; descubriendo también la aplica- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
313 

cion del frasistno al torzal, que de tal pelo se fabricaba elmugeril quando 
aqui no se conocía lana. 

Como el hueso también es symbolo de duración, y el conejo de habita 
dores de Cuevas, y algunos picachos verticales iguales, y vistos á distan- 
cia competente se asemejan á las orejas del conejo, se trató a algunas de 
las serranías que los presentan de Tuclitepec, dentro c, de la sierra tepetl, 
del conejo tuclitli, adviertiéndose juntamente libertadas algunas personas 
en cuevas, en aquella era memorable, é instruiendo el número de las de 
nuestro norte en el valle, el de las muelas figuradas al hilo del torzal de los 
costados en este Monumento, y las muelas de los labios del cangrejo en 
ambas frentes, el número de las sobrevivientes á la orilla de la serranía de 
sur. En ella permanece la anotación nacional Tuchtcpec referida á su mar. 
elevada mole, con relación á su lado meridional, en distrito de Senpoala, 
la de Omettichco, dentro co del conejo tuchtli, dos orne todavía compuesto 
de que está el maguey metí, en el Camino o///, ó symbólica predicción de 
aquel suceso de la era nacional, alusivo á la aniquilación de la embriaguez 
con averse colocado allí en tierra llana dos picachos de serranía. En dis- 
trito del vulgarizado Chautla también permanece la de Nauituchco, dentro 
co, del conejo tuchtli, quatro naui; todavia compuesto de que lo suio i, es 
la mollera ñau, symhólica de la memoria, y acercándose en aquella situa- 
ción los extremos de quatro serranías. 

Que aquella memoria original se extendió después aun para conserva- 
ción de la de circunstancias naturales, lo comprueba la anotación Toch- 
milco, dentro co, de la sementera milli, del conejo tochtli; pues éste alude 
á los dos picachos nevados vistos desde aquella Población, cuio plan tra- 
tado de sementera de ellos, lo fecundan sus vertientes. 

Y que la primitiva referencia de conejos, fué á los libertados en cuevas, 
lo comprueban también las concordes anotaciones de la serranía de Sur de 
Tlaltenanco, en el sentido de madre de piedra de la Sierra en lo interno 
y la de su cercana Población á la madre de piedra Tenanitlan; y en la de 
Norte Tenanyuca propia madre de piedra. 

La alusión de los Conejos, causó error de inteligencia en D. Lorenzo 
Botufini, pag. 6 de su Idea de una Nueva Historia General de la Améri- 
ca Septentrional, reputando por signo del grande eclipse en la muerte de 
Jesucristo, al número de siete conejos. Aunque tal animal fué symbolo 
de los libertados en aquella era, pero no lo fué del eclipse, que en el se- 
gundo Monumento ahora excavado, se figura con relación á las siete es- 
trellas del carro, ú osa mayor, por su acaecimiento en equinoccio, en que 
también se presenta el coluro por referencia á las mismas estrellas aun en- 
tre los astrónomos del siglo actual. Pero no es de estrañar la falta de sen- 
tido de las figuras symbólicas entre escritores del Dézimo sexto; de quie- 
nes se propagó inteligencia quando se advierte la del mas usual de los 
Idiomas 

4-J 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
314 

A l<i Nación conocida hast 1 hoy entre españoles p >r otoiui, aun su con 
quistado!' no la trato así hasta que estaba en el bloqueo de .esta ciudad, lla- 
mando entonces a sus individuos utumies, que es Gente serrana, pag 252, 
de su historia. Antes avia mencionado, pag. 207, á Chichimecatecle, que 
no podia escribir Chichimecateutli, Señor tcutli, de cuerda mccatl con Ar- 
pón ckichikilli, por Gefe de 10 mil conductores hasta Texcuco, que llama- 
ba Tesaico, del maderage para Vergantines, labrado en el vulgar Tlascala.- 
A esa clase de arma nacional aludía el distintivo chichimecatl t con que los 
escritores de aquel siglo referían tratada por Mexicanos, á la nación que 
después se sospechaba alusiva, y ya á Perros, quando no hai ni tradición 
ni figura esculpida de otros, sino de aqnático itzaiintli, y al terrestre con- 
ducido por conquistadores, se distinguió entre naturales por chichi, en alu- 
sión á su propiedad de chupar quando bebe. El de otomi se originó de este 
valle, al señalar en él los Mexicanos su lindero para con la que trataban, 
ya de Cliicliimccatl por aquella arma, y ya de Masaua por aposesionada y 
diestra en caza de venado Masatl; Otomí, flecha mitl, nuestra to, al camino 
otli, es al Picacho tratado también así, aun hasta hoy, por algunos natu 
rales de la serranía de Norte, á que se refiere el Meridiano de esta Ciudad, 
y antiguo lindero en tre ambas naciones, como que casi en Cuáutitlan (si- 
tuado al otro lado de la propia serranía) comenzaba ¡a grande Provincia 
de los otomís, según el cap. 4?, lib. 1? de la Monarquía, y lo comprueban 
los vicios con que hasta hoy se usa del mexicano, desde el mismo Valle 
Ciiautitlan, Garcilazo cap. 4?, lib. 1? de sus Comentarios, también adver- 
tía equivocado en Perú á Pelú significativo de Rio, en que hallaron á uno 
de sus naturales, los primeros españoles que allí aportaron, preguntándole 
por el nombro del Pais, y respondiendo el por el del Rió, antiguo límite de 
la dominación de los Incas. 

La desconocida Provincia de Aztlan, de donde salieron los Mexicanos 
al viage, mencionado cap. 1?, lib. 2? de la Monarquía, la instrnie la Ala 
Astli, figurada en este Monumento, por la rinconada de Cuautepec. 

Y la tradición de aquel derrotero de tan corto recinto como lo manifies- 
ta la anotación permanente de los lugares que en él se referían, resulta alu- 
siva á Misión perversiva de la Religión Cristiana, que hizieron los de tal 
lugar después de su Apostasía, para introducir ésta en las Gentes de aque 
líos otros en donde se detenían con tal fin, dexándoles para él, ministros 
seductores, que con agüeros, y pactos diabólicos, les engañaron, é intro- 
duxeron en Tula quando allí estuvieron, el cruel sacrificio humano. Así, 
pues, lo dicta la concordancia de las tradiciones con los Geroglíficos y 
topografía nacionales, monumentos, costumbres é Idioma. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIll. 
315 



M. P. S. 



Pide, que esta Representación se agregue con 
la copia que produce conforme á fra R 1 intención, 
al expediente de la materia, proveyéndose sobre su 
otrosí para los fines de la R.l Cédula, entretanto 
S. M. resuelve. 



D. Jph. Ign? Borunda, Abogado de esta R. 1 Audi 1 , é individuo de su 
Il.tre, y R. Colegio, ante V. A. á quien S. M. (Q. D. G.), en R. 1 Cédula 
de veinte y dos de Diciembre del año proxime anterior, y á instancia de 
la R. 1 Academia de la Historia ha encargado por su Consejo Supremo, la 
conservación del Museo que acopió D. Lorenzo Boturini para que por Ge» 
roglíficos se escriba la Antigua de esta Nueva España, presento conforme 
á la R. 1 intención, copia de carta que entregué en veinte y quatro de Oc- 
tubre del mismo año á V.tro E.xmo Presidente, en la qual con el Alfabeto 
que ministré para inteligencia actual de los Caracteres con que escribieron 
los Naturales, especialmente de este Valle de México recien conquistados, 
manifesté también el origen de muchos errores que he notado en los es- 
critores de la propria, y la clave, ó Método que juzgo únicamente sólido, 
y atinado para su corrección. 

Esja es un principio necesario al descubrimiento de la verdad porque 
advierte las equivocaciones que la han ofuscado, tanto en* la Cronologia 
con Anacronismos, quanto en la Geografía con multiplicación de Nacio- 
nes que fué una en Idioma, y en sus principales costumbres, y distinguida 
en Cantones, y por ellos en algunos usos, y ceremonias, reputando tam- 
bién los escritores, extinguidas otras que permanecen. Rayzes que han 
producido la complicación, é inverosimilitud de las tradiciones realmente 
acordes, tanto acerca de transmigraciones, quanto de calamidades, y lenta 
Repoblación, y de otros particulares proprios de Antigüedad. 

La inteligencia de la Cronologia de los Mexicanos se halla tan distante 
de los modos propios y naturales con que la figuraron, que por no atina- 
dos entre quienes han intentado penetrarla sin conocimiento intimo del 
genio, é Ideas que usan hasta hoy sus Nacionales, y no puede adquirirse 
sin frecuente y dilatado manejo de los mismos especialmente en Poblacio- 
nes compuestas de ellos solos, y sin mixtura de otras castas la han tras- 
tornado los escritores de manera que siendo un Monumento por donde 
puede aclararse la de otras Naciones, también confundida, la pusieron en 



bibliografía mexicana del SIGLO XVllí. 
316 

estado de un verdadero embolismo. De éste resultan cada día mas contra- 
riedades, quando explicada aquella según Principios claros, se descubre ya 
por sí misma fundada en un Artificio, ó conjunto de las Ideas mas natu- 
rales, desconocido entre nosotros, por la cortina del casi continuo sentido 
figurado de sus expresiones en Memorias tradicionales con que deben con- 
cordarse. 

Hasta la general de los' nudos, intacta en los escritores, é instructiva de 
acaecimientos memorables en las Santas Escrituras, se ha mirado como un 
Borrón, copiando separadamente algunas de sus figuras sin la ligazón, ó 
enlaze que sus Inventores las dieron con otras, dejándolas, por eso, sus 
posteriores disecantes á la manera de un cuerpo que aunque organizado, 
y armónico con sus partes coligadas, especialmente con las mas cercanas 
antes de separadas, pero que después de mutiladas le vuelven inservible, 
sin alma, ó sin sentido. Assi sucedería también en nuestra escritura, si, ó 
se la truncassen sus cláusulas, y Periodos, ó se la omitiesen sus Puntua- 
ciones, en que consiste su habla. 

Su Geografía forma una ciencia natural, que advierte, ó la situación, y 
circunstancias de sus territorios, ó sus Producciones, provenidas unas se- 
gún orden regular de la naturaleza, y resultantes otras de acaecimientos 
extraordinarios. Pero, como ello está vertido con raro laconismo, y uso 
frecuente del estylo figurado en el Idioma proprio, y éste se vició en nues- 
tra Nación; el escollo formado con tan duras Rayzes, ha sido contra el 
que han chocado los errores, ó falta de sentido de la Historia original y 
verdadera, en los que han intentado escribirla. 

Es bien notable, que publicadas en distintos tiempos, Gramáticas y Dic- 
cionarios de el mismo Idioma, no se haya verificado uno, ni aun escaso, 
de nombres propios de Lugares. Observación que agregada á la de los 
errores, parece concluiente de que aun no se ha penetrado en los senos de 
esta Lengua, si juntamente se reflexiona en la astucia característica de esta 
sagaz Nación, con que coadyuvó desde el siglo de su conquista á la co- 
rrupción de ella entre europeos, pues los Naturales mantenidos en Pobla- 
ciones sin mezcla, conservan sus Dialectos originales. 

Es cierto que ignoran el valor de sus Geroglíficos; pero en sitios donde 
permanecen algunos bien notables, suelen usar ocultamente algunas de las 
ceremonias, que eran frequentes en el Pueblo antes de su Conquista, y sin 
inteligencia en él, de sus Alusiones, porque la ciencia de ellas estaba re- 
servada á sus Ministros y Consejeros. 

De éstos es natural persuadirse, que adoloridos con la extinción de sus 
empleos, rápidamente causada por el Religioso zelo español, no las reve- 
laron á los de nuestra Nación, tan temerosos de ella desde su primer in- 
greso a Nueva España, que intentaron su expulsión por medio de los Do- 
nes sugeridos á su soberano Moteusoma, equivalente en su expresión, á 
manifestarse señado como tal Señor. 



BIBLIOGRAFÍA mexicana DEL SIGLO XV ¡11. 

317 

Si su violenta muerte en el Motin, originado de la unión en que se ha- 
llaba con su Conquistador, y coadyuvado también con la sugestión de Nar- 
vaez, no nos huviera privado de tan gran sabio en las escrituras de su 
Nación quanto hablando con el Consejo de ella, le declaró á aquel en su pri- 
mera contestación, no avria quedado desde entonces ocultada su inteli- 
gencia. 

Teniendo á la vista, la crítica peculiar para la Historia Antigua, con 
reflexión en los últimos treinta años de mi edad de cinquenta, sobre los 
elementos, ó Principios coordinados de la Vniversal, y combinación por 
bastante espacio de los de Cálculo, Geometría, é Historia natural, con la 
de los Mexicanos, inseparable de su Idioma, conozco el acierto con que se 
penetró ya la necesidad de rectificar varios Puntos dudosos, otros compli- 
cados, y muchos inverosímiles, asentados, ó por falta de constancia intui- 
tiva, y observada en usos, y costumbres de algunas Naciones, ó en la natu- 
raleza, clima, y producciones, de sus territorios, ó de sus Idiomas originales, 
resultando también alterado en los escritores, el sentido de algunas tradi- 
ciones, conservadas por distintos medios en millares de años. 

Considerando, desde luego, la sabia Academia que la Data del Descu- 
brimiento de América, apenas se regula por tres siglos, solicita en ella, con 
diestro tino, la verdad de varios Puntos de Historia, que con preferencia 
á otras debía ministrar los de Nueva España, donde abundaron mas los 
Geroglificos. 

Y aunque el solícito Boturini acopió algunos, pero en cuanto á su inte- 
ligencia creo avria variado la idea que publicó año mil setecientos qua- 
renta y seis, y repitió en el de cincuenta en oración Latina sobre el De- 
recho natural de las Gentes de esta América, si dedicado después en ella 
al examen del Idioma Mexicano, con el tiempo, y frequencia que requiere, 
lo hubiesse concordado con las costumbres, y Geroglificos Nacionales. Por 
tal medio, adjunto al estado á que han llegado las ciencias naturales en 
nuestros días, y con rapidez respecto de los suios, podia aver tocado en la 
clave de los Geroglificos que permanecieren, ó en Piedras, ó en Pinturas 
escapadas del grande incendio primero, de los quales se reputan los mas 
sin sentido conocido, los menos con erróneo, y uno, ú otro tan ligeramente 
sabido como á vuelo de Páxaro el Dibuxo. 

Por todo 

A. V. A. suplico que dada cuenta con esta Representación, se agregue 
al expediente de la materia. 

Otrosí: porque entretanto se provee sobre el Museo, y S. M. destina 
persona para el intento, el exercicio de mi Profession, por necessario á mi 
subsistencia, embaraza la labor de la clave para los Geroglificos: suplico 
también se sirva V. A. providenciar tocante á esto para los fines de la R. 
Cédula. 



BIBLIOGRAFÍA mexicana DEL SIGLO XI III. 

318 



MÉTODO DE ESTA CLAVE. 



Si la escritura geroglífica de la Nación Mexicana fuera difusa como la 

nuestra literal y no conforme al estylo sublime de su Idioma, que arrebata 

la consideración con un solo ámbito de palabras, sería extraño que este 

corto volumen tocante á ella, contuviese manifestación de los principales 

errores escritos acerca de la Historia antigua de Nueva España: idea de 

la topografía nacional: la fundación circunstanciada de esta ciudad de Me- 

4430 del mun- x j co en el año quatro mil quatrocientos y treinta del Mundo, con la des- 

4030 del mun- truccioii de la Capital antigua en el quatro mil y treinta: la cronología uni- 

doo 3 od j-cr) versa ] hasta el cinco mil doscientos y ochenta, correspondiente al mil 

5280 del mun- J r 

doói28od.j-c. doscientos y ochenta de la era cristiana, ó doscientos treinta y nueve an- 
tes del arribo de la Nación española á la misma Ciudad en el mil quinien- 
d5'9' tos v diez y nueve: y la dedicación del antiguo templo, ó Adoratorio ma - 

4800 del mun- ' J 

doúSood. j-c. yor de ella, en el quatro mil ochocientos. 

o Datas reüresentadas por ordinacion de Periodos lunisolares. Pero es 
lacónico ó abreviado aquel antiguo y permanente frasismo, al mismo tiempo 
que instruie sucesos recordados con señales celestes, anotadas en ceremo- 
nias públicas, para que por su medio se conservase en la tradición la me- 
moria de aquellas (a). 

La noticia confundida de las antiguas anotaciones Asiáticas, movió al 

(*) Estas dos fechas, 4030 y 4430 expuestas según las ideas del autor, marcan entre los dos 
acontecimientos una distancia de 400 años, que ha sido señalada ya en el texto de la nota (e). 

(a) Por estas expresiones de arrebatar la consideración con un solo pensamiento, con una sola 
figura, ó con un solo ámbito de palabras caracterizaba en su Prefacio, al discurso sublime, el edi- 
tor en 1675 de la traducción francesa hecha por Casandro del tratado Griego que dictó Longino, 
Ministro de Zenobia Peyna de Oriente en el siglo tercero de la iglesia. Pero al tomar por exem- 
plo al texto sagrado "Dios dixo, hágase la luz, y la luz se ¡tizo,'' entendía lo sublime de él, en 
señalar la obediencia de la criatura á las ordenes del Criador, sin advertir que seria suponer la 
existencia de ella antes de su creación, la qual se refiere allí, donde no mencionándose materia 
de que Dios formase la luz, sino solo su mandamiento y la formación de ella, se instruie que con 
solo querer hace quanto quiere. Y así lo sublime en el discurso consiste en arrebatar la conside- 
ración á lo que necesariamente, ó en él se supone, ó se infiere del mismo. — Al frasismo sublime 
Mexicano aludía el distintivo con que algunos naturales recien conversos intentaban darlo á en- 
tender á los españoles llamándolo nauatl, translativo para cosa sonora, ó que llama la atención 
á examinarla por el oido, á distinción de la que no se conoce por solas figuras en piedras, ó en 
pinturas. El es rayz notoria de la primera parte que envuelve el tratamiento que hasta hoy se dá 
á qualquier Intérprete de un Idioma á otro, y es el de Náuatlato, el que habla explicando tía toa, 
cosa que suena, ó llama la atención nauatl. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
319 

escritor de los elementos de la Historia, después de pulsada la incertidum- 
bre en que hallaba la cronología siendo ella y la Geografía las lumbreras 
de aquélla, á presentar por dos Libros divinos de que resulta la verdadera 
serie de los tiempos á la escritura Santa y á la naturaleza en los movi- 
mientos y aspectos de Sol, Luna y otros Planetas, prefiriendo á los eclip- 
ses, tractados de caracteres públicos celestes é infalibles de los tiempos. 
Atribuía la diligencia de los Historiadores antiguos en aver conservado 
memoria de gran número de tales fenómenos, al loco error de la Antigüe- 
dad pagana, crédula de que ellos anunciaban la muerte de los Grandes y 
decadencia de los Imperios (b). 

El monumento cronológico ahora descubierto, ministra su Concordan- 
cia con las verdades de la Divina escritura, y á aquellos caracteres por re- 
gulativos para tiempos dilatados, mirando hasta hoy las Naciones antigua- 
mente radicadas en este Reyno, á los eclipses con particular temor, tanto 
por el extraordinario á tiempo que su incredulidad é inobediencia fueron 
castigadas, y acabó el Imperio de sus Grandes en poder y corpulencia, 
quanto por las últimas señales del Mundo, que Jesucristo y sus discípulos 
les advirtieron (c). 

Estos y otros conceptos, abreviados en frasismos del idioma con que se 
estamparon, exigen para que no degenere su versión, el método con que 
se forma esta clave instructiva en su número marginal primero, de la na- 
turaleza de los cuerpos elegidos para permanencia de las memorias que 
ministran los excavados; del lugar de donde fueron impelidos: del en 
que ahora se hallaron; y de los motivos de su ocultación anterior. En el 
segundo marginal, de los principios generales que ministró un S. to Padre, 
contemporáneo de la fundación de esta ciudad, para discernimiento de las 
señales que hoy se tratan, ya de symbolos, ya de Geroglificos; y de lo que 
notaba un escritor del siglo dé¿imo séptimo, acerca del stylo verbal trans- 
lativo con que las Naciones orientales, imitando á la Hebrea figuraban sus 
Historias reservadas: pues contraidos estos elementos y concordados con 
la topografía del Idioma Mexicano, cuio carácter apunta en general el Nú- 
mero tercero, y con costumbres permanentes las mas y algunas de las abo 
lidas que refirieron, ya el conquistador de estas Naciones, y ya sus antiguos 



(/>) El Abate de Vallemont, en los elementos de la Historia, edición de 1758, tom. 1'.', vÑ II, 
cap. 2?, lib. !'.', de la pag. 25 á 27. 

i, 1 S. Marc , cap. 13, v. 24. "Pero en aquellos dias, después de aquella tribulación, el sol se 
"volverá tinieblas, y la luna no dará su resplandor." 

En el estylo con (pie Flavio Joseph (nacido año 37 de la era cristiana y muerto en el 93, se- 
gún el citado Vallemont, pag. 82, tom. 1'.') asentaba cap. 3?, lib. i'.' de sus Antigüedades judai- 
cas, que si los Patriarcas antediluvianos huvieran vivido menos de seiscientos años, nohuvieran 
podido perfeccionar la Astronomía, porque entonces se cumple el grande año, sin expresión <le 
los regulativos de tal Periodo; se manifiesta que hasta aquel siglo eran saludos en su Nación he- 
brea, y sin nue aparezi opias de aquellas antigüedades, escritas para la Griega, según 
su Prefacio, ó por alguna de las suputaciones, frecuentes enti porque juzgase, noto 
rias entre estos, las mismas señales. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
320 

Misioneros, descubren usada entre ellas hasta el arribo de aquél á este con- 
tinente, la escritura Asiática, figurada, recordada al Número quarto, por 
la invención de otra ciudad en la costa de Coromandel, al tiempo de con- 
quista de la de México: comenzando desde el Quinto, el valor de lo figu- 
gurado en estos peñascos, con sus distintivos nacionales, reclamados por 
número al pie de lo que se presenta como versión expositiva; y dictando 
las notas separadas con letras, la concordancia de la topografía con otros 
lugares á mas de los contenidos en la serie relativa de las figuras, y tam- 
bién tradiciones de las averiguadas desde los años primeros de conquista 
sin sentido alegórico, que con él resultan alusivas á algunos particulares 
contenidos en estos monumentos, apuntándose juntamente errores litera- 
les originados desde entonces, que hizieron variar su sentido á los escrito- 
res sucesivos. 

Si entre naciones que conocían caracteres literales, como la Griega y Ro- 
mana, se cometieron tantos yerros al copiar en los primeros siglos de la 
Iglesia, manuscritos sagrados, porque se hallaban en los peculiares hebreos 
¿en cuantos era preciso que incurrieran los naturales de Nueva España al 
escribir su Idioma quando aprendían el uso nuestro literal? En muchos era 
también forzoso que incidieran los españoles aun los mas dedicados á la in- 
teligencia de Idiomas regionales, pues no discernían su valor sino como en 
sombras, tanto por falta de Maestros que conformasen sus frecuentes di- 
versidades, composición y sentido figurado, respecto del castellano, quanto 
por el espíritu de ocultación que resulta de varios manuscritos y pinturas 
de naturales, comparadas con las tradiciones que muí pocos de ellos ma- 
nifestaron. La confusión se augmentó con averse introducido, desde el si- 
glo Dézimo sexto algunas relaciones y también copias alteradas de pintu- 
ras antiguas. Por esta consideración formé desde el año mil setecientos 
sesenta y ocho el Alfabeto que en el de noventa entregué al Virrey de esta 
Nueva España, Conde de Revillagigedo, con carta en que se descubre la 
utilidad que puede resultar de él, y se insertan en esta clave, pues lacla- 
se de letra que en el se manifiesta es de la que primero usaron los natura- 
les recien conversos, y ya se reputaba antigua en el año mil quinientos no- 
venta y ocho (d). 

(d) I 7 . Honorato de Sta. Maria, Carmelita descalzo de la Provincia de Aquitania, nacido en 
1651, y muerto en 1729, entre sus reflexiones sobre Reglas y uso de la Crítica tocante á la His- 
toria de la Iglesia, impresas en Taris por los año> 1 71S y 1719, traducidas al castellano por F. 
Fran.o de S. Cirilo, Provincial de la Nueva España, en 1792, y publicadas en el actual, preve- 
nía <0> 1?, art. 2'.', disert. I?, tom. 3'.': "por lo que toca al origen de los yerros de los manuscritos 
"á mas del pequeño libro de Enrique Es te van de origine mendorum, y de loque dixeron el Au- 
"tor de la lectura de los Padres y el P. Mabillon, á quienes se puede ver: M. le Clerc empleó 
"mas de la'mitad del segundo tomo de su tratado, que se intitula "Ars critica," en describir el 
"origen de los yerros de los manuscritos; él atribuye una parte de ellos á los que dictaban, unas 
"veces porque no articulaban bien las palabras, porque tomaban una letra por otra, porque olvi- 
daban alguna dicción ó alguna letra, y otras veces porque ponían en el texto lo que estaba al 
"margen. También los copistas contribuieron mucho á multiplicar los yerros de los manuscritos 
"ó porque no atendían á lo que les dictaban, Ó porque omitían, mudaban, anadian ó dislocaban 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVUI. 
321 

Un crítico del siglo dézimo séptimo, se proponía siete jnedios ó Reglas 
para inteligencia del sentido de escritores antiguos; de manera que quien 
sabe bien un Idioma, al leerlo se halle en estado de concebir en su enten- 
dimiento aquellas mismas ideas, que los que escribieron en él quisieron ex- 
presar con sus palabras. Pata acertar advertía primero, saber bien las re- 
glas de la Gramática de la lengua de que se trata: 2 ( ? procurar tener inte- 
ligencia de los modos de hablar de cada escritor: 3? formarse idea de su 
estylo y del que se usaba en el tiempo en que escribió: 4? instruirse délas 
opiniones que prevalecían en su tiempo y de aquellas á que daba la pre- 
ferencia: 5? no suponer ligeramente que haya sido igualmente profundo 
en todo género de ciencias, y acertado en todo lo que dixo, aunque hábil 
y célebre: 6? examinar si habla como persuadido de lo que dice, ó si se 
acomoda á las opiniones de su tiempo: y 7? procurar atribuirle, no lo que 
debió pensar, sino lo que en la realidad pensó; y no acomodar sus expre- 
siones á nuestras ideas, sino nuestras ideas á sus expresiones (e). 

Pues si estos requisitos reputaba precisos suponiendo Gramáticas com- 
pletas de Idiomas en que se lean escritos antiguos ¿que avria juzgado de 
los en que aviéndose formado varias, están todavía por discernirse sus va- 
lores compuesto y alegórico? Las quatro ultimas reglas son acomodables 
para examen de la Historia antigua de Nueva España, en lo escrito acerca 
de ella por españoles, especialmente del siglo dézimo sexto: pues refun- 
diéndose las tres primeras en la averiguación del valor significativo de los 
Idiomas, y siendo estos los regulativos de la escritura symbólica y Gero- 
glífica, una vez entendida, no se encuentran en ella, como autorizada por 
unánime asenso y sin discordancia de los que la usaron, las opiniones ó 
embarazos, que después de la invención de caracteres originó entre Grie- 
gos, Romanos y otras Naciones, la ignorancia de la escritura característica 
hebrea. 

En quanto á tradiciones, esto es, doctrinas, historias, hechos, ó prácti- 
cas conservadas en la memoria de los hombres y pasadas de unos á otros 

"las letras, las frases, y aun los periodos enteros, ó porque no hacían distinción, no observando 
"puntuación alguna, ó poniéndola según su fantasía. No quiero hablar de los yerros de los fal- 
sarios, y aun de los mismos críticos, que muchas veces por quererlos corregir, echaron á per- 
"der los manuscritos." 

En el art. 4? del propio lib. tratando de los frutos de la crítica también asentaba: "mediante 
"esta antorcha se descubre el dia de hoy, que suele haber mucha diferencia entre los libros im- 
"presos y los exemplares manuscritos: que á estos exemplares los alteraron en una infinidad de 
"pasages, no solo en quanto á las espresiones, sino también en quanto á los periodos enteros y 
"partes considerables: y que no siempre se deben preferir los manuscritos antiguos á los nuevos 
"por solo el título de antigüedad. Por ios socorros de la critica nos han enseñado los sabios, que 
"los buenos manuscritos deben ser antiguos, mui correctos, mui cercanos al siglo y al tiempo de 
"sus originales, si es que ellos mismos no lo son: que se deben distinguir por la forma de la le- 
"tra o de los mismos manuscritos: que no todos son quadrados: en fin nos enseñan como se pue- 
"de hacer juicio del tiempo, de las calidades, de la verdad ó de la falsedad de estos antiguo- rao- 
"numentos de la antigüedad, y de la variedad de lecciones que se halla en ellos.'' 

(e¡ I.e Clerc, Bibliot. V. y hist. año 1688, pag. 309, apoyado por F. Honorato, art. 7'.', part. 
i", disert. 2'.' del tomo I? 



bibliografía mexicana del SIGLO XVI II. 

322 

por palabras, pinturas, imágenes ú otros Monumentos, la primera de las 
nueve reglas que establecía el escritor de las reflexiones para las piadosas 
de la Iglesia, es la que se advierte dominante en esta clave para las que 
en ella se concuerdan. 

Aquélla, pues, se reduce á no deberse admitir tradición piadosa sin prue- 
ba proporcionada á la materia de que se trata, como medio justo entre 
creer demasiado, y no creer bastante. Para no caer en alguno de estos dos 
extremos, distinguía dos géneros de verdades, unas que miran á la natu- 
raleza de las cosas, y otras á su existencia. También discernía quatro gé- 
neros de certeza, verdad segura, ó creencia firme: la una metafísica, diri- 
gida á la esencia de las cosas, como que el todo es mayor que su parte; y la 
segunda física, fundada en la existencia del objeto, que según el orden de 
las cosas no puede dexar de ser de la manera que es: la tercera geométri- 
ca como necesariamente resultada de proposiciones bien probadas por de- 
finiciones, axiomas ú otras demostradas: y la cuarta moral, fundada en 
congeturas, circunstancias y testimonio de Autores, pero todas bastante 
fuertes; de manera que ésta es la mas solida después de una demostración, 
ó después del testimonio de los sentidos (/). 

La certeza de los sucesos que se instruien en esta clave, es producida 
de la combinación de las quatro clases de verdad. 

Porque la naturaleza de los monumentos, concordada con sus peculia- 
res distintivos, que ministra el Idioma en que principalmente se anotaron, 
es de esencia; la permanencia de ellos, física: los resultados hazen la geo- 
métrica, como provenidos de esas dos certezas: y la moral de los acaeci- 
mientos pasados, propia y adecuada ala creencia material y característica 
en estas Naciones, como efecto de aquellas otras tres clases de ella, por las 
quales se conservaron las tradiciones de los mismos sucesos, comunicados 
por generaciones, conforme lo manifiestan sus symbolos. El Archivo de la 
inteligencia de ellos, es tan antiguo como los Idiomas en sus sentidos com- 
puesto y alegórico; y se ha conservado con tal sigilo, que por él no se han 
manifestado antes sus propios valores, ni los de ceremonias públicas, las 
mas abolidas, ni los de costumbres peculiares de sus naturales, permanen- 
tes las mas, y mui diversas de las de españoles. Y así, no es de extrañar 
que cotexada con Historias de antigüedades, escritas después de la con- 
quista española, resuke en ellas una mezcla de hechos, unos ciertos, otros 
dudosos, auque probables, y muchos falsos ó supuestos {g). 

Entre las serranías que se citan, se comprenden algunas de las mas emi- 
nentes y dilatadas, distinguidas en Italia por Alpes, en España por Pire- 
neos, en la América meridional por Andes y en Nueva España por Sierra 
Madre, aunque invertida la anotación respecto de la Mexicana, de que nos 

(/) Reg. 1?, disert. 3?, lih. iV, toni. 3?, de la traducción castellana. 

\un en la Historia eclesiástica se ha advertido semejante mezcla, § y art. 3? disert. 2? 
del citado lib. 1? del tomo 3? 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

323- 

ha venido tal tratamiento, alegórico á lo que se asienta en su lugar. Como 
entre naciones del otro continente, se han reputado antediluvianas á las 
cumbres conservativas de nieve, y de consiguiente á sus cordilleras, así 
también se advierte señalada en cumbres semejantes, la memoria de nues- 
tros primeros Padres, en Nueva España, por su coetánea creación. De dos 
entre sí cercanas, á la una se trata de antiguo, y á la otra de vieja, ó dis- 
tintivos radicalmente diversificados en género, quando á las otras especies 
comunes á ambos sexos, se les separa en él por adición, ó de varón, ó de 
Hembra. 

Tanto la solicitud del sentido cierto de Geroglíficos nacionales, por no 
satisfecha con el que se les ha dado en los escritos por medio de expresio- 
nes desconocidas en el Idioma mas observado de la Nación Española, 
como dominante en que se la ministraron las primeras ideas regionales des- 
de su conquista, quanto los principios combinados en que se funda esta cla- 
ve, y las memorias figuradas en los tres peñascos y en otros monumentos 
mucho mas abultados, como lo son varias porciones de cerranías; forman 
su defensa, exclusiva de abstracciones, y simentada en fundamentos per- 
manentes y reales: pues los conocimientos nacionales son por semejanza 
á cuerpos naturales, con que hasta hoy los explican las mismas naciones. 

Las memorias que se notan de la Religión Cristiana, son las que resul- 
tan de la combinación, y no solicitadas de intento; pues los frasismos del 
Idioma han ocasionado su concordancia con varios lugares de la Escritu- 
ra sagrada, que resultan en sentido conforme á las reglas generales de los 
sabios y Antiguos Padres de la Iglesia, quienes explicaban el que se les 
dio en el siglo primero de la era cristiana ó tiempo en que con la venida 
del Mesías, propetido en la Ley antigua y en las profecías, acabó aquélla, 
y fué manifestada á todas las naciones la nueva con sus singulares míste- 
tenos, y la permanencia de los mandamientos de la natural y divina. 

Después pretendió la apostasía confundir la Religión Cristiana, y tam- 
bién repetir la concordancia que siglos antes se intentó hazer, desde el 
tiempo de la Ley antigua, de Dios con Baal, y de colocar á Dagon, y á 
la Arca, en un altar (¡1). 

Así lo descubren las ceremonias usadas hasta el tiempo de la conquista 
española, los monumentos, la tradición y la escritura figurada por Idioma 
que distingue la profanación hasta de los frasismos sagrados, (i). 

Y en la materia es clara mi sumisión á la censura de nuestra Santa Ma- 
dre la Iglesia Católica, Apostólica Romana. 



(k) Lib. 3'.' de los Royos, cap. 18, v. 21, y lili, i? cap. 5? v. 2. 

(i) Fundándose § III, art. i'.', part. 2 a , tom. 4? de las Reflexiones sobre uso de las crítica, 
que en los tres primeros siglos de la iglesia no huvo versiones de la Escritura sagrada, sino en 
los Idiomas Siriaco, Griego y Latino, ni el oficio publico y la Liturgia se celebró en el vulgar 
de los Pueblos que recibían el Evangelio, sino 011 los do aquellos tres países, no obstante asen- 
taba su escritor, que las exhortaciones é instrucciones á los fieles en las Asambleas publicas, se 
hazian en lengua que todo el Pueblo entendía. 



bibliografía mexicana del siglo XVlll. 
324 



ANOTACIONES PRELIMINARES. 



Quando se asientan permanentes incredulidad, abusos, y superstición 
aun entre Naciones, de años y siglos ya reducidas en nuestro continente 
no se extienden á todos sus individuos, como que muchos de ellos son ver- 
daderos cristianos, y por eso reprehensores de otros que ocultamente con- 
tinúan en Idolatria, y asisten precisados á las funciones públicas de Reli- 
gión, en que no intervienen ceremonias de sus antiguas. 

Iil paralelo septentrional, ó altura de Polo de esta Ciudad de México, 
se ha regulado por observación comparativa hecha en el Puerto de Aca- 
pulco por individuos destinados á la expedición marítima española de la 
vuelta al Globo, en inmersión de uno de los satélites de Júpiter por el Sol, 
y también en México por otro de los mismos individuos, y después de bien 
verificada en aquel Puerto su propia longitud, el resultado de la altura de 
México fue i9°-r-35 / + 10". Y el de su occidental longitud, de 93° + 3' res- 
pecto del Meridiano de Cádiz, ó 285°+ 19' oriental respecto del de Te- 
nerife. 

La legua común, ó de ordenanza de Nueva España, es de cinco mil va- 
ras castellanas; y la vara de quatro palmos: advertencia indispensable, 
tanto para idea del intermedio de algunos monumentos bien notables que 
se mencionan en esta clave, quanto para las dimensiones de estaturas hu- 
manas antiguas, que instruie el primer peñasco ahora excavado, y se acla- 
ran por comparación las de nuestra vara, la qual es sabido que se compo- 
ne de treinta y seis pulgadas. 

Se ha colocado al principio, la lámina representativa del insigne monu- 
mento Americano, desconocido en el Arte de Pintura ó Imagen de Maria 
siempre Virgen y Madre de Dios, distinguida por la Nación española bajo 
el renombre de Guadalupe; y en la propia lámina también la celebérrima 
Cruz de invención contemporánea en el Oriente, para cotexo del carácter 
syro-caldeo que se advierte en ambos monumentos sagrados, y testimonio 
de su antigüedad. 

Al fin se presenta copia fiel de los tres peñascos figurados ó memorias 
nacionales coordinadas, y también la desenvoltura ó separación de sus par- 
tes agrupadas, siendo muchas de ellas de usos regionales, y todas decla- 
rativas del sentido de las mismas memorias. Las escalas de los tres repre- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIll. 

325 

sentados en sus totales, son proporcionales, á su magnitud; la qual en el 
primer excavado, es de altura de tres varas y dos pulgadas; de dos varas, 
menos dos pulgadas de ancho en sus frentes: y de dos varas, menos seis 
pulgadas, en el grueso de sus costados. Pero las láminas desenvolutivas 
de los grupos, representan con augmento las partes después de separadas, 
para claridad de las clases de que son. 

M. R. P. F. Servando de Mier, 

V. P. no tiene que fatigarse, ni yo que conmoverme con contestación 
verbal, pues por la misma conmoción q. e me causa, no paso personalmen- 
te, quando con presencia de los borradores q. e á solo V. P. confio, y lleva 
el Portador, puede V. P. responder á todo lo que me dice en su esquela, 
previniendo también q e el libro de F. Gregorio García "Predicación del 
Evangelio en el nuevo Mundo, viviendo los Apóstoles" citado por Beze- 
rra Tanco, es tan raro, q. e solo D. Juan de Santelizes lo tenia, y su sobri- 
no el Lie. Santelizes q. e vive en la calle de la Canoa, en una de las casas 
de D. Juan Nicolás Abad dirá caso que se le pida á V. P. á quien lo ven- 
dió. Por lo mismo acompaño también el extracto que formé de el, y la S. 
Cruz q. e contiene. De él y de los borradores puede V. P. sacar lo condu- 
cente á sola N? S? de Guadalupe; y enquantoá la Predicación de S to To- 
más añadirse la tradición de Oaxaca y la que cita Boturini del convento 
de Tonala pag. 57 de su Catálogo, y también la que hay en Meztitlan, 
donde la Crónica de S. Agustín del M. r0 Grijalva menciona en un retage 
inaccesible de la serranía, una cruz pintada en figura de tau, y una Luna, 
y cita Boturini como descubierta por él. 

Sobre lo de milagros nuevos, es bien extraño el cargo, porque son tan 
antiguos como los de los Apóstoles, concordando el Evangelio de q. e á 
solos aquellos fue concedido el mysterio del Reyno de Dios, pero á los 
demás en parábolas y el de q. e hablarían los creyentes en nuevos Idiomas 
entre los cuales es uno de los testimonios de aquellas verdades, los senti- 
dos compuesto y alegórico del Mexicano que no se han examinado, y son los 
que descubren que el Peñasco del pie de la torre, es monumento de S. To- 
más, como que comprehende hasta la data en q. e avian de volver el Evan- 
gelio á Nueva España, según se verificó en 15 15 en q. e llegaron los espa- 
ñoles á Yucatán; y así dicho Monumento es del año 55 de la era cristiana, 
en q. e S. Tomás lo dexó por memoria; y lo cual exige una obra para su 
explicación, q. e debe costear el Superior Gobierno, en cumplimiento de la 
cédula. 

V. P. dispense los borrones, y acabe de consolarse, y pedir á la Sra y 
al S. Apóstol, q. e mitiguen el castigo q. e puede sobrevenir á los incrédu- 
los motores de la revolución, q. e espero acabe de calmar el Santo sudia 
próximo. Ex corde. Borunda. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIll 

326 

Que el Evangelio se predicó en ambas Américas desde el tiempo de los 
S. tos Apóstoles lo fundó con el mas atinado pulso uno de los escritores del 
siglo 17? (a). Sus principales fundamentos no pueden rebatirse por la crí- 
tica mas rigorosa de ntros dias. Redúcense á los siguientes, despejados de 
las repeticiones y erudiciones menos necesarias de q. e se sirvió este escri- 
tor, supuesto que el nombre Griego, Evangelium es lo mismo q. e buena 
nueva, ó buen metisage. El q. e esparcieron los Apóstoles contuvo la En- 
carnación del Hijo de Dios, sus hechos, milagros, y maravillas, sus dichos, 
mandatos y consejos, su vida, muerte, Resurrección, y subida á los cielos. 

Que para su promulgación en todo el, Mundo bastaba que se hiziera ella 
en la Metrópoli y cabeza de cada Reyno y Provincia para que de allí se 
extendiera sin q. e fuere necessario q. e llegasse su noticia á cada uno en par- 
ticular según advirtió uno de los mas ilustrados S. tüS Doctores (b) S. t0 To- 
más de Aquino in 10 ad Rom. Lee. 3. Que á unas partes fueron los mis- 
mos Apóstoles, á otras sus coadjutores, y á otras los demás Discípulos de 
Jesús. Que en unas partes se asentó la Fe, y fundaron Iglesias, y en otras, 
no. De manera que no fructificó en todas la semilla Divina. 

Que Christo mandó á sus Discípulos que enseñassen á todas las Nacio- 
nes "yendo á todo el Mundo, predicad el Evangelio á toda criatura (c)" 
en quien se entiende el hombre como compendio de todas {d). Sigue tal 
Mandato puede interpretarse como dirigido á todos los successores de los 
Apóstoles, pues haviendo partido predicaron en todas partes {e). Que tam- 
bién dijo á sus Discípulos "wc seréis testigos en Jerusalem y en toda Jadea, 
y Samarla, y hasta lo último de la tierra"' (/). Que San Pablo (g) dixo 
"Gracias doi á mi Dios por Jesucristo en nombre de todos vosotros, por- 
"que vuestra Fe se predica en todo el Mundo." Que el proprio Apóstol (//) 
también dixo "Por ventura no oyeron? Y ciertamente por toda la tierra 
íl salió su voz y fama de los Apóstoles y hasta los fines del orbe se oyeron sus 
"palabras." De manera q e con eso probó el mismo S. Pablo q. e cuando 
embió su carta á los Romanos (/') ya estaba cumplida la Profecía de Da- 
vid acerca de la predicación del Evangelio en todo el Mundo por boca de 
los Apóstoles, y Discípulos. 

(a) F. Gregorio García del Orden de Predicadores en su tom. en-8? impreso en Baeza, año 
1625 baxo el titulo de "Predicación del Evangelio en el Nuevo Mundo, viviendo los Apóstoles" 
y quien asentó en su proemio que vivió en el Perú, y que fue- a Castilla por Nueva España, á la 
qual atravesó desde el Puerto de la Isla de China, y de Nicoya del mar del Sur hasta el de San 
Juan de Lúa en el del Norte; y en el cap. 5, lib. 6, folio 225. Quando año 1587 entramos 24 Re- 
ligiosos con nuestro Provincial por el distrito de Quito para cuia provincia habiamos salido de 
España. 

(b) En el original no hay esta nota. 
(<■) S. Maten jS y S. Marcos 16. 

Según S.n Gregorio, homil. 29 in evang. 
(<•) Seguí) S.n Mareos en el lugai il ido 
(f) Según S.n I. mas Acto I. 
¿ Ad. Rom. 1. 

{k) Ad. Rom. 1 y Psalmo 18 de Dabid. 
(/) Que según Baronio tomo 1 Anno Christ. 58 fué en el año 2? de Nerón. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVlll. 

327 

Que el proprio S. Pablo (j) también dixo "en la palabra de verdad del 
"Evangelio que llegó á vosotros como está en todo el Mundo y da fruto 
"y ciece; y después estad firmes en la esperanza del Evangelio q. e oystes 
"el cual se ha predicado en toda la criatura q. e esta debaxo del cielo." Y 
que esta carta á los Colosenses fué escrita en el año 4 de Nerón ó 60 del 
Nacimiento de Christo (k) de modo que á lo sumo en 30 años divulgaron 
los Apóstoles el Evangelio por todo el Mundo (/). Finalmente cita otros 
muchos F. Gregorio Garcia, concordantes de Profetas, Evangelistas y S tos 
Doctores que convencen lo mismo, y respondiendo á los que á primera 
vista parece no aver entendido q. e fuesse general á todas las Naciones la 
promulgación del Evangelio los concordó con la inteligencia, que parece 
la mas propria (;//) "la predicación del Evangelio de Christo nuestro Se- 
"ñor se puede entender de dos maneras. De una, quanto á la divulgación 
"de Christo. Y así el Evangelio fué predicado en todo el Mundo en tiem- 
"po de los Apóstoles, y de esta manera se ha de entender lo que dice S. 
" Chrisóstomo. De otra manera se puede entender la predicación del Evan- 
"gelio en todo el orbe con pleno y cumplido fruto, y efecto de la suerte 
"que en cada Nación de las Gentes se fundasse Iglesia, y assi se ha de en- 
cender S. Agustín quando dize que aun no se ha predicado el Evangelio 
"en todo el mundo." También asienta la predicación del Evangelio que 
hizo S. t0 Thomás en la India intra Gangem llamada Indostan no solamen- 
te por la noticia que dexaron de ella los dos S. tos Gregorios, y otros mu- 
chos anteriores á la llegada de los Portugueses á aquella Región sino por 
lo mas reciente é individual que adquirieron éstos en tiempo del Rey D. 
Manuel de Portugal llegando á las costas Malabares de Calicut, y de Co- 
chin y á las de Narsinga y de Coromandel, encontrando en ella las seña- 
les del Christianismo plantado por S. Thomás, y especialmente conservado 
por los habitantes de Cranganor y de Paliacate, aunque ya adulterada en 
parte con errores del Patriarca Nestoriano de Armenia conservando sin 
embargo, muchas ceremonias Apostólicas (;/), y gozosos aquellos Natura- 
les de la llegada del Capitán D. Vasco de la Gama, se pusieron baxo de 
su protección para que les amparasse en el Christianismo que avian reci 
bido de S. Thomás, y juntamente les libertara de las injurias de los Bár- 
baros sometiéndose por eso á la obediencia del Rey de Portugal. 

Tanto por la tradición conservada entre aquellos Naturales, que cantan 
comunmente en las Calles los Muchachos Malabares en su Idioma, quanto 
por lo escrito en sus anales, averiguaron los Portugueses [o) que partiendo 
Sto. Thomás para la India, Provincia q. e le cupo en suerte, fué primero á 

(j) Ad. Coló 1. 

(k) Según Baronío, tom. 1 anno 6o. 

(/) Según S.n Chrisóstomo, Hom. 79 in Matth. 

(m) De S.t° Thomás, 1-2, ques. 106, art. 4, Ad. 4 ' 

(«) Que refieren Ossor. lib. 3, y Masses lili. 2 Historiadores diligentissimos de la India. 

(o) Como refieren los P.es Juan de Lucena lib. 1'.' cap. 13, y libro 3, cap. 3. Juan Pedro Mas- 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XV til. 

328 

la Isla de Zocotorra en la entrada que hace al Océano al Seno de Arabia, 
de donde dexando muchos baptizados, de quienes halló descendientes el 
Portugués Tristan de Acuña, pasó á la ciudad de C.ranganor en que avien- 
do estado algunos dias y hecho Christianos á muchos fué á Colano, que 
también es de Malabares: que edificó Iglesia en Gna, y siguiendo con gran 
trabajo, su camino por la cordillera, y oriental de las Sierras y pasando á 
los Reynos de Narsinga, hizo asiento en Coramandel, cuia capital y corte 
de su Rey era entonces Meliapor situada en la costa del Golfo de Bengala 
y en donde aviendo varado un árbol de tamaño nunca visto y en ocasión 
en que el Rey Sagamo, entonces de aquella corte y sus Sacerdotes llama- 
dos Brachmenes impedían al Sto. edificar Iglesia sin que aquel q. e lo pre- 
tendía para un edificio huviera podido conseguir moverlo, ni con fuerzas 
humanas por medio de Maromas, ni con las de Elefantes se ofreció el 
Apóstol ante el Rey y sus Brachmenes á conducirlo desde la costa (dis- 
tante entonces mas de 10 leguas de la corte), si se lo daba para la fábrica 
de un templo, lo que concedido como por burla en inteligencia de que era 
desatino, pasó á la costa desde la qual atando un Ramillo del Árbol con 
una correa con que andaba ceñido, hecha la señal de la Cruz lo conduxo 
con la misma facilidad que á una paja hasta la fossa de los Muros de la 
ciudad á vista de innumerable Gente y puso en ese lugar (que según al- 
gunos era junto á la Iglesia que edificó) una Cruz de piedra, con la siguien- 
te advertencia "Ouando llegare el mará esta piedra por divina ordenación, 
"vendrán hombres blancos de tierra muí remota á predicar la doctrina que 
"yo ahora enseño, y á renovar la memoria de ello" é hizo sabedores de 
ello á los presentes entonces para q. e conservassen la memoria de Padres 
á hijos, aviéndose verificado después de muchos siglos, que quando los 
Portugueses llegaron á la India, ya comenzaba el lugar señalado por el 
Apóstol áser bañado del Mar. Desmereciendo por la alta reputación Após- 
tol, la de los Brachmenes, vengativo uno de ellos, dio muerte á su propio 
hijo, imputándola á S.to Tomas, quien citado ante el Rey y pidiendo li- 
cencia para preguntar en público, y trahido el cuerpo defunto á quien dixo 
"¿ea Niño? por Christo á quien yo predico por verdadero Dios, te mando 
"q. e declares aquí sin circunloquios y rodeos, sino claramente, quien haya 
"sido el Autor de esta tan grande maldad," y entonces respondió con voz 
alta y clara la verdad en esta sustancia "Tomás es legado cierto del sumo 
"Dios cuia Fe y Ley predica, y mi padre por odio q. e le tenia me quitó 
"la vida, poniendo en mi sus manos malvadas, para atribuir esta calumnia 
"á Tomas que esta inocente." 

Como el Rey Sagamo, y muchos de su Reyno se convirtieron á la Fe 
de Jesu Christo resolvieron los Bracmenes quitar la vida al Apóstol y lo 

seo lib. 2? y 3" y Pedro Rivadeneira 1? parte en la vida de Sto. Thome F. A. de S. Román, Be- 
nito lib. I? cap. 13 y el L.do. Pedro Ordoñez Cevallos (que estuvo en la India) en el triunfo l" 
de la Cruz. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
329 

executaron con flechas y piedras atravesándole con una- lanza á tiempo 
hazia oración en una capilla situada en un Monte alto, no muy distante de 
aquella corte donde como humilladero se solia retirar ante una cruz. Sus 
Discípulos pasaron el S.to Cuerpo á la Iglesia que poco antes avia edifi- 
cado su Maestro, enterrando con él, el pedazo de Lanza con su hierro, que 
havía quedado pegada á las costillas quando le atiavesaron con ella; el 
Báculo de usaba en sus peregrinaciones, y una basija de barro con tres 
celemines de tierra dentro mezclada con su sangre, quedando desde en- 
tonces el lugar del sepulcro ilustrado con milagros, y frecuentado de los 
que á el ocurrían á visitarlo. 

Esta memoria conservada en los Anales y en la tradición de los Mala- 
bares, se hizo palpable á los Portugueses quando por mandato del Rey D. 
Juan, successor de su Padre D. Manuel solicitó su Virrey en la India 
D. Duarte de Metieses (/>), por comission que dio á Man. 1 de Frias Gober- 
nador de la Costa de Coromandel, asociado con algunos sacerdotes, y un 
oficial-de cantería nombrado Vicente Fernandez, el cuerpo de S.to To- 
mas (¿7), que sabian de antemano los mismos Portugueses conservarse en 
la ciudad antigua de Meliapor por que aviendo navegado el año 15 17 con 
Diego Fernandez y otros Portugueses desde Malaca á Paliacate situado en 
la Costa de Coromandel 8 leguas al Norte de Meliapor, un Armenio nom- 
brado Coge Escander, les llevó por tierra á Meliapor con intento de en- 
señarles ser álli donde estaba el Sepulcro. 

Las ruinas de aquella corte manifestaron la Alegoría de su nombre sig- 
nificativo en la antigua de aquel Pais, de Pavón alusivo á lo que sobresalía 
entre las Ciudades de Oriente quando era corte assí como aquella Ave 
entre las otras: porque ocupaba un grande espacio sumptuosos edificios, 
Pirámides y columnas y otras piezas bien labradas con figuras humanas, 
y de Aves, y animales, conservándose hasta entonces en el medio de ella 
los vestigios de un templo de que no existía sino la Capilla edificada al 
Oriente, al estylo de nuestras Iglesias con cimborrio en lo alto hecha de 
Bóbeda de piedra, ladrillo, y cal, adornada por dentro y fuera con varias 
cruzes de la hechura de las de Calatrava, Alcántara, y de Avis. Cerciora- 
dos por la noticia anterior del Armenio, y de los Naturales de aquella tie- 
rra los comissionados del año de 1522 de que en un Sepulcro dentro de 
aquella Capilla estaban los huesos del Apóstol, y pareciéndoles reparar 
primero el edificio, porque sus paredes flaqueaban ya con el peso de la 
Bóveda, cavando la tierra descubrieron á menos de dos varas una como 
caxa ó sepultura cubierta con una losa, con letras gravadas en la parte in- 
terior, de Lengua mui antigua, llamada Badaga que según la interpréta- 
la) Segün Lucena Hb. 3 cap. 4 este Mandamiento lo recibió aquel Virrey año 1522. 
\q) La Relación de la solicitud, é invención del S.to Cuerpo, la escribió Juan Barros, Virrey 
de la India: Década 3 de Asia, lib. 7, cap. H, y la siguieron Villegas y Rivadeneyra 1 par. vida de 
S.to Tomas. Lucena lib. 3, cap. 4. Mass. lib. 8 y S. Román lib. 2 cap. 31. 

42 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

330 

cion de los inteligentes en ella testificaban lo siguiente "este templo edificó 
"S.to Tomas, para cuio servicio y reparo hizo donación el Rey Sagamo, 
"de la décima de las mercaderías que se traxessen á vender á esta Ciudad, 
"dexo ordenado y encargado á sus descendientes y successores, so pena 
"de su maldición, que no permitiessen quitar ni disminuir algo de esa Al- 
"cavala y donación." Y confirmaba á este monumento escrito la tradición 
de los naturales conque asentaban estar pagando todavía aquel tributo cuio 
origen cierto ignoraban, pues en solo los muy sabios se conservaban los 
rastros de aquella memoria manejándose los demás confusamente por lo 
que aquellos hazian. Debaxo de la Losa se hallo un cuerpo ú osamenta 
parda semejante á las carnes de aquellos Naturales de color amulatado — 
que afirmaron los Naturales — sabían por tradición ser del mismo Rey que 
hizo aquella donación, y a quien convirtió Sto. Tomás. Cavando mas aden- 
tro dieron con una cueba ó cuadra á modo de Capilla, en que llenos ya de 
santo temor que parece les infundió la vecindad del sagrado depósito, no 
permitieron quesiguiessen los cavadores Gentiles, llamando para el intento 
al P. e Antonio Gil, Proveedor de la obra, nombrado por el Virrey, á Die- 
go Fernandez y a Blas Diaz, que asistían allí, quienes hasta después de 
preparados con los Sacramentos de Confesión y Eucaristía no se resolvie- 
ron á entrar en la cueva, formada de cuatro paredes de ladrillo y cal, que 
tendría 9 pies de alto, toda repartida de tres en 3 palmos, en capas, unas 
de sola tierra, otras de ladrillo, y la ultima de Argamasa tan fuerte que no 
la podían romper con Picos y debaxo de ella una como tumba compuesta 
de 2 grandes piedras colocadas sobre otras, hallando dentro, cubiertas de 
cal, y arena unos (sic) de hombre, blancos con las Nieves con los quales 
estaba el hierro de una Lanza, encaxado en un pedazo de asta, y otro de 
palo con recatón de hierro que parecía bordón de caminante y á los pies 
de los huesos un vaso de barro, que hazía tres celemines lleno de tierra y 
sangre que demostraba haverse cogido todo junto. Debaxo de este sepul- 
cro se encontró otro cuerpo reputado por de algún discípulo de S.to To- 
mas ú osamenta de color pardo, semejante á la del Rey Sagamo. En un 
cofre se depositaron los huesos de éste y del otro Discípulo, y en otro mas 
curioso, esmaltado, y cubierto con hoja de plata, se colocaron los del Após- 
tol. Esta invención fué año 1523 (r) y escondidos estos huesos dentro del 
mismo altar, finalmente se trasladaron á Goa por un Religioso Francisca- 
no, siendo Virrey D. Constantino de Berganza á tiempo que edificaba allí 
un templo á S.to Tomas (s), que fue reynando D. Sebastian, quando ya se 
iba olvidando esta invención (/) aunque el P. F. Gregorio Garcia concor- 
dando á otros escritores concluie con que no todos los huesos de Sto. To- 
más fueron trasladados á Goa, y que quedaron algunos en la antigua Me- 

Segun Barros, Década, 3? de Asia, lib. 3 1 .', cap. u. 

- gun Masseo, lib. 8? 

- gun S.n Román, lib. 2'.', cap. 13 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

331 

liapor nombre proprio que tuvo en el Idioma de aquel Pais-y antiguamente 
distinguida con el de Calamina, por los extrangeros de él en alusión á las 
cañas ó cálamos que con sus hierros puestos servían de Lanzas á los Na- 
turales, y de donde se trasladaron algunos á Edessa, de Mes^opotania, y 
después á Orthonia en la Apulia, según los Martirologios y otros escrito- 
res de siglos mui anteriores á la invención de los Portugueses quienes im- 
pusieron á la Ciudad de Meliapor, el nombre de Sto. Tomé. 

Que en el año 1548 siendo Rey de Portugal D. Juan tercero, y su Go- 
bernador en la India D. Juan de Castro como se tuviesse noticia cierta de 
q. e el Martirio de este Apóstol avía sido en un Monte cerca de Meliapor, 
el Capitán de la Fortaleza, y todos los Portugueses con orden del Gober- 
nador trataron de edificar en el proprio lugar una Hermiía, abriendo ci- 
mientos para ella, hallaron en las ruinas de los que alli avía, una losa de 
marmol blanco de 4 palmos de largo, y 3 de ancho con una cruz labrada 
de medio relieve, y de la hechura de la de Alcántara, Calatrava, y Avis 
en una de sus caras y de igual forma á las cruzes que antes se hallaron den- 
tro, y fuera del templo de la ciudad, aunque la de esta Piedra tenía enci- 
ma de la punta de la Asta una ave con alas estendidas baxando al stylo 
con que se pinta la Paloma representativa de la venida del Spiritu Santo 
en la Anunciación de la Virgen Maria, y en el Bautismo de Jesucristo Esta 
Ave por mas semejante al Pavón, se entendió ser divisa de la ciudad de 
Meliapor. A mas de que los 4 extremos de la Cruz remataban en Flor de 
Lys Lylio ó Azucena, simbólica, tenía por orla, un Arco con letras, y figu- 
ras tan extrañas, q. e no huvo en muchos años quien la supiesse leer. Lo 
que mas asombró á sus descubridores, fué que así el campo de la Piedra, 
como algunas partes del cuerpo de la cruz, parecían averse ensangrentado 
en aquel punto. Limpia del polvo, y puesta por Retablo en el Altar de la 
Capilla que se fabricaba en el Monte al tiempo de comenzarse á cantar el 
Evangelio en la Missa de su festividad que se celebró en el Monte á 18 de 
Diciembre, porque en el 2 1 se hazia en la ciudad, se cubrió la cruz de co- 
lor negro, y comenzando á destilar gotas de licor y después copiosamente 
quedó llena de él. Limpiada por el sacerdote con los corporales, quedaron 
tan manchados como si lo sacassen de un vaso de sangre; con el sudor se 
fue mudando la Cruz de su color alabastrino, en amarillo, después en ne- 
gro obscuro, y finalm. te en el de cielo apacible, claro, y resplandeciente 
en el qual permaneció hasta que acabada la Missa bolvió á su natural blan- 
co y en las festividades de igual dia de los años acaeció la misma Mara- 
villa, la que habiendo cesado por algunos pocos, se repitió en la del 1561. 
El Capitán y Vicario de la Ciudad, teniendo noticia de la erudición anti- 
gua de la India y de sus letras y Lenguas que poseía un Brachmen del 
Reyno de Narsinga mui distante tierra adentro de Meliapor le hizieron ve- 
nir y diciendo en vista de los caracteres, ser de los q. e antiguamente usa- 
ban los Sabios, poniendo una letra por 10, por 15, y por 20, la traduxo en 



bibliografía mexicana del siglo xviil 



esta forma "después que pareció la Ley de los christianos en el Mundo, 
"de ai á 30 años á 21 de Diciembre murió el Apóstol S. to Tomás en Me- 
"liapor donde hubo conocimiento de Dios, y mudanza de ley, y destruc- 
"cion del Demonio. Nació Dios de la Virgen María y estubo en su obe- 
"diencia 30 años, y era un Dios eterno. Este Dios enseñó á 12 Apostóles 
"su ley, y uno de ellos vino á Meliapor con un bordón en la mano y hizo 
"una Iglesia, y el Rey de Malabar y el de Coromandel y el de Pandi y 
'otros de diversas naciones y sectas se determinaron todos de todo su co- 
" razón y voluntad, concertándose entre sí de sugetar á la Ley de S. to To- 
rnas, Varón Santo y penitente. Vino tiempo en q. u S to . Tomas murió por 
"mano de un Brachmen, y de su sangre hizo una Cruz." Esta traducción 
concordó en un todo con la q. e hizo otro Gentil de mucha edad y también 
de la propria classe de erudición en letras, y lenguas antiguas, y de otro 
lugar distante, llamado por los Portugueses, y sin que supiesse del primer 
Intérprete, ni aquél del segundo. 

Todo ello se justificó, y con repetidos testimonios auténticos, y estam- 
pada la Cruz por disposición del Obispo de Cochín, se envió al Rey D. 
Sebastian y al Infante Cardenal D. Enrique, Arzobispo entonces de Lis- 
boa, quien con autoridad de la Silla Apostólica, lo averiguó diligentemen 
te, y lo aprobó (//). 

Que Azuzena, fué en Hebreo Sosana, de donde después se llamó co- 
rruptamente Sosería, ó Susena, y con el artículo arábigo A Azucena cono- 
cida por los Franceses por Lys y era symbolo en la escritura Divina alusivo 
intentos especialm. 1 - á la Pureza pero mas general, y aun entre los Genti- 
tiles lo fué de la esperanza, á que parece aludían las de la Cruz de S. to 
Tomás como medio por el qual esperamos ntra salvación. 

Comprueba también la predicación de S. to Tomás en la India con que 
en tiempo de D. Juan 3V de Portugal traxeron á Alfonso de Sosa su Vir- 
rey en la India, unas Láminas de Metal con letras gravadas tan antigua 
que solo un judio muí perito en Lenguas y sabio en antigüedades, llamado 
para el intento, pudo leerlas aunque con dificultad, por la antigüedad, y 
poca noticia de la Lengua en que estaban escritas y contenían una dona- 
ción que el Rey de aquellos tiempos hizo á S.'° Tomás del sitio y solar ne- 
cesario para edificar un templo (.v), también con otra donación q. e hizo el 
Rey Bucaraya, de Nartinga á la Iglesia de S. t0 Tomás de Meliapor, escrita 
en 3 Láminas de Bronce escritas por una cara con letra y lenguage que 
no entendió, sino un Bracmen de Cangebaran llamado para el intento quien 

I oda e>ia reía . i - Gregorio (Jarcia del < 'biápo Osorio, lib. 3: de Lucena, lib. 

3, cap. 5: «le Ma 1 '■ la, 2 parí., lil) 10, cap. 4. 1, %% 3: de F. Juan Gonz en el I ti - 

neraric, cap. 24: de Villegas, 1 par. en la vida de Sto. Thome: de Rivadeneyra, 1 par, 21 de Di- 
ciem.: de S. Román en la Hist. de la India, lib. 3, cap. 30: de Ceballos en el triunfo 10 de la 
Cruz: de F. Alonso Ciaconio, lib. de S. Cruce, cap. 35: de Jacobo Gretsero, tom. 1, de Cruce, 
lib. 2, cap. 1: y de Baronio, anno"57. 
^egun el Obispo Ossorio, lib. 3. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII 

333 

las interpretó. Y en la otra cara tenía cada Lámina: una Cruz, por insig- 
nia del Apóstol; un Pavón, por armas de la Ciudad de Meliapor. Que las 
huvo Antonio Peynado, á instancia del P. Alonzo Cipriano, de un Brach- 
men que las tenia en gran secreto, prometiéndole por ellas 300 pandaos, 
de los quales recibió 50, aguardando por los demás hasta que huviesse to- 
mado possesion la casa del Santo como se pretendía, de las tierras que con- 
tenía la donación, pues enviaron su traslado los proprios consecutores al 
Vicario del Obispo de Cochin para que él, y el Virrey D. Alonzo de No- 
roña negociase por sus cartas, y envaxadores con el Rey de Bisnaga, que 
mandando examinar las Láminas, y constando de la autoridad de ellas res- 
tituyesse á la Iglesia del Apóstol en la posession de las tierras q. e le habían 
dado sus antepasados, y eran la Ciudad de Meliapor, y los lugares de 4 
leguas de su comarca, y de las rentas y derechos que en cualquiera manera 
le perteneciessen, réditos de Poros, (sic), casas, sementeras, Huertas Agua 
de Ríos, presas, estanques, tesoros de rubís, y piedras que se hallasen en- 
cima y debaxo de la misma tierra y del Mar en todos los Navios que alli 
aportassen y quebrassen en la costa {y). 

La comprueba también con 2 templos que vio el Cap." D. Vasco de la 
Gama en el Pueblo Pandarane donde visitó al Rey de Calicut, el uno te- 
nido de sus habitantes por santissímo y al entrar en él salieron ásu puerta 
9 sacristanes asperjándoles con agua: las paredes estaban adornadas de 
Imágenes pintadas, y en medio de él una capilla de forma redonda a q. e 
se subia por gradas, y con una Puerta de metal muy angosta, y dentro una 
Imagen puesta en la pared del testero, y la qual no pudieron ver los Hués- 
pedes, por la obscuridad del lugar y porque no se les permitió entrar en 
aquel interior, al qual llegando los 4 Sacristanes dezian en alta voz, Maria, 
María, señalando con el dedo á la Imagen, y en oyéndolo el Magistrado, 
llamado Catual quien guiaba al Cap." Gama, se postró en tierra con sus 
acompañados, con las manos abiertas. Y los Anales de aquel Reyno asien 
tan q. e el Rey de Calicut que fabricó aquel templo, fué uno de los 3 Ma- 
gos que fueron á Belén. Que los Portugueses vieron otro templo antiquí- 
ssimo i n la ciudad de Coulan no mui lexos de Cochin, en la costa de Calicut, 
del qual afirmaron los habitantes christianos, que lo edificó S. t0 Tomás: 
Que en la propria ciudad avia otra Iglesia ó Capilla dedicada á nuestra 
Señora, en la qual se retraxo Antonio de Salas con 12 Portugueses huien- 
do de la furia de los enemigos que iban á matarlo. Y q. e quando Fran co 
de Almeyda Gobernador de la India trató de hazer un Fuerte en la Isla 
Achedina halló Paredes ruinosas en q. e avia cruzes de color negro, y Ber 
mejo {z) también comprueba con la invención que hizo el Capitán D. Alon- 
so de Albutquerque del célebre hasta hoy crucifixo de cobre que se halló 
dentro de una de las paredes del templo de ídolos con letras mui gastadas 

{y) Según Lucena, cap. 5, lib. 5. 
(z) Según Ossorio lib. 1, 3? y 4'.' 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

334 

de las q. e se entendió averse hecho en tpo. de S. to Tomás de la ciudad de 
Goa quando lo mandó derribar aun contradiciéndolo el Consejo q. e para 
ello formó el qual se oponía por temor de que se sublebassen los Gentiles 
que lo resistían (a). Asimismo lo comprueba con la tradición averiguada 
por S. Franc. co Xavier, quien preguntando á aquellos Indios ¿porque se 
llamaban de Sto. Tomé? respondieron q. e por aver predicado á sus pasa- 
dos la Sta. Fee de Christo Jesús S. to Tomás quien les prometió, que jamás 
fallarían Christianos en aquellas partes (b). Y también lo comprueba con 
que el año 1 126 siendo Sumo Pontífice Calisto 2 fue á Roma, por devoción 
un Patriarca de la India, llamado Joan, quien en público consistorio del 
mismo Papa (y) y de muchos Cardenales, y Prelados, dixo Sto. Tomás 
aparecía visible, cada año, y con su propria mano comulgaba á su Pueblo 
dando la sagrada Hostia á los dignos y dexando de darla á los indignos (c). 
Asienta también, no solamente averiguado en los Anales de Calicut, que 
su Rey fué uno de los 3 Magos, quien quando volvió de adorar á Jesús, 
edifico aquel templo dedicado á Maria con el Niño en los brazos (d). Vino 
también averiguada la tradición por aver quemado los enemigos del Chris- 
tianismo las escrituras en que constaba que en una parte de la India avia 
descendientes de los Reyes Magos con rastro de Religión Christiana {e) } 
y por eso confirmada la memoria antigua de diez familias que existían en 
el Reyno de Tarsis descendientes de aquellos Reyes (/), y por ello com- 
binada la de que Sto Tomas predicó á los Magos (g), y que aviendo lle- 
gado á sus tierras, les bautizó, y fueron sus coadjutores (/¿). - 

Funda también que S. t0 Tomás predicó en la China, ó India extra Gan- 
gem no solamente por la relación de que después de aver puesto en admi- 
ración con sus grandes milagros á los Partos, Medas, Indios, Etiopes, ilus- 
tró á todos los que moran en la última Región del Oriente, y en el último 
del Occeano (i), situación que concuerda con la de la China sino también 
por la tradición de los Chinos de que avia muí largo tiempo que fué á aquel 
Reyno un hombre estrangero, quien les predicaba una ley nueva por don- 
de podrían ir al cielo, y que ocupado en ello algunos días, viendo que ha- 



(n) Según Ceballos triunfo i" de la Cruz. < Issorio lili. 7 \I:i^cn Hit. 4 y S. Román, lib. i", 
cap. 30. 

(¿>) Ceballos triunfo I? 

I lina. Cron. Mund. Gesner. Bibliot, Dionis. Cartu. Serna, 3 de S. Tom. Naudero. Hi^t. 
gener. 38. Stapter. Collect. D. Thom. 

(//) Por la relación que el Dr. Navarro Azpilcueta nent. de < »rati. cap. 21 11? 28 

asentó averie hecho el Obispo ( Jerónimo < 's^nio, quien la supo después de publicar sus escritos. 
(e) Ceballos, triunfo 1? de la Cruz. 

(/") De Haiton Armenio, lil>. de Tarta, cap. 2? De Ortelio in tabulis India, et Tartaria, y de 
Genebrardo, lib 2'.' Chronogr. pag. 208 acordes con el Salmo Ji, los Reyes de Tarsis, y las Is- 
las ofrecerán Dones. 

I ' iroteo in Synopsi, y Sophronio, Apud S. Hierom. de Script. Eccle. in Thom. 
1.1 Autor S. Mateo, Hom. 2 el ( >bispo Pedro de Xatal. lib. 2 cap. 48; Juan Echio invita. 
S. Thom y un Calendario antiguo según Héctor Pinto, diálogo 4 par. 1? c. 21. 
^"gun Xicéphoro Calixto, lib. 2 cap. 40. 



bibliografía mexicana del SIGLO XV 111. 

335 

zia poco fruto, porque andaban ocupados en Guerras civiles, partió para 
la India dexando primero algunos Discípulos bautizados é instruidos en 
las cosas de la Fee para q. e la predicassen en la primera ocasión q. e se ofre- 
ciesse. Lo que concuerda con la relación que hizieron los Indios Christia- 
nos de Cranganor á los Portugueses (j) de que en sus escrituras, y Anales 
antiguos conservados en sus Archivos, constaba que S. t0 Tomás pasó á la 
China, donde aviendo edificado algunas Iglesias en el poco tiempo que allí 
estubo, se bolvió á Coromandel para visitar á los que avia dexado conver- 
tidos quando pasó á la China. Lo comprueba asimismo con la Lección 2? 
del 2? Nocturno del Breviario Caldeo de la Iglesia de Sto. Tomás del Ma- 
lavar llamado Gaza, esto es, tesoro (k), que traducido dice "Por Sto. To- 
"más desapareció el error de la Idolatría de los Indios; por Sto. Tomás 
"fueron los chinos, y etiopes convertidos á la verdad. Por Sto. Tomás re- 
cibieron el Sacramento del Bautismo y la adopción de hijos. Por Sto. To- 
"más creyeron, y confessaron al Padre, y al Hijo, y al Spiritu Santo. Por 
"Sto. Tomás guardaron la Fee de un Dios, que avian recibido. Por Sto. 
"Tomás nacieron á toda la India, luces, y resplandores de doctrina que da 
"vida. Por Sto. Tomás solo, y subió á los chinos el Reyno de los cielos." 
Y la 3? Antiphona del 3? Nocturno "los Indios Chinos, Persas, y los de- 
"mas Isleños, y los que en la Syria, Armenia Grecia y Romanía ofrecen 
"adoración en tu nombre, en memoria de Sto. Tomás." 

Lo comprueba también conque aviendo ido en Romeria un Armenio á 
Meliapor, afirmó á los Portugueses ya residentes allí que en las escrituras 
autenticas de los Archivos Armenios se referia q. e antes que Sto. Tomás 
padeciesse martyrio, pasó á la China donde predicó el Evangelio, y porq e 
hazia poco fruto se bolvió á Meliapor, dexando en aquel Reyno, algunos 
Discípulos que avia convertido (/). 

Asimismo conque los Chinos tuvieron noticias del Mysterio de la Tri- 
nidad, usando en sus templos 3 Puertas con 3 cerraduras (m). Que sus Sa- 
cerdotes usaban un cordón de 3 hilos, que aunque al principio insignia de 
la Trinidad, pero después de perdida la Luz del Evangelio, con la Intro- 
ducción de la Idolatría, y depravación de costumbres, adoraron en puras 
criaturas (n). Que en la Ciudad de Ancheo, tierra firme de la China, en 
la capilla mayor de un templo entre 1 1 1 figuras de ídolos, avia una á quien 
se tenía mucha reverencia, pintada ron un cuerpo de cuios ombros salen 
3 cavezas, que se miran una á otra é interpretan los chinos que tienen una 
sola voluntad; y también otra figura de una hermosissima Muger con un 
Niño en los brazos, de la qual dizen que lo parió, quedando virgen, otra 

( / ) Según Masseo ! ib. 2'. 1 

(i) Que traducido á la lengua Latina por el P. Juan Matia Catlüpori pusieron Nicolás Fri- 
gaurlt (sic), lib. 3 cap. 11 y 1). Fran.co Herrera Maldonado en el epítome de la China. 
(/) Según Bernardino de Escalante, cap. 15. 
(m) Según Domingo Niger de India in duas comment. 10 asu. 
(») Según relación de Franco de Herrera y Maldonado en su l£ pitóme de la China. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

336 

de un hombre vestido al modo que los christianos pintan á los Apóstoles (o). 
Que en un Monasterio, en que los Chinos viven en clausura, á manera de 
Religiosos, llenos de supersticiones, situado en una Isleta de un gran Rio, 
en Cantón avia otra Imagen de Muger de igual belleza con un niño que 
la tenía echados los brazos al cuello, y delante de elia una Lámpara ar- 
diendo noche y dia, y preguntados los chinos, respondieron lo que de la 
de Ancheo (/>). Y que en una de las Islas Filipinas avia una Imagen de 
ntra Sra con un niño en los brazos á quien los Naturales tenían grande ve- 
neración (q). Que en muchos de los templos de la China se ven algunas 
Pinturas antiguas de 12 insignes esclarecidos Varones, con casi las mismas 
insignias, que entre nosotros pintan á los Apóstoles, y que los Chinos di 
zen de ellos, que fueron grandes Filósofos, y vivieron virtuosamente por 
lo cual están hechos Angeles en el Cielo. 

Que los Chinos conservan en un Libro, q. e titulan del Principio del Mun- 
do, la memoria de su creación, y de la de los hombres, aunqu. e la refieren 
con mil errores. 

Afirman que la Alma tuvo principio del cielo, y no tendrá fin por ha- 
berla dado el ser eterno. Que la que viviere según las Leyes q. e ellos ob- 
servan, en el cuerpo en que Dios la infundió sin hazer daño al próximo, 
será llevada al Cielo, donde vivirá eternamente con grandes regalos hecha 
Ángel. Y que la q. e viviere mal, era en compañía de los Demonios á car- 
celes mui oscuras donde padecerá con ellos tormentos que nunca se aca- 
barán. Confiesan que hay un Lugar donde las Animas que han de ir á ser 
Angeles se limpian de todo lo que se les pegó, y que para q. e esto sea mas 
presto, ayuda el bien q. e hazen los parientes y amigos. Y asi es cosa mui 
usada en todo aquel Reyno, el hazer oficios, y oraciones por los Difuntos 
en dia señalado en el mes de Agosto. No hazen las ofrendas en los tem- 
plos, sino en las casas, en las quales ponen mucha comida para los muer- 
tos, y para los que tienen por santos Abogados de los difuntos, y al son 
de Atambor cantan á coros, y yendo de quando en quando los Monacillos 
al Altar á ofrecer oraciones escritas en papel q. e son las que han de cantar al 
son de los Instrumentos, se buelben á sentar, buelben de nuevo á cantar, 
y al fin de las canciones, dice una oración en tono el que haze el oficio, y 
acabada da con una tableta pequeña un golpe sobre la mesa respondiendo 
los Monacillos al mismo son vaxando las cavexas, y toman ciertos papeles 



(o) F. Juan Gonzz 2 part. lib. I, cap. 25 refiere que estas Figuras las vieron F. Martin de 
Herrada, natural de Pamplona y F. Gerónimo Martin, natural de México, Religiosos recomen- 
dables del Orden de S. Augustin, q.e salieron de Manila con otros 2 españoles, Pedro Sarmiento, 
y Miguel de Loarcha, á predicar el Fvangelio en China. 

(/) Fsto-vio F. Gaspar de la Cruz Varón Apostólico, Religioso Dominico según Gonz.z , 1 
par. lib. 2 cap. 1. 

(q) Según carta dirigida á la Provincia de Religiosos Dominicos de Guatemala, por su muí 
Religioso individuo F. Juan de Castro, primer Provincial de la de Filipinas, y que aseguró Fr. 
^regcrio García averie referido los de Goatemala, quando por aquel Reyno (sic). 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

337 

dorados, y pintados y los queman delante del Altar, y acabados los sacri- 
ficios comen con los de la casa los Manjares de las Mesas (r). 

Que aman la abstinencia anteponiéndola al Matrimonio. Hazen mucho 
por los Huérfanos, y tienen grandes Fábricas, y dotaciones para los Pere- 
grinos. Cantan casi al Stilo Gregoriano sus oraciones. Para sus sacrificios 
usan de vestiduras semejantes á las Albas, y sobrepellizes. 

Los Sacerdotes son muí Penitentes, y habitan en Desiertos, y Despobla- 
dos, y los q. e están en las ciudades en templos grandes. Porq. e los habi- 
tantes piensan q. e sus oraciones pueden librar las Almas del Infierno, y 
trasladarlas á la Gloria, hazen á sus Sacerdotes grandes limosnas. Su há- 
bito es austero, raen el Cabello, y Barba contra el estylo de las demás 
Gentes de aquel Reyno; y en sus oraciones la palabra tolome, cuia signi- 
ficación ignoran ya. Que los Chinos tienen profecía de q. e han de ser su- 
getados de hombres de ojos grandes y Barbas largas q. e han de ir del Oc- 
cidente, de donde les ha de ir la verdadera Ley q. e los ha de llevar al cielo 
á ser Angeles. Que embiando un gran presente un chino Piloto á Antonio 
de Faria dixo dezid á Ntro. Capitán q. e tiempo vendrá, en que ellos se 
comunicarán con nosotros por amistad de Ley verdadera del Dios de la 
Clemencia sin término, el qual con su muerte dio vida á todos los hombres 
con herencia perpetua en la casa de los buenos; porque así lo veremos que 
ha de ser por nuestras profecías, después de pasado el medio del medio del 
tiempo (s). 

Que los Japones adoraban un Dios figurado con 3 cabezas; bautizan los 
Niños y hazen penitencia con ayunos, y contra los insultos del Demonio 
se defienden con la señal de la Cruz (t). Que entre sus innumerables ído- 
los adoran una Muger con un Niño en los brazos diciendo q. e es Madre de 
un gran Fotoque q. e ellos adoran y veneran mucho (u). Y que refieren que 
se obscureció el Cielo y huvo otras grandes maravillas en la muerte de uno 
de aquellos Dioses q. e adoran. 

Que Sto. Tomás predicó también en Cochinchina tierra firme de la Chi- 
na, quando bolbió de ella para el Indostan, lo comprueba con el gran Tun- 
quin, Padre de la Reyna María, oyendo que en las partes Orientales de la 
China avía Gente que ensenaba Ley de un solo Dios, y comunicándolo con 
su hija le dixo ésta q. e el enfado q. e tenia en su Ley era su muchedumbre 
de 118 Dioses sin fundamento lo q. 1 motivó la encargasse la averiguación 
del origen, y descendencia de tantos, y que juntando ella á los Bonzos mas 
sabios, quienes respondieron que eran camiés, esto es Dioses, y eso bastaba 
para que no se entrasse en mas investigación, despedida la Junta, llama- 
sse á uno para q. e registrando todos los Archivos del Reyno, como lo exe- 

(r) Según González i part. lib. 2, cap. 6. 

(s) Según la relación sacada por F. Gerónimo Gradan del Orden del Carmen cap. 87 del Iti- 
nerario de Fernán Méndez. ^ 
(/) Según Ortelio in tabula Indig. 
(«) Según Fernandez lib. 2 de la Hist. cap. 23. 

43 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVlll. 

338 

cuto en el espacio de 3 a. s , le instruiera en lo que resultara que fué lo si- 




guiente "Llegó á estos Reynos, aviendo sido lanzado y expelido de la 
"China, un hombre de vida sin reprehensión y humilde, con vestiduras 
"de Penitencia, el Cabello, y Barba largo y en todo muí sabio (x), el qual 
"predicó la venida del unigénito hijo de Dios, engendrado de su Padre 
"Eterno de su mismo ser, y substancia, que manifestó quien era su Pa- 
"dre, dándolo á conocer en el Mundo, no como él lo conocía, sino por se- 

(*) Aquí notó F. Gregorio García lo que©entó Metafraste de aver entrado en la India este 
bendito Apóstol mui humilde, y pobre, sus cabellos crecidos y desmelenados, el rostro amarillo. 
y seco, su cuerpo extenuado; con un vestido viejo y roto. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

339 

"mejanzas, según el entender humano, y declarando que del amor corres- 
pondiente entre el padre y el Hijo procedia el Spiritu Santo, y así hizo 
" una figura de 3 caras correspondientes en un cuerpo por ser 3 y uno, con 
"q. e quedó declarado por aquel gran sabio Tomás, q. e assi se decia el que 
"sabia y manifestaba el Dios no conocido, primera causa. Mandóse hazer 
"estatua, y que se ponga en los Altares junta con la primera á su lado de- 
"recho. El dicho S.to y humilde enseñó que queriendo el Padre eterno 
"vestir á su hijo de carne humana paraq. e los hombres lo viessen y creye- 
"ssen, por obra de Spiritu Santo baxo á las entrañas de una Virgen San- 
dísima preservándola el Spiritu Santo encarnó en ella, y le parió sin co- 
rrupción porq. e era Madre de Dios, y así dio otra Imagen de una Muger 
"con un Niño en brazos, q. e se mandó poner en los Altares de los Tem- 
"píos, al otro lado del Dios no conocido. También dio el S.to humilde, 
"otras dos Imágenes de este Niño ya hombre en una cruz pendiente *nuer- 
"to, y otra resucitado. La junta á pedimento de los Bonzos, y común del 
"Pueblo, que pidieron se quitassen por el escándalo y horror q. e les cau- 
"saba Dios muerto y resucitado, y hijo del Dios Supremo. Y asi las man- 
"daron quitar con maduro acuerdo, y ponerlas en una cueva, y cerrarla 
"que no se sabe cual sea, solo quedó una Cruz en los Palacios del sumo 
"Bonzo, á do estuvo infinitos años hasta que sucedió lo que en su lugar 
"daré por relación á vuestra Magestad. El Predicador Sto. humilde, pasó 
"por el Rey no de Champaa, y Camboia hasta la gran Isla Sumatra, y el 
"cabo Quersoneso, y convirtió muchos, y fué por todos aquellos Reynos 
"hasta el de Coromandel, y hizo su morada en Calamina, y de allí salía 
" por todas las partes convezinas. Los Bonzos, de embidia le mataron y el 
"Rey descendiente del Dios Rey hizo exército, y salió á la vengaza, y por 
"no darle paso los Laos, los conquistó, y sugetó á su corona, y pasando 
"adelante venció en diversas Batallas los siete Reyes de Pegú, Siam, Lu- 
"gor, Patán, Paon, Jor, y Arrancón, y por el gran castigo que hizo el Rey 
"de Calamina en sus Bonzos, y en otros sus parientes se confederaron, y 
"se tornó triunfante y rico, con nombre de Gran Tunquin, que se ha guar- 
dado hasta hoy (j) como queda referido q. e se pidió por los Bonzos, y 
"Gente vulgar, que se quitasse Dios muerto, y resucitado, y un Bonzo, 
"Griego de Nación defendió contra todos con grande erudición ser Imá- 
" genes de su Dios y no debense quitar túvose por millagro que por decir 
"la Junta de los demás q. e avia 4 Dioses y que bastaban 2 de aquella Ley, 
"votándose entre todos, quales quedarían? todos dixeron que la de 3 ros- 
"tros, y la de la Madre con su hijo, y luego se echó suertes, y les cupo á 
"las proprias, por lo qual quedaron confirmadas. Después se halló en los 
"Anales qi«e el hijo de esse Rey, que es el séptimo de la Descendencia del 
"Dios Rey, quiso saber porq. e estaba una cruz en su Palacio entre las an- 
tiguallas de sus pasados. No le supieron decir mas de que en la herencia 

(y\ Según Ceballos triunfo 37 déla Cruz. 



bibliografía mexicana del SIGLO XV II i. 

340 

"que su buen padre heredó del gran Bonzo su Tio, vino aquella Cruz y que 
"por eso se guardaría. El Rey la mandó quitar de allí, y entrando á cabo 
"de dos meses otra vez, y visto que no la havian quitado se enojó, y raan- 
"dó que en el misino hueco á do estaba lo hinchíesseu, llenando la pared. 
"Se quedó allí por muchos años, perdiéndose la memoria de á do estaba 
"hasta que haziéndose la obra que el Emperador Padre de V.tras Mages- 
" tades mandó hazer se halló en el dicho hueco, q. e fue tenida por Santa, 
"y teniendo noticia V.tras Magestades de esta Fee, mandaron que los que 
"llegassen á sus Reynos que fuessen Christianos, los traxessen ante si como 
"se hizo, y fueron informados. Para lo qual el Emperador embió sus Em- 
" bajadores á pedir viniessen Bonzos de esta Fee, y hasta ahora no han 
"llegado. Esto es gran Señora lo que he podido hallar, como he referido 
"de la descendencia y milagros de nuestros Dioses; y dando mi parecer 
"como V.tra Alteza me es pedido, digo que los demás fuera de los 5 di- 
"chos, no hallo q. e se les deba adoración, salvo mexor acuerdo" (z). Aun- 
que F. Gregorio Garcia previno que no tenia tantos testimonios como los 
de la India Oriental, que documentasen la Predicación del Evangelio en 
la América en tiempo de los Apóstoles, pero advirtió, que los que pudo 
hallar fué por grande averiguación y diligencia que hizo de ellos assí en 
este continente como en España, y son los siguientes. 

La tradición de que una Imagen de ntra Sra. que con nombre de la Can 
delariaseconservaen la Iglesia de Sto. Domingo á cinco leguas de la Ciudad 
de San Christobal en la Isla de Tenerife, una de las Canarias q. e reputo por 
de América descubiertas año 1405 por Joan Betancor, de NacionFrances(tf), 
se descubrió ó apareció desde el tiempo q. e eran de Gentiles, en una cueva, 
que hoy es Parroquia donde los Pastores se guarecían de las Aguas, y me 
tían sus Cabras, Ganado que era el que allí avía entonces, y el qual un día, 
asombrado de la claridad que vio dentro de la cueva, huio á mucha dis- 
tancia y acudiendo el Pastor, en vista de la claridad y del bulto de la Ima- 
gen, tomó una piedra con q. e á cometiendo á tirarla, se le quedó muerto 
el brazo, y la piedra en el puño que tuvo cerrado en el tiempo que, y sa- 
biendo esto los Moradores comenzaron á llamar á la Imagen, Madre del 
Sol hasta q. e quando entraron allí los Españoles, les advirtieron q. e aque- 
lla Imagen no era Madre del Sol aunque lo tiene por manto (que eso sig- 
nificaba aquella claridad, y resplandor), sino Madre de Dios que crió al 
Sol, y la llamaron de la Candelaria. Por lo tocante á las Islas de Barloven- 
to y a Nueva España mencionó el Juicio que de la propria predicación 
formaron Gonzalo Hernández de Oviedo, y Valdés, Alcayde de la Forta- 
leza de la Ciudad de Sto. Domingo en la Isla Española, y Chronista del 
Emperador Carlos Quinto, y de su Madre la Reyria D* Juana, y el qual 
vivió mas de 20 años en dichas Islas, y compuso la Historia que llamo Ge- 

(z) Según el mismo Zevallos en el citado triunfo 37. 
(a) Según Pedro Martyr lib. 1. occea. decad. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIll. 

341 

neral de las Indias fundando su juicio (b) en que salió el sonido de los Após- 
toles por toda la tierra, y su predicación hasta los fines del orbe de ella (c): 
Estevan de Salazar hombre muí Docto, y que antes de entrar en la Car- 
tuxa vivió algunos años en est Nueva España, donde averiguando esta 
materia, halló algunos vestigios de ella entendiendo que por este continen- 
te pasó alguna como breve Nuve de la predicación del Evangelio desde 
el tiempo.de los Apóstoles (</): F. Diego Duran, Religioso Dominico de 
la Provincia de México, criollo de este Reyno q. e sabia mui bien la Len- 
gua Mexicana y otras, quien en un libro manuscrito asentaba las señales 
que encontró de aquella Predicación: y F. Agustín Dávila, y Padilla de la 
misma Orden y Provincia, Arzobispo de S.to Domingo, quien en su His- 
toria Mexicana q. e imprimió, prometió fundar lo mismo aunque no llegó 
á darse á luz esa otra obra. 

Que Pedro Martyr de Angleria, primer Obispo y Chronista de las Islas 
Barlovento que vivió en ellas en tiempo de Colon, refirió haber tenido un 
libro compuesto por un Hermitaño Catalán, conocido por F. Ramón, á 
quien traxo Colon, y vivió en las Islas mucho tiempo instruiendo á sus 
Reyezuelos, nombrados, caziques, en la Religión Christiana, aviendo ave- 
riguado de ellos con ese motivo, que creían en un solo Dios infinito, invi- 
sible y todo Poderoso, á quien sus antepasados pusieron 2 nombres, Iocav 
na Huamavnocon, y que tenía Madre á quien daban 5, Attabeira, Mamona, 
Hucarapita Yiella Guimazoa (e). Y que en Cumaná, cuia costa visitó Co- 
lon, entre los muchos Dioses que tenían los Naturales, lo era una Aspa 
como la de S. Andrés, y un signo como de escrivano quadrado, cerrado, 
y atravesado en Cruz de esquina á esquina, con q. e se defendían de los 
Fantasmas de noche y lo ponían á los Niños quando nacían, y creían que 
la Alma era inmortal (/). Que cuando Cortés entro en la Isla de Cozu- 
mel halló en medio de un Patío grande, cercado de piedra y cal, una Cruz 
de 10 palmos de largo, que adoraban los Naturales por Dios de la lluvia (g), 
y que aquella Isla era Santuario, donde cada Pueblo tenía su templo ó Al- 
tar, en que adoraban entre sus Dioses, cruzes de Madera, y de latón (//), 
y que de éstas hallaron los Españoles en yucatan, muchas sobre las se- 
pulturas de cuerpos humanos. Y impugna F. Gregorio García así la con- 
getura sin fundamento de q. e los Españoles arrojados por los Moros de 
España en tpo. del Rey D. Rodrigo, huviessen venido á Cozumel y la re- 
lación de Torquemada (i) de q. e aquella Cruz la lebantó un Sacerdote de 



(/>) 5. partida, lib. 2, cap. 7. 
(<r) Salmo 18. 

(d) Discurso 16 sobre el (redo, cap. 3. 

(e) Occea. Deca. lib. 10. 

{/) Según Gomara, 1 part. cap. 83. 

\g) V. Benito Fern.z en su I 'cetrina, y Gomara, 2 par. cap. 1. 

(h) Gomara, 1 par. cap. 34. 

{i) Lib. 15, cap. 49. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

342 

sus Naturales, pocos años antes q. e llegassen allí los Españoles, por las con 
trariedades que embuelbe el reputarle Profeta, quando mandó q. e se ofre- 
ciera á los ídolos una Masita de Algodón, en señal de que sería el tributo 
q. e avian de pagar los Naturales á los Españoles q. e allí llegassen. 

Menciona la tradición q. e se le refirió en esta N* España, de q. e en el 
Pueblo de Huiztla Provincia de Socomisco, se halló una Cruz, labrada de 
Madera, de la qual refería la tradición de sus Naturales, conservada hasta 
en pintura, q. e muchos años antes q. e los Españoles descubrieran estas Pro- 
vincias, pasó por allí un hombre blanco, vestido, y barbado como ellos, 
quien con sus manos labró aquella Cruz, y la hincó en tierra, estando pos- 
trado adorándola toda una tarde, y q. e al otro dia se fué de allí, é hizo lo 
mismo en otros dos Pueblos adelante, Chiltcpec y Ayutla. 

Que en el Puerto del Mar del Sur, llamado Quantochco, y corruptamente 
Guatulco, estaba otra Cruz, que la tradición de los Chontales sus natura 
les, y sus pinturas afirmaban averia puesto un Varón Santo, que fué S. t0 
Tomás cuia figura, y también su nombre estaban esculpidos en una Peña, 
y en memoria del mismo Apóstol hay un Pueblo en aquella Provincia con 
el nombre de S. to Tomás. Que sus Naturales tenían en grande veneración 
á esta Cruz en el tiempo de su Gentilidad. Que quando el famoso corsario 
Ingles Fran. co Draque tocó en Guatulco, y la mandó quemar, viendo que 
el fuego no obraba la hizo alquitranar, y brear, y que cubierta con chami- 
za la echassen al fuego en el qual aviendo ardido el material por 3 dias 
quedó intacta la Cruz, y hecho á la vela el corzario, desprendido de allí 
con la maravilla, bolvieron al Puerto sus habitantes que se habian refugia- 
do á los Montes. Como el prodigio se divulgó no solamente por N? Es- 
paña, sino hasta el Perú, viniendo á visitarla la quitaron tantas astillas, q. e 
de 5 brazas q. e tenia de largo, y con un grueso á proporción (j) quedó en 
una sola, lo q. e motivó su translación por el Obispo de Huaxaca D. Juan 
de Cervantes, á su Catedral, donde le edificó Capilla, dexando á los Na- 
turales, q. e avian resistido su translación, otra q. e se labró. Pero que de la 
trasladada se ignora la Madera, por no aver en aquella Provincia, Árbol 
de aquella especie, y olor, y aunque Torquemada atribuió al V. F. Mar- 
tin de Valencia aver puesto aquella Cruz, pero F. Gregorio García justa- 
mente repugnó ese pensamiento fundándose principalmente en las antiguas 
tradición y pinturas de los Chontales. Y debe agregarse á eso, la de no 
conocerse en aquellos Payses Árbol de aquella naturaleza, de q. e la huvie- 
ra podido fabricar el V. Valencia. Comprueba también la tradición de los 
Chontales de Guatulco, con otra de los Naturales de Vera-paz en el Rey- 
no de Goatemala, adquirida por un Religioso Dominico muí viejo que sa- 
bia mui bien su lengua, y les doctrinó por muchos años, á quien referieron 
que avia muchos siglos que vino por el Mar del Norte, y llegó al Puerto 

(i) Según Torquemada, lib. i6, cap. 28. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII 

343 

Bacalar, un hombre de mediana estatura, moreno de rostro, de ojos gran- 
des, y buenas facciones; el cabello crespo y negro, y tan largo que le daba 
por los hombros, de barba bien poblada, vestido de blanco, al modo q. e 
se visten aquellos Naturales, descalzo, sin sombrero, ni otra cosa en la ca- 
veza, con un báculo tan pequeño que colgado al brazo, tasadamente po- 
día alcanzar á él con la mano. Que éste les predicó en su lengua la Encar- 
nación del Hijo de Dios q. e fué el mismo dia q. e allí llegó, de que quedó 
entre ellos, noticia de Padres á hijos q. e Christo ntro. Sor. avía nacido de 
S. ta Maria Virgen, q. e después les predicó otros muchos sermones, y pasó 
predicando hasta Guatulco, donde aviendo predicado á los Naturales, se 
despidió de ellos, y les encargó q. e no se olvidassen de las palabras de Dios, 
q e les avía predicado, porque les importaba para salvarse; y que dichas es- 
tas razones, se entró por la mar (que es la del Sur) caminando por ella, 
como por tierra, y de la misma manera, q. e avía venido por la del Norte 
(la Provincia de Vera-paz esta en los 2 Mares), de q. e asombrados, le si- 
guieron con la vista hasta que le perdieron. Menciona también la Cruz (k) 
á manera de tau que es T. labrada á quadros, como tablero de Axedrez, 
un quadro blanquisco del color de la Peña y otro de un muí perfecto Azul 
y assí alternativamente y q. e vista por la gran distancia en q. e está en la 
Punta altíssima, retaxada de la sierra' de Meztitlan, parece de un codo en 
alto, y frente de la Cruz, una media Luna á su mano izquierda, y con los 
mismos quadros, y colores alternados sin que haya memoria del tiempo 
ni por quien ni paraq. 6 fin se esculpieron aquellas figuras, admirando aquel 
Azul permanente. También asienta averie referido F. Fran. co de la Guar- 
dia, Religioso Dominico, que assistía doctrinando á los Indios del Pueblo 
Petapa, 5 Leguas de la Ciudad de Guatemala, q. e 2 leguas de el estaba una 
Capilla y Retrete en q. e dezian los Naturales aver estado una Imagen de 
Muger hecha de Piedra á la qual llamaban la Reyna. 

Que otro Religioso, vicario de su convento de S. t0 Domingo de Vera- 
cruz, le dio una relación escrita que el supo verbal. Domingo Guigelmo 
Santo Varón, extremado en la Lengua Zapoteca, uno de los que entra- 
ron á convertir á aquella nación, y quien más trabajó en ella en q. e asen- 
taba que quando los de su orden entraron en la Provincia Zapoteca á pre- 
dicar, llegaron al Pueblo Quicchapa, donde encontraron en poder de su 
cazique, una Biblia de solas figuras, cuia significación se iva enseñando por 
tradición de unos á otros de sus Naturales, y en ella estaba la Creación, 
el Diluvio, la Torre de Babel, el pasage de los hijos de Israel y la Anun- 
ciación, en q. e tenían pintada á ntra. Sra. en trage de India con Naguas, 

(k) Traslado á la letra la relación del testigo ocular D. Estevan de Salazar, quien indagando, 
no pudo saber mas que aquel Pico y todas aquellas Sierras tomaron nombre de Meztitlan, por- 
que Meztli es la Luna, Tetl, piedra, y Tlan sobre la Peña en que debe notarse que su origen es 
Mestitlan, junto á la Luna. V F. Gregorio García juzgó que el no aver encontrado quien diesse 
razón de aquella Cruz era porq.e sus Moradores eran descendientes de Nauatlacá Significativo 
de Gente que se explica claro á distinción de los sdvestres que se mantenían de caza, y por eso 
se conocian por Chichimecas y vinieron primero, y después los Nauatlacá. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

344 

y Huípil, sentada texiendo una tela, y sobre su caveza en alguna distan- 
cia, una como Paloma de que salían Rayos, entendiéndola los Naturales 
por Donzella q. e parió al hijo de Dios, llamando á los resplandores xipij- 
bitao, q. e significa Spiritu de Dios. 

Asientan también las 2. relaciones de Torquemada (/). Que los Indios 
Achíes de Goatemala afirmaron q. e entre sus antiguallas tenían pintado el 
diluvio. Que los de Nueva España tuvieron noticia de la Creación del 
Mundo y del Diluvio: q e en la otra vida avía Infierno, donde daban tor- 
mentos; que en fin del Mundo ha de aver otro Juicio último (como huvo 
en el Diluvio) el qual ha ser de fuego; que han de revivir todas las criatu- 
ras: que se eclipsarán Luna, y Sol; q. e ha de tener fin el Mundo; y que las 
Animas son immortales; y que éstas y otras cosas conservaron con Pintu- 
ras, todas las cuales les quitaron los Frayles y se las quemaron con zelo 
de destruir la Idolatria, teniéndolas por sospechosas (w). También insertó 
la relación de F. Bartolomé de las Casas q. e inventó Torquemada (;/), pero la 
de F. Gregorio Garcia acaba en la cláusula "y que estos mandaban q. e se 
confessassen las gentes, y que ayunassen" y varia solamente respecto de 
la que insertó Torquemada, en q. e este asentó "y no traían bonetes sobre 
sus cabezas," y F. Gregorio asentó "y no traían cosa alguna sobre sus ca- 
vezas," y advirtió que esa Relación era una Apología manuscrita de F. 
Bartolomé de las Casas, q. e se guardaba en el convento de S. t0 Domingo 
de México. También advierte F. Gregorio Garcia, la significación que al- 
gunos (o) entendieron de los nombres q. e daban los Indios de Jucatan alas 
3 Divinas personas, y á la Virgen. Por q. e Izona, ó como otros escriben 
leona q. e daban al Padre, es Griego, y significa Imagen, lo q. e como pro- 
pio del hijo (/>) descubre invención introducida entre los Indios en su tra- 
dición, en dar al Padre, el nombre del hijo. Y el de Bacab, que daban al 
hijo, puede ser corrupto el de Abbá, que en Hebreo es proprio del Padre 
y lo significa {q). Que Echuah, parece corrupto del Hebreo Haruach, sig- 
nificativo de Spiritu (r); y el de Chiribias, corrupción de Maria. Y también 
asienta F. Gregorio García aver sabido D. Estevan de Salazar en Nueva 
España (s) que un Indio de Cholula afirmaba ser cosa auténtica por sus 
Historias q. e en tpos muí antiguos avia venido á Nueva España un hom- 
bre blanco, con barba, y enseñado cierta doctrina, la qual ya estaba olvi- 
dada con el tiempo; que le mataron en dicho pueblo porque prohibía la 
Idolatría, y edificaron sobre su cuerpo un gran Templo. Que pasando F. 

(/) Torquemada lib. 15, cap. 49. 

(m) Según F. Gerónimo Román 2? part. de sus Repúblicas, en la de las Indias Occident. lib. 
2, cap. 15. 

(«) En el citado cap. 49, lib. 15. 

(o) Salazar, Discurso 16, cap. 3; y Maluenda de Antiquitate lib. 3, cap. 25. 

(/) Según S Pablo 2 ad Corint. 4 y ad colos. 1. 

(?) Según S. Thomas de Aquino ín 8 ad Rom. et in 4 ad. Galat. S. Marc. 14. 

(r) Según Maluenda en el lugar citado. 

(j) Salazar, Disc. 16, cap. 3. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

345 

Gregorio por el convento de su orden Nexapa á 18 ó 20 leguas de Tehuan- 
tepec, le dio por escrito F. Diego de Azevedo, después Pral. de aquella 
Provincia, varias cosas notables de aquel Pais, y entre ellas la relación de 
que azia el Norte de Tehuantepec en una Peña alta que baña el sol al na- 
cer veian todos una Imagen de Frayle Dominico, y á sus pies una India 
con un Paño grande como Mantenilla (sic) que se está confessando, y que 
le ofrecían sacrificios los Indios; que otros que la vieron le informaron á 
F. Gregorio, que parece mas al vivo mirándola de lexos que de cerca, que 
esta en un Hueco de la Peña, á manera de Cueva: que la llamaban F. Peña, 
y el Pueblo situado al pié de aquel Risco ó peñasco, que es muí alto se 
llama Tlacotepec, y que en aquella Provincia administraban los Dominicos 
á q. e atribuio F. Gregorio, aquel Pronóstico. 

Que el propio P. Azevedo asentó también en su rtlacion que en lo del 
cerro que nombraban Cempoaltepec, que entendió significar cerro que abra- 
za 20 cerros, y desde el cual aun sin llegar á su cumbre vio, año 1592, los 
2 Mares del Norte, y Sur, Volcan de México, Sierra de Perote, llanadas 
de Veracruz etc. están en 2 piedras grandes, señalades 2 huellas de hom- 
bres, una frente de la otra, de casi 2 /t, de largo cada una y las atribuio F. 
Gregorio a q. e fueron de algún Varón Santo, y corpulento, que las dexo 
impresas por señal de la promulgación del Evangelio. Que otro Religioso 
le contó en Nueva España, que en los Cendales, Provincia de Chiapa, junto 
al Pueblo de Ococingo, 22 ó 23 leguas de Chiapa de Españoles, hay unos 
edificios antiguos, y en ellos figuras de hombres de grande estatura, ar- 
mados de la misma Piedra, unos con Almáticas, y otros con Mitras; y que 
los Indios no sabían dar mas razón que aquellas figuras eran de otra Gente 
de diferente Nación de la suia. 

Comprueba la Predicación del Evangelio en la América Meridional con 
la carta (/), del P. Manuel Nobrega, Provincial de la Compañía de Jesús 
en el Brasil fha año 1549 en la ciudad del Salvador, y dirigida á Martin 
de Azpilcueta, en que refirió la memoria conservada por tradición de unos 
á otros en los Naturales de aquella Provincia de aver aportado á aquella 
Región el Apóstol Sto Tomás, de quien aprendieron los antiguos Mora- 
dores de un Pueblo nombrado S. Vicente, que está al principio del Brasil, 
de que manjares avían de usar sin miedo ni sospecha de enfermedad, ni de 
muerte según la relación de sus Mayores, y Antepasados. Que una vez 
salieron ciertos Bárbaros muí furiosos contra un Discípulo de Sto. Tomás 
para matarle con sus flechas, y Dardos, y que sin llegar al Discípulo se 
bolvieron contra ellos mismos. Y que los Brasileños muestran las huellas 
de ese Apóstol, señaladas en una Peña, las quales afirmó el P. Nobrega 
aver visto, en otra carta del año 1552. 

Que el Obispo F. Bartolomé de las Casas en su Apología manuscrita 

(() Que citaron Tomas Boti de segnis ecclesielib. 4, cap. 3, y lib. 5, cap. 12; Rivadeneyra 1? 
parte en la vida de S. Tomas Apóstol; y Maluenda de Antiquit. lib. 3 cap. 25. 



BIBLIOGRAFÍA mexicana DEL SIGLO XV III. 

346 

afirmó que en el Brasil se hallaron rastros de aver llegado allí Sto Tomás 
Apóstol. Que entre los Naturales de la Provincia de Sta Cruz de la Sierra 
ó del Monte avía Naciones mui dóciles, y otras Bárbaras que hazía Gue- 
rra á aquellas, las que reducidas ya al Christianismo por los Españoles 
acordaron llevar á los confines de sus enemigos para defenderse de sus ve- 
jaciones una piedra adonde están señalados unos pies, que la tradición asen- 
taba ser de un S. Apóstol, que predicó los tiempos pasados, la Fee de una 
Cruz que tiene señalada la misma piedra en el medio de ella, la cual hizo 
el S. Pacume ('nombre que dan á los Sacerdotes de la verdadera Ley, y á 
los suios el de Mohanes) con su dedo en señal de que era la verdadera la 
que predicaba; y que se valieron de este medio de defensa por haver ad- 
vertido que los Españoles ponían la cruz en sus Vanderas, y en otras par- 
tes, y que sabido por estos la traxeron á su Ciudad, y la colocaron en la 
Iglesia Mayor como á Cruz Milagrosa, y aparecida entonces acerca de ellos, 
y q. tf informándose los mismos Españoles de los Mahones ó Sacerdotes, di- 
xeron estos q. e sus pasados dexaron dicho, como avia pasado por allí un 
hombre Santo con aquel hábito q. e ellos usaban, q. e son unas cusmas y man- 
tas al modo q. e las pintan á los Apóstoles, con sus camisetas largas, estre- 
chas, en el cuerpo, sacados los brazos, y luego aquellas Mantas á modo de 
Sábanas de 2 piernas por Capa, sin zapatos, ni sombreros, ni otra cosa al- 
guna (//). Y advierte F. Gregorio García que debe distinguirse esta cruz 
impresa en la Piedra y junto á ella las pisadas de hombre, de otra de ma- 
dera que en aquella misma Provincia hizo un Soldado Facineroso (v). Y 
concuerda esta tradición con la que escribió F. Bernardo de Armentia que 
tenían en la Provincia del Paraguay ó Rio de la Plata (x). Que en el 
Cuzco, Ciudad del Perú hallaron los Españoles una estatua humana de 
oro con barba larga, y q. e los Indios afirmaban q. e entre ellos se decia que 
en tiempo muy antiguo avia venido un hombre de aquella figura y talle 
navegando sobre su Manto por la Mar, y enseñándoles cierta Doctrina ol- 
vidada ya, y enterrada con el tiempo. Que les dixo q. e después de muchos 
años aviéndola olvidado vendría Gente del Oriente, blanca y barbada co- 
mo él, que se la tornaria á enseñar, y que asi conservaron su estatua como 
de hombre divino entre sus Dioses {y); y añade otro de los escritores, que 
aquel hombre fue coronado con el Martyrio, no aprovechando cosa alguna 
su doctrina en los Naturales [z); y asentando otro, que por no averia que- 
rido recibir ellos, baxó fuego del cielo, y les abrasó, y también á los ce- 



{u) Esta relación es la de Cevallos, triunfo 19 de la Cruz, quien escribió á F. Gregorio García 
desde Jaén averia adquirido del D.r D. Felipe de Molina Chantre y Provisor de la Iglesia de las 
Charcas, quien juntamente con Cevallos para mayor certificación escrivió al cura de S.ta Cruz y 
embió lo mismo que se ha referido. 

(v) Que refiere Acosta en la Hist. Moral, lib. 7, cap. 27. 

(x) Que insertó Torquemada lib. 15, cap. 4S. 

(>" Según Salazar, Discurso 16, cap. 3 

(s) Acosta, de Procur. Ind. Salute, lib. 1, cap. 2. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

347 

rros, cuias peñas se convirtieron en Pómez (a); y refiriendo otro que los 
Indios contaban por tradición, que un hombre blanco, y barbado, a quien 
llamaban Viracocha avia habitado en una cueva que se conocia (d); y 
aviendo asentado otro q. e hasta el t.po q. e entraron los Españoles con D. 
Franc. co Pizarro en el Cuzco havia en las ruynas de Moyna un bulto de 
piedra conforme al talle de un hombre, con vestidura larga, y cuentas en 
las manos (c). Que otro escritor averiguó que aquel hombre blanco y bar- 
bado apareció en el Perú, y llegando al distrito de Cacha Provincia de los 
Canas, 18 leguas del Cuzco, vinieron con grande furia muchos Indios con- 
tra él para matarle: q. e vieron baxar fuego del cielo, el qual iba quemando 
la cordillera adelante hasta donde ellos estaban: que viendo el castigo al 
ojo, arrojaron las flechas, y dardos y llenos de temor se postraron por tie- 
rra pidiendo perdón, y entonces aquel hombre tomó una vara, y cami- 
nando para donde estaba el fuego, dio en el dos ó tres golpes, y luego se 
apagó, y los Indios en memoria de ello, le hizieron una estatua de piedra 
grabada en una mui grande, q. e tenía 5 v. s de largo, y una de ancho: que 
persevera aquella quemadura en aquel cerro, y cordillera, y se ven pie- 
dras quemadas en espacio de un quarto de legua, estando lo demás verde 
como Yerba, y Monte, y que los Indios de Cacha decian que aquel hom- 
bre era alto de cuerpo, con una vestidura blanca q. e le daba á los tovillos, 
la qual traia ceñida, tenia el Cabello corto, y en la caveza una Corona co- 
mo la de los clérigos Sacerdotes, que andaba siempre destocado, y traia 
en las manos un libro á manera de Breviario y que con 2 compañeros suios 
se metió en la Mar de junto á Puerto viejo, por donde andaban sin Navio 
ni barca como si caminaran por tierra (d), y la estatua que de él avía en 
Cacha tenía la estatura de un hombre, era de piedra en su voestimenta y 
con corona ó tiara en la caveza, y viéndola dixeron algunos de losEspañoles 
que podría ser figura de algún Apóstol q. e llegó á aquella tierra ( e). Aun se 
dio idea mas individual de la propia estatua expresando que era de un hom- 
bre de buena estatura, con una barba larga de mas de un palmo, los ves- 
tidos largos, y anchos como túnica, ó sotana llegaban hasta los pies, tenia 
un extraño animal, de figura no conocido, con garras de León, por el Pez- 
cuezo con una cadena y el ramal de ella en la una mano de la estatua, la 
qual semejaba á las imágenes de n.tros bienaventurados Apóstoles, y mas 
propriamente á las del S.or San Bartolomé, porque le pintan con el Demo- 

(a) El Maestro F. Rodrigo de Loaysa, Religioso Agustino, quien vivió muchos años en el 
Perú, y envió esta relación á F. Gregorio García. 

(¿>) F. Gregorio García asentó avérselo referido un hombre honrrado <[iie vivió mucho t.po 
en el Cuzco. 

(<r) Pedro de Cieza diligente en averiguar antigüedades del Perú, y quien lo oyó á los Espa- 
ñoles q.e entraron con Pizarro al Cuzco, i part. cap. 97. 

(</) Juan de Betanzos, quien se informo de los Indios, de quienes fue interprete para formar 
la Historia, que escribió p.r Mandamiento de D. Ant'.' de Mendoza, siendo Virrey del Perú en 
la narración de los Incas, 1 par. cap. 2. 

(e) Cieza, 1 part., cap. 98. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

348 

nio atado á sus pies, como estaba la figura del Inca Viracocha con su ani- 
mal no conocido (/). Que la tradición de los Indios de Tiuanaco, Provin- 
cia del Perú conservaba que por grandes pecados q. e hizieron los de aquel 
tiempo, y porq. e apedrearon á un hombre que pasó por aquella Provincia, 
fueron convertidos en unas estatuas de hombres, y de mugeres que per- 
manecían en ella (g). Que los Reyes Incas y sus Amaufas ó Filósofos á 
mas de adorar al Sol por Dios visible, adoraron al Dios verdadero, como 
invisible baxo la expression de Pachacamac, significativo del que dá al al- 
ma al Mundo universo, nombre que tomaban en boca solamente quando 
les era preciso, y entonces encogiendo los hombros, inclinando la caveza, 
alzando los ojos al cielo, y baxándolos al suelo, levantando las manos abier- 
tas en derecho de los hombros dando besos al Ayre, y decían que no le 
conocían porque no le avian visto pero q e le adoraban en su corazón. Que 
Pedro de Cieza, y F. Gerónimo Román atribuyeron al Demonio, el nom- 
bre de Pachacamac porque no sabían su propia significación, pues al De- 
monio llamaban Zupay, y antes de nombrarlo escupian en señal de abo- 
minación. Que los Historiadores Españoles del Perú dieron á Dios el 
nombre de Ticci Viracocha que nada significa y que el de Pacha Yacpe- 
che, que también le dieron los mismos, no significa sino eñseñador del 
Mundo (h). Pero F. Gregorio Garcia funda en los mismos escritos de Gar- 
cilazo, que aunque á Dios criador del Cielo y Tierra llamaron Pachacamac 
nombre muí antiguo compuesto de la Lengua Quichuca q. e después to- 
maron los Incas, porque el Cuzco q. e fue corte suia está en la Provincia 
donde es materna, y por eso la composición de él es anterior á su Monar- 
quía, pero q. e el de Conticci, ó Ticci Viracocha Pacha Yachachec, aunq. e 
inventado, y compuesto, pero ó por no ser de Lenguage General del Perú, 
ó corrupto con el de algunas Provincias (i), ó porque los Indios para adu- 
lar á los Españoles, les dieron el nombre de el Dios mas alto, y estimado 
que tenían {j), no fué compuesto por los Españoles, sino q. e lo introduxo 
el Rey nombrado Viracocha, diciendo q. e le avia hablado el Dios de este 
nombre (k), y que Pachacutec, hijo de Inca Viracocha dio á conocer los 
demás nombres que se añadían al de Viracocha, Ticci Pacha Yachachec, 
con cuio favor tuvo una victoria ese Rey (/), y por todo ello, ese nombre 
lo dieron á aquel hombre blanco barbado, que allí apareció, reputado des- 
pués por Dios concordando la de ticci significativa de fundamento, proprio 
de algún Apóstol, ó Discípulo (m) y la de Pacha Yachachec que es Maes- 

(/) Garcilaso, 1. part. lib. 5, cap. 22. 

(g) El mismo i. part. lib. 3, cap. 2 refino avérselo escrito Diego Alcobaza, su Amigo, tratan- 
do de las antigüedades de Provincia. 

(h) Según el mismo, 1. part. lib. 2, cap. 2. 
(i) Según el propio Garcilazo en el cit. lib. 2, cap. 2. 
(j) Según el propio Garcilazo lib. 5, cap. 18. 
[k) Según Garcilazo 1 part. lib. 4. cap. 21. 
(/) Según Acosta lib. 6. cap. 21. 

r la expresión de S. Pablo, ad ephes. 2. 



bibliografía mexicana del siglo XVIII. 

349 

tro del Mando (;/) propia también de los Apóstoles (o). Y comprueba esto 
con la relación q. e le hizo un Religioso Agustino q. e estuvo mucho tiempo 
en el Perú y doctrinó á los Indios en el Distrito del Cuzco, q. e en medio 
de un Rio permanecía una palma muí alta, q. e decían los Indios se hizo de 
un Báculo que llevaba un hombre blanco, y barbado como Español, q, e 
ellos llaman Viracocha, quien pasando el Rio lo dexó hincado. Asimismo 
con q. e en la Provincia de Calua, 10 leguas de la Ciudad de Loxa, está 
cerca del Pueblo Consa7iama, una piedra, grande, donde hay una huella 
de hombre, que manifiesta no estar hecha por acaso de la naturaleza, ni 
por industria ó Arte, sino milagrosamente, y últimamente con que la tie- 
rra propia donde se da la fruta que llaman los Españoles Granadilla, es la 
de los Quixos, Jurisdicción de Quito, donde aviendo entrado F. Gregorio 
García entre 24 Religiosos con su Pral., año 1587 les manifestaron su mis- 
teriosa, llamada hoy de la Pasión, de cuio círculo baxo salen unos ramales 
de color de sangre q. e parecen Azotes en medio del centro inferior se le- 
vanta una columna verde, y al pie de ella 3 hojas que forman hechura de 
3 clavos, y la campana de la flor es á modo de corona de espinas, y den- 
tro de ella estas las venas dispuestas de modo q. e hazen á la vista, Lanza, 
Caña con esponja, escalera Cruz. 

Que un Sacerdote honrrado, y virtuoso que ya vivía en tpo. de F. Gre- 
gorio Garcia en Andalucía, y antes por algunos años en la ciudad del Cuz- 
co, le refirió aver oído decir en él averse hallado en aquel Reyno una Cruz 
en una Laguna, y se decia aver sido hechura de Apóstol ó Discípulo que 
predico en el Perú. Que entre los ídolos que encontraron los Españo- 
les en ese Reyno, avia algunos con Báculos, y Mitran, sin averse po- 
dido saber de los Indios, acerca del origen de estos ornamentos, sino que 
se avian conservado desde tiempo muí antiguo (p), y q. e viendo á D. To- 
mas de Verlanga, Obispo de Tierra firme decir Missa vestido de Pontifi- 
cal, admirados decían que era como su Huaca, que eran Dioses que ado- 
raban. Que los Indios de la Pra. del Perú que está baxo la linea equinoccial 
traían Coronas como las de los Religiosos quando entraron alli los Espa- 
ñoles: que en algunos Templos, especialmente en los Pueblos q. e llaman 
de Passao tenian en todos los pilares de ellos hombres y Niños, crucifica- 
dos los Cuerpos; y en los Pueblos de la Provincia que llaman Caraque te- 
nian sobre las puertas de los Templos, figuras de hombres con vestidura de 
la misma forma de Almática de Diácono (q). Que entre los Reyes Incas 
se hallaron los nombres de Paulo y de Tito discípulo de S. Pablo, pues 
Htiayna Capac Inca tuvo un hijo llamado Pablo, y Huáscar, Inca, hijo y 
succesor de Hnayna capac se llamó primero Tito cussi Hualpa, y un tío 



(«) Según Garcilazo i. part. lib. 2. cap. 2. 
(o) Por la expression de S. Mateo, 5 y 28. 
(/) Gomara, part. 1, cap. 121, y Apolonio lib, 1, 
(q) Zarat, lib. t¡, cap. 4V 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

350 

suio, Tito Inca Bimachi (r) y también huvo otro Inca llamado Tito hn- 
panqui. One el vestido de los Indios de aquel Reyno, á que llaman Pa- 
cha y cusma ó Vncu, y los Españoles, Manta y Camiseta, es semejante al 
q. e por tradición se suele poner á las Imágenes de los Apóstoles, á quienes 
parece q. e imitan en las Sandalias. Que creían aver un Dios q. e da ser á 
todo el Mundo. Que tenian noticia del Misterio de la Trinidad, porque 
adoraban á un ídolo Tancatanca, de quien decían que en uno eran tres, y 
en tres, uno, y tenian también 3 estatuas, dedicadas al Sol, en todo muí 
parecidas, nombradas Apnx hit i, Churi Inti, hit i Huanqui, Padre Sol; 
Hijo Sol, Hermano Sol; que la misma manera nombraban las 3 estatuas 
del Chuqui Illa, de quien decían que presidia en la Región del Ayre, donde 
truena, llueve y nieva, diciendo Chuqui Illa Ca tu Illa Intu Illa {s). Que 
los Incas Amautas, ó Filósofos, tuvieron que el hombre es compuesto de 
cuerpo, y Alma, que esta es Spíritu immortal, y el cuerpo hecho de tierra 
porque se convierte en ella, llamando al hombre Allpacamasca, tierra ani- 
mada, y para diferenciarle de los Brutos, á quienes llamaban en general 
Llama significativo de Bestia, le nombraban Runa, hombre de entendi- 
miento, y razón; que creían avía otra vida con pena para los malos, y des- 
canso para los buenos, dividiendo al Universo en 3 Mundos, y llamando 
al Cíelo Hanan Pacha, Mundo alto, de donde decían que van los buenos 
á ser premiados de sus virtudes; Hurin Pacha á este Mundo de genera- 
ción, corrupción, y significativo de Mundo baxo; y Ven Pacha al centro 
de la tierra, y significativo de Mundo alia baxo, donde decían que van á 
parar los malos dándole también nombre de Za paypa Huacin, significa- 
tivo de casa del Demonio, aunq. e no entendían la otra vida spiritual, si no 
corporal, diciendo que la del Mundo alto era quieta y libre de trabajos, y 
la del Infierno ó Mundo inferior llena de trabajos (/); también creyeron 
que el Mundo ha de tener fin, para lo cual precederá grandíssíma seca, 
y que perderán su Luz el Sol y Luna, por lo que lloraban y daban gran- 
des alaridos en los Eclipses especialmente de sol (v). 

Que los Peruvianos creieron la resurrecion de los cuerpos, lo fiuida con- 
tra los que dixeron no aver alcanzádola (.r), con que asentaban que aca- 
bado este Mundo, nos avernos de levantar todas las Gente con vida nueva, 
y con esta misma carne como ahora somos {y), y con que tenían grandís- 
simo cuidado de poner los cabellos y uñas que se cortaban en los agugeros 
de las Paredes, y alándolos cuando se caían para q. e cuando las Almas se 
levanten de las sepulturas con todo lo que fué de sus cuerpos no se deten- 



(r) Acosta, lib. 6, cap. 22 y 23. 
(s) Según Acosta lib. 5, cap. 27. 
(t) Según Garcilazo, 1 part., lib. 2, cap. 7. 
(v) Según Gomara, I part., cap. 122, y Apolonio, lib. 5. 
(x) Contra Polo, cap. 2, y Acosta, lib. 5, cap. 7. 

[y) Según la averiguación del Interprete Betanzos hecha p.r mandamiento del Virrey Mendo- 
za, part. 1, cap. 20. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

351 

gan en buscar sus uñas y cabellos, porq. e ha de aver aquel día gran bulli- 
cio, y mucha prisa de manera que si fuera posible aviamos de escupir en 
un lugar (z). 

Finalmente refiere que en la cumbre de un cerro muí alto del Valle de 
Iotoco, Provincia de los Musos, en Nuevo Reyno de Granada están impre- 
sas huellas de pie bumano en una Losa, y que en un Valle á espaldas del 
Pueblo de Tocaregua en el corregimiento de Tunxa, y provincia llamada 
Huane, término de la Ciudad de Vetez, está una losa como encaxada en 
unos peñascos altos, en la qual, que tendrá 22 varas de alto y cerca de dos 
de ancho, están grabadas como de medio relieve 3 figuras de hombre con 
un mismo género de vestido, q. e es el que traen los Indios, el que está en 
medio se diferencia de los demás en q. e tiene barba, y sandalias. A los pies 
de las 3 están gravados 5 renglones, euios caracteres no han podido en- 
tenderse, sin embargo de averio procurado muchos, ya por ser antiguas y 
de lengua estrangera, y ya por casi borradas con las inclemencias del cielo, 
y, la tradición de los Indios asienta que un cazíque de aquella Provincia 
llamado Chocata hizo gravar aquellas figuras, mucho tiempo antes que en- 
traran en aquella tierra los Españoles. Se juzga por algunos que la figura 
del hombre q. e está en medio, es de Apóstol, ó Discípulo que llegó allí á 
predicar el Evangelio, porque á mas de la barba y sandalias, parece que 
tiene en la mano izquierda, un libro cerrado. También se ha pensado que las 
2 figuras, que están á los lados; que son de Indios, son de Discípulos, q. e 
fueron con aquél, que les convirtió en aquel Reyno. Finalmente asienta 
F. Gregorio Garcia, que personas honrradas y de crédito, que vivieron 
mucho tpo en el Perú, le afirmaron aver oido decir, que San Bartolomé 
avia predicado en él. 

(2) Según Garcilazo, 1 part., lib. 2, cap. 7. 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

353 



EL 

APÓSTOL SANTO TOMAS 



EN EL 



NUEVO MUNDO. 



COLECCIÓN DE NOTICIAS Y MEMORIAS RELATIVAS Á LA 
PREDICACIÓN DEL EVANGELIO EN AMÉRICA ANTES 
DE SU DESCUBRIMIENTO POR LOS ESPAÑOLES. 



COLECTADAS Y ORDENADAS 



D. JOSÉ F. RAMÍREZ 



Conservador del Museo Nacional 



LAS PUBLICA EL DR. N- LEÓN 



Profesor de Etnología 
el Museo Nacional de México. 



(De la colección de MSS. del Sr. Lie. Alfredo Chavero.) 



4^ 



bibliografía mexicana del SIGLO xvm. 

354 



PRÓLOGO DEL COLECTOR. 



Noticias del Opúsculo de Sigüenza intitulado Fénix del Occidente. 

Hace mas de un siglo que nuestro infortunado é infatigable anticuario 
Dn. Lorenzo Boturini (i) ¡amentaba la ineficacia de las diligencias que ha- 
bía hecho en pos del Opúsculo intitulado Fénix del Occidente que escribió 
Don Carlos de Sigüenza y Góngora con el designio de probar la predica- 
ción del Evangelio en el Nuevo Mundo, por el Apóstol Santo Tomás. Pro- 
siguió la empresa con el propio mal éxito, nuestro historiador Don Maria- 
no Veytia, (2) que recogió algunas de sus noticias, instrucciones y papeles 
diseminados y al fin perdidos por la indolencia del gobierno colonial. "Yo 
"no he podido hallar otra cosa, decía que la noticia de que (Sigüenza) es- 
cribió esta; pero nadie que la haya visto, ni menos que me diese luz de 
"poderla hallar.'' — Con estas esplicaciones, de ha cien años, no debemos 
esperar muchas luces de los que escribieron después, copiando ó extrac- 
tando á los anteriores, en cuyo caso se encuentran Eguiara, Beristain, 
el P. Mier y Bustamante. No hay que alucinarse con la explicación de Be- 
ristain, que tal parece formada con presencia del texto, El, solo ha copia- 
do una parte del título. Ocurramos, por tanto, al autor mismo y á los 
contemporáneos, únicos que hoy pueden darnos alguna certidumbre en es- 
ta investigación. 

La mas antigua mención que conozco de aquel opúsculo es la que hace 
el propio Sigüenza en el Prólogo de la Crónica del Convento de Jesús Ma- 
ría, que escribió con el título de Paraíso Occidental. Lamentando allí que 
su pobreza y falta de protección no le permitían imprimir sus escritos, de- 
cía: — "probablemente morirán conmigo. . . .quiera Dios Nuestro Señor no 
"sea así lo que tengo averiguado de la predicación de Santo Tomás Apóstol 
"en esta tierra y de su Christiandad primitiva." — Como las aprobaciones 
y licencias para la impresión de esta obra son de mediados de 1682, y la 
edición se hizo en 1684, podemos concluir de aquella indicación, que en 
esa época no tenia el autor mas que apuntes. 

En 1690 se dio á luz la Libra astronómica y philosophica, mediante el 

(1) Catálogo del Museo Indiano § XXIV. n. 6. 

(2) Ilist. ant. de México, Lib. I, cap. 19. 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

355 

favor que le dispensó Don Sebastian de Guzman y Córdoba, que figura 
allí como editor. Este, en su prólogo, fechado el i? de Enero del mismo, 
dá noticias mas precisas, según manifiestan los dos párrafos siguientes: — 
"Si en mi concepto es sobradamente bueno este libro (La libra astronó- 
" mica), juzgo son mejores otros, que tiene ya perfeccionados el autor de 
"este. De todos ellos puedo dar razón como quien los ha leido con notable 
"gusto, y siendo contingente se pierdan por su descuido, si no se impri- 
"men, pondré aquí sus títulos y epilogaré sus asuntos, para que siquiera 
''esta memoria se conserve de ellos en aquel caso. — Fénix del Occidente 
" S. Thomas Apóstol hallado con el nombre de Quetzacoatl entre las cotizas 
u de antiguas tradiciones, conservadas en piedras, en Teomoxtles Tul tecos y 
"en cantares Teochichimecos y Mexicanos. Demuestra en él haber predi- 
"cado los apóstoles en todo el Mundo, y por el consiguiente en la Amé- 
" rica, que no fué absolutamente incógnita á los antiguos. Demuestra tam- 
"bien haber sido Quetzalcotl el glorioso Apóstol S. Thomé, probándolo 
"con la significación de uno y otro nombre, con su vestidura, con su doc- 
trina, con sus profecías que expresa: dice los milagros que hizo, describe 
"los lugares y dá las señales donde dejó el Santo Apóstol vestigios suyos 
"cuando ilustró estas partes, donde tuvo por lo menos quatro discípulos. " 
Este breve epítome, que juzgo escrito por el propio autor, parece no dejar 
duda deque en ésa fecha estaba ya la obra enteramente concluida. 

Apoya esta deducción Fr. Agustín de Vetancurt en la noticia que da 
de las obras que consultó para escribir su Teatro Mexicano. Después de 
hacer la enumeración de las impresas de Sigüenza, á quien llama — "su 
compatriota y amigo," — confesándosele deudor de buenos servicios litera- 
rios, dice: — "También tiene muchos libros escritos que aun no ha impreso, 
"como son: Año Mexicano, Fénix de Occidente, S. Thomé Apóstol, hallado 
"entre las cenizas de antiguas tradiciones, papeles, &c." Esto se escribía 
entre 1696 y 1698. — También nuestro historiador Clavijero menciona á 
Sigüenza en la "Noticia de los escritores de la historia antigua de Mé- 
"xico" — como autor de "una larga y muy erudita disertación sobre la pu- 
blicación del Evangelio en Anahuac, hecha, según el creia, por el Após- 
"tol Santo Tomas, valiéndose de la tradición de los Indios, de las cruces 
"halladas y veneradas en México y de otros monumentos." Esto escribía 
en Bolonia el año de 1780 y Clavigero se referia, ciertamente, á los datos 
que habia recogido antes del extrañamiento de los Jesuítas, á cuya Biblio- 
teca legó Sigüenza sus M.SS. — Hay pues todos los datos que puede mi- 
nistrar la certidumbre humana para creer que ha existido una obra de este 
asunto; mas con excepción del editor de la Libra astronómica, que nos 
dijo ha 1 7 1 años que la había leido, juzgo que de entonces á hoy podemos 
repetir con Veytia, que nadie la ha visto, alcanzando mi sospecha, aun al 
mismo Clavigero. 

Pero si aquel curioso opúsculo se ha perdido creo que poseemos todos 



bibliografía mexicana del siglo xviil 

356 

ó la mayor parte de los materiales que sirvieron para su formación, reu- 
nidos ahora en este volumen por la mas singular casualidad. (*) 

II 

NOTICIAS del M.S. — Piezas que forman la colección. — Autor anónimo. 

— Trata el mismo asunto que el Fénix del Occidente. — Parte de él reco- 
gen Boturini y Veytia. — Descubrimiento de la pieza principal en la Bi- 
blioteca de la Profesa. — Descripción. — A dvertencias relativas á esta copia. 

— Conjeturas de ser el M.S el mismo que poseyó Sigue tiza y que se con- 
servaba en la Biblioteca de los Jesuítas. — Su mérito literario. — Si no es 
la obra atribuida á Sigüenza, le ministró sus materiales. 

En el lugar que antes he citado decia Boturini — "Tengo unos apuntes 
"históricos de la predicación del glorioso A póstol Santo Tomas en la Amé 
"rica. Hállanse en 34 fojas de papel de china, que supongo sirvieron á Dn. 
"Carlos de Sigüenza y Góngora para escribir en el mismo asunto la obra 
"Fénix del Occidente &c." Estos apuntes se conservaban todavía en el Ar- 
chivo del Vi rey nato el año de 1745, según consta en el inventario practi- 
cado ese año. — Cinco años después llegó Veytia á esta Ciudad (México) 
y no hay duda que adquirió ese mismo M.S. ó su copia, pues hablando de 
antiguas pinturas mexicanas que poseia, dice — "Yo tengo entre los pape- 
"les que he recogido una explicación entera de uno de estos mapas, que 

"contiene los puntos mas principales de nuestra fee y el autor de 

"esta esplicacion dice que el mapa se lo dio EL Br. Dn. Carlos de Sigüenza 
"y Góngora &c." (1). Un descuido del impresor y del editor subvierten 
enteramente este pasage, pues por su lectura se entiende que Sigüenza dio 
el mapa al autor, cuando fué precisamente á la inversa. Esto lo vemos muy 
claro en el número 56 donde dice — "Quiero escribir aquí una historia pin 
"tada por figuras al modo de los Indios, la cual tuve en México mas de 
"catorce años, sin entenderla del todo, hasta que llegué á leer lo aquí co 
"piado de Herrera de Cealcoquin, la cual, año de 1680, cuando me volví 
"á Filipinas, dexé al Br. Don Carlos de Sigüenza y Góngora, Catedrático 
"de matemáticas, juntamente con un cuaderno mauuscripto de mas de cin- 
"cueutay dos fojas de noticias de haber predicado en Nueva España Santo 
"Thomé Apóstol &c." — Este pasage nos da la corrección de la errata que 
se escurrió en la impresión de Veytia, y que consiste en haber substituido 
el artículo ¿7/del original, con el. — También nos da la certidumbre de que el 
M.S. á que se refiere Veytia es el mismo de Boturini. — Su original ha des 
aparecido y solo conozco la copia que nos dejó el propio Veytia en uno 

; 1 En el MS. intitulado "Historia de Quetzalcohatl" que poseo, autógrafo del Hermano Ma- 
nuel Duarte, consta que comenzó á investigar y escribir acerca de tal asunto el año de 1640 y en 
la ciudad de México. \. León). 

(1 Hist. ant. cit. Lib. 1, cap. 16 al fin. 



bibliografía mexicana del SIGLO XV 11 i. 

357 

uno de sus volúmenes M.SS. intitulados "Papeles curiosas de Historia de 
Indias recogidos por &c." el mismo; y hoy propiedad de mi amigo Don 
José ivlaria Andrade. La copia es muy descuidada y con todos sus defec- 
tos se ha trasladado á esta colección. Ella forma el opúsculo último que 
comienza en la página. . . . 

El mismo pasage citado nos dá también la certidumbre de que en po- 
der de Sigüenza existia otro MS. mas extenso sobre el propio asunto, que 
le dejó su autor al marchar para Filipinas: ¿era acaso el tan buscado Fé- 
nix de Occidente? . . . . Nada se sabia, porque si bien la copia de Veytia 
comienza con los mismos apuntes que el otro M.S. antiguo, su extensión 
no corresponde en manera alguna á la que debieran ocupar las j2 fs. pa- 
sadas que dejó el viagero de Filipinas. — ¿Lo tuvo Veytia á la vista?, . . . 
parece improbable, pues también lo habia copiado en su colección. — Ade- 
mas, los cinco capítulos que ha consagrado á este asunto, empeñándose 
en probar la predicación de Santo Tomas, están tomados enteramente de 
su copia, trascribiendo sus mismas noticias aun con sus propios numerosos 
errores históricos y filológicos. — Yo creo que no conoció el otro M. 5. 

Empeñado yo en buscarlo y cuando ya habia perdido toda esperanza, 
una singularísima casualidad lo puso en mis manos. — Ocupábame en co- 
leccionar dos malas copias de la Historia de Tlaxcala, para sacar una terce- 
ra menos defectuosa, cuando recordé que el Barón de Humboldt menciona- 
ba haber visto un ejemplar en la Biblioteca de la Profesa Afortunadamente 
desempeñaba las funciones de Bibliotecario el Señor Presb? Don Felipe 
Villarello, cumplido caballero, tan distinguido por su cortesía como por su 
instrucción y que en nada se asemeja al común de los intratables guardia- 
nes de estos tesoros literarios, que ahuyentan á los que pueden utilizarlos 
y los dejan perder impasibles, si es que no acojen á los que van á robarlos. 
—El P. Villarello ofreció al Sr. Andrade buscar el M.S. y cuando con él 
ocurrí á saber el resultado, me presentó un volumen en folio, advirtiéndo- 
me que no existía lo que yo buscaba, pero que allí había algo relativo á 
Tlaxcala. Era una sola foja que contenía la representación de su Ayunta- 
miento pidiendo la exención de tributos. — Aunque la curiosidad me exi- 
taba á registrar el volumen, ni la hora ni la oportunidad me favorecían y 
juzgando al Sr. Villarello, por lo que me había pasado con otros muchos 
de su estado, ni aun pensé en pedirle el permiso de llevar el volumen, pues 
era también la primera vez que lo veia. — Pero S. R. suplió mi cortedad 
poniéndolo en mis manos, exitándome á llevarlo y autorizándome para que 
copiara cuanto estimara interesante. 

Este rasgo generoso, único que cuento en mi larga caricia de investiga- 
ciones, me proporcionó el hallazgo de lo que tan ansiosamente habia bus- 
cado y la oportunidad de reunir dos piezas conexas separadas un largo pe- 
ríodo de años y que solo reunidas podia dar luz para descubrir su común 
origen. — El volumen á que me refiero ha perdido su portada; está forrado 



BIBLIOGRAFÍA MEXlt ANA DLL SIGLO XVlll. 

358 

en pergamino y á lo largo del lomo tiene el siguiente título de tinta negra, en 
caracteres antiguos de letra itálica, mezclados con gótica: — "Fragmentos 
"de Mentor* Mexicanas."' — La f'.' 262 está escrita solamente por una cara 
con apuntes sueltos y desordenados que tienen toda la apariencia de un 
borrador, comenzando con el siguiente renglón. — "Pítima rica, nuevo Fe 
"nixdela América: Didimo: Solorzatto Poli. — Lib. /" cap. 1 f a 3 col.i." {a) 
Estas palabras trajeron luego á mi memoria el Fénix del Occidente, de Dn. 
Carlos de Sigüenza, juzgando tenerlo ya en mis manos. La foja 263 co- 
mienza. — "f A mayor gloria de Dios y honra del Santo Apóstol Thomé" 
continuando hasta la f? 267 con noticias relativas al asunto, sacadas de la 
Crónica de la Compañía de Jesús del Brasil, escrita por el P. Simón de 
Vasconcelos. Termínase con la siguiente razón — "Concuerda á la letra 
"con el original citado de la Historia de la Compañía de las Provincias 
"del Brasil escripta por el P. Simón de Vasconcelos, donde la saqué y á 
"que me remito; en México á 26 de Septiembre de 1679 años M. Cduar- 
"te" (una rúbrica). . . . Veytia, ó el escribiente, abrevió aquel final en su 
copia, poniendo el siguiente. — " Concuerda con el originan de quien la sacó 
"en México en 26 de Septiembre de 1679 el hermano M. Cduarte." — Imi- 
tóse, tan bien como se pudo, la letra y rúbrica del copiante. 

Con estas noticias comienza el M.S. de Veytia, de que antes di razón, 
continuando con la copia del de Boturini, también mencionado, y que en 
este volumen se vé en la pág. (en blanco en el original). 

Pues bien; el original de la Profesa tiene algo mas, pues continua toda- 
vía con noticias sacadas del P. Vasconcelos que terminan ala vuelta de la 
f? siguiente con el § 44 y esta razón — "Hasta aquí el dicho autor, y pro- 
sigue hablando del Brasil." Una rúbrica. Después de cuatro renglones y 
medio testados, y que contienen noticias sacadas del Cronista Herrera, en- 
tra la — "Historia notable de Zetzalcohuatl &c, que en este volumen co- 
mienza en la pág. (en blanco en el original) prosiguiendo hasta el fin del to- 
mo que concluye con la f? 309, aunque por el rastro que quedó se advierte 
que tenia una mas, y que el texto concluía hacia la mitad de la primera 
plana. He notado estas pequeneces porque ellas nos servirán para rastrear 
al autor. 

La limpieza con que se copiaron las noticias que preceden á la — "His- 
toria notable de Zetzalcohuatl" y los términos de su concuerda, autorizan 
para creer que es un traslado de otra copia: 1? por su limpieza misma; 2? 
por la diferencia de la fórmula del concuerda y la adición de la palabra 
"hermano;" 3? porque se dice que está sacada á la letra del original de 
la historia del P. Vasconcelos. El error es notable, pues ésta historia se es- 
cribió originalmente en Portugués y no se que haya traducción castellana. 
Tales circunstancias explican la diferencia anotada entre el M.S. de.Vey- 

1.1 contenido de esta f? se ha trasladado al fin del M.S. para no interrumpir su contenido, 
colocándolo como fragmento en la pág. (en blanco en el original). 



bibliografía mexicana del ¿1GL0 xvm 

359 

tía y el de la Profesa, respecto de lo que aquel tiene de menos. — Su copia 
se sacó, probablemente, de otra que sirvió de original á ambas, ó si lo fué 
del M.S. de la Profesa, fué también antes que en él se hicieran los aumen- 
tos que tiene. — La uniformidad de la escritura manifiesta claramente que 
la continuación hasta el fin del M.S. é "Historia de Zetzalcohuatl" se hizo 
por el mismo Duarte en la copia que se reservó. Ella convence también, 
con la propia evidencia, que es el original, pues aunque muy limpia en su 
texto, tiene tantas y tan desordenadas apostillas, que es imposible prose- 
guir metódicamente su lectura: las mas se escribieron en el orden natural, 
otras atravesadas y muchas tan dislocadas, que su entrada se halla dos ó 
tres páginas adelante ó atrás, frecuentemente aún sin la señal que marque 
su correspondencia. — En tal incertidumbre las he colocado donde hacian 
mejor sentido con el texto. 

Este, se ve interrumpido á cada paso con la palabra "nota" unas veces 
dentro del paréntesis y otras sin él, cortando la narración. — Tal irregula- 
ridad me habia sugerido la idea de que fuera efecto de la ignorancia del 
copiante, que hubiera intercalado en el texto las apostillas que tuviera su 
original; mas bien reflexionando me convencí de que eran obra del redac- 
tor mismo, que escribía y salpicaba sus propias observaciones según le ve- 
nían á las mientes. Confirmóme en este juicio el carácter de su trabajo, 
que realmente no es mas que un centón de noticias sacadas de las histo- 
rias y Crónicas americanas, ligadas con las ideas y conceptos necesarios 
para darles tal cual unidad y desempeñar el intento del colector, reducido 
á probar la predicación del Evangelio por Santo Tomas. — Así el M.S. es, 
propiamente, una serie de Apuntes, mezclados con las reflexiones que su- 
jerían al colector y que distinguía con la palabra Nota. Como esta revol- 
tura introducía una grande confusión y obscuridad en el todo, me tomé la 
licencia de enmendarla separando las Notas, del Texto y colocándolas en 
esta copia al pié de la página. Al revisar la copia he advertido que que- 
daron algunas intercaladas, y sobre ellas llamo la atención. Aunque esa 
enmienda en nada perjudica ni altera la esencia de la obra; sin embargo, 
para conservarle, hasta donde lo permite una copia, su tipo original, he 
marcado al margen, con tinta roja, sus principales accidentes, advirtiendo 
las que son apostillas ó notas, y la forma que presentan en el original, agre- 
gando, por mi propia cuenta, otras para facilitar la lectura. Entiéndase, 
pues, que todo lo escrito de tinta roja es adición mia. (*) 

Concluiré la parte descriptiva del MS. con algunas observaciones des- 
tinadas á confirmar una conjetura antes asentada; conviene á saber que 
aquel es el mismo que el copiante Duarte dice haber dejado á Sigüenza. 
Según su noticia, el MS. tenia mas de 52 fojas, frace que por su limitación 
pacífica permite conjeturar que no llegaban á 60. — Pues bien, el MS. in- 

(*) En esta impresión lo escrito con tinta roja se hará notar por precederle un asterisco. * 
(N. León). 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

360 

ferido en el volumen de la Profesa, tiene actualmente 49 y el fragmento de 
otra copiado aquí en la página 378. — Dentro de él corre suelta una foja 
trunca, de letra diversa y también antigua, que trata del mismo asunto, 
sin poderse conjeturar cuantas mas tuviera. — Dándole solamente tres ó 
cuatro tenemos ya lo suficiente para completar el número de fojas indicado 
por Duarte. 

Para presumir que aquel volumen perteneció á Sigüenza obran los si- 
guientes datos: 

1? Un documento que corre de la f? 36 á la 75, con el siguiente enca- 
bezado: — "Alvoroto y Motin de los Indios de México.— Copia de carta 
"de Dn Carlos de Sigüenza y Góngora, Cosmógrafo del Rey en la N* 
"Esp? Catedrático de matemáticas en la Rl Universidad y Capellán Ma- 
"yor del Hospital Real del Amor de Dios de la Ciudad, en que le dá ra- 
"zon al Almirante Dn Andrés de Pez del Tumulto " — Todo este título es 
de letra de Sigüenza y la copia concluye con su firma entera,*que conozco 
muy bien. — La carta es de 30 de Agosto de 1,692. 

2? El documento que ocupa las fojas j6 á 101, tiene el siguiente enca- 
bezado. — "Orden de S. E. para que Dn. Carlos de Sigüenza y Góngora 
"fuese á registrar la Bahia y Puerto de Panzacola en el Seno Mexicano y 
"la relación que de él hace &?" — Siguen los títulos de sus empleos y ho- 
nores. — El informe es de otra letra con correcciones de aquel. Su fecha 15 
de Mayo de 1693. 

3? Una relación sin fecha, de la f? 139 á 142 que Dn. Damián Manza- 
net hace á Sigüenza del descubrimiento de la Bahia del Espíritu Santo y 
Rio de las Tejas.— Aunque no dirijida al mismo, pero si conexa con sus 
investigaciones, figura en el volumen otra larga relación de Fr. Francisco 
de Jesús Maria, al Virey Conde He Galve, sobre las tribus de indios que 
habitan el territorio de Tejas. — Documentos de este género y calidad pro- 
babilizan la conjetura de que su colector fuera Sigüenza, y que ese volu- 
men perteneciera á la colección de sus MSS. 

4? Es un hecho bien comprobado que los legó en número de 28 á la Bi- 
blioteca de los Jesuítas, y de los cuales dice Eguiara (*) vio ocho en folio 
que allí existían en su tiempo, con el título de Fragmentos de Historia Me 
xicaua. Este corresponde, casi á la letra, con el que actualmente conserva 
el MS. de la Profesa; y si se considera que en ese título, bastante usado, 
se lee confusamente la palabra Memorias, equivocándose con la de Histo- 
rias, no es improbable que Eguiara, pasando rápidamente la vista por él, 
tomara el uno por el otro, pues yo, q. e lo examinaba con cuidado, incurrí, 
precisamente en esa equivocación al poner el concuerda en las primeras 
copias que saqué de algunas piezas. — Confirma la conjetura la noticia de 
Eguiara, omitida por Beristain, de la carta escrita al Almirante D. Andrés 
de Pez, sobre el Tumulto de México y de otros opúsculos con la siguiente 

(*) Bibliotheca Mexicana, &c, pág. 483. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
361 

mención: — " Historiam narrationes seditionis Indorum Mejeici, anuo 1692. 
" Testimonia et Opuscula multiplicis argumenti. " Hé aquí una reminiscen- 
cia que corresponde bien al contenido de nuestro volumen, aunque reve- 
lando que el bibliógrafo, como el común de su género, no examinó dete- 
nidamente todas sus piezas; á menos que entendamos no pretendía atribuir 
á Siguen za los Opúsculos multiplicis argumenti. 

5? Encuentro la última pieza de convicción en los términos con que Cla- 
vigero menciona la obra de Sigüenza, relativa á la predicación de Santo 
Toma?, pues ni le pone título, cuando era tan conocido y repetido el de 
Fénix del Occidente, y describiéndola dice que era— "una larga y muy eru- 
dita disertación & a " — Esta calificación cuadra perfectamente al M. S. pues 
siendo según advertí, un centón formado de numerosas y variadas noti- 
cias, con la escrupulosa remisión á sus autores, se presenta á primera vista 
como una obra de vastísima erudición, sin división de capítulos ó seccio- 
nes, y exactamente en la forma común de una disertación ó memoria. — 
Es muy reparable la circunspección con que Clavigero omite su titulo; 
mas se comprende advirtiendo que ninguno tiene en el original. — Presu- 
mo, por tanto, que este es el MS. á que él se refiere y que si lo atribuyó 
á Sigüenza, fué por encontrarlo entre sus MSS. y porque él mismo se pro- 
clamaba autor de una obra de su asunto. Por eso también dije antes que 
sospechaba no conoció la de este. — Una concordancia de fechas nos con- 
duce también á robustecer parte de estas conjeturas. Vimos antes que 
cuando Sigüenza hablaba de esta materia en el Prólogo de su Paraíso Oc- 
cidental, indicaba tener únicamente apuntes. — Ahora bien, esa obra estaba 
ya concluida y en (su) revisión á mediados de 1682 y recordando que 
Duarte decia haberle entregado su MS. en 1680 parece muy probable que á 
este se refiera en aquella mención. — Concluyo de todo y resumiendo mis 
conjeturas, que si el opúsculo que forma la segunda parte de este volumen, 
no es el tan buscado y proclamado Fénix del Occidente, él y la primera nos 
dan, por lo menos, sus materiales. 

El mérito de esta colección tiene dos aspectos. Considerada como un 
depósito de noticias especiales, concretadas á su objeto, es inestimable, 
porque ahora largas y molestas investigaciones, aunque siempre tendrá 
que lucharse con las dificultades que opongan las remisiones, ó por sus 
equivocaciones, ó por la diferencia de las ediciones á que se refieran. El 
mérito intrínseco tiene también dos aspectos, uno histórico y otro crítico- 
filológico. El primero es ninguno, porque las tareas evangélicas atribuidas 
á Santo Tomas carecen absolutamente de fundamento, siendo aun dudo- 
sas (para mi improbables) las que se le atribuyen en la India. El empeño 
para probalizarlas en América ha dado origen á los innumerables errores 
críticos y filológicos del colector de los apuntes, y de cuantos han acome- 
tido la propia empresa, pues su sistema se funda en interpretaciones abso- 
lutamente caprichosas de las pinturas mexicanas y en etimologías falsas y 

46 



BIBLÍOCRALIA MEXICANA DHL SIGLO XVIlt. 
362 

violentas. Se reconoce desde luego que el colector no sabia la lengua me- 
xicana y que consultó con personas que tampoco eran muy entendidas, ó 
que se dejaban fascinar por lo piadoso del asunto; achaque que se nota en 
otros de nuestros escritores. 

La circunstancia expresada bastaria para desechar la suposición de que 
ese MS. fuera obra de Sigüenza, de quien se dice era peritísimo en la len- 
gua mexicana. Yo así lo creo; sin que por esto ratifique el juicio emitido 
sobre su grande pericia lingüística, pues en las pocas traducciones etimo- 
lógicas que de él nos han llegado, advierto graves equivocaciones. No hay 
mas que ver las de la Relación del viage de Gumelli Careri, obra induda- 
blemente suya. Allí hay errores patentes é injustificables. — ¿Quién será, 
entonces, el autor de esos apuntes? ... El ímprobo trabajo que se tomó 
para reunidos merece bien que se consagren algunos renglones para inves- 
tigarlo. 

III 

CONJETURAS sobre el autor. — Continuación déla noticia del MS.— Épo- 
ca en que se escribió. — Escribióse en México. — Conjetúrase ser el autor 
el Hermano Manuel Duarte, de la Compañía de Jesús. — Pasages de la 
Historia Jusuítica y de un diario mexicano que lo comprueban. — Piceas 
contenidas en esta copia. 

Indescribibles son las inceitidumbres en que me metió esta investiga- 
ción, pues no me faltaban razones para atribuir el M.S. á tres personas di- 
versas y aun para presumir fueran trabajos de distintos anotadores, refun- 
didos en una copia, por ignorancia ó descuido del escribiente. Algo de 
alicena manu se encuentra y lo he notado donde lo he advertido. — Voy á 
dar razón de las especies que allí se ven diseminadas y que concordadas 
deben darnos la conjetura que buscamos. 

Preséntase en primer término, reclamando la propiedad, el Duarte tan- 
tas veces repetido; mas su concuerda, que hemos visto, y otras notas re- 
partidas en el texto {a) parecen indicar que era un simple copiante, y no 
de muy alta literatura, puesto que en la apostilla del § 74 decía que no 
copiaba allí los textos latinos por no errarlos con solecismos. — Sin embargo, 
en esos mismos pasages y en otros se percibe claramente que no era mero 
copiante, sino colector de excerpta, que entresacaba á la letra todo lo que 
encontraba sobre su asunto, agregando sus propias reflexiones, según mas 
estensamente he dicho antes. No parece tampoco que tuviera pretensio- 
nes de autor, y que se limitaba á compilar noticias que pudieran servir á 
persona más entendida, para desempeñar su piadoso intento; conviene á sa- 
ber, fundar la predicación de Santo Tomas en América. — Esto nos lo dice 

Vid» Los 6§ 43, 51 5 78 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

363 

claramente en la fervorosa invocación con que concluye el ■{ 78, explicán- 
dose así los motivos y sentimientos que lo dirigieron para donar su M.S. 
á Sigüenza, uno de los mas afamados literatos de la época y que se ocu- 
paba especialmente de estudios históricos americanos. — La primera parte 
de este trabajo quedó concluida en 26 de Septiembre de 1679 y la restante 
en el curso del año, según lo indican las fechas citadas en los ^§ 51, 55, 
61 y 71. — Larga y fatigosa me parece la tarea para dejarla consumada en 
tan breve tiempo, por lo que, y por el aspecto del M.S. presumo que en esa 
época se sacó la copia limpia del que llamaremos texto y que en otra pos- 
terior se fueron agregando las numerosas apostillas que ahora hacen tan 
molesta su lectura. 

Con lo antes dicho es inútil advertir que el colector escribía en esta Ciu- 
dad de México, y así lo dice expresamente en los párrafos citados, siendo 
notables los 55 y 71 y mas aun el 47 donde claramente nos revela que era 
Jesuíta. Así lo manifiestan las siguientes palabras: — "que este sagrado 
"Apóstol aya pasado por el Brasil al Paraguay y Perú, dizelo el P. Pedro 
"de Rivadeneira — de Nuestra Compañía &?" — En otro de los pasages ci- 
tados decia que moraba en el Colegio denominado entonces de Sn. Pedro 
y Sn. Pablo, después de San Gregorio. Por otras reminiscencias del colec- 
tor sabemos que estuvo en Cuernavaca y en Xochicalco, de cuya Pirámide 
escribió una descripción, que no conocemos; que habia viajado por las otras 
Américas, Filipinas, el Japón y que sabia la lengua Tagala. Mas dificul- 
tades tuve para cerciorarme si conocía el Mexicano, porque para todo hay 
conjeturas. Esta contradicción fué, precisamente, la que mas me tuvo mu- 
cho tiempo perplejo en la duda de si el M.S. contenia el trabajo de perso- 
nas diversas; pero me atengo á lo que muestran sus equivocaciones y á lo 
que nos advierte el mismo al fin del § 57, con motivo de la palabra Tetz- 
catl: — "Si el nombre (dice) está mal escrito, no sé la lengua." 

Las noticias que preceden nos ministran en último análisis los siguien- 
tes datos conjeturales sobre el Colector; que era Jesuíta; que estaba en 
México entre los años de 1679 y 1680; que en este se volvió á Filipinas 
y que al marchar dejó su M.S. á Sigüenza. Parece también muy proba- 
ble que era el mismo apellidado üuarte que ostensiblemente figura como 
copiante. ¿Habia en la Compañía de Jesús una persona á quien concirnie- 

ran estas indicaciones y que fuese capaz de emprender tal trabajo? 

He aquí el problema Como los PP. Pérez de Rivas, Florencia, Oviedo y 
Alegre, historiadores particulares de la Provincia Mexicana, ni los biblió- 
grafos y escritores contemporáneos dan luz alguna sobre la persona, me 
ocurrió buscarla en Filipinas. Registrando la Segunda parte de la Historia 
de su Provincia, escrita por el P. Murillo Velarde, encontré en la ñ 356 
v. el siguiente pasage que entiendo dá la solución y que copio á. la letra. 

"El H. Manuel üuarte nació en Oporto de Portugal á 25 de Diciem- 
"bre de 1624 y el de 1652 entró en la Compañía de Manila: fué Procura- 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

364 

"dor del Colegio dos años: pasó por compañero del Procurador de esta 
"Provincia á Madrid y Roma y quedó 01 México catorce años por Procura- 
"dor de esta Provincia y vuelto á ella murió en Iloilo el año 1689." (1) 

Alentado con este dato interesante quise encontrarle su justificación, 
esperanzado también en aumentar mis noticias. Solo encontré en el Dia- 
rio de sucesos notables del Pie. Robles, que el 18 de Enero de 1680 llegó, 
á México el Gentil-hombre de la Nao de China Santa Rosa; que entre los 
dias 4 y 8 de Marzo salieron los reemplazos para Acapulco; que el 29 se 
hizo el Galeón á la vela para Filipinas, y por el citado P. Murillo sabemos 
que el 24 de Junio ancló en la bahía de Manila llevando á bordo á Fr. Die- 
go de Aguilar, Obispo consagrado de Zebú, y con toda probabilidad, al 
Hermano Manuel Duarte . — Residiendo en aquella comarca escribió el 
opúsculo que se ha copiado de la Colección de Veytia, colocado aq»uí al fin 
(pág.), (en blanco en el original) como que, evidentemente fué también el 
último. 

Estos datos nos ministran dos congruencias que, no pueden considerar- 
se casuales. El H. Duarte dice expresamente que en 1680 salió de Méxi- 
co para Filipinas, y está probado que en ese mismo año zarpó de Acapulco 
un Galeón para aquellas islas. Es sabido que su comunicación con Méxi- 
co se hacia por este único medio y en épocas determinadas; así es que hay 
una casi certidumbre de que entonces se embarcó el H. Duarte. En el 
mismo lugar citado dice que el M S. de que se trata lo habia conservado 
en México mas de catorce años, y que al ausentarse lo donó a Sigüenza. 
La crónica jesuítica de Filipinas nos confirma el hecho de su permanencia 
en ésta ciudad durante un igual periodo; luego parece que la identidad del 
M.S. y de su autor está suficientemente probada. 

Pongo fin á este prólogo con la siguiente advertencia que dará á cono- 
cer las piezas que forman la colección y las circunstancias que particular- 
mente les conciernen. 

i? Pluma rica. Nuevo Fénix de la América. — Pág. 1? Estas son las pri- 
meras palabras escritas en la cabeza de la página con que comienza el M.S. 
original, y que, según antes dije, solo contiene una serie de apuntes dislo- 
cados y discordantes, escritos en borrador. Su copia se ve en el primer 
fragmento colocado en la página 369. — Por estraño que parezca el título 
de Pluma rica, no carece de originalidad, ni puede dudarse que tal fuera 
el que el autor impusiera á sus apuntes. — El alude á la palabra mexicana 
Quetzalli en composición Quetzal, y que todos los escritores traducen por 
Pluma rica ó sea Pluma muy fina y estimada. Esa palabra es el primiti- 
vo del compuesto Quetzalcoatl, nombre del misterioso personage que figura 
en las mas antiguas tradiciones como el civilizador de México, y según 
otros de toda la América. Pretenden también que él fué el mismo apóstol 

1 1 De este escritor y de su obra no habla el P. Somervog'el en su "Biblioteca." — (N. León;. 



bibliografía mexicana del SIGLO XV ni. 

365 

Santo Tomas, y que bajo aquel nombre predicó el Evangelio en el Nuevo 
Mundo. Establecer su identidad es el intento de la obra. — Los primeros 
apuntes quedaron concluidos en 26 de Setiembre de 1679 y contenían so- 
lamente lo comprendido entre las páginas 1* á 38. — Parece que aquí sus 
pendió el colector sus trabajos, y que de ellos se sacaron algunas copias, 
entre otras la colocada al principio del volumen citado del M.S. de Veytia, 
pues no contienen mas. Posteriormente continuó el colector agregando 
los extractos que siguen de la pág. á la (en blanco en el original) de este 
volumen. 

2? Historíetele Quetzakoatl, pág.(enblancoeneloriginal). — Esteopúscu- 
lo ó centón que aquí figura como una pieza suelta, en el M.S. original, si- 
gue á continuación de los apuntes anteriores, inmediatamente después del 
párrafo que se ve testado en la pág. (en blanco en el original). 

En esa Historia es donde se encuentra el sinnúmero de testaduras ó pos- 
tillas y remisiones de que hablo en este prólogo y que hacen tan difícil su 
lectura. Toda ella se reduce á noticias sacadas de la historia de la predi- 
cación de Santo Tomas en la India Oriental, y de las tradiciones ameri 
canas relativas á Quetzakoatl Cucukau tegidas con las opiniones de los 
cronistas de ambas Américas que pretenden deducir de su comparación, 
la identidad de un solo individuo en la persona de Santo Tomas. 

3^ Fragmentos pág. (en blanco en el original). — En el original ocupan 
dos ojas: la primera colocada al principio de la obra y llena con notas y 
apuntes, según antes la he descrito; la segunda corria suelta en el volu- 
men, sin que haya podido acertar con el lugar á que corresponde. Todas 
estas piezas forman un solo cuerpo en el M.S. original que el H. Duarte 
dejó á Sigüenza al partir para Filipinas, con excepción de la primera in- 
gerida al principio en la colección de Veytia, y las otras permanecieron 
desconocidas. 

4? Predicación del Evangelio en las Indias pág. (en blanco en el origi- 
nal). — Esta fué la última tarea literaria del colector, escrita ciertamente en 
Filipinas á su vuelta de México, puesto que allí hace mención del M.S. 
que dejó á Sigüenza en 1679. Parece también indudable que su original 
formaba parte del rico museo de antigüedades de Boturini según se per- 
cibe de la siguiente noticia que dá en el párrafo 24 n? 6 de su catálogo. 

"Ademas, tengo (dice) unos apuntes históricos de la predicación del 
"glorioso apóstol Santo Tomás, en la América. Hállanse en 34 fojas de 
"papel de china, que supongo sirvieron á Dn. Carlos de Sigüenza y Gón- 
"gora para escribir en el mismo asunto la obra Fénix del Occidente, que 
"no he podido hasta lo presente conseguir por no haberse dado á las es- 
campas. &V 

Confirma esta noticia el inventario que se formó á los bienes de aquel 
infortunado anticuario al tiempo de su prisión el año de 1742, y que con 
su proceso original se conserva en el Museo; menciónase allí con las pro- 



BIBLIOGRAFÍA mexicana DEL SIGLO XV III 

366 

pías señasen el n-9 54 del inventario, &? Existia todavía el año de 1745 
f;ii que se hizo un segundo inventario; mas no figura ya en el tercero que 
se práctico el año de 1804. Ignórase el paradero del original, mas tene- 
mos su copia, aunque bastante defectuosa por el descuido del amanuense. 
Ella forma realmente la segunda pieza de la citada colección del M.S. de 
Veytia, siendo la primera la misma de este volumen, bien que allí figuran 
ambas como una sola con el título de predicación del Evangelio en las Indias. 

Si tal era el del original, ó fué discurrido por Veytia, no se sabe, aun- 
que puede conjeturarse lo segundo. Mas existe en un volumen foliado con 
la portada que se ve en la página citada de este, teniendo en los lugares 
allí señalados con unos cuadretes, dos estampas; la una impresa y la otra 
dibujada con pluma, ambas sobre puestas. No permitiendo la dimencion 
de mi copia colocarlas en la manera que lo están en el infolio de Veytia, 
se han distribuido en las páginas (en blanco el original) y marcando sola- 
mente el lugar del asiento que tienen en el original. 

Parece indudable que la copia de aquel se sacó del mismo M.S. original 
que poseyó Boturini, así lo indica el siguiente pasage de la advertencia que 
Veytia puso al principio del volumen. 

"Por lo que mira (dice) á los papeles que contiene este libro, el primero 
"es un manuscrito muy curioso, cuyo autor no se sabe, pero que parece ha- 
"ber sido escrito en Manila, según dice el caballero Boturini en el índice 
"de los monumentos antiguos que recorrió por estar en 34. fojas de papel 
"de china,y del que se sacó esta capia; su asunto es probar que predicó Santo 
"Tomás Apóstol en la Nueva-España." 

Veytia hace una reminiscencia del mismo manuscrito en el cap. 16. lib. 
iV de su Historia Antigua de México en las siguientes palabras. — "Yo 
"tengo entre los papeles que he recogido una explicación entera de uno 
"de estos mapas ó pinturas geroglíficas de los Indios que contiene los pun- 
"tos mas principales de nuestra fé. Comienza por la creación del hombre, 
"su pecado, destierro del Paraíso, el diluvio, la torre de Babel, y sigue la 
"encarnación, nacimiento, pasión y muerte de Cristo, y la venida de un 
"apóstol que predicó el Evangelio en aquellos primeros tiempos; y el au- 
" tor de esta explicación dice que el mapa se lo dio al Bachiller D. Carlos 
"de Sigüenza y Góngora." 

Esta reminiscencia y la descripción del M.S. no dejan duda sobre su 
identidad El asunto del que nos ocupa es el mismo que el del precedente, 
con algunas noticias mas sobre la mitología, costumbres y origen de los 
americanos, conteniendo de nuevo y como muy singular (párrafo 56 y si- 
guientes) la interpretación de la antigua pintura que el colector dejó á Si- 
güenza, y que explica enteramente y como una representación simbólica 
de los principales sucesos y misterios del cristianismo. En todo ello no hay 
mas que fantasmas creados por el entusiasmo religioso y por la falta de co- 
nocimiento del asunto. A lo que puede juzgarse por la descripción, parece 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

367 

que la pintura solo representa una querella entre dos pueblos de Oaxaca, 
de la que resultaron heridos y un homicidio, y que vino á rematar en una 
ejecución de justicia. ¡Y Veytia dio pasaporte á la explicación mejorándo- 
la hasta agregarle el diluvio, la torre de Babel, &?! 

5? Predicación del Evangelio en América antes de la conquista (página 
en blanco en el original). Con la pieza anterior terminan los trabajos lite- 
rarios del H. Duarte, mas por la congruencia con su asunto he agregado 
la disertación que escribió el célebre religioso exclaustrado D. Servando 
Teresa de Mier, sobre la predicación de Santo Tomas. Apreciable como 
rasgo de ingenio, no tiene mérito alguno histórico ni filosófico, porque sus 
interpretaciones y explicaciones son enteramente arbitrarias, y tan fantás- 
ticas como las antes mencionadas. La mayor parte estriban en la compa- 
ración, y mejor se diría corrupción y dislocación de palabras mexicanas. 
Véase para las noticias de su copia la advertencia que hago al principio de 
ella en la pág. (en blanco en el original). Veytia consagró también al pro- 
pio asunto los capítulos 15, 16, 17, 18, 19, y 20 del libro 1? de la Historia 
antigua de México, mas no conteniendo cosa nueva ó notable, y andando 
su obra en manos de todos, me pareció innecesario abultar el volumen 
con su copia. 

Componiéndose este de varias piezas, con diversos títulos, era necesario 
darles uno común que abrazara su asunto. El de, El Apóstol Santo Tomás 
en el Nuevo-Mundo, me pareció que llenaba el objeto, abrazándolos todos. 
— México, Septiembre 16. de 1862. — José T. Ramírez. — una rúbrica. C. 



- ^Ayvgxg.'vv'^- 



PARTE PRIMERA. 

• PLUMA RICA. 
NUEVO FÉNIX DE LA AMÉRICA. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

371 

(A MAYOR GLORIA DE DlOS Y HONRA DEL SANTO APÓSTOL THOMÉ.) 

El P. Simón de Vazconcelos Religioso de la Compañía de Jesús en la 
coronica que el año de 1663 compuso de la Provincia del Brasil de la mis- 
ma Compañía escribe así á fs. 51 núm. 82 lib. 1? de las cosas curiosas del 
Brasil. Quanto á la religión convenían todos los indios de todas las nacio- 
nes, así de una como de otra parte de la América, que habia tradición en- 
tre ellos antiquísima de padres á hijos, que muchos siglos después del Di- 
luvio, anduvieron en sus tierras unos hombres blancos, vestidos, barbados 
que hablaban cosas de un Dios y de otra vida; uno de ellos se llamaba 
Sumé, que quiere decir Thomé. y que estos no fueron admitidos de sus 
antepasados y se acojieron á otras partes del mundo, enseñándoles pri- 
mero con todo á plantar y coger el fruto del principal mantenimiento de 
que usan llamado Mandioca, y á fol. ni. n. 18 lib. 2. dice así: 

18. — Habernos dicho en general cuanto á la fe de Dios: cuanto á la fee de venida de sto. 
Cristo en particular, es cosa digna de saberse la que los indios apuntaron Thomé áia a me- 
en su respuesta acerca de la venida del Apóstol S t0 Tome á esta su tierra 
adonde decian tenían por tradición les enseñó cosas de la otra vida, pero 
que no fué recibido de sus antepasados. — Sobre esta duda curiosa para 
mayor claridad, diié lo que vi y alcancé de personas fidedignas; yaze en 
aquella parte de playa que viene corriendo al Norte del Puerto de las Vi- 
llas de San Vicente, no muy lejos de él, un pedazo de arrecife, ó laxa, que 
cubre y lava el mar, con la variedad de sus ordinarias mareas. En medio 
de esta ven todos los que aquella parte llegan (ademas de otras menos 
principales) dos plantas (pegadas) del pie derecho y izquierdo de un hom- 
bre descalzo en proporción de quien camina hacia la mar; la parte poste- 
rior para la tierra y la anterior pata la mar, tan vivas y expresas como si 
á un tiempo se hiciesen y viesen; y de tal modo permanentes que no pu- 
dieron los siglos pasados borrarlas, ni parece podran los futuros; porque 
supuesto que no entran de impresión en la piedra, son como de pintura 
tan natural, y viva que el mejor pintor del mundo parece no podría imi- 
tar obra tan perfecta. Destas pisadas pues (que fueron siempre de los por- 
tugueses, desde su primera entrada en el Brasil, tenidas por cosa milagrosa, 
y respetadas por cosa santa, hasta el tiempo en que esto escribo) tomando 
información los primeros que poblaron esta capitanía; y después de ellos 
^algunos padres de nuestra Religión, hallaron por tradición antigua, de pa- 
dres á hijos, de los naturales de la tierra, que eran plantas (pegadas) de 
un hombre blanco, barbudo y vestido, .que en tiempos antiquísimos an- 
duvo en aquellas partes, llamado Sumé en su lengua que es lo mismo que 
en la nuestra Thomé; y enseñaba cosas de la otra vida; y en el fuadamento 
de dicha tradición y de la misma cosa que de suyo parece milagrosa, fué 
siempre habido y tenido por lugar santo y venerado por tal; y con razón. 
Porque á qué propósito se pone naturaleza á pintar imágenes tan propias 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

de los pies de un hombre? y después á que propósito las conserva por tan 
larga distancia de tiempos? 

19. — Sobre la verdad de esta tradición de los indios confieso que tuve 
yo en tiempos pasados alguna duda, pero de esta me fué librando el mis- 
mo tiempo, y la experiencia de manera que vengo hoy á tenerla por cosa 
cierta. — Convénceme los argumentos de las grandes señales, que se halla- 
ron y hallan de presente por toda esta costa del Brasil, y fuera de ella por 
toda la América. En esta Bahia de Todos Santos, afuera de la barra, en 
otra playa semejante, distante como dos leguas de la ciudad á donde lla- 
man TUípeá, vide con mis ojos y ven cada dia nuestros Padres, y todo el 
pueblo en otro pedazo de arrecife, ó laja, una planta (pegada) de hombre 
perfectísima, metida de impresión en las sustancias de la piedra, la parte 
posterior hacia la tierra, hacia la mar la anterior. A esta viniendo yo de 
un pueblo de Indios, vide que concurrían todos los que traíamos en com- 
pañía, aun los que venían cargados; pregunté la causa á uno de ellos (que 
yo era nueve en el camino): respondiéronme todos: Pay, Sumé pipitera 
angabacie: pue está allí la planta (pegada) de San Thomé; entonces les 
pedí me llevasen á ella, vi á la pisada que dije de un pié descalso izquierdo 
así }• á la manera que si fuera impreso en blando barro. Tiénenla los In- 
dios en gran veneración, y no pasa ninguno que no la visite, si puede; y 
se persuaden á que poniendo allí el pié, les queda mejorado todo el cuerpo. 
— No es esta parte tan frecuentada como la otra de Sn Vicente de los por- 
tugueses, porque está la mayor parte del tiempo cubierta de la mar, y so- 
lamente aparece y se descubre en las menguantes mayores. 

20. — Dentro de la barra de la misma Bahia de Todos Santos, como á tres 
leguas de distancia en el parage que llaman S t0 Thomé, ó Toqué Toqué, en 
otra playa y en otro pedazo de laja semejante dejó el mismo Santo otras 
dos pisadas; en la misma forma que la de la laja de Tlápoá; y en distancia 
la una de la otra, lo que requiere la proporción de los pasos ordenados de 
un hombre que camina: fueron siempre en todo el Brasil habidas y teni- 
das y veneradas por pisadas del Santo Apóstol, milagrosas entre portugue- 
ses; y la tradición antiquísima de los Indios, derivada de padres á hijos es 
en la misma forma, que arriba hemos dicho; que son pisadas de un hom- 
bre blanco, barbudo y vestido que en aquellas partes andubo y les habla- 
ba de otro mundo, digo modo de vivir muy diferente; que se llamaba Tho- 
mé, de quien afirmaban estos particularmente, que cierto día exasperados 
sus abuelos de la novedad de su doctrina, ó inducidos de sus hechiceros, 
ó del común enemigo del género humano, arremetiendo á él para prender- 
lo, él se fué derecho á la playa retirándose, abriendo primero por un monte 
abajo, el cual era tan levantado, y enriscado que era imposible seguirlo 
por allí; y que mientras por otra parte rodeaban con algún circuito y lo 
buscaban tuvo lugar de huir, y lo vieron caminar sobre las aguas de la mar, 
dejando burlados sus intentos; y en memoria de su repugnancia dejó aque- 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

373 

lias pisadas impresas en la piedra referida. Esta tradición es constante; 
averiguáronla los PP. de la Comp^ de Jesús, que en el misino lugar resi- 
dían antiguamente; los cuales dichos ntros. PP. reconocieron siempre y ve- 
neraron aquellas señales como del Santo, y como cosa sobre natural. En 
la cumbre del monte por donde bajó fundó la devoción del Pueblo una Igle- 
sia en honra del Santo y en memoria de la dicha tradición; la cual Iglesia 
si bien fué siempre venerada y visitada de los fieles, en el tiempo presente, 
lo es con mas continuación y concurso por los efectos extraordinarios, ha- 
bidos por milagrosos que allí esperimenta la fee común de los enfermos y 
necesitados. 

21. — Aquí para confirmación de lo sobredicho, obró la divina Potencia 
una circunstancia, que parece trae mucho de sobrenatural: es esta una 
fuente de agua peremne y dulce, que brota de otro peñasco junto al de las 
pisadas á pocos pasos andados á la falda del propio monte, por donde es 
tradición que bajó el Santo. — A esta fuente llama el vulgo, fuente de Santo 
Thomé, milagrosa por nacer milagrosamente de la peña viva, cual halla 
la de Moisés en el Desierto; otros porque milagrosamente nació al tcque 
y pisada de un pié del Santo; cuya pisada allí se vio, cual la del pie del 
cordero de San Clemente desiib cuius pedes fons vivís emanar ; y de aquí 
quieren se derive el nombre Toqué, Toqué. — Otros porque milagrosamente 
se conserva siempre en un mismo tenor sus aguas así en invierno como en 
verano, sin que jamás redunde aunque más llueva, sin que deje de estar 
llena por mas calma y sequedad que halla en la tierra. — Otros finalmente 
poique cura milagrosamente con sus aguas á todo género de enfermedades. 

22. — Esto es lo que dicen; yo diré lo que vide con mis ojos y es lo que 
parece más verosímil, por informaciones que tuve de personas ancianas, 
vecinas del mismo lugar, yendo á él solo para efecto de averiguar la ver- 
dad: vide que es cierto que nace aquella fuente de la piedra sobredicha, 
no de aquel mismo lugar, á donde su agua se junta como en pila de agua 
bendita, sino un poco mas arriba, de uno como ojo pequeño por donde 
mana y sale, en tan poca cantidad, que apenas se vé, sino del que hiciere 
reflexión porque baja como lamiendo la laja y como que apenas la moja 
no mas, pero llenando siempre la pila; y lo que trasborda ó rebosa es tam- 
bién imperceptible, porque del mismo modo va lamiendo la piedra, ó laja 
sutilmente; y como es poca y cae en arena, ni se emposa ni puede perci- 
birse. 

23. — Con razón de cuanto vide dudo, si se ha de decir que nace esta 
agua de la misma piedra viva, ó bien que por aquel ojo que dije, viene 
atraída de la sustancia del monte? y la razón de la duda es, porque hace 
fuerza la experiencia, que demuestra, que ni mengua ni redunda jamas el 
agua de esta fuente, sino que siempre está en su mismo ser; porque sabe- 
mos que lo natural de las fuentes que tienen su nacimiento de la tierra, és 
que redundan en las invernadas, y faltan en las grandes secas. Y la que 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

374 

nace de piedra viva, no sigue estas variedades, porque esta no depende de 
la tierra, que se empapa con grandes invernadas, ó se seca con grandes 
calmas. Cada cual juzgará en esta duda lo que le pareciere, yo solo digo 
lo que vi y experimenté. 

24. — Hacerca de lo que dicen que brotó al toque del pie del santo, su- 
puesto que no hallé en esta piedra señal de la huella del Santo, ni quien 
la viese, formé con todo un argumento favorable; porque supuesta la tra- 
dición referida, que bajó huyendo el Santo por aquel monte abajo, obser- 
vé (poniéndome en el lugar de las huellas de la laja término en que fué á 
parar; y mirando derecho á la cumbre del monte, á donde dicen que es- 
tuvo el pueblo, y de donde parece que salió) queda la fuente esta en el 
camino, y que de fuerza viniendo derecho habia de pasar por el peñasco 
en que nace, y de aquí se hace verosímil, que yendo pasando pisaría con 
los pies la piedra, á cuyo toque brotarían las aguas. Cuanto al efecto de 
las aguas de esta fuente, bien se puede por ellas con verdad llamar mila- 
grosa; és cosa muy sabida y pública, que en nombre del Santo y con modo 
habido por milagroso, dan salud aquellas aguas á los enfermos que llegan 
á lavarse con ellas, ó las hacen traer para eso. Todo lo colegí de la gran 
frecuencia de las romerías que hacen á ellas; y de los votos que vi colgan- 
do de las paredes de la Iglesia y de los varios y diversos sucesos milagro- 
sos que oi contar en este género á hombres fidedignos. 

25. — Las huellas del Santo que dije al principio, no las vide ni hoy se 
columbran; vide empero la laja, y en ella me mostraron los antiguos del 
lugar la parte á donde estuvieron y en donde las vieron con sus ojos en 
que no puede haber duda alguna porque lo convence la fama y lo testifi- 
can instrumentos antiquísimos de datos y mercedes de tierras de aquellos 
primeros tiempos, en los cuales se asignan por lindero las pisadas ó hue- 
llas del Santo. Diciendo a^-i, concedo una data de tierra sita en las huellas 
de San Thomé, tanto para tal parte, y tanto para ia otra &? y estos ins- 
trumentos vide y leñemos uno en nuestro archivo deste Colegio de la Bahia. 
Pero el tiempo que todo lo gasta, vino pasados siglos, no menos que de 
mil y quinientos años, á segar estas santas señales. Unos dicen que por la 
continuación de los devotos, que gustaban de llevar reliquias raspando 
la parte de ellas; otros que ayudó para ello la disposición del sitio, que es 
playa de arena muy movediza, y pudo arrazar ó llenar los vacios conglu- 
tinándose con la misma piedra. 
Señales del 2 6. — Pasando yo por laCiudad de N. Sra. de la Asumpcion en Cabo-Frio 

Sto Apóstol en . J r f 

Cabo-Frío. distante del rio de Janeiro diez y ocho leguas en altura de 23 grados y un 
sesmo al Sur de la línea, el capitán que allí gobernaba me fué á mostrar 
un paraje, á que llaman Itajuru (nombre de los Indios) entre la ciudad y 
una fuente extraordinaria, de agua colorada medicinal, en especial contra 
mal de Piedra. Aquí me mostró un peñasco grande amoldado y señalado 
con varias bordonadas, ó golpes (de siete á ocho arriba) tan impresas en 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

375 

la piedra como si con el mismo bordón golpearan blanda cera; porque to- 
das las muescas eran iguales: y la tradición de los Indios es, que son del 
bordón de Sn Thomé, en ocasión que los Indios resistían á la Doctrina que 
allí les predicaba; y les quiso mostrar con este ejemplo que cuando las pe- 
ñas se dejaban penetrar de la palabra de Dios sus corazones mas duros, 
resistían mas obstinados que las duras piedras. 

27. — Es también digna de notar aquí la historia de Mayrapé, lugar dis- 
tante como diez leguas en lo interior de la ensenada desta Ciudad; es un camino de San 
camino formado de arena sólida y pura, de media legua de largo, la mar Thomé milagro- 
adentro; y la tradicícion acerca de él és, que le hizo milagrosamente Santo 
Thomé, cuando andando en esta Bahia de todos Santos predicando á los 
Indios de aquel parage, ellos se amotinaron contra el Santo, de lo que hu- 
yendo la furia de sus arcos y flechas fué levantando el mar aquel camino 
por el cual caminase á pié enjuto á vista de ellos, cubriéndose luego el prin- 
cipio del agua porque no le pudiesen seguir los gentiles, que en la playa 
quedaron admirados de cosa tan extraordinaria; y de allí en adelante lla- 
maron á aquel camino milagroso Mairapé; que es lo mismo en lengua Bra- 
sílica, que camino de hombre blanco; así llamaban á San Thomé, porque 
hasta entonces ningún hombre blanco habian visto. 

28. — En la altura de la Ciudad de la Paraiba, en siete grados á la parte 
del Sur, en el monte en un lugar hoy desierto y solitario, se ve otro pe- Huellas dei 
ñasco con dos huellas de un hombre mayor y otros de otro mas pequeño; St0 - en Pára y bá - 
y ciertas letras esculpidas en la piedra. Este lugar es hallado á cada paso 
siempre que los Indios salen de los pueblos á cazar al monte; y tienen en- 
tendido que aquellas huellas son de Sto. Thomé: y según lo que afirma San 
Crisóstomo y Santo Tomas, que acompañaba á Sto. Thomé, uno de los di- 
cípulos de Cristo, las segundas huellas menores deben ser de este. Aque- 
llas letras pretendieron los Indios remedar á nuestros P.P. en aquellos pue- 
blos, pero nunca fueron entendidas hasta hoy ni su significación. 

29. — No solo en el Brasil, sino que en toda la Nueva-España hay no- señales del 
ticias admirables: diré las de mayor cuenta: Fray Toachin Brulio en la His- ^ to ' A P ósto1 en 

J J Nueva España. 

toria del Perú, de su Religión de San Agustín lib 1 cap. 5 refiere, que en 
la mar del Sur, en un pueblo llamado Guatulco, tenían aquellos Indios sus 
naturales, no solo por tradición antiquísima de sus antepasados, sino aun 
por escrito en ciertas pinturas de que usaban en lugar de letras que una 
cruz que allí adoraban con suma veneración, les había sido dada por Santo 
Thome. cuya imagen y propio nombre tenían esculpido en peña viva, en 
una roca para memoria perpetua de cosa tan Santa: lo mesmo refiere el 
P. Gregorio Garcia, lib. 5? Cap. 5 en donde añade que esta cruz, es la mis- 
ma que pretendió quemar, aquel insigne hereje Francisco Draque cuando 
pasó el estrecho de Magallanes, pero sin efecto y con ejemplo de un por- 
tentoso y maravilloso milagro, porque la cruz echada en las llamas no se 
quemó; antes por tres veces fustró la pérfida intención del hereje, que otras 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

376 

tantas intentó consumirla con fuego, cubriéndola con pez y alquitrán. Y 
finalmente esta milagrosa Cruz trasladó pasados años para la Ciudad de 
Oaxaca un Prelado celoso Dn Juan de Cervantes, y es allí venerada con 
gran multitud de milagros. 
ciLl^oTdivU 30.— Fray Bartolomé de las Casas, varón fidedigno, Obispo de Chiapa, 
nos misterios después de hecha gran información del caso, afirma en una apología suya, 
que consta por antiquísima tradición de los Indios de aquellas partes, que 
en tiempos antiguos fueron anunciados á sus abuelos los misterios de la 
S ma Trinidad, Parto de la Virgen, y de la Pasión de Cristo, por unos hom- 
bres blancos barbudos, vestidos hasta los artejos. Conviene con lo que 
arriba dijimos, que andaba con el Santo apóstol Thomé otro discípulo de 
Cristo. 

31. — Aquellos primeros castellanos Fernando Cortes, y sus compañeros, 
cuando al principio entraron en la Isla de Cozumel, en N. España, halla- 
ron una cosa que les causó admiración, porque vieron un hermoso muro 
veneraban áia de piedra cuadrada, y en medio de él, arbolada una Cruz de diez palmos de 

Santa Cruz por 

díos de la lluvia, alto venerada por todo el gentio por Dios de la lluvia; y lo que es masque 
por su medio la alcanzaban en las secas, haciendo para el efecto prosecio- 
nes y preces á su modo gentílico. O por milagro de Sn. Thomé, que allí 
la plantó (según nota el autor de la Historia del Perú arriba citado) ó por 
traza del enemigo infernal, para hacer que esta gente idolatrase en el exeso 
de la veneración, teniendo á aquella Cruz por verdadero Dios; era este lu- 
gar tenido por común sagrario de todas las islas circunvecinas, y no habia 
pueblo alguno que en el no tuviese su Cruz de piedra, mármol ó de otra 
materia. Así lo afirma también Gomara seg. part. cap. 15, y Justo Lipsio 
en el lib. 3? en que trata de la Cruz. 

32. — Finalmente pruébase el asunto que pretendo de que anduvo por 
estas partes el Apóstol Sto. Thomé, por testimonios infinitos de todos los 
reinos de la América, y de todas las gentes y naciones naturales del Bra- 
sil, del Paraguay, del Perú, especialmente del Cuzco, Quito y México, co- 
mo largamente trata y confirma el P. Mtro. Fr. Antonio de Calancha en 
el lib. 2? de su Historia Peruana cap. 2? Lo que todo supuesto: quien ha- 
brá que niegue hoy el haberse de tener por cierta tradición tan constante 
por tantas vias, por tantos Reinos, por tantas naciones y casos tan extrao- 
dinarios? De otra manera negariase la fee común de la tradición humana 
en todas las demás cosas tanto contra el estilo del mundo, y el intento de 
la Sagrada Escritura que dice: Exod. 32. interroga patrem tuunt, et anun 
tiabi tibí: marores tuos et dicent tibi. Si me pregunto yo: así como en el 
papel las letras, ¿porque no se imprimirán también en las memorias las 
especies de las cosas memorables? — Neguemos pues las hazañas de los Ce- 
sares, Pómpeos, y de nuestros Viriatos, Sertorios y otras historias seme- 
jantes. 

33. — Contaré un caso gracioso y juntamente muy al caso en prueba del 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

377 

intento: refiérelo el P. Alfonso de Ovalle de la Compañía de Jesús en el 
Lib. que compuso de la Historia del Reino de Chile, (*) que oyó contar 
muchas veces al P. Diego de Torres de la misma Compañía Provincial y 
fundador de aquellas Provincias, varón digno de todo crédito: que yendo 
el dicho provincial caminando por un Valle de Quito vio un dia de fiesta 
un Indio anciano, que tocando un tamboril, estaba al son de él cantando 
cierta historia en su lengua, ciertas historias, (sic) la cual estaban oyendo 
con atención y cuidado otros mancebos, paró el P. y en acabando de can- 
tar el Indio, le preguntó qué ceremonia era aquella ? Respondió el uno de 
aquellos oyentes, que aquel Indio que cantaba era el Archivista del lugar, 
el cual era obligado á salir los dias festivos, á aquel lugar y repetir cantan- 
do las tradiciones y cosas memorables de sus antepasados en presencia de 
aquellos oyentes, que por su muerte estaban destinados á quedar en su 
lugar; porque como los Indios no tenían libros usaban desta diligencia para 
conservar en las memorias las historias antiguas; pasó mas á preguntar 
que era lo que cantaba de presente? Respondió que cantaba primeramente 
la historia de un Diluvio que hubo en el mundo antiguamente que inundó 
toda la tierra (que inundó toda la tierra) (sic) y que pasados después de 
aquel Diluvio muchos siglos, habiéndose vuelto á poblar de nuevo el mun- 
do vino al Perú un hombre blanco llamado Thome, á predicar una ley 
nueva, nunca oida en aquellas regiones: ejemplo es este que muestra con 
evidencia la fee que debemos dar á las tradiciones de las gentes aunque 
bárbaras: qué mas importa que el escribano escriba en papel las Historias, 
ó que aquel del tamborcillo las asiente en las memorias de los que le es- 
taban oyendo? para efecto de que sean conservadas en perpetua memo- 
ria. Y por qué haremos mas aprecio y estima de lo que se escribe en un 
papel que lo que se imprime en las memorias de los hombres ? De que por 
el sobredicho discurso saco por cosa cierta, que se debe dar crédito á la 
tradición que afirma haber andado en estas partes el Apóstol Sto. Tomé. 
34. — Y para que de una vez apretemos este asunto, tengo de hacer de 
ello demostración con argumentos de mayor profesión, y digo asi. Alguno Pruébase el 

11f , ia'i i i» • 1 i« • ■ ' asunto cun razo- 

de los Sagrados Apostóles, por obligación de precepto divino paso a esta nes Q , 

América á promulgar el Evangelio de la ley de gracia en que los hombres 
se habían de salvar: este Apóstol no fué Sn. Pedro ni Sn. Pablo, ni San 
Joan, ni San Andrés, San Felipe, ni Santiago, ni San Mateo, ni San Ta- 
deo, ni San Simón, ni San Matías, ni el otro Santiago ni San Bartolomé; 
resta luego que fuese Sto. Thomé. — Sola la primera de estas proposicio- 
nes tiene necesidad de prueba: que alguno de los Sagrados Apóstoles por 
obligación de precepto divino pasó á esta América á promulgar el Evan- 
gelio de la ley de gracia en que los hombres se habian de salvar esto pa- 
rece que convencen las palabras de Cristo por Sn. Marcos (**) en el cap. 

(/) Lib. 8, cap. 1, parag. último. 
(**) San Marcos, 16. 



bibliografía mexicana del siglo XVlll. 

378 

16 á donde antes de subir al cielo lanzó la obligación que tenia sobre los 
Apóstoles y les dijo así:— id por el mundo universo y predicad el Evan- 
gelio á toda criatura: el que creyere y fuere bautizado salvarse ha; y el 
que no creyere condenarse ha. Quien dice por el mundo universo no ex- 
cluye la América que es cuasi la mitad del mundo: quien dice á toda cria- 
tura, no deja y aparta las de la América, que son casi la mitad de las gen- 
tes; y que este precepto se haya de explicar en la generalidad que suena, 
del mundo y criaturas, (*) entienden los santos PP. y DD. sagrados, al 
margen citados. Muéstralo con razón eficaz porque Cristo era Redentor 
universal, así de la América como de las otras partes del mundo: luego la 
misma obligación le corría de mandar predicar el Evangelio á la parte de 
la América, como á las demás partes del mundo. Así lo ponderó Hugo 
Cardenal, (**) sacando la misma consecuencia. Era Cristo (dice él) Reden- 
tor universal del mundo: luego á todos debia comunicar el beneficio de la 
ley Evangélica. Declaro más el argumento: porque esta ley de gracia tie- 
ne el ser gracia, y tiene el ser ley; en cuanto gracia es don universal de 
todas, porque es ganada por la muerte y sangre de Cristo como Redentor 
universal de todas las gentes sin excepción de personas, cuanto y mas del 
medio mundo de la América: en cuanto ley debe este Evangelio de Cris- 
to ser promulgado según el derecho de las gentes humano y divino en todo 
el distrito del legislador; y este es todo el mundo. Y si no, como podrán 
ser habidos por transgresores de la dicha ley, aquellos á quien no fué de- 
nunciada? O con qué razón podrá el indio de la América ser condenado 
apareciendo en la otra vida sin bautismo, si este no le fué predicado? 

35. — Consta de lo dicho, que mandó Cristo á los Santos Apóstoles, que 
promulgasen la ley de gracia por todo el mundo universo, sin excepción 
de parte alguna, porque de todas era Redentor, á todas tenia igual obli- 
gación, y esa misma obligación que tenia (yéndose al cieio) dejaba á los 
Apóstoles, como sucesores suyos en el oficio. Pero no queda bastantemen- 
te probado, que con efecto corriesen los Apóstoles el universo mundo ó 
todas las cuatro partes de él, que lo mesmo es: esto prueba ahora con los 
Los apóstoles argumentos siguientes. Porque la doctrina común de los SS. PP. y DD. 

predicaron el 

Evangelio en to- sagrados és, que la ley evangélica fué promulgada por todo el mundo uni- 
do el mundo en , . A , , . . , . . , _ . , , 

espacio de menos verso P or l° s mismos Apostóles dentro del espacio de 40 anos después de 
de 40 años. j a mU erte y pasión de Cristo. Así lo afirman expresamente Sto. Tomas, 
Sn. Juan Crisóstomo, Sn. Gregorio Papa, Eutimio, Teofilato, (***) en los 
lugares citados á la margen, con grande número de expositores modernos, 
en particular San Eutimio, citado, siente que dentro del espacio de veinte 
hasta treinta años, predicaron los Apóstoles la ley de Cristo por todo el 

(*) Gregor. inhomil. super. Marc. ióTheoph. Hugo Cardi Caetano — Ibid. Barrad, in Matth. 
28 et Marc. 16. 

(**) Hugo Cardi in Marc. 16. 

(***) S. Thom. ad. Bernard. 10. lee. 4. — S. Greg. Pap. in cap. 16 Mare. — S. Joan Crisost. 
Homil 76 — Supra Matb, — Euthim. é Theophi. sup. Matth. 24. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

379 

mundo: el Evangelista Sn. Marcos cuando compuso su Evangelio, decia 
ya entonces, que estaba dibulgada la ley de Cristo por los Apóstoles en 
todas las partes del mundo: Prcedicauerunt vbiqui etta. Siendo así que el 
Santo Evangelista escribió su Evangelio doce años solamente después de 
la muerte de Cristo, según lo dice César Baromeo: (2) San Pablo hablan- 
do de su tiempo dice, que ya entonces estaba predicado el Evangelio á 
toda criatura, que habita debajo del cielo, Prcedicatum est Evangelium in 
cmni creature qua sub cáelo est. Y quien negará que está esta nuestra Amé- 
rica debajo del cielo? sino aquellos que les nieguen el mismo cielo como 
después veremos. 

36 — Sígnese de todos estos argumentos, que alguno de los sagrados 
Apóstoles pasó á esta cuarta parte del mundo que llamaremos América, 
á promulgar la ley de gracia. — Consta también que este Apóstol no fué 
Sn. Pedro ni Sn. Pablo, ni alguno de los que referimos arriba, como se ve 
en la relación de sus vidas, y porque no hay A que lo diga; resta pues 
que este fué el Apóstol Sto. Thomé. Parece que así lo quisieron signifi- Conciúyeseque 
car Sn. Crisóstomo, homilia 16 y Santo Tomas en su Catena in Joannem Thomé pasó á ia 
cap. 11. á donde dicen Thomas infermior crat & infid ) aliis; Aménca ' 

postea ómnibus forta orfactus est; & irrepreliensibiles quisolus terrarum 
orbem percurrit & in mediis plebibus voluctatur volentibus in interficere. 
Ni hace contra esta doctrina la csposicion de algunos DD. que dicen, que 
los SS: Apóstoles, ni eran obligados á querer, ni con efecto dice corrieron 
por sí mismos el mundo universo, que eso parecía imposible siendo tan po- 
cos, y en tan breve tiempo: porque esta exposición se entiende (según los 
mesmos DD. bien estudiados) (*) que no corrieron los Santos Apóstoles 
el universo mundo, cuanto á lugares particulares é individuos, lo que es 
verdad, y después se hizo y va haciendo por sus sucesores; pero que co- 
rriesen todo el mundo cuanto á los lugares principales, ni lo niegan, ni lo 
pueden negar, pues sabemos que anduvieron los Apóstoles en las tres 
partes del mundo principales Asia, Europa y África; y solo de la Amé- 
rica procedía nuestra cuestión, cuya parte afirmativa agora demostrare- 
mos. Ni yo vide A. alguno que lo niegue absolutamente; solamente no lo 
afirman porque no les eran notorios y presentes los argumentos que nos 
son manifiestos. 

37. — Hallé solamente el Doctísimo Cornelío Alapide sobre el cap. 16. 
de San Marcos, que dice así: que no parece verosímil que tan pocos Após- 
toles por sí corriesen el mundo todo; principalmente porque en la Amé- 
rica no se hallan vestigios de la fee. Si supiera este doctísimo expositor 
los vestigios de fé prodigiosos que habernos referido, qué dijera? Sin duda 
alguna no dudaría. — Si supiera de aquella tradición tan constante y ave- 
riguada por el Obispo de Chiapa, arriba referida, de como los Indios an- 

(2) Cesar Bacom. ad an XI. 45 Pauli col mira. 23. 
(*) Madonat, Corne!. á Lap Lorinus. 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

380 

tiguos de aquellas partes fueron instruidos de los Misterios de la Sma. Tri- 
nidad, Parto de la Virgen, y Pasión de Cristo por unos hombres blancos, 
barbudos, vestidos hasta el tovillo: de los muchos vestigios que el gran 
Colon descubridor primero de las tierras de Nueva-España, y sus compa- 
ñeros hallaron en las primeras islas de ella; que sus moradores reconocían 
un solo Dios infinito y omnipotente; y que este Dios tuvo madre; que vie- 
nen á ser los dos primeros artículos de la fe.e; que en dimana tierra no 
muy distante de la sobredicha, entre sus ídolos adoraban aquellos natura- 
les una Cruz con ceremonias de gran devoción, con ella se bendecían á sí 
y á sus hijos recienacidos para librarse y librarlos á ellos de males, según 
lo refiere Gomara part. 3? cap. 83. — Si todos estos y otros vestigios de la 
magnificencia de sus templos, de la diversidad de sus ceremonias, de sus 
ayunos y abstinencias rigurosas de carne, y otros semejantes que dejo ago- 
ra por la brevedad, y se pueden ver en parte en el P. Fr. Antonio de Ca- 
lancha, religioso fidedigno Agustino en el lib. 2? de la Historia del Perú: (*) 
supiera el doctísimo Cornelio Alapide, no dudara de que había en la Amé- 
rica vestigios de la fee, y de que pasó á estas partes alguno de los sagra- 
dos Apóstoles, y por consiguiente que fué Santo Thomé. 

38. — De todo lo arriba referido se saca con bastante certeza, que pasó 
,1C '"- á esta América nuestra el Santo Apóstol Thomé, y que anduvo en ella 
por los lugares marítimos que llevamos apuntado, y son los principales de 
estas partes; y sobre esta resolución son dignas de ponderar, otras dos re- 
soluciones morales, una de parte de la justicia y misericordia infinita de 
nuestro gran Dios y Señor, que no permitió dilatar hasta el tiempo del 
descubrimiento de este nuevo mundo (que fué espacio de mil y quinien- 
tos años) la gracia de la ley Evangélica, sino que luego la comunicó á to- 
das sus gentes igualmente con las otras partes del mundo; la otra de parte 
de los naturales de la tierra, que contra estos (que no admitieron aquel 
Santo legado evangélico) estarán gritando hasta el día último del juicio, 
aquellas señales de sus huellas, de su bordón, y de su doctrina que en tes- 
timonio les dejó de su pertinacia, que con la vista de ellos no podrán ale- 
gar ignorancia. 

39. — Ademas de los AA arriba referidos lleva que vino á estas partes 
otros aa ,k el Santo Apóstol, el P. Francisco de Mendoza de la Compañía de Jesús 
en su Viridario Pobl. 44. y el P. Rivadeneira de la mesma compañía en 
su Flos Santorum en la vida del mismo San Thomé; y Andrés Lucas en la 
vida de Sn. Ignacio fol. 245 á donde trae una (profecía) notable del mismo 
Santo, que pronosticando á los Indios dijo, que después de muchos siglos 
vendrían á sus tierras vnos sacerdotes sucesores suyos á predicarles el mis- 
mo Evangelio que el les predicaba, y traerian por divisas cruces en las 
manos, y que estos los congregarían en poblaciones para que viviesen en 
orden y política cristiana; y que entonces Tupis y Garamomis (que com- 

(*) Lib. 2. — Cap. 2 núm. 1. 



.-11. n 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DLL SIGLO XVlll 

38i 

prenden todas las naciones), vivirán en paz, lo cual se cumplió con la en- 
trada de la Compañia de Jesús en aquellas partes, cuando vieron los In- 
dios los sacerdotes de ella que llegaron á aquellas regiones con cruces en 
las manos en lugar de bordones, y que eran los primeros que después del 
Santo Apóstol predicándoles á Cristo los unían en varias poblaciones, l'ro- 
fesia que siendo hallada con la misma uniformidad, hallada entre todos los 
Indios de aquellas partes de tan varias naciones, lenguas y territorios y en 
distancia de 200 y 300 leguas y aun mas, sin haberse jamas comunicado 
entre sí pareció tener sólido fundamento; y como tal (después de hecha 
bastante diligencia) la escribieron los Pl\ de la Compañia en los Anales 
de aquella Provincia. 

40. — Los AA. del Libro intitulado Imago soeculi fol. 63. al fin refieren 

, . r • 1 j j j j J Compruébase 

la misma profesia, y resuelven que no se puede dudar de que anduviese lamismapr&fe6iii 
en estas partes el Santo Apóstol, por estas substanciales palabras Invernó y venida del sto. 

r . . Apóstol. 

tissimis illis Peraguaria Provinciis tantam vbique ínter Barbaros meno- 
riam Vcstiguiaqite Sancti Tlwmoj Apostolli istic olim fuisse. Hacen men- 
ción también de esta profesia, Fr. Joachin Brulio ya citado lib. 1? cap. 5 
n. 7. y fray Joan de Torquemada, part. y} de su Monarquía Indiana lib. 
15. cap. 40; y el P. Alonso de Ovalle de la Compañia de Jesús citado ya, 
á donde dice también, que en muchas partes del Perú y Paraguay es co- 
mún tradición haber estado en ellas el Apóstol Santo Thomé, y que de 
ello hay grandes señales; y trae otros argumentos forzosos. El primero 
de los sumptuosos y magníficos Templos que hubo en los dos poderosos 
Imperios del Perú y México, mucho antes que fuese á ellos gente españo- 
la, de los cuales hallaron aun en su entrada muchos muy ricos y muy ador- 
nados, como largamente consta todo de los historiadores. Lo segundo el 
conocimiento que tuvieron del verdadero Dios, Criador del Mundo, remu- 
nerador de los buenos y castigador de los malos, de Cristo Redentor, de 
la inmortalidad del ánima, como la tuvieron los Indios ingas amantas, y 
de la resureccion de los (muertos) sic cuerpos, como tuvieron otros; que de 
todo trae AA en el capítulo citado. Y por tercero argumento trae una her- 
mosa Cruz, de que escribe Garcilazo, que tenían los Reyes ingas en Cuzco 
en uno de sus palacios reales en cierto apartamiento llamado Guaca lugar 
sagrado (para ellos) y venerado. Lo cual todo hace á nuestro intento, de- 
mostrando que de fuerza habia de haber persona que les comunicase la 
noticia de las cosas dichas antes que entrasen en aquellas regiones los Cas- 
tellanos; y no parece podia ser otro, que el Apóstol Santo Thomé; con 
que habernos mostrado la verdad de la tradición de haber venido á las par- 
tes de la América este Santo Apóstol; sobre todo consta de la Iglesia Si- 
riaca, á donde en las lecciones de este Santo se lee, que estuvo en la Amé- 
rica y predicó allí á aquellos pueblos; y parece no se puede hoy negar. 

Concuerda á la letra con el original citado de la Historia de la Compañia 
de la Provincia del Brasil escrita por el P. Simón de Vazconcelos, donde 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 
382 

la saqué y á que me remito. En México á 26 de Setiembre de 1679 años. 
— M, Duarte. — Una rúbrica. 

Allí mismo á fs. 129 lib. 2 col. 1 núm. 41. sobre la siguiente materia di- 
ce el dicho A. lo siguiente. 
sí pueden sai- ^ x — Después de tantas dudas curiosas, parece bien les ponga fin una 

varse los Indios 

del Brasil enme- muy necesaria y es esta, la de la salvación de estos Indios. Si en medio de 
dad CS ' su gentilidad podían ó pueden salvarse algunos de ellos? ó si todos se con- 

denan? De verdad que cuando tomé la pluma para tratar esta duda, me 
pareció que igualmente la tomaba para tratar de una apología en defensa 
de la misericordia de nuestro gran Dios, por que sin duda dura cosa pa- 
rece aquella voz común de que toda esta inmensidad de almas de un mun- 
do entero en tan vastísimas tierras y por espacio de tantos siglos de 5>° 00 > 
seis mil y siete mil años después de su creación, hasta la venida de los 
Predicadores evangélicos se hubiese todo de perder: siendo cierto que mu- 
rió Cristo por salvarlas; y quiere Dios que todas se salven. Ahora pues, 
yo después de considerar la duda y ver con cuidado los PP. y DD. sagra- 
dos, tengo en ie ha habido grandes misericordias de la divina 
bondad, sobre estas desamparadas gentes. 

42. — Y digo en primer lugar que en la confusión de tantos siglos, cuan- 
do aun la tierra de la América estaba escondida, y antes que á ella pasase 
el Apóstol Santo Thomé, ó otros predicadores, los hombres destas partes 
en las tinieblas de su gentilismo vivian, ordinariamente hablando, con ig- 
norancia invencible de la fé divina, y por consiguiente sin pecado de infi- 
delidad, porque hubiesen de ser condenados. Esta resolución supuesto que 
fué refutada y desfavorecida de muchos, con todo es recibida hoy de los 
mejores y mas pios DD. con Santo Tomas. Secunda seeundcr quest. 10 art. 
10 y los demás citados á la margen; (*) y la razón es clara, porque estas 
gentes, no tuvieron conocimiento alguno de la fé, ni supieron que cosa es 
revelación, ni aun por ventura que cosa es Dios algunos de ellos: luego 
mal podrían pecar contra precepto de la fé, que no sabían: es lo que cla- 
ramente dice San Pablo ad. Rom. 10 Quomodo credent, si non audieruntf 
aut quomodo audient sitie predicante? como habian de creer, si no oian? 
ó como habian de oir sin que les predicasen? — El pobre Tapuya metido 
en las breñas, á quien nunca vino al pensamiento, la obligación de la fé, 
con qué razón se le imputaría á pecado á la falta de ella? y lo mismo se 
ha de decir de los que vinieron y viven aun hoy después de la predicación 

(*) Altisiodorense in sum. lib. 3 tract 3 cap. 2 quest. 3 — Gilhelmo Parisiense de Fide c. 2 — 
Alexand Halensis 2. part. quest. 112. — S. B. vent, in 3. distinl. 25, art. I, question 2 et 3. — Ga- 
briel in dist 22 quest. 2 art. 3 dub. I. — Gerson tract. de vita spirit. lect. 2. et 4. — Corduba. lib. 
2 quest. 4. — conel 2 de lege pcenali, citados por Solarez de fide disp. 17. sect. 1. parag. 2. — Va- 
lencia, Medina, Vázquez, Durando, Conrado, Alamai, Victoria, Pedro Sotto, Sotto, Cana, Azor, 
Sánchez, los cuales refiere y cita el mesmo padre Soarez de fide disp. 17. sect. 1. n? 5. S. Thoh. 
ad Rom. 10. 



bibliografía mexicana del SIGLO kvul 

383 

del Apóstol Santo Thomé, ó á otros predicadores en la América, si no 
oyeron tal predicación, ó no les fué suficientemente propuesta. Porque co- 
mo dice Santo Tomas, no basta que predicasen la fé los Apóstoles en todas 
las Provincias ó Reynos, si tales ó tales personas en particu'ar no la oye- 
ron. Así lo trata con pruebas más extensas Victoria en una relación que 
hace de los indios moradores en las Islas; y el P. Soarez citado al margen 
en la disp. 17 sect. i.'n? 9. 

43. — Antes añado que podían y pueden en aquella su gentilidad, tener 
ignorancia invencible no solo de los misterios sobrenaturales de la fé, Tri- 
nidad, Encarnación y Remuneración, que son de sí sobrenaturales, y 
exceden el conocimiento natural del hombre, mas también de los propios 
Misterios de Dios autor de la naturaleza como de haber Dios, ser uno solo, 
independiente &* — Por lo menos en algunas personas, y por algún tiem- 
po de la vida. Porque estas verdades aunque se pueden conocer con la luz 
natural del entendimiento, con todo no son proposiciones á que llamamos 
per se notas, ni primeros principios cuanto á nosotros, puesto que lo sean 
en si; y es necesaria ó propia intención, ó doctrina agena; para lo cual son 
los entendimientos de los Indios brasiles tan poco capaces de especular 
en estas materias, que á lo que mas subieron, por si, fué el conocimiento 
de aquella confusión, que por veces dijimos de una excelencia superior, 
aquellan Tupa que tiene dominio sobre los truenos y rayos, y á quien pa- 
rece atribuyen la remuneración de los mejores ó peores lugares de la otra 
vida; y hasta aquí y no mas sube de punto el discurso de esta pobre gen- 
te; si esto es conocer á Dios, ó no, dejólo yo al juicio de los Doctos. (*) 
De donde es que si dijésemos, que algunos de estos por algún tiempo tu- 
vieron ignorancia de Dios; sus homicidios, adulterios, hurtos, y semejan- 
tes obras, aunque contra la lumbre de la razón natural, y materialmente 
sean malas, no son con todo pecados mortales teológicos, que llaman los 
DD, ni por ellos merecen el infierno, sino otra pena temporal; porque co- Losque tienen 
mo no conocen á Dios, no cometen contra él injuria, en la cual consiste , s noran( ; ,í 

J Utos por los pe- 

dí ser infinita la culpa del pecado, y merecedora de pena eterna. Antes cados que come. 

. ten, no merecen 

aquellos que entre ellos tuviesen ignorancia semejante, invencible de al- pena de infierno, 
gunos de los principios morales (porque no repugnan á lo menos en algu- 
nas materias, no tan conocidas, como la simple fornicación, venganza y 
semejantes, según los DD.) no pecarian ni aun física ni materialmente, 
porque entonces no ofendían el dictamen de la razón: añado mas, que to- 
dos aquellos que en esta su gentilidad, hubiesen según la justa ley de la 
razón y dictamen de lo bueno y honesto, podrían alcanzar de Dios gracia y 
salvarse; según aquel principio de los Teólogos Fafienti quodinse est Deus 

(*) Véanse los expositores de Sto. Thomas sobre la quest. 76 tratando de la ignorancia. Váz- 
quez hic. disp. 122. Sánchez lib. 1. decalog. c. 16 n. 33. — Valencia, Azor, Alex. y otros que cita, 
sigue Suarez granatense de fide disp. 17. sect. 2. n. 6 y 7 ad med. Hugo cardenal de incarn. d. 
5 sect. 6. núm. 107 el carde. Hugo de incarn. de 5 sect. 5. número setenta. 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

384 

non denegat gratiam. (*) Y acreciento que tengo para mi, que aquel prin- 
cipio podrá tener efecto también en los que no pecaron en el discurso de 
su vida, si á fin de ella tuvieren eficaz arrepentimiento y deveras les pe- 
sare de haber ofendido á aquel que conocen por Dios ó el mismo timbre 
de la razón: porque hacen lo que en si es; y puédese cree de la grandeza de 
la misericordia del Señor (que quiere se salven todos los hombres) les con- 
ceda á estos pobres asi arrepentidos el mismo auxilio de la gracia, que en 
el primero caso, para que se salven: y es conforme á la buena ra,zon, y los 
DD. que cito al margen. (**) 

Hasta aquí el dicho Autor y prosigue hablando del Brasil. — una rúbrica. 

NOTAS. 
(Letra del Sr. Ramírez). 

1? En el MS de Veytia se encuentran las siguientes apostillas. — "En 
una hacienda nombrada Sta. Maria Mejé, que fué de los Indios Villegas y 
hoi de sus herederos, en la Doctrina de Xocotitlan, de la jurisdicción de 
Ixtlahuaca, en un ojo de agua dulcísima y delgada, que sale por, entre unas 
peñas negras de piedra mui lisa, están dos manos estampadas de color blan- 
co, que parecen de cal y también una figura de un medio cuerpo de gato 
y el otro medio una cola, que rodea la peña, que será de mas de una vara, 
cuyas pinturas, aunque con mis manos labe muchas veces, hasta con ja- 
bón, nunca pude borrar, porque en mojándolas se pierden y así que se se- 
can están tan patentes como siempre. Los Indios viejos de esta hacienda 
dicen, que siempre las han visto, y que muchos españoles han hecho lo 
misino que y ó, pero nunca han conseguido el borrar dichas manos, ni la figu- 
ra del gato, que se ve tan claramente que hasta los ojos parecen dibujados 
á pincel. Solo Dios sabrá para que se mantiene esto, y por qué y quien lo 
pintó. — Mejé y Febrero 25 de 1736 (Vide pág.) (en blanco en el original). 

2? "En la Huasteca, ó Sierra alta vi yo otro ojo de agua como este que 
se dice. Está en la Sierra ya bajando para el Pueblo de Coattatlan, del Cu- 
rato de Tlanchinol. Mana la agua de un pequeño agujero abierto en una 
peña muy dura. Está en el mero camino. Los Indios dicen que el Ven. 
Fr. Alonso de Roa, agustiniano, lo abrió milagrosamente con un báculo 
para dar de beber á un sacristán que lo acompañaba." — (Vide pág.) (en 
blanco en el original). 

(Es copia literal. — No hai datos para resolver si las apostillas son de Vey- 
tia, pues la primera y el primer período de la segunda son de la propia le- 
tra que la copia, y la continuación de dicha segunda apostilla es de otra 
mano, que algo se asemeja á la de Veytia. — R.) 

(*) Suar. de fide: d. 17 sect. I. n. 7. fine. 

(**) Suar. de fide. d. 12. sect. 2. n. 14. — Delugo de fide disp. 10. sect. 1 n. 20. 



PARTE SEGUNDA. 

HISTORIA DE QUETZALCOHUATL. 



*9 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

386 




Estos aunque están mal pintados 
.significan indios 
Yna inedia mitra; assi lo uzaban 
los Reyes de México: que se intitula- 
ban tenientes de quetzalcohoatl 
Torquem. c. 14. 1. 4. par. 1. 



Quetzalcohatl q. predicó el santo euan- 
gelio en el nueuo mundo: assi Vestía según 
Herr. Dec. 2. lib. 7. D 219. histor. gen de las 
yndias Yeasse num. 9. 17. 20: Predico en 
Nueua españa. Yucatán. Brazil. Perú, chile; 
y Paraguay 



bibliografía mexicana del SIGLO XVIII. 

387 

HISTORIA notable de Ketzalcohuatl: tradición de los hombres blancos, 
barbudos y vestidos que en tiempos pasados entraron en esta Nueva- Es- 
paña, y profesia de que habían de venir á ella hombres como ellos; y de 
como los Reyes de México se llamaban tenientes deste Quetzalcohuatl el 
cual traía pintadas cruces en el vestido; con otras cosas muy de notar. 

1. — Torquemada Monarquía Indiana Part. 1. lib. 3? f? 277. col. 2. cap. 
7. de la población de Tullan, ó Tula 18 leguas de México al Norte, que 
dice la fundaron el año de 700 (*) de la encarnación. Tratando del tercer 
Rey que allí hubo llamado Huemac, escribe así: "Estando pues poblada 
esta provincia de Tula, con el origen y principio que hemos dicho algu- 
nos años después de esta poblazon vinieron de hacia la parte del Norte 
ciertas Naciones de gentes que aportaron á la parte de Panuco: (**) estas Hombresbian- 

. . eos, barbudos. 

gentes fueron unos hombres bientraidos y bien aderezados de ropas largas, 
á manera de ropas de lienzo negro como sotanas de Clérigos abiertas por 
delante y sin capillas, y los cuellos escotados, y las mangas cortas y an- 
chas, que no llegaban al codo, que el dia de hoy algunas destas ropas usan 
los naturales en sus bailes, contra haciendo aquellas naciones: estas gen- 
tes pasaron adelante del Panuco, con buena industria, sin ningún reen- 
cuentro de guerra ni pelea, y viniendo de lance en lance hasta Tullan (á 
donde llegaron y fueron bien recibidos y hospedados de los naturales de 
aquella Provincia) allí fueron muy regalados, porque era gente muy enten- 
dida, y hábiles de grandes trazas y industrias y labraron oro y plata, y 
eran muy grandes artífices de cualquier arte, eran grandes lapidarios sobre 
extremo, así en estas cosas delicadas, como en dar otras industrias para la 
sustentación humana, para labrar y romper tierras, de suerte que por su 
buen gobierno y grandes industrias y habilidades tuvieron gran cabida con 
ellos y á donde quiera que llegaban los tenían y estimaban en mucho y 
hacian grande honra: mas esta nación no se sabe de donde hayan podido 
venir, (3) porque no hay mas noticia de esta que al principio dijimos, que 
vinieron aportar á la Provincia de Panuco, quieren decir que fueron algu- 
nos Romanos ó Cartagineses, que con temporales siniestros pudieron ve- 
nir á dar á alguna costa de las que caen debajo del Norte; y que como no 
tuvieron con que tornar á pasar mar tan largo, se aventuraron á entrar la 
tierra adentro: otros quieren decir que debieron ser algunos Irlandeses: y 
en cuanto á esto por no desvariar solo se puede dejar á Dios. La razón que 

(*) Adviértase que á fs. 281, columna 2 a , part. I a , escribe que no pudo hallar punto fijo en 
cuanto á los años en las historias de los indios, sí en cuanto á la verdad de las cpsas. 

(**) Panuco dista de México al Norte en la costa en el seno mexicano más de 6o leguas. 

(31 A f. 40 dice qué estos Tultecás fundaron á Tula; que vinieron de Httetlapam; su patria, 
desterrados el año ce tecpatl de la parte del Poniente de México 1 ' cpatl señala la 

salida de los mexicanos de la suya): que vinieron del poniente; que tuvieron noticias del l'iluvio, 
y por fuego se ha de acabar el mundo; que mas de quinientos años fueron perseguidos. 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVlll. 
388 

dan por donde se coligen ser irlandeses, es porque se rayaban las caras, 
como estos, y que comian carne humana; y por estar tan cerca de los Ba- 
callaos y un estrecho que hay así mismo muy pequeño por donde también 
pudieron venir, y pasar. Y visto por estas nuevas gentes que en Tula no 
se podian sustentar, por estar la tierra tan poblada, procuraron pasar ade- 
Puebian en lante; y fueron á poblar á Cholullan donde por el consiguiente fueron muy 

(he. hila junto á 

PuebiadeíosAn- bien recibidos; donde conocidamente se sabe, que emparentaron los natu- 
rales de allí con ellos y quedaron poblados y arraigados muchos tiempos. 
Y se cuenta en este paso un cuento, y es que como hubiesen llegado á Tu 
la, estas gentes traian consigo una persona muy principal por caudillo, que 

Keualcohuatl 1 t 1 

era su caudillo, los gobernaba, al cual llamaban Ketzalcohuatl (que después los cholulte- 
cas adoraron por Dios) este se tiene por muy averiguado que fué de muy 
buenas disposiciones blanco y rubio y barbudo y bien acondicionado: y 
Suspartes. que estando en Tula le cometieron adulterio los Señores de aquella Re- 
pública especialmente Tezcatlipuca y Hueniac, y que visto su mal término, 

Oaxack, Misteca se salió de Tullan muy enojado y se vino á Cholulan, donde habitó mu- 
chos años con sus gentes, de los cuales envió desde allá, á las Provincias 
de Tlaxyacac á poblarla, y á toda esa Mixteca alta y baja, y Tzapotecas; 
y estas gentes dicen que hicieron aquellos grandes y suntuosísimos edifi- 
cios de Mictlan (que qiere decir infierno en la lengua mexicana) que cier- 
tamente es edificio muy de ver, porque arguye de aquellos que lo labra 
ron y edificaron ser hombres de muy grande entendimiento y para mucho 
y de muy grandes fuerzas: y así estas gentes como atrás tengo dicho die- 
ron industria de muchas cosas buenas para el uso de la vida humana (co- 
mo otras dejamos declarado) de donde se toma derivación de llamarse ar- 
tífices de cualquier primor y sutileza; y así á los que son maestros de 
cualquier Arte ó ingenio sutil y delicado á nuestro sentimiento lo llaman 
los naturales Tultecatl, que quiere decir como si dijésemos el artífice, to- 
mando aquel nombre primero del pueblo de Tullan, que es donde vinieron 
á parar los Tultecas; y así por esta causa llaman el dia de hoy, á la Ciudad 
de Cholullan Tollan Cholullan; y asíalos cholultecas se llaman por exe- 
lencia grandes Tultecas porque son grandes artífices; y de aquí se ha to- 
mado costumbre de llamar á los hombres discretos y que hacen sus nego- 
cios con discreción grandes Tultecas. De suerte que la derivación compren- 
de sabiduría y así estos chochultecas son grandes plateros, aunque no de 
martillo ni mazonería, sino de vaciado en moldes sutiles, y muy grandes 
lapidarios, no para conocer la propiedad de las piedras, ni aplicallas para 
ninguna virtud, mas de para tenerlas por cosas preciadas, y en mucha es- 
timación, mas sabíanlas labrar, y las labraban y limpiaban en grande per- 
fección, que de bastas y toscas las limpiaban y las formaban de diversas 
labores con mucha medida igualdad y forma ; y las abrían con las esculturas 
que eran necesarias fabricando las imágenes y figuras que querían con ellas, 
con delicadeza y sutil escultura, de todas las variedades que se les pedia. 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVlll 

339 

2. — Tornando pues al discurso que llevamos de los Tultecas, que fue- 
ron pasando hacia Cholula (cuyo caudillo era Ketzalcohuatl) habiendo 
estado mucho tiempo en la dicha Ciudad de Cholula; y habiendo también 
emparentado con los moradores antiguos de ella habiendo ido muchos de 
ellos á las Provincias de Huaxac, á poblar por mandado de dicho Ketzal- 
cohuatl, tuvo noticia como Huemac, su grande enemigo, venia con mu- Huemac viene 

00 contra el. 

chas gentes en su demanda, y por todas las partes que llegaba venia des- 
truyendo y talando todas las cosas que hallaba por todas las Provincias por 
donde pasaba, y haciendo muchas crueldades y tiranías: y como este dicho H " uye á Cam . 
Quetzalcohuatl temiaal Rey Humac por grande guerrero no le quizoaguar- 
dar, y determinó saliese de la Ciudad y así lo hizo, y se fué con gran parte 
de su gente dando color á su ida con decir que iba á visitar otras provin- 
cias, y gentes que habia enviado á poblar las tierras de OnoJiualco, que son 
vecinos del mar; y son las que agora llamamos Yucatán, Tabasco y Cam 
peche, que todas aquellas provincias las nombraban estos naturales en su Lossuyospue - 

. •!• 1 1 s-\ 1 1 blan á Tabasco, 

gentilidad OllohualcO. Yucatán y Cam- 

3. — Llegado Huemac al sitio y lugar donde entendió hallar á su enemi- 
go Quetzalcohuatl y sabiendo se le habia ido, sintiólo mucho y con el enojo 
que recibió hizo gran matanza en todos los que pudo haber de la tierra; 
y á tanto llegó el temor que le tomaron que se hizo adorar por Dios, pre 
tendiendo en esto destruir y oscurecer la fama que habia dejado en aquella 
tierra Quetzalcohuatl, y hacerse Señor absoluto de la Ciudad de Cholula 
pero también de la de Quauhquechulau, Izucau, Atlixco, y todas las pro- 
vincias de Tepeyacac, Tecamachalco, Quecholac y Tehuacan, de todo lo cual 
fué Rey y Señor y aun después adorado por Dios de todos ellos. 

4 — Lib. 6? cap. 24 fs. 51. Part. segunda dice así: Ketzalcohuatl, quiere Comole tuvie . 

,.,.,,,,,, . , . . ron por Dios del 

decir plumaje de culebra o culebra que tiene plumage; y estas culebras cuyo aire y ie iev*nta- 

ron templo. 

nombre dieron los Indios á este su Dios, se crian en la provincia de Xica Ketzalcohuatl 
lauco, que está en la entrada del Reyno de Yucatán yendo de la de Tabas- culebra, 
co: este Dios Quetzalcohuatl fué muy celebrado de los de la Ciudad de 
Cholula; y tenido en aquel lugar por el mayor de todos. Este Quetzalco- 
huatl según historias verdaderas fué gran Sacerdote en la Ciudad de Tula, Fué sace rdote 
que de allí fué á Cholula; y no como dice el Obispo Fr. Bartolomé de las 
Casas en su apología escrita de mano, de Yucatán, aunque fuese allá como De é i escribió 
después diremos: dicen del que era hombre blanco, crecido de cuerpo, an- ch¡a P a' sp 
cha la frente, los ojos grandes, los cabellos largos y negros, la barba grande 
y redonda. Este Quetzalcohuatl dicen los naturales que era grande artis- 
ta y muy ingenioso que les enseñó muchas cosas de las artes mecánicas, Loque leseu- 
en especial el arte de labrar piedras preciosas que son chalchihuites, que 
son unas piedras verdes que estiman en mucho precio: también para fun 
dir plata y oro y hacer otras cosas que como le vieron los Indios de tan 
grande ingenio le tuvieron en grande estimación, y lo reverenciaban como 
á Rey en aquella Ciudad; y así fué que aunque en lo temporal, era el que 



bibliografía mexicana del siglo XVÍll. 
390 

gobernaba un señor llamado Huetnac, en lo espiritual y eclesiástico este 
Quetzalcoluiatl era supremo y como Pontífice máximo. 

5. — Fingen los que mucho quieren engrandecer á este su Dios, que te- 
nia unos palacios hechos de piedras verdes como esmeraldas, otros hechos 
de plata, otros de conchas coloradas y blancas, otros de todo género de 
madera, otros de turquesas, otros de plumas preciosas y ricas: dicen mas 
haber sido muy rico, y que le sobraba todo cuanto habia menester. Dicen 
que sus vasallos les eran muy obedientes, y que eran muy ligeros; que se 
llamaban Tlancuacenmilliuiquc, y que cuando querían hacer algún llama- 
miento en el Reyno y dar aviso de alguna cosa, que Ouetzalcohuatl man- 
daba, se subia el pregonero en una sierra alta que está junto de la ciudad 
de Tula llamada Tzatzitepec, donde á grandes voces pregonaba, lo que 
Quetzalcohuatl ordenaba y mandaba, y que estas voces se oian por espa- 
cio de cien leguas y mas. hasta las costas de la mar, y esto afirman por 
verdad; y refiriendo esto el P. Fr. Bernardino de Sahagun, dice que estan- 
do en la Ciudad de Xochimilco oyó una noche á deshora una voz seme- 
jante; y que le pareció que era voz que pasaba todos los términos y límites 
humanos; y que preguntado otro dia de mañana, que voz era aquella tan 
grande le respondieron los Indios que de la Tecpan ó comunidad llamaban 
á los macehuales para que fuesen á trabajar á los maizales. Si es verdad 
que esta voz se oya de tan lejos, ya se ve que no podría ser humana, sino 
arte é invención del demonio que la dilataba ó fingía en aquellas partes 
donde los llamamientos se hacian; y cosas se mandaban; y puede creerse 
esto por verdad, y por cosa que así pasaba, pues este engañador así como 
en otras cosas los engañaba, también los traian engañados con esto. Dicen 
que en aquellos tiempos que el señoreaba, era abundantísimo el maiz y las 
calabazas grandes de una braza y muy gruesas y que subian por ellas co- 
mo por árboles; las mazorcas del maiz tan grandes y gruezas que solo una 
era bastante carga de una persona, y todas las otras semillas eran abun- 
dantísimas y muy crecidas; que sembraban y cogian algodón de todos co- 
lores, blanco, colorado, amarillo y otras muchas y varias colores; que en 
el mismo pueblo de Tula se criaban muchas y diversas especies de pája- 
ros como son Xiuhtototl, Quetzaltototl Zacuan, Tlauhquccholy otras mu- 
chas aves, que cantaban dulce y suavemente; habia árboles de cacao de 
todo género; que sus vasallos eran muy ricos y que no les faltaba nada; 
y que no padecían hambre, ni mengua, alguna: que Quetzalcohuatl hacia 
penitencia pinzando sus piernas y sacándose sangre con que ensangrenta- 
ba las puntas del maguey y se lavaba á media noche, que se llamaba Xitih- 
pacoya; y de él dicen que tomaron esta costumbre los sacerdotes y minis- 
tros de los ídolos (sic) Mexicanos. 

6. — Estando pues Ouetzalcohuatl con esta pompa y Magestad, gozando 
de su buena fortuna dicen los Indios que un grande mágico llamado Ti- 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XVIII. 

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tlac ahita (1) (que es nombre de otro Dios como dejamos dicho) fué á Tula 
y que tomando forma y figura de viejo entró á ver á Quetzalcohuatl, y 
saludándose los dos, el viejo fingiendo dijo: Señor porque sé vuestros in- 
tentos y cuanto deseas cierta partida á tierras apartadas de estas, y tam 
bien porque supe de vuestros criados que andáis indispuesto y falto de salud 
os he traido cierta bebida que bebiéndola conseguiréis el fin de vuestros 
intentos, que será ir á los Reynos que deseas y tener salud cumplida para 
poder hacer esta jornada y juntamente no se os acordará de las fatigas y 
trabajos de la vida y de como sois mortal. 

7. — Viendo Quetzalcohuatl descubiertos sus intentos por este fingido 
viejo le preguntó qué á donde habia de ir? á lo cual TitlacaJuta le respon- 
dió que estando determinado por los Supremos Dioses que habia de ir á 
los Reynos de Tlapalla, (2) que esto era inevitable, porque estaba allá otro 
viejo que le estaba aguardando. Como oyó esto Quetzalcohuatl, dijo que 
era así, que lo deseaba mucho; y que si la jornada se habia de hacer por 
aquel medio, que fuese muy enhorabuena; y tomando el vaso en la mano 
bebió el licor que en él venia. La causa de persuadirse este Quetzalco- 
huatl tan fácilmente á lo que Titlacahua le decia fué desear vivamente ha 
cerse inmortal, y gozar la vida perpetuamente y para este fin hacia todas 
las diligencias imaginables. Esto corrió muy en general entre estos mexi- 
canos, como lo testifica el P. Sahagun, y por esta causa se persuadió fá- 
cilmente Motecuhfiima á que sería él cuando supo la llegada de los espa- 
ñoles á la costa como decimos en su libro; y creia en esta ocacion este 
Quetzalcohuatl que este viejo le habia de dar certidumbre de este negocio. 

(i) A fs. 40, col. 1, y á fs. 43 col. i, este Titlacahua le llamaban por otro nombre Tezcatlipu- 
ca, que quiere decir espejo resplandeciente, es nombre alegórico y metafórico, como también lo es 
Quetzalcohuatl, que es mexicano; y siendo Quetzalcohuatl de tierras estrañas, estraño seria su 
verdadero nombre, porque Pedro español con mudarse á Reyno estraño no muda su nombre, y 
así este no es su nomine propio: queizal es un plumage rico de plumas muy preciadas, que ata- 
ban los Señores en el molledo y traian en los bailes en las grandes fiestas y en las espaldas y ro- 
delas en las guerras: y el nombre cohuatl, es muy repetido en sus historias y personas; y que 
encierra misterio en su entender gentílico como aquel espejo resplandeciente, es lo mismo que es- 
pejo en que se ven todas las cosas. Consta de la I a part. de Torquemada que á Cortes llamaban Nombre que 

los Indios chalchihuitl, que suena piedra preciosa; y á Sandoval * llamaban Tonali, que és sol, los ind , i,J * im P u " 

. . , „ n Mcron a Cortés. 

porque Sandoval era rubio, hermoso y agraciado, y á Cortes por estima y aprecio en que le tenían. 

Cihuacohuatl era la Eva de los Indios f. 64, p. 2: Cihuacohuatl era dictado como Virey f-375 p. 
2. — A f. 97, p. 1? col. 2 escribe que el Emperador Techotlalatzin, antes de los Mexicanos, ins- 
tituyó cuatro dignidades hacerca de su persona, como Camarero Mayordomo etc. y otra 5? otra 
muy grande que se llamaba Cohuatl sobrestante de todos los que labraban oro y pluma y otras 
cosas necesarias para su palacio y casa; el cual presidía á los de Ocolco, cerca de Tezcuco, y ¡as 
armas y vestidos que se había de poner por grandeza este Emperador no las habían de hacer sino 
los hijos de este Señor L'ohaatl: que parece tener alusión esto al nombre de Quetzalcohuatl artí- 
fice como se dice arriba: á fs. 64 col. 2, p. 2, escribe que la Diosa Cihuacohuatl, según la etimo- 
logía de este nombre fué Eva engañada de la culebra, que paría á pares los hijos de dos en dos 
(coates) quiere decir culebros ó hijos de la muger á quien engañó la culebra. * Cuando yo escribí 
esta nota, no habia leido la declaración de Becerra Dedimo que es coate; y así por discurso escri- 
bí esta nota sobre el nombre Quetzalcohuatl. 

(2) A fs. 84 columna 2 a capítulo 45, parte 2, dice que se llamaba Tlilapan, ó Tizapan: Tlilapan 
es Etiopia. 

(*) Deberá decir: A ¡varado. 



BIBLIOGRAFÍA MEXICANA DEL SIGLO XV UL 

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Después de haber bebido este brebaje, quedó Quetzalcohuatl fueta de si 
y sin juicio, y comenzó á llorar triste y amargamente y luego se le movió 
el corazón, y se deteiminó de ir á aquella parte que se llamaba Tlapallan. 
Con esta determinación que ya tenia (con el embuste y encanto del Ni- 
gromántico hizo quemar todas las cosas que tenia hechas de plata y con- 
chas y enterró otras cosas preciosas dentro de las sierras y barrancas de 
los rios; y como era Nigromántico convirtió los árboles de cacao en otros 
que no lo eran que se llaman Mizquitl, y mandó á todas las especies de 
aves, que allí solazaban y daban placer, que le fuesen delante hasta la tie- 
rra de Anahuac, que dista mas de cien leguas de Tula; y luego Quetzal- 
cohuatl, se puso en camino, dejando su ciudad perseguido de este Nigro- 
mántico y hechicero que le había vencido, y llegando á un lugar que se 
Llegó á llama CuauJititlan, estaba allí un árbol grande, grueso y muy crecido, y 

Cuauhtitlan , ■ ,,,.,.// , t, • • ' 1 'i 

cerca de México arrimándose a el pidió a uno de sus rages un espejo y mirándose en el 

al Norte 5 leguas 

vidose mas viejo de lo que antes era y dijo, ya estoy viejo; y por esto se 
nombró desde entonces aquel lugar Hitehue Cuauhtitlan que quiere decir 
junto al árbol viejo, 6 del viejo, y tomando piedras apedreó el árbol, y to- 
das las metia dentro del tronco, que permanecieron así por muchísimos 
años. Pasó de este lugar y por este camino que iba le iban tañendo flau- 
tas y otros instrumentos muchas de las gentes que llevaba: llegó á otro 
que es un cerro junto del pueblo de Tlalnepantla, dos leguas de esta ciu- 
dad de México al Norte algo al Norueste, donde se sentó en una piedra y 

tstampó las t> > r J 

man p¡ed"a Una puso las manos en ella y las dejó estampadas que hasta el dia de hoy se 
paL " ven j as señales de todo en ella, y tienen por cosa muy averiguada los mo- 
radores convecinos de este lugar haberlas hecho Quetzalcohuatl. E yo lo 
he preguntado con particular inquisición, y así me lo han certificado de- 
mas de tener lo escrito, con mucha puntualidad de muy fidedignos auto- 
res; y así se llamó entonces aquel lugar y se llama de presente Temacpalco 
que quiere decir en la palma de la mano. 

Yendo pues Quetzalcohuatl su jornada camino de la costa para el reyno 
de Tlapalla hizose encontradizo con él el nigromántico Titlacahua con otros 
dos que también habían sido en el embuste de Tullan (con otros muchos 
que hicieron para destuir aquella ciudad como en otr > lugar decimos) solo 
á fin de estorbarle el viaje, é impedirle la jornada; y preguntándole que á 
donde iba le respondió que á Tlapalla, y dijéronle pues, á quien dejais en- 
comendado el Reyno de Tula, y quien hará penitencia en él ? á esto respon- 
dió, que ya no estaba eso á su cuidado porque le cumplía ir en seguimien- 
to de su camino, y preguntándole á que iba á aquellas tierras; respondió 
que había